· Capítulo tres: Prometo hacerte feliz
La mirada que Endou le brindaba a Aki transmitía nerviosismo y miedo por pensar en la respuesta que ella podría darle. Una respuesta la cual sería mala puesto que él seguía con el pensamiento de que Aki lo rechazaría y todo por ser alguien que únicamente veía al fútbol así como tal vez en alguien que no le prestaba atención a lo que pasaba a su alrededor. Sin embargo, ahora debía de olvidarse de ese pensamiento ya que estaba a punto de decirle a unas de las gerentes del equipo, mejor amiga y sobre todo a la niña de la cual se enamoró, sus profundos sentimientos.
—Aki, déjame decirte... —Endou paró de hablar y lentamente comenzó a sentir un profundo temor.
—¿Qué tienes que decirme? —preguntó Aki.
—Déjame decirte que tú... tú... —volvió a detenerse mientras cambiaba su expresión seria a una triste— (No puedo hacerlo, es imposible que ella me acepte) —pensó bajando la cabeza.
—Endou, ¿qué ocurre? —Aki se acercó un poco al mencionado.
—(Ella me rechazará, estoy seguro).
—¿Endou?
—(Pero ¿qué haré si ella lo hace? ¿Podré seguir disfrutando de la vida?)
—¿Por qué no me contestas? Me estás preocupando...
—(No, yo... yo tengo que hacerlo, tengo que decirle).
—¿Endou...?
—(Porque si no, ella...)
—¡Endou!
Aquel grito sacó a Endou de sus pensamientos. Éste levantó con lentitud la cabeza y la miró, apareciendo en ese preciso momento miles de imágenes en su mente; de como ella se graduaba, completaba su carrera universitaria y formaba una familia con otro hombre que no era él.
Dolor...
Un gran dolor fue lo que sintió, aquellas imágenes le estaban hiriendo el corazón.
—¿Qué es lo que pasa? —pudo ver que ella se encontraba preocupada esperando su respuesta.
Pero eso fue suficiente para que Endou diera un largo suspiro y la tomara de los hombros haciendo que la peliverde se sobresaltara y mirara fijamente los ojos café de él, mientras daba otro pequeño suspiro para calmar los nervios que nuevamente aparecieron.
—Escucha, Aki. Sé que lo que estoy a punto de decirte parecerá una mentira, pero yo... —decía Endou con un leve sonrojo— Tú me...
—Endou...
—Tú me...
Una calida brisa se presentó, y tanto Endou como Aki no despegaban la mirada del otro. Era el momento de confesarse, ya no podía perder más tiempo, ya no podía retractarse, ahora... era el momento de decirle lo que sentía, de decirle todo el amor y cariño que sentía por ella.
...
En unos arbustos que se encontraban cerca de la tal vez próxima pareja, cinco chicos observaban con atención la escena que estaba ocurriendo frente a sus ojos.
—¿Por qué diablos se ha quedado callado? —cuestionó un chico observando a Endou y a Aki con el ceño levemente fruncido.
—Supongo que no puede confesarse, Gouenji —contestó otro chico observando también a sus amigos.
—Probablemente Kazemaru tenga razón—admitió un chico con el cabello plateado—. Sin embargo, no perdamos la fe porque estoy seguro de que sólo está nervioso.
—Concuerdo con Fubuki —habló un chico con goggles.
—Ojalá sea eso, Kidou—un pelirosado dio un suspiro para seguir observando con atención.
—Lo será —aseguró el velocista.
¿Qué le estaba pasando a Endou? Se preguntaban todos a pesar de que confiaban mucho en él.
—Solo esperen y verán que Endou declarará sus sentimientos aun si se encuentra nervioso. Además, no creo que sea tan tonto como para estar así por...
—Gouenji tiene razón —se escuchó la voz de una chica interrumpiendo al diez de Raimon—. Estoy segura de que el capitán no hará eso, tal vez está perdido en la belleza de Aki y por eso se ha quedado callado.
—Exacto. Endou también reconoció que Aki ha sido siempre una mujer bonita desde que se conocieron y por eso... Un momento —Gouenji se giró al igual que los otros cuatro chicos, encontrándose con una Haruna sosteniendo una cámara en sus manos y a una Natsumi detrás de ella—, ¿Haruna?
Vaya, al parecer habían más espías.
—Hola, chicos —sonrió nerviosamente Haruna.
—¿Qué haces aquí, Haruna? —preguntó Kidou.
—Vine a...
—Los seguiste cuando íbamos rumbo a tu casa. Vimos como ustedes salían de la casa como si se estuvieran escondiendo de alguien por lo que Haruna los siguió —explicaba Natsumi con los ojos cerrados—. Al final, llegamos hasta aquí —terminó la pelicastaña mientras abría los ojos—. Sin embargo, también teníamos planeado venir a observar a Aki.
—¿Eh? Pero si tú tuviste la idea de seguir...
—Cállate —interrumpió Natsumi a la peliazul.
—Da igual si nos siguieron o no—dijo Gouenji cortante.
Al presenciar esto, todos miraron al rubio con una gotita en la sien, pero la única que no lo hizo fue Natsumi puesto que ésta movió su cabeza a un lado mientras soltaba una monosílaba molesta. Esta acción no la pasó desapercibida Gouenji porque al instante de escuchar el tono con el que la había dicho, la miró con una ceja levantada. Ésta, luego de unos segundos, centró su vista en el mencionado para sobresaltarse y volver a desviar la mirada, poco a poco comenzó a sentir como sus mejillas se calentaban.
¿Será acaso que ella...
Gouenji negó con diversión mientras se incorporaba porque estaba en cuclillas para de esa manera ir con la pelicastaña y pellizcar sin utilizar nada de fuerza su mejilla izquierda. Tras ello, una sola palabra pasó por su mente al ver como recibía otra monosílaba con el mismo tono molesto.
Celosa.
Kazemaru y Someoka miraron la escena desconcertados.
—Haruna, ¿cuántas fotos has tomado? —preguntó Fubuki mientras se acercaba a la peliazul.
—Per-perdí la cuenta si te soy sincera —contestó la menor de las gerentes enseñándole las fotos al defensa.
—Vaya, son demasiadas —dijo tras estar viendo las fotos—. Pero ¿te molestaría si te pidiera que me des algunas?
—¡No! ¡Cla-claro que no! Con gusto te las doy —contestó rápidamente Haruna, comenzaba a sentirse nerviosa.
—Te lo agradezco, Haruna —el peliplateado le dedicó una sonrisa que le pareció hermosa a la peliazul porque se sonrojó.
—S-sí...—bajó con pena la cabeza.
¿Cómo debería de comportarse con él desde lo que pasó? Aún recordaba la declaración de ayer, él sonriendo tan perfectamente mientras ella impactada porque no podía creer lo que había salido de su boca, lo que hizo sin importarle que no recibiera alguna respuesta. Así es, no dio ninguna puesto que se sentía incapaz de hacerlo, y agradecía el hecho de que Fubuki no le insistiera. Sin embargo, todavía se sentía mal por lo que había hecho y esperaba alguna oportunidad para darle una.
Lo quería también ella, pero tal vez no quería apresuras las cosas... Aunque, estaba extremadamente feliz por saber que él la quería e iba a tener una aceptación.
Kidou miraba la escena algo extrañado.
—¡Miren! —Kazemaru llamó la atención de todos y entonces dirigieron sus miradas al frente.
...
—Tú me... —Endou bajó la cabeza de golpe y dando un largo suspiro...— ¡Me gustas! —declaró en un grito con total sinceridad después de cerrar los ojos— Me gustas, en serio me gustas —comenzó Endou aún con la cabeza gacha—. Tardé demasiado en darme cuenta de lo que sentía por ti, pero ahora que sé qué es lo que siento me atrevo a decir que estoy muy feliz —sonrió un poco—. Aki, siempre has sido muy importante para mí, aprendí que no debo de centrarme únicamente en el fútbol porque hay personas las cuales están primero que él. Siento la necesidad de tener en todo momento tu presencia, tú haces que sonría como cualquier otro día y además, haces que juegue todos los partidos bien... Quiero que siempre estés a mi lado porque no quiero perderte, mi vida ya no tendría sentido si llego a perder a la chica que tú eres, a la chica más importante para mí y de la cual me enamoré... —suspiró— Te quiero y eso jamás va a cambiar. Yo de verdad te quiero y créeme que lo haré hasta la eternidad, Aki —terminó de decir el pelicastaño con un poco de nostalgia.
Ahora sólo quedaba esperar su respuesta.
Pero fue entonces cuando un sonido ligero pasó por los oídos de Endou haciendo que éste abriera los ojos y levantara lentamente la cabeza para encontrarse a la chica que amaba derramar lágrimas mientras sollozaba con el ramo de flores contra su pecho. Se sobresaltó al instante para empezar a decir cosas sin sentidos.
¿Qué hizo mal?
—O-oye, Aki, ¿pasa algo? No-no era mi intención hacerte llorar —se inclinó para tomar su rostro—. Perdona si dije algo que te molestó o te hizo sentir mal, prometo que ya no diré nada, pero por favor ya no llo...
—Yo también... —susurró Aki.
—¿Cómo? —Endou frunció un poco el ceño.
—Yo también... —volvió a susurrar, lentamente levantó la mirada.
—¿Aki?
—Yo también te quiero... —mencionó con una gran sonrisa.
¿Era en serio lo que había escuchado? Sí, lo era.
Así que no pudo evitar sentir una gran felicidad rodear por todo su cuerpo, y sin poder aguantar más la rodeó con sus brazos formando un cálido abrazo.
...
—Qué escena tan linda nos están dando esos dos —dijo Haruna tomando una foto—. Yo sabía que iba a pasar esto.
—También estaba seguro... —habló Fubuki— Sus sentimientos al final fueron siempre mutuos.
Los mencionados intercambiaron miradas para sonreír.
—Siendo sincero, ya había perdido las esperanzas —admitió Someoka mientras seguía mirando como Endou y Aki seguían abrazados.
—Muy mal, Someoka—negó Kidou algo divertido.
—Sí, muy mal —le siguió Kazemaru haciendo que el pelirosado los mirara con una gotita en la sien.
—En serio no puedo creer que Endou haya madurado —habló Gouenji con una expresión sombría.
—¿Acaso estás llorando? —preguntó Natsumi mientras miraba como el rubio se tallaba los ojos.
—¿Qué? Claro que no.
—Mientes.
—Créeme.
—No, porque eres un mentiroso —dijo la pelicastaña divertida y Gouenji se le quedó viendo.
Entonces, ambos rieron a lo bajo.
—¿Y cuándo harás eso, Fubuki? —preguntó de repente Someoka dándole un codazo en la espalda al peliplateado.
—¿Cuándo? —Fubuki fingió pensar y fue cuando Haruna se puso nerviosa.
—Claro, el día es muy importante—siguió el pelirosado sonriendo burlonamente.
—Prefiero esperar... —Fubuki miró a Haruna con una pequeña sonrisa— Sin embargo —se giró para quedar enfrente de la peliazul, ésta lo miró confundida—, ya tengo a alguien.
—¿Ya tienes a alguien? —repitió Kidou desconcertado.
—Perdón —el peliplateado agarró el rostro de la peliazul con sus manos.
—¿Por q... —la menor de las gerentes no pudo terminar porque fue interrumpida por los labios de Fubuki.
Y tras ello, su cara se puso tan roja como un tomate. Ésta cerró los ojos con fuerza y correspondió con torpeza el beso, pero debido a que no podía creer lo que estaba sucediendo, se desmayó en los brazos del Príncipe de las Nieves. Todos los que vieron esa escena abrieron los ojos de la impresión menos Kidou porque también se había desmayado.
...
Endou y Aki seguían abrazados. Este momento era algo bonito para los dos puesto que hace unos minutos ambos habían confesado lo que sentían por el otro con un poco de miedo y pensamientos negativos, mas eso ahora ya no importaba.
—Gracias, gracias por corresponderme, de verdad muchas gracias —dijo Endou con pequeñas lágrimas en sus ojos.
—Yo... no me lo puedo creer —comentó Aki mientras sollozaba en el hombro derecho de éste—. Pensé que no sentías lo mismo, pero ahora que sé que estaba muy equivocada sólo puedo decir que estoy verdaderamente feliz.
Endou se separó del abrazo para tomar el rostro de Aki con sus manos y limpiarle las lágrimas con sus dedos pulgares.
—Siempre estaré a tu lado desde ahora —el pelicastaño juntó su frente con la de Aki.
—Estoy segura que lo harás —ella sonrió.
—Y tú, ¿estarás también a mi lado?
—Sí.
Y tras esa afirmación, ambos se fundieron en un amoroso beso. Lentamente, Endou tomó a Aki por la cintura y ésta colocó sus delicadas manos sobre el pecho del chico para profundizarlo un poco más...
Ya nada podía separarlos puesto que la confianza, el cariño y el amor estaban en ese beso, un beso, que aunque fuera uno de los primeros, era lo más importante ya que para ellos era el inicio de algo nuevo en donde cosas nuevas se presentarían más adelante.
Luego de varios segundos, Endou y Aki se separaron por la falta de aire, sonrojados y con una sonrisa dibujada en sus rostros mientras el sol se escondía un poco haciendo que el atardecer se posara en la bella ciudad de Inazuma Town.
—¿No crees que el atardecer se ve mejor desde este lugar? —preguntó Endou caminando hacia la llanta con la que entrenaba.
—Tienes razón, el atardecer se ve mejor desde aquí —contestó Aki sentándose en una banca cerca de la llanta y de un árbol.
—Entonces siempre hay que venir aquí —Endou tomó el neumático, lo balanceó un poco y después lo lanzó hacia adelante, deteniéndolo tiempo después con la palma de sus manos.
—Ten cuidado, no quiero que te lastimes.
—Es difícil que me lastime, Aki.
—Lo sé, pero puedes lastimarte en cualquier momento —el pelicastaño sonrió.
—¿Sabes? Me gusta mucho que te preocupes por mí —admitió Endou sentándose en la banca a un lado de Aki, se rascó la sien a continuación.
—Y a mí me gusta que seas un cerebro de balón —la peliverde sonrió.
—¡Oye! ¡Yo no soy ningún cerebro de balón!
—Para todos lo eres —el capitán de Raimon achinó los ojos—, pero la diferencia de todo ello es que tú eres mi cerebro de balón —éste se sonrojó tras el comentario.
—Bu-bueno, si lo dices de esa manera... admito ser un cerebro de balón —rio nervioso.
Aki sonrió y le depositó un tierno beso en la mejilla haciendo que el ojicafé se sobresaltara y se sonrojara más de lo que ya estaba.
...
—Bueno, ya no es necesario estar aquí —habló Gouenji mientras cargaba a Kidou.
—Espero y Endou nos agradezca mañana —comentó Someoka poniéndose de pie al igual que Kazemaru.
—Lo hará —aseguró Kazemaru.
—Qué agradable verlos juntos —sonrió Fubuki cargando a una Haruna desmayada al estilo princesa—. Estoy feliz por Endou a pesar de que no le haya pedido a Aki que sea su novia.
—Todo a su debido tiempo —dijo Natsumi haciendo que Gouenji soltara una monosílaba con tono divertido—. ¿Qué pasa? —lo miró con una ceja levantada.
—Nada —contestó el rubio negando.
Sin más, los cinco chicos y las dos chicas se fueron del lugar dejando a la pareja completamente a solas sin nadie que los observara o los espiara.
...
Los recién nombrados tenían su mirada puesta en el atardecer, tomados de la mano y teniendo una plática sobre cosas deportivas gracias al pelicastaño. El ambiente era cálido y el momento era agradable provocando que Endou y Aki siempre desearan que sucediera todos los días. Mientras platicaban, Endou miró detalladamente cada facción del rostro de ella; sus ojos marrones, su nariz, sus mejillas que eran coloreadas por un ligero color rojizo y sus labios rosados. Tras fijarse en lo último se sonrojó, pero lentamente comenzó a acercarse a ellos.
—Y como te decía, todos los del equipo darán su máximo esfuerzo para ganarle al Instituto Géne... —Aki fue interrumpida por Endou el cual la había besado.
Después tomó el perfecto rostro de la peliverde con sus manos para mirarla fijamente a los ojos.
—Prometo que te haré feliz, no importa si soy un tonto para estas cosas o haga algo mal, pero te aseguro que te haré feliz —prometió Endou acariciando suavemente las mejillas de Aki.
—Entonces... —decía la gerente mientras ponía sus manos sobre las del pelicastaño— yo también te haré feliz.
—Ya lo has hecho.
Y tras una sonrisa por parte de ambos, volvieron a juntarse en un tierno, cálido y amoroso beso bajo el hermoso atardecer.
Ya nada podía separarlos porque ahora estaban fuertemente unidos por una cadena que transmitía amor la cual se había formado gracias a esas dos palabras. Unas palabras que pueden llegar a formar algo nuevo ya sea bueno o malo dependiendo de la amistad y la persona con la cual se esté tratando. Palabras que no se escuchan a menudo, tan solo cuando las personas están seguras de sí mismas y las comparten para que su vida cambie de una forma feliz o de una forma triste difícil de olvidar. En esas dos palabras, se podían encontrar sentimientos alegres y tristes, pero también había algo más que se consideraba importante y eso era que esas palabras cambiaban la vida de una persona cuando menos te lo esperabas si eras aceptado.
Me gustas.
Esas dos palabras llenas de amor y cariño cambiarían la vida de Endou y Aki.
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Fin del capítulo.
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