Gracias a las 5 personas que se tomaron el trabajo de dejar un comentario.

Es difícil escribir. No es fácil, al menos no lo es para mi nivel de exigencia, que es un tema personal, pero gustaría que lo sepan. Los capítulos no salen así como los leen. Tienen escritura cruda, y luego al menos 5 correcciones más que nunca son suficientes, porque siempre uno se termina comiendo una palabra, o hay un error. Repito, no es fácil, AMO HACERLO, lo hago porque me gusta. Los escritores de fanfiction no recibimos un centavo por lo que hacemos, es por una satisfacción personal. Los comentarios SON NUESTRO ÚNICO ALIMENTO, nuestra de inspiración, y sino me creen pueden preguntarle a cualquiera que escriba por aquí, y estoy segura que dirá lo mismo

Así como hacemos el esfuerzo para divertirnos entre todos, olvidar los problemas, es igualmente difícil ver que deliberadamente hay 190 personas leen el fic (no miento, eso figura en las estadísticas) solo 6 comentan. . Bastante deprimente, y frustrante, y hasta lo encuentro egoísta en cierto modo. Con esto no significa que los ff valgan por el numerito de reviews, sino que tiene que ver con lo cualitativo, con lo que transmite. Si viera que diez personas lo leen y comentan 6, me sentiría mucho más satisfecha. Pero los números sinceramente dan ganas de no seguir escribiendo, y disculpen si suena chocante, pero tenía que decirlo.

Los dejo con el 4


Darte mi vida

Capítulo 4

Amigas porque queremos

Dicen que si eres mío, yo seré tuya.

Ginny salió corriendo del Gran Salón. Harry la odiaba, no dejaba de hacerle la guerra por todo. ¿No podía tratarla como a Demelza? ¿Por qué no era capaz de ser amable con ella? Sobre todo, le dolía que la haya agredido frente a Carolina Lennox. ¡Era una hostigadora, una mala persona!

Se sentó en un banco del jardín, alejada de todos, y no pudo evitar llorar. Antes era indiferente a la actitud bélica que Harry mostraba con ella. Las discusiones eran la única manera de tenerlo cerca, aunque sea contraproducente. Las actuales circunstancias eran diferentes, luego de haberlo visto con Carolina Lennox, quería estar a mil kilómetros de Harry. No toleraba la idea que ella lo conozca como Ginny no iba a poder conocerlo jamás.

-¿Qué te pasa? - Ginny levantó la mirada, y se colocó unas lujosas gafas de sol para que no se noten los ojos hinchados.- Vamos, tu ayer me ayudaste - la muchacha se sentó.

-Nada, cariño...me entró una pestaña en el ojo - inventó, acomodándose el pelo.

-No mientas, Ginny. Estás llorando.-Ella la miró. La expresión empática y amable de Millicent Bulstrode, dejaban ver lo buena persona que era. No tenía maldad, se le notaba.

-Eres muy buena, Milly - solo le dijo, y sacó un pañuelo de su mochila Coco Chanel para sonarse la nariz.

-¿Estás mal por un chico?

-Sí, lamentablemente...pero no vale la pena, voy a recuperarme pronto.

-Es Harry Potter, ¿no?- Ginny agradeció que no se vieran sus ojos, ya que habían vuelto a empañarse.

-Nada que ver, ese simio no me importa- mintió orgullosa.

-Sé que es él...-dijo suspirando- A todas nos pasó.

-¿A todas?

-Sí, todas nos hemos fijado en Harry alguna vez.-dijo Millicent- Nunca pensé que tu correrías con la misma suerte.- Ginny no dijo nada- Estoy segura que no está nada dicho en esta historia...

-No hay ninguna historia entre el orangután y yo.

-Cuéntame, te juro que queda entre nosotras... ya me di cuenta.

-Es verdad...-admitió sin mirarla- Es por él.- se secó las lágrimas que caían por debajo los lentes.

-¿Te gusta mucho? - le acarició la espalda.

-Sí, me gusta.-dijo triste- No sé que le vi, porque me trata muy mal. No tiene lógica.

-Estas cosas no tienen lógica. Créeme, soy Nerd y he intentado racionalizarlo...-suspiró- No tiene caso. Mi madre dice que las emociones son así, y cuando yo sea grande, voy a poder enamorarme de quien me trate bien y me merezca y no de un hombre que me haga bullying o...

-¿Harry te hizo bullying? - se espantó.

-No! Todo lo contrario...él siempre me defendió cuando se burlaban de mí. -le contó sonriendo.

-Genial, es bueno con todos, menos conmigo.-concluyó con amargura.

-Eso te hace diferente, al menos para él.

-Me odia, cariño - Millicent la abrazó.- Está con esa rubia maldita que trata mal a todo el mundo...

-Es un idiota, seguramente no sabe quien es Carolina.

-Sí lo sabe, pero ella es hermosa y cayó rendido en sus encantos. -la soltó -

-Tu eres mucho más linda,Ginny.-ella negó.

-Potter tiene gustos propios de un primate - dijo teatralmente.- Quizá el olor a desodorante de ambiente sea de su agrado...

-¿El perfume de Carolina? -olió su ropa, con paranoia- El mío es de un suavizante, lo siento.

-¡Hey! Es muy rico - Millicent la miró escéptica- Es rico, pero deberías usar uno personal , mereces algo a tu altura...

-Ginny yo no tengo estatus social... ni dinero para comprar todas esas cosas importadas.

-No necesitas dinero, ya me tienes a mí, y voy a regalarte varios perfumes.

-¿De verdad?

-Claro! Pero con una condición.

-Cual?

-Que me los prestes sí los necesito - Millicent sonrió - No, era una broma... no puedes permitir que Lennox vuelva a golpearte, ¿me oyes? - le agarró la mano y la cerró, apoyándola en su propio mentón - Le das su merecido a la cabrona esa!

-Eres lo máximo, Ginny.-se abrazaron.- ¿Por qué no quieres contarle a nadie que te gusta "El simio"? - sonrieron.

-No puede enterarse nadie.-afirmó tristemente- es que Demelza, mi mejor amiga, está enamorada de él.

-Oh Ginny! Deberías decirle!

-¿Y romperle el corazón a mi Sweety? De ninguna manera...-respiró hondo- Si Harry se enamorara de ella, sería mucho más agradable.

-¿No vas a interferir?

-No se me ocurriría...-bajó la mirada.

-Eres muy buena...no lo parecía cuando apenas te vi.- Ginny sonrió resignada.-Esta noche sigue en pie eso de resucitar mi pelo?

-¡Resucitar tu pelo! ¡Qué buena frase, cariño! - festejó con vehemencia, y se quitó los lentes -¿Estoy muy fea?

-Es imposible que estés fea...eres una muñeca.

-Nada de eso! Tengo varias instantáneas muy vergonzantes...-suspiró, apantallando su rostro con la mano- Debo tener los párpados a la miseria...¿como te atreví a llorar por ese ser primitivo y con pezuñas?

-Eres muy graciosa.

-Sí, eso me dicen - descartó con la mano, risueña- Escucha Milly, esta noche, a la hora de la cena, entrarás en la sala común de Gryffindor. La contraseña es poco glamorosa pero...

-¿Cual es?

-Poco glamorosa. -Rieron - ¿Qué podemos esperar? A este sitio le han extirpado el buen gusto.

-Perfecto, Ginny. Debo ir a mi primera clase...-Ella miró el reloj.

-Yo también, se hizo tardísimo...-la miró - Por favor, no le cuentes a nadie lo de...el Simio. Sería el fin de mi reputación si se entera, y Demelza va a odiarme!

-Me llevaré el secreto a la tumba, Harry no merece saberlo!- Ginny le sonrió.

Cuando se fue dejó de sonreír, preocupada. Podía confiar en Millicent, tenía la sensación de que no iba a contarle a nadie su secreto. Sintió cierto alivio al confesarlo, como si se hubiera sacado un peso de encima. Además tenía un propósito muy importante que iba a animarla: ayudar a Milly a sentirse mejor.

Fue hacia el baño y se colocó tapa ojeras para disimular sus párpados hinchados. No se notaban, por suerte, pero tuvo que recurrir a la máscara de pestañas. Aún así, el maquillaje estaba bien disimulado. A los profesores no les haría gracia que la vieran "pintada como una puerta". Ja, ya quisieran tener la mitad de mis maquillajes!

Cuando iba caminando hacia la clase de Herbología, se encontró con Michael Corner.

-Hola Mike...

-Hola - dijo secamente, y siguió su camino. Ginny se sorprendió. ¿La invitaba a la fiesta y luego la ignoraba? ¿Que clase de histérico era Corner?

-¡Espera! - lo frenó, tomándolo por el brazo.

-¿Qué quieres?

-Hablar contigo...recibí tu mensaje.

-Aha...-dijo indiferente.

-Pensé que querías saber mi respuesta.- insinuó arqueando las cejas.

-Ya la se...no te gustó.

-¿Por qué piensas eso? - dijo desconcertada- Yo aún no te he respondido.

-Entonces...entonces...¿te gustó la tarjeta?-le preguntó sin poder creerlo.

-Sí, me encantó.

-Era muy simple, y bueno... no tengo idea como hacer esas cosas, debí invitarte de frente.

-Fuiste muy dulce...-dijo tímida.

-¿Aceptas ir al Aniversario conmigo?

-Sí, Mike, me encantaría. - Él abrió la boca, rojo. Estaba muy feliz, se le notaba.

-Estaba seguro que me ibas a rechazar - dijo alegremente, y le tomó la mano. Ginny se puso nerviosa, y esa reacción le generó ternura.- No puedo creer que me hayas aceptado...debes tener muchas opciones...

-Eres el primero que me invita.-le hizo saber, con un dejo de amargura.

-Eso es porque nadie se anima. Tu los intimidas con tanta belleza...

-Gracias...-dijo sonriendo-Deberíamos entrar...Sprout puede regañarnos.

-Sí, es cierto.

Entraron juntos, y la profesora los miró, cruzada de brazos. Ya estaban todos acomodados en sus sitios alrededor de una mesa rectangular en la que había macetas, y la clase estaba a punto de empezar.

-Llegan tarde, Weasley y Corner.

-Lo siento profesora.

-La próxima vez estarán castigados.- ellos se sentaron uno al lado del otro. Harry, Ron y Hermione estaban enfrente.

Harry los miró ceñudo. ¿Que estuvieron haciendo esos dos? ¿Acaso ya estaban saliendo? Si él mismo arruinó las ilusiones de Corner con sus palabras malintencionadas, ¿por qué estaban juntos? Parece que le gustan los perdedores... genial, hace juego contigo Ginevra. ¡Y decía que tenía buen gusto! Por favor, ese tipo era tan apetecible como la comida de Hagrid. ¿Dónde quedó tu sofisticación, Barbie?

Estaba tan ido en sus pensamientos que no notó que la clase había comenzado.

-...abran sus libros en la página seis y encontrarán las instrucciones para curar estas branquialgas que se han echado a perder.

-¿Es posible? - preguntó Corner.

-Claro que es posible, Corner -fue Harry quien contestó y todos lo miraron.

-¿Por qué señor, Potter? - le preguntó la profesora.

-Las branquialgas pueden sobrevivir más de cuarenta y ocho horas sin hidratarse, son una de las pocas plantas que toleran la falta de agua y de luz solar. - contestó Harry.

-Es por eso - dijo Ginny, y la profesora la miró - que si agregas estas branquialgas a una poción embellecedora, el cutis te queda perfecto por más de tres días...- Sprout la miró y se puso roja. Todos empezaron a murmurar cosas. Lavender Brown y Romilda Vane susurraban y se reían.

-Eso no figura en ningún libro de pociones...-dijo Sprout, anonadada.

-Ah! -dijo Ginny con orgullo- Es que es algo que yo probé por mi cuenta...no en mi rostro, por supuesto.-aclaró como si fuera un delito- Por sino salía bien, preferí hacerlo en una parte del cuerpo que no sea vea...

-Sí, ella se lo hizo en él...-Demelza enmudeció y todos los varones empezaron a comentar al mismo tiempo y emitir risitas. Para desgracia de Ginny, llegó a captar un comentario de Seamus Finningan... "muero por ver su trasero lleno de cremita" Evitó mirarlo, sintiendo repulsión, y lamentando haberlo utilizado de chivo expiatorio con Demelza.

-Shhh - los acalló Sprout, y miró a Ginny - ¿Dices que funciona?

-Si profesora, no tuve ningún inconveniente... puede utilizarlo para mejorar la piel en todo el cuerpo. Además es mucho más efectiva que la solución Multrap para las heridas y los forúnculos.

-Uau...-dijo impresionada- ¡Usted debería patentar eso, señorita Weasley!

-Tiene razón.

-Veinte merecidos puntos para Gryffindor...-miró a Harry que la miraba tildado- Y otros veinte por su respuesta, Potter...¡Potter!

-Eh..sí, gracias - contestó abstraido.

Harry salió de la clase, incómodo y enojado. ¿Por qué? No lo sabía, pero Ginny empezaba a sorprenderlo de una manera en que le generaba rechazo. Su desempeño en las clases mejoraba día a día, haciendo juego con su armónico rostro. No conforme con el furor por su singular belleza, se iba ganando a todos los profesores con sus conocimientos, y sino se equivocaba, pronto sería la novia de Michael Corner. Se sentó en el Gran Salón para almorzar y Carolina llegó enseguida.

-Hola, hermoso.

-Hola Lina...-dijo apagado.

-Me pregunto si puedo almorzar contigo.

-Por supuesto, sería un placer.- se sirvió un poco de carne - ¿Quieres jugo?

-Prefiero tomar agua...-Harry bajó la mirada, recordando a Ginny- ¿Estás bien, Harry?

-Sí, ¿por qué?

-Te noto un poco serio.

-Solo pensaba en los deberes.- mintió.

-Si, yo también. -dijo revolviendo su ensalada- Me fue muy bien con McGonagall, por suerte.

-¿En qué?

-En Transformaciones...-él torció los ojos.

-Sí, lo se, pero cuál fue el ejercicio.

-Transformación animal en un objeto. -alardeó la rubia.

-Eso es muy difícil! - dijo con admiración.

-Sí, pero esas pequeñas ratas me dieron pena cuando quedaron convertidas en cuadernos.-comentó.

-Me imagino. A mi nunca se medio bien la transformación. -la miró y sonrió. - Te felicito.

-Gracias...

Ginny entró hablando animadamente con Demelza y Michael Corner.

-¡Me alegro que vayan juntos! - decía Demelza- Fue muy dulce el gesto que tuviste con la tarjeta...no me habías contado nada, diosa!

-Es que me olvidé, con tantas cosas...-dijo suspirando.

Carolina le hizo un comentario y con el bullicio Harry perdió una parte de la conversación. Eso lo fastidió un poco, pero agudizó el oído, mientras le respondía con monosílabos.

-...y tengo mi propio tupper con comida.- decía Ginny

-¡Es enorme!

-¿Crees que me hará engordar? - se alarmó.

-Deberías, amiga, estás demasiado delgada.

-Estás muy bien, hermosa como siempre...- dijo Michael con dulzura. ¿Es lo único que sabe decir?, pensó Harry molesto.

-¿En serio estoy muy flaca, Sweety? Porque tampoco me quiero ir para el otro lado, las mujeres delgadas no son para nada sexys

-Te fuiste a dormir sin cenar, durante dos noches.- la regañó.

-Eso no me gusta nada...-dijo Mike- Deberías cenar.

Ginny lo miró, ya la estaba incomodando con esos consejos de novio.

-Es que no tenía hambre.

-Estaba muy triste.-explicó Demelza.

-Shhh no estaba triste.- se sentaron-Solo se me rompió una uña...- Harry sonrió internamente.

-Harry, estás aquí? -lo llamó Carolina.

-Sí, lo siento, me distraje.

-Las estupideces que dice Weasley espantan a cualquiera.

-Eso es cierto -convino serio - Mejor ni escucharla, ¿no?

-Que bueno que opinamos lo mismo...tenemos muchas cosas en común - le tomó la mano.-Vamos a dar un paseo?

-Buena idea, ya he terminado de almorzar.

Se fueron abrazados, Ginny los miró irse. Le afectaba verlo con ella, aunque no quisiera, pero no podía hacer nada. Se conformaba con que la ignore, aunque también le dolía. No saldría ilesa de aquella situación. Harry estaba cerca, y lejos, nunca iba a mirarla como mujer. Para él era una "Barbie hueca", y nada más.

Ceñuda, Demelza inspeccionaba su expresión. Fue una suerte que Seamus Finningan estuviera hablando muy de cerca con Valery Kingdom, y eso impidió que sospeche el verdadero motivo de su angustia.

-Tengo que irme - dijo Michael, apresurado- Ahora me toca Encantamientos, y no he leído nada.

-Entonces apúrate, porque Flitwick es bastante exigente-musitó Demelza.

-Adiós, chicas...-miró a Ginny - Luego hablamos - besó su mano, galante..

Michael se retiró y Ginny dejó de sonreír. No podía quitarse de la cabeza la hermosa pareja que hacían Harry y Carolina. Demelza también estaba cabizbaja, y Ginny estiró los brazos y le tomó las manos.

-Veo tu tristeza, Sweety.

-No puedo evitarlo. Me duele verlo con ella...

-Sí supiera quien es, no le gustaría tanto - aseguró Ginny.

-¿Por qué lo dices?

-Millicent Bulstrode...- le resumió lo sucedido el día anterior, y Demelza se sintió muy indignada.

-Es horrible lo que hicieron esas dos perras! -la miró con gratitud- La ayudaste como a mí en Beauxbatons.

-Lo merecía, aunque perdí los estribos y los modales. Tu sabes, sí utilizaba mi varita para defender a Milly, iba a tener problemas. Lo último que necesito es ser castigada ahora, podrían salir granos en mi rostro! - tomó agua dramáticamente.

-Me imagino...estuviste bien, lo merecía! -la miró detenidamente- Tu no estás mucho mejor, y se que es por Seamus, vi que hablaba con Valery.- Ginny sé encogió de hombros- Acércate Ginny, habla con él.

-No.-dijo rotundamente- No es para mí, demasiado vulgar. Lo he escuchado decir algo de mi trasero en Herbología que me dieron ganas de vomitar.

-¿Para tanto? - Ginny asintió con vehemencia- Bueno no es tan malo, le gusta tu culo...-rió.

-Shhh...no quiero que escuchen...-susurró alarmada.

-No te entiendo la verdad.

-Me gustaría tener a mi lado alguien que se interese más por mi trasero - puntualizó Ginny.

-Eso es muy difícil, Ninny. Ellos piensan solo en follar.

-Estás hablando muy groseramente, Sweety.-la regañó- Di "sexo", o "tener relaciones".

-Mi prima me dijo que decir eso no los calienta...-susurró - A ellos le gustan las guarradas...

-¿En serio? ¡No le voy a gustar a nadie! - se preocupó-

-Todo se aprende, Ninny -replicó graciosamente, y rieron más animadas.- Acércate a Seamus, no perderás nada, te gusta..

-No, Sweety, tengo una reputación que mantener. - dijo inflexible- El amor no todo lo puede, ese ser y yo somos el agua y el aceite. - Demelza blanqueó los ojos.- Tu deberías fijarte en otro, para variar.

-Sí, tienes razón... pero aún no me siento lista.

-Vamos, no puedes quedarte amargada por el cavernícola.

-Tienes razón - concedió la muchacha- me voy a olvidar de el, no pasó nada relevante entre nosotros...

-¡Así se habla! Estoy orgullosa de ti. Ah, por cierto. Recuerda que hoy tenemos una misión de rescate estético... debemos ayudar a Milly, vendrá a nuestro cuarto y le haremos un cambio de look.

-Espero que no nos descubran, o tendremos problemas.

-Vale la pena correr el riesgo...debemos ayudarla, no merece estar viviendo así. Ella quiere cambiar, por algo me pidió ayuda.

-Lo primordial es que aprenda a defenderse. - opinó Demelza gravemente- Tiene que darle su merecido a Lennox si intenta atacarla...

-Lo hará cuando sienta seguridad en si misma, y cambiar su aspecto la va a ayudar.-dijo Ginny convencida- Desear ser diferente es el primer paso y ella tiene ese deseo, por algo me pidió el fantástico producto! Va a estar bien, lo presiento.

-Podrías escribir libros de autoayuda.

-Libros...-recordó la pregunta de Harry "¿Lees poemas?" , y se puso de pie.-Debo ir a la biblioteca.

-¿Para qué? Tenemos todo lo necesario.

-Es por otro motivo, luego te cuento.

Se fue sin escuchar respuesta. Demelza se quedó mirando su táper.

-Apenas probó bocado...-dijo preocupada.

Las intrépidas y Las Elegidas observaban venenosamente a Ginny irse del Gran Salón. Estaban en la mesa de Ravenclaw. El primer grupo integrado por Carolina Lennox, Hannah Abbott, y las gemelas Patil, el segundo, a la cabeza Romilda Vane, Lavender Brown, Susan Bones y una castaña muchacha de Hufflepuff, llamada de Natalie Madison. Las "chicas plásticas", eran todas muy hermosas, cada una con su estilo. Los grupos solían competir, pero desde que Ginny llegó a Hogwarts, estaban sospechosamente unidas.

-Ahí se fue la perra maldita...

-¿Han visto como desfila? ¿Quién se cree que es? - protestó Romilda.

-No la soporto - terció Susan - Se hace la estrella...

-Nosotras vamos a apagar esa estrella - dijo decididamente Carolina- Y lo vamos a preparar esta misma noche, para que mañana amanezca con la sorpresita...

-Es peligroso, no voy a arriesgarme a expulsión - dijo Padma Patil.

-Yo tampoco - la apoyó su hermana.

-No, saldremos limpias de esto, mellis - dijo Carolina persuasiva- No se preocupen, pasará una vergüenza que no podrá salir de su cuarto, tendrá que irse del Colegio!

-El plan es muy agresivo... nunca hicimos una cosa así, ni siquiera con Las Frikis...-dijo Nathalie, dubitativa.

-No te preocupes, Nathalie, no pueden sospechar de nosotras- dijo Lavender.-Es el estilo de Las rebeldes, no el nuestro.

-¿Las Rebeldes? Esa ni existen - dijo Parvati y todas rieron burlonamente- Un grupito de sexto que son más ordinarias que papel de lija...

-Por eso...ellas me hicieron algo parecido a mí el año pasado, ¡y ni siquiera las expulsaron! - rezongó Carolina rencorosamente- Por otro lado, tienen el perfil de culpables, me consta que odian a Weasley, no la soportan...

-Genial, espero que las culpen a ellas! - unieron las manos, y rieron con crueldad.

0*0*0*0

Ginny llegó a la biblioteca y no había nadie, todos estaban almorzando. Ni siquiera la bibliotecaria, Madam Pince, se hallaba en su puesto.

-Excelente...-fue hacia el escritorio, y abrió las planillas. En ellas especificaba quién había utilizado cada libro.

-Alumnos con letra Pe...¡aquí! "Grandes Poemas muggles" Esto es lo que necesito...A ver qué lees, Potter.

Fue hacia la última sección. Nadie usaba esos libros, estaban llenos de polvillo.

-Cuánto desprecio hacia los muggles, son tan maravillosos!- dijo tosiendo - Es un asco...-sacó un pañuelo y lo limpió- Lo siento cariño, no merecen tus rimas...-le comentó como si pudiera contestarle.

Empezó a revisarlo,y vio una frase de un poema marcada con lápiz; evidentemente, Harry la había marcado, era el único que utilizaba esos libros.

"Es tarde. Sin embargo yo daría

todos los juramentos y las lluvias,

las paredes con insultos y mimos,

las ventanas de invierno, el mar a veces,

por no tener tu corazón en mí,

tu corazón inevitable y doloroso

en mí, que estoy enteramente solo

sobreviviéndote."

-Que dulce, eres Harry.-susurró para si misma. Pasó a otra hoja, que tenía un poema de otro autor.

Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.

Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.

Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.

Ya los ejércitos me cercan, las hordas.

(Esta habitación es irreal: ella no la ha visto.)

El nombre de una mujer me delata.

Me duele una mujer en todo el cuerpo.

-Solo pensar que le dedicas esto a alguien, aunque ni soy yo, me derrito, Potter-transcribió los dos fragmentos en su cuaderno, haciendo corazoncitos y dejó el libro en su lugar. No quería que queden registros que los había revisado.

0*0*0*0

Harry se despidió de Carolina, y se quedó en la ventana de su habitación, mirando el cielo. Estaba ansioso por que llegue una encomienda por lechuza. Había llamado a Stan Shunpike, y le pidió un encargo especial en el Londres muggle; el muchacho pertenecía a ese mundo y sabía como manejarse con el dinero muggle. Sonrió al ver una lechuza marrón acercarse.

-Gracias, Lara. -la acarició, y la lechuza se fue.

Harry abrió el paquete, y lo desenvolvió. Era un Iphone idéntico al de Ginny.

-Espero tener señal aquí...-lo encendió; tenía batería - Por suerte Stan siguió mis instrucciones.

Captó enseguida señal, y se quedó en la ventana. "Darte mi vida", tipeó en el buscador.

-A ver...-leyó la letra y sonrió - Vamos a escucharla...

"Dicen que si eres mío, yo seré tuya,

dicen que tu has venido a cambiar mi vida...

Digo donde has estado, todo este tiempo...

digo que te deseo, pero te temo.

Será mi suerte mi suerte un día la de tenerte.

Y yo digo que yo voy, y me muero por verte,

Por darte mi vida, venderte mi alma,

quedarme a tu lado.."

La apagó al instante. ¿Qué carajo estaba haciendo? ¿Por qué estaba investigando la maldita canción que tanto le gustaba a Ginny? Esto se terminó. Apenas me acueste con Carolina esta locura va a pasar, quiso convencerse. Con ella, no Harry. Nunca te miraría, te detesta...y yo no la soporto, nunca podría funcionar...¿de qué podríamos hablar? negó con la cabeza. Quizá escuche canciones lindas, pero eso no es suficiente. En dos minutos empezaría a criticar mi ropa, y me haría sentir poca cosa. Ese último pensamiento lo convenció. Ginny no era una chica para él, eran incompatibles. Carolina, en cambio, no lo criticaba por sus elecciones, era mucho más amable y simpática, y no ofendía a los demás.

Cuando salió de su habitación, bajando las escaleras, su mejor amiga parecía estar esperándolo. Estaba enojada y Harry supo que iba a comerse un reto.

-¿Qué pasa?

-A ti que te pasa con Ginny? Estuviste pésimo esta mañana.

-Hey, me estás regañando cuando esa Barbie se la pasa agrediéndome!

-Lo que hiciste en Gran Salón fue sin necesidad, al igual que cuando la delataste con Rembradts por el uniforme- afirmó Hermione, contrariada- No entiendo tu actitud, la provocas todo el tiempo!

-¿Y ella es una santa? ¡Vive diciéndome cosas horribles, por sí lo olvidaste!- exclamó, ofendido.- Pero claro tu te pones de su parte...

-La diferencia es que a ella le afecta más que a ti...por eso deberías parar esta guerra!

-¿En que puede afectarle lo que yo le diga?

-Es su problema! Solo debes dejarla en paz!

-Ya Hermione, la prefieres a ella, ¡vete con tu amiguita, la discriminadora!- protestó enojado.

-¿Mi amiguita? Tu mismo me diste los apuntes de Thestrals para terminar la monografía! - él se ruborizó, no quería ni recordar que había hecho eso.-

-Shhh...les pedí expresamente a Ron y a ti que no le digan a nadie...

-Vamos, tampoco tuvo que insistir mucho...-dijo Hermione- Accediste enseguida...

-Baja la voz, no quiero que lo sepa nadie, mucho menos ella!

-¿Te avergüenza que se entere que la ayudaste? ¡Las monografías eran tuyas, estaban casi terminadas!

-Lo hice por Ron, estaba preocupado por Ginny, y no quería que sus padres la regañen...-aclaró incómodo.

-Sí, claro...¿sabes qué pienso, Harry? - él la miró desafiante- Que te gusta Ginny, y eso te enoja...

-¡Deja de decir pelotudeces! - se incineró, acaloradamente - La Barbie hueca no me mueve un pelo, es una idiota!

-Entonces déjala en paz...está muy afectada. - se fue sin agregar nada más.

-Genial, todos siguen en contra mío. ¡Te odio Ginevra!

Harry caminaba a la clase de Defensa contra las Artes oscuras, furioso con Ginny, con Hermione y sobre todo consigo mismo.. ¡Como si pudiera gustarme esa loca de mierda! ¡Ya quisiera! Solo es linda, no tiene nada para ofrecer. Bueno, sí, esa canción será muy dulce, pero ella no la escribió!

Carolina...en ella debo concentrarme, Hermione tiene razón, no voy a provocarla más. Es como un vicio molestarla, me encanta cuando se enoja...pensó sonriendo. ¡Ya, Harry! Piensa en Carolina, y como vas a convencerla para llevártela a la cama...Debía saber como abordarla para llegar a su objetivo. Ella no era virgen, lo sabía. Estuvo un año de novio con un chico que ya había terminado Hogwarts, era evidente que habían tenido relaciones, y por como hablaba, podía deducirlo. No era ningún lerdo para captar a las mujeres. Sin embargo, avanzar con ella, significaba ilusionarla. ¿Estaba dispuesto a formalizar? No lo sabía, era muy pronto para decidir eso, no la conocía lo suficiente. Entró al aula y estaba vacía, salvo por una persona. Ginny escribía en su hoja distraídamente, murmurando una melodía que enseguida reconoció. En ese momento Terry Boot se acercó al aula, y Harry interrumpió los pasos, el joven, venía leyendo y no lo vio, solo ingresó, distraído.

Ginny observó a su compañero, que ni siquiera la saludó.

-Hola...-le dijo seria.

-Hola.-ni la miró. Ginny carraspeó.- ¿Necesitas algo?

-No, solo que no me acuerdo tu nombre...yo soy...

-Ya sé quien eres - la cortó, indiferente - Ginevra Weasley, la hermana de Ron...

-Ah...¿y tu?

-Terry Boot.-dijo indiferente.

-No hablas demasiado en clases - él la miró altivamente.

-Hablo cuando es necesario - puntualizó.

-¿Por qué eres tan antipático?

-Sí llamas antipático a no babear por ti, pues sí, soy antipático - dijo con sequedad.

-Eres un maleducado -declaró ofendida- Ni siquiera me conoces.

-No tengo que conocerte para darme cuenta que eres bastante hueca. Esas estupideces que mencionaste en la clase de Criaturas Mágicas, fue patético.- opinó

-Disculpame, yo solo he...

-No me interesa, Weasley- se levantó - Ya que el profesor Flamel está retrasado iré al baño.

-Eres bastante desagradable, ni siquiera hemos hablado y tu ya...

-¿Ah sí?

-Te juntas mucho con Potter, evidentemente.

-No, no es cierto, pero opino igual que él... tus comentarios son desafortunados y ofendes a la gente.

-Vete a la mierda, Boot- dijo ya harta.

-Igualmente! - se fue.

Harry entró, y Ginny estaba echando humos. No podía creer como la había tratado. Seguramente mintió y "el simio" le llenó la cabeza en contra suyo. ¡Terry era un engreído! Aunque debo admitir que es un lindo chico, no tiene nada que envidiarle a Potter. Se maldijo, ¿le gustaban los imbéciles o qué?

El escuchar los pasos de Harry, levantó la cabeza, luego siguió con lo suyo como si estuviera sola. Fantástico, ahora debo seguir confraternizando con primates.

-Hola, no? - dijo él

-Hola, Potter - gruñó sin mirarlo.

-Siempre tan simpática tú.-ella cerró los ojos, agradeciendo que le cayera tan mal como siempre. Eso tapaba la gran atracción que sentía por él.- Debemos terminar el trabajo práctico de Transformaciones.

-Sí, ya terminé mi parte.

-Yo también.

-Genial.

-Nada de genial, Weasley - se levantó y apoyó las manos en su banco. Ginny se ruborizó al tenerlo tan cerca, miró sus labios apetecibles, y su imaginación la traicionó.

-Qué quieres, aléjate de mi! -dijo levantándose.

-Tan nerviosa te pones si me acerco?

-No, solo que me genera rechazo - mintió. y unas ganas de comerte a besos que no imaginas.

-Debemos ensamblar las partes para que tenga coherencia, y cohesión. No podemos presentar algo así, probablemente tengamos un estilo diferente de redacción, y Minerva no es tonta, va a notar dividimos las consignas, en vez de debatirlas o...

-Ya! Cállate, Nerd!

-¿No era un simio? Bastante contradictorios tus apodos, Weasley.

-Contradictoria yo? Qué caradura, por favor...

-Tienes algo que decirme? dilo ya...no andes con vueltas.

-No, tu sabrás, revisa entre tus actitudes...y compañías...-arremetió sin poder controlarse.

-¿De quien hablas puntualmente? - entrecerró los ojos- Ya sé, hablas de Carolina...-Ginny se acaloró, la había descubierto.

-Tu sabrás - repitió fríamente.

-Carolina es una alumna ejemplar y muy hermosa...no elijo las novias al azar - ella abrió la boca, sorprendida.

-¿Es tu novia? - sintió como si algo hiciera se resquebrajaba dentro, y lastimara filosamente su corazón.

-No, todavía no- dijo con arrogancia - Pero lo será, dudo que me rechace...

-No, no te rechazará, son de la misma calaña.- se cruzó de brazos, sintiendo una rabia descomunal.

-Sí, nos llevamos muy bien...-ostentó Harry

-¡Qué estómago tiene Lennox! -lo miró despreciativamente- Ni siquiera te cortas el pelo Potter, ni te molestas en afeitarte...-hizo un gesto de asco que lo ofendió - De veras, a tu querida Lina deberían darle el Premio de mejor compañera, por andar haciendo beneficencia en enredarse con un impresentable como tú.

-Deja de insultarme, solo sabes discriminar!

-No soy yo quien discrimino...

-¡Ah no! ¡Eres una cínica! - le gritó- Te haces la exquisita como si Corner fuera un galán de cine. Por favor, tampoco viste ropa de alta costura.

-Michael tiene arreglo, contigo no hay nada que hacer Potter.-remató con altivez- Dudo que sea pura solidaridad la estima que te profesa Lennox...

-¿Que quieres decir? - dijo disgustado.

-La rubia interesada, coquetea contigo solo para alardear que se codea con "El elegido", no porque te quiera de verdad.-afirmó burlona.

-¿Qué sabrás tu lo que ella siente o deja de sentir?

-Esa no tiene corazón, así que no debe sentir mucho...

-Para tu información, es una gran persona! - Ginny le hizo un gesto displicente- Es así, y no está conmigo por ser quien soy, sino porque le gusto!

-Sí, claro! - rodó los ojos- A ver, cuéntame... ¿Alguna vez estuviste con una mujer que no sepa quién eres?-lo indagó.

-Sí! -dijo ruborizándose.

-¿Quién? ¿Una pobre chica muggle? ¿Cuánto duraste sin hablar de tu fama? Yo diría que no menos de dos minutos...

-¿Alguna vez estuviste con un ciego? ¿Cuánto duró aguantando las idioteces que dices sin apreciar tu singular belleza?- se puso rojo cuando se dio cuenta de lo que había dicho. Oh, me dice que soy linda!

-Gracias por el halago.

-No era un halago, Weasley, ni te ilusiones... solo eres pura imagen, ni siquiera sirves para un buen polvo.

-¡Eres un grosero! ¡Desubicado! - chilló con ojos brillosos.

-No eres más que Carolina -dijo apretando los dientes- Ella es mucho más linda que tú, más inteligente, y sobre todo más experimentada...-Ginny borró su sonrisa. ¿Debería tener experiencia? Ya tengo diecisiete, y soy una novata, es cierto. ¡Pero no puedo estar con un chico, no me siento preparada! Oh, nadie querrá estar conmigo, no podré satisfacer a ningún hombre...no debo llorar, no debo llorar. Se giró para no mirarlo a la cara, sintiéndose mareada.

Harry se dio cuenta que la había ofendido. Su rostro lo decía todo. Cuando sacaba a relucir el tema del sexo ella sé quedaba sin argumentos. ¿Era tan insegura de si misma? No, es una idiota, una discriminadora, no debe darme pena. ¡Pero no me mires así, Weasley! Con esa carita me haces sentir una mierda!

Ginny se agarró del marco de la ventana, le faltaba un poco el aire.

Harry lo notó y se preocupó.- ¿Qué tienes?

-Nada.

-Estás bastante pálida.

-Estás lejos de ser sanador, Potter, no te pongas en ridículo - le espetó de mal modo, y sintió que las manos le transpiraban. Recordó en ese momento que no estaba comiendo bien. Ginny no tenía problemas de alimentación, ni obsesión por el cuerpo, solo que su estado de ánimo influía, y perdía el hambre cuando estaba triste. - Voy a abrir la ventana...-se giró haciendo fuerza- ¡Pero que...!

-Ya, déjame no tienes fuerza...

-¿Me estás llamando débil?

-Sí! - la abrió y el viento hizo que Ginny respirara hondo y cerrara los ojos.

-Uf, que placer - dejó salir. Se agarró un poco del marco, y Harry estaba inquieto, no se veía nada bien.

-Deberías ir a la enfermería, estás pálida.

-Estoy bien, solo déjame en paz, y no me hables! - mintió, y luego de unos segundos agregó - Creo que ir a la enfermería, tienes razón

-Me diste la razón, eso es todo un...-ella se agarró de él, estaba transpirando copiosamente.- Mierda, te acompaño!

-No...no me toques... no quiero que me veas así...estoy transpirada... debo ser un asco... no quiero estar fea...

-¡No puedes parar de decir boludeces un minuto! - rezongó con impaciencia.

-Ya, Potter, voy sola!

-Estás descompuesta, no seas terca!

-¿Y qué te importa? - lo miró furiosa- Para ti si me muriera es mejor no?- dijo exageradamente-

-Por quién me tomas? No le deseo la muerte a nadie! - se ofendió.

-No quiero que me ayudes por lástima, no te necesito. - lo empujó. Harry resopló, viéndola irse. Cuando llegó a la puerta se agarró del marco y él corrió antes que diera por suelo.

-Ginny! -le dio unas palmaditas en la cara- Ginevra, despierta... -miró su rostro, proporcionado, sus pestañas perfectas, y sus labios incoloros. - Dice que se ve fea, está muy loca...

-¿Qué pasó aquí? ¡Ginny! - era Michael Corner, y lo dedicó una mirada acusadora - ¿Qué le hiciste, Potter?

-Nada! se descompuso! - se puso de pie con Ginny en sus brazos, era bastante liviana y apoyó la cabeza en su hombro.

-Vete, yo me ocupo.

-La llevaré a la enfermería. - solo respondió Harry.

-La llevo yo! No quisiera estar contigo en este momento...

-¡Dios mío, qué le sucedió a Ginevra!- dijo una voz masculina.

Era el profesor de DCAO, un hombre mayor de baja estatura, con larga barba como la de Dumbledore. Se llamaba Félix Flamel, era nieto del famoso alquimista Nicolas.

-Señor Potter, no perdamos el tiempo -se apresuró a decir - Llévala a la enfermería, tu puedes aparecerte, tienes permiso.- él obedeció enseguida.

(...)

Ginny estaba acostada en una camilla, y tenía mejor aspecto. Madame Pomfrey, le dio unas pociones para que se recupere, pero aún no había despertado. Ron, Hermione, Demelza y Harry la miraban.

-Mi hermana es muy sana, esto que le sucedió es raro.

-Me preocupa, Ron, yo la veo muy delgada- dijo Hermione gravemente.- ¿Tu sabes algo Demelza?

-No, ¿qué puedo saber yo? - dijo nerviosa, Harry notó que bajaba la mirada sospechosamente- No tengo idea, quizá no durmió bien...

-Eso no explicaría su desmayo -adujo Ron, y de repente se tapó la cara, como sí tuviera una hipótesis espantosa- ¡Demonios! ¡Está embarazada!

Hermione, Harry y Demelza lo miraron como si estuviera loco.

-No digas pavadas, Ron - murmuró su novia, casi riendo. - Ni siquiera tiene novio.

-Eso qué tiene que ver?- Harry se ahorró de decirle que su hermanita era una niña, y no había debutado. Me imagino como estarán esperando los buitres para probar esa piel. Ja! Como sí a esta histérica le viniera bien cualquiera. De repente, se imaginó quitándole la ropa interior, besándola, acariciando la piel de su espalda. Sintió curiosidad...¿como serían sus pezones? Seguramente grandes y claros. Sintió un tirón en su pantalón, y se avergonzó. Oh, no de nuevo! Otra vez duro por esta pendeja! Me quiero morir!

-...estás delirando, no digas pavadas.- decía Hermione a su novio.

-Uf...que alivio, me quedo más tranquilo. Tu nunca te equivocas, preciosa- Ella sonrió, y le hizo una caricia- Oye, debemos ir a la clase, Flamel nos pondrá ausente.

-Sí, vamos, estará bien - dijo Hermione, y tomó su mano.

-Ya los alcanzo - dijo Harry. Demelza estaba por irse pero él la detuvo - Espera un momento...

-¿Qué pasa?

-¿Sabes porqué se desmayó?

-¿Quien?

-¡No me tomes el pelo! - ella rió.

-No, no se nada, Harry - mintió la muchacha.

-Eres muy transparente y se te nota cuando mientes...¿qué le sucede a Ginny?

-Siempre me pones en esta situación...-protestó incómoda.

-Es muy raro su desmayo, Ron tiene razón.

-No está embarazada -Harry blanqueó los ojos.

-¡Eso ya lo sé! Dime la verdad.-suplicó.

-¡Está bien! No está alimentándose correctamente...

-¿Por qué? -dijo sorprendido.- ¿Tiene un trastorno alimentario?

-No! Cuando se pone triste no come... es su forma de somatizar su angustia.-explicó seria - ¿Entiendes?

-Sí, entiendo...-dijo pensativo, y suspiró.- ¿Y por qué está tan triste?

-Eso, Harry no es de tu incumbencia.

-Te lo pregunto por Ron - mintió Harry, convincente- No creas que a mi me importa lo que haga esta hueca, pero me pidió que averigüe que le sucede a su hermanita, está preocupado...

-¿Estás en plan de alcahuete? -se indignó la joven.

-No voy a contarle...solo necesito tranquilizarlo, Ron me está quemando la cabeza...-¡Soy un cerdo mentiroso!- se quedará más tranquilo al tener la certeza de que solo es una uña o que perdió la crema de la cara...

-Entonces dile eso!

-No, porque ambos sabemos que no es cierto... y si es grave, no puedo traicionar a mi amigo! - dijo persuasivo.

-¡Está bien! Te lo diré pero si le cuentas a Ron la verdad...-lo miró amenazante.

-No le diré, cuéntame.

-Está enamorada...de un imposible. - Harry se estremeció.

-¿Un imposible para Ginny Weasley? ¿Quién podría rechazarla? -Demelza arqueó las cejas, sorprendida por ese comentario. Otra vez hablando de más Potter!- Bueno, tu me entiendes...están todos detrás de la Barbie...

-Ginny insiste en que no planea acercarse al susodicho porque no está a su "altura"- dijo haciendo un gesto con los dedos. Harry estaba nervioso, ¿quién era? ¿la vanidosa Ginny Weasley siendo insegura? Debía estar soñando.- y bueno, quiere olvidarlo...lo que pasa es que él ya está con otra...

Harry no pudo evitar pensar en él mismo, y esa idea lo mareó. No, Ginny nunca se fijaría en mí, ella me odia. Para su completo horror, se sorprendió deseando ser él. ¿Qué haría si fuese él mismo? Ni loco me acerco a ella, es insoportable...Parpadeó, cavilando. Pero debo admitir que no es hueca, es exigente y fundamentalista,. Es superficial. Nuevamente, se la imaginó desnuda, y quiso morirse...pensar en ella en esos términos lo atormentaba. "Dicen que si eres mío, yo seré tuya."

-¿Estás bien? - habló Demelza, pasando una mano por su cara.

-Sí, lo siento...me quedé pensando... creo que para tu querida amiga, nadie está a su altura...-insinuó.

-Este menos que menos...

-Dime quién es...te prometo que no le cuento a nadie. Confía en mi.

Demelza suspiró. Harry era una buena persona y no le diría a nadie, lo sabía.

-Es Seamus Finningan... -Harry rió.

-¿Es una broma, no?

-No...

-Vamos, ahora en serio, dime quien es.

-¡Ya te dije!- dijo exasperada.

-Ginny no puede fijarse en Seamus, es imposible...-aseguró.

-¿Por qué? Es muy lindo chico...

-Es un baboso! Dudo que le gusten los alzados!

-Por eso mismo, quiere olvidarlo, porque no tiene modales! - expresó la joven teatralmente- Y la entiendo, yo tampoco creí que podía fijarse en él...

-Esto que me cuentas no tiene sentido. -aseveró escéptico. - De veras.

-Ella misma me lo confesó, se moría de vergüenza.-insistió con vehemencia.

-Finningan no puede tener tanta...-miró a Demelza, y no terminó la frase- Es un alzado, no me cierra. ¿Dices que está con alguien? Está más solo que el uno!

-No sé si es su novia, pero lo vio con Valery Kingdom...hablando y coqueteando, ¡se puso muy mal!.

-Sigue sin cerrarme.

-Piensa lo que quieras, pero si le dices a alguien...

-No, te lo juro - le tomó las manos y ella se ruborizó - Queda entre nosotros, jamás te haría quedar mal Demelza.

-Gra...gracias...Harry...yo...debo irme - huyó muy nerviosa.

Harry resopló, frustrado. La noticia le cayó como vodka con leche, pésimo. Es imposible que esté enamorada de Finningan. ¡No es su estilo! Además, podrá hablar con Valery Kingdom, pero vamos, es que no utiliza su aparato reproductor hace meses, ¡se le nota!

-No puede ser...-se acercó a ella, que dormía plácidamente- Eres insoportable, pero no das más de linda, Weasley.-cuando iba a hacerle una caricia recordó sus palabras. "Está contigo porque eres el elegido, no porque te quiera de verdad" detuvo su mano y salió corriendo de la enfermería.

A las pocas horas, Ginny salió de la enfermería luego de que Madam Pomfrey, y Minerva McGonagall, le dieran un sermón por no alimentarse correctamente. Merendó ante sus escrutadores ojos, varias frutas y tostadas con un café, y le advirtieron que la próxima vez que descuidara su salud, hablarían con sus padres.

Eran las ocho de la noche y Demelza había llevado la cena al cuarto. Media hora más tarde, todo estaba listo en su cuarto para recibir a Millicent y cambiar su look. Le dieron una túnica de Gryffindor y la hicieron pasar al cuarto.

-¿Nadie, las vio? -preguntó Ginny nerviosa.

-No, quédate tranquila, todos están cenando -dijo Demelza sonriendo-

-Gracias por ayudarme -murmuró la muchacha cohibida- ¡Uau! ¡Este cuarto es hermoso! - lo recorría mirando los productos de la cómoda- ¡Qué linda decoración! Se parece a la casa de una tía muggle, es millonaria!

-¡Viste, darling! - dijo Ginny orgullosa- Del mundo muggle no se vuelve, es una de mis frases de cabecera.

-Ginny tiene un excelente gusto para la decoración - acotó Demelza con alegría.- Me ha enseñado todos los trucos...- Millicent la miró.

-Tu eres muy hermosa, Demelza. Me encantan tus ojos!

-Oh, gracias! - Ginny las miró radiante.

-Yo soy horrible al lado de ustedes...-se lamentó Millicent.

-Cuidadito con lo que dices de ti misma, cariño...-la regañó Ginny severamente - La primer regla de este sagrado refugio que construimos...: "no eres fea" Repite conmigo, "no eres fea" -miró a Demelza, para que le ayude- ¿Cierto Sweety que Millicent es hermosa?

-Eh...-Ginny la pateó disimuladamente- ¡Sí, claro que eres hermosa, muy hermosa! -dijo rápidamente- Solo te faltan algunos retoques...mira, cuando no entendía nada de cosméticos y belleza, pensaba lo mismo...luego Ginny me enseñó todo y aquí me ves con el cabello hermoso! - Millicent sonrió detrás de sus espantosos anteojos.

-Manos a la obra, Milly! - dijo Ginny emocionada.

-¿Es cierto que estuviste en la enfermería?

-Sí, pero exageran, cariño... siéntate aquí...-Corrió el cabello hacia atrás, era muy vaporoso.- Mmmm debemos desenredarlo...

-Traigo el rastrillo? - preguntó Demelza con sarcasmo.

-No la ofendas! - Millicent estaba muy lejos de ofenderse, reía- Me alegro que te lo tomes así, el humor sirve...

-¿Por dónde empezamos? - dijo Demelza preocupada.

-Por quitarle los anteojos.

-¡No veo nada!

-Mejor, así es una sorpresa

-Pero...

-Shhh...tranquila, ¿confías en mí, Honey? - Ginny la abrazó por detrás y pellizcó su cachete con cariño- Sí, yo se confías...estás en buenas manos. Sweety, trae el lavabo de peluquería que está en toilet...tu harás el shampoo, eres fabulosa para eso. Ponte guantes que estos productos pueden arruinar las manos...-

Dos minutos después Demelza, le mojó el cabello con un la ducha inalámbrica.

-¿Está bien el agua, Milly? - le preguntó Demelza, fraternalmente. Millicent se sentía tan perpleja de que la trataran así, que no podía creerlo, tenía los ojos aguados de la emoción, pero ninguna lo notó.- Estos rulos me encantan... si les pones un producto para que queden más prolijos sería genial.

-No, los odio.

-Me encanta hacer esto, Ninny!

-¿Ninny? - Ginny le cerró la mano y fingió que le pegaba por su falta de discreción- ¿Por qué la llamas así?

-Es un apodo secreto que tenemos -inventó Demelza, despreocupada. - Ábreme el sobrecito, amiga...

-¡Esto lo hago yo!

-¡No, yo!

-Hey, es mi nueva amiga!

-¡También mía! -Millicent rió.

-Nunca creí que dos diosas como ustedes iban a pelearse por mí - dijo con timidez.

-Ya, lo haremos entre las dos. Tienes una piel increíble, cariño - aseguró Ginny orgullosa - Te daré unas cremas, pero debes ser constante, asi evitas que se te seque el cutis..

-Gracias Ginny.

-Mily,¿quiénes son tus amigas? - quiso saber Demelza.

-Eh...somos tres. Eloise Migdon, Martha McAllister y Lauren Smith. Compartimos la habitación - contó la chica.

-Hay más grupos... aparte de Las intrépidas y las Elegidas? - inquirió Ginny.

-Las Rebeldes!

-Ese nombre me gusta más!

-No, son muy violentas - dijo Millicent aterrada - Les gustan las bromas pesadas...

-¿Para tanto Honey?

-Sí, el año pasado hicieron algo espantoso a Carolina Lennox...se odian.

-¡Como nos perdimos eso, Sweety! -

-Una verdadera lástima. ¿Quién es la líder? - preguntó Demelza, intrigada.

-Pía Rawson, de Slytherin, es una sacada... vive castigada por Filch y refuta todo lo que dicen los profesores. Las otras son Pansy Parkinson, Belinda Turner de Hufflepuff, y otra que se llama Mary, de Gryffindor.

-¡Vaya, nunca creí que fueran a mezclarse las casas de esta forma! - dijo Ginny sorprendida.

-¿Son tan malas como Lennox? -Millicent negó.

-No son hostigadoras, y no hacen bullying... son una especie de justicieras,por eso odian a Lennox y a Vane...aunque tampoco conviene meterte con ellas, no tienen límites.

-No las conozco, ¡ni siquiera de vista! ¿Cierto Sweety? Mejor, porque si se gastan esos modales, tendría un infarto de córnea - las tres rieron.- Milly, ¿tu y tus amigas, formaron parte de "Las intrépidas"?

-Sí, pero nos echaron por ser feas.-dijo compungida- Fue horrible.

-Bah, esas son amigas por conveniencia - la consoló Ginny- No les hagas caso.

-Tienes razón - convino Millicent- Nosotras somos amigas porque queremos!

-¡AHHH! -gritó Ginny emocionada, dando saltitos.-

-¿Qué te pasa?! - dijo Demelza y Millicent al mismo tiempo.

-¡Tenemos el nombre del grupo! ¡Nuestro nuevo grupo! ¡Amigas porque queremos! ¡Es excelente!

-Tienes razón, Ninny! ¡Me encanta!

-¿Yo aporté el nombre del grupo? -dijo incrédula Millicent.

-Claro, eres cofundadora...-dijo Ginny- Y quiero creer que aceptas estar con nosotras...

-¡Bueno! Pero no le digan a nadie...

-Top secret, Honey...y vamos a invitar a tus amigas, ¿qué te parece?

-Son muy tímidas...no sé si se animarán, le temen a Carolina y a Romilda.

-Buscaremos la manera de convencerlas.

Una hora después, estaba lista. El pelo de Millicent brillaba, al estar estirado era mucho más largo y caía sobre su redonda cara. La muchacha aún no tenía los lentes, y no podía verse, pero se lo tocaba, maravillada.

-¡Quiero verme! ¡Está muy suave!

-Falta algo...-Ginny sacó su varita y transformó los lentes en otro estilo, mucho más moderno. Eran lentes color blanco y muy finos. Sin darse cuenta imaginó que hacía lo mismo con los lentes de Harry. Pero claro, él iba a matarla si lo intentara. Tan lindo es, ¡sí me dejara hacerle unos mimos! Sacudió la cabeza, debía recordar que el Simio maleducado no merecía nada de su parte. - Toma - le entregó las gafas nuevas

Millicent se las puso, eran tenían un fino marco blanco, y se ajustaban a su rostro. El pelo caía, brilloso, a los costados, y le llegaba hasta la cintura. Se tocó la cara, como si no se reconociera, estupefacta.

-¿Y? ¿Qué te parece, Honey?

Millicent rompió a llorar, y Ginny miró a Demelza alarmada.

-Oh no! No te gustó! He fracasado por primera vez! Abre la ventana, me hiperventilo, Sweety!

Sin embargo, Millicent se levantó y la abrazó con fuerza.

-¡No me gusta, me encanta, Ginny! ¡Gracias a las dos! -Demelza se unió al abrazo, satisfecha- ¡Estos lentes me quedan mejor, ya no soy tan batracio!

-¡Me asustaste cariño! -la regañó Ginny- Me encanta verte feliz Milly!

-Estás hermosa! Solo falta un poco de tapa ojeras...

-Sí, y una máscara de...

Alguien tocó la puerta con vehemencia y se quedaron en silencio, tensas.

-Mierda...-dijo Demelza.

-Shhh...no digan nada.

-Me van a expulsar! - se asustó Millicent. Ginny negó y se acercó a la puerta.

-¿Quién es? - preguntó nerviosa.

-Soy yo...

-¿Potter?

-Sí, abre tengo que hablar contigo.

-No puedes estar en el área de las mujeres! - le hizo una seña a sus amigas para que se escondan en el baño.

-Yo tengo permiso para todo, soy Harry Potter.

-Ah sí? Mi cuarto no es tu territorio, Simio, ve con los tuyos.

-¡Abre la puerta, me envió McGonagall!

-Estoy desnuda! No puedo! - mintió.

-No hay interesante que ver, así que abre!

-Ordinario, maleducado.

-Abre Barbie! - Ginny se miró al espejo y se peinó, se echó perfume, y abrió.

-¿Qué quieres?

Harry observó su atuendo. No llevaba puesto el uniforme, sino un jeans clarito que se ajustaba a sus caderas, y una pupera negra con escote. Su pelo lacio y su flequillo recto, brillaban, y tenía una media cola. Los ojos ambarinos, enormes, le inyectaban una dosis de adrenalina. Mierda, no puede ser tan linda. ¿La hicieron a mano? ¡Es la primera vez que la belleza me hipnotiza como sino me importara nada más!

-Potter! - le gritó aturdiéndolo.- ¿Cuánto tiempo más vas a mirarme sin decir palabra?

-Lo siento...tengo que decirte algo.

-¡Ya lo se! Lo mismo te quedas tildado!

-¿Por qué estás tan nerviosa? - dijo intentando espiar hacia la habitación.

-No estoy nerviosa, Potter, habla de una vez.

-Debemos terminar el trabajo de Transformaciones.

-¿Ahora?

-Sí, mañana es viernes! - dijo con vehemencia.

-¿Ya?

-En qué planeta vives? - ¡En uno donde no estás con Lennox y te quedas conmigo! -¡Después soy yo quien se tilda!

Tenía los cabellos mojados, y una remera blanca mangas cortas. Los jeans eran negros, al igual que sus zapatillas.

-Tu tienes la culpa...-dijo sin pensar.

-¿Yo tengo la culpa?

-Eres tan...-¡lindo, esos ojos, te como a besos! - desagradable que...

-No me interesa, Weasley... te espero en la Sala Común, está vacía.

-No, vamos a la biblioteca.-dijo pensando que Millicent necesitaba el área despejada para salir.

-¿Para qué? Tenemos todos los libros aquí.

-Porque...porque...

-¿Estás escondiendo a alguien en tu habitación? - dedujo espantado.

-¡No!

-¿Estabas por follar con un tipo? - Ginny salió del cuarto y atinó a darle una cachetada - epa! - le sostuvo la pequeña muñeca con su mano. Sintió muchas ganas de agarrarla de la cintura, como si las ansias de tocarla fueran irreverentes, pero se contuvo- ¿Crees que puedes golpearme, Weasley? - ella se soltó.

-Eres un desubicado..¡como te atreves a decir semejante cosa!

-¿Follar?

-Cállate, ordinario!

-¿Le dices "hacer el amor"? -se burló - oh, pobre princesita ingenua!

-Me tienes harta, Potter, te lo comenté?

-Un millón de veces... alcancé a ver parte de tu cuarto, y estoy seguro que hiciste reformas.

-¿Qué te importa?

-Eso no permitido, Weasley, la decoración de Hogwarts no se toca...si McGonagall se entera estaría muy disgustada.

-¡Cierto que hablo con el soplón número uno! -él sonrió - ¿Qué, me vas extorsionar a cambio de tu silencio? ¿Qué me vas a pedir? -Harry hizo una tijerita con los dedos índice y mayor, sé pasando su cabello -No...lo que tu quieras pero con mi pelo no

-¿Lo que yo quiera? - La miró de arriba abajo.

-¡El pelo no! ¡Prefiero que me mates, hazme un cruccio!

-Ni en joda lo digas! Weasley, no le diré nada a Minerva... pero no me desafíes.

Ginny resopló, y se cruzó de brazos, mirando su ancha espalda.

-Te dignaste a darte una ducha...-comentó disimulando la atracción que sentía.

-Sí, y no me salgas con que tengo las puntas florecidas o ...- Ginny le tocó el pelo con los dedos y Harry se tensó ante la cercanía de esa mujer. Mala señal, Harry, te está sucediendo muy seguido -Ya! No lo tengo tan mal...

-No, con el pelo mojado no se nota...-dijo con soberbia.

-¿Y qué me recomiendas para mi cutis?

-Volver a nacer...-él rió irónicamente.-

-Vamos abajo, debemos terminar el trabajo...-le tomó la mano.

-Deja de tocarme! - se soltó.- Eres un aprovechado.

-No me muero por tocarte, Weasley- dijo ofuscado- No te soporto, solo quiero terminar el maldito trabajo, vamos!

-Momentito! Debo buscar los libros.

-Te doy dos minutos, ya son las diez y quiero terminarlo.

Ginny entró y agarró sus libros. Esperaba que Millicent y Demelza fueran discretas para salir, ella debía distraer a Harry mientras tanto.

Bajaron, Ginny estaba muy nerviosa. Se sentaron en la mesa y abrieron los libros. Pasaron diez minutos y Ginny vio asomarse a Millicent y Demelza, de espaldas a Harry. Negó con la cabeza para indicarles que no era el momento. Harry la miró.

-¿Qué te pasa?

-Nada...

-Ocultas algo, Weasley. ¿Que pasó en tu habitación?

-Ya deja de fantasear, jamás haría eso que tu sabes...

-Eso que yo se...se dice follar.

-Potter esa palabra saliendo de tu boca me da arcadas...-declaró, cerrando los ojos con una mano en la sien.- ¿por qué eres tan desagradable? - a hurtadillas, Demelza y Millicent caminaban hacia el agujero del retrato.

-Yo no...-Harry escuchó un ruido quiso darse vuelta, pero Ginny le tomó la cara con las manos.

-Mírame, Potter...es importante lo que quiero decirte...-él arqueó las cejas.

-¿Qué te pasa? - dijo nervioso.- No me...toques...

Harry sintió un horrible hormigueo en la espalda, y se le erizaron los vellos de la nuca. Esto se me fue de las manos, ¿qué le pasa? ¿Por qué me mira así? Mierda, me hace daño, es físicamente perfecta! Nadie podría inmunizarse a esta mujer! Ella se acercó un poco, y temió sus propios impulsos. No lo hagas, está jugando contigo.

-Dame un abrazo... por favor...-se lanzó a sus brazos sin esperar respuesta. El pasó la mano por su espalda, su taquicardia iba en aumento. Demelza y Millicent lograron llegar al agujero del retrato y luego la primera volvió sobre sus pasos. No obstante, Ginny no lo soltó, olió su perfume, e hizo una sonrisa perezosa. Que lindo abrazarte Harry Potter...me quedaría toda la vida así.

-Ginny...-la llamó con un hilo de voz, y deshizo el abrazo.

-Lo siento...- se alejó, estaba roja como un tomate.

-¿Por qué me pediste que te abrace?

-Fue...un modo de agradecerte... Minerva me contó que tu me llevaste a la enfermería y...

-Eso no es propio de ti.

-Cuando intento ser amable contigo, y dejar de tenerte lástima, ¿te quejas? -se tocó el pecho haciéndose la ofendida - Cuánto desprecio...

-Estás actuando, Ginevra...algo ocultas, y debe ser grave para que me abraces.

-Como sea, Simio, continuemos con los deberes...-él la miraba sonriendo de lado.

-Oye, mi perfume te gusta? - ella enrojeció.- Dime la verdad...

-A que viene esa pregunta?

-Le pido la opinión a una experta...

-Ah! - dijo dándose importancia- Sí, soy una experta, es cierto..

-¿Y bien?

-Sí, es muy rico el perfume, pero tienes mejores opciones... -aunque a ti todo te queda bien.-

-¿Como cuales?

-Te interesa mi opinión...

-Claro! Tengo una cita con Carolina...-Ginny sintió una opresión en el pecho. ¡Encima me refriega en la cara que está con ella, maldito desalmado! - ...y quiero sorprenderla.

-¿Quieres sorprenderla? Aprende modales y se cae muerta.- él rió genuinamente.

-Ya, recomienda un perfume...

-Ponte caca de Doxy...esa no le hace asco a nada.- lo miró - Dame tu redacción, voy a pasarla en limpio y unirla con la mía...

-Quiero ver como lo haces, no quiero que taches mi trabajo...-le entregó el pergamino.

-Uau! Sabes escribir, Potter...todo un logro. Y tu letra se entiende...-él la miraba serio, estaba sentada en canastitas, apoyada en una butaca. Su cintura era minúscula y se veía el ombligo. Solo imaginar que Seamus Finningan o Michael Corner degusten ese caramelo, sintió cierta envidia. Ella había empezado a pasar la redacción sin acotar nada más.- Dicen que si eres mio yo seré tuya... dicen que tu has venido a salvar mi vida...

-Tu maldita canción - rezongó cabreado.

-Sí, mi canción, ¿te molesta que cante?

-Sí!

-Me muero por verte, por darte mi vida, venderte mi alma quedarme a tu lado..-cantó con vehemencia, sólo para molestarlo -aunque no me haga sentir que este invierno se acaba...

Harry sonrió de lado, y ella dejó de cantar.

-No vas a decirme que me calle? - siguió escribiendo.

-¿Por qué te gusta tanto esa canción?

-Porque es hermosa - afirmó - Me gusta la letra...

-¿Por qué? - ella lo miró ceñuda - Si tanto dices que no eres hueca, justifica tu respuesta -la desafió.

-Es una canción que insinúa que ella encontró al amor de su vida, que descubrió que es él -dijo con la mirada perdida- Me gusta porque es evidente que es recíproco, no tiene el corazón roto, sino que "la calma llegó". Está dispuesta a dar todo por el...-puso la lapicera en su boca, analizando- "Dicen que sí tu puedes, yo también puedo..." Es como decir, "nos pasa lo mismo, vamos a vivirlo" - lo miró esta vez- Es posible...dar la vida, entregar el alma...-suspiró, y se puso roja.- Ya puedes reírte, que soy ingenua y todo eso!

-No iba a reírme, tienes razón...

-Uau! No puedo creerlo - dijo irónica.

-¿Y tu lo encontraste?

-¿A qué?

-Al amor...-dijo pensando en Seamus.

-La canción no habla de mí, Potter.-contestó, volviendo a escribir.

-¿Nunca te has enamorado?

-Sí -¡Sí, de tí, desagradecido!

-¿Y? ¿Le diste tu vida, le vendiste tu alma, te quedaste a su lado? - ella levantó la mirada, se derritió al saber que recordaba la letra.

-No puedo hacerlo, pero me encantaría - optó por contestar.

-Dicen que si tu puedes, yo también puedo...-recitó Harry.

-Potter, ¿leíste mi canción?

-No! - mintió y se puso rojo - No, nada que ver...te escuché cantar, y bueno! Es la verdad, no eres tan importante para que busque una canción de morondanga.-ella lo miró ofendida. Me pone esa carita de tristeza, y me hace daño!¿Tan dulce es cuando está triste?

-No vuelvas a criticar mi canción, ¿me oíste? - dijo amenazante- Es hermosa...her mo sa...¿te queda claro?

-Clarísimo...-hizo un sonido gracioso, Ginny blanqueó sus ojos, y siguió con la redacción - Entonces, no encontraste a tu amorcito...

-No siempre sucede lo que canta Amaia en su canción - dijo mirándolo- A veces te gusta la persona equivocada...

-Mmmm ¿amor no correspondido? - diagnosticó Harry.

-Algo así.-dijo suspirando - De todos modos, me olvidaré de él...-prometió con orgullo - "Dicen que si eres mío yo seré tuya"...lo que implica que si hay algo, es de a dos, o nada. - le entregó el papel - Díctame ese párrafo, que me quiero hacer una máscara facial antes de acostarme...-se tocó la cara, preocupada - ¿Tengo el cutis muy mal no?

-Sí, horrible - dijo irónico - Preguntas para que te digan que estás perfecta?

-No estoy perfecta, soy un asco! -dijo exageradamente.-He tenido un día muy estresante, no pude hacerme la exfoliación en todo mi cuerpo...

Sabés la exfoliación que te haría yo, no? , pensó descaradamente. ¿Qué? ¡No puedo culparme, está re fuerte, es un fuego! Me maldigo por pensarlo, pero es cierto.

-Escribe... La transformación en el siglo XX se inscribe en tres grandes pilares...

Harry le dictaba, pero su mente estaba en otro lado, y no solo en las ganas de hacerle una "exfoliación" a su proporcionado cuerpo. El razonamiento de Ginny lo sorprendió, era tan acertivo que hizo tambalear todas sus estructuras. Por supuesto que al amor era de a dos. Ginny no era tan ingenua como pensaba, aunque quizá ni ella se había dado cuenta de eso. Tenía los pies en la tierra, y sabía muy bien que si Seamus no la correspondía, debía seguir su camino. ¿Hasta cuando no va a corresponder? Si él supiera lo que siente Ginny, iría a buscarla sin dudarlo, y ella se dejaría tocar por ese...

-Mierda!

-¿Con un gramo de mierda?- dijo ella alarmada.

-No...no...estaba pensando en otra cosa.

-Puedes enfocarte? Ya queda poco... mañana debo levantarme temprano, tengo mucho para hacer.

-¿Qué tienes que hacer?

-Vamos a formar un nuevo grupo...pero no voy a adelantarte nada, ya que puedes soplar detalles a la competencia.

-¿La competencia? Ah...-dijo comprendiendo - Las intrépidas...

-Si, tu novia lidera el grupito grasa...y la otra desagradable de Romilda Vane, "Las elegidas"...

-Tu eres una envidiosa, porque ellas son exitosas.- la provocó Harry, divertido.

-¿Exitosas? Solo te persiguen a ti, eso no tiene nada que ver con el éxito, Potter, todo lo contrario.

-Parece que te molesta...-siseó burlón.

-Para nada, me dan pena, eso si. - copió dos frases más y suspiró - Esto ya está listo...me voy a dormir.- se fue dejándolo parado allí.

Harry miró su trasero y pasó las manos por su cara. Olvídate de esas ganas que tienes de "exfoliarla"

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A la mañana siguiente Ginny despertó y vio a Demelza que dormía plácidamente. Eran las seis de la mañana, demasiado temprano. Tenía hambre, así que se puso el uniforme prematuramente, tapó sus ojeras y se echó cantidades industriales de perfume. Ese día debían entregar el trabajo de Transformaciones, y tenía la certeza que les iría bien, había quedado muy prolijo. Sino fuese por mí, Potter, tendrías un aplazo!

Bajó las escaleras, con su mochila de Coco Chanel, y escuchó un ruido a platos y cubiertos desde el gran salón. Excelente, voy a desayunar sola!

Para su sorpresa, el troglodita número uno, estaba presente, dialogando con los Elfos animadamente, e intentaba ayudarlos, pero ellos se negaban escandalizados.

-¡Permite que lo haga, Winky! ¡Me desperté temprano, quiero ayudar!

-¿Por qué se despertó temprano, Harry Potter?

-No podía dormir! -le quitó los platos a la fuerza, y al verla resopló - Uf, tan bien que estábamos!

-No sabía que los Simios desayunaban -repuso Ginny con voz falsamente dulzona -Lamentablemente el desayuno me caerá mal y...

Apenas atravesó la puerta, pasaron varias cosas al mismo tiempo. El uniforme de Ginny se rasgó en mil pedazos, dejándola en ropa interior... sus tobillos colgaron del techo con una cuerda invisible, y cayó un chorro de agua helada que la empapó por completo. El grito de Ginny se escuchó desde el lago.


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