Capítulo 7

Por la noche, en la cúspide de un edificio, una figura femenina algo confusa conversaba con su yo interior, más bien dicho con algo que formaba un complemento con su yo interior.

¿Por qué no destruiste a Parkeeerrr? Lo tenías a tu merced.

—Iba a hacerlo sólo que no pude.

Fuiste débil. Eso es lo que fuiste. Pero por alguna extraña razón… eres fuerte. Impones resistencia a nuestros deseos.

—Iban a hacerme cometer una locura. A matar a muchas personas.

Crees que nos importa. No lo olvides, Gwen. Si te abandonamos, morirás como Flash.

— ¿Cómo es eso posible?

Todo este tiempo que pasamos con Flash soportando mientras él utilizaba nuestros poderes a su beneficio para hacer el bien, íbamos generando lentamente una neurotoxina que iba apoderándose de sus células así cuando ya nos cansamos de él y de ver como frecuentaba a Parkeeerrr, decidimos abandonar su cuerpo dejando esas toxinas en él. Las toxinas se vuelven dependientes de nosotros por lo que nuestra ausencia genera rápidamente que en sus células, sus lisosomas comiencen a degradar organelas importantes para la actividad celular. Digamos una autolisis, prácticamente.

—Eres cruel.

¡Nos perteneces, Gwen! Si no destruyes a Parkeeerrr, te abandonaremos.

Las voces se fueron dejando a Gwen Stacy completamente sola, preocupada y con muchas incógnitas. Por una parte quería lastimar a Peter, pero por otra no quería hacerle tanto daño.

Gwen Stacy

— ¿Qué esta pasándome? ¡Voy a volverme loca! Si no mato a Peter… moriré. ¿Qué debo hacer?

En eso se le ocurrió una idea: ir a los laboratorios de Industrias Parker. Los conocía gracias a los recuerdos que tenía del simbionte. Quizás podría a hurtadillas elaborar alguna fórmula, extraerse una muestra de sangre para estudiarla e investigar las toxinas que seguramente ya estaban recorriendo sus venas. Después de todo, también tenía elevados conocimientos en ciencia como Peter. Por un instante recordó cuando iban juntos a la universidad. ¿Realmente tendría que asesinar a Peter?