Tras la intensa tormenta de la noche anterior, un pequeño sirviente anda en busca de su amo. No se detuvo ni un sólo instante para poder tener listo su encargo a tiempo, sin embargo se había retrasado debido a la tormenta.

Jaken: Aaa.. aaa... aaaatchuuuuuu... ¡Maldita mocosa! ¡por su culpa estoy enfermo ahora!... aaaa... aaatchuuuuuu... Más vale recuperarme pronto o el amo Sesshomaru me abandonará hasta que aaaatchuuuuuuu... me recupere... (llega al lugar de donde partió el día anterior). ¡Aaaaah! ¡si yo aquí los dejé y ahora no están!... ¿a dónde se irían?... piensaaaatchuuu... piensa Jaken, si fueras el amo bonito ¿donde estarías?... un momento... ¿no se moriría la mocosa? la tormenta fue demasiado fuerte y los humanos no aguantan nadaaatchuuuu... ¡AMOOOOO BONITOOO! ¡SEÑOR SESSHOMAAAAATCHUUUUUUU!... Ay qué chistoso, que bueno que no me escuchó... creo que están en aquella cueva... Ojalá se haya muerto la mocosa, ¡porque si no le gusta el kimono moriré yo! Atchuuuuuuuu... Aunque creo que de todas formas moriré.

Sesshomaru siente acercarse la presencia de Jaken. Abre sus ojos y ve a la pequeña Rin abrazada a él, sigue dormida, sonriendo aún. Por algún motivo sentía tranquilidad al haber tomado la decisión de que la niña siguiera a su lado... pobre chiquilla, había sufrido mucho en soledad... ¿qué problemas podría darle?

Sesshomaru: Rin, Rin, es hora de despertar.

Rin: ¡Nooooo! Estoy demasiado cómoda.

Sesshomaru: (La vio con ternura... un momento, eso no era correcto). ¡RIN! ¡De pie!

Rin: (bosteza) aaaaaaaaah... buenos días amo. (Rin recordó lo ocurrido esa noche y sonrió y comenzó a saltar y a correr... Sesshomaru la observaba).

Sesshomaru: ¿Qué sucede Rin?

Rin: Rin está feliz porque se quedará al lado del señor Sesshomaru.

Jaken: ¡Pero que barbaridades dices niña! Tú no puedes quedarte al lado del Señor Sesshomaru. Él es el demonio más poderoso, más respetable, más imponente, más bonito, más importante, más poderoso, ah ya dije eso... más...

Rin: ¡Y el más bondadoso! (Sesshomaru se incomodó por ese calificativo y se dispuso a retirarse).

Jaken: ¡Mocosa impertinente! ¡Pero cómo te atreves! ¡Qué falta de respeto! Debería cortarte la lengua ahora mismo, maldita huma...

Sesshomaru: ¡JAKEN! ¿Dónde está lo que te pedí?

Jaken: Ah si... aquí está amo Sesshomaru, sequecito y planchadito y bien bonito.

Sesshomaru: Entregáselo a Rin.

Rin: (emocionada) ¿Es algo para mí?

Jaken: Si mocosa, y más vale que te guste porque si no... (ve a Rin desdoblar cuidadosamente el kimono, no nota ninguna sonrisa en ella)... ¡aaayyyy! ¡ya me morí!

Rin: (Está muy impresionada, hacía tanto que no recibía ningún regalo). ¡Es un kimono nuevo! ¡Es bellísimo! ¡Gracias señor Jaken! (lo abraza).

Jaken: Ah, no me morí. ¡Oyeee! ¿Qué te pasa? Hazte para allá que me asfixias.

Sesshomaru: Rin, considéralo un... (pensó si debía decirlo o no)... considéralo un obsequio de cumpleaños. (Rin corre hacia él y lo abraza).

Rin: ¡Muchas gracias señor Sesshomaru! ¡Lo quiero tanto!

Sesshomaru: *¿Qué?*

Era la primera vez que le decían esas palabras con tanta sinceridad. Colocando su mano derecha sobre su cabeza, corresponde a aquella muestra de afecto.

Jaken: ¡NIÑA! ¿Cómo te atreves? ¡Suéltaaa!...¿aaaaah? (Jaken se queda helado al ver que su amo corresponde al abrazo de Rin).

Sesshomaru: ¡JAKEN! Ve a buscar a mi dragón, a partir de hoy Rin viajará con nosotros.

Jaken: Señor pero... ¿qué cosas dice? Reconsidérelo, esta chiquilla sólo nos traerá desgracias, y le recuerdo que es una simple huma...

Sesshomaru: ¡BASTA!

Jaken: Si amo bonito, lo que usted ordene.

Sesshomaru: (Vio nuevamente a Rin quien se encontraba inmensamente feliz... sintió en su pecho tranquilidad por ver esa sonrisa en su rostro nuevamente). Andando.