Capítulo XI


En lo que su melliza estaba con la familia de cabello rojo, Clare despertó y Draco la alzó para arrullarla, pues ella si se encontraba a punto de llorar. Harry se acercó a sus rubios y Draco lo calmó:

–Tienen hambre, seguramente.

–Oh.

El moreno estaba por llamar a los elfos, más Rose apareció con los biberones de las niñas, listos.

El moreno agradeció a la elfina:

–Gracias Rose.

–Estamos a sus órdenes señor, amo Potter.

Draco y Lucius rodaron los ojos ante la zalamería de los elfos, no obstante comprendieron que estas criaturas sentían predilección por el moreno y por lo que se vislumbraba también por las niñas.

Harry aprovechó que Teresa se encontraba al cuidado de los Weasley y se concentró en atender a Clare. La agarró de los brazos de su gestante y se dispuso a darle de comer...

–Es mejor colocarla un poco más abajo para que no se esfuerce en aspirar y su mandíbula no sufra daño.

Dijo Molly y los padres, así como cercanos a las niñas se miraron con atención, definitivamente un consejo de quien había sido madre tantas veces; se agradecía.

–Sí, gracias Molly. –expresó Harry.

–Está bien cariño; si no les molesta puedo darle de comer a Teresa.

Draco asintió de inmediato.

–Eso sería muy bueno y sirve que vemos en ejemplo práctico... gracias señora Weasley.

Molly sonrió y fue hasta la charola agarrando la botella, de la que midió la temperatura colocándose algo en el reverso de la muñeca y luego se la dio a Teresa que bebió con ahínco; Molly se aseguró de que el aire nunca llegará hasta el chupete.

Draco no perdió detalle y es que si bien era fácil dejar que los elfos o elfinas expertas en el cuidado de bebés se hicieran cargo de sus hijas, él consideró que ellas le costaron mucho a Harry y a él como para no disfrutar cada uno de los momentos que pudieran con ellas y estaba seguro de que Harry pensaba igual.

Con las nenas ya presentadas y dicho sea verdad cargadas por todos, ahora en brazos de su abuelo Remus y de Severus. La mayor con el rubio trigo y la menor con Snape. Sirius opinó:

–Cuando estuve con los inefables, vi pocas niñas o guerreras, sin embargo temo que eso solo haya sido en ese momento... creo que los números aumentaron y mucho.

–Considero que de algún modo los inefables han convencido o hasta coaccionado a muchas de las niñas que se han quedado sin familia, para ser Claymore. –mencionó Lucius.

Hermione miró a los presentes y acotó:

–Está para pensarse y es que al perder a nuestra familia nos deja una visión algo distorsionada y un deseo de venganza y eso azuzado por alguien más, es muy factible.

–Y no olvidemos que son niñas o adolescentes. Aunque cuando Dumbledore y yo fuimos a ver a los primeros Claymore eran hombres; incluso Rufus les hizo prometer que solo usarían sujetos dispuestos, ¿verdad Severus, Lucius? –Los exslytherin asintieron– ¡¿Cómo sucedió el cambio tan radical?! –comentó Remus.

Theodoro se aclaró la garganta y mirando a los presentes tomó una decisión.

–Mi hermana era una Claymore, fue convertida en una. –Los pelirrojos y la castaña se quedaron en respetuoso silencio, esperado por más explicaciones– No me agrada decirlo, pero debo aceptarlo. Ella fue entregada por nuestro padre.

Molly se cubrió la boca para que su reacción de asombro no se escuchara, no obstante hubo quien no...

–¡Dementores! –profirió Ronald.

Arthur amonestó con la mirada a su hijo, sin embargo Theo no lo tomó a mal:

–Sí, fue un verdadero bastardo. Riful murió unos meses después. –Los presentes se lamentaron y dieron sus condolencias, pero Nott agradeció y continuó:– Gracias. Por eso mismo he investigado y hay algunas cosas que debo compartir con ustedes. Son pocas, más muy necesarias.

Los adultos y jóvenes se pusieron atentos e incluso las nenas fueron recostadas en su moisés doble. Lucius les iba aponer un hechizo silenciador, más Draco lo detuvo.

–No papá, ellas no debes estar lejos del alboroto; deben acostumbrarse. Sospecho que les agradará más de lo que querríamos tu y yo. –terminó mirando a Harry que estaba muy pendiente de lo que diría Theo.

–Oh ya veo. Tienes razón.

Theodoro comenzó a enumerar lo poco que sabía o mucho en caso de lo hermético en los asuntos de los inefables.

–Ciertamente los primeros guerreros fueron hombres y se hicieron colocando sangre y carne de Yōmas en ellos; el proceso es doloroso y no tan fácil, no obstante no supe el motivo, más los inefables consideraron como fallidos a los primeros guerreros y debo decir que fueron más que dos, mínimo hubo cinco. De ese fracaso, como sus creadores los consideraron, estos se concentraron en usar brujas, jóvenes brujas.

–Desgraciados mentirosos. –gruñó Remus.

–Nunca confié en ellos. –opinó Severus.

–Bueno, me devolvieron, pero eso no justifica las otras cosas que hicieron. –señaló Sirius.

–Supongo que la motivación por la que usaron solo niñas es la misma por la que mis nietas absorbieron al yōma sin parecer perjudicadas. –aseveró Lucius.

–Eso creo igualmente; sin embargo hay más. Mis investigaciones no han podido discernir de donde han salido los Kakuseishas.

–¡¿Kakuseishas?! –cuestionó la mayoría.

–Esos son un tipo de yōmas más poderoso que la mayoría, o por lo menos más voraces; no los conozco, sin embargo he recopilado información de los lugares que atacaron y... dejaron desolados.

–Que terrible. –opinó Molly.

Todos estuvieron de acuerdo con lo dicho por la bruja.

–Pues por el momento es todo. –terminó Nott.

–Has hecho un gran trabajo Theo. –opinó Harry.

–Si me lo permites, me gustaría tener todo en pergamino. –dijo Hermione.

–Claro, te ayudaré a copiarlos. –aceptó Theo.

–Y bueno podríamos compartir la información con gente que sea de nuestra confianza. –mencionó Arthur.

Lucius se aclaró la garganta y agregó:

–Pero hay que ser cuidadosos, pues como hemos visto en estos últimos tiempos y por lo que temo por mis nietas, es que la sociedad mágica se está comportando cada vez más prejuiciosa con las Claymore, incluso muchos ya les temen; lo que opinó es una estupidez, pero una realidad.

–Muy cierto. –Ya veremos con quien compartimos esto y además podemos investigar más. –concluyó Remus.

Draco se removió y Harry lo sintió.

–Creo que es hora de ir a dormir. –dijo el moreno.

Se levantó y ayudó a su pareja a sentarse y el mismo levitó el sillón y Remus se unió a ellos llevando el moisés con las nenas.

Caminando por el pasillo; Remus opinó:

–Eso fue bien.

–Si fue. –aceptó el de ojos grises.

Draco sonrió. Harry se inclinó y besó el cabello rubio de su pareja.

–Esto ha sido cansado para ti, pero te lo agradezco.

–Son hijas de ambos y si bien mi familia no sobresale por confiar en la gente, eso no es una ley. –respondió el Malfoy.

La joven pareja llegó a la habitación y Harry ayudó con todo amor a Draco; en cuanto este estuvo en la cama, pidió:

–Acércalas Remus.

Lupin obedeció y se despidió de las infantas con un beso en la frente y de los padres de ellas con un: Buenas noches.

Harry se cambió y se unió en la cama con su pareja.

–Espero que sean tan tranquilas como noche.

–Si o podemos pedir ayuda de los elfos... por lo menos en la noche.

–No me molestaría si es solo de noche.

–Por supuesto. Rose. –llamó el rubio y la elfina apareció y se notaba emocionada– Puedes cuidarlas, no es necesario que te mantengas despierta.

–Si amito.

Harry se acostó y sintió como Draco se acomodó muy cerca de él, por lo que lo jaló y abrazó, besándolo en la boca; sin llegar a más, pues el rubio aún se encontraba convaleciente. Por fin juntos y sin pesos de cosas ocultas, se dispusieron a descansar.

...


Muchísimas gracias a Ana Luisa y Noona-kane.