"Este fic participa en el minirreto de febrero para La Copa de la Casa 19/20 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".

Beteado por Nea Poulain


Una última oportunidad

Doscientas cincuenta y tres veces James Potter trató de convencer a Lily Evans para que saliera con él. Ninguna de ellas había dado buen resultado.

Le costaba trabajo conciliar el sueño al pensar con arrepentimiento lo pesado que había sido, seguro había arruinado sus posibilidades. Al menos le consolaba el hecho de que ahora fueran amigos.

Al principio Lily se mostraba renuente a pasar el tiempo con él, pero, gracias a que ni una sola vez intento repetir alguno de sus penosos intentos de conquista previos, poco a poco se fue mostrando más abierta a platicar con él y a realizar sus tareas de Premio Anual juntos.

En tres meses ya eran amigos. James tenía que contenerse para no asustarla, para no volver a las viejas andadas y ganarse de nuevo el resentimiento de su pelirroja favorita. El corazón le dolía y no podía evitar sentirse triste, anhelando algo más, pero tener su amistad era más importante para él que no tener nada.

Se acercaba el Baile de Navidad, el último que tendrían en Hogwarts, y James quería ir con Lily.

—¿Puedo preguntarte algo? —Estaban haciendo una de sus rondas nocturnas y llevaban rato en silencio, cada uno en sus pensamientos. Lily asintió—. ¿Quieres-ir-al-baile-conmigo? —preguntó James, sin pausar.

Lily se le quedó viendo sorprendida.

—No tienes que decir que sí, ni contestar ahorita, aunque espero que lo hagas pronto porque es mañana el baile. Te lo pregunto como amigo y si ya tienes con quién ir está bien, puedo ir con Peter, aunque creo que él irá con la Hufflepuff de quinto con la que está saliendo y…

—Sí

—… no puedo ir con Sirius y Remus, sería ir de mal tercio, aunque no creo que les moleste… —James se detuvo de pronto, boquiabierto—. ¿Dijiste que sí?

—Sí —dijo Lily sonriendo. James se contuvo para no gritar ni mostrarse demasiado complacido. Por dentro estaba prácticamente vibrando.

—¿Debo felicitar al calamar gigante? —se le ocurrió decir para soltar su propia tensión.

—¿Qué?

—Bueno, es que dijiste que primero saldrías con el calamar gigante que pensar si quiera en salir conmigo —bromeó—, aunque sea sólo como amigos —decidió añadir por si las dudas, no quería arruinarlo.

Lily se rio, sorprendiendo una vez más a James al darle un beso en la mejilla y seguir caminando como si nada.


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