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BirdsandStars
Ha sido un día agotador en verdad. Estamos sentados junto al resto del Staff, en una mesa del estudio mientras almorzando algo que han ordenado. Ni siquiera sé que hora es. Solo sé que después de la sesión de fotos nos hemos tenido que poner al día con el atraso que teníamos de la filmación. Y según nos informó Grace durante la próxima semana será más de lo mismo. Así que tenía que memorizar muchas mas líneas
Christian está sentado a mi lado, me sonríe de ves en cuando e intercambiamos miradas cómplices.
—Muy bien chicos, se pueden marchar después que terminen de cenar. —nos informa Grace mientras se detiene frente a nosotros. —Ustedes dos, los dueños del estudio quieren verlos.
Christian y yo intercambiamos una mirada. Creo que acabo de perder el apetito. Aparto la comida a un lado y me pongo de pie mientras Christian hace lo mismo. Entrelazamos nuestras manos y seguimos a Grace fuera del set y rumbo a unas oficinas apartadas.
Al llegar a la oficina Grace se marcha por donde mismo vinimos y a nosotros nos hacen pasar. Estamos en un salón de reuniones. En la punta de la mesa hay dos personas sentadas con varios papeles frente. Uno de ellos alza la vista de los papeles.
—Siéntense por favor. —nos indican.
Christian retira una silla para mí y después se sienta a mi lado. Toma una de mis manos por debajo de la mesa. Y la aprieta sobre mi muslo.
—Todo saldrá bien. —me susurra con una sonrisa.
—Ambos saben porque están aquí. —nos dice una voz grave desde la punta de la mesa mientras ambos miramos hacia allí.
—Porque hemos violado el contrato. —dice Christian con voz firme.
—¿Y ambos están conscientes de lo que eso implica?
—Sí.
Los dos hombres vestidos de traje, y muy serios, nos miran a mí y a Christian fijamente.
—Christian…—dice mientras hojea unos papeles. —La cláusula del contrato que han violado, estaba ahí precisamente debido a tu historial. Queríamos asegurarnos que no arruinarías otra película por tener un romance con tu compañera de reparto.
—Discúlpeme, pero esto no es un romance cualquiera.
—¿Qué tiene de diferente esta vez?
—Estamos comprometidos. —dice el mientras levanta nuestras manos juntas mostrándole el anillo en mi dedo.
—Eso no significa nada, teniendo en cuenta tu historial de relaciones. —dice despectivamente. —La ultima vez que estuviste en una relación…estabas usando drogas. —hace una pausa levantando la vista de los papeles. —Vamos a necesitar hacerte unos exámenes para comprobar que no has vuelto a usar drogas nuevamente.
No puedo creer nada de lo que estoy escuchando. Acaso ellos no creen posible que una persona pueda cambiar.
—¿Porque todos asumen que una persona no puede cambiar? —les grito mientras me pongo de pie.
Ambos se quedan mirándome fijamente.
—Señorita Anastasia, por favor siéntese, será lo mejor para usted.
—No puedo hacerlo, no puedo dejarlos que hablen de él de esa forma, cuando no lo conocen. Como se atreven a decir que una persona ha vuelto a su antigua vida, sencillamente porque se ha enamorado y se ha comprometido. Al parecer ustedes son de esas personas que se creen todo lo que sale en las revistas de chismes sobre los famosos. Que al igual que su madre, no cree una palabra de las que su hijo le dice. —les digo furiosa mientras apoyo ambas manos firmemente sobre la mesa.
Ambos se me quedan mirándome fijamente. Christian tira de mi mano haciendo que vuelva a sentarme.
—Ambos deberán hacerse exámenes médicos para probar que no están consumiendo drogas. Dentro de una semana, cuando tengamos los resultados de las pruebas, los llamaremos nuevamente y les comunicaremos la decisión que tomamos con respecto a la violación del contrato que han cometido. Pueden marcharse. —nos dice mientras vuelven su atención hacia los papeles.
Christian se levanta y tira de mi fuera de la oficina. Pro antes de salir vuelven a llamarnos.
—Un momento Anastasia, necesitamos hablar con usted, Christian espera a fuera por favor.
Christian me mira suplicante y a regañadientes, sale cerrando la puerta mientras yo me quedo allí de pie.
—Solo queríamos hacerle una advertencia. —¡mierda! Esto no debe ser nada bueno. —Esta es la primera película en la participa, y su situación financiera no es muy buena que digamos, así que le vamos a dar un consejo. Aléjese de Christian.
—¡Que! —creo que no escuché bien.
—Hemos invertido mucho dinero en él, en mantener su vida lo más privada posible y ocultar las cosas indeseables que hizo a lo largo de su adolescencia.
—¿Y eso que tiene que ver con nosotros?
—Solo la estamos aconsejando, aléjese de el ahora que está a tiempo. —hace una pausa analizándome. —Podemos fingir que todo ha sido un malentendido y nada más. No tiene porque verse involucrada en una demanda que su cuenta bancaria no puede afrontar y que arruinaría su carrera que acaba de comenzar. Déjelo, termine su relación y todo quedará en eso, un malentendido.
Intento hablar, pero levanta la mano interrumpiéndome.
—Piénselo, tiene 48 horas para eso, si no tenemos respuesta suya, lo tomaremos como que va a continuar adelante con la situación que han creado. Puede retirarse.
Y salgo tirando la puerta tras de mí.
Christian me está esperando afuera y se queda viendo mi cara de enojo.
—¿Que ha sucedido allí adentro?
—Intentaron chantajearme con mi situación financiera. —le digo mientras no puedo controlar las lágrimas que comienzan a escapar de mis ojos.
Christian pasa un brazo sobre mis hombros protectoramente y con la otra mano limpia las lágrimas de mis mejillas.
—No tienes que preocuparte por nada Ana, yo me encargaré de todo.
—Me dieron 48 horas para que pensara lo que iba a hacer, si iba a continuar adelante con esto.
Christian se detiene cuando doblamos en el pasillo. Me sostiene por los brazos y me pega a una pared mientras me mira fijamente a los ojos. Sube las manos y acaricia mis mejillas.
—¿Quieres continuar adelante con esto Ana? —me pregunta de repente mientras sostiene mi rostro entre sus manos.
Y puedo ver el temor y las dudas en su mirada.
—No voy a dejarte Christian, no otra vez. —le digo mientras el une sus labios con los míos.
—Pues enfrentemos esto juntos entonces. —me dice sin dudarlo.
—Lo haremos, pero tengo una idea para darles en las narices y demostrarle a todo el mundo que nos amamos. —le digo mientras Christian me sonríe.
—Me gusta esa idea. ¿Qué necesitaremos?
—No mucho, voy a llamar a Kate para que se ponga en ello y lo más importante, cuando tengamos la hora y el lugar invitaremos a tantos paparazzi como podamos. —le digo con una sonrisa mientras continuamos caminando.
Al llegar a mi tráiler busco mi teléfono y rápidamente abro el buscador con un objetivo en mente. Buscar donde celebrar una inminente boda. Y al aparecer la primera opción giro el teléfono hacia Christian a mi lado.
—The Long Beach Chapel Weeding Center. ¿Qué te parece?
—Mientras estemos juntos, perfecto. —me dice robándome un beso rápidamente.
—Voy a llamar a Kate para que se haga cargo de los preparativos.
—Voy a tranquilizar a mi madre. —me dice Christian saliendo del tráiler.
Llamo a Kate la cual da gritos de alegría del otro lado de la línea, muy emocionada al enterarse de la noticia. Después de eso regreso al set.
Christian me da una sonrisa cómplice desde el lado de su madre. Pero cuando llego a su lado no hace ni el menor intento de tocarme.
Pasamos el resto de la tarde y comienzos de la noche filmando una y otra vez la misma escena. No habíamos ensayado mucho, y es la primera vez que Grace había gritado corten tantas veces.
—"Corten" —gritó por undécima vez. —Dejémoslo por hoy, todos estamos agotados.
Al fin. Ya era hora. Me cambio de ropa y voy hacia mi tráiler en busca de mi teléfono para llamar a Kate. Ella me contesta rápidamente.
—¿Dime que estás en camino?
—Ya estamos saliendo. —le digo mientras cuelgo y con una sonrisa salgo del tráiler.
Christian me espera afuera y me sonríe mientras caminamos hacia su auto. En cuanto estamos sentados acelera para salir del estudio. Justo afuera del estudio, se detiene junto a los paparazzi que rodean rápidamente el auto. Christian se baja momentáneamente. Y puedo escuchar lo que les dice.
—Si quieres tomar una buena foto esta noche, una por la que les pagarán los medios suficiente dinero, esperen en The Long Beach Chapel Weeding Center. Tendrán las fotos más espectaculares que nunca me han sacado. —y vuelve a montarse en el auto.
—¿Crees que vayan? —le pregunto mientras el se encoje de hombros.
—Algunos irán directamente, otros nos seguirán desde la casa. Pero te aseguro que rápidamente correrán la voz y tendremos más audiencia que en un concierto de Justin Bieber.
Y no puedo evitar reírme mientras el acelera rumbo a su casa. Entra el auto hacia el garaje y en cuanto abro la puerta tengo a Kate tirando de mi brazo.
—¿A dónde te la llevas?
—Aléjate Christian, no puedes ver a la novia hasta que esté frente al altar.
—Buena suerte con eso. —le grita el mientras soy arrastrada hacia la habitación de invitados.
Y entonces lo veo, sobre la cama hay un sencillo vestido blanco de encaje. Junto a este, unos tacones blancos también.
—¿Donde has conseguido el vestido y los zapatos tan rápido?
—Del club. Las chicas se emocionaron tanto con la noticia que rápidamente me ayudaron a organizar todo.
—¿Las invitaste? —le pregunto mientras comienzo a desnudarme y camino hacia el baño.
—Desde luego. Si ves la cara que pusieron cuando Elliot les dijo que esa noche el club estaría cerrado. Pero después se emocionaron al saber el motivo.
—¿Les dijiste con quien me caso?
—No. Eso será una sorpresa para ellas. —me contesta con una sonrisa.
Kate a trasladado todas mis cosas de aseo hacia este baño. La verdad es que se ha esmerado mucho en esto. Una hora más tarde Kate está terminando los últimos toques con mi cabello cuando tocan a la puerta.
—Soy Elliot.
—Entra. —le grita ella mientras siento los pasos en la habitación.
—Lista. —me dice mientras yo abro los ojos.
Pero Kate no me deja mirarme a un espejo.
Elliot está recostado a la puerta vestido con unos jeans y camisa negra.
—Ya está listo, cuando quieran salimos.
—Bien, solo falta el ultimo detalle. —dice Kate mientras busca algo detrás de mí. —Cierra los ojos Ana.
Hago lo que me ha pedido y unos segundos más tarde me está colocando un pañuelo en los ojos evitando que pueda ver nada.
—¿Estás de broma?
—Nop, tu tampoco va a verlo hasta que estén allí. —me dice mientras tira de mi mano hacia afuera de la habitación.
—¿A ti también te han vendado los ojos? —siento la voz de Christian junto a mí.
—Dejen de protestar los dos. —nos regaña Kate mientras reímos.
Kate va sentada entre nosotros dos en la parte trasera del auto mientras Elliot conduce el auto.
—¿Al menos le puedo tomar la mano? —le pregunta Christian nuevamente.
—Ya dije que mantengan las manos quietecitas, tendrán tiempo esta noche.
Estoy nerviosa y ansiosa a la vez. Esta no es la forma en que me hubiese gustado mi boda. Hubiese querido que mi hermano estuviese presente y que Christian y su madre se llevaran bien, y ella aprobara nuestra relación. Pero sé que no todo puede ser perfecto. Así que por el momento me voy a conformar con tener a mi lado a un hombre que me ama y al que amo incondicionalmente.
