~Sweet Nigthmare VII~
Niè MéiGuī bufó, ya había ido a la enfermería pero no había rastro de la castaña y ni qué decir de Wēn Níng, el castaño se había ido con su primo y a saber cuánto tiempo demorarían.
—Haaa~ — Suspiró Niè HuáiSāng.
—¡A-Sāng! — Llamó la ojiplata al ver al menor de sus primos. —¿En donde está la niña Wēn?
Niè HuáiSāng sonrió. —La hermana Qíng está descansado.
—¿Descansando? ¡¿Se ha puesto grave?! — Preguntó preocupada, Niè HuáiSāng negó. —¿Entonces?
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Wēn Níng estaba sentado al lado de la cama, su hermana parecía estar profundamente dormida.
—¿De verdad mi hermana está bien? — Preguntó el castaño al líder de los exterminadores.
Niè MíngJué miraba a la castaña. —Eso depende, si su sueño era ser madre... entonces no podemos decir que está bien... — Estaba decidido a no decir absolutamente nada, pero ocultar aquello podía resultar contraproducente.
Por el pasillo iba Niè HuáiSāng y Niè MéiGuī, el menor estaba explicándole la situación a su prima y el hecho de que Niè MíngJué hubiese asignado una habitación para la castaña y otra para el hermano de esta.
—Se lo has pedido tú, ¿cierto? — Cuestionó la ojiplata, su primo negó. —¡¿Entonces MíngJué lo hizo por voluntad propia?! — Niè HuáiSāng sonrió y asintió. —Bien, bien, creo que por fin está concediendo misericordia a cualquier otra forma de vida que no seas tú.
—¿Ella va a estar bien? — La voz de Wēn Níng llamó la atención del par Niè.
—¿Ella tenía planes de ser madre? — Aquella pregunta tomó por sorpresa a los Niè que estaban en el pasillo.
—¿Tener hijos? — Niè MéiGuī abrió los ojos con sorpresa. —¡¿Acaso MíngJué piensa en tener hijos con ella?! — Sin dejar que su primo se acercarse más a la habitación, le tomó de la mano y corrió con él hasta la habitación de este, misma en la que se encerró apenas ambos pusieron un pie adentro.
—¿A-Méi? — Niè HuáiSāng parpadeó varias veces, pues había pensado en entrar a la habitación y saber de qué hablaban los otros, pero la acción de su prima le había tomado por sorpresa.
—A-Sāng. — Llamó a su primo. —Creo que ha llegado la hora.
—¿De qué hablas?
—La secta QīngHé Niè... y sobre todo, el Clan Niè, debe tener herederos. — Niè HuáiSāng abrió los ojos con sorpresa, la verdad, aquello era información bien sabida, pero el consejo de la Secta había sugerido que fuese él quien diese herederos al Clan, no era que Niè MíngJué no pudiese hacerlo, sino que... pese a ser que un hombre guapo y talentoso, la mujeres huían de él, pues era un hombre con carácter fuerte, estricto y sobre todo visceral.
—¡No puedo hacerlo! — Gritó con fuerza a la vez que cerraba los ojos. —¡No puedo! ¡!No puedo! No puedo... — Apretó sus manos sobre sus rodillas mientras miraba afligido al suelo. —No puedo... no puedo simplemente casarme y tener hijos con alguien a quien no amo.
—Tampoco ibas a tener hijos con quien amabas. — Pese a oírse cruel, esa era la verdad, o mejor dicho, parte de ella.
Niè HuáiSāng bajó los hombros. —Ya lo sé... dos hombres no pueden tener hijos... — Una sonrisa melancólica se formó en los labios del chico. —Aunque con él... quizás sí, aunque el embarazo lo hubiese llevado él.
Niè MéiGuī miró a su primo. —Acabas de pasivearte tú sólo. — Bromeó y se sentó junto a su primo menor. —A-Sāng, sé que jamás aceptarías algo así, y MíngJué tampoco dejaría que lo hicieras.
—Pero tú dijiste que...
La chica sonrió. —Sé lo que dije, pero jamás me referí a ti, sino a MíngJué. — Niè HuáiSāng abrió los ojos, pues no entendía del todo a su prima. —Hijo, no seas ciego. — Niè HuáiSāng infló las mejillas. —Creo que... creo que a MíngJué le gusta la niña Wēn.
—¡¿Qué?!
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Al final de cuentas, Niè MíngJué no había podido decirle la situación a Wēn Níng, era evidente que habían muchas cosas que los hermanos Wēn no podían recordar, sus planes a futuro eran de esas.
—Hay cosas que deben ser dejadas para luego. — Pensó echando la cabeza hacia atrás y soltando un suspiro. —Además... — Hizo memoria de las acciones de Wēn Níng. —Él escuchó a esos cadáveres... el único que podía controlar a los cadáveres era el Patriarca YíLíng... pero está muerto... otra cosa que no cuadra es... que ellos siendo Wēn sigan vivos, todos fueron erradicados en la "Caída del Sol"... Deberé hablar con XīngChén sobre los cadáveres.
¡Toc! ¡Toc!
—Adelante. — Niè HuáiSāng entró al despacho. —¿Qué pasa?
—Hermano... ¿está bien la hermana Qíng?
Niè MíngJué soltó un suspiro. —Sólo debe descansar un poco más.
—Hermano... — Niè MíngJué miró al menor. —¿Qué harás con ellos?
Niè MíngJué calló por unos segundos. —Por el momento... estarán bajo vigilancia... debo asegurarme de saber si hay más Wēn y si esto no es un plan de ellos para cobrarse lo de la campaña.
Niè HuáiSāng se sintió ofendido con aquel comentario. —¡Ya te dije que ellos no son así!
—¡Cuida el como me hablas, jovencito! — Niè HuáiSāng hizo un puchero y bajó la mirada. Niè MíngJué Alzó una ceja, ¿de cuando acá su hermano se le revelaba de esa manera?, definitivamente el chico tenía en alta estima a los Wēn. —HuáiSāng.
—¿Qué? — Contestó de mala gana, cosa demasiado inusual.
—¿Ya termino MéiGuī con la ropa?
Niè HuáiSāng miró de forma discreta a su hermano. —La de A-Níng esta lista... la de la hermana Qíng...
—¿Qué pasa con ella?
Niè HuáiSāng lo pensó un poco. —A-Méi dijo que no me mataría... eso espero... A-Méi no recuerda si tomó bien las medidas del busto de la hermana Qíng...
Niè MíngJué resopló. —No es como que sea muy grande. — Comentó en un murmullo.
—¿Eh?
Fue en ese momento que el mayor de los Niè se percató de lo que había dicho, se abofeteó mentalmente. —Dile que deje de hacer estupideces.
Niè HuáiSāng era el Dios del cotilleo[1], no era bueno en el dúo del sable o en el combate en sí, pero era fino para oír las conversaciones ajenas y demás, y el comentario de si hermano no había sido ajeno a sus oídos, solo que... como otro de sus dones, fingió demencia. —Hermano... — Niè MíngJué le miró de reojo. —¿Por qué les asignaste una habitación a cada uno?
—¿Prefieres que les dejará en la enfermería? — Niè HuáiSāng sacudió la cabeza. —Entonces deja de hacer preguntas estúpidas. — Dicho eso, Niè HuáiSāng salió del despacho de su hermano y fingió pena y afligimiento por no haber obedecido a su hermano, lo cual no era más que una fachada, tan pronto salió del rango de visión de su hermano, corrió como gallo a despavorida hasta su habitación, misma en la que su prima le esperaba.
—¿Y bien? — Niè MéiGuī miró a su primo. —¿Qué dijo?
—Que te dejaras de estupideces.
Niè MéiGuī entrecerró los ojos. —Me lo esperaba.
—Y antes de eso...
—¡¿Qué?! — Preguntó entusiasmada.
—Es vergonzoso.
—¡HuáiSāng!
—Dijo... dijo que no era tan grande...
El silencio se hizo presente por largos segundos.
—¡AY POR DIOS! — Gritó la ojiplata.
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Wēn Níng han permanecido al lado de su hermana, misma que poco a poco abrió los ojos.
—¿A-Níng? — Llamó un poco confundida, lo último que recordaba era que el líder Niè le había alzado en brazos.
—Hermana, ¿cómo te sientes? — Preguntó el castaño. —Me preocupé cuando vi que dejaste de moverte.
Un fuerte sonrojo se hizo presente en las mejillas de Wēn Qíng. —¿Cómo diablos es que me quede dormida? — No lo entendía, dormir no era malo, pero... quedarse dormida en los brazos de él líder Niè MíngJué... no era como que muy normal.
—¿Hermana?
—Estoy bien, supongo que aún no me he recuperado tanto como creía. — Comentó tratando de calmarse un poco.
Wēn Níng sonrió con calma. —Cuando de repente dejaste caer tu cabeza en el pecho del líder Niè... creí que algo grave te pasaba. — Confesó.
—¿Deje caer mi cabeza? — Wēn Qíng trató de hacer un poco de memoria.
Niè MíngJué le tomó sin previo aviso, además de haberle dicho que era molesta, hasta ahí todo iba "normal", la cosa cambió cuando el exterminador le dijo que la llevaría a su "habitación", cosa que, si tenía que ser honesta, era raro, y para su sorpresa, de verdad le había dejado en una habitación tal cual, una no muy espaciosa, pero más grande que el pequeño cuarto de la enfermería, otra cosa que el líder de los exterminadores le había dicho, era que... estaban bajo vigilancia, cosa que también estaba cumpliendo, pues a través de las pequeñas ranuras de la puerta se podían ver algunas siluetas. Si nada era tan "anormal" como esperaba... y su herida no le estaba molestando verdaderamente, entonces... ¿por qué demonios se había desmayado?
¡Bom! ¡Bom! ¡Bom!
Sin esperarlo, su corazón comenzó a latir con un poco más de fuerza. —Pero... ¿qué rayos?
—¿Hermana?
—No es nada, sólo, no entiendo... me he desmayado, pero no recuerdo haberme sentido tan mal. — Wen Níng ladeó la cabeza, pero no dijo nada más.
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Los siguientes días fueron... ligeramente, más de lo mismo, si bien, los hermanos Wēn podían salir de las habitaciones, tenían prohibido ir más allá de los confines del "Reino Impuro" y por lo tanto, tampoco podían ir husmeando por toda la secta, eran libres de dar pequeños paseos, pero no de "aprovechar" de la hospitalidad de los Niè.
En una de esas tardes, Wēn Qíng caminaba por uno de los pasillos externos, gracias a ello, la chica podía respirar "aire limpio", si bien había un centinela a escasos metros de ella, no era como que le agobiara, al menos no demasiado, el lugar le parecía un tanto... gris, de no ser por uno que otro detalle amarillo y dorado en la vestimenta de los miembros de esa secta, bien podría creer que estaba en una fortaleza fantasma, si bien debía reconocer que el nombre de "Reino Impuro", era bastante apropiado para el lugar.
—¡WAAAAAA!
Aquel "llanto" le tomó por sorpresa, reconocía bien la voz. —¿HuáiSāng? — Llamó suavemente para después sentir que alguien le abrazaba. —¿HuáiSāng? — Volvió a llamar al ver que en efecto, era el menor de los Nie.
—Hermana Qíng, hermana Qping, sálvame por favor. — Chilló el menor. Wēn Qíng sólo parpadeó un par de veces.
—¡Nie HuáiSāng, conforme no te tomes esto en serio, te ira muy mal jovencito! — La voz de Nie MíngJué hizo que Wen Qíng volteara hacia el frente, justo ahí, el imponente líder de los exterminadores miraba con molestia a su hermano. —¡HuáiSāng!
—No vas a ganar nada gritándole de esa manera. — Comentó Wēn Qíng.
—Tú no te... — Su frase completa era "Tú no te metas", pero en lugar de ello se cortó sólo para notar bien a la chica, Niè HuáiSāng se había ocultado detrás de la chica, no era lo más valeroso, eso lo reconocía el menor de los Nie, pero ya era tarde como para esconderse de la mirada iracunda de su hermano, por ello Wēn Qíng pasó a ser su escondite, y por supuesto, pasó a estar completa expuesta a los ojos de Niè MíngJué.
—Tú... — Si Niè MíngJué hablaba era por mero instinto, la verdad era que desde el día que la había llevado en brazos hasta ese preciso momento, no le había visto para nada, había llevado consigo a Wēn Níng, pues como era de esperar, este podía oír la voz de los cadáveres y por lo tanto podían en lugar de exterminarlos, ayudarlos a descansar, y en múltiples ocasiones escuchó a la gritona Wēn querer oponerse, pero no la había tenido que enfrentar y Wēn Níng ya se había acostumbrado a ser de ayuda al líder Niè. —Tú... — ¡Bom! ¡Bom! ¡Bom! Bom, I want you in my room... -ah, cabrón, aquí no va, perdón- rara vez Niè MíngJué podía sentir el palpitar de su corazón en sus oídos, y ni él lo entendía, no estaba asustado, tampoco preocupado, ¿Por qué su corazón se aceleraba?
No era la primera vez que le gritaba a su hermano frente a una dama, mucho menos la primera vez que estaba frente a una mujer, ¿entonces?, no lo entendía, pero si notaba que no podía dejar de mirar a la chica, pese a que su ropa era similar a la de su hermano, se veía tremendamente distinta, las túnicas que Niè MéiGuī había confeccionado para los hermano Wēn, era una variante más "colorida" del uniforme de la secta Niè.
Las prendas en sí no eran nada nuevo, sólo era en tonos amarillos, desde los más pálidos hasta los más oscuros, sin embargo a la castaña le sentaba bien los pequeños detalles bordados a mano en las mangas y en la parte del pecho, de sólo ser por la ausencia de la cabeza de bestia, símbolo de la Secta Niè, bien podía creerse que la secta tendría cambio de uniforme, Niè MíngJué miró a detalle a la chica, ya no estaba tan pálida, los médicos habían dicho que debía seguir en observación por mera precaución, pero en si la chica no corría riesgos ya.
Wēn Qíng notó la insistente mirada del líder Niè, su cara comenzó a calentarse, si seguía así, terminaría roja como tomate. —¿Te comieron la lengua los ratones? — Fue lo primerito que atinó a decir, se estaba poniendo nerviosa.
—¡Cierra la boca! — Niè MíngJué dio media vuelta y se marchó por donde había llegado.
Niè HuáiSāng se puso al lado de Wēn Qíng. —Me has salvado.
—Si sabes que se molesta, ¿por qué no entrenas? — Era un ligero regaño.
—Hermana Qíng... ya te lo he dicho.
—Entiendo eso, pero hay otras formas, eso también me lo dijiste, ¿por qué no intentas con ellas?
Niè HuáiSāng miró el suelo. —El uso del sable es el orgullo del Clan Niè...
—Yo más bien creo que el orgullo del Clan y la secta Niè es hacer lo correcto.
Niè MíngJué había salido del campo de visión, más no sé había alejado tanto como para no escuchar.
—Ya le he decepcionado mucho, no quiero seguir defraudando a mi hermano, y por otro lado, no quiero que siga teniendo altas expectativas en mi.
Niè MíngJué frunció un poco el ceño, estaba apunto de reprender al chico cuando la voz de Wēn Qíng sonó.
—No creo que lo estés decepcionado, más bien creo que quiere que mínimamente puedas defenderte, no es como que él no esté dispuesto a protegerte, pero quizás... tema que llegue a faltar y no haya nadie tan dispuesto a cuidar de ti. — Ambos hermanos Niè abrieron sus ojos con sorpresa. —Bueno... al menos yo así pienso con respecto a A-Níng.
Niè MíngJué se alejó del lugar, Niè HuáiSāng y Wēn Qíng cambiaron un poco de tema y dicho sea de paso, Niè HuáiSāng le llevó a uno se los jardines que había construido a "escondidas" de su hermano.
—Por cierto, hermana Qíng, ¿en donde está A-Níng?
—Esta con el médico principales de la secta, A-Níng tiene el mal hábito de hacer tónicos muy fuertes, el médico ha querido enseñarle a A-Níng la preparación en porciones adecuadas.
—Oh~
Niè MéiGuī miraba a la castaña y a su primo a la distancia. —Si tan sólo, MíngJué no fuese tan burro, sería él quien estaría plácidamente hablando con ella. — Bufó y se retiró.
Pasaron tres días desde aquello, la fortaleza o mejor dicho, el cementerio del Clan Niè no había tenido otra horda de cadáveres, sin embargo algo tenía inquieta a Wēn Qíng.
Sin previo aviso, entró al despacho de Niè MíngJué, pero este no estaba. —¡Demonios! — Salió del despacho. —¿En dónde diablos está?
—¿Hermana Qíng?
—¡HuáiSāng! — Llamó con alivio al menor. —Gracias a Dios. — El Niè ladeó la cabeza.
—La fortaleza...
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—¡Segundo joven maestro Niè, si el líder se entera nos colgará! — Anunció uno de los guardaespaldas del menor de los hermanos Niè.
—No va a enterarse si nadie se lo dice. — Comentó el chico.
—Segundo joven maestro, el líder nos dio órdenes precisas de informar todo lo que la señorita Wēn haga. — Informó uno de los centinelas que custodiaban a Wēn Qíng, mismo que se había negado a dejar ir a la chica junto a su pequeño amo.
—Pues le dices que la hermana Qíng fue a uno de los jardines y ya. — Repuso Niè HuáiSāng. —No es como que mi hermano sepa si se sale o se entra del "Reino Impuro".
Después de decir aquello, todos los exterminadores que les acompañaban no pudieron evitar entrecerrar los ojos y pensar "No conoce al líder, él lo notara, sin importar que, lo notara".
—Exactamente, ¿por qué vamos a la fortaleza? — Cambió de tema el conductor de la carreta en la que se habían montado para ir.
—A-Níng y yo estuvimos por bastante tiempo en la fortaleza, bueno, en sus alrededores, y de vez en cuando quemabamos un poco de incienso para dar paz a las almas de los allí enterrados. — Todos estaban atentos a la explicación de la chica. —Yo.. puedo oír sus voces. — Los exterminadores miraban dudosos, si bien era cierto que habían personas capaces de oír a los difuntos, no se explicaban como podía oírlos a tal distancia. —Justo ahora... — Todos volvieron la mirada a la castaña. —No puedo oírles, pero... están inquietos, eso sí puedo sentirlo.
Niè HuáiSāng se asustó. —Pe-pe-pero... ¿Por qué? — El chico se había vuelto un manojo de nervios.
—Bueno...
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Wēn Níng soltó un suspiro al terminar, el médico principal de la secta rió. —Muchacho, eres bueno, sólo te falta confiar más en ti mismo, te presionas tanto que por ello pasas de las cantidades necesarias. — Wēn Níng se sonrojó.
En la entrada principal del "Reino Impuro", Niè MíngJué regresaba de un asunto oficial, mismo que le había tomado días.
—Líder de secta, bienvenido. — Saludo uno de los guardias.
—¿Ha ocurrido algo fuera de lo normal?
—No, los perros Wēn no han hecho destrozos en casa, el chico ha estado con el médico últimamente... — Niè MíngJué asintió levemente. —En cuanto a la chica... se ha llevado consigo al segundo joven maestro, de eso ya tiene dos horas.
Niè MíngJué abrió los ojos. —¡¿A dónde se fueron?! — Preguntó alarmado.
—A la fortaleza, pe... — Niè MíngJué dio media vuelta y se fue como alma que llevaba el diablo. —¿Líder? ¡Espere! — Gritó en varias ocasiones, pero fue ignorado totalmente.
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—Perdón, perdón. — Repetía Niè HuáiSāng entre lágrimas, Wēn Qíng sólo le daba unas cuantas palmaditas en la espalda, no había nada más que pudiese hacer la chica por él.
—Mi niño, no llores... — Aquella dulce y suave voz no podía ser oída por nadie aparte de Wēn Qíng. —Mi niño, basta con que de vez en cuando vengas.
Los ancestros del célebre Clan Niè, permanecían encerrados en las paredes de aquella laberíntica fortaleza, manteniendo sellados los sables que fueron usados por ellos, mismos que, al ser usados para el exterminio de espíritus, habían terminado absorbiendo la energía negativa y que de dejarles sueltos, podrían transformarse en feroces criaturas, todos los miembros del Clan habían aceptado que al fallecer, su destino sería custodiar y reprimir aquellos sables que en su momento fueron sus armas espirituales. Aún así, aquellos que formaban parte de la rama principal, aún sabiendo que después de muertos no podían dejar la fortaleza, secretamente añoraban que sus descendientes acudiesen de vez en cuando, pero sus voces no podían ser oídas, jamás pudieron expresar aquel anhelo, claro, hasta la llegada de la Wēn, pues ella había comenzado a oír sus voces y mientras ella y su hermano permanecieron ahí, las almas de la fortaleza recibían pequeñas ofrendas de incienso para ayudarles en su deber de mantener restringida la energía negativa.
Incluso estando en "Reino Impuro", Wēn Qíng era consciente de los deseos de los difuntos Niè, y aunque a esa distancia no podía oírles, podía sentir la ansiedad de estos, pues la aparición de espectros y cadáveres aumentaba la energía de los sables, cosa que no era nada buena.
—HuáiSāng, contrólate. — Pidió amablemente.
Niè HuáiSāng asintió, pero no dejó de llorar, Wēn Qíng sonrió con ternura, cerró los ojos y dejó que el viento llevará el aroma del incienso por todo el lugar.
Antes de salir, Wēn Qíng le había pedido a Niè HuáiSāng que trajese un poco de incienso, unas cuantas varas, para mayor facilidad. Sin embargo el menor de los Niè tomó un quemador de incienso de su habitación, sin embargo su incienso se había agotado, motivo por el cual ingresó a la habitación de su hermano y tomó un poco del incienso de este, llevándolo así hasta donde estaba la fortaleza.
Wēn Qíng no sabía aquello último, sin embargo creía que Niè HuáiSāng realmente era considerado incluso sin saber bien qué estaba pasando.
El aroma del incienso era realmente relajador, tanto así que todos los exterminadores entraron en un estado de paz, aún a sabiendas que Niè MíngJué podía regresar a la secta.
Wēn Qíng respiró de forma más profunda, por alguna razón se sentía inusualmente segura. Su mente había comenzado a divagar en los últimos días, aquel aroma le hacía más presente los últimos recuerdos y junto a ellos... el hecho de haberse "desmayado", que no era un desmayo, sino que, al ser llevada en brazos por el líder de secta, el aroma de este le adormeció, no era que Niè MíngJué oliera fatal, todo lo contrario, el uniforme de la Secta Niè tenía algunos detalles con cuero, pero ese no era el único aroma que brotaba del líder.
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—¿Qué diablos fueron hacer a la fortaleza? — Niè MíngJué estaba preocupado por su hermano, nuevamente había sido, según él, secuestrado, pero... ¿de qué servía ir a la fortaleza? Un aroma bastante conocido por él invadió sus fosas nasales. —¿Incienso? — Siguió el aroma del incienso, su andar le llevó hasta la fortaleza. —¿Qué rayos? — Alzó una ceja al ver a su hermano, a la castaña y a los demás exterminadores hincados frente a la fortaleza mientras un quemador de incienso desprendía justamente el incienso que él solía usar. Caminó de manera sutil hasta quedar frente a su hermano y la Wēn, todos estaban con los ojos cerrados, era claro que estaban en medio de una oración interna, pero aquello no era un templo como para orar ahí.
Wēn Qíng sintió la cara arder, en ese momento se silencio y quizás reflexión, pudo notar que aquello que le había hecho dormirse en los brazos del mayor se los Niè, era precisamente el aire de control y seguridad que desprendía el mayor. La castaña abrió lentamente los ojos, encontrándose al líder. —¿MíngJué? Definitivamente estoy enloqueciendo. — Sonrió y volvió a cerrar los ojos, creyendo que se trataba de una jugada de su mente.
—¿Se puede saber qué es lo divertido? — Wēn Qíng abrió los ojos de golpe al oír la voz de Niè MíngJué. —¿Quién les dijo que podían salir? — Wēn Qíng sintió la cara arder, no era la reprimenda del mayor, sino que por un momento, se sintió feliz de que su mente le mostrase la imagen del pelinegro. —¿Quién les dijo que podían salir? — Repitió mirando con molestia a los discípulos.
—Am.. Líder...
—Fue mi culpa. — Habló Wēn Qíng.
—Eso es evidente, HuáiSāng no me retaría.
—Hermano, para, a papá no le gustara.
—¿Qué tiene que ver nuestro padre con esto?
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En el "Reino Impuro", Wēn Níng buscaba a su hermana pero no le veía por ningún lado. Aquello comenzaba a preocuparle, su hermana jamás desobedecia, además de que no le dejaba sólo en donde eran medianamente mal vistos, y pese a que no habían hecho nada para seguir siendo repudiados por los exterminadores, seguían siendo víctimas de malos comentarios por parte de algunos de ellos. —Quizás... el segundo joven maestro Niè sepa en dónde está. — Camino hasta la biblioteca, pues era ahí en donde solía encontrar a Niè HuáiSāng, antes se abrir la puerta se detuvo. —¿Será bueno entrar sólo así? El segundo joven maestro Niè se la pasa leyendo poesía o dibujando, quizás tenga un poco de hambre... bueno, echaré un vistazo, si lo veo muy concentrado le traeré un poco de té. — Convencido con su "plan", el castaño entró, sólo para llevarse una sorpresa. —Tampoco está el joven maestro Nie... — Hizo un ligero puchero. —Espero que el líder exterminador no aparezca antes que ellos.
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—Ya veo. — Niè MíngJué estaba más calmado al oír toda la explicación. —Aún así, no tienes ningún derecho de salir con mi hermano.
—¡Pero bueno! — Se indignó Wēn Qíng. —¿Tú eres idiota o qué?
—¡Cuida el como me hablas!
—No estoy siendo descuidada.
—Me llamaste idiota. — Repuso Niè MíngJué.
—Te acabo de decir el motivo, de no venir inmediatamente, puede que algún sable hubiese manifestado su espíritu y hubiese mutado, el que no hayan cadáveres merodeando, no significa que el riesgo sea menor. — Explicó la castaña.
—Hermano. — Niè HuáiSāng tomó del brazo a su hermano. —Mamá... y papá... el abuelo... todos ellos... incluso después de dejar físicamente este mundo... siguen esforzándose, lo único que podemos hacer es ofrendar oraciones y un poco de incienso aquí, donde descansan sus restos.
—Líder... — Habló el que custodiaba de la Wēn. —La señorita Wēn... no hizo nada malo, ni trató de engañarnos, incluso estuvo de acuerdo en permanecer esposada durante todo el trayecto.
—¿Esposada? — Niè MíngJué miró a la chica.
—Entiendo que seguimos siendo de poca confianza, por ello sería normal que me colocaran esposas. — Niè MíngJué no dijo nada más. —En fin, HuáiSāng. — El menor miró a la Wēn. —El incienso que has traído es verdaderamente bueno... ya me había quedado en claro que es un jovencito demasiado culto, pero muy pocas personas prestan atención a la función y propiedades de los inciensos, por norma sólo se centran en aromas suaves.
Niè HuáiSāng se sonrojó. —La verdad... — Soltó a su hermano. —Si que soy ignorante en cuanto a los inciensos. — Wēn Qíng ladeó la cabeza. —El incienso... lo tomé de la habitación de mi hermano.
Wēn Qíng miró a Niè MíngJué. —Vaya, eso si no me la esperaba. — Niè MíngJué entrecerró los ojos. —Me sorprende que alguien tan temperamental eligiese un incienso así de bueno, quiero decir... — Wēn Qíng guardó silencio, después golpeó su puño derecho sobre su palma izquierda. —Por supuesto, ¿cómo no me di cuenta antes?
Niè HuáiSāng ladeó la cabeza. —¿De qué hablas hermana Qíng?
Wēn Qíng miró al menor. —Ya me queda más claro, no es para menos. — Miró a Niè MíngJué. —Felicidades líder Niè, admito que me ha sorprendido, aunque debía haberlo suponido.
—¿De qué rayos hablas? — Respondió el exterminador.
Wēn Qíng miró al quemador de incienso y al humo que salía de este. —El incienso, el cedro, está asociado a la incorruptibilidad, la inmortalidad, la protección y dicho sea de paso, el dinero. — Niè MíngJué ladeó de forma imperceptible su cabeza. —El cedro es un árbol fuerte, también muy longevo, pueden llegar a vivir más de dos mil años, por ello su influencia en cuanto a la vitalidad es enorme, también es un buen protector, aleja la energía negativa, es por ello que quemar incienso aquí revitaliza la energía de los difuntos y purifica la energía negativa que queda cuando vienen espectros, cadáveres e incluso las pequeñas criaturas como serpientes o ratones, realmente me ha sorprendido su conocimiento, líder Niè. — Todos los exterminadores miraban asombrados a su líder, no cabía duda de que era un hombre cuya inteligencia iba más allá del combate.
O eso creían.
—A mi sólo me gusta el aroma, no es hostigoso ni molesto, no tenía idea de nada de eso, sólo de la longevidad, de ahí en fuera, me da lo mismo.
Wēn Qíng y todos los demás se fueron de cara al suelo.
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Niè HuáiSāng rió quedito al recordar eso. —Realmente mi hermano es ignorante en muchas cosas. — Miró a sus sobrinitos, mismos que, después de haber llorado, se habían quedado profundamente dormidos.
Cerró con cuidado la puerta, dejando unas varas de incienso encendidas, aquello ayudaría a los pequeños a no tener pesadillas, además del incienso le dio más cuerda a la pequeña caja musical que en vida, fue el primer obsequio que Niè MíngJué le entregó a Wēn Qíng.
**Akekure Nikki - Yamato no kami Yasusada/Kashuu Kiyomitsu (music box) Hanamaru ED**
En otra sala de la Secta, precisamente una pequeña en la que los pequeños solían jugar de vez en cuando y en la que habían algunas pinturas de Wēn Qíng, ahí nombrada como mandan Niè, se encontraba Wēn Níng, mismo que estaba recogiendo un poco los juguetes de los pequeños. Se detuvo de su labor al llegar a un retrato de su hermana. Al verlo, Wēn Níng suspiró. —Hermana, realmente nos haces mucha falta, pero no te preocupes, A-Sāng y yo hacemos todo para que los niños y Dá gē no decaigan, sé que tú hubieses hecho un mejor trabajo, pero de momento podemos con ellos... y no dejaremos que les pase algo malo.
—No digas eso, o ella se preocupara.
—¡A-Sāng! — Llamó sorprendido. —¿Ya se durmieron?
—Sí, más tarde de lo habitual, pero por fin descansan. — Niè HuáiSāng miró el retrato, con el que Wēn Níng segundos atrás tenía una conversación unilateral, caminó hasta quedar al lado del castaño. —Me hubiese gustado lograr una mejor pintura.
Wēn Níng sonrió. —¿De qué hablas? Es una buena pintura.
—No es verdad, me faltó capturar más la esencia de A-Jie.
—Te exiges mucho. — Comentó Wēn Níng acariciando la mejilla del pelinegro.
—Mira quien lo dice. — Sonrió y unió sus labios a los de Wēn Níng en un tierno y casto beso. —Terminemos de recoger todo esto, mañana tendremos un largo día. — Wēn Níng frunció levemente el ceño. —¿A-Níng? A-Níng, ¿qué pasa? — Wēn Níng se rehusaba a decir algo y aquello asustó a Niè HuáiSāng. —A-Níng...
—A-Sāng... a partir de esta noche... — Miró al pelinegro a los ojos. —No debemos dejar a los niños solos, en ningún momento.
—De acuerdo, ahora si estoy asustado, A-Níng, dime, ¿por qué dices eso? — Wēn Níng sólo tomó de las manos a Niè HuáiSāng y las apretó un poco. —A-Níng, respondeme.
—No vayas a perder la calma, ni alces la voz. — Niè HuáiSāng tragó saliva al oír eso. —Creo... creo que alguien está tratando de envenenar a los niños.
—¡¿Qué?!
—¡Shhhh! — Baja la voz.
—¡No me pidas que haga eso!
—A-Sāng, contrólate por favor.
—Debemos avisarle a...
—No.
—¡¿Cómo que no?!
Wēn Níng abrazó a Niè HuáiSāng para tranquilizarlo. —Sé que esto es serio, por ello mismo debemos ir con cautela, quien está tratando de dañar a los niños debe ser alguien de aquí, pero si dejamos que sepa que le hemos descubierto, puede que logre inculpar a alguien más, por ello te digo que estemos con ellos todo el tiempo, así podremos ver las acciones se todos y cada uno de los que se acerquen.
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