Capítulo 43: Asesinos y Cazadores pt 1

(Opening: Animal i have become – Three day grace)

10 de marzo. País de los Campos de Arroz.

El joven aprendiz de samurái Kido deambulaba apacible por el mercado de aquel pequeño pueblo, el cual es de tamaño considerable y situado en la plaza central, con edificios de madera y roca a los lados excepto por uno donde se encuentra un gran y grueso muro, posiblemente delimitando una propiedad importante. El joven se halla maravillado y curioso por la variedad de libros que un mercader le muestra, entre pergaminos y otros medios escritos de información. No pensaba que alguien pudiera atacarlo y por ello no tenía su espada a la mano debido a que quería pasar desapercibido entre el populacho, no obstante, su arma y armadura estaban ocultos en un pergamino que lleva dentro de sus ropajes.

Dos figuras lo rondaban desde la distancia, un hombre y una mujer, un par de hermanos conocidos como eficaces ninjas asesinos. Zana había luchado antes con el joven Kido llevándose de recuerdo heridas que aún no sanaban por completo así que esta es su oportunidad de vengarse.

–Vamos a por ese hijo de puta –Dijo el corpulento calvo Tamui.

–Espera –Objetó ella deteniéndolo–. Debemos ser discretos, puede que sus compañeros estén cerca.

–¿Y?

–Que tenemos una oportunidad muy fácil para acabar con este niño. Lo destrozamos y cuando esté vencido averiguamos donde están sus compañeros, así los atacamos por sorpresa a todos.

–Vale, ya entendí, seamos discretos y rápidos entonces –Ambos enaltecieron sonrisas llenas de perversidad.

Se mesclaron entre las personas que concurrían el mercado, la cual era una cantidad considerable en un espacio un poco reducido por los puestos colocados en filas. Se acercaron lentamente buscando permanecer a espaldas del joven samurái en todo momento.

–Es raro toparse con un joven con tanto interés por los libros, usted no es de aquí, ¿verdad? –Preguntó el anciano mercader con amabilidad.

–Así es, vengo de muy lejos y no he podido traer libros conmigo así que me gustaría comprar algunos de estos, se ven muy interesantes y de gran calidad –Respondió el chico con igual amabilidad.

Una figura se paró a sus espaldas, Kido logró presentir algo y mirar rápidamente. Un poderoso puño de roca se abalanzó sobre él de forma vertical, reaccionó arrojándose desesperadamente a un lado y rodando ágilmente. El ataque de roca destrozó el suelo y desarmó el puesto de libros.

–¡Carajo! –Exclamó Tamui riendo–. He fallado.

–Tu, te recuerdo eras uno de esos ninjas con los que peleamos –El joven se levantó tan rápido como pudo, pero un ataque ardiente como látigo lo atacó por la espalda arrodillándolo.

–¡¿Y te acuerdas de mí, enano?! –Vociferó Zana sonriendo. Estaba detrás de Kido manipulando el agua a manera de látigo desde su mano.

–No puede ser, la mujer que controla el agua –Musitó adolorido por ese latigazo que marcó su espalda y cortó sus ropas. Un nuevo sonido llamó su atención así que volvió la mirada hacia Tamui.

El sujeto saltó por el aire buscando caer en picada sobre él con su puño de roca como arma principal. Kido rodó por el suelo, pero Zana intervino. Usando el agua como tentáculo tomó la pierna del chico y lo arrojó violentamente contra un puesto haciéndolo añicos. Los civiles no tardaron en correr despavoridos ante el combate de esos ninjas, los gritos de auxilio y de advertencia se propagaron por las calles en poco tiempo.

–¿A caso ya está muerto? –Cuestionó Zana acercándose.

–No lo creo, espero que no, apenas estoy comenzando a divertirme –Afirmó riendo el calvo asesino.

Una pequeña explosión se escuchó y una nube de humo cubrió el puesto destruido y a Kido con él. Ambos ninjas borraron sus sonrisas y se colocaron en guardia.

Jutsu Cañón de Agua –De la boca de la asesina se disparó una potente bala de agua que arrojó los restos del puesto por todos lados, pero una figura saltó en el aire antes de eso.

Técnica Secreta Samurái, Tormenta de Sabita –El chico arrojó un corte desde su espada el cual liberó una nube de arena que se precipitó sobre los hermanos. Ahora portaba su armadura samurái, ligera debido a su estilo de combate y complexión.

–¡Cuidado! –Gritó Zana reconociendo esa técnica, una similar le dejó heridas muy dolorosas en el combate anterior–. Jutsu Cúpula de Agua.

Con un domo de agua logró anular la arena de Sabita. Kido regresó al suelo y hecho a correr a toda velocidad.

–No tengo oportunidad contra estos dos, debo avisar a mi maestro y la señorita Reiko –Un buen samurái sabe cuándo luchar y cuando huir, y este es momento de hacer lo segundo.

–¡Que no escape, Tamui! –Ordenó Zana corriendo detrás de él.

–Nadie se me escapa. Jutsu Movimiento de Topo –El Maestro de la Roca Asesina, habido en técnicas de tipo tierra se metió bajo el suelo, el cual se volvió arena al contacto con él, y comenzó a moverse por debajo a mayor velocidad.

La Maestra del Rio Asesino no se quedó atrás, saltó sobre los techos de las construcciones para seguirlo y desde allí hostigarlo con shurikens. Kido debía mirarla y detenerse entre momentos para bloquear los proyectiles con su espada.

El joven giró para bloquear otra ronda de shurikens, lo logró, pero en ese momento Tamui emergió de la tierra detrás de él propinando un puñetazo de roca sobre la cara del chico, fue muy contundente haciéndolo retroceder aturdido, el ninja avanzó ahora conectando un puñetazo en su abdomen, Kido se paraliza por el dolor llevándose la mano al abdomen, pero sin soltar su preciada arma, Tamui finaliza con un cabezazo directo al rostro.

–Vamos, vamos niño pelea con más ímpetu –Retaba el calvo de ojos negros.

Kido estaba ahora en el suelo adolorido y con la sangre escapando por sus labios tras ese cabezazo, aun así, se levantó y atacó con su espada, las estocadas fueron bloqueadas una a una por la roca que cubría los brazos del calvo, el asesino solo reía ante los pobres y lentos embates del chico. Esquiva un corte y luego propina un rodillazo en el abdomen de Kido, pero el chico se aferró a la pierna de su agresor a pesar del dolor, lo empujó y se llevó la espada a la boca.

–¡Técnica Secreta Samurái, Beso de Sabita! –Estando tan cerca del ninja logró cubrirle la cara con esa arena que emana de su espada.

–¡No puede ser! –Tamui entendió la situación en la que estaba, el ardor no se hizo esperar, sus ojos también fueron cubiertos por esa arena–. ¡Zana! –Gritó.

–¡Hermano! –Dejando de lado a Kido, quien aprovechó eso para correr en sentido opuesto, arrojó un torrente de agua potente desde su boca impactando en Tamui. Lo derribó, pero lo salvó del castigo de esa arena tan peligrosa. Volvió su mirada al chico que escapaba–. ¡No, no te irás hijo de puta!

Creando dos clones de agua persiguió a Kido. El chico ya no podía correr tan rápido debido al dolor en su abdomen así que Zana y sus clones no tardaron en alcanzarlo y rodearlo. Tres cañones de agua fueron disparos sobre el dolido chico que no podía esquivarlos, pero si bloquearlos.

–¡Estilo de Aire, Tornado Defensivo! –Clavó la espada en el suelo generando rápidamente un tornado a su alrededor, estos lograron desviar y deshacer las bolas de agua en el último momento.

–Hijo de perra, aun puede pelear –Gruñó Zana. Su mirada se desvió hacia su hermano que recién regresaba al ataque.

El tornado se deshizo dejando al chico vulnerable, el grito de Tamui lo hizo volver su mirada hacia él. Una enorme roca perfectamente esférica se precipitaba hacia él a gran velocidad.

Jutsu Proyectil Pétreo –Invocó el asesino.

Estilo de Aire, Aire comprimido –Disparó, pero al suelo, para propulsarse a sí mismo por el aire y evitar el proyectil.

–Astuto, pero inútil ante este ataque –Sonrió Tamui apretando el puño con el que había arrojado la roca. Esta acción hizo estallar la piedra disparando en todas direcciones decenas y decenas de guijarros, algunos esféricos y contundentes, otros irregulares y afilados.

Todas las construcciones cercanas fueron dañas por la metralla liberada por Tamui, incluso Zana debió cubrirse para evitar ser herida, Kido no lo logró, al estar en el aire quedó indefenso y se llevó una gran cantidad de daño, golpes y cortes que rompieron partes de su armadura. Cayó contra el suelo como un costal, llevándose un buen golpe. Tamui se acercó al chico que trataba de levantarse, le propinó una patada en las costillas que lo estampó contra un muro cercano arrancándole un grito de dolor. La armadura del chico perdió su color y se desmoronó de su cuerpo, cortes cubrían sus brazos y un par su rostro, así como moratones que se hacían presentes también sobre su piel.

–Ahora que ya estás más tranquilo, mocoso, nos dirás dónde están tus compañeros –Dijo Tamui colocando su pie sobre el pecho de Kido.

–Púdrete, calvo de mierda –Fue la respuesta del joven samurái, y la respuesta de Tamui fue darle un fuerte pisotón en el pecho.

–Que idiota, ¿Crees que no te sacaré la verdad a punta de golpes? –Lo tomó por el cuello levantándolo y poniéndolo contra el muro–. ¡Habla!

–Vete al diablo, un samurái nunca… –El látigo de agua se hizo presente golpeándole la cara, abriendo una larga herida en toda su mejilla derecha.

–Nos importa una mierda lo que un samurái no hace, dinos donde está tu puto equipo –Dijo la asesina acercándose también.

–N-no diré nada –Insistió el chico con la boca sangrante y la corte en la mejilla que también sangraba considerablemente.

–Tendré que pulverizar tu cara contra la roca –Tamui le propinó un puñetazo directo a la cara, golpeando la cabeza de Kido contra el muro por inercia, no hubo otra pregunta solo otro puñetazo de igual forma, y luego un tercero y un cuarto que fue mucho más potente.

La cara del chico estaba muy dañada, la nariz destrozada, las mejillas hinchadas junto al ojo derecho, así como la boca sangrando en abundancia, todo daba vueltas para Kido hasta que no pudo más perdió la conciencia. Vencido y mal herido, pero sin revelar nada. Tamui lo tiró al suelo como si fuera basura.

–Es una pena, pero no podemos sacar nada de este mocoso –Dijo Tamui a su hermana.

–Que importa, al menos se lo daremos a Orochimaru para que se divierta. Cúbrelo de roca y…

–¡Kido! –Gritó una voz masculina en la distancia.

Las miradas de los asesinos se fijaron entonces en dos figuras a armadas y pertrechadas, una fémina joven de largo cabello violeta, pues detesta usar el casco de la armadura, que porta sonriente una katana en su mano derecha. El otro es más atemorizante, un samurái arquero, esto por el carcaj en su espalda y el arco en su mano, él si porta el casco de la armadura y arroja sobre los hermanos una mirada fúrica al ver a su apreciado alumno inerte en el suelo.

–Vaya, vaya que tenemos aquí, parece que al final masacrar a este mocoso si sirvió para encontrar a sus compañeros –Afirmó Tamui chocando sus puños, listo para otra batalla.

–Falta una, la chica con la que peleaste la otra vez, no está aquí, quizás… –Comentó Zana preparándose también.

–¡Estilo de Arco, Gran Balista! –Fue el samurái de elite quien inició el combate disparando una flecha que viajó a gran velocidad cargada de energía.

Tamui levantó un muro de roca, pero la flecha logró atravesarlo y desmoronarlo, fue Zana quien pateó a su hermano para sacarlo de la trayectoria de la flecha. Ambos se miraron entre sí, allí supieron que su rival no era para anda como el chico al que fácilmente humillaron. Sato saltó sobre el muro que estaba a la derecha de esa calle y avanzó corriendo para encarar a los ninjas. Reiko le seguiría, pero se detuvo en el último momento al percibir algo.

–Tontos, a mí no me pueden sorprender –Musitó para sí misma. Agitó su mano derecha sacando tres agujas, llamadas senbo, desde su mano pues estaban ocultas en la armadura del antebrazo. Las arrojó entonces hacia los edificios de la izquierda.

Las agujas se clavaron en el tejado, justo a los pies de tres personas que amenazaban con atacar a la samurái.

–Como diablos nos vio llegar –Cuestionó Karin saltando hacia atrás, pensando que le daría.

–Que importa, igual la vamos a capturar, además falló su ataque –Dijo Suigetsu llevando su enorme espada a su hombro–. Somos tres contra una, el otro samurái está distraído peleando con Tamui y Zana.

–También éramos tres contra uno cuando peleamos con aquel samurái que casi nos mata –Agregó Jugo mostrándose más serio, con la mirada fija en la chica samurái.

–¡Cállate!

–Sugiero que procedamos con cautela y sin juegos o burlas, no conocemos el poder de esta mujer…–Sugirió el de cabellos naranjas.

–¡Oigan! ¡Van a pelear o tengo que ir a por ustedes! –Llamó Reiko sonriendo.

–¿Dónde está Sasuke? Si él estuviera aquí acabaríamos con ella fácilmente –Dijo Karin.

–Deja de alabar a ese aburrido, nosotros podemos con una simple mujer…–Mas agujas volaron ahora hacia él, debió usar su espada para desviarlas. Logrando tomar una con la mano al final–. ¡Crees que con esto nos asustas, perra!

–Me encanta pelear contra idiotas, Técnica Secreta Samurái, Descarga –Apuntó con su espada a Suigetsu.

De la nada la aguja que él sostenía en la mano le dio una fuerte descarga eléctrica, haciéndolo gritar y soltarla al instante.

–¡Que cojones! –Exclamó el chico de la gran espada. Miró su mano viendo una quemadura en ella.

–Hay que alejarnos de esas agujas, parece que puede controlarlas a la distancia –Dijo Jugo.

–¡No me digas! –Alegó Suigetsu.

–Tendré que ir a por ellos –Reiko dio un gran salto para subir al tejado del edificio y encararlos a los tres, quienes retrocedieron unos pasos.

–Será mejor que busque a Sasuke para que… –Decía la pelirroja de lentes.

–Tú te quedas, nosotros podemos con esta mujer –Ordenó Suigetsu gruñendo.

–¿A quién le voy a patear el culo primero? –Reiko mostraba una confianza sin igual y señaló con su arma a Jugo–. Quizás a ti, eres muy feo y tu cara me da algo de grima –Luego señaló a Karin, quien si se intimidó–. Tal vez tú, se nota a leguas que eres una inútil…

Reaccionó bloqueando un ataque que Suigetsu arrojó con su espada, la samurái lo detuvo con su espada sin problemas.

–¿Qué tal si lo intentas conmigo? –Retó el de cabellos blancos haciendo presión con su arma sobre ella intentando someterla.

–Como quieras, aunque igual los mataré a los tres –Aseguró tranquila sosteniendo el arma de Suigetsu y su fuerza también–. ¿Esa arma tan grande es para compensar alguna carencia? Es muy común en los hombres.

Se movió a un lado escapando del arma de Suigetsu al desviarla y atacó por el costado ahora siendo él quien bloqueó el ataque de ella, el espadachín ninjas se sorprendería de lo contundente que puede ser esa mujer pues el embate lo hizo retroceder.

–Q-que fuerte –Masculló sorprendido.

Reiko atacó con más agresividad, siendo rápida y certera en cada ataque, el ninja apenas podía seguir los ataques para bloquearlos con su espada. Un corte horizontal es bloqueado por la espada de él quien logra desviarla y abrir su defensa por unos momentos, aprovecha eso para atacar con un corte horizontal, pero la chica es mucho más ágil y se agazapa escapando al corte mortal, ahora es él quien tiene la guardia abierta.

–Tonto –Sonríe presumida vaticinando su victoria. Sin embargo, se ve forzada a retroceder rápidamente.

Cuatro kunais fueron arrojados en su contra y casi logran acertar de no ser porque ella los vio llegar y lo evadió saltando hacia atrás, estos llevan consigo bombas de humo que estallaron cubriendo a Suigetsu. Los ojos de la samurái ahora se fijan en la autora de este ataque, Karin.

–Entonces iré a por ti, cuatro ojos –Amenazó corriendo ahora contra la pelirroja.

Karin trató de mantenerse firme, pero por dentro quería escapar, sacó dos kunais para usarlos como cuchillos y defenderse de Reiko, tembló y tragó saliva nerviosa al verla acercarse. La samurái fue interceptada por el puño monstruoso de Jugo, aunque lo bloqueó con su espada la alejó por la fuerza.

–Te enfrentarás a mí, mujer –Dijo Jugo comenzando a cambiar debido a su habilidad. Su brazo derecho se volvió mucho más grande y oscuro al igual que parte de su rostro

–Demonios, así eres todavía más feo, tengo que hacer algo para cambiar esa cara horrible cara –Se burló desviando el puño del ninja y atacando con codazo directo a su cara.

Jugo contuvo el dolor y logró conectarle un puñetazo que la echó para atrás. Suigetsu apareció entre la nube de humo arrojando balas de agua desde su boca. Reiko lo vio mirando sobre su hombro y saltó en el aire para evitarlas, los proyectiles acertaron en Jugo quien logró cubrirse con su brazo de monstruo en el último momento.

–¡¿Qué diablos haces, Suigetsu?! –Espetó molesto el chico del gran brazo.

–¡Cállate y atrápala! ¡Karin, no te quedes allí como estúpida, pelea también! –Gritó autoritario el espadachín.

La orgullosa samurái tomó distancia encarando a sus tres enemigos que se formaron frente a ella en posición de ataque, Karin a la izquierda, Suigetsu a la derecha y Jugo en el centro, convencida de que los destruiría enarbolaba una soberbia sonrisa. Llevó su espada al suelo arañando el tejado del edificio liberando centellas eléctricas.

–Me encanta pelear en aparente desventaja, es más humillante para mis enemigos cuando los destrozo –Se dijo así misma.

–¡Ataquen! –Ordenó Suigetsu, arrojando una bala de agua.

Karin arrojó más kunais, Jugo dio un gran salto al frente para acercársele y atacar con su enorme pucho. Todos los proyectiles viajaron en menos de un segundo, pero ella solo dio un salto y giró en el aire esquivándolos todos, cuando regresó al suelo Jugo estaba a un par de metros cerca de atacar.

Estilo de Rayo, Estocada Relámpago –Dio una estocada frontal al aire, para luego liberar un feroz relámpago desde la punta de su katana.

El ninja vio su destino en ese ataque y lo único que pudo hacer fue cubrirse con su brazo de monstruo. El impacto lo arrojó violentamente hasta tirarlo del edificio y estrellarlo contra otro el cual atravesó quedando en su interior, luego el edificio se derrumbaría por tal impacto. Los otros dos ninjas vieron atónitos a su compañero quedar fuera de combate con un solo ataque, volvieron la mirada a la chica sonriente que sopló el humo de la punta de su espada.

–¿Eso es todo lo que tienen? –Los retó–. ¿Así de inútiles son todos los ninjas?

–S-Suigetsu, será mejor que…–Titubeó la pelirroja asustada.

–Te haré pedazos, maldita perra –Maldijo el espadachín lanzándose al ataque.

A pocos metros de allí otro combate se llevaba a cabo. El arquero samurái Sato contra los hermanos asesinos. Corrió por el muro que había aun lado de la calle siendo acosado por las balas de agua y rocas que los asesinos le arrojaban. Salta en el aire y desde allí dispara dos flechas las cuales buscan por sí solas a sus objetivos. Ambos ninjas deben defenderse con sus respectivos elementos. Sato logra caer suavemente frente a Zana, ella ataca con una patada alta que es bloqueada por el ante brazo del arquero para luego ser él quien la patea en el pecho tirándola al suelo. Tamui entra al ruedo lanzando un puñetazo cubierto de roca, el arquero se agacha y se arroja al suelo rodando y quedando detrás del asesino disparando otra flecha en un parpadeo, Tamui no podría esquivarla, por suerte Zana usó su látigo de agua para desviarla.

Sato retrocede de un salto para tomar distancia antes que Tamui lo ataque, desde allí carga otra flecha y dispara.

Estilo de Arco, Acribillar –En el aire la flecha que disparó se multiplicó hasta crear una andanada de decenas de flechas.

Tamui levantó otra muralla de piedra para evitar el ataque, todas las flechas de clavaron en la roca. Zana tomó la ofensiva saltando por encima del muro con dos clones a sus lados para atacar. Un error oportuno para el arquero quien posee una técnica apropiada. Zana se colocó justo entre el arquero y las flechas clavadas en el muro a sus espaldas.

Estilo de Arco, Segundo Disparo –Con su mano controló las flechas que estaban en el muro, las cuales se dispararon una vez más en sentido contrario colocándose para acribillar a Zana por la espalda.

La mujer pudo ver sobre su hombro las flechas acercarse, reaccionó usando a sus clones como escudo, lo cual la salvó de la lluvia de flechas, aunque le dio la espalda al arquero. Sato se acercó a ella conectándole en la espalda una poderosa patada que la regresó golpeándola contra el muro de su hermano, destruyéndolo con su cuerpo. El arquero reaccionó saltando en alto, esto para evitar la captura de Tamui que se movió por debajo de la tierra tratando de atraparlo y enterrarlo.

–Yo también controlo la tierra, no me sorprenderás con ese elemento –Dijo disparando una flecha al agujero del que saldría el calvo asesino.

Regresó al suelo y volvió la mirada a la mujer que se levantaba tras el último ataque, usando el aire se propulsó hasta llegar a ella y golpearla sin piedad en la cara regresándola al suelo. Zana se giró arrojando un corte con su látigo, el arquero lo esquiva y golpea el suelo.

Estilo de tierra, Pistón

Un pequeño pilar de roca emergió debajo de Zana levantándola y estrellándola contra el muro junto a la calle, el arquero la persigue para patearla con fuerza en el pecho, incrustándola en el muro. Carga una flecha y apunta a la cabeza de la asesina.

–¡Alto allí! –Gritó Tamui llamando la atención del arquero. Como un auténtico bandido carente de honor tomó al inconsciente Kido como rehén, con un kunais sobre su cuello–. Baja el arco o el chico se muere.

–Cobarde –Gruñó el arquero frunciendo el ceño, sin otra opción bajó su arco, pero no para rendirse. Disparó la flecha al suelo–. Estilo de Tierra, Flecha Gemela de Piedra.

Una segunda flecha emergió frente a Tamui, aunque estaba hecha de piedra era muy afilada y logró acertar en la mano del asesino con la que sostenía el kunais, atravesándola y obligándolo a soltar el arma. Cuando volvió su mirada sobre la asesina esta le atacó con un poderoso torrente de agua desde su boca que lo arrastró lejos de ella y lo derribó. Cuando se levantó Tamui apareció desde debajo de la tierra y por detrás de él atrapándolo con sus fuertes brazos.

–¡Estás acabado! –Amenazó el asesino usando toda su fuerza para que el arquero no se pudiera soltar. A pesar del dolor de su mano perforada que soltaba sangre por todos lados.

–No estaría tan seguro –Le miró sobre el hombro. Luego vio a Zana acercarse con dos látigos de agua los cuales arrojó a la cara de Sato.

Técnica Secreta Samurái, Hijo del Desierto

Una técnica compleja y de alto nivel, pero demasiado efectiva para escapar o evitar ataques. Todo el cuerpo de Sato, su arma y armadura se convirtieron en arena en un instante, así se escapó de los brazos del asesino con la brisa que se lo llevó como polvo. Los látigos de agua impactaron entonces en la cara de Tamui, causando una herida profunda en su mejilla, y otra en su ojo derecho. Un grito de dolor se escapó de su boca y terminó en el suelo conteniendo el dolor con sus manos, la sangre que comenzó a escapar entre sus manos era preocupante.

–¡Hermano! –Dijo Zana asustada y corriendo hacia él–. ¡Tamui!

La arena se movió hasta llegar junto a Kido donde recobró su forma dando lugar otra vez al samurái arquero. Tomó a su pupilo en brazos y lo escondió fuera del campo de batalla entre algunos barriles y cajas de los pocos puestos que quedaron en pie.

–Aquí estarás a salvo hasta que acabe con estos malditos –Dijo con suavidad y enojo al ver a su maltrecho alumno–. Perdóname por no poder llegar antes, Kido.

Con su alumno fuera de peligro se dispuso a volver al campo de batalla y acabar con ese par, quienes seguían aun en su dolor, dolor de él y pena de ella por lastimarlo tan gravemente, aunque fue por accidente.

Mientras estos combates sucedían, al otro lado del pueblo los dos miembros restantes de ambos equipos, Miyuki y Sasuke, seguían en el salón de té conversando. Era raro que ambos entablaran una conversación tan duradera considerándose desconocidos.

–Yo vengo de un lugar al sur, el País del Fuego –Dijo Sasuke respondiendo a una pregunta mientras comía unos bocadillos que ella le ofreció. La conversación resultaba tan amena para él que incluso parecía menos serio.

–¿A sí? ¿Y es un lugar bonito? No he estado en ese país aún –Respondió la chica muy interesada en las respuestas de aquel joven que consideraba apuesto.

–No sabría decirlo, está todo cubierto por bosques, algunas montañas y uno que otro rio, supongo que sí, es agradable a la vista –Recuerdos de su vida como ninja de la hoja agobiaron su mente, pues no todo su pasado fue doloroso u oscuro, existieron tiempos de diversión y alegría en compañía de sus compañeros y maestro.

–De donde yo vengo no hay bosques, pero si muchas montañas, praderas y lagos, los bosques siempre me han parecido muy relajantes y lindos –Comentó sonriendo mientras meneaba la pajilla en su bebida–. Por cierto, algo que me causa curiosidad sobre ti Sasuke, ¿qué edad tienes?

–18 años, ¿por qué?

–¿18? Vaya, e-es que te ves más maduro –Eso la tomó por sorpresa y un leve rubor cubrió sus mejillas–. Es menor que yo –Se susurró a sí misma.

–Tú debes tener como veinte años, ¿verdad?

–¿Cómo lo supiste?

–Tu forma de hablar y expresarte, tu complexión, atractivo, el desarrollo de tu cuerpo –Fue su respuesta, y no lo dijo con malas intenciones, aunque ella lo tomó así.

–Si, ya noté tu mirada recorriéndome todo el rato, pervertido –Sonrió de lado mirándolo coqueta, solo causando que él arqueara la ceja al no entender ese comentario.

–Aun no me has dicho de dónde vienes, eso me genera mucha curiosidad –Se cruzó de brazos mirándola con suma atención, aún hay sospechas en su mente pues la conversación no hizo más que regresarlas.

–Pues yo soy de…

En eso una gran algarabía se escuchó en la calle llamando la atención de todos. Los civiles gritaban, pedían ayuda, advertían a los demás o simplemente corrían como locos, entre tantos gritos se pudieron entender algunas frases como: "Están peleando" "Destruirán todo el pueblo, huyan" "Son samuráis, son samuráis" gritaban otros todos inundados por un gran temor.

–¿Qué está pasando? –Cuestionó ella mirando por la ventana. Sasuke, quien escuchó con atención algunos de los gritos, salió rápidamente a la calle sin decir nada–. Oye, espérame –Entonces lo siguió también.

Ante tal amenaza el local se vació en pocos segundos. En la calle Sasuke tomó a un hombre por el brazo para detenerlo y hablarle.

–Anciano, ¿Qué está pasando? –Cuestionó el Uchiha con severidad

–N-no lo sé, muchacho. Dicen que hay samuráis y ninjas peleando en la plaza, no lo he visto pero escuche mucha destrucción en ese lugar, lo mejor será huir de aquí antes que destrocen todo el pueblo y llamar a los ninjas para que vengan a hacer algo–Se zafó de su agarre y siguió corriendo para escapar del pueblo.

–Samuráis, aquí, lo sabía estábamos cerca de encontrarlos. ¿Pero con quienes están peleando? ¿Tamui y Zana o los otros tres inútiles?

–¿Qué está pasando? –Preguntó Miyuki acercándose a él, debiendo esquivar a los civiles que corrían despavoridos por esa calle. Aunque entre los gritos que escuchó ella ya suponía lo que pasaba, aun así, insistió en mantener su falsa identidad ante Sasuke, ¿Por qué lo haría?

–Al parecer hay samuráis peleando en el pueblo, tengo que ir a detenerlos, será mejor que te vayas ahora que puedes –Le sugirió él.

Miyuki pensó en que hacer, había extrañas dudas y pensamientos en su mente debido a los últimos minutos que pasó en compañía de ese chico no quería pelear contra él, al menos no ahora, pero él le estaba dando la espalda era uno oportunidad que ningún samurái debe desaprovechar, titubeó.

–Sasuke, que tal si vas por tus compañeros y luego peleas, esos samuráis pueden ser muy fuertes –Sugirió ella, lo que quería era sacarlo del combate, no quería que él peleara contra sus compañeros. Para tratar de convencerlo fingió preocupación.

–Es probable que ellos ya estén peleando, son estúpidos e impulsivos –Esa sugerencia despertó una alerta en él, esa chica parecía saber algo así que la miró de reojo.

Miyuki no tuvo más opción, tenía que cumplir su objetivo. De sus ropajes sacó un cuchillo, un tanto, y se lanzó a atacarlo. Sasuke reaccionó a tiempo bloqueando el ataque con su espada. Miyuki lo pateó en el pecho alejándolo.

–Es una pena que esto pasara en este momento –Sentenció ella tomando su pergamino de armas, lo tiró al suelo y lo aplastó, la nube la cubrió y salió de ella pertrechada y armada. Una armadura ligera de colores blancos con detalles en dorados y, como casi todas las mujeres samurái, desprovista del casco–. Tendré que matarte aquí y ahora –Desenvainó su katana.

–Debí sospecharlo –Gruñó Sasuke agitando su espada también–. No hay mujeres como tú en este país.

–¿Que? ¿Eso que significa? –Cuestionó extrañada por ese último comentario.

–¡Que te haré pedazos por tratar de engañarme! –Y saltó al ataque cargado de violencia.

Continuara…

(Ending: My songs know what you did in the dark – Fall Out Boy)