Capítulo 12: Enjaulada
Angela POV:
Llevaba varias semanas encerrada en una jaula como un perro. Un perro al que nadie acariciaba, al que solo alimentaban para mantenerlo vivo. Al que solo sacaban para que hiciera sus necesidades y no se le atrofiaran los músculos. Estaba consciente del tiempo que llevaba enjaulada, sin ver la luz del sol porque lo estaba grabando en mi piel con un vidrio roto que cayó cerca de mi jaula aquel día en que Ryan´d hizo algún intento por rescatarme. Recuerdo como desató un combate cuerpo a cuerpo con Slade. Recuerdo como el mismo soltó más de cien robots dispuestos a asesinarlo. Recuerdo como Ryand destruyó al menos la mitad, como jadeaba de cansancio, como tosía buscando aliento y como la sangre no paraba de correr. Recuerdo que cuando no pudo más azotó contra una mesa de cristal rompiéndola al instante. Los vidrios de la misma llovieron como si de granizo se tratase. Algunos cayeron en mi jaula, otros se incrustaron en su piel. Los robots siguieron asesinándolo lentamente, patadas, golpes no paraban. Slade observaba todo desde una especie de trono oxidado.
"Basta por favor, basta." Le grite por milésima vez en aquella oscura noche. Él ni si quiera se dignaba en mirarme, su único ojo seguía perdido en la horrible masacre de la que Ryan´d era víctima. "Si lo asesinan de nada te habrá servido haberlo secuestrado hace años, sería la jugada más imbécil que habré presenciado en mi vida. " Slade por fin me observo. Al fin capturaba su atención, no desaprovecharía la oportunidad. "Tan estratégico y frío que aparentas ser. Pero detrás de esa armadura solo hay un viejo rencoroso que no sabe manejar sus emociones. Solo eres un villano más obsesionado con controlar el mundo. Un maldito cliché. Que desperdicio de recursos" Terminé con firmeza, pero muriendo de miedo.
"Hasta que por fin decides hablar palomita" Dijo con esa voz tan siniestra a la que aún no me había acostumbrado en aquel momento. "Qué tal si hacemos un trato." Se levantó de su horrendo trono y se dirigió hacia mi jaula. "Tú harás el hechizo del dragón para mí eso es evidente, no tienes opción." Detuvo los robots que golpeaban a Ryand, a diferencia de lo que yo pensé él aún estaba consciente, pero muy lastimado. Me hizo una señal para que callara. "Pero te ofreceré algo a cambio de la vida del bastardo, si tanto te importa" Me acerqué desde adentro de la jaula, le temía, pero no lo demostraría. "Si permaneces a mi lado luego de que destruya a los titanes, te perdonare la vida a ti y al bastardo. Deberás servirme para siempre, sin fecha de caducidad. Me ayudaras a hacer de esta una ciudad mejor. Por el contrario, si no lo haces…"
"No" lo corte sin pensarlo "No te venderé mi alma, prefiero morir y que lo mates, no es importante para mí, pero agradecería que mantuvieras mi área libre de basura" dije refiriéndome a Ryan´d. No era verdad, apreciaba a Ryan´d aunque gracias a él estaba aquí. Aunque me costaba entenderlo, sabia que no era malo, solo había tenido una mala vida. Una vida que pude haber tenido yo si Slade decidía secuestrarme a mí. Lo observe en el suelo, sonreía. No podía creer lo cínico que podía llegar a ser ese chico. Se acomodaba su antifaz y se ponía de pie contra todo pronóstico. Seguí hablándole a Slade, algo asustada. Temía lo que hiciera Ryan´d, yo bien sabía que le faltaban varios jugadores en su equipo de neuronas. "Sin embargo si le perdonas la vida ahora, cuando los titanes y yo te derrotemos no diré que solo eras un viejo impulsivo que ni si quiera sabía que hacer con el poder que tenía." Ryan´d le lanzo una patada a la cabeza que Slade atrapo sin siquiera mirarlo. Seguía con su mirada puesta en mí. Me asuste ante ese acto tan inhumano, tan robotizado, tan vacío e increíble. Me aleje de él. Pronto me ordene recobrar la compostura y respire profundo.
"La oferta está en pie. Mientras tanto le ensenare algunos trucos de como sorprender al oponente a este niño. Cuando dejas que la humanidad te afecte, comienzas a perder destreza." Dijo de manera escalofriante señalando a Ryan´d. Luego lo arrastro de la pierna hacia la oscuridad en la que siempre desaparecía. Comencé a sollozar consumida en el terror. Tenia miedo de lo que pudiera hacerle a Ryand, a los titanes, a mi madre, a mi misma. Temía por todos, era el infierno.
Fue en ese momento que repare en el vidrio que había caído dentro de la jaula. Lo tome y trate de rayar el suelo con él, pero no funciono. Así que hice una línea de sangre en la parte superior de mi muslo derecho. No quería perder la noción del tiempo, fue pequeña, pero dejaría marca. Ya que mis poderes estaban completamente contenidos no sanaría por completo, la cicatriz quedaría.
Esa fue mi forma de mantenerme en tiempo real. Sabía que llevaba en ese encierro más de tres semanas. Casi un mes o quizás un poco más. Me había marchitado, no tenia contacto humano, ni si quiera el propio Slade. Solo sus robots, llevándome comida y dejándome salir de la miserable jaula una hora diaria, solo para ir al baño, bañarme y caminar un poco. Comía una vez en el día, la misma comida siempre, alimentos blandos, ni si quiera podría describir que demonios eran. Quizás verdura, quizás un poco de pollo o quizás las tripas de las personas que morían asesinadas a manos de Slade, nunca lo sabría. Tampoco me interesaba mucho. El frío en la noche era desgarrador, pero no más que las pesadillas que tenía cuando me obligaban a tomar alucinógenos. Slade torturaba sin cesar para quebrar la voluntad de sus víctimas, pero moriría antes de acceder a pertenecerle, a destruirme y destruír todo lo que amo. A Ryand no lo había vuelto a ver desde aquella vez que intento ayudarme. Tenía miedo de aceptar que quizás lo había asesinado.
Sabía que los titanes me buscaban sin cesar, aunque no tuviera señales de eso. Los conocía, sabía lo angustiados que debían estar. Me moría por ver a mi mamá. Pero ya no lloraba, me había quedado sin lágrimas.
- Querida palomita, llego tu hora de volar. – Escuche la tétrica voz de Salde a mis espaldas. Yo estaba acostada en el suelo, recordando este mes tan doloroso. Me volteé con rapidez y me sorprendí por completo cuando vi a Ryand y al Aprendiz 1 detrás de Slade. Parados como soldados, controlados como robots. – Aprendiz, tráela. – Hablo Slade y Ryan´d se acercó a la jaula con rapidez. Me acerque a el con preocupación.
- Sigues siendo hermosa aun con esas marcas horrendas- Dijo con frialdad observando mi cuerpo con detenimiento y deseo, casi como un perro hambriento. Algo no andaba bien, estaba segura de que le habían lavado el cerebro. – Ven aquí muñeca- Dijo con autoridad y me tomo por la cintura, luego puso su mano alrededor de mi cuello y me acerco a su rostro. Mi respiración se volvió irregular. Ryan´d bajo su mano hacia mis pechos, cuando creí que esta tortura se tornaría el verdadero infierno sentí como algo cayo dentro de mi blusa. – No lo pierdas – Dijo en un susurro. – Muévete – Dijo en voz alta tomándome por el brazo con fuerza.
- No lastimes la pieza más importante de este rompecabezas aprendiz, ahora llévala a prepararse. – Ordenó Slade y Ryand asintió a la vez que me guiaba por un pasillo contrario al que se encontraban Slade y el otro aprendiz.
Jason Pov:
Las cosas se habían complicado mas de lo que llegue a pensar que podrían hacerlo. Estuve teniendo alucinaciones terroríficas por algunas semanas o quizás un mes. Creí que eso seria lo peor, pero lo peor vino luego. Slade comenzó a lavarme el cerebro con químicos. Me inyecto miles de sustancias hubo momentos en que ya ni si quiera sabia mi nombre, Estuve en esa situación unos días quizás unas semanas, no lo tengo claro. Me perdí en ese abismo de confusión hasta que llego Ryan´d. Una vez lo vi, entendí lo que sucedía. Slade me estaba lavando el cerebro y pretendía hacer lo mismo con Ryan´d. Seríamos los esclavos perfectos, robots completamente a sus órdenes y disposición. No lo iba a permitir. Desarrollé un mecanismo de defensa, no estaba seguro de que funcionaría, pero valía la pena intentarlo. Comencé a repasar mi nombre, edad, todo mis datos y toda mi historia día a día en cada momento de lucidez que tenía lo repetía. Cada día mi cerebro se volvía más y más resistente a las alucinaciones que le provocaban los químicos, a la historia que Slade estaba creando en mi cerebro. La combatía con mis recuerdos sin que él se percatara. Fingía que el lavado de cerebro estaba funcionando a la perfección. Para este momento un mes después, fingía ser el aprendiz perfecto, un esclavo a su disposición, un robot. Logré que el impacto en Ryan´d fuera mucho menor. En la celda que nos encontrábamos era fácil hablar, le contaba historias de los buenos momentos que pasamos cuando él era un niño. Fue complicado en un principio hacerle comprender que no fue un soldado diseñado para obedecer. Tardé semanas en convencerlo de que era la persona que yo describía en las historias que le contaba. Era mas fácil creer lo que te obligaban a creer los químicos. En un inicio también me rendí. Hasta que encontré su atadura al mundo consciente. Angela, mi hija, al parecer se sentía muy culpable por algo que le había hecho. Situación que me hacia querer matarlo, pero no era el momento de eso.
Le pregunte varias veces que pasaba con Angela, pero nunca daba una respuesta más allá de que todo lo que le pasara sería por su culpa. Con un rostro ojeroso que luego de recordar a Angela y lo tan terrible que le hizo, siempre iba a descansar entre sus rodillas, hundido en la culpa. Entendí a que se refería cuando descubrí que el cabrón de Slade la tenía encerrada en una jaula como si de un animal se tratara. Hice el mayor esfuerzo que había hecho en mi vida para no asesinar a alguien.
- Es hora de dejarle saber nuestra ubicación a los Titanes – Hablo Slade hacia mí para que me hiciera cargo de hacerles llegar las coordenadas a los titanes. Obedecía sin cuestionamiento, tal como el soldado que él pensaba que había creado. Tanto Ryan´d como yo perdíamos el sentido de la realidad por algunos minutos, mi plan funcionó, pero no a la perfección. Siempre estaba ese margen de error en el que por largos minutos efectivamente era ese soldado inhumano que Slade creo.
Retiré el bloqueo del lugar donde nos encontrábamos, el viejo almacén estaría en el radar de los titanes en unas horas. Asentí hacia Slade asegurando que se había cumplido su orden.
- Que aburridos son, simples marionetas, robots. – Me dijo, no moví ni un musculo, fingía ser una simple marioneta aburrida, un robot. – Nunca quise llegar a este extremo, pero la humanidad los devoro a ambos. Estaban destruyendo los planes. Lástima que se haya desperdiciado tanto potencial. – Fueron sus últimas palabras y desapareció en uno de los tantos pasillos del almacén.
- Aún no haz visto el verdadero potencial – Lance al aire, con una sonrisa triunfadora, que mi fría y tétrica mascara de aprendiz cubrió.
- Tú eres quien no ha visto el verdadero potencial – Escuche a mis espaldas la voz distorsionada de Raven cuando está endemoniadamente enojada, literalmente. Me recorrió un escalo frío. Escuchar esa deliciosa voz, sin importar cuan macabra pudiera sonar, me daba una tranquilidad inexplicable. Pero no debería estar aquí aún. No había sido tiempo suficiente, Slade no estaba preparado para un golpe tan pronto y eso me complacía. Me complacía aún más haber desactivado todas las alertas, lo hice para que los titanes nos sorprendieran, pero que llegaran horas antes de que Slade tan si quiera lo imaginara era mucho mejor.
- Como llegaste tan pronto, Princesa – Me voltee poniéndome en guardia para enfrentar los titanes, que no me veían precisamente como un amigo. Pero me sorprendí al notar que Raven venía sola y que su uniforme era oscuro nuevamente. Eso activo mis alarmas, Raven no estaba en control.
- Las brujas sabemos como hacer hechizos de localización, imbécil. – No se movía de su lugar, solo me observaba como si yo fuera el más miserable insecto en el universo. Tierno. Pero seguía sin intimidarme. – ¿Dónde está mi hija? – Hablo con tanta frialdad en su voz que por un momento dude que quedara algún rastro de Raven en ese envoltorio de Ira.
- Ahora está a salvo – Dije sabiendo que se encontraba con Ryan´d – Todo lo a salvo que puede estar en este lugar de mierda – Terminé por escupir con odio. Raven no hacía ningún movimiento, no intentaba acercarse, ni asesinarme, solo estaba ahí en frente vestida de maldad.
Pensé eso demasiado rápido pues una silla voló en mi dirección. Que suerte que en este almacén gigante el ruido se hiciera pequeño. No quería que Slade se percatara de que ella estaba aquí el factor sorpresa me parecía la salvación que estaba esperando. El haz bajo la manga que nunca se esperaría. Pero era necesario que Raven volviera a ser Raven y sabía como lograrlo.
- Muy bien preciosa, si quieres bailar, bailaremos. – Dije teletransportándome atrás de ella. – Pero con la canción que yo escoja – Le di una patada que la dejo fuera de combate por unos segundos.
- Nunca he sido de bailar – Dijo con una sonrisa siniestra en su angelical rostro, era completamente perturbador. Necesitaba que entrara en razón, esta batalla iba a ser muy jodida. Pero valdría toda la pena y la sangre que derramara. – Atrapa esto – Dijo lanzándome varios escombros bastante pesados al mismo tiempo. Los esquivé con algo de dificultad. – Me parece que estas fuera de forma, me harás pensar que eres un mal bailarín – Dijo con una voz entre distorsionada y burlona. Esto se ponía interesante. Raven malvada siempre era algo excitante para ver.
- Solo estoy calentando dulzura – Le dije y la derrumbe en el suelo aprisionándola con mi cuerpo, la pude retener largos segundos. – Te ves sexy cuando te enojas – Reí con sorna, sabía que eso solo la molestaría más. Salí volando hasta chocar con una pared, me recompuse con rapidez. Valió la pena.. – Calma fiera, te necesito en tus cinco sentidos, para ayudar a tu hija. – Fuera de ayudar a mi causa la empeoré. Mencionar a Angela era como derramar gasolina en su fogata.
- Tengo seis en este momento y el sexto está muy enojado – Me teletransporte con rapidez al notar que parte del techo iba a impactar sobre mí envuelto en esa característica magia negra.
- Demonios nena calma, esta armadura no es tan resistente – Dije en su oído, pero cuando volteó ya me había teletransportado a otra parte. Necesitaba hacerla entrar en razón, la única manera para hacerlo sería revelándome. No era el mejor momento, ni mucho menos pero nunca me he caracterizado por escoger buenos momentos para hacer estupideces.
...X...R...X...R...X...R...X...R...
Hola hola!
Espero que les guste el capítulo, es muchísima explicación y no demasiada acción, pero les aseguro que la acción viene y viene con todo.
Honestamente me sorprendió muchísimo la respuesta tan alta hacia el llamado a los lectores de esta historia. Depués de tantos años ver más de cinco personas aún interesadas en esta historia fue gratamente sorprendente. Gracias por todo el amor que siempre me dan, les quiero. Los leo en los reviews y bueno ustedes me leerán en el próximo capítulo.
Les quiero!
Yaz
