Se encontraba limpiando el horno mientras hacía como que no escuchaba a Kane, quien aquella noche había quedado con el madurito para celebrar que llevaban un año juntos.

- Hiroki, hazme caso, no sé qué ponerme.- Oyó que le decía Kane desde su dormitorio. Hiroki decidió no contestarle, pues llevaba todo el día muy pesado con aquella cena.- ¡Hiroki, te estoy hablando!- El profesor comenzó a silbar.- ¡HARU ESTÁ CAMINANDO!- Hiroki dejó lo que estaba haciendo y fue corriendo hacia el dormitorio de Kane, donde se encontró con su hijo sentado sobre una alfombra jugando. El estudiante le miró con una sonrisa y señaló toda la ropa que tenía en la cama.- ¿Tú qué te pondrías?

- ¡Un cerebro, imbécil!- Le gritó Hiroki cabreado. Nowaki y él estaban muy atentos porque sabían que en nada Haru daría sus primeros pasos solo y no querían perdérselo. Al escuchar el grito, el pequeño reparó en la presencia de su padre y gateó rápidamente hacia él.

- No te pongas así, Hiroki, que me alteras.

- ¿Que yo te altero a ti? No te digo lo que me gustaría decirte porque hay menores delante.- Dijo el profesor observando como su hijo intentaba llamar su atención.- ¿Qué pasa, Haru-chan?

- Uete.- Balbuceó el pequeño.

- ¿Quieres el chupete?

- ¿Cómo eres capaz de entenderle? Habla peor que los minions.- Comentó Kane.- En fin, ¿qué me pongo? No me estás ayudando en nada, Hiroki.

- ¡Ponte una puta mordaza en la boca!

- ¡Hiro-san!- Exclamó Nowaki, quien debía de haber llegado a casa en aquel momento.- ¿Qué dijimos de las palabrotas delante de Haru-chan?

- Se me ha escapado.- Suspiró Hiroki y Nowaki se acercó a darle un beso en la mejilla.

- Qué monos sois, qué asco dais.- Dijo Kane agarrando una camisa.- ¿Qué os parece esta?

- ¿Qué tal en el trabajo?- Le preguntó Hiroki al médico y Kane gruñó tirándose en plancha sobre la cama, haciendo reír a Haruki.

- ¿Podéis hacerme caso, por favor?

- Kane, con cualquier cosa que te pongas irás bien.- Le sonrió Nowaki mientras se agachaba para coger a su hijo en brazos.

- Eso ya lo sé, soy atractivo por naturaleza y todo me sienta bien pero esta noche es importante y quiero estar despampanante.- Dijo Kane y se quitó la camiseta para ponerse una de las camisas.- ¿Qué tal esta?

- Te queda genial.- Dijo Nowaki.

- No sé yo, un poco simple.- Comentó Hiroki y Kane borró la sonrisa. Se quitó rápidamente aquella y se probó otra camisa.

- ¿Y esta?

- Esa es muy bonita.- Asintió Nowaki mientras su hijo le tocaba la cara riendo.

- Es muy del 2007, ¿no?- Dijo Hiroki. Kane hizo una mueca y se quitó también aquella. Alargó la mano para coger otra y el profesor volvió a hablar.- ¿Esa? ¿Seguro?

- Kane, te está tomando el pelo.- Le dijo Nowaki al ver que el estudiante se estaba empezando a frustrar.

- ¿Si? ¿Pues sabes qué? Voy a coger algo de tu armario.- Dijo Kane decidido, caminando hacia la puerta pero Hiroki le paró.

- Ni hablar. Nosotros no nos prestamos la ropa, no somos las Kardashian.

- Dudo mucho que ellas se vayan intercambiando la ropa...- Murmuró Nowaki.

- Pero no tengo qué ponerme.- Se quejó Kane agarrando del brazo al profesor, quien intentó deshacerse de él.- Venga, Hiroki, que la ropa de Nowaki seguro que no me viene...

- ¡Pues llama a alguno de tus amigos y que te dejen algo!

- ¿Has visto a Misa-chan? Es imposible que su ropa me entre.- Dijo Kane.- Y Sato-chan es un hortera, tiene el gusto en el culo. Venga, Hiroki...

- Kane, tienes un montón de ropa.- Le dijo Nowaki.- ¿No hay nada que te convenza?

- No.- Negó el estudiante y se acercó todavía más a Hiroki, abrazándole con fuerza.- Pero Hiroki tiene tanto estilo a la hora de vestir, es uno de los hombres más elegantes que conozco. En la universidad se comenta mucho lo bien que viste, por eso va enamorando a sus estudiantes, muchas tienen que llevar bragas de repuesto a sus clases porque...

- Kane...- Dijo Nowaki mirándole con reproche.

- No intentes hacerme la pelota, no te voy a dejar nada.

- Hiro-san, hay que compartir.

- Exacto, ¿esos son los valores que quieres inculcarle a Haru-chan?- Dijo Kane.

- Pues sí, quiero que aprenda que a ti ni agua.- Le dijo Hiroki y escucharon el sonido del timbre.- Ya voy yo, así no te veo en un rato.

El profesor caminó hacia la puerta y se sorprendió al ver al novio de Kane allí tan pronto.

- Buenas tardes, Hiroki. ¿Está Kane?

- Sí, pasa.- Se hizo a un lado para dejar que Asahi entrara en la vivienda.- ¡Kane, tienes visita!

- Asahi, ¿qué haces aquí? No hemos quedado hasta dentro de un par de horas...- Dijo Kane asomándose a la sala, donde se encontraban Hiroki y su novio.

- Tenemos que hablar.- Dijo Asahi con seriedad.

- Joder, qué mal suena eso.- Murmuró Kane mientras Nowaki salía de su dormitorio con Haruki en brazos.

- ¿Podemos hablar en privado?- Le dijo su novio.

- No te preocupes, nos lo va a contar de todas formas.

- Hiro-san...

- Es cierto, se lo contaré nada más te vayas.- Asintió Kane y Asahi suspiró.

- Anoche pasó algo cuando fui a dejar a los niños en casa de mi ex. Yo...lo siento mucho, Kane, pero me acosté con mi ex.- Asahi le miró esperando alguna reacción por parte de Kane, quien se quedó callado durante unos segundos.

- No pasa nada, yo también.- Dijo finalmente el estudiante sorprendiendo a Asahi.

- ¿Te has acostado con tu ex?

- No, que también me he acostado con el tuyo.- Aclaró Kane.- Fue hace unos meses y como ya estamos en paz pues...

- ¿Te acostaste con mi ex?

- Sí, bueno, son cosas que pasan...

- ¿Sabes qué? Ya no importa.- Dijo Asahi.- He venido a decirte que voy a volver con él. Has sido de gran apoyo después de mi divorcio y te aprecio pero él es el padre de mis hijos. Lo siento.

- Espera, ¿vais a volver?- Preguntó Kane sorprendido.

- Sí, vamos a volver a intentarlo. Es lo mejor para los niños.

- Hiroki, dile a este desgraciado que se vaya de mi casa.- Dijo Kane con gesto serio, para después caminar hacia su dormitorio.

- Ya le has oído.- Dijo Hiroki señalando la puerta.

- No quería que las cosas terminaran así...

- No te sientas triste, Kane se merece a alguien más joven.- Le dijo el profesor y Asahi se marchó.

- Voy a pedir pizza, Hiro-san, tenemos que animar a Kane.- Dijo Nowaki dejando a Haruki en el sofá junto con Hiroki.

- Esto soluciona el problema de qué ponerse...- Comentó Hiroki cogiendo al pequeño y sentándolo en su regazo. Kane salió del dormitorio con cara de pocos amigos.

- Este no sabe lo que ha hecho, para mí mejor.- Dijo Kane.- Voy a disfrutar de mi juventud, algo que él ya no tiene, y a partir de ahora me comeré los rabos de dos en dos.

- Kane, esa boca.- Le riñó Nowaki mientras sacaba su móvil para pedir las pizzas.

- Sí, en la boca me los meteré. Bueno, en la boca y en el...

- ¡Estaba el señor Don Gato sentadito en su tejado marramiamiau!- Cantó Nowaki dando palmadas y haciendo reír al pequeño.

- Kane, te voy a ser sincero.- Le dijo Hiroki y Nowaki calló.- Ese hombre no te convenía, era muy mayor. Tienes que buscar a alguien de tu edad, que te entienda y que te apoye, alguien con quien poder hacer planes de futuro. ¿Qué clase de futuro tenías con Asahi? Mira, creo que esto es lo mejor.

- Sexualmente me tenía muy satisfecho.

- Kane, el sexo no lo es todo.- Suspiró Hiroki.- Algún día te enamorarás de verdad y verás que tengo razón.

- Ya estoy enamorado pero te me adelantaste y te casaste con él.- Dijo Kane con media sonrisa.

- Te jodes.

- Traerán las pizzas en un rato.- Anunció Nowaki.- ¿De qué hablabais? No os estaba escuchando.

- Hiroki me acaba de decir que lleva días cachondo perdido y que quiere esta noche dejarte seco.- Dijo Kane ganándose un cojinazo por parte del profesor.

- Hiro-san, no te preocupes, esta noche nos lo vamos a pasar muy bien.

- Haru-chan, tus padres van a hacer cochinadas.- Dijo Kane poniendo voz infantil.- Igual te dan un hermanito.

- Ni de coña, si no hay condón no hay sexo.

- Hiro-san, Haru-chan lo entiende todo...

- No te agobies, Nowaki, que no sabe de qué hablamos.- Le dijo Hiroki.


Le quitó el termómetro y lo miró con el ceño fruncido. Akihiko suspiró y lo guardó mientras Misaki le observaba con los ojos llorosos.

- ¿Tengo fiebre?

- Sí, Misaki, hoy te quedarás en la cama.

- Pero Nao-chan...

- No te preocupes por él, yo me encargaré de todo.- Le sonrió Akihiko y le dio un beso en la mejilla.- Tú duerme un poco más y en un rato te traeré el desayuno.

- Pero no cocines tú.- Murmuró Misaki cerrando los ojos.- Eres un peligro.

- Hay sobras en la nevera.

- Me encuentro mal...

- ¿Quién demonios se resfría en julio?

- Pasa mucho, Usagi-san, es culpa del aire acondicionado.- Dijo Misaki con voz débil.- Te reñiría por ponerlo siempre tan fuerte pero ahora mismo no tengo fuerzas...

- Amor, cállate ya y duerme.- Le dijo el escritor acariciando su mejilla. Akihiko salió del dormitorio dejando a Misaki descansando y fue a la habitación de su hijo, quien se acababa de despertar y se encontraba canturreando.- Nao-chan, mami está malito, así que hoy fiesta.- El mayor cogió a su hijo en brazos y le dio un beso.- Es broma, vamos a cuidar muy bien de mami, ¿verdad? Mi niño bonito.- Volvió a besar la mejilla del pequeño, quien se agarró a él.- Mi mini Misaki... Yo que pensaba que no podía haber una versión más pequeña de mami hasta que llegaste tú. Venga, a desayunar.

Akihiko puso a Naoki en la trona y fue hasta la cocina para coger un yogurt para bebés y la cucharita de ositos que tanto le gustaba al pequeño.

- Hoy no hay teta, mami está descansado y no quiero molestarle, si eso más tarde.- Le explicó el escritor. Dejó el yogurt en la trona y se preparó para dárselo a su hijo, quien al ver la cuchara ir hacia él apretó los labios y giró la cara.- Venga, Nao-chan, tienes que comer o mamá me capará.

- Nee.- Balbuceó el pequeño.

- ¿Nene? ¿El nene quiere hacerlo solo?- Dijo Akihiko y le dio la cuchara al niño, quien la agarró con fuerza y la tiró al suelo.- Nao, me vas a hacer llorar.- El niño rió y el escritor se agachó para recoger la cuchara. Cuando se incorporó vio que su hijo estaba metiendo la mano en el yogurt y luego llevándosela a la boca para chuparla.- No es el método más ortodoxo pero bien, al menos te nutres. Voy a prepararme un café mientras haces el cochinote.

- ¡APA!- Exclamó el pequeño al perder a su padre de vista. Akihiko suspiró y volvió a donde estaba el bebé.

- Tranquilo, Nao-chan, sería estúpido abandonarte en mi propia casa. Lo haría en un parque.- Dijo el escritor y besó al pequeño haciéndole cosquillas.- ¿Cómo voy a abandonar a mi niño bonito?- Naoki sonrió y le agarró el pelo con las manos manchadas de yogurt y babas.- No, no, no, no se tira del pelo, ¿recuerdas? Me vas a dejar calvo y eso es algo que no podemos dejar que pase.- El pequeño le soltó y continuó comiendo.- Eres muy afortunado, Nao-chan, papá es un escritor muy famoso y muy rico, no tienes ni idea de las ventajas que eso te va a suponer. Por ejemplo, cuando quieras salir de fiesta podrás entrar en todos los reservados con solo decir que eres mi hijo. Además, como soy rico te enviaré a un internado muy muy caro en Inglaterra, mami aún no lo sabe pero seguro que me dice que sí. A ver, más ventajas de ser mi hijo...- Dijo Akihiko pensativo.- Te daré una paga de 100000 yens semanales cuando seas un poco más mayor, seguro que a Haru-chan no le darán tanto, podrás darle envidia.

- Usagi-san, espero que estés bromeando.- Escuchó una voz congestionada a sus espaldas. Se giró y vio a Misaki con una manta sobre sus hombros. Naoki al verle se puso muy contento y empezó a canturrear mientras alzaba los brazos para que el estudiante lo cogiera.

- Pues claro que estoy de broma.- Mintió el escritor.

- Mi hijo no va a ser un niño pijo.- Dijo Misaki acercándose al pequeño.- Pero como te estás poniendo...

- Misaki, anda, vuelve a la cama y descansa.- Le dijo Akihiko.- Lo tengo todo controlado, no tienes que preocuparte por nada.

- ¿De verdad? Estaba escuchando mucho jaleo...

- Eso es porque Nao-chan está muy alegre. Venga, a la cama.

- Está bien.- Suspiró Misaki acariciando la cabecita de su hijo.- Voy a dormir un rato, cualquier cosa me despiertas.

- No será necesario, te lo aseguro.


Shinobu ya tenía todo preparado. Se había pasado la mañana haciendo las maletas y poniendo sus cosas en cajas. Aquel día iban a decirle a sus padres que Miyagi y él estaban juntos y Shinobu quería estar preparado para cualquier cosa. Oyó el timbre y supo que se trataba de Miyagi. Bajó al salón y se encontró con su novio hablando con su madre. Maldijo al escuchar la voz de Risako, quien debía de encontrarse en la cocina con su padre.

- Mamá, siéntate, tenemos que hablar.- Dijo Shinobu.

- ¿Qué pasa, hijo?- Preguntó su madre preocupada. Su padre y Risako entraron en aquel momento.

- Papá, siéntate tú también.- Dijo el rubio ignorando la presencia de su hermana.

- ¿Es algo malo?- Preguntó la mujer. Miyagi caminó hacia Shinobu y se situó a su lado. La pareja se miró y él profesor le sonrió, intentando transmitirle calma.

- Estoy embarazado.- Soltó Shinobu. Miyagi le miró acojonado mientras que sus padres y su hermana estaban en shock.

- Shinobu-chin...- Murmuró Miyagi con un nudo en la garganta.

- ¡Es broma!- Exclamó Shinobu.- Lo único que os quiero decir es que Miyagi y yo estamos juntos. ¿A que ahora no os parece para tanto? Es decir, al menos no estoy embarazado...

- Joder, Shinobu-chin, casi me matas...- Murmuró Miyagi.

- Shinobu.- Dijo su padre poniéndose en pie.- Déjate de tonterías y madura de una vez.

- Señor, es cierto. Su hijo y yo somos pareja.- Dijo Miyagi. Su suegro le miró con gesto serio y notó como la cara del hombre iba adquiriendo un tono rojizo y que se le marcaban las venas del cuello.

- ¡NO! ¡JAMÁS!- Gritó el hombre colérico.- ¡ERES UN ENFERMO! ¡NO VOY A DEJAR QUE TE SIGAS APROVECHANDO DE MI HIJO!

- Señor, yo...

- ¡Amo a Miyagi y voy a estar con él te guste o no!- Exclamó Shinobu también cabreado. Risako se encontraba con la boca ligeramente abierta a causa de la sorpresa, mientras que su madre se había echado a llorar.- ¡Y si no lo aceptas me iré de casa!

- ¿Y dónde vas a caer muerto? Miyagi acaba de perder su puesto de trabajo.- Le dijo su padre sonriendo de tal forma que parecía una mueca.- Estáis jodidos.

- No se preocupe que a Shinobu no le faltará de nada.- Dijo Miyagi cogiendo la mano del menor.

- Pues si no lo aceptáis, yo me voy...- Dijo Shinobu y la pareja salió de allí. El rubio tenía la esperanza de que al menos su madre fuera detrás de él pero no fue así.

- ¿Estás bien?- Preguntó Miyagi y Shinobu asintió.

- Vamos a vivir juntos...

- Sí.- Asintió Miyagi sonriendo.- Todo irá bien, ya lo verás.

Comenzaron a meter sus cosas en el coche del mayor. Sus padres no habían salido a decirle nada, cosa que no sorprendió al rubio. Ya tenían todo listo para marchar cuando Miyagi paró en seco.

- Shinobu, ¿has hablado ya con Oliver?

- No me agobies, por favor, lo haré mañana.- Dijo Shinobu.- Creo que por hoy ya he hecho bastante...

- Igual te va a tocar decírselo hoy.- Miyagi señaló justo detrás del menor y Shinobu se giró para encontrarse con un muy sonriente Oliver.

- ¡Sorpresa!

- Mierda...

Oliver corrió hasta Shinobu y le besó. Miyagi puso mala cara y carraspeó. Shinobu le apartó suavemente y Oliver le miró sin borrar su sonrisa.

- ¿Qué haces aquí?

- Quería verte. Lo he estado pensando y no quiero estar sin ti, voy a intentar mudarme a Tokio. ¿Qué te parece?- Shinobu se mordió el labio agobiado. No quería hacerle daño pero sabía que lo mejor era contarle todo en aquel momento.

- No creo que sea buena idea.- Dijo Shinobu sorprendiendo al otro.- Iba a llamarte mañana porque hay algo que te tengo que contar.- Oliver frunció el ceño y asintió esperando a que el menor continuara hablando.- Lo nuestro hace tiempo que no funciona y...

- Fuiste tú quien insistió en seguir con lo nuestro. Te lo puse fácil para romper pero te empeñaste en seguir intentándolo y me hiciste muy feliz, pero ya veo que lo único que querías era no tener que dejarme a la cara.- Le dijo Oliver con enfado y tristeza.

- Lo siento de verdad, pero han pasado cosas y...bueno, mi ex y yo lo hemos arreglado.

- Estaba claro.- Sonrió con amargura.- Vete a la mierda, Shinobu.

- Oliver, espera. Sé que estás enfadado pero no te puedes marchar así.

- ¿No? ¿Y cómo esperas que me vaya? ¿Dando saltitos de alegría?

- ¿Dónde vas a dormir?

- Me buscaré un hotel.- Le dijo el australiano de forma cortante.

- No, quédate con Miyagi y conmigo hasta que salga tu vuelo, por favor.- Le pidió Shinobu sintiéndose mal por como habían acabado las cosas.

- No te ofendas pero no me apetece nada verte. Adiós, Shinobu.

Oliver se marchó y Shinobu no pudo evitar derramar alguna lágrima. No había gestionado la situación de la mejor manera y sabía que había hecho daño a una persona que quería, porque Shinobu quería a Oliver. Oliver había estado con él durante más de año y medio, le había apoyado en todo e incluso ya no se hablaba con su padre porque él se lo pidió. Quería a Oliver pero amaba a Miyagi.

- Venga, no llores, ya está hecho.- Le dijo el mayor acariciando su espalda.

- No quería que las cosas acabaran de esta manera...

- Lo sé, cielo.- Miyagi le abrazó y le dio un beso en la cabeza.- Piensa que ahora vamos a empezar una nueva etapa.

- Sí, por fin juntos.- Murmuró Shinobu correspondiendo aquel abrazo.


Akihiko se tumbó en la cama junto con Misaki, quien abrió lentamente los ojos para mirarle. El menor sonrió.

- ¿Has conseguido dormirle?- Preguntó Misaki.

- Sí, he mojado su chupete en sake.

- ¡Usagi-san!

- ¿De verdad me crees capaz de eso?- Dijo Akihiko cerrando los ojos agotado.- Le he puesto un documental sobre el reciclaje y se ha quedado frito.

- Muy bien.- Dijo Misaki y pasó una mano por el pelo de su novio. Hizo una mueca de asco al sentir algo pringoso.- Usagi-san, tu pelo...

- Es papilla. Nao-chan ha considerado gracioso tocarme con las manos sucias.

- Date una ducha...

- ¿Para qué? Cuando se despierte de la siesta me tocará darle la merienda y seguro que me vuelve a manchar.

- No dejes que se ensucie tanto cuando come.- Le dijo Misaki con voz cansada.

- No me gusta ponerle límites.- Dijo Akihiko.- He pensado que si mañana todavía sigues encontrándote mal, podría llevar a Nao-chan a casa de Hiroki, él ya está de vacaciones. Así Nao-chan y Haru-chan pueden jugar juntos.

- ¿Tan cansado estás que no quieres cuidar del niño mañana?

- Es que es agotador.- Se quejó el escritor.- ¿Cómo puede tener tanta energía?

- No exageres.- Le dijo Misaki sonriendo. Akihiko apoyó la cabeza en el hombro del menor y se dejó acariciar.- Gracias por la sopa, estaba muy rica.

- No la he hecho yo, la he pedido.- Aclaró el escritor.

- Lo suponía, cariño.

- He intentado prepararte una de esas de sobre que tenemos pero se me han acabado pegando los fideos en el cazo.- Suspiró Akihiko.- Y también se ha salido el caldo y no veas la vitro...

- Mañana la limpiaré.- Dijo Misaki para luego bostezar.- Habrás puesto el cazo a remojo, ¿no?

- Sí...

- Mentiroso.- Akihiko sonrió y besó al castaño en los labios.- No me beses, estoy malito.

- Por eso mismo, voy a curarte con mimitos.- Dijo el escritor volviendo a besarle.- Y si eso no funciona, tengo una inyección entre las piernas...

- Eres peor que Kane.- Resopló Misaki apartándole.- Estoy cansado, voy a dormir un poco más.

- Muy bien, amor.- Asintió Akihiko observando como su novio se quedaba dormido prácticamente al instante.


Hiroki gruñó de nuevo, estaba harto de aquella situación. Nowaki le miró y sonrió de lado.

- Como escuche una canción más de Celine Dion te juro que le echo de casa.

- Le han dejado, está triste, debemos tener paciencia.- Le dijo Nowaki.

- ¡All by myseeeeeelf! ¡Don't wanna be all by myself!- Escucharon los berridos de Kane.

- Ya está, se acabó mi paciencia.

- Hiro-san, él te apoyó mucho cuando rompimos.- Le dijo Nowaki cogiendo su mano y el profesor suspiró sabiendo que su marido tenía razón.

- Está bien, tendré paciencia.

- Así me gusta, Hiro-san.- Dijo Nowaki para luego darle un pico.

- ¡Grabé tu nombre en mi barca, me hice por ti marinero! ¡Para cruzar los mares surcando los deseos!

- La madre que lo parió, esto es insufrible.

- Hiro-san...

- Le va a crear un trauma irreversible a nuestro hijo.- Dijo Hiroki.- ¿Por qué no puede superarlo ya?

- Porque fue ayer, Hiro-san.

- ¿Ayer? Joder, se me está haciendo esto muy largo.- Murmuró el profesor.

- ¡SE FUE TU AMOR COMO UNA OLAAA!

- ¡Lo que se está yendo como una ola son mis ganas de vivir!- Exclamó Hiroki y Kane salió de su dormitorio.

- Qué insensible eres, ¿no ves que estoy intentando superar una ruptura?

- Pues emborráchate y folla pero no nos des conciertos.- Le dijo Hiroki.- Has marcado un antes y un después a mis tímpanos.

- ¿Por qué ha preferido volver con su ex? Es tan viejo como él... Yo soy joven y me dejo hacer de todo en la cama. No consigo entenderlo...

- Kane, no ha sido por ti.- Le dijo Nowaki.- Asahi ha visto la oportunidad de arreglar las cosas con su ex y ha considerado que es lo mejor para sus hijos.

- No te desanimes, no necesitas ningún sugar daddy.- Dijo Hiroki y en aquel momento llamaron al timbre. Nowaki se levantó y fue a abrir.- Creo que te vendría bien estar sin novios una temporada pero si eso te anima, ¿por qué no vuelves a descargarte la aplicación esa de las citas?

- ¿Tú crees? Había pensado en ir a Italia en busca de Valentino, pero igual eso es mejor.- Dijo Kane y Nowaki volvió seguido de Satoru.

- Me han dicho que te han dejado.- Dijo su amigo a modo de saludo.

- Sí, odio mi existencia.

- He venido a contarte algo que te animará.- Dijo Satoru tomando asiento.

- No hay nada que pueda animarme...

- Ayer no fui a la prueba del concurso porque me quedé encerrado en un ascensor. Tanto tiempo cocinando para nada...

- ¡Pero qué torpe eres!- Exclamó Kane riendo y Satoru sonrió al ver a su amigo más animado.- Si es que eres un desgraciado...

- ¿Qué culpa tengo yo de que se estropeara el ascensor?

- ¿Cuánto tiempo estuviste allí metido?- Quiso saber Kane.

- Tres horas.- Respondió Satoru haciendo reír todavía más a Kane.- Y no sabes lo mejor.

- ¿Hay más?- Sonrió Kane.

- Vinieron los bomberos y, como hacía mucho calor, me mareé y tuvo que sacarme tu ex en brazos.- Contó Satoru y aquella vez Hiroki también rió.

- ¿Sora? ¿El tonto?- Preguntó el profesor.

- Sí, ese.- Asintió Satoru.

- Tus desgracias me hacen muy feliz.- Murmuró Kane sonriendo.

- Qué mierda de amigo eres.- Dijo Satoru devolviéndole la sonrisa.

- Gracias, Sato-chan, lo necesitaba.- Dijo Kane abrazando a su amigo.


Al acabar el día, Misaki ya prácticamente no tenía fiebre y se encontraba bastante mejor. Bajó despacio las escaleras y se encontró con su novio dormido en el sofá, con Naoki a sus brazos. Misaki sonrió y se dirigió a la cocina para limpiar un poco el desastre que había hecho el escritor durante aquel día. Quitó lo quemado de la vitro y limpió los platos que había ensuciado su novio al calentar la cena. Vio manchas extrañas en el suelo y también las limpió. Después, se acercó al sofá y cogió a su hijo en brazos, quien se removió un poco pero no protestó. Subió al dormitorio y metió al pequeño en la cuna. Aquel era el primer día que pasaba tanto tiempo alejado de su hijo y había sido extraño para él, pero debía acostumbrarse a aquello ya que en septiembre volvería a la universidad y Nao-chan iría a la guardería con Haruki.

- ¿Te lo has pasado bien con papá?- Dijo Misaki en un susurro observando como el pequeño dormía.

Misaki volvió a bajar y dudó entre despertar a Usagi o dejarle durmiendo en el sofá. Finalmente optó por colocarse sobre él y cerrar los ojos, notando la respiración del mayor. Akihiko despertó al sentir a Misaki tumbado sobre él y le rodeó con sus brazos.

- Juraría que yo antes tenía un bebé, qué rápido ha crecido mi Nao-chan.- Comentó Akihiko sin borrar la sonrisa. Misaki le miró también sonriendo.- Bueno, aunque tampoco ha crecido tanto...

- Idiota.- Murmuró Misaki haciendo reír al escritor, quien bajó sus manos hasta el trasero del menor.- Cuidado con lo que tocas.

- Tranquilo, sé que estás malito.- Dijo Akihiko.- Pero me apetece tocarte el culo, ¿o es que no puedo?

- Está bien.- Asintió Misaki cerrando los ojos cansado y el escritor le dio un apretón en el culo.- Oye, sin pasarte.

- Es que me encanta.- Dijo Akihiko manoseándolo.- Es el mejor culo que jamás se haya hecho.

- Qué tonto eres...

- Encima que te digo cosas bonitas.

- Usagi-san...- Dijo Misaki con un hilo de voz, notando como la fiebre le estaba volviendo.

- Dime, amor.

- Quiero que cuando me gradúe...- La voz de Misaki se iba apagando ya que se estaba quedado dormido.

- ¿Si? ¿Cuando te gradúes qué?

-...quiero que me pidas que me case contigo.

Akihiko sonrió mirando embobado a Misaki, quien se quedó dormido roncando ligeramente a causa del resfriado.

- Claro que sí, mi amor.- Dijo Akihiko y besó la frente del menor.