Alguien toca la puerta, cuando volteo veo a mi madre allí, se acerca y me abraza.
-como está?
-bien pero en cualquier momento podría nacer.
-no pueden retrasarlo más?
-no, es más complicado que eso, solo hicieron que fuera más fácil para ella, necesita estar tranquila y con todo lo que pasó estaba demasiado alterada.
-aun faltaba mucho?
-algunas semanas pero el médico dice que estará bien.
-me quedaré aquí contigo.
-gracias madre.
La veo salir al pasillo y luego escucho la voz de Jim y Tony en el pasillo, Tony tiene un globo en su mano, me abraza cuando me ve y nos desea lo mejor.
Pronto cae la noche, me quedo en la habitación con Kate mientras los demás van a una de las salas de espera, pedirán la cena y luego quizá vuelvan para despedirse.
Jim vuelve con un paquete, me pide que salga un momento, él se quedará con ella mientras yo como algo, me siento en una de las bancas, como despacio, estoy un tanto preocupado por como será todo mañana.
Termino mi cena y vuelvo a la habitación, Kate aun duerme, Jim palmea mi espalda y antes de irse me dice que volverá temprano con todos o que le llame si algo pasa.
Asiento dándole un abrazo y luego me siento de nuevo en la silla.
Una de las enfermeras aparece con una charola, me pide que la despierte y asi lo hago, le ayudo a incorporarse y la veo comer despacio.
-no me mires asi?
-asi como
-no lo sé, con esa sonrisa tonta.
-estoy enamorado, tan enamorado de ti.-sonríe mientras mira el plato evitando mi mirada.-aun no puedo creer que vamos a ser padres…alguna vez pensaste en algo como esto?
-todo el tiempo.
-te amo.
-te amo.
Termina con su cena, una persona llega unos minutos después, recoge la charola y sale.
Kate se acomoda en la cama y poco a poco vuelve a dormir sosteniendo mi mano con firmeza, un par de horas pasan, estoy apoyado en la cama cuando escucho un quejido, me cuesta un poco despertar pero luego otro quejido se escucha, uno mas me hace despertar completamente.
-Kate, estás bien?
-me duele.-dice con la voz temblorosa.
-llamaré al médico.-corro al pasillo hasta llegar donde un grupo de enfermeras se encuentran, les digo que Kate necesita ayuda y de inmediato una me sigue, Kate tiene la frente sudorosa y las manos en puños, la enfermera la revisa, toca su vientre, revisa los aparatos y luego sale, antes de llegar al escritorio pide que llamen al médico, mi hijo está por nacer.
-ella estará bien?.- pregunto preocupado.
-no te preocupes, es normal, es su primer bebé?
-si.
-es un poco difícil la primera vez pero ellos estarán bien.
-Kate me mira angustiada, tomo su mano y la beso.-escuchaste estarán bien, ambos.-pero pronto un par de lágrimas salen, me mira fijamente se que siente mucho dolor, daría lo que fuera por que ella no pasara por esto.
El medico aparece unos minutos después, le hace preguntas a la enfermera y yo trago fuerte cuando lo veo ponerse los guantes y luego meter la mano en medio de sus piernas.
-aun falta.-dice el médico quitándose los guantes.
-como que aun falta?.- pregunto incrédulo.
-no te preocupes, aun falta un poco más, ella estará bien, estaré aquí cerca la enfermera la estará revisando constantemente, cuando sea el momento vendré.
Lo veo salir de la habitación sin decir nada más, esto debe ser la cosa mas normal para él pero yo siento que el estomago se me encoge, sujeto la mano de Kate quien me mira intentando respirar cuando siente una contracción su mano aprieta la mía con fuerza, miro el reloj pensando en las probabilidades de que este sea uno de esos partos que duran horas, cierro los ojos cuando Kate vuelve a apretar mi mano, hace la cabeza atrás cuando el dolor pasa, la enfermera revisa los aparatos prepara algunas cosas en la mesa para el momento indicado y luego sale unos minutos vuelve con algunas cosas, toca el vientre de Kate, mira el aparato haciendo un gesto extraño.
-sientes que se mueva?.- pregunta mirando a Kate.
-no lo sé.
-algo anda mal.
-su ritmo cardíaco está disminuyendo, iré por el médico.
Miro la pantalla sin saber interpretar lo que allí muestra, pongo mi mano en su vientre pero no siento nada, no tengo idea de que está pasando.
Un par de enfermeras entran detrás del médico, una hace anotaciones mientras la otra espera las indicaciones del médico quien la revisa, mira la pantalla, coloca un aparato sobre el vientre de Kate y busca algo, él también hace un gesto que a mi me hace perder la paciencia.
-que pasa?.- pregunto desesperado.
-tu bebé podría estar sufriendo más de lo necesario, quizá debamos sacarlo.
-sacarlo?...una cesárea?
-probablemente.
Lo veo salir hablando con la enfermera no alcanzo a escuchar lo que dicen solo veo la expresión de angustia de Kate, sujeto su mano, justo en el momento que el médico vuelve y ordena que la preparen para intervenir.
-estarás bien, estarás bien.- repito por el pasillo.
No me dejan entrar a la sala hasta que use la ropa adecuada, los minutos se hacen eternos , cuando por fin entro el llanto de mi bebé se escucha, corro hasta donde esta, Kate luce cansada un tanto adormecida, beso su frente mientras espero que el médico me muestre a mi hijo.
Una enfermera se acerca lo lleva envuelto en una sábana blanca, esta cubierto de un liquido extraño, llora tan fuerte que no puedo evitar un par de lágrimas, se lo acerco a Kate y luego la enfermera vuelve a tomarlo en sus brazos.
-ya pensaron como van a llamarla?
-qué?
-el nombre de la niña.-Kate y yo nos miramos estupefactos.
-niña?
-es una hermosa niña, con una hermosa cabellera como su madre.
-pero, nos habían dicho que era un niño.
-oh, pues debieron equivocarse, es una niña.-luego sale de la sala no sin antes decirme que la llevará para una última revisión de rutina y después la llevarán a la habitación.
Beso los labios de Kate mientras sonrió, no puedo creer que soy papá, el médico termina su trabajo y pronto un hombre con una camilla aparece, unos minutos después vamos rumbo a la habitación donde Kate se recuperará y en donde esperaremos ansiosos que nuestra niña aparezca.
Kate sonríe aunque sé que en el fondo está cansada y adolorida, ahora más que nunca deseo volver a casa.
Kate
Siento que el corazón se me sale del pecho, ver a Rick en esa camilla cubierto de sangre me dejó sin palabras, sin ideas, todo parecía ser tan lento y después vino lo inimaginable, un intenso dolor me hizo inclinar hacia adelante, pronto un hombre me empujaba por el pasillo en una silla de ruedas, llevándome lejos de Rick, lo vi desaparecer por la puerta pensando en lo peor, no podía calmarme, no podía estar tranquila pensado que Rick podría no estar bien, que quizá algo muy malo podría estar sucediendo sin mi a su lado, escuchaba a la enfermera y al medico decirme que debía calmarme por mi bien y el de mi hijo pero yo no podía simplemente no podía.
Claro que la situación solo empeoraba, entonces el médico apareció, llevaba una jeringa y después de algunos segundos sentí el cuerpo relajado, recuerdo haber preguntado por Rick un numero infinito de veces, las palabras del medico diciéndome que debía calmarme pero creo que mi cabeza eligió este momento para liberar todo lo que estaba sintiendo y que había estado tratando de ocultar negándome a creer que no me afectaba.
Por fin Rick apareció, aun dormía cuando sentí su mano tocándome y sus labios besándome pero mis parpados pesaban tanto que me fue imposible despertar lo escuché irse y lo que parecieron ser horas después, regresó.
Verlo entrar por la puerta fue lo que necesitaba para sentirme mejor, para poder relajarme, nuestra pequeña familia se había reunido por fin a la espera de que naciera nuestro hijo, la verdad es que pasamos un buen momento hasta la hora de la cena, todo parecía estar en calma hasta que después de un par de horas de sueño un intenso dolor me hizo despertar, después de todo mi hijo necesitaba salir, ambos nos alarmamos cuando el médico dijo que debía hacer una cesárea, los minutos empezaban a contar y en muy poco tiempo escuchamos el llanto, Rick entraba por la puerta justo en el momento en el que nuestro pequeño anunciaba al mundo su llegada pero esa no fue la mayor de las sorpresas del día pues la enfermera nos dio la mayor de las sorpresas, pues no era un niño sino una niña, una niña que para haber nacido unas semanas antes exigía atención en el momento.
Aun tengo una sensación extraña cuando recuerdo el momento en el que la enfermera apareció con ella, Rick la tomó en sus brazos, besó su frente y luego la puso en los míos, dormía profundamente, no hacia ruido o movimiento alguno, estaba envuelta en una sabana blanca y tenía un gorrito rosa en la cabeza, todo en ella era perfecto.
Un par de horas después y casi a punto de amanecer nuestros padres aparecieron, Rick se desvivía contando la historia y luego mostraba lo que según él era su tesoro más preciado, su hija.
Un par de días después por fin salimos del hospital, Rick estaba tan emocionado con la idea de llevarnos a casa que creo que no podía pensar en nada más y lo confirmé cuando al llegar a casa me di cuenta de que no había nada decente para comer, no había pañales y peludo no había comido en dos días, Rick tuvo que ir de compras dejándome sola en casa.
Aunque no fue asi realmente un par de minutos después de que él se fuera Martha apareció, llevaba entre sus cosas comida, una sopa deliciosa que comí como si no lo hubiese hecho en días, aunque yo se que ella no lo preparó no quiso decirme donde lo consiguió, era su secreto que me hubiese gustado compartiera conmigo.
La vi sostener a su nieta con todo el cuidado del mundo, la observó por un largo rato y luego seco con su mano algunas lágrimas.
-es tan hermosa, como se llamará?
-aun no lo hemos definido, creíamos que era un niño, ahora no podemos decidirnos por el nombre.
-bueno deben apresurarse.
-lo sé, lo sé.
-y como van con el otro asunto?
-oh bueno, creo que podemos dejar eso atrás.
-en verdad?
-si, no hemos recibido la visita de nadie y creo que no deberíamos preocuparnos más.
-eso está muy bien.
El llanto de mi pequeña nos hizo dejar el tema, Martha me la entregó para poder alimentarla, casi al mismo tiempo que Rick entraba por la puerta con las manos llenas de cosas.
De inmediato abrió una lata de comida para peludo quien no dudo en acercarse, mi pobre peludo estaba realmente hambriento.
Luego de una hora Martha se fue dejándonos solos aunque no por mucho, Tony fue el primero en llegar y luego mi padre, ambos llevaban cosas que según ellos podíamos necesitar, claro que les agradecimos, se quedaron a cenar con nosotros, pasamos un lindo momento con ellos.
Los primeros días fueron increíbles pero también fueron todo un reto, Rick se levantaba cada vez que ella lloraba, la ponía en mis brazos para alimentarla o cambiaba el pañal sucio, mostraba mucho interés y dedicación al respecto.
Al final decidimos llamarla como mi madre, tuve que pensarlo bastante, aunque Rick no dudó en ningún momento para el era perfecto y peludo seguía siendo un consentido.
Un par de meses después y habiéndome repuesto recibimos una visita que no fue muy agradable para ninguno de los dos.
