Las chicas escucharon perplejas cada palabra de Mimí. No tanto el ataque que habían sufrido, el cual no había sido menor; ni la ayuda que había recibido de Ash; ni el poder que había adquirido. Lo lanzada que había sido con el joven era algo descarado. Todas se miraron, y después miraron a la card captor, quien estaba con los oídos tapados gracias a May, quién la tenía recostada en su regazo. Dormía plácidamente.

Tiene que ser una broma —le intentó cuestionar Misty.

¿No estábamos sacando nuestros trapos sucios al aire? —le preguntó muy extrañada Mimí.

Está bien que todas hayamos querido alguna segunda intención con Ash…

¡Kagome, ¿Tú también?! —le gritó de golpe Misty.

Bueno… ¡Jejejeje! —pero la aludida solo pudo reír de forma nerviosa.

¿Alguien más quiso algo con él? —les preguntó Usagi a todas, recibiendo una negación de quienes no alcanzaron a conocerlo, y de quienes sí, una mirada nerviosa— Me gustaría conocerlo…

No creo que quieras conocer el mal genio de Sakura —le detuvo de golpe Dawn.

¿Esperar a que la despistada se duerma? Excelente jugada —le felicitó May— ¿Y? ¿Valió la pena? —le preguntó mientras usaba sus dedos índice para medir algo de forma imaginaria.

Ni para la partida —negó muy decepcionada, llamando la atención de todas.

¿Me estás diciendo que…? —volvió a preguntarle May, acortando la distancia entre ambos dedos.

Mejor aleja esos dedos —le negó, llamando aún más la atención de todas—. Simplemente tuvo miedo.

¿Miedo? —le preguntaron todas al unísono.

Me dijo que no quería hacer nada de lo que pudiera arrepentirse de por vida —siguió relatándoles muy pensante—. No podía presionarlo, es un chico de buen corazón, pero muy ingenuo.

¿Me estás diciendo que quiere llegar casto al matrimonio? —le preguntó muy extrañada Sora.

Eso deberías preguntárselo a él —le respondió Mimí algo pensante—. Pero, al menos no creo que ese sea el motivo.

Recuerden que para Ash primero está su mamá —comenzó a explicarles Misty—. Si es consciente que alguna decisión así la haría llorar, sería capaz de abandonar lo que sea por Delia.

Suena a que es un niñito de mamá —le comentó algo fastidiada Blue.

No lo puedes culpar —intervino Dawn—. En su papá, tiene lo que es el peor ejemplo como pareja y padre.

¡Pero si todos sabemos que él se sacrificó por el! —alzó Iris algo molesta.

Recuerda que le mintieron —le aclaró Winry—. Él debe ser el único que no sabe la verdad.

Del modo que sea —continuó algo sería Mimí, al tiempo que sus ojos brillaron con esplendor—. No me molestaría darle algo de amor.

Todas hemos pensado en lo mismo —comentó May muy decidida.

Pero ese idiota solo piensa en Sakura —comenzó a decir algo sentimental Mimí, al tiempo que miraba a Misty—. Y también en ti.

Ni me lo recuerdes —le pidió algo desesperada la líder de gimnasio.

Los Ketchum son algo impulsivos —intervino la Sakura de Ecruteak—. Tal vez, también estaba apurado.

¿Como puedes estar segura de algo así? —le preguntó May muy extrañada.

¿He convivido con Henry por dos meses? —le contestó Sakura de forma irónica.

Y se ve, también te pegó el sarcasmo —le respondió algo nerviosa Misty.

Mimi, ¿Hay algo más que te preocupe? —volvió a preguntarle Sakura.

Si lo que dijeron Tomoyo y Shaoran es cierto, entonces si… Pero no estoy segura —le respondió con algo de miedo.

No vale la pena pensar en cosas que no han sucedido, pero te aseguro que solucionaremos todo —le animó la entrenadora de Ecruteak, volviendo a una mirada pensante—. Eso significa que si estaba apurado.

Creo que, simplemente habrá que tener cuidado —comentó muy pensante Duplica.

Volviendo al tema… —interrumpió de golpe May— Desnudarte de esa forma frente a un chico desconocido, se llama tener valor. Imagina que no hubiese sido Ash, y un violador te agarraba.

Lo hice porque quería saber hasta dónde podíamos confiar en el otro —le contestó Mimí—. Por fin pude reconocer de que se trataba esa sensación.

La sincronía empática —concluyó Serena muy pensante—. Mi hermanito aprendió a utilizarla con muchísima libertad.

¿Tú crees que Sakura también pueda aprenderla? —le preguntó muy dudosa Usagi a la entrenadora de Ecruteak.

Quiero que la aprenda —le asintió con seguridad—. No creo que le cueste mucho trabajo.

Lo que me pregunto, es si Kinomoto alcanzó a hacerle algo a Ash, aparte de besuquearlo —comentó muy pensante Blue.

Aquella pregunta dejó muy intrigado al grupo, pero tal vez, esa sería una respuesta que jamás sabrían.

Capítulo 87: "Un poder oculto entre las sombras"

Mientras Hikari y los demás intentaban planificar sus acciones a seguir, en las calles la batalla era ardua. Por algún motivo, muchos Digimon poseídos estaban destruyendo la ciudad. Esto desató que fuerzas militares y de orden comenzaran a moverse con agilidad, lamentablemente sin muchos resultados positivos. La llegada del equipo de Sakura les había ayudado a ganar algo de ventaja. La pregunta era, si aquella ayuda era la suficiente.

Por un lado, teníamos a Alphonse Elric, quien luchaba de forma ardua contra un ser que parecía un demonio del inframundo. Devimon. Parecían llevar luchando desde hace mucho, pero no sé veía un rápido ganador.

—Eres un ser muy extraño —comenzó a cuestionar Devimon algo serio—. ¿En verdad eres humano?

—¡Por supuesto que lo soy! —le recalcó el joven alquimista— El que tenga esta forma, no significa que haya perdido mi esencia.

—Pero no quita que seas fastidioso —de pronto, el Digimon hizo crecer de golpe lo que parecían uñas, clavándolas en el cuerpo de Al—. Por más que te lastime, no logro nada.

—Por eso te lo mencioné —volvió a recalcar, al tiempo que tomaba la cabeza/casco, y la retiraba de su lugar, dejando a la vista una extraña marca carmesí—. Este es solo otro cuerpo.

—Realmente parece muy conveniente un cuerpo así —de pronto, Devimon comenzó a transformarse en energía negativa, y comenzó a moverse directo a Al—. ¿Qué tal si me lo quedo?

—¿Y qué tal si tú vuelves por donde viniste? —de pronto, una extraña flecha que cayó del cielo hizo retroceder la energía oscura, al tiempo que bajaba Angewomon— Tu codicia será nuevamente tu perdición.

—Gracias señorita —le agradeció Al—. Ese sujeto cree que puede pasarse de listo.

—¿Señorita? —Angewomon volteó a mirarlo, y simplemente sonrió— Gracias por el cumplido.

—Mi hermano me habló de ti, Devimon —se oyó de fondo Hikari muy seria—. Creo que ya lo pude comprobar, no eres más que un malo más.

—Si —le asintió Al—. No emana la misma energía que Mewtwo.

—Si es así, entonces acabemos con el —Angewomon fijó su mirada en Devimon, y lo miró muy seria—. ¿Sabes algo de la energía de los dioses?

—No sé de qué me hablas —le respondió muy dudoso—. De lo único que sé, es que quien me haya revivido, se lo agradezco, así podré vengarme de esos niños elegidos.

—No eres más que un ser maligno más —Al puso sus manos en el suelo, y por acción de su alquimia, usó el suelo para crear bloques para detenerlo de brazos y piernas—. Lo siento mucho, no es nada en tu contra.

—Solo te devolveremos al otro mundo, de donde nunca debiste volver —Angewomon materializó un arco y una flecha, y apuntó a Devimon— ¡Flecha celestial!

Y sin mayor esfuerzo, la flecha dorada atravesó a Devimon, al tiempo que dos murallas salidas de la nada terminaron por aplastarlo, terminando así con él.

—Que sujeto más desagradable —se quejó muy molesto Al—. Muchas gracias por la ayuda.

—De nada —le agradeció Hikari—. ¿También notaste la diferencia entre Devimon y Mewtwo?

—Así es —le asintió muy serio el alquimista—. Era poderoso, pero no era para más.

—Tenemos órdenes de limpiar toda el área —le avisó Angewomon rápidamente—. No sabemos quién pueda poseer la energía de los dioses.

—¡No podemos permitir que la usen, eso sería…! —pero Al prefirió guardar silencio.

—No pensemos en eso ahora —intervino rápidamente Hikari, mientras indicaba al oeste—. Volvamos al colegio, allá podremos prepararnos para el siguiente enfrentamiento.

—¡Jóvenes! —se escuchó gritar de una voz ronca y segura, al tiempo que los tres aludidos voltearon a ver a un grupo de policías y soldados, cuadrados en formación— ¡Les agradecemos su ayuda!

—Eh… De nada —le agradeció Al—. Les sugiero que vayan en búsqueda de civiles. Retírense a los refugios y no salgan de ahí. Puede que está batalla se vuela aún más difícil.

—¡Sí señor! —gritaron todos al unísono, dejando al trío algo nervioso.

—¡Señoritas! —volvió a hablar el líder— ¡Por favor, cuídense!

—¡Por supuesto! —le asintió Hikari con seguridad— ¡Al, Angewomon, ya vámonos!

—Si —le asintió Angewomon al tiempo que veía como Hikari y Al se adelantaban—. Muchas gracias por el cumplido —y partió hasta darles alcance—. Hikari, ¿Por qué me dicen señorita como si fuese humana?

—¿No eres una chica? —le preguntó muy extrañado Al.

—¡¿Quieren dejar eso para otro momento?! —les gruñó algo fastidiada— ¡Concéntrese en la próxima pelea!

—¡Si! —asintieron algo asustados.

Desde otro sector, Yellow seguía en su difícil pelea contra Mummymon. A diferencia de Al, Yellow parecía tener el triple de trabajo.

—Si que eres persistente, niñita —comenzó a decirle de forma prepotente, mientras usaba sus vendas para retenerla—. Esas bestias… Son fuertes, pero no lo suficiente.

—¡Hablas como si hubieses acabado conmigo! —le desafió Yellow, intentando no decaer su valor.

—Técnicamente, si presiono mis vendas, podría acabar contigo en cosa de segundos.

—¡Golem, rodada! —cómo pudo, logró llevar sus manos hasta la pokébola, y tan solo la soltó, el Pokémon salió atacando.

—Lo siento, no funcionará —pero cuando intentó usar su vendaje, Golem lo deshizo— ¡Maldita sea, deja de moverte!

E inevitablemente, Golem lo chocó, mandándolo a volar lejos, ayudando también a liberar a Yellow.

—¡Terminemos esta batalla de una vez! ¡Roca afilada! —Golem dio un pequeño brinco, provocando que una hilera de rocas puntiagudas comenzara a emanar desde el suelo en dirección a Mummymon.

—Eso se ve peligroso —de pronto, vieron como un extraño rayo azulado comenzó a destruir la hilera de rocas, hasta dar con Golem, quien cayó derrotado—. ¿Quieres ver lo peligroso que es mi rifle?

—¡No, Golem! —con mucha rabia, Yellow volvió a Golem a su pokébola, mientras pensaba— No me quedan más Pokémon. Estoy perdida.

—Se acabó el juego —y sin remordimientos, Mummymon disparó su rifle.

La derrota de Yellow parecía inevitable, pero a centímetros de asestar el ataque, este se detuvo, al tiempo que alguien la sacó de golpe.

—Eso estuvo cerca —suspiró una voz femenina.

—¿Eh? —Yellow volteó su mirada a quien la había salvado, y gritó de júbilo— ¡Serena! ¡Gracias!

—¡Como te atreves a lastimar a mi amiga! —le amenazó furiosa— Ahora pelearás contra Delphox y yo.

—Y siguen saliendo inútiles —comentó algo sorprendo—. Veo que no eres tan débil como esa mocosa.

—No te confíes —de pronto, Serena se vio envuelta en vendas de Mummymon, impidiéndole su movilidad—. ¿Que se supone que es esto?

—Son vendas…

—No me trates como estúpida —Serena dio un pequeño salto, tomó con sus manos atadas las vendas, y empujó hacia ella con facilidad al Digimon— ¡Sé perfectamente que es una venda!

Serena volvió a dar un salto, y golpeó con fuerza el abdomen del Digimon con una doble patada, logrando zafarse del amarre sin problemas.

—Increíble… —soltó Yellow muy impresionada— ¿De dónde sacaste tanta fuerza?

—Papá y Sakura nos enseñaron artes marciales —comentó muy orgullosa—. Mucho ejercicio, carbohidratos, y no olvides al menos dos litros de agua al día, o un poco más si tu cuerpo lo pide —le comenzaba a decir, al tiempo que tomaba en brazos a la rubia, y saltaba lo suficiente para esquivar el ataque de rifle de Mummymon—. ¡Delphox, termínalo con lanzallamas!

—Qué seguridad —pensó Yellow completamente absorta en la joven, al tiempo que comenzó a sentir los pensamientos y emociones del Pokémon en la energía de Serena—. ¿Es muy difícil mantener la sincronía empática?

—Si no entrenas tu mente, podrías caer en posesión por tu propio Pokémon —le advirtió la oriunda de Kalos, mientras caía al suelo de pie.

—¿En verdad piensan que eso me derrotará? —pero cuando iba a atacar a Delphox, este desapareció— ¡¿Dónde estás?! —comenzó a buscar por todos lados, pero no aparecía— ¡Que rayos sucede aquí!

—Nada —le negó Serena—. Ella siempre estuvo frente a ti.

—¡No digas es…! —pero cuando miró frente a él, notó como el Pokémon de fuego ejecutó su ataque.

No le quedó tiempo ni para actuar. Había sido derrotado de un solo ataque.

—Aún no logro creer que algo tan sencillo como la sincronía empática sea tan poderoso —comentó muy sorprendida Yellow, volviendo una mirada de pena a la peli miel—. Por favor, perdóname. No fui capaz…

—Deja eso —le pidió con entusiasmo—. Estoy feliz de haber llegado a tiempo —aquellas palabras sorprendieron mucho a la pequeña—. Somos una familia, y, por lo tanto, debemos protegernos como tal.

—Si —le asintió más tranquila—. ¡Te quiero mucho! —y con más entusiasmo, abrazó con fuerza a la joven.

—¡Espera, no tanta efusividad en público! —le pidió muy sonrojada, notando que no se la podía despegar con nada.

—¡Señoritas! —de pronto, la voz seria de una joven sonó de fondo, ambas notando a una pelirroja que se les acercaba— Muchas gracias por su ayuda.

—Perdóneme por no haber logrado derrotar a Mummymon —le pidió Yellow muy apenada.

—Ya quisiera ver tu valor para seguir peleando en muchos hombres —le comentó muy orgullosa—. Seguiste incluso de manos atadas. Nunca te rendiste, y es un honor conocer a alguien así.

—No podía esperar menos de mi amiga —le comentó completamente orgullosa Serena.

—Quisiera tener elementos así en mi pelotón —le agradeció con una reverencia.

—Lamento ser tan cortante, pero necesito que se retiren a sus refugios —le comentó muy preocupada la peli miel—. El estado de la ciudad es muy preocupante, y no creo que esto termine tan fácil.

—¿Que necesita que hagamos? —le preguntó con pose cuadrada.

—Solo refugien civiles y a ustedes —le pidió, al tiempo que salía corriendo— ¡Nosotros nos encargaremos del resto!

—¡A la orden! —gritó la joven y su pelotón, poniendo algo nerviosa a Serena.

—¿Que está sucediendo? —le preguntó muy extrañada Yellow.

—Cambio de órdenes de Sakura —comenzó a decirle muy seria—. Ahora nuestro foco es buscar a quien tenga la energía de los dioses, y eliminar a los demás.

—Ya veo —comentó muy pensante.

Al momento, no parecía que ningún ser maligno tuviera aquella energía sagrada. Pero de lo único que estaban seguros, es que no solo reducían sus opciones, sino también, eliminaban potenciales molestias.

En otro sector, Horo-Horo tenía su propia batalla contra Etemon. No parecía muy entusiasmado, más no fastidiado…

—¡Vamos niñito, haz esto más interesante! —se escuchaba retumbar en todo el ambiente.

—¡Ya cállate, mono estúpido! —gritaba furioso Horo-Horo, quien sólo podía tapar sus oídos, al tiempo que veía a su espíritu, llamado Kororo, sufriendo las consecuencias— ¡Si no detengo esos gritos ahora, no podremos atacar!

—¡Llegó la hora del segundo acto! —de pronto, Etemon sacó una guitarra eléctrica de quién sabe dónde, y al comenzar a tocarla, ondas oscuras comenzaron a ser expulsadas de ella— ¡Ánimo, estamos recién comenzando el espectáculo!

—¡Tú guitarra suena horrible, y tu voz peor! —le gritó el peli celeste muy molesto— ¡Kororo, posesión de objetos!

De pronto, aquel espíritu poseyó una curiosa tabla, la que tomo un aspecto invernal.

—¡Terminó el concierto por una fuerte granizada!

—¿De qué hablas?

Muy extrañado, Horo-Horo se elevó hasta el cielo gracias a una extraña ventisca, la que, cuando llegaron a cierta altura, comenzó a crear pequeñas esferas de hielo, las que comenzaron a impactar con fuerza sobre Etemon.

—¡Oye, eso es traicionero! —completamente furioso, Etemon volvió a usar su guitarra para provocar ondas oscuras, las cuales no solo desintegraron los granizos, también impactaron sobre el joven chamán.

—Te crees muy fuerte por meterte con un niñito —sin que se diera cuenta, Etemon notó como algo había golpeado su guitarra, destruyéndola por completo.

—¡No! ¡Mi guitarra!

—¡Sin esa guitarra será más fácil derrotarte! —gritó triunfante Horo-Horo.

—Deja a los grandes con el trabajo difícil —le pidió la voz arrogante que lo había salvado.

—¡No necesito tu ayuda, Iris! —le gritó con seguridad— Solo estaba calentando.

—Uno dice eso cuando va ganando —le cuestionó la morena, volviendo su atención a Etemon—. No tengo tiempo para andar perdiéndolo con un… ¿Qué cosa eres?

—¡Niñita ignorante! —comenzó a gritar desesperado el Digimon— ¡Mi nombre es Etemon, y soy…!

—¡No grites, no estoy sorda! —le gritó aún más fuerte Iris— Aunque debo agradecerte el haber destruido esos granizos. Eran un estorbo.

—¡Oye, es el ataque más poderoso que tenemos! —aquellas palabras si habían afectado al orgullo del chamán.

—El hielo es inútil, debilucho —comenzó a decir de forma despectiva—. ¡Y aleja esa cosa de mí! ¡Es horrible!

—¡Oye, no le hables así a Kororo! —le gritó muy furioso Horo-Horo, al tiempo que veían que la posesión de objetos terminaba, saliendo el espíritu llorando— ¡Mira lo que hiciste! ¡Mujer sin sentimientos!

—¡Espera, no hablaba de ti! —dijo muy arrepentida la líder de gimnasio, acercándose de forma sumisa— Perdóname si herí tus sentimientos.

—Ni eso debes tener para hablarle así a un espíritu bueno —le cuestionó Horo-Horo.

—¡Él no es el inútil, tú si lo eres! —volvió a gritarle furiosa Iris— ¡Molestaba el campo de hielo que formaste!

—¿No me digas que te da miedo el hielo? —le preguntó de forma burlona.

—¡Vuelve a decir algo así, y se arrancó la cabeza! —le gritó Iris aún más furiosa, practicando una llave en el brazo izquierdo al chamán.

Mientras, Etemon veía abrumado como sus, ahora dos contendientes, se peleaban entre ellos, ignorándolo por completo.

—Niños tontos… —aquel susurro, provocó que los tres lo miraran de forma curiosa— ¡No me ignoren!

—Lo siento, pero es en serio —le amenazó con algo de ira Iris, sorprendiendo a Horo-Horo y Kororo—. No molestes.

—Pero que creída…

Pero cuando pudo darse cuenta, Etemon se vio partido en la mitad, y al Haxorus de Iris con sus garras aún con energía acumulada.

—I… imposible… —ni alcanzó a decir más, y se desfragmentó.

—Ni siquiera se acercaba al poder de Mewtwo —concluyó Iris, al tiempo que daba un fuerte suspiro—. Si hubieses tenido esa cosa molesta, habrías resistido.

—Es increíble el poder de la sincronía empática. Aplasta incluso de poder de Yoh sin mayores problemas, e incluso el de Hao —pensaba muy impresionado Horo-Horo, sin quitarle la mirada a la líder de gimnasio.

—¿Por qué me miras tanto? ¿Acaso te gusto? —le preguntó muy incómoda la joven.

—¡No es eso! —le respondió muy nervioso— ¿Es muy cansador usar la sincronía?

—Básicamente, le doy toda mi energía a mi Pokémon, y la amplifica tanto como quiere —le respondió bastante más tranquila—. Pero si no la controlo, acabaría autodestruyéndome.

—Los dos deben de confiar mucho del otro.

—Por algo es empática. Perdóname por haberte dicho esas palabras, pero a diferencia de Serena, aún tengo dificultades para controlar la sincronía —se le acercó unos pasos más, hasta darle un beso en la mejilla—. En agradecimiento. ¡Pero no presumas!

—¡Eh…! —algo nervioso, miró a su espíritu, quien lo vio de forma pícara— ¡No me ayudes tanto!

—¡Jóvenes, les agradecemos mucho su ayuda! —se escuchó de pronto de una voz muy orgullosa.

—No es nada. Para eso vinimos —le agradeció muy apenada Iris.

—¡Su novio peleó con todo lo que tenía, jamás se rindió! ¡Fue un honor conocerlos!

—¡¿Yo?! ¡¿Novio de este niñito?! —le preguntó espantada.

—¡Oye, deja de decirme niñito! —gritó en berrinche Horo-Horo.

—Entonces madura rápido —le advirtió de forma desafiante.

—Cuando se te quite el miedo al hielo —le respondió igual de desafiante.

—¡Te dije que te arrancaría la cabeza si volvías a decir eso! —y esta vez, Iris se lanzó a hacerle una llave de lucha directo a su cabeza.

—¡Soldados, tienen mucho que aprender de estos jóvenes que han encontrado el amor! —les ordenó quien parecía el capitán, recibiendo un si unísono.

—¡Que no somos novios! —gritaron al unísono los aludidos.

De pronto, Iris y Horo-Horo notaron como Haxorus los subió a su lomo, y partieron de ese incómodo momento… y lugar…

—¿Por qué estás tan apurado? —le preguntó el peli celeste al Pokémon muy extrañado.

—Vine específicamente a acabar con ese idiota —le respondió Iris—. Tenemos que encontrar a quien porta el poder de los dioses antes que lo use, o…

—Entonces apresurémonos —le pidió muy serio el joven, sin dejar que terminara su frase.

Y en otro sector de la ciudad, Latis hacia su trabajo de mantener a Arukenimon a raya. Curiosamente, sin tantas dificultades.

—Tienes buenos ataques, pero no eres ágil —decía Latis muy tranquilo, mientras se movía a gran velocidad alrededor de Arukenimon.

—¡No te pases le listo! —mientras, la enorme araña intentaba aplastarlo con sus patas, de forma infructuosa.

—Si sigues alterada, tu rabia cegara tus instintos —le advirtió el espadachín, al tiempo que le cortó una de sus extremidades.

—¡¿Tú quién te crees para darme lecciones?! —Arukenimon dio un salto atrás, y disparó unos extraños hilos finos.

—¿Otra vez? —muy tranquilo, Latis dejó que atrapara su espada con los hilos, al tiempo que se dejaba empujar.

Simplemente empuñó con fuerza su espada, y ayudándose del impulso, enterró completamente su arma en el cuerpo de Arukenimon.

—¡Eres un… maldito!

—Nunca hagas dos veces el mismo truco en una batalla —Latis sacó su espada de un golpe, y dio un salto hacia atrás, cayendo parado en el suelo—. Fue un buen encuentro, pero esto terminó aquí.

—No cantes victoria tan rápido, jovencito.

De pronto, Arukenimon soltó una especie de niebla morada, la cual afectó a todos quienes estaban en ese lugar, paralizando el movimiento de todos.

—Se que es una técnica rastrera, pero esto es una guerra —y por muy sorprendente que pareciera, abrió su abdomen, y muchas pequeñas arañas comenzaron a salir— ¡Vamos, Dokugumon! ¡Terminen con ellos ahora!

—¡Son muchos, y no puedo moverme! —se decía con rabia Latis— Debí acabar con ella desde el inicio.

Pero un lanzallamas salido de la nada, destruyó a todos los Dokugumon.

—¿De dónde salió eso?

—¡Piplup, usa torbellino para eliminar esa neblina! —se escuchó de fondo, al tiempo que un gran torbellino iba borrando cualquier rastro de la densa nubosidad— Lamento llegar tarde, Latis.

—Al contrario. Por confiarme, casi me derrotan —le dijo algo más tranquilo el guerrero—. Gracias, Dawn.

—Me prohibieron usar mi poder de guerrera elemental, por eso no estoy transformada y mis Pokémon son los que pelean — le comentó muy tranquila Dawn, al tiempo que daba dos palmadas al aire, dando un baile algo sugerente—. Pero no me dijeron nada de sanar personas.

De pronto, un aura verdosa rodeó todo el lugar, recuperando la energía de todos los presentes, incluida Arukenimon.

—También recuperaste a Arukenimon —le comentó algo preocupado Latis—. Si hubieses acabado ahora con ella…

—Si Piplup y Quilava la pueden derrotar completamente recuperada, significa que no es a quien buscaba —le interrumpió muy seria la coordinadora.

—Te noto muy segura —le dijo algo rígido—. No cometas el mismo error que yo.

—Ser engreída es mi secreto para ganar —le confesó con orgullo, al tiempo que una extraña energía comenzó a invadirla.

—¿En verdad crees que esas cositas podrán vencerme? —le preguntó demasiado confiada Arukenimon— Si también sanaste mis heridas, significa que no eres muy inteligente.

—O simplemente eres prejuiciosa, y no eres capaz de ver más allá. Piplup, picotazo. Quilava, rueda de fuego.

—Pagarás caro tu prepotencia, mocosa —pero cuando se iba a disponer a lanzar sus hilos a los dos Pokémon, notó que ellos ya estaban a centímetros de asestar—. ¡¿Cuándo llegaron aquí?!

—Como lo suponía —negó molesta Dawn—. Tu poder no es igual al de Mewtwo.

Quilava comenzó a envolver en fuego a Arukenimon, quien comenzaba a gritar por la desesperación. Y en un segundo, Piplup había aparecido de pie tras el Digimon araña, al tiempo que su pico dejaba de brillar. Lo único que quedó, fue a Arukenimon desfragmentándose.

—Piplup, Quilava —comenzó a decir muy apenada Dawn—. Lamento que tengan que matar a otros seres. Perdón por hacerlos participar en algo así —pero como respuesta, solo recibió el cariño y abrazo de los dos—. ¡Muchas gracias, chicos!

—Son conscientes que, si no luchan hasta terminar con el enemigo, ellos serán quienes pagarán esos errores —le animó Latis—. Haces bien en confiar en ellos.

—Gracias por esas palabras, Latis —le agradeció muy feliz Dawn, para pasar a mirar a los demás soldados—. Chicos, ¿Todos están bien?

—Nos has salvado la vida —le respondió un joven que hablaba de forma segura—. No te preocupes por nosotros, algo me dice que tienes trabajo que hacer.

—Que buen observador —comentó muy sorprendida la coordinadora.

—¿Es sobre lo que dijiste? Sobre poder de Mewtwo —le preguntó muy preocupado Latis.

—Les recomiendo que se vayan de aquí —les sugirió Dawn a los demás—. Existe la posibilidad que la batalla se vuelva más difícil, y no podré protegerlos a todos.

—¿Que sucede, Dawn? —ya le preguntaba más preocupado Latis.

—Sakura dio órdenes de eliminar por completo a cualquier ser maligno —le respondió mientras volvía a sus dos Pokémon a sus pokébolas, y salía corriendo— ¡Vámonos rápido!

—¿Me estás diciendo que alguien en este mundo puede tener el poder de los dioses? —le preguntó Latis, dándole alcance a la joven.

—Lo preocupante no es quién la tenga, sino que pueda hacer con ella —le respondió muy preocupada—. Tenemos que encontrarlo, antes que logre usarla.

Mientras, Cynthia estaba en una situación bastante más contraria. Estaba siendo atacada junto al grupo que fue a ayudar, por toda una horda de Digimon malignos.

—¡Equipo derecho, concentren su ataque con todo lo que tienen! ¡Equipo izquierdo, mantengan un ritmo moderado, bajen la velocidad de avance! —gritaba Cynthia, cual general dando órdenes, simplemente recibiendo un "Si, señora", haciendo que se sintiera más superior de lo que ya era.

—¡Señora Cynthia, comenzaron el ataque desde el cielo! —gritó con desesperación uno de los subordinados.

—Yo me encargo de ese flanco —le respondió con más seguridad de la que debería tener un campeón—. ¡Garchomp, garra dragón! ¡Pidgeot, as aéreo!

Sin las mismas dificultades, tanto Garchomp como Pidgeot derrotaban a cada Digimon, uno por uno. Aquella proeza era admirada por todos.

—Eres muy detallista y fuerte. Eres muy peligrosa para nuestros planes. ¡Látigo sangriento!

Todo lo que quedó en el aire, fue el sonido de un azote de un látigo. Los demás sólo instaron a mirar a Cynthia, quien miraba muy asustada como, cierta pelicastaña la había protegido del ataque con ayuda de su báculo.

—¡Sakura! —soltó de asombro la campeona.

—Señorita Cynthia, ¿Se encuentra bien? —le preguntó Sakura con la voz algo forzada, manteniendo la lucha contra el látigo.

—¡Electivire, usa rayo!

De pronto, una fuerte onda eléctrica golpeó a la extraña sombra que había intentado atacar con el látigo, deshaciéndola por completo.

—Paul… Gracias.

—Bajaste la guardia por un segundo, y casi no la cuentas —le regañó muy molesto el entrenador.

—¡Paul! —le gritó Sakura con claro tono molesto, volviendo su mirada a Cynthia— ¿Se encuentra bien?

—Gracias a ustedes —le respondió algo sumisa—. Paul tiene razón. Bajé la guardia por un segundo por confiada.

—¡Se supone que un campeón nunca debe confiarse!

—¡Paul, ya es suficiente! —le volvió a regañar la card captor, haciendo que el joven mirara en otra dirección— Ahora concentrémonos en ese sujeto.

—Con esos monstruos aun atacando, será muy difícil —comentó Cynthia muy preocupada, mientras veía como otra horda se lanzaba a atacarlos.

—¡Yo me encargo de ellos! —se escuchó gritar en el aire— ¡Kaioken aumentado dos veces!

Lo único que se vio, fue un manchón amarillo/rojizo que parecía moverse a gran velocidad por todo el lugar. Al cabo de unos segundo, vieron a un pequeño Pikachu parado en sus cuatro patas con mucha seguridad, mientras todos los Digimon caían en un segundo, al mismo tiempo.

—Señor Goku —le nombró algo sorprendida Sakura—. Eso sí que fue rápido.

—Los dos tienen prohibido pelear hasta que aparezca ese sujeto —les dijo muy serio—. Manténganse al margen.

—Pero…

—Tranquilo, Paul. No cometeré de nuevo el mismo error —le interrumpió con seguridad Cynthia.

—Pero que seguridad —comentó en sarcasmo la voz—. Veamos que pueden hacer con esto.

De pronto, vieron como muchos murciélagos comenzaron a invadir el lugar.

—Es energía dispersa. No parece difícil vencer.

Muy concentrado, el Pikachu comenzó a crear una especie de campo eléctrico, el cual iba liberando descargas a su alrededor. Pero cuando eliminaba un grupo, este volvía a formarse.

—No servirá eliminarlos de a uno. Tendremos que acabar con todos al mismo tiempo —resolvió muy concentrada Cynthia, al tiempo que tomaba una de sus pokébolas, y la lanzaba—. ¡Spiritomb, sal ahora!

—¡Se cómo podemos…!

—¡Te dije que guardaras tus energías, Sakura! —le ordenó con severidad el Pikachu.

—Goku tiene razón — le apoyó Cynthia —. Esto lo podemos manejar sin problemas.

—Pero…

—¡Por favor, confía en nosotros! — le pidió con seguridad el Pokémon.

—De acuerdo —le asintió Sakura, delatando sus sentimientos encontrados— ¡Yo sé que ustedes pueden ganar!

—¿No me digan que ustedes también creen en esas estupideces del amor y la amistad? —les preguntó con sorpresa fingida aquella energía, al tiempo que comenzó a rodear a Spiritomb y Pikachu.

—¡Spiritomb, bola de sombras! ¡Pikachu, rayo! —ordenó de forma instintiva Cynthia.

Ambos ataques dieron con fuerza en aquella energía creada por los murciélagos, provocando una salida.

—¡Pikachu, toma a Spiritomb y salgan de ahí! —le pidió con la misma rapidez la campeona.

—¡De acuerdo! —sin pensarlo mucho, el Pikachu tocó a Spiritomb, y salieron gracias a la teletransportación, quedando ambos a los pies de la rubia.

—Perdona por ordenarte de esa forma, Goku —le pidió algo nerviosa Cynthia.

—¿Conoces desde hace mucho a Ash y Pikachu? —le preguntó muy sorprendido.

—Una larga historia —terminó de forma rápida y cortante—. ¿Lo notaste?

—Si —le respondió el Pikachu, mientras subía al hombro derecho de Cynthia—. Era como estar en otra dimensión.

—¿Otra dimensión? —les preguntó Sakura muy extrañada.

—Ese campo de energía parecía separarnos de este lugar —le respondió muy serio el Pokémon—. Si Cynthia no nos hubiese dicho que hacer a tiempo, no sé qué hubiese pasado con nosotros.

—¡Deja de jugar al misterio! ¡Muéstrate ahora! —le desafió Cynthia, al tiempo que Garchomp y Pidgeot bajaban con ella.

—Veo que tenía razón esa niña —continuó, al tiempo que aquella extraña energía tomaba forma, transformándose en un ser humanoide—. De acuerdo, entonces pelearé en serio.

—Así que esa es tu verdadera forma —Paul volteó a ver a Electivire, y volvió su vista a Sakura—. Los dos, tengan cuidado.

—Siento la misma angustia que cuando peleamos contra Mewtwo —dijo con voz temerosa Sakura, mientras tomaba una pokébola— ¡Gible, ayúdame por favor!

—¿Sientes la misma angustia? —le preguntó muy extrañado el Pikachu, volviendo su atención a aquel ser extraño— Si, es fuerte. Pero no siento nada espectacular en su presencia.

—No me quedaré a averiguar si tiene algo espectacular o no —terminó Paul de forma arrogante— ¡Electivire, trueno! ¡Pidgeot, as aéreo!

—Niñito arrogante. ¡Pesadilla nocturna! —y con la misma frialdad, aquel ser extraño atacó con lo que parecía una horda de murciélagos.

—¡Gible, cometa draco! —le ordenó rápidamente Sakura— ¡Por favor, solo elimina el ataque!

Con muchísima más precisión que de costumbre, Gible lanzó un haz de luz al cielo, y este disparó muchos meteoritos sobre la horda de murciélagos, deshaciendo por completo el ataque.

—No sé quién eres, y no me interesa —le amenazó con una mayor arrogancia Paul—. Nos estás haciendo perder el tiempo.

—Te enseña… —pero aquel extraño ser no alcanzó a terminar de hablar.

Sin que nadie se percatara, Electivire y Pidgeot estaban a un lado de Sakura, al tiempo que el extraño ser se desfragmentaba.

—Eso fue demasiado fácil —comentó muy decepcionado Goku.

—¡Les dijimos que no se metieran! —le regañó Cynthia al entrenador y la card captor.

—¡Lo siento mucho, es que…! —pero Sakura no pudo seguir excusándose, guardando silencio.

—Ni que fuera fácil detenerlos —comentó algo nervioso el Pikachu—. El hijo de Henry, y la novia de Ash. Es como luchar contra la corriente.

—Al menos veo que reconociste a Henry como tu padre —le comentó muy orgullosa Cynthia a Paul, volviendo su mirada a Pidgeot—. Al menos, Pidgeot está feliz con aquella decisión.

—Solamente quise salir rápido de la situación —respondió algo sonrojado, ignorando al grupo—. Era cosa de él si me hacía caso.

Pero entre la conversación, una explosión se produjo a unos metros del lugar.

—Vayamos a ver qué pasa, aún debe quedar uno más.

Rápidamente, Sakura y los demás partieron a ver que sucedía, encontrando a Dawn picando con su índice derecho a un rostizado Piplup, y al resto del grupo.

—¿Atacaste con cometa draco, Sakura? —le preguntó Dawn muy curiosa.

—¡Ay, no! ¡Volvió a pasar! —comentó aterrada Sakura, dando una reverencia— ¡Por favor Piplup, perdón! —pero solo recibió el picotazo de, un resucitado Piplup— ¡En serio, lo siento! ¡Por favor, no sigas!

—¿Que hacen en este lugar? —les preguntó muy extrañado el Pikachu.

—Sentí el poder de los dioses en este lugar —le respondió muy seria Dawn—. Tuve que llamar a todos. Cambio de planes.

—Te dijimos que no usaras tu poder hasta que apareciera ese sujeto —le comentó algo severo Goku.

—Creo que ya lo encontramos —le respondió con seguridad, adelantando un par de pasos—. Si yo fuese el, también estaría muy molesto.

—No del todo, jovencita —le respondió quien apareció de la nada, al parecer, recibiendo energía del ambiente—. Me facilitaron el trabajo de hacerme poderoso.

—¿De qué estás hablando? —le preguntó muy confundido Paul.

—Reconozco tu poder —le cuestionó Angewomon—. ¡Muéstrate, Myotismon!

—¡¿Me están diciendo que Myotismon tenía el poder de los dioses?! —le preguntó muy preocupada Hikari.

—¿Myotismon? —Sakura miró muy extrañada a Hikari, quien sólo la miró, y le asintió.

—Fue con quién más sufrimos, más porque invadió y atacó nuestro mundo —le contestó con rabia—. ¡No podemos dejarlo hacer lo que quiera!

—El resentimiento es mutuo —le contestó Myotismon, al tiempo que volvía a materializarse—. Hubiese sido un buen intento. Claro, si no hubiese tenido este poder.

—Suponía que no sería fácil vencerte —le comentó con entusiasmo el Pikachu, bajando del hombro de Cynthia y tomando pose ofensiva—. Quiero ver de lo que eres capaz.

—La arrogancia es un mal muy común en ustedes, por lo que veo. ¡Látigo sangriento!

—¡No lastimaras a mis amigos!¡Ryaquaza!

Y al segundo que Dawn se transformó en guerrera elemental, detuvo el látigo de Myotismon a mano limpia.

—¡Dawn, espera! —le llamó de golpe Sakura— ¡Aún no sabemos dónde posee la energía de los dioses!

—Ustedes no, pero yo sí —le respondió con seguridad—. No solo cuando te derrotaron, también cuando absorbiste la energía de los otros Digimon y cuando te regenerarse. Tu energía está en tu corazón.

—Increíble que se haya dado cuenta tan rápido —comentó Horo-Horo muy sorprendido.

—Es más astuta de lo que pensaba —agregó Iris igual de sorprendida.

—No quiere volver a cometer el mismo error que la última vez —comentó muy seria Serena—. La derrota contra Tera aún pesa en su conciencia.

Tanto Myotismon como Dawn se veían fijamente. El Digimon tenía confianza ciega en su victoria, en cambio la joven, solo quería terminar rápido la batalla.

—Tu poder tiene la misma esencia que la de Magma —aquellas palabras sorprendieron a todos, dándoles a confirmar que la guerrera del fuego era la culpable de la situación vivida en ese lugar—. Este poder se siente incontenible. ¿Qué tal si empezamos con el veinte por ciento?

—¿Veinte por ciento? —algo desconcertada, Dawn vio desaparecer a Myotismon, y reaparecer con un rodillazo en su abdomen, el cual la mandó a volar.

—¡Dawn! —muy desesperada, Hikari corrió a atender a su amiga, quien sólo sacudió su cabeza por el impacto— ¿Estás bien?

—¡Maldita sea! —maldijo al aire— ¿Se supone que las guerreras elementales son aún más poderosas que ese sujeto?

—¿Quieres que te releve?

—Gracias amiga, pero tiene más poder del que podrían enfrentar —le contestó con entusiasmo—. Te mostraré un truco que aprendí.

—¿Un truco que aprendiste? —muy extrañada, la portadora de la luz vio a Dawn levantarse con seguridad, a la vez que comenzaba a concentrar energía eléctrica en sus manos.

—A partir de ahora, solo ella podrá hacer algo —le comentó Angewomon, quien se le acercó con sentimientos encontrados.

—¡Ánimo amiga! ¡Confío en que ganarás!

Con mucha seguridad, Dawn se paró frente a Myotismon, y creó un domo verdoso, aislando la batalla de los demás.

—Te sugiero que pelees en serio, o los rayos que irán cayendo te matarán en un segundo —le recomendó la pelíazul.

—Tú también deberías tener cuidado con lo que pides, niñita.

Y según parece, ambos reanudaron su batalla, ya que fuera de casi desaparecer, comenzaron a sentirse los impactos de sus golpes.

—No puedo ver ninguno de sus movimientos —fue todo lo que pudo decir Latis.

—¿Por qué clase de entrenamiento pasaron? —preguntó Al igual de sorprendido.

—Uno lo suficientemente duro, como para afrontar estos momentos —le respondió Paul, quien si lograba seguir la batalla.

—Solo espero que nuestros esfuerzos sean los suficientes —comentó algo preocupada Sakura, quien también lograba seguir la batalla sin dificultades.

—Sakura —le llamó mucho más tranquilo el Pikachu—. Tranquila, todo estará bien. Somos una familia, y la familia no se abandona.

—Muchas gracias, señor Goku —le agradeció mucho más tranquila.

De pronto, vieron como Myotismon caía al suelo, impactando con mucha violencia. Mientras, desde el cielo, Dawn preparaba su ataque final.

—¡Esto se terminó! —gritó con seguridad Dawn, quien había hecho desaparecer el campo de energía que había creado— ¡No podrás contra mi galic-hö!

—Aún no puedo creer el cariño que se tomaron Vegeta y Dawn —comentó muy nervioso Goku.

—Eres consciente que, si esa energía golpea la tierra, esto se acabó para todos. ¿Verdad? —le preguntó Horo-Horo.

—Creo que Dawn es la más inteligente del grupo —le contestó con seguridad Serena.

—Es consciente de lo que hace —le apoyó Cynthia—. Confiemos en ella.

Pero Myotismon sonreía de seguridad.

—¿Qué es lo que te parece tan gracioso? —le preguntó muy molesta la coordinadora.

—No es nada —le negó mientras se recomponía—. Es solo que, la seguridad y confianza que se tienen llega a ser muy conmovedora.

—¡No son mis amigos, son mi familia! —le increpó furiosa.

—Entonces, si tanto amas a tu familia —de pronto, Myotismon estiró su brazo izquierdo, y con la ayuda de su energía psíquica, atrajo a su mano a Hikari desde el cuello—. ¿Serías capaz de lastimar a alguien tan querido?

—¡Hikari! —completamente estupefacta, Dawn retuvo su ataque.

—¡Maldito, suéltame! —cómo pudo, Hikari comenzó a tratar de zafarse, pero sólo logró que Myotismon apretara su cuello.

—¡Deja a Hikari!

—¡Angewomon, detente ahora! —le ordenó rápidamente Iris.

—Pero…

—Dawn tiene todo bajo control —le comentó muy tranquila—. Hikari sabe que decisión tomará. Confía en las dos.

—¡¿En verdad crees que eso detendrá mi ataque?! —y aún más furiosa, Dawn comenzó a acumular más poder que antes— ¡Acabaré contigo, maldito!

—No puedes… estar hablando en serio… —pero Myotismon miraba muy sorprendido como Dawn no detenía su ataque.

—¡No dudes, Dawn! —le alentó Hikari con mucha seguridad— ¡Acaba con Myotismon de una vez!

—Las dos están locas… —pero cuando pudo darse cuenta, Myotismon tenía frente a él a Piplup listo para atacar— ¡Maldito insecto!

—¡Piplup, rayo burbuja! —le ordenó rápidamente Dawn— ¡Te lo suplico amiga, resiste!

—¡Despreocúpate por mí, solo hazlo! —le ordenó rápidamente Hikari, quitando la duda del Pokémon, atacando con todo lo que tenía.

El ataque, más que causar daño, hizo retroceder a Myotismon, quien usaba a Hikari para protegerse. Pero de pronto, un agujero se formó en el suelo, apareciendo Gible mordiendo al Digimon, provocando que soltara a la joven elegida.

—¿De dónde saliste? —pero Myotismon se quitó a Gible, mandándolo a volar junto a Piplup, a la vez que iba con toda intención de volver a tomar prisionera a Hikari.

—¡Flecha celestial! —pero de pronto, una flecha impactó en el suelo del Digimon, haciéndolo retroceder, para encontrándose en un mano a mano con Angewomon— ¡Rápido, llévense a Hikari!

—¡Que fastidiosos! —con toda su energía intentó zafarse de Angewomon, pero para cuando casi lo logró, apareció Latis para bloquear su intento de volver a secuestrar a Hikari.

—¡Goku, no pierdas el tiempo! —le gritó el espadachín rápidamente.

—¡De acuerdo! —el Pikachu desapareció, apareció a cierta altura de Hikari, y uso rayo para paralizar Myotismon.

—¡Llévate a Hikari, por favor! —le pidió desesperada Angewomon, al tiempo que el Pokémon caía en su cabeza, y volvía a teletransportarse con los demás.

—¡Espera un momento, te curaré! —y con la misma urgencia, Sakura comenzó a concentrarse.

—Guarda tus energías —algo fastidiada, Hikari la detuvo, y con algo de dificultad se levantó—. Los chicos te necesitan. Usa esa energía para ayudarlos.

—Hikari… —le asintió, y volvió su mirada al Pikachu— ¡Señor Goku, acompáñeme! —le pidió muy decidida, al tiempo que el Pokémon subía a su cabeza y activaba dos cartas— ¡Vamos a dar todo lo que tenemos! ¡Velocidad, Espada!

—¡Así se habla!

Y casi desapareciendo, Sakura y Goku golpearon a Myotismon, con ayuda de la carta espada y la cola de acero.

—¡Acaba con ese sujeto, no te contengas! —le ordenó Sakura a Dawn, al tiempo que deshacía la espada y tomaba otra carta.

—Ya veo. ¡A tus órdenes, capitana! —reubicó su vista a Myotismon, y gritó— ¡Galic-hö!

Dawn cambió su posición del aire al suelo, y desde una posición segura para el planeta atacó con todo lo que tenía, al tiempo que Sakura usaba escudo para proteger su grupo, y Alphonse usaba una muralla creada por la alquimia para proteger a los demás.

Cuando el ataque terminó, donde estaba Myotismon no había nada; no había rastros de él. La batalla había parecido llegar a su fin.

—¡Por fin! —suspiró pesadamente Dawn, cayendo arrodillada al suelo.

—Se terminó —soltó sorprendida Sakura, para pasar a dar un salto de alegría, tomando al Pikachu en sus manos— ¡Ganamos!

—¡Te lo dije! —le celebró igual de feliz el Pokémon.

Mientras, los demás soltaban la tensión con un pesado suspiro.

—¡Por fin terminó! —gritó sofocada Iris.

—Me alegra mucho que Dawn sea nuestra amiga —comentó entre sorprendido y nervioso Horo-Horo.

—Al, gracias por protegernos —le agradeció Serena muy cándida.

—No hice nada —le agradeció algo nervioso.

—No podían esperar menos de Dawn —comentó muy orgullosa Cynthia—. Es mucho más fuerte de lo que parece.

—¡Dawn! —gritó Hikari, quien parecía ir corriendo a abrazar a su querida amiga.

—Pasamos por muchas dificultades. Este pequeño regocijo se lo merecen —comentó Latis al aire.

Cuando Hikari llegó con Dawn, por alguna razón, la portadora de la luz la abrazó con fuerza, y luego la empujó hacia un lado, dejando caer unas lágrimas.

—Hikari… —Dawn la miraba muy confundida.

—Cuídate… amiga —y sin explicación, cayó al suelo sin conocimiento.

Todos miraban entre conmocionados y sorprendidos lo que había pasado. Nadie se explicaba lo sucedido.

—Que desperdicio —de pronto, la misma energía negativa había vuelto a reunirse a un costado de Hikari—. Si te hubieses quedado con esas molestias y hubieses explotado. Les habrías ahorrado un gran sufrimiento.

—l… Imposible… —Dawn, al igual que todos, miraban aterrados como, al parecer, Myotismon volvía, pero con muchísimo más poder que antes— ¡Imposible! ¡Se supone que te había eliminado!

—Tu misma lo dijiste —le recalcó con sarcasmo—. Mientras la energía de los dioses continúe intacta, soy inmortal. Ahora, conocerán el verdadero infierno.

De pronto, aquella energía había comenzado a tomar dimensiones veinte veces más grandes del tamaño de Myotismon. Cuando se dejó revelar, un extraño ser con tentáculos, quien permanecía arriba de una extraña forma cúbica, apareció frente a todos.

—El poder de los Dark Master es sorprendente —decía con mucha confianza—. No sé quién los habrá derrotado, pero se lo agradezco. Aunque, con que solo haya vencido a Piedmon bastaba.

—A… Apocalymon… —susurró con terror Angewomon.

—¡Angewomon! —gritó impresionada Dawn— ¡¿No me digas que…?!

Dawn miró a Hikari, se acercó a ella, y la intentó despertar.

—¡Hikari, arriba! —pero la joven no despertaba— ¡No te preocupes, yo te ayudaré!

—¡Dawn! —le gritó Goku, antes que lograra tomarla en brazos— Haz que su sacrificio no haya sido en vano. Tenemos que seguir.

—Hikari… Amiga… —Dawn se arrodilló a un costado de Hikari, posó sus manos en su cuerpo, y gritó— ¡Resurrección!

—¡Tonta, acabarás con toda tu energía! —le gritó rápidamente Paul, quien, transformado como guerrero sagrado, se acercó a las dos jóvenes.

—¡Hikari no puede morir! ¡Mi amiga no va a morir aquí! —le gritó con rabia.

—Sea lo que pretendas, será inútil —de pronto, aquel ser contrajo tu tamaño, volviendo a ser un humanoide, pero con un aspecto mucho más andrajoso—. No quería usar el sesenta por ciento de este poder, pero no cuenten con que cometeré los mismos errores que los otros.

—¡Digas lo que digas, no nos detendremos! —gritó con energía Sakura, preparada para el siguiente ataque, sin percatarse que Goku y Latis la habían hecho soltar su báculo, dejándola muy sorprendida.

—Nuestra líder no puede caer —dijo Goku de forma triunfante—. Cuídate.

Y en contra de sus órdenes, todos se lanzaron a atacar con todo lo que tenían.

—¡Paul, tu prioridad es proteger a Dawn y Sakura! —le gritó Serena.

—Serena…

—Ni multiplicando su fuerza por mil, dejarán de ser unos debiluchos —y con solo un golpe de aire, mando a volar a todos, cayendo completamente inconscientes.

—Lo siento, pero yo soy distinto a los demás —gracias a que Alphonse no tenía un cuerpo que sufriera los golpes, ni podía caer con facilidad, se levantó, y volvió al ataque.

—Veo que no eres más que una armadura —Apocalymon creó una especie de látigo oscuro, y desarmó por completo el cuerpo del alquimista—. Quédate quieto. Tu no eres mi presa.

Apocalymon comenzó a caminar en dirección a Paul, mientras el joven se ponía en guardia.

—Tienes un poder imposible para cualquier mortal, pero si me quieres vencer... —de pronto, el Digimon hizo crecer sus uñas de golpe, atravesando de forma mortal al joven, y retirarlas sin lograr ver nada— Necesitarás algo más.

—¡Paul! —con total desesperación y angustia, Sakura corrió hasta con los tres, poniéndose en guardia— ¡Deja a mis amigos!

—Pero miren a quien tenemos aquí. La líder que terminó siendo la protegida y consentida del grupo —le tituló con ironía.

—Di lo que quieras de mi —le respondió de forma indiferente.

—Eres muy prepotente para no tener nada de poder… —pero cuando se percató, Apocalymon se vio partido en dos, y la espada de Sakura con su sangre— ¿Cuándo te moviste?

—Deja a mis amigos en paz —dio la vuelta, y comenzó a sanar a un inconsciente Paul—. No puedo permitir que mueras.

—Eres una mentirosa —de pronto, Sakura sintió como alguien había azotado su espalda con algo, haciéndola ceder de piernas—. Tienes muchísimo más poder del que intentas aparentar.

—¡Sakura! —desesperada, Dawn volteó a ver que sucedía, y notó como Apocalymon estaba a punto de azotar por segunda vez su látigo en la espalda de la card captor.

—¡No te distraigas! —le ordenó la pelicastaña, al tiempo que detenía el segundo intento con su báculo, sin jamás perder la concentración en Paul— Puedo con él.

—Noto que no te interesa pelear —zafó su látigo a un costado, y mandó a volar muy lejos el báculo de la estrella—. No te sirve de nada un arma si no la usas.

—¡Bosque! —de pronto, una de las cartas que traía en su bolsillo se activó, y salieron ramas que comenzaron a reducir el movimiento de Apocalymon.

—Buen intento —pero de sus dedos sacó unos extraños hilos, cortó cada rama sin mayor dificultad, y amarró a la pelicastaña de brazos y pies—. ¿Que tal si bloqueamos ese molesto poder?

—¡Viento cortante! —y con lo que le quedaba de energía, Dawn logró romper los hilos dejando libre a Sakura, para caer al borde de la inconsistencia, al tiempo que Hikari despertaba tosiendo—. Ya… no puedo más…

—¿Por qué… lo hiciste? —con la poca fuerza que logró restaurar Dawn, Hikari se le acercó, y simplemente la abrazó por la espalda, cayendo completamente cansada.

—Son un fastidiado —Apocalymon pateó a Sakura y Paul, y los mando a volar hasta con Dawn y Hikari —. Agradezcan que soy piadoso. Morirán en familia, como tanto de hacen llamar. ¡Gritó de la muerte!

—¡No! —y, casi de forma instintiva, Sakura se paró, y usó su cuerpo de escudo para proteger a los demás— ¡No te saldrás con la tuya!

De pronto, Sakura había comenzado a perder su color de piel, volviéndose gris, a la vez que su vista se perdía. Intentaba hablar, pero le era imposible.

—Eres admirable. Resististe el grito de la muerte —le felicitó de forma sarcástica el Digimon, mientras comenzaba a acercarse nuevamente con su látigo oscuro—. Veamos cuánto más puedes resistir.

Así, sin dudar ni por un segundo, Apocalymon volvió a azotar con su látigo la espalda de Sakura, esta vez sin que ella hiciera algo para defenderse. Solo se veía que usaba su instinto para mantenerse firme y no ceder.

—Espero no mueras antes que me aburra —decía con mucha malicia, mientras seguía azotando su látigo.

—Sakura… —Dawn levantó su mirada con la nada de energía que tenía, y logró ver la expresión de sufrimiento de Sakura, dejando caer lágrimas de su rostro— Por favor… detente… ¡No lo hagas!

De pronto, solo se escucharon disparos en el aire. Parecía que un gran ejército había comenzado una fuerte arremetida.

—¿El avance de las tropas, teniente?

—Todo en orden —le respondió de forma cuadrada.

—Si dejamos que esto continúe, no habrá salvación para nadie.

De pronto, vieron como al menos una veintena de demonios y seres humanoides extraños los tenían encima.

—¡Maldita sea!

Pero antes que pudieran actuar, una joven había detenido el avance de ellos sin mayores problemas, en compañía de… una enorme serpiente azul…

Esta historia continuará…


...


Hola a todos. Y ahí un capítulo mas. Espero les haya gustado. Los siguientes cuatro capítulos tienen un significado mas grande del que yo mismo había pensado, pero en cuanto los vaya subiendo les iré contando. Saludos y hasta la otra!