Parte 3
Conforme pasaron los días, Harry empezó a acercarse a Severus y solía vérsele alrededor del hombre mientras este trabajaba. Severus le contaba anécdotas de su vida errante, y como llegó a viajar con Sirius y Remus, siendo que Sirius literalmente se tropezó con él mientras huía de un enojado panadero al que le robo unas hogazas y Remus, quién sencillamente se acercó a ellos cuando hicieron una hoguera y adoptaron rápidamente como el tercero de su grupo.
El teatro de títeres fue sacado varias ocasiones de la carreta y Harry parecía un niño pequeño cuando Severus actuaba para él, ya que el hombre tenía talento, y Harry pensaba que era extraño que no quisiera actuar para el público.
Minerva solía estar cerca de ellos y disfrutaba ver un poco del brillo de Harry. Dios sabía que Minerva quería evitar ese matrimonio, pero estaba tan atada de manos como los Potter.
Y sin embargo, algo parecido al temor rayando con la esperanza, se elevó cuando observo detenidamente a esos dos. Harry veía de forma extraña a Severus y este, también observaba a Harry, aunque de una forma metódica, como si pensara profundamente en algo, y luego, la mirada se suavizaba hasta una mirada tierna.
Cuando llegó enero, y Harry le dio a Severus un pastel a manera de regalo de cumpleaños, la mirada tuvo sentido para Minerva. No era una mirada sino dos, la metódica era por que Severus estaba planeando algo, y la segunda, porque Severus estaba sintiendo afecto por su joven amo.
Y Dios los agarrara confesados, la misma mirada de afecto estaba en Harry.
Harry tardó unos días en reconciliar sus sentimientos. En algún punto, entre las historias y las anécdotas, entre las conversaciones fluidas entre ellos (quién diría que Severus era tan inteligente y versado en tantos temas), Harry sintió un dolor en el pecho, apenas una molestia pero suficiente para dejarle pensando a que se debía.
Luego, cuando vio a la hija menor de Molly, Ginny, coquetearle a Severus y sintió la imperiosa necesidad de arrancarle los cabellos a la niña, apenas un año menor que él, que se alejara del hombre, lo supo y no podía estar más aterrado.
Se había enamorado de Severus. Se había enamorado del hombre adusto, pero gentil, inteligente, sarcástico, y aun así, delicado con él. Se había enamorado del hombre que había recorrido todo el reino, viviendo su vida con libertad.
Una libertad añorada por Harry.
La pregunta ahora era ¿Qué haría Harry con este sentimiento?
Severus quería golpearse a sí mismo cuando notó a Harry por el rabillo del ojo, mirándolo, mientras estaba siendo acosado por la pelirroja hija menor de Molly Weasley. La niña no entendía un no por respuesta, pero él se encargó de dejárselo muy en claro.
Lo que en verdad le preocupo a Severus, fue que notó el destello de celos en los ojos del joven, y lo que le preocupo aún más, fue que él se sintiera feliz por dichos celos.
No era idiota. Había notado que ambos se estaban acercando pero nunca pensó, ni en un millón de años, que ambos caerían enamorados. Pensó que si alguien caía enamorado, sería él, y se cuidaría de guardar sus sentimientos para sí.
Jamás pensó que Harry devolvería el sentimiento. Se estaba adelantando, primero tenía que confirmar si era cierto, o solo estaba imaginado cosas.
Era finales de Febrero, la noche clara y la luna llena en el cenit. Un tap en la ventana rompió el silencio de la noche. Harry se levantó cuando escucho un ruido en su ventana, como una piedra golpeando el vidrio. Se levantó con cuidado y abrió la ventana, mirando a todos lados, para después notar una sombría figura detrás de un árbol, una sombría figura muy conocida.
—¿Severus? ¿Qué estás haciendo? —Susurró Harry, atento a no despertar a nadie.
—Quiero mostrarte algo ¿Vienes? —Severus susurró también, en constante alerta para evitar ser descubierto.
—No puedo salir—.
Severus ya había pensado en esto, y era una fortuna que la habitación de Harry estuviera en el primer piso de la casa.
—Sal por la ventana, te alcanzare una escalera—.
Harry resoplo por lo bajo, pensando en que estaba loco por acceder a salir en la noche y con el frio que hacía pero tenía curiosidad. Bajo por la escalera que Severus coloco con cuidado de no hacer ruido, y antes de tocar el suelo, fue atrapado por los fuertes brazos de Severus.
—¿Qué estas…? —Severus le puso un dedo sobre los labios mientras lo colocaba en el piso cubierto de nieve. Harry se había puesto al menos las botas, pero olvido el abrigo, Severus ya había pensado en esto y le puso sobre los hombros una capa de piel.
—Silencio, acompáñame—Harry notó que el hombre lo tenía sujeto de una mano y que él no estaba haciendo nada para soltarse del agarre.
Caminaron un tramo hasta cierto claro del bosque y Harry notó que había una hoguera. Había mujeres bailando desnudas alrededor de ella ¡Mujeres desnudas! Harry se tapó los ojos y Severus, divertido, se acercó a ellas, arrastrando al tímido doncel.
—¿Quién se acerca a nuestro aquelarre? —Preguntó una joven de cabello castaño alborotado.
—Yo, Severus Snape y mi compañía es Harry Potter, futuro señor de esta tierra—.
Las mujeres tomaron unas capas de piel que estaban tiradas en el suelo y se calzaron sus botas antes de dirigirse a Severus.
—¿Tienes el dinero? —Severus asintió y le dio una bolsa de oro a la mujer.
—30 monedas de oro—.
—Bien, te traeré tu pedido—La chica se fue y las otras mujeres se desperdigaron por todos lados, recogiendo hierbas y cortezas. Harry miraba confundido a Severus.
—He pensado en formas de librarte de tu compromiso. Un Doncel puede dar hijos, y hay clausulas en los contratos donde si no hay hijos en el plazo de un año, el contrato es nulo—.
Harry abrió los ojos al comprender—Me darán un brebaje, algo para evitar embarazarme—.
Severus asintió—Suficiente para un año y medio. Cuando se cumpla el año de tu matrimonio, deberás hablar con tus padres para que pidan la anulación y deberías ser libre—.
Harry estaba inseguro sobre que decir. Se sentía abrumado por todo. Había una forma de ser libre ¡Libre! Sin tener que huir, pudiendo elegir finalmente. La chica regreso y Harry reconoció a la mujer, ¡Era la chica de la librería en la ciudad!.
Ya que pasaba el miedo, notó que había caras familiares entre las mujeres, incluyendo a Tonks, que estaba a lo lejos, tratando de arrancar algo de corteza de un árbol. Incluso estaba Molly y su hija. Varias mujeres de los pueblos y la ciudad estaban ahí.
—Aquí tienes. Suficiente para el año y medio—Dijo la chica, dándole la bolsa a Severus, que contenía unas bolitas de hierbas.
—Gracias, Hermione—.
—No me agradezcas aún. Esto solo puede ayudar tanto como Riddle desista de su intención de engendrar. Piensa si no es que hay otro motivo. El hombre es peligroso Severus, ten cuidado—Con eso, Hermione dejó a ambos hombres y se retiró a buscar ingredientes.
Harry estaba pensando en lo dicho por Hermione. Si el motivo de su matrimonio no era engendrar, ¿Entonces cual era? Harry iba siguiendo a Severus y por estar viendo al hombre, tropezó con una raíz.
Se hubiera caído pero Severus lo atrapó en sus brazos—¿Estás bien? —.
Harry no sabría nunca que lo impulso en ese momento, pero sintió que si no lo hacía, jamás podría hacer lo que hizo. Acerco su rostro a Severus y trago en seco antes de cerrar los ojos y acortar la distancia entre ellos.
El beso era torpe, infantil… pero suficiente. Harry se separó y miró a Severus, expectante.
Lo siguiente que supo es que estaba siendo aferrado por los brazos de Severus y siendo devorado por una boca que parecía estar violando la suya. Su lengua era enredada por la otra y el sabor de ambos se mezclaba, los gruñidos que brotaban de la garganta del hombre encendían algo en el interior de Harry, quien estaba derritiéndose contra Severus.
La luna había pasado el cenit y ambos sabían que debían parar. Solo un año y medio, y entonces Harry sería libre. Solo debían aguantar ese tiempo y Harry podía, casualmente ir a la ciudad y nunca regresar.
Ambos se sentían ligeros y temerosos cuando llegaron a la casa, sabiendo que la boda tendría que efectuarse de todos modos, pero tenían un rayo de esperanza.
Como era de esperarse, Riddle regresó para finalizar los preparativos de la boda, y Harry era más infeliz que nunca. Riddle era más condescendiente que antes y eso le molestaba de sobre manera al joven.
"Solo un año y medio" se repetía a manera de mantra.
Severus se repetía lo mismo, mientras planeaba como pasar ese año y medio. Tenía que conseguir dinero para una casa y asentarse, lo que implicaba viajar al continente y pedir asilo en uno de esos reinos, para que su familia o la de Harry, e incluso si se daba cuenta del engaño, Riddle, no los pudieran tocar.
Era bastante para hacer, así que trabajó más diligentemente para sacarle todo el dinero que pudiera a Riddle mientras aun viviera bajo su techo.
Riddle, mientras tanto, disfrutaba del hecho de que sus planes se habían alineado a la perfección. Oh, Harry solo era un seguro de apoyo por si el primer plan fallaba, además de que un Doncel podía dar hijos más fuertes que una mujer común. Severus no estaba tan errado al pensar que Riddle tenía un motivo oculto para con Harry.
La familia real, los dos reyes y los príncipes, vendrían a su boda, como se esperaba para estos eventos. Y ahí ejecutaría su plan. Había conseguido veneno. Suficiente para todos los invitados a la boda, incluyéndose a sí mismo y a su futuro esposo.
Bartemius pondría una gota en su plato y el de Harry, cinco en los platos de la familia real y los Potter, y el resto en la olla de sopa, de forma que tanto sus suegros como la familia real, perecieran durante su boda, disfrazado de atentado.
Si él y Harry también enfermaban, nadie dudaría que eran víctimas. Luego impregnaría a su esposo y teniendo un hijo, nadie disputaría su derecho al trono. Barty estaba detallando el plan con su jefe y no notó la sombría figura que los miraba.
Filch estaba horrorizado y pensando en qué hacer. Todos morirían si él no hacía algo, ¿Pero qué?
Severus estaba escuchando a Filch con atención. El hombre se veía claramente alterado y miedoso de las repercusiones de haber oído la conversación. Era evidente que no sabía a quién acudir y Severus le dijo que él buscaría una manera de salvar la situación.
Filch se fue, hecho un manojo de nervios, pero Severus estaba pensando ya en su siguiente movimiento. No le gustaba lo que su mente estaba planeando, pero quizás, era hora de que su familia finalmente lo encontrara.
Tendría que enviar unas cartas a ciertas personas, hablar con Sirius y Remus y luego… luego dejaría que lo atraparan. Si todo salía bien, Harry estaría a salvo, sus padres vivos y la familia real también.
Todo fuera porque Harry fuera libre y Riddle jamás llegara a la corona. El hombre era un verdadero criminal.
Severus y los suyos se fueron un par de días antes de la boda y Harry estaba nervioso. Era la víspera de su enlace y Riddle había salido a su "despedida de soltero". Harry no era ingenuo, sabía que Riddle tenía amantes por cada viaje que realizaba, y seguramente ahora estaría en alguna casa de citas, teniendo uno o dos amantes a su disposición.
Estaba mirando hacia la ventana, suspirando y repitiéndose en su mente que solo debía aguantar estar casado un año y medio. Casarse no era el problema sino el sexo. Para Riddle solo sería un encuentro más en su larga lista, para Harry sería su primera vez y él… él creía que todo esto debía ser diferente.
Mientras Harry cavilaba, una carreta se había estacionado cerca de la casa y nadie dijo nada, porque esa carreta era familiar, hasta que se hizo evidente que algo estaba mal. Un humo con aroma a madreselva impregno el lugar y Molly fue la primera en darse cuenta, pero no pudo hacer nada para advertirles a los demás, cayendo sin sentido en el suelo mientras intentaba llegar a otros.
Los tres gitanos se movieron con rapidez hacia el primer piso, cubriendo sus bocas y narices con un pañuelo. Los Potter quedaron noqueados en el salón al igual que la mayoría de los empleados. Filch tuvo que ser noqueado primero, reconoció a los tres y fue golpeado con presteza, desmayándolo inmediatamente.
Minerva estaba protegiendo la puerta de su joven amo, cuando Severus la atrapó, poniéndole un pañuelo con cloroformo sobre la nariz y boca. Minerva conocía a este hombre y solo se preguntaba ¿Por qué? Mientras se desvanecía. Creyó, más que oír en realidad, que Severus le decía: "Lo siento, Minnie, confía en mí".
Finalmente, el objetivo estaba enfrente. Severus abrió la puerta y Harry blandía una silla para protegerse, que soltó en cuanto Severus se quitó el pañuelo. Entonces el joven saltó a sus brazos.
—¡Severus! ¿Qué haces aquí? ¿Fuiste tu él del ruido? —Severus no contestó y se limitó a besar al joven, con hambre y pasión contenida. Cuando se sintió debidamente saciado, soltó esos labios y se separó un poco del joven.
—Te explicaré después, ahora, debemos irnos—Harry solo alcanzó a tomar su joyero, por si necesitaban cambiar algunas por dinero, antes de ser arrastrado escaleras abajo hasta la carreta.
—¿Qué los demoraba tortolitos? —Sirius estaba ya con las riendas en las manos.
—Joyas, podrían ser de utilidad—Contestó Harry.
—Bien pensado, elegiste bien Sev—Sirius esperó a que los dos hombres se subieran—Rems, te encargo la retaguardia ¡Arre! —Sirius jaló las riendas mientras el interpelado tenía un arma cargada para disuadir a los asaltantes o los pocos que pudieran despertar luego del somnífero.
La carreta se alejaba a toda velocidad mientras el plan de Severus empezaba a ejecutarse, y los tres hombres elevaron una plegaria a los dioses antiguos para que todo saliera como había sido planeado.
