"Cuándo...?"

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Gotas.

Besos.

Gotas de lluvia chocando con los vidrios.

Besos intensos, besos suaves, besos demandantes, besos apasionados.

Gotas de lluvia agolpándose en arrumacos, esclareciendo la luz que emergía de las ventanas.

Besos que se intercambiaban sin razón alguna, sin tener un lazo de por medio, sin poseer un significado para su relación.

Eran besos intensos bajo el sonido de la lluvia dentro del aula.

Por qué se besaban?

Cuál era el motivo?

Los besos de Kacchan siempre eran demandantes, no lo dejaban respirar, y cuando él se alejaba para coger aire, él se lanzaba contra sus labios, capturándolos, aprisionándolos con mayor potencia hasta adormecerle la boca completa. Así, eran los besos de su amigo de la infancia, su querido amigo del cual él le tenía inmenso afecto y admiración, pero que no fueron suficientes para que él supiera que aquel intercambio de besos era porque él sentía lo mismo que él.

Midoriya Izuku desconocía el detrás del porqué Kacchan lo besaba cuando estaban solos, o el porqué lo amenazaba con no decirle nada a nadie sobre los intercambios que se daban, o más bien, los intercambios que Kacchan buscaba tener, porque Midoriya estaba peor que perdido en ese asunto.

No alcanzaba a comprender por qué su amigo de la infancia lo besaba.

No comprendía cómo era que él lo maltrataba frente a los demás, es decir, le tiraba sus libros, le quemaba sus libretas, lo empujaba, lo insultaba, y le hacía saber cuánto éste lo odiaba con todo su ser, pero que al final del día, lo besaba como si su sed se saciara con sus labios, lo besaba como si él fuera el aire que necesitaba para respirar, lo besaba con tanta demanda que lo rompería.

El goteo de la lluvia aumentaba, al igual, que la intensidad de los besos de Kacchan, sus manos paseaban demandantes sobre la tela de su uniforme, clavándose como garras sobre su piel, incrustándose sobre su anatomía.

Midoriya se sentía peor que humillado, y con el pasar del tiempo, la duda y la intriga lo carcomían. Se volvían parte de sus pensamientos.

Su cuerpo reaccionaba con los movimientos que él le provocaba, pero su mente divagaba a otro lugar. Su mente ansiaba encontrar una salida, comprender el motivo de las acciones de su amigo de la infancia; su mente buscaba librarse de las ataduras que lo limitaban de cumplir su sueño.

Gotas.

Besos.

Cuándo acabará ese tormento?


Uno de esos días, Midoriya no tenía ganas de soportar las caricias exigentes de Kacchan, o sus besos sin control, pues se acercaba la etapa en que él decidiría de una vez por todas a cual preparatoria ingresaría y esa sería, claro estaba, la UA.

Bueno, al no haber nacido con un Quirk, el ingreso sería complicado, mas no imposible para el adolescente de catorce años de cabello rizado el siquiera intentarlo.

No perdía nada con internarlo, no?

Ultimamente él se había estado preparando mentalmente para el reto; además, ya le había comentado con anterioridad a su madre de sus deseos por querer ser un estudiante de la prestigiosa escuela de héroes UA, donde estudió su ídolo reciente y de la infancia: All Might.

Midoriya creía con todas sus fuerzas que él merecía por lo menos dar su mejor esfuerzo para pasar el examen, tanto el físico como el académico.

Si su amigo de la infancia se enteraba de su meta, de seguro, lo "castigaría" o le daría una cruel advertencia con tal de no verlo alcanzar sus sueños. Midoriya ya conocía demasiado bien a Kacchan, podría decirse, que ya hasta predicaba lo que haría él.

Tenía tatuadas en su piel las reacciones de Kacchan, al igual que sus caricias, el sentir de sus dedos al recorrer sus capas de piel, la sensación de su boca al rozar su cuello y morderlo, la forma en la que lo besaba y aprisionaba su cuerpo con sus explosivas manos hasta dominarlo por completo.

Midoriya conocía todos esos detalles a la perfección, y debía de encontrar una manera de salir de tanto tormento, de tanta humillación seguida de roces intensos por encima de su uniforme.

Sin embargo, qué era todo eso exactamente? Por qué Kacchan lo trataba de esa manera en privado?

Para Midoriya no tenía el más mínimo sentido, mas que verlo como una horrible forma de humillarle y de hacerle saber cuán inútil era su vana existencia para él, porque para Kacchan, él solo era un inútil que no podía hacer absolutamente nada, mas que complacerlo.

Midoriya ansiaba creer que su existencia no se limitaba a solamente complacer a Kacchan, a ser su descarga de frustraciones, no, su existencia debía de dar para más. Él desde pequeño anhelaba ser un héroe, el mejor de todos, aquel que salva a las personas con una sonrisa. Ese era el héroe que él soñaba desde que veía los videos de All Might en la computadora de su casa, incluso después de descubrir la cruel verdad al saber que él nació sin poderes, sin una individualidad y que su vida sería común y corriente. Una vida sin dejar su huella, una vida carente de sentido, una mera existencia plagada en el olvido.

Él no quería ese destino trazado; le daba temor tener ese futuro.

Debo ser más fuerte, se dijo convencido de que él modificaría ese futuro vacío que le esperaba, en lo que reforzaba sus notas sobre su libreta de "Análisis de héroes para el futuro".

Definitivamente cambiaré mi futuro, se aferró de la pluma con la cual escribía, sabiendo que el eclipse en el que su vida experimentaba no sería siempre eterno.

Escribía sin importarle los cuchicheos de sus compañeros, o el sentimiento de que la mirada de Kacchan lo observaba por detrás del hombro con intensidad; esa mirada, sea como la ejerciera, no lo detendría de lo que él hacía.

Sin embargo, para su desgracia, o mala suerte, el profesor les notificó a todos los demás compañeros que él tenía en mente ingresar a la UA, cosa que de inmediato, Kacchan se petrificó, para después, lanzarle una explosión frente a todos en el grupo, incluyendo al maestro, y lo terminó amenazando.

Midoriya quería despertar, ansiaba despertar de ese tormento ya.

Contuvo sus lágrimas con todo su ser, no queriendo ceder a sus amenazas, no señor, él lo confrontaría de alguna manera.

Pero esa simple amenaza común que recibía a diario no fue suficiente para el acumulamiento de insultos que su amigo de la infancia le restregaba constantemente en la cara, sino, lo abordó en compañía de sus amigos, le quitó su libreta, y como si le aplicara sal a la herida abierta que cubría su piel, le explotó su libreta de "Análisis de héroes para el futuro", sin un gramo de piedad. Nada. Y se la tiró por la ventana, no sin antes, decirle que se lanzara del techo de la escuela, es decir, lo acababa de incitar al suicidio.

Acaso Kacchan lo odiaba tanto como para decirle que se quitara la vida?

Tanto era su existencia una molestia para Kacchan?

Al quedarse solo en el aula, Midoriya se desparramó en el suelo echó un mar de lágrimas, dejando derramar el inmenso dolor que lo consumía vivo, que lo cubría entero, y lo enredaba asemejándose a una enredadera envolviendo su cuerpo hasta capturarlo en redes.

Él era prisionero de Kacchan, prisionero de no tener poderes. Un completo inútil, un cuadro obsoleto de color, una llaga en la herida de las manos, una vaga certeza de estar vivo.

Qué sentido acarreaban tales fundamentos?

Qué le deparaba con exactitud?

Por primera vez, sintió miedo, incertidumbre, temor.

Por qué Kacchan lo trataba tan mal?

Algo se quebró dentro de Midoriya y no fue un error.

Y si lo que dijo Kacchan era verdad? Y si él terminaba con su vida, en la próxima el tendría un Quirk? No valía la pena intentarlo.

Él valía demasiado como para acabar con todo porque Kacchan se lo aconsejó, y por nada del mundo, obedecería a ese obsoleto consejo que sólo bastaba para motivarlo a no hacerlo.

Lo único que hizo fue recoger su libreta del estanque de peces y regresar al aula por su mochila, y no supo si fue por crueldad del destino o por mala suerte suya, como siempre, pero Kacchan estaba esperándolo justo ahí, justo en la zona donde lo acorralaba con tanto gusto de su parte hasta dejarlo desnudo (simbólicamente) de todo.

—Hasta que por fin llegas, maldito— Bufó con gran entusiasmo. Falso entusiasmo, eso fue la sensación que tuvo Midoriya al oírlo. Su menudo cuerpo tembló de miedo, sabiendo lo que le esperaba en cuestión de segundos.

—K-Kacchan…— Pronunció dificultoso, algo que el nombrado interpretó con gran satisfacción, esbozando una sonrisa traviesa de sus labios.

—No me hagas esperar— Amenazó, y en segundos lo atrapó en sus redes.

No le dio tiempo a Midoriya de escapar, pues él ya lo estaba devorando con sus instintos explosivos como para dejarlo libre.

Las lágrimas contenidas en las comisuras de sus ojos le impedían ver con claridad lo que sucedía, y con dicha, agradeció no verle el rostro de burla de su amigo de la infancia al besarlo con demanda, y dejarlo expuesto de todo el mal que su anatomía conformaba.

Al terminar, Kacchan lo dejó tirado en el suelo a expensas de su condición agitada y exhausta, sonriéndole.

—Ya sabes qué hacer— Dijo brusco. Al verlo asentir dócil, añadió: —Sales diez minutos después que yo—

—Sí, Kacchan— Dijo obediente.

—Así me gusta— Se rió triunfal. —Y recuerda, no quiero que ingreses a UA, tu no perteneces ahí—

—S-sí…—Asintió débil.

Y se retiró de su vista.

Otro día de tortura por parte de Kacchan, pensó abatido, sintiendo un frío intenso abordar su corazón, abanicándolo de una helada ventisca. Ya estoy acostumbrado, asintió para sí, levantándose con pena, alistándose para salir luego de esperar por esos eternos diez minutos que él se veía obligado a obedecer.

De seguro, su madre estaría preocupada porque él aún no llegaba a casa a comer, pero a él ya no le quedaban fuerzas para moverse, porque su cuerpo le pedía a gritos que descansara, que se permitiera dormir por años hasta despertar siendo el mejor héroe de todos.

Cuánto tiempo duraría ese martirio?

Cuándo acabará su tormento?


Saliendo del aula, sus pies se sentían pesados, mientras que su cabeza decaía en un vaivén inconcluso. Él era una dulce criatura que no merecía ser tratado de la manera en la que lo hacían.

En uno de los cuartos del aula, vio una persona que en su vida había visto. Un chico con cabello bicromático, un lado era rojo y el otro blanco, unos ojos que definen los misterios de lo inalcanzable, una cicatriz usurpando su rostro haciéndolo verse tan profundo y tan inigualable.

Midoriya se detuvo en seco ante la presencia de aquel muchacho.

Quién era?

Ese muchacho se veía como sacado de un cómic, simulaba ser un ser celestial, esos movimientos agraciados que se desplegaban similar a las alas de un ave al volar la primera vez.

Parecía más bien, que estaba merodeando por el aula, quizás esperando a alguien? Y si esperaba a alguien, qué hacía en el aula que nadie usaba? Es decir, el aula vacía.

Más allá de su presencia, notó que el muchacho usaba el uniforme de la UA y eso lo animó a hablarle.

—Um, disculpe— Dijo en voz educada, exaltando al joven, quien se volteó a verlo con los ojos abiertos y la boca entreabierta. Pudo jurar que él pareció reconocerlo. —Está buscando a alguien?— La voz le salió con un deje de miedo, pero qué más daba? Le intrigaba saber qué hacía un estudiante de la UA en su escuela cuando no eran horas clase.

—Em, estoy perdido— Especificó el joven bicromático, expresando desde sus ojos una sensación de reconocimiento, de que él lo analizaba como si fuera una persona allegada suya, aunque para Midoriya, era su primera vez viendo a alguien tan celestial frente a él y no había nada mejor que eso. —Eres…— Se trabó dudando, colocando sus dedos debajo de la barbilla en aire pensativo.

Midoriya puso gesto interrogante, su corazón latiéndole en sazón, emocionado e intrigado.

—Eres Midoriya?— Preguntó, viéndolo intenso, analizándolo de pies a cabeza.

—Sí— Respondió, tras haber pasado saliva. Acaso ese muchacho lo conocía? —Me conoces?—

—Claro— Afirmó en un cabeceo ligero, dando unos pasos a su dirección, a lo que él sintió que sus mejillas se encendieron. —Eres Midoriya Izuku— Declaró seguro. —Digamos que te conozco—

—Usted me conoce?— Espetó sorprendido, apuntándose a él mismo con los ojos pestañeando. El joven realizó una sonrisa de lado, encendiendo aun más las mejillas de Midoriya, que no quitaba sus ojos de encima de él.

—Por supuesto— El joven lo miraba con ternura irradiando en sus facciones, su piel casi de porcelana lo encandilaba, y su voz tan suave que podría hacerse pasar por ventiscas de aire fresco. —Vas a ingresar a UA— No fue una pregunta, sino una afirmación.

Una oleada de curiosidad en relación a ese desconocido muchacho usurparon a Midoriya.

—C-cómo lo sabes?— Balbuceó incrédulo.

Midoriya creyó que el muchacho estaba en busca de Kacchan, pero no, él lo estaba buscando.

—Leí tu información— Dijo de soslayo, observando sus pecas, seguido de ver sus pestañas.

—M-mi información?—Repitió inteligible.

—Eres muy simpático, Midoriya— Se rió en voz baja el joven, resaltando su rostro. El corazón de Midoriya se contrajo, la embestida que recibió al oír esa risa fue demoledor.

—Po-por qué me buscabas?— Se atrevió a preguntarle, jugueteando con sus dedos en nerviosismo.

—No puedo decirte exactamente el motivo del porqué estoy aquí, porque yo mismo no te lo puedo decir— Explicó, él alcanzó a ver que en su gesto ocultaba algo, pues arrugó un poco las cejas. —Pero te puedo decir esto, Midoriya— Alzó su dedo en indicación. —Serás un asombroso héroe—

—Q-qué?— Se le cayó la quijada del impacto, sus ojos salieron de sus orbes en magnitud, el materialismo de su cuerpo se desarmó en pedazos. Todo lo que él añoraba escuchar se lo decía un desconocido, la niebla que rodeaba sus orejas y las palabras tóxicas que le decían los demás (sobre todo Kacchan) se disiparon de la faz de la tierra. —U-un héroe…yo?— Se le formó un nudo en la garganta, y las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos como ríos.

—Sí— Sonrió, emanando en su aura confianza.

—Yo no, yo no— Recordó que él no tenía un Quirk, y se frenó se seguir llorando. Le surgió la duda de que si ese joven se estaba burlando de sus sueños, pero no parecía que se reía de él, al contrario, se mostró bastante sincero y sus intenciones eran puras para con él.

—Me salvaste Midoriya, cuando nadie más se interesó en salvarme— Confesó sinceramente, irguiéndose a su altura. —Eres mi héroe, por eso, no permitas que Bakugou te siga dando el infierno que te da ahorita—

Una chispa de temor recorrió su espina dorsal, y sintió pánico al enterarse de todas las cosas que él sabía sobre su persona.

—C-cómo?— Dijo atónito. El joven lució arrepentido de haberle dicho eso, a lo que trató de recomponerse.

—Metí la pata— Suspiró angustiado. —Perdóname Midoriya, por haber hablado de más—

—N-no entiendo— Musitó lento. —C-cómo conoces todo esto? Por qué me dices que seré un asombroso héroe?—

—Te he estado observando— Le hizo saber en tono gentil.—Eres un ser que no merece ser tratado como un estorbo, Midoriya, tu mereces ser un héroe—

—Yo no tengo un Quirk— Admitió en gran pena, lagrimeando. El joven no se inmutó de su lloriqueo, no obstante, usó la yema de sus pulgares para limpiar su lágrimas que corrían por sus mejillas.

—No te preocupes por eso— Descartó, acunando su rostro. —La vida te traerá grandes cosas—

Grandes cosas? Midoriya puso gesto interrogante, y otro azote de lágrimas salieron de sus ojos, a lo que el joven siguió limpiando sin molestarse de realizar aquello; es más, parecía disfrutar mucho de su compañía.

Aunque, le había dicho "héroe", será que esa persona venía de un futuro muy lejano en donde él lograba sus sueños? O era un ser celestial que miraba el futuro y vino a hacérselo saber?

Si le decía que estaba hecho para cosas grandes, Midoriya se conformaría con escuchar eso, porque la sinceridad de aquella persona era suficiente para hacerle sentir que las esperanzas que él había tenido por años, no eran esperanzas vagas o ilusos de su parte, sino eran esperanzas certeras, llenas de un futuro prometedor para él.

Midoriya no indagaría más sobre el tema, pues estaba consciente que el futuro era relativo, por lo que, él tendría que esforzarse por lograr su objetivo con sus propios méritos, y lograr ser un héroe al que todos admiren, salvando a todos con una sonrisa y la mejor disposición. Midoriya se esforzaría más que los demás, pues él era un sin Quirk, pero eso no lo detenía de tener su meta puesta en ser un alumno de la UA, para después convertirse en un héroe infalible.

—Gracias— Agradeció poniendo su más cálida sonrisa. —Muchas, muchas gracias— Chilló llevado por la emoción.

—No me lo tienes qué agradecer, Midoriya—El joven cercioró en tono reconfortante, sobándole sus rizos con mucho cuidado. —Tal vez todo te parece como una eternidad, pero no te rindas nunca— Acarició su mejilla con su pulgar, reforzando sus palabras. —Ten fé en ti mismo siempre, y sigue soñando en que serás un héroe, porque así será— Se acercó, juntando ambos rostros. —Tu puedes ser un héroe— Susurró, esbozando una sonrisa desbordando de confianza, tal que Midoriya se sintió contagiado por su entusiasmo, que asintió, llorando en un mar de alegría inminente.

Esas palabras eran las que él tanto había ansiado oír de su madre cuando se enteró que él no poseía un Quirk. Esas palabras tan simples, pero cargadas de sentimiento. El que alguien ajeno o cercano a él le hiciera saber que su futuro se cumplía, era suficiente para demolerlo en una interminable alegría que las mismas palabras lo podían describir con detalles.

—Sí— Afirmó en un sollozo.

Cuando su llanto se hubo calmado, el joven le dio un pañuelo sacado de su pantalón del uniforme impecable del UA. Midoriya tenía muchas preguntas por hacerle, y a la vez, ninguna. Era un río de información aquel que recorría su mente, y realmente, quería saber todo? Es decir, Kacchan lo seguirá tratando peor que la basura en la suela de su zapato? O lo tratará como un igual?

—En qué piensas, Midoriya?— Lo interrogó el joven, calmo.

Ah, ya supo que preguntara primero.

—M-me gustaría saber— Inhaló bien, diciéndoles: —Su nombre, por favor—

—Mi nombre?— Dijo señalándose con el dedo, lo vio meditar unos segundos. —Shouto, llámame Shouto—

Shouto... Ese nombre le gustó mucho, para Midoriya fue una probada de lo que era pertenecer al mundo de alguien. La entrada del mundo que componía a una persona en su entereza.

—Shouto...— Pronunció ruborizado.

El nombrado Shouto sonrió conmovido.

Su rato de convivencia con Shouto no duró tanto como él hubiera querido, pues éste no le contó nada de lo que él ansiaba preguntar, y omitió cada detalle que incluyera su propio futuro. Sin más, Midoriya no podía estar más satisfecho al saber que le esperaban cosas grandes, las cosas que él soñaba desde pequeño, las cosas que pasaban por su mente cuando usaba su disfraz de All Might.

Lo único que hizo Shouto, además de revisar su reloj de mano cada tanto, fue hojear su cuaderno explotado por parte de Kacchan, con una mirada invadida de tristeza profunda, lo pescó delineando su caligrafía con sumo cuidado con sus dedos agraciados, y Midoriya quiso saber el por qué él actuaba de esa manera frente a un cuaderno destruido, un cuaderno que para Kacchan era sin valor.

—Este cuaderno— Comentó Shouto de la nada, sobresaltando a Midoriya, quien asintió rápido. —Es valioso para ti?— Él volvió a asentir, apenado de la condición penosa en que su cuaderno se hallaba en un las manos agraciadas de Shouto. —Te serán útiles para el futuro— Dijo revisando su reloj de mano, y antes de que Midoriya respondiera a aquello, Shouto lo abordó. —Es hora de irte, Midoriya—

—Qué?— Lo vio pasmado. Qué significaba eso?

—Tu destino de convertirte en un héroe— Recalcó cuidadosamente, capturando la atención de un anonadado Midoriya, quien lo observaba con los ojos viscos. —Puede que esté más cerca de lo que crees—

—Shouto?—

El pecho se le oprimió el llamarlo, no obstante, necesitaba saciar su sed de respuestas. Shouto se comportaba extraño y no llevaba dos horas de conocerlo.

—Cuida tus cuadernos— Acarició un mechón de su cabello rizado, contemplándolo como si fuera una pieza sagrada de su colección. —Hazte fuerte, Midoriya—

—Q-qué?— Midoriya toqueteó del brazo de Shouto, que no se zafó del sostén de su mano.

—Sal— Ordenó gentil. —Afuera te espera tu destino de ser un héroe, no aquí adentro—

—A-aguarda!— Quiso retenerlo, pues aún le faltaban cosas por decir, cosas por saber.

—Nos veremos pronto, Midoriya— Le tendió una sonrisa cálida, saliendo de la puerta del aula.

—¡Espera, por favor!— Midoriya corrió al pasillo, y en efecto, no quedaron rastros de Shouto por ningún lado.

Desde ese día no lo volvió a ver, y curiosamente, ese mismo día salvó la vida de Kacchan al ser atacado por el monstruo del limo, al igual que ese mismo día conoció a All Might, de la misma manera, obtuvo su Quirk a través de All Might, quien se convirtió en su mentor y su figura de apoyo en el camino para ser un héroe. También desde entonces, Kacchan se enojó tanto por su intervención al salvarlo que no lo volvió a molestar más, asimismo reduciendo su carga emocional en gran medida.

Midoriya pasaba todos los días por aquel aula vacía, esperando encontrar algún rastro de parte de Shouto, mas nunca encontró nada.

Se preguntaba a diario, al recordar las últimas palabras que él le dijo "Nos veremos pronto, Midoriya", haciéndolo pensar:

Cuándo te encontraré de nuevo, Shouto?

Cuándo llegará el día en que nos veremos en UA?


Sin embargo al ser aceptado por la UA, su memoria se erosionó y el nombre de "Shouto" se esfumó de su mente, mas Midoriya se quedó con el conocimiento de que sus impulsos para dar el paso y buscar convertirse en un héroe, fueron dados porque alguien lo orilló a atreverse a cambiar su destino de un sin Quirk, porque alguien creyó en él y quizás sí había sido obra de un ser celestial que lo estuvo observando desde lejos y quiso ayudarlo a que así fueran las cosas, que así él se libraría de esa pesada carga que involucraba el ser considerado un inútil por todos, en especial por Kacchan.

A partir de ahí, Midoriya le demostraría a Kacchan no ser el inútil que él siempre creyó de su persona, y le haría ver a ese ser celestial que sus palabras no fueron en vano, que su despedida de volverse a ver pronto no eran palabras vacías, porque poseían una carga muy especial para Midoriya. Una carga emocional que significaba el inmenso agradecimiento que le tenía y el porqué él se sentía tan bendecido de su nueva vida y de haber obtenido un grandioso Quirk, que aún no dominaba.

Pero eso no restaba que en sus momentos de reflexión antes de ingresar a la UA, pues le faltaba muy poco para que las clases comenzaran, no evitaba sentir que ese ser tan similar a un príncipe, le encendiera las mejillas en un rojo carmesí y su corazón latiera a mil por hora. Esas sensaciones lo hacían anhelar con mayor fuerza que ojalá y a esa persona la encontraría en UA.

Te encontraré en UA? Se preguntaba con una sonrisa risueña.

Y si te veo, te podré reconocer? Espero que sí.

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P.D. Qué les ha parecido este capítulo? Es un nuevo camino que quise tomar por separado de mis otras historias. Lo edité nuevamente porque le faltaba una porción de contenido.

Creo que será two-shot.

Muchas gracias por leer, y espero que les guste.