Hola a todos! Uff, he pasado por unos días difíciles pero agradezco mucho que al final todo vaya mejorando. Aunque estemos encerrados por el virus les pido que no se desesperen, sino que aprovechen para poder aprender cosas nuevas, como un idioma, cocinar, yoga, aprendamos a ser más activos y aprenderemos cosas nuevas de nosotros que seguro nos sorprenderá, pero bueno, dejando a tras eso y sin más qué decir aparte de que disfrute mucho escribir esto de esta linda parejita y gracias a Thomas Astruc por tan genial serie… COMENZAMOS!

….

Coma alimenticio.

Capítulo único.

La primera vez que Nino fue a la casa de sus suegros nunca la olvidaría…

El grupo se dividió en equipos para dar una presentación, para suerte de Adrien y Nino les había tocado hacer equipo con Marinette y Alya, cada una con un respectivo chico. Está de más por decir Chloe hizo un berrinche para que Adrien no estuviera con Marinette, y curiosamente hasta Lila se mostró reticente alegando acerca de cómo Adrien la ayudaba con algunas materias y que esta no podría ser la excepción, pero al final la decisión fue tomada y en la salida los amigos tomaron caminos separados.

Nino estaba feliz de hacer la tarea en la casa de su novia, a diferencia de su casa, la familia de Alya tenía una chispa especial que a veces sentía carecía la suya, no lo malentiendan, amaba a sus padres y a su hermano pero la familia de su chica era especial a su manera y esa sería la primera vez que se quedaría hasta tarde en su casa a comer.

-Espero no ser una molestia.

-No te preocupes, pero te aviso que mi mamá estará en casa ya que es su día libre, le dije que vendrías.

-Mola, nunca he comido algo de cinco estrellas.- era cierto, estaba curioso por saber cómo cocinaba una de las mejores chef de elite de Paris.

-No te entusiasmes, mamá en su día libre cocina lo más básico o algún recalentado que papá deja.

-Bueno, no importa, además sería malo importunar a tu mamá.- llegaron al departamento y Alya abrió la puerta.

-¡Ya vine!

Ni siquiera entraron cuando un exquisito aroma los recibió de golpe.

-¿Mamá?

-Bienvenida Alya, hola Nino, me alegro tanto que vinieras, la comida estará listo en un momento.- dijo la elegante mujer con una dulce sonrisa.

-Gracias, madame.- Nino estaba babeando al ver la mesa distintos platillos elegantemente decorados que lucían sacados de una revista gourmet, luego vio cómo se colocaba una serie de platos ramekin con una pasta estilo lasaña y salsa blanca.

-Provecho, lávense las manos y coman antes de que se enfríe.- Nino fue el primero en dar bocado y sintió esa delicia de platillo casi derretirse en su boca.

-¡Oh, cielos! Es usted increíble. Tan talentosa, esto es delicioso, me gustaría poder vivir aquí. Adópteme.

Nino no paraba de adular aquella exquisita comida y Alya miró a su madre con ojos entrecerrados de forma acusatoria.

-¿Lo has hecho para ganarte el favor de mi novio?

-¡No! Me ofendes hija. Pero ¿no es lindo cuando come? Me recuerda tanto a tu padre, incluso se atraganta de la misma forma.

-¡Mamá!

-¡Qué delicia!- exclamó el moreno con la boca casi llena.

-¡Hay tarta de chocolate y azúcar!- canturreó la mujer mostrando el postre.

-¡Muchas gracias por invitarme!- Alya suspiró resignada, aquella sería una tarde muy larga.

Esa tarde Nino estuvo al borde de un coma alimenticio, apenas y podía moverse mientras realizaban el trabajo.

-Siento que apenas puedo con mi alma…

-¿Vas a vomitar?

-Sería un sacrilegio hacer eso.- se quejó el moreno con voz estrangulada. De repente comenzó a llegar al teléfono varias notificaciones, todas de Adrien con fotografías de él en casa de Marinette.

Siento que estoy en el paraíso.

Cocina china combinada con la cocina francesa, es toda una delicia.

Me encantaría vivir en una panadería, Marinette es tan suertuda.

Nino abrió los ojos con espanto, debía prevenir a Adrien de aquella trampa mortal. ¡Tenía que salvar a su mejor amigo antes de que terminará como él!

La puerta del cuarto se abrió.

-Hola chicos, pensé que les gustaría algo de fruta para aligerar la comida, les traje unas ensaladas de pera, manzana y piña.

-Wow, gracias mamá. Es mi favorita. Nino, ¿quieres un poco?

La mirada de Nino se perdió en la ensalada de frutas, incapaz de negarse, incapaz de moverse, y deseando que Adrien lo perdonara… ese día Nino aprendería a comer moderadamente cada vez que iba a casa de Alya, y si estaba el resto de su familia mejor, para evitar así caer presa de un coma alimenticio. En cambio Marinette aprendió que Adrien es capaz de devorar hasta la última migaja de un platillo y dejar los platos limpios de cualquier salsa y aderezo para seguir como si nada yendo directo a por el postre y el segundo postre de la tarde.

Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer, pueden buscarme en mi red social de Facebook como Sonrais Miraculeur donde pongo algunas ideas, proyectos futuros y pistas. Dejen review, nada de tomatazos, y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!