"Gané esta semana! Mirelle ya no es virgen, Bichito!"

"No estés tan seguro, Gatito! Me temo que el 100% del siempre Gay Marc es...bueno...HISTORIA."

"Qué? Marinette, eres totalmente malvada, yendo detrás de chicos gays para acumular más puntos! Eso es TRAMPA!"

"Solo estás celoso de que sea capaz de ligarme a chicos que se dicen ser homo, mientras que tú solo vas tras las virgenes!"

"Eres una maldita arruinando la vida de alguien!"

"Y tú eres mejor? La virginidad es muy importante para las chicas y tú las tomas sin dudarlo!"

Marinette Dupain-Cheng y su amigo Adrien Agreste estaban peleando y peleando como cada lunes durante el break. Y sí, eran amigos a pesar de su hobby de jugar con las vidas de los demás y pelear por el título del hombre y mujer más deseados en todo el campus. Y nadie podía decir nada – ellos eran populares, atractivos, inteligentes, millonarios, sabían cómo hablar dulcemente para convencer, cómo empujar y obtener lo que querían. Las chicas dejaban ir su posesión valiosa en nombre del amor y cada semana, una o dos se convertían en alguien más y se contaban como trofeo.

La mayoría de los chicos temían, las tácticas de seducción podrían destruir sus relaciones o su sexualidad y ponerlos en el plan de víctimas.

Después de todo, a ambos chicos no les importaban a quienes se llevaban con tal de salir satisfechos, al menos un poco.

Cada lunes, a la hora de break, era el momento de contar sus víctimas y puntos. Por supuesto, cada semana, discutían por ver quién era el mejor rompecorazones, así que el título aún no estaba definido.

El hecho más interesante era que, Adrien y Marinette habían sido amigos cercanos desde la secundaria. Ambos compartían varios recuerdos y conocían bastante bien al otro. Habían logrado tener muchos amigos en la universidad, es por eso que, cuando alguien trataba de lastimar al otro, la otra persona saltaba para defenderlo. El vínculo era más fuerte de lo que cualquiera pudiera imaginar.

Adrien y Marinette estaban discutiendo como cada lunes y sus amigos, Alya y Nino, comían en silencio mientras que su humor empeoraba con cada minuto. Desafortunadamente, todas las chicas con corazones rotos y los chicos enojados decidieron tomarlos como objetivos para descargar sus lágrimas y quejas, así que escuchar sobre otros encuentros del malvado par era como 'prepárense para escuchar acerca de la pérdida de fe y orgullo'.

"YA BASTA!"

Los chicos dejaron de discutir.

"Ya tuve suficiente de esta porquería! Al demonio! Ustedes juegan como les place y el que yo ni siquiera pueda tirarme a alguien no es reconfortante!" Alya casi gritó llena de frustración. "Maldición! Realmente quieren saber quién es el mejor? Les propongo la apuesta que solucionará todo!" con estas palabras Alya recogió sus cosas y se fue.

Marinette ladeó la cabeza, bastante divertida, después de salir de su estupor.

"Qué le pasa?" preguntó "Necesita tirarse a alguien? Nino hazte cargo, no se supone que estan saliendo"

Nino se alzo de hombros "No es oficial" Dijo y siguio comiendo en silencio.

"No sé que les pasa a los dos, se ven bien..." Adrien se cayó por unos momentos. "Puedo comerme tus tomates?" tomándolo de la comida de Marinette.

"Oye! Solo si me das tus zanahorias!" dijo sonriendo malvadamente.

"Pero me gustan las zanahorias! Y a ti ni siquiera te gustan los tomates!" Adrien hizo un puchero como niño pequeño. "Te odio, Marinette Dupain-Cheng!"

"Yo también te amo, Agreste, ahora deja de hacer pucheros, no soy una chica facil y no me parece gracioso."

Nino solo los miraba. Algo le decía, que era mejor dejarlos ser.

"Alya, nos dijo sobre el reto!" Adrien estaba haciendo pucheros como siempre. "Y Marinette tendrá que admitir que soy el mejor en todo este campus." agregó sonriendo.

"Ya quisieras, Gato tonto! Yo ganaré y tendrás que tragarte tus palabras!" los ojos de Marinette estaban brillando de emoción.

"Cállense los dos!" los tres presentes (Nino no se perdonaría a sí mismo si no iba al misterioso encuentro) estaban en shock (otra vez, no era que alguien lo haya estado notando) "Estamos aquí para decidir, quién de ustedes, bastardos, es el mejor. Bueno, de hecho, me importa un pito, pero son mis amigos y bla bla bla, ya saben la historia. Así que, estoy seguro que Nino está tan harto de sus juegos tontos como yo." Nino trató de ser invisible pero falló. "He hecho algunas investigaciones para poder llevar a cabo la apuesta, lo cual resolverá su problema y nos dará chance para calmarnos y relajarnos sin tener que estar rodeados de personas con los corazones rotos. Saben...cuál es el mayor temor de un casanova?" Alya preguntó sonriendo por primera vez.

"Que lo dejen?" dijo Adrien sin pensar.

"Conocer a un mejor casanova?" preguntó Marinette, insegura.

"Perder?" Nino no pudo resistirse a contestar.

"Tibio. Pero hay algo mucho más grande e incluye todas sus respuestas. El mayor temor de un casanova es..." Alya miró dramáticamente a su audiencia. "...enamorarse!"

Tres...

Dos...

Uno...

"Alya, por qué rayos le temerían ellos a enamorarse? Estás loca!" Nino no encontró nada inteligente esta idea.

"No. Pensemos un poco. Cuando te enamoras, quieres estar con esa persona, quieres comprometerte a que todo será mejor, quieres ser amado, necesitado, quieres amar, necesitar. De pronto, esa persona es más importante que tú mismo. Pero básicamente, un casanova no quiere eso, porque no puede poner a esa otra persona como la persona más importante en su vida." Explicó calmadamente. Marinette y Adrien estaban escuchando sin decir nada. "Un casanova es un casanova porque se ama a sí mismo más que a otro y esa otra persona existe solo para satisfacerlo. A un casanova no le gusta las responsabilidades, ningún tipo de ataduras, porque es él el que decide cuándo y dónde empieza o termina una relación. Pero estar enamorado hace que todo sea impredecible, fuera de control, hace que las personas sean vulnerables."

"Ok. Pero qué tiene que ver eso con ellos?" preguntó Nino señalando a los silentes chicos.

"Un casanova teme estar enamorado aunque puede tener a cualquiera, pero...qué pasaría si tiene que ganarse el corazón de otro casanova?" contestó la morena con una sonrisa. "El máximo juego entre Marinette y Adrien – para hacer que el otro se enamore. Dejémoslos pasar tiempo juntos, dándose dulces sobrenombres, llamarse cada noche, salir en citas, ver películas juntos, ir a discotecas, abrazarse, besarse...pero...el que se enamora primero – pierde."

Marinette y Adrien abrieron grande los ojos, Nino cerró los suyos, mientras que Alya aún sonreía sobre pagadamente.

El silencio reinaba.

Marinette fue la primera en despertar.

"Quieres que lo seduzca? Pff, Alya, pensé que sería algo realmente difícil." Sonrió la chica frunciendo los labios simulando queriendo besar a Adrien.

"No hablo de seducción. Creo que debemos poner la regla de no tener sexo. La apuesta es sobre enamorarse."

"Por qué no sexo?" dijo Adrien.

"Por qué no me sorprende que preguntes sobre sexo?" dijo Marinette, molestando a su amigo.

"Pues porque no!" la voz de Alya se hizo más elevada. "Además la no resuelta tensión sexual es probablemente lo único que los mantendrá enfocados en su objetivo. Y no vale hacer trampa!" Alya se giró hacia Adrien. "Serán fieles con el otro, serán una pareja modelo. Mientras más rápido admita el otro que se enamoró, más rápido serán capaces de tirarse a alguien. Qué les parece?"

Nino se rió.

"Hermosa! Has planteado una buena apuesta. De esta forma todo el campus estará tranquilo y ellos se enfocarán en el otro. Eso ahorrará muchos problemas...no más chicas llorando...le entro!"

"Oi! Tú no juegas! No nos hagan hacer algo que no queremos!" Adrien se quejó en voz alta.

"Agreste, temes la apuesta? Solo admite que eres un perdedor y podremos vivir en paz." Dijo la azabache bebiendo su cerveza y sonriendo. "O tal vez...ya estás enamorado de mí y todo este juego es solo para que yo me interese en ti?" sonrió presumidamente.

"No hay forma en la que me enamore de ti! De ninguna zorra manera! Y no le temo a ninguna apuesta! Soy mejor seduciendo que tú! Puedo hacerte mío en tiempo record, solo que no se me antoja. Además te gustan tus jueguitos, así que quién soy yo para alejarte de tus juguetes?" Adrien estaba fúrico.

"Entonces le entras?" preguntó Marinette.

"Por supuesto que SÍ! Vas a arrepentirte de esto!"

Nino miró a Alya un poco preocupado.

"Estás SEGURA de que sobreviviremos a esta apuesta?"

Las reglas eran simples. Para empezar, ellos tenían que encontrar sobrenombres dulces y después de debatir decidieron llamarse 'Princesa o Bugaboo' y 'Gatito'. Nino podía jurar que Marinette estaba contenta, mientras que Adrien estaba al borde de golpear a alguien, pero no iba a echarse para atrás. Probablemente, Marinette fue la primera en entender las reglas del juego y, como era inteligente, podría usarlas para obtener ventaja."Mmm gatito, no te olvides de llamarme antes de dormir y desearme dulces sueños!" Nino casi se atora cuando escuchó la más dulce voz que jamás haya escuchado antes.

"Princesa, por supuesto que te llamaré. Después de todo, somos una pareja modelo, verdad?" la voz de Adrien estaba cubierta de un gran montón de azúcar.

"Aww, mi amor" eres tan dulce. No seas así o tendré que besarte!"Marinette sonrió con un gesto de timidez.

"Mi vida, eres tan linda, quiero pellizcar tus mejillas y verlas enrojecer." Adrien le siguió el juego, menos enojado, probablemente habiendo procesado todo el juego y decidido dar lo mejor de él.

"Gatito, tú solo quieres fastidiarme, admítelo." dijo Marinette riendo como niña.

"Solo cuando quieres ser fastidiada por mí." Adrien no perdía.

Nino se rascó la cabeza. El juego parecía entretenido. Debía ir por las rosetas de maíz para disfrutar mejor el show.

"Wow, no esperaba que me llamaras de verdad." Marinette se rió con el teléfono móvil pegado a la oreja.

"Prometí llamarte y soy un hombre de palabra. Y bueno...qué haces?" Adrien se acomodó.

"Estoy en mi cama usando mi pijama." Marinette sonrió un poco. Después de todo era lindo hablar con alguien antes de ir a dormir.

"Cuál de todos? No me digas que el rosado!" Adrien se rió recordando a su amiga usar un lindo pijama rosado durante uno de sus viajes.

"No te rías, es el que más me gusta! Y sé que lo encuentras lindo!" Marinette hizo un puchero infantilmente.

"No hagas pucheros mi vida!" Adrien se rió más fuerte.

"Cómo lo supiste?"

"Te conozco lo suficiente como para saber en qué momento haces pucheros. Haces un rostro lindo, demasiado adorable como para poder resistir." Explicó Adrien. De alguna forma sus palabras solo salieron y sonaban creíbles.

No, lo que dijo fue verídico. Después de todo Marinette era linda.

"Aww, entonces debo recordar hacer más pucheros para ver ese lado tierno que tienes!" dijo Marinette más divertida.

Si tenía que ser tan linda como una chica virgen, ella podía, no es como que era la primera vez. "Adrien, por qué aceptaste esta apuesta? Pude ver que no querías."

"Bueno, aún creo que no es una buena idea. Pero de alguna forma me gusta nuestra pequeña competencia. Y tú?"

"Suena emocionante. Y de hecho me gustaría saber...qué se siente salir contigo. Ya sabes, una nueva experiencia." Marinette estaba escogiendo cuidadosamente sus palabras, tratando de mezclar verdad y mentira en una forma correcta. Ella estaba al tanto de que Adrien era tan experimentado como ella. "Tal vez no debemos hablar mucho sobre esto. Después de todo las parejas no analizan cómo ganar y no enamorarse."

"Tal vez tienes razón. Pero vamos a contarlo como el 'Día 0', así que debemos discutirlo y dar el paso apropiado mañana, no?" los pensamientos de Adrien estaban revueltos. "Después de todo recién empezamos hoy, completamente de la nada, así que tal vez..."

"Oh no, Kitty, no sabrás mi plan! Haré que te enamores sin importar qué, y tendré un buen trato, mientras intentas seducirme. Así que sé un lindo novio, deséame dulces sueños y dime cuánto me extrañas y que no puedes esperar a verme mañana." Marinette tenía un suave pero firme voz.

"Eres mala! Solo quería esclarecer algunos puntos antes de meternos en el juego." fue el turno de Adrien para hacer pucheros. "Pero sabes qué, Princesa? Si quieres seducirme, intenta algo como el cosplay...puede que tal vez así...considere darte chance." agregó con una malvada sonrisa, no era como que Marinette pudiera verlo.

"Y tú deberías ser más caballeroso, si quieres que me enamore de ti! Dulces sueños, Gatito!" Marinette colgó después de decir esas palabras.

El juego estaba por empezar...