La siguiente historia es una adaptación a un libro llamado "Arráncame la vida" también existe una película con el mismo nombre.
En verdad es una joya.
Los personajes serán usados con el fin de darle vida a esta historia.
Así que no será raro verlos fuera de sus personalidades.
Hinata será la que tendrá un cambio más drástico.
Pareja principal kakahina.
CAPITULO I
Este año pasaron muchas cosas en la aldea. Entre otras cosas , me enamore de kakashi Hatake y nos casamos.
Lo conocí en ichiraku en que otra lugar podía ser si era el lugar más famoso en konoha. Ahí pasaba de todo, desde el inicio de muchas buenas amistades, además que se había convertido en el lugar favorito de algunos shinobis al regresar de cualquier misión, como si no existiera otro lugar.
En ese entonces el tenía 29 años y yo 16. Estaba con shino, kiba y mi primo Neji. Cuando entro saludando al dueño del lugar, Pidió un tazón de ramen y se sentó sosteniendo un libro. Por supuesto que yo lo mire con disimulo tal como una señorita debería hacerlo ,Me llamo la atención tenía las manos grandes y que decir de su cabello plateado, en ningún lugar había visto tal cosa.
Además que tenía un aire misterioso con esa máscara que cubría la mitad de su rostro y su bandana ninja cubriendo uno de sus ojos.
De repente me puso la mano en el hombro y me preguntó.
¿ Si que son un verdadero fastidio?
Mire a mi alrededor.
¿Quienes?
-Usted diga que si, se le nota en la cara que está de acuerdo.
Asentí dudosa y volví a preguntar ¿quienes?
Entonces el que tenía el libro en la cara, dijo - los aspirantes a chunnin, ¿pues quien más?
Tome mi tiempo para contesta, tenía razón desde que los exámenes habían comenzado aquellos chicos y sus entrenadores no hacían más que dar problemas dando pelea en todas partes.
Quiso acompañarme a mi casa y desde ese día en adelante me visitaba con frecuencia, ganándose la aprobación de mi padre y de mi pequeña hermana.
Kakashi nos cantaba historias donde siempre resultaba siendo el ganador y claro siendo el tan aclamado "Ninja que copia" nadie lo ponía en duda.
Se nos metió de golpe hasta mi tan querido primo, que en un principio lo calificaba de un aprovechado y un asalta cunas. Empezó a tomarle apreció.
A veces me traía flores, pues conocía mi gusto por prensarlas. A mí padre
te de jazmín, y para Hanabi-chan herramientas de ninja.
Para mí padre el se convirtió en el varón que nunca pudo tener, ambos sostenían largas platicas sobre política y posiciones que yo ignoraba.
Cuando se iba, yo lo acompañaba hasta la puerta y me dejaba besar un segundo, creyendo que alguien nos espiaba, luego salía corriendo detrás de mi inocente hermanita.
Nos empezaron a llegar rumores, dónde nos aseguraban que era un pervertido y mujeriego. Que le gustaba engañar jovencitas, que era un asesino, que estaba loco y que nos íbamos a repetir.
Nos arrepentimos, pero años después. Entonces mi papá se ponía hacerme bromas sobre mis ojeras y yo me ponía a darle besos.
Me gustaba besar a mi padre y sentir que tenia 5 años, dónde mi madre seguía con vida y preparaba rollos de canela los domingos después de un duro entrenamiento entre mi padre y yo. Pero a dónde había quedado aquella niña, claro ya no existía.
A veces me perdía entre mis recuerdos.
Tenía 16 años y muchas ganas de conocer el mundo, por eso acepte cuando Kakashi me propuso salir de misión juntos al país de las olas. era una misión sencilla que no requería de muchas habilidades o eso me explico.
Yo no conocía el mar, el me contó que se ponía negro en las noches y naranja en los atardeceres y el sol impregnado en las olas. Salí de casa dejando un simple papel diciendo. "No sé preocupen me fui de misión"
En realidad me fui a poner la espantada de mi vida. Yo había visto gallos y ciervos montarse en las hembras. Pero el pito parado de un señor era otra cosa. Me deje tocar sin meter las manos, me quedé como muñeca de trapo en la cama de aquella posada. Hasta que el me dijo ¿a qué le tienes miedo?
- De nada- dije
- Entonces, ¿ por qué me ves así?
-Es que no estoy muy segura de que eso me quepa.
- como, no Hina- chan. No más póngase flojita. Dijo y me dió una nalgada. - Nadie te va a comer si tú no quieres.
Volvió a tocarme por todas parte, como si se hubieran acabado la prisa.
Me gustó.
Continuará...
