Para quitarme el deseo de hacer una school AU entero, tengo otras ideas que quiero investigar más y dedicarle más tiempo, pero siempre quise realizar uno y quitarlo de estar rondando mi mente. No tiene mucho sentido, solo cosas yo quería escribir al menos una vez en mi vida y dentro de unos años, o quizás pocos meses, volver y decir; "No puedo creer yo escribiera ESTO" Y reirme de ello, por supuesto. Habrá guiños a otros ships pero es 99,9% RuSa.


Act: I

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Todo la clase se quedó en silencio cuando percibieron a Sapphire entrar por la ventana. No porque estuvieran sorprendidos de que entrara por ella; eso es lo común. Sino por su aura y controlado rugido que sabían estaba conteniendo por dentro. ¿Se había peleado de nuevo con Ruby? ¿Qué hizo esta vez para enfadarle a tal nivel?. Murmullos invaden la clase aunque no llegaban a los oídos de la castaña que cruzaba sus brazos en su pupitre. Ruby apareció por la puerta del aula. Todos los presentes en ella esperaban no sucediera una catástrofe cuando el azabache abriera su boca, para comentar cualquiera que fuera el tema habían discutido hoy. Para su suerte, sonó la campana, y a Ruby no le gustaba tener un retraso en su expediente. Suspirando, cerró la puerta y se dirigió a su aula. Aún sin entender por qué Sapphire se había enfadado con él, bueno, ni siquiera sabe si se enfado con él. Estaban hablando cuando de repente Sapphire comenzó a fruncir el ceño y trepar por el árbol hasta la ventana de su clase. Sin dejar una sola palabra de despedida.

Sentándose en su pupitre se limitó a suspirar esperando poder hablar con ella a la salida. Aunque debería ser rápido, ella saltaría como un mono por la ventana al compás de la campana. Fijándose en la nota encima de su libro, Ruby pudo leer algo que cambiaría todos sus planes;

"Debemos preparar la obra así que hemos decidido quedarnos un poco a discutir antes de ir a nuestro club para ver qué función hacemos al final."

Con la letra pulcra de la delegada de su clase, Ruby vio su plan se debería retrasar a hablar con Sapphire después de su trabajo de medio tiempo y antes de cenar. Además tocaba biología y geología de asignatura. Para recordarle más sobre Sapphire siempre hablándole de todas las cosas que le apasionan de la naturaleza en sus almuerzos.

— Qué oportuno...

Dijo sin mucho ánimo. No podía evitar preocuparse por Sapphire. O mejor dicho no le gustaba cuando la atmósfera era fría entre ellos.

Hoy no era su día.


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— Hey, Ruby

Volteando al emisor del saludo, Ruby miró sobre su hombro (aunque ya sabía se trataba de Emerald.) Debido a sus labores en el consejo estudiantil, al cual se presentó por seguir los pasos de Crystal, estaba revisando cada aula recogiendo los diferentes panfletos rellenos con sus elecciones para el festival. No pudo evitar ver la cara cansada de Ruby y, por mucho no quiera admitirlo, no era normal verle tan poco animado por uno de estos festivales. Pensó estaría ya con miles de bocetos sobre la ropa para la obra de su clase.

— Te acompaño hasta la escalera debo bajar al segundo piso.

Ruby respondió encogiéndose de hombros.

— Pensé que estarías más emocionado con una obra teatral, a ti te gustan esas cosas llenas de brillos y focos... — sin recibir respuesta, decidió preguntar directo.— ¿Ha pasado algo con Sapphire?

Viendo de reojo como el azabache paró por un instante, el rostro de Emerald se torno cansado. ¿Qué había pasado de nuevo a los tórtolos? A veces daba gracias ser un año menor que ellos y no tener que soportarlos en clases. Pero no dejaba de preocuparse.

— No lo sé...

— ¿Cómo que no lo sabes? — sorprendido con la respuesta, Emerald enarco una ceja.— Sapphire te debe haber gritado la razón, como hace siempre, ¿no?

— No, esta vez solo frunció el ceño y se marchó.

Ruby cerró los ojos de nuevo, pero sin encontrar respuesta a que había hecho mal esta vez. Emerald ahora estaba preocupado también. No era típico de Sapphire no gritar al instante sus pensamientos. Aunque quería seguir conversando, debía recoger los papeles de la planta baja y entregarlos a Crystal.

—Debo seguir recogiendo, pero más te vale solucionarlo de alguna forma...

"Y no morir en el intento" fueron las palabras de Emerald que se perdieron en el jaleo de la segunda planta de la escuela. Dejando a Ruby con más presión de la que ya tenía.


Mientras intentaba recordar por qué había aceptado ese trabajo a medio tiempo, por aviso de Gold, a quien deseaba estrangular cada vez que pensaba no debía hacerle caso; Ruby se puso el traje de mascota.

Objetivo principal: Estudiar moda en Milán, la capital de la moda y de Italia.

Objetivo con este trabajo: Conseguir ahorros para la estancia, (Norman no iba a darle ni una sola moneda) no tener que trabajar allí y perder el tiempo preciado de disfrutar su viaje.

Ventajas:

-Lo bien que pagan por pocas horas.

-Poder estudiar en las horas restantes.

Desventajas:

-Llevar un traje de conejo extraterrestre gigante.

-Morir de sudor."

— ¡Es BiBiDu!

— ¡BiBiDu juega con nosotros!

Los niños no tardaron en aglomerarse atraídos por el lindo conejo cuando empezó a repartir los pañuelos. Era una ardua batalla, pero Ruby tenía un objetivo. Un traje pesado y los gritos de unos niños no podían debilitar su pasión. Estuvo planeando estudiar en el extranjero desde que comenzó a leer esas revistas de moda y diseñar por sí mismo. Hasta aprendió idiomas a temprana edad para ser fluido y no tener problemas al viajar.

Las caras de los niños y sus nombres ya se las sabía de memoria, aunque hace solo dos años que se mudaron aquí por el trabajo de su padre y uno en tomar este trabajo. Hoy parecía que unas de las caras suele venir a visitarlo dando su paseo diario a la panadería de Diamond no quería asomarse. Y Ruby pensó que esta vez sí había metido la pata con Sapphire sino visitaba a sus queridos kouhais. Pero era aún más desesperante no saber la razón exacta. Entre sus pensamientos y vaivén de los niños, su turno llegó a su fin.

Pudiendo quitarse al fin la cabeza gigante dejando entrar aire fresco de nuevo, Ruby se sentó en la silla del staff. Gold algún día iba a pagar por cada gota de sudor.

— ¡No lo sueltes Mina!

— ¡Entendido Puli!

Abriendo los ojos al segundo de oír aquellas voces, Ruby salió corriendo hacía la puerta de la sala de staff. Maldiciendo haber bajado su guardia. Tampoco vio la cara de otros "espectadores" en el show de BiBiDu, la pareja de niños traviesos con ropas a juego compartiendo tonos azules y rojos al igual que el color de sus cabellos; se estaban llevando el gorro de conejo mientras le hacían burla.

— ¡Otra vez haciendo de la suyas! ¡Par de traviesos!

Alzando aún más la risa felices de haber llamado la atención del azabache, ambos siguieron corriendo con un Ruby que, si bien solía quejarse de su traje, podía correr bastante bien con él. Si le viera su profesor de educación física de la escuela le exigiría saber porque no pone el mismo empeño en sus clases. Para su suerte, la parte más extravagante del traje era la cabeza, pero seguía llamando la atención. Esos críos le parecían cada día más rápidos en huir. Después de un breve pilla pilla pudo ver la cabeza del conejo en el pilar a la entrada del parque antiguo del barrio, donde ya casi nadie suele visitar con prefiriendo el nuevo, más grande y bien cuidado, que abrió a unas pocas calles de distancia.

Cogiendo la parte faltante del traje e inspeccionando no tuviera rasguños o sucio Ruby fue sorprendido por el estruendo de un golpe. Mirando hacía el banco, que había sido víctima de lo que imaginaba fue una patada por la posición la chica, que vestía el uniforme escolar de su instituto. Podría reconocer ese peinado de cola alta con lazo donde sea. Él había confeccionado ese lazo rojo, al fin y al cabo.

Observando la chica optó por no dar ninguna patada más, quitándose los zapatos y sentarse en el ya tan conocido banco. Ruby negó con la cabeza, « No tiene porque ser tan violenta, aunque otro día sería más de una patada. »

No era la primera vez se encontraban en el parque y con su traje del trabajo. Tampoco comprendía cómo esos crios siempre le conducían a Sapphire. Hoy debería darles las gracias, quizás, sería mejor calmarla con el traje de BiBiDu. Sapphire adora a la linda mascota de la calle comercial, tanto como a las personas que viven en su barrio.

— Mami, ese chico lleva ropa rara...

— No señales a la gente, ni lo mires.

Haciendo una mueca la conversación de familia a sus espaldas, Ruby se puso la pieza restante de su disfraz.

— No me pagan para vestirme como un peluche para que esa chica me diga las cosas de forma sincera, pero si no queda otro remedio... — susurrando las palabras a sí mismo, comenzó a caminar dirección a su compañera.

Debía ser extraño ver a una mascota enorme al lado de una colegiala en medio de un parque. Para suerte de Ruby, solo podía visualizar la escena si entras dentro, ya que estaba rodeado de árboles y arbustos. El silencio reinaba en el banco, mientras algunas voces de familias o grupos de amigos sonaban fueran del parque. Sapphire no se había percatado de que se había sentado a su lado, la chica seguía abrazando sus piernas y su cabeza hundida, ignorando al mundo. Era raro, por alguna razón no terminar de arder su fuego interior creando una explosión y sacando sus emociones a flote. Este parque está cerca de su casa, es como una pequeña base donde siempre va a refugiarse cuando se abruma de la ciudad. No es la primera vez se sientan en este banco y, aún así, se siente incómodo, y no por el traje gigante. Alzando la mirada hacía el frente en espera que Sapphire reaccionara, Ruby comenzó a recordar las situaciones que vivieron dentro de este pequeño lugar.

Cuando se encontraron después de su primer día de escuela que sería su vecino y estaban andando por la misma calle; cuando ayudaron a los niños traviesos que se perdieron aquel día y no sabían como volver al orfanato; cuando Sapphire le jalo hasta este banco para estudiar porque no quería tomar sus tutorías de lenguaje e inglés encerrada en casa; cuando volviendo del festival de verano Sapphire descanso su esguince y cómo desde ahí empezó a ver nuevas facetas de la joven. Nunca creyó ella pudiera mostrar una expresión tan tímida cuando se ofreció a masajear su pie.

— ¡Ah! ¡No lo entiendo!

Sacándole de sus pensamientos, el grito de Sapphire resonó en su oído izquierdo. Al fin había levantado la mirada y podía observar su linda expresión haciendo pucheros.

— De verdad que no lo entien.. — la joven giró su cabeza cuando sintió un golpecito suave en su hombro — ¡BiBiDu! — exclamó sorprendida.

Ruby pensó se alegraría de ver a la linda mascota, pero no recibió el abrazo diario como venía siendo común. A lo primero era bastante extraño que la chica que le había tirado por la ventana de su casa le diera un abrazo cada día, por mucho una cabeza enorme separe sus rostros. Pero pudo comprender que Sapphire era en realidad una chica bastante afectiva y que adora las cosas lindas, por mucho no lo fuera con él.

— ¿Qué haces aquí BiBiDu? — aunque no era la primera vez se encontraba con este peluche gigante cuando estaba molesta por algo, seguía siendo extraño.

— Sapph-Bi, ¿qué pasó-bi? Mi antena BiBiRin capta tristeza-bi.

Con cada palabra Ruby mataba un poco sus cuerdas vocales al imitar esa voz tan aguda de las series animadas. Sapphire se limitó a contemplar con su rostro, y el brillo de sus ojos, volviéndose cada vez más apagado.

— V-verás...es que... — intentando vocalizar sus palabras, los murmullos de Sapphire eran casi insonoros, sacando a relucir su timidez. La cabeza gigante no ayudaba, creando una barrera al sonido exterior.

Sapphire dejó de jugar con sus dedos y hundió de nuevo la cabeza apoyando la frente en sus rodillas. — El idiota chico que me g-gusta hará de protagonista en una obra romántica en la escuela con otra chica... — Ruby dentro del peluche se le cayó la mandíbula.Y no por decirle idiota, — por alguna razón ando el doble de molesta con él. Digo, sé que es una obra de teatro para el festival y nada serio pero... — con una pequeña aura negra saliendo a flote Sapphire sonaba más enfada cada palabra — aún sigue esquivando mis preguntas — solo para volver a su estado negativo al vocalizar lo último; — y ensayará diálogos llenos de palabras románticas y tomará su mano día tras día, ¿qué clase de castigo es este?...

Ruby era un idiota la mayoría del tiempo y cuando se trataba de sentimientos, pero no tan idiota para no darse cuenta cuando se lo decían directamente. Aunque ahora Sapphire pensaba estaba hablando con una amable señorita debajo del disfraz.

«No pensé una chica tan segura pudiera experimentar celos.» Debatiendo en si debía o no sacar su conclusión a Sapphire. O si ella ya era consciente de ellos, entendía más de emociones humanas que él. Ruby sabía observar y analizar a la gente, pero de eso a sentir empatía como hace Sapphire es más difícil.

«O, puede no sea tan segura detrás de su rostro determinado.» Ruby no era de expresar sus sentimientos, pero Sapphire tampoco era abierta sobre sus preocupaciones profundas. Los ojos azules seguían hundidos mirando su falda del colegio luchando contra las lágrimas de frustración que querían desbordarse.

BiBiDu se levantó y dió un pequeño salto en el suelo, el cual sirvió su cometido de llamar la atención de Sapphire.

— ¡BiBiBiBi Positiva Onda! — Moviendo sus cortos bracitos hasta forma una señal de más — Tus sentimientos no pierden contra unas frases y gestos escritos en un guión ¿cierto-bi? BiBiDu confía en ti-bi.

Terminando la frase con la típica pose de la mascota, Ruby espero la respuesta de Sapphire sin moverse ni un centímetro. Fue inmediata la respuesta; Sapphire se levantó del banco y fue a abrazar a su querida mascota. El azabache no podía ver muy bien en su traje pero esperaba el rostro de Sapphire fuera tan brillante como el sonido de su afirmación;

— ¡Por supuesto que no! ¡Gracias BiBiDu! Me siento mejor con tus palabras. — sonriendo avergonzada Sapphire dejo de mover efusivamente las manos del traje.— O, mejor dicho, a la señorita que se encuentra dentro del disfraz.

"Si, una señorita..." Ruby esbozo una mueca.

— Ya debo volver a casa y hablar con Ru-..con ese bobo— haciendo una pequeña reverencia, agradecida por escuchar los problemas, y prometiendo que mañana iría y compraría en la panadería el doble; Sapphire salió corriendo del parque dejando a un pensativo Ruby. Navegando en sus memorias...

-...

...— ¿Pasó algo importante durante la tormenta en la excursión de los mayores? — preguntó Ruby, con el brazo aún vendado, enarcó una ceja a la pregunta de Sapphire. Ambos se encontraban en su habitación en las tardes finales del verano, revisando sus tareas.

S-si, me preguntaba si… bueno… recuerdas — respondió Sapphire jugando con los dedos índices para llevar su atención visual a otro lugar que no fueran sus ojos carmesíes prosiguió; — tú y yo...

Lo siento, no recuerdo del todo, mi memoria está borrosa, el sonido de los truenos fue bastante molesto y los golpes de las rocas en la cabeza por la cascada también.

Ruby optó por sacar su sonrisa más ensayada. Y ese fue su mayor error.

Porque Sapphire odiaba las mentiras. Aunque no podía reprocharle nada debido al accidente, Ruby sabía no le estaba creyendo. Ni una sola palabra.

Ya veo...

Fueron solo dos palabras, y para Ruby, fueron suficientes para sentir la carga en los hombros.

Y crecería más.

La memoria cruzó su mente, hoy sentía una carga más a su espalda.

¿Cuánto tiempo podría alargar su mentira? Ya hace varios meses había podido de alguna manera esquivarlo con la excusa que un golpe por accidente no le dejaba recordar bien lo que pasó en la excursión de la montaña, pero Sapphire cada día parece más irritada a su lado. Parece que poco a poco anda volviendo a cuando no sabían nada el uno del otro. En ese entonces no era tan doloroso sentir que su confianza se anda apagando. Una que habían construido poco a poco durante dos años de escuela. Guiando su mirada al suelo pudo ver entre los ojos del muñeco los zapatos de Sapphire aún cerca del banco.¡¿Se había ido de nuevo sin ellos?!

— ¡Qué manía con dejarse los zapatos en cualquier parte!

Aunque la queja sonó frustrada, no era hacía Sapphire. Era a sí mismo, por no poder entender tampoco qué hacer con la situación entre manos. Recogiendo los zapatos la cicatriz de su frente comenzó a quejarse. Recordando el tiempo se iba agotando.

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Sapphire dejando sus zapatos everywhere en un modern AU me da vida. Sería tan de ella. Y dudo Norman, aunque acepte la decisión de Ruby de seguir el arte de la costura, quiera mimarle del todo y con lo orgulloso que es Ruby querer depender de sus padres, así que toca ser BiBiDu y ganarse unos ahorros para su "brillante" futuro. (Sólo pensé sería cute, para ser sinceros)