Una Noche de Copas
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—¿Cuando piensan dejar de tomar?—se quejo por enésima vez el rubio al par de adultos que habían comenzado a beber hace casi dos horas y ahora hacían el ridículo, cantando y riendo cada quien en su idioma.
—Yurio—grito el castaño antes de saltar a sus brazos, el aludido trato de quitárselo de encima pero no pudo.
—Quitate gordo—entonces sintió peso en la espalda.
—Yurio...—llamo Víctor.
—Malditos borrachos—se quejo poniéndose de pie de golpe, derribando a ambos—, nos vemos mañana. Demonios.
Salio del lugar y se fue derecho a su habitación.
Cuando ese par se ponía a beber, no había quien los aguantara.
—¿Creo que se enojo?—murmuró Yuuri arrastrando las palabras.
Víctor río torpemente.
—Ve y has que se desenoje...—aconsejo dejando caer la botella, la miro y cuando trato de tomarla se fue de lado, cayendo al piso—. Me caí.
Yuuri exploto en carcajadas antes de ponerse en pie torpemente.
—Voy a desenojarlo...
—Tu puedes Yuuri...—animo Víctor desde el suelo tratando de agarrar la botella que estaba a solo unos centímetros de él—. Que difícil...
Se tambaleo hasta la habitación de Yurio y cuando estuvo frente a esta se rió torpemente mientras se tapaba la boca para no hacer ningún ruido.
Abrió y entro en la oscuridad de la habitación.
—No veo...—se río en voz baja con las manos extendidas.
Pronto se topo contra el borde de la cama y tanteo sobre esta para ver donde estaba el rubio.
—¿Mmm?—se quejo el rubio al sentir que algo le tocaba el abdomen y subía lentamente—. ¿Un fantasma?—salto asustado prendiendo la luz de golpe—. Maldito borracho— grito al ver que solo se trataba de Yuuri.
—Desenojate—grito saltando sobre él, quedando a horcajas—. Desenojate Yurio...
—Quitate de encima Yuuri—se quejo tratando de quitárselo.
—¿Estas enojado?—pregunto tan inocente que Yurio por un momento pensó que si se trataba de un niño.
—Si lo estoy, ahora vete Yuuri.
—No—le dijo.
Yurio en arco una ceja.
—Nada de lo que hagas me hará "desenojarme"—dijo burlándose de la palabra que había utilizado antes.
Yuuri hizo un puchero antes de sonreír.
—Yo te haré ponerte de buen humor—murmuro moviendo las caderas.
Yurio al sentir ese movimiento se asusto.
—¿Que crees que haces?—se quejo comenzando a sentir un cosquilleo muy característico en su parte baja—. Yuuri para, en serio.
—¿Te estas poniendo de buen humor?—pregunto tomando las manos del rubio, pasándolas por su pecho.
—Yuuri—dijo en tono de advertencia.
El castaño se quito los lentes y paso sus manos por su cabello, haciéndolo hacia atrás.
—Tocame—pidio con voz opacada.
Yurio sintió un tick nervioso y mandando a la mierda todo su auto control, tomo las caderas de Yuuri y lo hizo caer contra la cama, posicionándose él sobre el castaño.
—No digas que no te lo advertí.
Sus labios se unieron en un beso apasionado, la lengua de Yurio ingreso en la cavidad ajena siendo recibido por la húmeda lengua del castaño.
Las manos de Yuuri se fueron al cabello del rubio, ahogando un gemido cuando este le mordió el labio inferior.
Yurio comenzó a quitarle la camiseta, rompiendo el beso únicamente para sacársela y arrojarla lejos.
Pronto le bajo los pantalones junto con la ropa interior, dejándolo desnudo ante su vista.
Sus manos recorrieron el blanco pecho del castaño, deleitándose con la suavidad de esta.
—Yurio—gimio Yuuri abriendo las piernas—. Tocame.
Yurio se saco la camiseta con rapidez y se bajo el pantalón de la pillaba lo suficiente como para sacar su pene.
Tomo el miembro del castaño y lo junto con el suyo, comenzando a masturbarse junto con Yuuri.
—Ah...—gimio quedó cuando Yuuri comenzó a mover las caderas buscando más contacto.
—Me gustas... Me gustas mucho Yurio...—gimio el castaño aferrándose a las sábanas blancas de la cama del rubio.
Yurio al oirle, se mordió el labio inferior sintiendo como sus mejillas comenzaban a arder.
—¿No puedes esperar que ahora pare verdad? —dijo con voz ronca.
—Ngh... Hazme tuyo Yurio...—jadeo torciendo la espalda cuando el ritmo aumento.
Tocó el glande de ambos, subiendo y bajando con rapidez, rozando ambos penes.
—Ah... me vengo...—grito Yuuri antes de correrse.
Yurio vio como la respiración del castaño hacia subir y bajar su pecho con lentitud, haciendo que su piel perlada se viera más deseable.
—Yuuri...—le llamo y los ojos de este le vieron anegados en lágrimas.
—Te quiero adentro, adentro...—gimio arrastrando las palabras mientras con su propio semen lubricaba su entrada y se introducía dos dedos de golpe.
Yurio se sorprendió.
—Todas las noches... me metía un dildo pensando que era tu pene...—gimio introduciendo un tercer dedo —, pero no es lo mismo... Quiero lo tuyo...
Acarició el pene del rubio y este se mordió el labio inferior, ya queriendo entrar en el castaño.
Yuuri se acostó plenamente sobre la cama, pasó las manos por la parte posterior de sus rodillas y las levantó dejando su entrada libre para ser penetrada.
—Metemela...—pidio mirándolo con ojos suplicantes.
Mierda...
Tomo su pene y rozo la suave entrada del castaño, haciéndolo temblar de expectación.
Comenzó introduciendo el glande, y poco a poco su pene terminó en el caliente y húmedo interior del castaño, que temblaba de placer puro
—Ah... ah...—jadeo sosteniendo sus piernas—. No sabes cuánto me gustas...
Yurio retrocedió y lo embistió con fuerza, haciendo que al castaño se le escapara un grito ahogado.
En ningún momento fue más lento, la sensación del su pene siendo succionado y apresado por el interior de Yuuri, le hacía querer más y querer enterrarse más aún.
—Yuuri... también me gustas —jadeo embistiéndolo con fuerza, haciendo que sus testículos chocaran contra el trasero del castaño, causando un obsceno sonido líquido.
—Más... ngh ahhh—grito cuando golpeó Yurio su próstata—. Otra vez...
Yurio al darse cuenta, comenzó a embestir en aquel lugar una y otra vez, ganándose muchos gritos y gemidos que lo encendían más.
El castaño se aferró a sus piernas cuando sintió que estaba al borde de correrse otra vez.
—Me vengo...—jadeo. Un hilillo de saliva comenzó a bajar por la comisura de sus labios.
—Yo también—gruño tomando el trasero de Yuuri y elevándolo para penetrarlo más profundo.
Embistió con más fuerza sintiendo descargas eléctricas recorrerlo de la cabeza a los pies, corriéndose un momento después cuando la presión en su pene se había vuelto insoportable.
Yuuri al sentir un líquido caliente en su interior, de corrió por segunda vez con un grito ahogado.
—Ah...—Yuuri soltó sus piernas y su pecho subía y bajaba. Sonrió con las mejillas encendidas —. Voy a quedar embarazado.
Yurio se rio un poco, antes de retroceder y sacar su pene. Miro como su semen salía del ano del castaño.
—Aun sigues feliz...—gimió Yuuri admirando su miembro.
Yurio frunció el ceño.
—Mañana te arrepentirás de todo esto borracho— le advirtió dándole la vuelta.
—Ah...nunca...soy tuyo...sólo tuyo...—gimio levantando el trasero para ser penetrado.
Yurio comenzó a entrar y esta vez se deslizó mucho más fácil en su interior.
Comenzó a embestir lentamente, escuchando los suaves gemidos y jadeos del castaño. Paso su mano derecha, acariciando el trasero de Yuuri y luego la deslizó hasta el miembro de éste, iniciando a masturbalo.
—Agh...—jadeo sintiendo su miembro ser apresado por el castaño.
Comenzó a embestir cada vez más fuerte sin parar de tocarlo, disfrutando de la sensación de sus cuerpos fundiéndose.
—Más...más... Más —gemía sin pudor, moviendo las caderas para mayor contactó.
Yurio lo soltó y lo tomo por las caderas marcando un ritmo más rápido y profundo.
Yuuri comenzó a gemir cada vez más fuerte, sintiéndose en el cielo.
Y de un momento a otro, las embestidas se volvieron erráticas, siendo profundas y fuertes.
—No puedo...—balbuceaba el castaño sintiéndose a punto de correrse—. Me...
Yurio embistió más fuerte y ambos se corrieron al mismo tiempo.
Las piernas de Yuuri temblaron tras el orgasmo.
Yurio salió de su interior y se dejó caer a un lado con la respiración acelerada.
—¿Sigues molesto?—pregunto el castaño acostándose a un lado suyo.
Yurio al oírle arrastrar las palabras recordó que estaba tomado.
—No, pero vamos a dormir —dijo acariciando la frente de Yuuri, este le sonrió y se acercó para besarlo.
Fue un beso dulce, donde sólo se rozaron su labios.
—Te amoooo—murmuro alargando la palabra más de lo necesario.
Le sonrió antes de cerrar los ojos y caer dormido como piedra.
—¿Te acordarás por la mañana?
Yurio beso su frente antes de cerrar los ojos y dormir de igual manera.
Cuando llegara el día, sabría si todo eso quedaría en cosa de una noche.
Pero algo que aprendió de aquella experiencia, la gente más amable es la peor y nunca trates con un Yuuri borracho.
No estoy acostumbrada a irme directo al hard sin trama de por medio, por ello, siento si quedo raro.
Saludos y nos leemos en otra entrega.
Nos vemos.
Finalizada: 20 de enero del 2017
