Esta historia fue creada para el concurso de FickersGang en Wattpad!

OTP: Marche x Ritz [Final Fantasy Tactics Advance]

Día: Primer día, ¿cómo se conocieron?

Nota: estoy jugando FFTA y estos dos me han interesado muchísimo, me gusta pensar mucho en su dinámica ya que el juego no ha mostrado mucho de ellos (tal vez más adelante sí, pero todavía no me lo he terminado). Este ship básicamente no tiene material, así que opté por este para escribir, ojalá les guste!


Conformista

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Marche había conocido a Ritz su primer día de clases. Cuando se presentó a sí mismo frente a sus compañeros, pasó su mirada distraídamente a cada uno de sus nuevos compañeros, pero se detuvo al notar un color discordante entre la multitud. Rosa. Una cabellera rosa que sobresalía entre los asientos de los estudiantes, perteneciente a una chica de su edad con un semblante aburrido, cuya vista estaba dirigida hacia la ventana al lado suyo que mostraba el patio de la escuela cubierto de nieve.

El rubio no pudo evitar admirarla por unos instantes, ese color no era natural ¿o sí? Aunque al final decidió que no le importaba, simplemente le gustaba como se veía, era curiosamente lindo. Marche no se había percatado de lo que estaba haciendo hasta que la pelirosa giró su cabeza y posicionó sus ojos hacia él, curvando una ceja.

No pudo evitar denotar sus ojos verde claro, los cuales le cautivaron más todavía. Pero su mente hizo clic e inconscientemente logró desbloquear su mirada de la chica, dándose cuenta de que el salón estaba incómodamente silencioso, expectante a que terminara su presentación. Carraspeó un poco para terminar rápidamente con la situación.

El profesor le mandó a sentarse en el pupitre adyacente al de un niño de cabello enrulado y ojos tristes llamado Mewt. Marche sintió una pequeña molestia por esto, ya que su asiento estaba en la segunda fila, y la niña pelirosada en una de las últimas. Esperaba poder seguir admirándola, pero parecía que el destino no quería aquello.

Al pasar media hora de clase, reflexionó que tal vez era mejor de esa forma. El destino sabía lo que hacía (... probablemente). Lo mejor sería intentar ignorarla antes de que su admiración pasase a otro nivel.

Pasaron varias semanas y Marche no había podido quitarse de la cabeza a la chica pelirosada—que luego de prestar mucha atención a las llamadas de atendencia, había descubierto su nombre completo: Ritz Malheur. Había encontrado aquél apellido considerablemente lindo. Iba acorde con ella—. Mas no se atrevía a hablarle para nada; le avergonzaba el hecho de encontrarse tan ofuscado por su encanto y atractivo, que jamás sería capaz de iniciar una conversación normal sin mostrarse nervioso. Nervios que seguramente lo harían lucir mil veces más ridículo frente a ella en especifico, ya estando familiarizado con su carácter fuerte y fácilmente irritable, el cual mostraba frente a todo el mundo sin importarle ofender a alguien.

Por lo que Marche, en su carácter conformista, llegó a la conclusión de que sería suficiente con observarla desde lejos, disfrutando de su lindo cabello rosado volar con la brisa y de sus bonitos ojos verdes que a veces se cruzaban con los suyos.

—... ¿el chico nuevo? —La voz molesta de un compañero de clase lo sacó de su ensimismamiento. «El chico nuevo» era su apodo, ya que nadie parecía acordarse de su nombre.

—No le llames así, el chico tiene nombre ¿sabes? —Marche escuchó la agraciada voz de su crush cerca de él y no pudo evitar enrojecer un poco. Notó como Ritz se acercaba y se posicionaba frente suyo—, ¡chico nuevo, no puedes seguir con ese nombre por el resto del año, preséntate!

El rubio respingó y se dignó a mirarla a la cara, tenía las manos en las caderas y lo miraba con regaño. Con ese ceño fruncido, Marche no sintió la necesidad de vacilar, así que se presentó ante todos otra vez.

Lo hizo sin enterarse bien de para qué, pero súbitamente inició una guerra de bolas de nieve que lo tomó por sorpresa, siendo el blanco de varios disparos. Miró su lado del patio, donde estaba su "equipo", Ritz y Mewt —más otra compañera que no parecía muy entusiasmada en el enfrentamiento—, a quienes les costaba jugar ya que también fueron tomados desprevenidos.

Ritz dio un paso adelante y echó un fuerte silbido, llamando la atención de su equipo. Empezó a dar órdenes a cada quien para que atacaran al bando contrario, mientras ella se queda acerca de Mewt, vigilándolo y haciéndole de escudo, dado que era el más delicado de todos.

Marche observó cada una de sus acciones con pura admiración. Su convicción y autoridad la hacían ver intimidante, pero su preocupación por Mewt y futura pelea con un bravucón para defenderlo demostraban su nobleza y amabilidad.

Y esa misma fuerza fue la que vio cuando nuevamente se la encontró en medio de una batalla contra unos bandidos, ya cuando habían sido transportados a Ivalice. Luchó con ella, lado a lado, como en la guerra de bolas nieve; Ritz no había cambiado en lo más mínimo su mandonería.

Seguía siendo ella misma, pero... más suelta, natural. O al menos eso percibía. Y mentiría si dijera que no le gustaba. Quería tenerla cerca y seguir peleando a su lado, por eso se desilusionó cuando el enfrentamiento fue terminado y habló con ella sobre volver a su ciudad, en el mundo real, St. Ivalice, y Ritz había respondido que no.

Marche finalmente había hecho amigos, había formado un vínculo con Mewt y Ritz, el destino se lo había permitido por algo—entonces ¿por qué le quitaba a Ritz? Ahora que tenía el valor para hablar con ella sin titubear, ¿no podía estar a su lado?

«Apuesto a que has cambiado mucho desde que llegaste aquí. Yo estoy segura de sí lo he hecho», le dijo ella antes de marcharse.

Pues tienes razón, Ritz. He cambiado.

Por primera vez Marche decidió dejar de ser conformista y empezar a luchar por lo que quería, tal y como la nueva esgrimidora le había enseñado. Él quería a sus amigos de vuelta, y con la determinación que afloraba en su ser no dudaba en conseguirlo.