La vida de futuros padres es complicada. Eso pensaba Yuki Jūdai.

Desde el día que se enteraron que Asuka esperaba un bebé, todo se convirtió en un ¿"caos"? No. La verdad el caos fue Manjoume.

Personalmente estuvo muy feliz y lloro un poco a escondidas, no podía dejar que sus amigos y futura esposa lo vieran de esa manera. Pero había sido descubierto por Sho y Fubuki.

Sus amigos iban con frecuencia a visitarlos, en especial Rei que iba a ayudar en el departamento. A veces salían ella y Asuka para ver cosas que le serian de utilidad. Otras veces la acompañaba a médico y muy pocas veces iban a comer algo por ahí.

A Jūdai no le molestaba para nada que Asuka saliera. Claro que no, pero su preocupación a que le pasara algo durante esas salidas, no lo dejaba tranquilo hasta que ella y Rei volvían al departamento.

Muchas veces había recibido a Rei en el departamento, pero casi siempre la Tenjoin se encontraba durmiendo en el sofá o en su cama. Unas veces había llegado, pero con la situación al revés.

Desde hace unas cuantas semanas atrás, había agarrado la maña de dormir pegado al vientre de la rubia. Asuka le había dicho a sus amigos que cuando él se dormía de esa manera, no había nadie que lograra moverlo de ahí.

Algo muy vergonzoso.

Los momentos más divertidos para Jūdai, eran cuando no encontraba a Asuka durmiendo a su lado. De ahí salían dos posibilidades:

1.- Está en el baño.

2.- Está en la cocina.

La segunda opción siempre lograba (De alguna manera) Ser la correcta.

Siempre se levantaba con cuidado para no despertar al gato que dormía a sus pies y después se dirigía silenciosamente hasta la cocina. En donde una luz salía de ahí.

Primero se asomaba, para poder ver a una chica sentada frente al refrigerador (Abierto).

No podía evitar solar una pequeña risa ante esa situación. Después de observarla un rato con una sonrisa, venia la hora de encarar a la chica (Su momento favorito).

Encendió la luz de la cocina y dijo mientras se acercaba.

- Sabía que estabas aquí, Asuka. - La chica se había asustado cuando él había entendido la luz, causándole más risa al chico.

Se acercó a la chica y se sentó a su lado. Logrando admirar el tierno sonrojo de la rubia.

- S-Ser descubierta de esta manera es Vergonzoso. - Balbuceo mientras intentaba ocultar el flan de chocolate que tenía en sus manos.

- Para ti. Para mí es muy divertido y tierno verte de esta manera. - Sonrió el chico con un pequeño sonrojo.

- ¡C-Claro que No! - Le riño Asuka sonrojada con la intención de golpearlo.

- Jajajajaja Ya, ya. - Tranquilizo el castaño. - ¿Quieres comer algo más? Para poder irnos a dormir, son las tres de la mañana aún.

Asuka lo miro y bajo la cabeza. No le gustaba pedir comida de esta manera, pero estando embarazada le hacía que cada cierto periodo de tiempo se le antojara algo y no parar hasta obtenerlo.

- Huevos con Jamón, Por favor. - Pidió totalmente avergonzada.

- Por supuesto. Enseguida te los hago. - Dijo en chico antes de empezar a cocinar.

Durante los fines de semana. Johan, Kenzan y Rei venían al departamento para enseñarle al Yuki a cocinar, ya que en algunos momentos a Asuka le daba asco el olor a la comida y tenía muchas ganas de vomitar. Por lo que no podía siempre depender de la cocina de la Tenjoin todo el tiempo, por lo que decidieron enseñarle a cocinar.

Al principio el Yuki era un total desastre. Hasta que una vez dejo una olla con agua y a los minutos (Según él) ya no había rastro del líquido dentro de ella. Cosa que descolocó un poco a los tres chicos.

Aun que Jūdai ya tenía una base para la cocina gracias a la escuela media. Este se le había olvidado la mayoría de las cosas. Que fue recordando mientras más cocinaba, probando que el realmente era un buen cocinero. Sorprendiendo un poco a sus amigos e incluso a Asuka que se había despertado por el olor de la comida.

- Listo. - Sonrió el castaño una vez dejo el plato frente a ella. - Que lo disfruten.

- Gracias por la comida. - Dijo la chica para luego empezar a comer.

Después que la chica terminara de comer, ambos se fueron a acostar. Asuka se recostó en el pecho del castaño y este la abrazo, quedando los dos listos para seguir durmiendo.

- Jejeje... - Rio Jūdai con un leve sonrojo en sus mejillas.

- ¿Hum? ¿Qué pasa? - Pregunto la chica mirándolo.

- Solo pensaba que cada día tu vientre se vuelve más grande y cada vez siento que estoy más cerca de conocer a este pequeño o pequeña. - Dijo sinceramente.

- Todavía no han pasado ni siete meses Jūdai. - Rio la chica.

- Eso no importa. Es un cambio y se vienen muchos más. - Dijo antes de besarla.

Asuka acepto gustosa esa acción, pero se sorprendió cuando termino siendo acorralada contra la cama por el castaño. Intento empujarlo con sus manos, pero el Yuki las tomo y las puso contra el colchón para luego profundizar aún más el beso.

- Jū... Jūdai... E-Espe...- Intento decir la rubia, pero nuevamente fue besada por el chico.

Asuka sintió que algo ingresaba en su boca y tocaba su lengua, haciéndola sonrojarse aún más al darse cuenta de lo que era. Pudo sentir un líquido caliente bajar por su barbilla hasta la almohada de la cama.

Jūdai se separó de la chica para poder mirarla. Ella estaba sonrojada y con pequeñas lágrimas en sus ojos. Ella jadeaba por la falta de aire al igual que él.

El castaño no pudo evitar sonrojarse ante tal vista que tenia de la Tenjoin. Se le quedo mirando por unos cuantos minutos, soltó las manos de la rubia y decidió desabrochar la parte del cuello de la camisa del pijama. Asuka se sintió nerviosa ante tal acción por parte del chico. Una vez desabrochados los tres primeros botones, Judai se acercó y beso al lado del cuello femenino, dejando una marca en el proceso.

Asuka no pudo evitar el pequeño gemido que salió de sus labios.

- Ju... Judai... P-Para... - Logro decir la chica. Haciendo que el chico se detuviera.

- L-Lo siento. - Dijo entre jadeos. Se limpió el resto de saliva que quedaba en su boca con la manga de la camisa de su pijama. - No pude evitarlo.

La chica miro hacia otro lado con la intención de ocultar su sonrojo, pero por más que quisiera eso era imposible.

Judai se volvió a recostar al lado de la rubia un poco avergonzado. Ella le miro y le pregunto:

- ¿Querías seguir? -

El chico la miro por unos momentos para luego mirar el techo de la habitación.

- Estaría mintiendo si digo que no quería seguir, pero si tú dices que para entonces eso hare. - Le respondió sinceramente.

- Lo siento. - Se disculpó la chica.

- Además esa marca que te deje es mi venganza. - Dijo en forma de puchero. Antes de desabrocharse la parte de arriba de su propia camisa de Pijama, dejando a relucir 5 manchitas sobre la piel del castaño. - Es vergonzoso y difícil intentar ocultar esto. Johan y Sho ya saben que están y fue muy incómodo.

Asuka no fue capaz de decir nada ante tal revelación. Ella no tenía ni idea que dos de sus amigos ya sabían la existencia de esas pequeñas marcas que ella misma le había hecho al Yuki, era vergonzoso. El castaño volteo la mirada para no mirar a la chica ¿Se había enojado?

- ¿Judai? Oye no te enojes - Pidió la chica sentándose en la cama e intentando mirarle la cara al chico - Judai, Oye... ¡¿Whaa?!

La chica no pudo evitar soltar un grito de sorpresa ya que el castaño la había agarrado por los hombros y la acostó en el lado contrario de la cama.

- ¡¿Judai?! - Exclamó Asuka confundida.

- Nunca podría enfadarme contigo. - Susurro el Yuki mientras se aferraba con fuerza a la chica. - Asuka...

- ¿Qué pasa? - Pregunto la chica mientras pasaba una mano por el cabello del chico.

- Ya quiero que nazca. - Dijo sinceramente.

Asuka no pudo evitar sonreír ante tales palabras.

- Yo también. - Susurro la chica antes de volverse a dormir.


La mañana fue normal.

Asuka yendo con más frecuencia al baño, Judai ayudando con los quehaceres del departamento, Faraho durmiendo en algún lugar de la casa, Yubel quejándose de la manera tan sosa que tiene Judai de hacer las cosas y Daitokouji-Sensei junto a Kuriboh intentando calmar la situación.

Normal.

Tambíen fue normal ver por lo menos a uno (o a todos) de sus amigos en la puerta del departamento. Este día no era la excepción, ellos estaban muy emocionados con el tema del embarazo de la rubia.

Esta vez los que habían aparecido en la puerta fueron sus dos Kohais: Saotome Rei y Tyranno Kenzan.

- ¡Aniki! ¿Cómo estás? - Saludo Kenzan una vez habían abierto la puerta.

- Kenzan, Rei. Gracias por venir, vamos, pasen. - Sonrió el castaño, haciéndose a un lado para que ambos pasaran.

- Permiso. - Dijo Rei con una sonrisa. - ¿Asuka-San está en el sillón?

- ¿Eh? Ah, sí. Creo que está viendo las revistas que le trajiste la semana pasada. - Respondió el castaño.

La chica de cabello negro al escuchar esto se dirigió de inmediato hasta el living del departamento, dejando atrás a los dos hombres.

- Les trajimos unas cuantas cosas que les serán de utilidad. - Sonrió el moreno mientras le extendía una bolsa llena de cosas al Yuki.

- Siempre traen algo cuando vienen. Ya les he dicho que no es necesario. - Sonrió nerviosamente el chico aceptando la bolsa.

- Rei es la que siempre quiere traer algo. No sé si son ustedes dos o Rei que le ponen más emoción en este tema. - Suspiro Kenzan.

El Yuki no pudo evitar soltar una carcajada en respuesta.

- ¿Cómo ha estado Asuka-San? - Pregunto Kenzan mientras caminaba junto al castaño en dirección a la cocina.

- Ha estado bien. Uno que otro antojo o dolor. - Sonrió.

- ¿No la haz hecho enojar, cierto? - Pregunto un poco asustado.

- Desde la última vez que la hice enojar ella estando embarazada realmente la pase mal. - La cara del chico se había vuelto azul por el miedo.

- Te lo advertimos esa vez. - Suspiro Kenzan.

- Por eso dormí tres días solo. - El castaño nunca la había visto tan enojada.

Una vez ambos guardaron las cosas que Rei había comprado. Ellos decidieron hacer té y en un plato dejar unas galletas, una vez listo todo se dirigieron al lugar donde estaban ambas chicas.

La Saotome se encontraba abrazando el vientre de la Tenjoin, mientras que la rubia solo miraba y acariciaba lentamente su barriga. A Judai le pareció una escena bastante tierna y le causo gracia cuando Kenzan se sentó en el suelo cerca de ambas chicas mirando a la rubia.

- ¿Quieres comer algo Asuka? - Pregunto Judai una vez dejo la bandeja sobre la mesa de centro.

- No gracias. No tengo ganas de comer algo por ahora, tal vez mas rato. - Dijo la Rubia.

- Ok, si quieres algo avísame. -

- Está bien. - Sonrió la chica.

- Es tan relajante estar de esta manera. Ahora entiendo a Judai-San. - Suspiro Rei con satisfacción.

- Judai suele dormise muy seguido junto a mi vientre. - Comento Asuka entre risas.

- ¡N-No digas eso! Es vergonzoso... - Balbuceó Judai sonrojado.

- Judai-San esta rojo. - Dijo divertida la Saotome. - No te preocupes Judai-San. Es normal que los padres hagan algo para estar más cerca de su bebé ¿Haz intentado hablar con él o ella?

Asuka soltó una fuerte carcajada que no pudo evitar que saliera. El castaño solo pudo sonrojarse aún más.

- Lo ha hecho. Cuando estoy dormida aquí en el sillón o en la cama. - Dijo la rubia. - La primera vez que lo escuche parecía un niño pequeño jeje se veía demasiado tierno y no quería interrumpir su pequeña conversación por lo que fingí estar dormida, pero no pude. Al escucharlo hablar de esa manera hizo que me riera y cuando abrí los ojos Judai estaba totalmente sonrojado mirando en mi dirección.

- Owww - La Saotome no pudo evitar enternecerse por aquel pequeño relato.

- Aniki va a ser un gran padre. - Sonrió Kenzan.

- N-No digan eso que hacen que me avergüence más. - 十代か (Okey no) Dijo Jūdai mientras se cubría su rostro sonrojado.

Los presentes no dudaron en reír ante la expresión del Yuki. Cosa que avergonzó aun mas al chico.

Asuka reía. Rei que estaba a su lado dejo de reirse y mostró una cara de mucha sorpresa. Ella en ningún momento había levantado la mano del vientre de la chica rubia y ahora miraba en esa dirección.

— S-Sentiste eso, Rei. — Asuka también estaba sorprendida y un poco adolorida.

— ¿Sucede algo? — Pregunto Kenzan confundido.

Jūdai fue quitándose las manos de la cara para poder ver a ambas chicas y sus rostros llenos de sorpresa.

— A-Acaba de patear. — Sonrió Asuka mientras tocaba su vientre con felicidad.

Ambos chicos se miraron y luego a la rubia. Hicieron eso unas cuantas veces más hasta que mostraron sus rostros sorprendidos.

— ¡¿E-Eh?! ¡¿L-Lo dice enserio Sempai?! — Kenzan no pudo evitar gritar eso. — ¡¡Eso es genial!!

— Jūdai-San venga y colocoquese aquí. —Ánimo a hacercarse la Saotome.

— ... S-Sí... — Temeroso se acercó. Colocó la mano en el vientre de la chica. — H-Hey... ¿Cómo estás?. — Llamó Jūdai con una leve sonrisa.

Al principio no hubo respuesta del pequeño ser, pero momentos después se sintió un movimiento.

— Estás llorando Jūdai. — Sonrió la rubia.

— Tu también Asuka. — Le dijo el chico.

Ambos se miraron con los ojos llorosos, pero con una sonrisa en el rostro. Rei estaba emocionada al igual que Kenzan.

— Me alegra haber venido hoy. — Se dijo a sí misma Rei que sostenía con sus manos sus mejillas sonrojadas.

— Pero si vienes todos los días... — Le dijo Kenzan.


Los hombres en la habitación estaban completamente callados, mirándose uno al otro. Todos sentados alrededor de la mesa de té.

— ¿Me pueden repetir de nuevo por qué estamos aquí? — Pregunto Sho que ya se sentía incómodo por el silencio de la habitación.

— Esperamos a que Asuka vuelva del Hospital junto a Rei y Kenzan. — Respondió Johan.

— Otra pregunta. — Alzó la mano Manjoume.

— ¿Cuál es? — Pregunto el Andersen.

— ¡¿Por qué diablos está Jūdai aquí?! — Señaló Manjoume al castaño que estaba a su lado con la cabeza pegada a la mesa.

— Porque la sorpresa de si es niño o niña también es para él. — Respondió Johan está vez mirando al Yuki. — Hey, Jūdai. ¿Sigues Ansioso?

— Lo hemos estado reteniendo aquí por dos horas enteras. — Le dijo Sho que también estaba mirando a su amigo.— Y ha intentado salir unas cinco veces de aquí.

— No esperen... Creo que está dormido. — Dijo Manjoume. Acercó su mano y levantó la cabeza de Jūdai, logrando a ver a una persona totalmente dormida.

— ... Realmente está dormido... — Murmuró Sho.

— No tengo alguna razón en específico para esta frase, pero... Ya lo veía venir. — Dijo Johan con una sonrisa tiesa.

Manjoume dejo caer la cabeza de Jūdai y con fuerza se golpeó contra la mesa, logrando que se produjera un gran ruido.

— ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! — Se quejó Jūdai que había despertado con ese golpe. — ¡Eso duele!

— ¡¿Cómo te puedes quedarte dormido en una situación así?! — Le regaño Manjoume muy enojado.

— No sé qué más hacer... Ustedes no me dejan salir del departamento. — Dijo el castaño apoyando la barbilla en la mesa.

— ¿Nada que hacer? Qué yo recuerde todos los que estamos en esta habitación somos duelistas y los duelistas saben qué hacer en estas situaciones. — Manjoume había propuesto esto. Los tres chicos sonrieron, esto se ponía bueno.

— Iré por mi Deck. — Sonrió Jūdai para luego correr fuera del lugar en dirección a su habitación.

Los cuatro chicos jugaron alrededor de dos horas seguidas, ellos se divirtieron y mataron el tiempo durante sus duelos.

— ¡Gane 3 partidas! — Celebró Manjoume.

— Gane 2... — Murmuró Sho algo decepcionado.

— ¡Gane 5! — Dijeron tanto el Andersen como el Yuki.

— Ustedes dos siempre iguales. Aniki no ha perdido su toque en estos años, creí que le ganaría por lo menos un duelo, pero los perdí todos. — Sonrió Sho mientras guardaba su Deck. — Con lo ocupado que está con Asuka-San creí que se había oxidado un poco.

— Claro que no. Con Asuka tenemos duelos a diario. Incluso hemos tenido duelos Tag gracias a que Rei y Kenzan vienen todos los días. — Dijo el chico con satisfacción.

— ¿Duelos como el que hicieron pareja ustedes dos? Ese fue un buen duelo al final. — Sonrió Manjoume.

— Yo quería ser pareja de Asuka-San esa vez. — Murmuró Sho.

— Pero termino siendo con Jūdai. — Le siguió Manjoume.

— La gran mayoría de los hombres querían hacer pareja con Asuka-San. — Recordó Sho.

— Ehhh... Eso suena divertido. — Rio Johan levemente.

— Fue divertido al final. — Sonrió Jūdai con nostalgia.— Ese duelo de verdad ayudo mucho...

— Después de ese duelo Aniki y Asuka-San se tomaron de las manos. — Sonrió picardía Sho recordando ese pequeño momento.

Eso ocasiono que el castaño se sonrojarse por completo y escondiera rápidamente la cara entre sus manos. Lo que provocó que los tres chicos lo siguieran molestando con respecto al tema.

— Los últimos meses ha sido muy fácil hacerte sonrojar Aniki. — Rio Sho que intentaba reprimir más carcajadas, sin éxito alguno.

— Con todo lo que ha hecho no deberías ser tan avergonzado. — Dijo Manjoume que lo miraba con una expresión divertida.

— ¡Cierto! ¡Cierto! Asuka ya no se sonroja por este tipo de cosas. Después de todo eres el responsable de que Asuka quedará como está. — Le recordó Johan. — Tengo entendido que son las mujeres quienes se avergüenzan muy seguido en la relación, pero veo que no.

Se escucho un sonido en la puerta. Era uno desesperado y apresurado. Jūdai se levantó y se dirigió a la puerta extrañado. Al abrirla pudo ver a un castaño algo de cabello largo, la otra persona al otro lado de la puerta sonrió y abrió los brazos, abrazando al más pequeño levantandolo.

— ¡¡Jūdai-Kun!! — Grito con alegría Fubuki. — ¡¡Cuanto tiempo sin verte!!

— ¡¿Fubuki-San?! ¡¿Qué hace aquí?! — Decía Jūdai como podía. El mayor no dejaba de moverlo de un lado a otro. — ¡¿No se supone que deberías estar en España?!

Fubuki bajo al más pequeño y sonrió.

— Cuando escuché que Asuka pronto sabría si mi sobrino o sobrina es niña o niño. Debía estar en el momento en que ella lo dijera y no enterarme por teléfono. Por eso tome el primer vuelo a Japón en cuando pude. — Aclaro Fubuki.

No sabía cómo Jūdai había pasado por alto las tres maletas enormes que llevaba el castaño, pero de algo estaba seguro... Que cuando fue a despedir a Fubuki en el aeropuerto, este solo se había ido con una maleta y no con tres.

Dejaron entrar al recién llegado y dejaron que se instalará por mientras en la habitación de invitados, la cual alguna vez fue la de Jūdai.

— Asuka ahora sí se llevará una gran sorpresa. — Rio Jūdai, que se volvía a sentar alrededor de la mesa del té.

— Sí, y al parecer trajo muchos recuerdos. — Dijo Sho al pensar en todo lo que traía.

— Asuka lo regañara de nuevo por eso. — Dijo con Nervios Jūdai. — Siempre le trae demasiadas cosas.

— Compre muchas cosas que te serán muy útiles Jūdai-kun. — Dijo el Tenjoin entrando en la habitación.

— Fubuki-San. — Susurró el nombrado.

El mayor se sentó con ellos y decidió esperar a su querida hermana. Pero rápidamente termino en un duelo con los chicos de la habitación, estrenando sus nuevas cartas con ellos.

El duelo había sido un todos contra todos. El primero en perder fue Manjoume, el siguiente fue Sho, después Johan que perdió por un efecto de una carta.

— Fubuki-San a mejorado mucho. – Sonrió Jūdai con los nervios de punta, solo le quedaban 950 puntos de vida.

— ¡Tú también Jūdai-Kun! — Rio Fubuki, aún le quedaban 1200 puntos de vida. — Pero esto no se acaba hasta que uno de los dos llegue a cero, ¿Cierto?

Los otros tres se encontraban apostando quién ganaría. Dos a favor de Fubuki y uno a favor de Jūdai.

Hagan sus apuestas kbros.

No vale leer más abajo.

— Tienes Razón, Fubuki-San. Pero, ahora me toca robar a mí. – Sonrió el Yuki, era ahora o nada.

— Estoy listo para lo que sea, Jūdai-Kun. – Alentó el mayor con ciertos nervios en su interior.

Pero al parecer el destino no quería que el duelo terminará, ya que el sonido fuerte de la puerta hizo que los chicos se asustaran y otros gritaran del susto. Se voltearon y vieron a la pequeña Saotome en la puerta de la sala de estar donde estaban ellos.

— ¿Qué hace Fubuki-San aquí? Bueno. No importa. ¡¡Quiten todo de la mesa ahora!! – Ordenó Rei. Ella se fue rápidamente en dirección a la cocina.

Rápidamente la chica volvió a asomarse y los miró con una cara de enojó.

— Háganlo. Ahora. – Con esas simples palabras los chicos agarraron rápidamente sus cartas y las guardaron. Obviamente asustados. – Así me gusta.

— Esto... Rei... ¿Y Asuka? – Preguntó Jūdai al ver que a la pequeña le faltaba la compañía de otras dos personas.

— Estoy aquí. – Dijo la chica que ahora se asomaba por la puerta de la sala. – Estoy en casa.

— Bienvenida. – Sonrió el Castaño a la chica. – ¿Cómo te...

— ¡¡ASURIN!! – Salto Fubuki para poder abrazar a su hermana menor. – ¡Te extrañe tanto!

Asuka que estaba siendo abrazada fuertemente por su hermano mayor de repente se sintió en Shock.

— ¿Nii-San? ¿Qué haces aquí? – Le pregunto la rubia intentando separarse del cariñoso abrazo de su hermano mayor.

— ¿A qué vine? ¡¡Eso es obvio!! – Sonrió grandemente el Tenjoin. – Vine a saber que si este pequeño que llevas en tu vientre es un niño o una niña. Por lo que tome el primer vuelo a Japón cuando me llamaste.

— Fubuki-San siempre haciendo locuras. – Opino Kenzan que estaba parado justo atrás de Asuka.

— Ese es nuestro Fubuki-San. – Dijo esta vez Sho.

— Esto... Asuka, ¿Cómo les fue? – Pregunto al fin Jūdai.

Asuka lo miró y sonrió apenada.

— Sé que no hay ningún problema, pero... A lo que tú quieres saber, yo no tengo idea. – Respondió Asuka.

— ¿Eh? ¿Qué quieres decir con eso? – Volvió a preguntar el castaño.

— Que si tu hijo es niña o niño lo sabe solo Rei-Chan. – Respondió Kenzan mirando al castaño. – Nosotros dos no tenemos ni idea.

— Pero cuando terminamos con el doctor, Rei nos arrastró hasta una pastelería y pidió un pastel con un color en específico. Celeste si es niño y rosa si es niña. – Contó Asuka que camino hasta el sillón y se sentó con cansancio.

— ¡Exacto! – Apareció la pequeña azabache. – Por eso voy a preparar todo el tema del pastel y vine a pedirle a Kenzan que hiciera el té, la última vez le quedó muy bueno.

— El té que me enseñó mi abuela nunca me decepciona. – Sonrió Kenzan.

Los dos se fueron rápidamente a la cocina y el resto se sentó junto a Asuka cerca del sillón para hacerle compañía.

Fubuki estaba hablando con su sobrino y Asuka se aguantaba las ganas de reírse. Le contaba todo lo que había hecho en los países que había estado y los regalos que le había comprado, cosa que hizo que la rubia lo regañara de nuevo.

Eso provocó un poco de risa al resto de los chicos que se encontraban en la habitación, pero se detuvieron cuando Asuka los empezó a regañar a ellos también.

El que parecía más asustado de la chica era Jūdai, si bien todos sabían cómo se ponía la rubia al enojarse y el terror que podía causar, Jūdai era el único hasta el momento que había presenciado realmente como era verla enojada estando embarazada y él aseguró que no fue nada lindo de experimentar.

Después de que Asuka se cansará de regañar a los cinco chicos, suspiro y espero a Rei.

Pasaron cinco minutos y las dos personas faltantes llegaron con dos bandejas y las colocaron sobre la mesa de té.

— Primero serviremos el té y luego uno de los dos futuros padres cortará el pastel. – Dijo Rei que empezó a repartir lentamente las cosas, haciendo que algunos de los chicos se desesperaran.

— Esto me trae recuerdos. – Pensó Sho, mientras miraba su taza de té llena. — Pero la situación es distinta.

Rei que parecía la más ansiosa, a comparación de todos. El té fue repartido y la Saotome miró a los dos futuros padres.

— ¿Quién de los dos cortará el pastel? – Pregunto Rei sosteniendo el cuchillo de cocina (No matará a Nadie. Ni tampoco se va a creer Hanako-kun :v)

— Me da miedo ver a Rei con ese cuchillo en manos. – Pensaron los chicos un tanto asustados.

— ¿Y bien? – Volvió a preguntar la Saotome. El castaño y la rubia se miraron, no dijeron nada solo se sonrieron mutuamente.

Asuka se sentó junto al Yuki y tomo el cuchillo de las manos de la Saotome. Jūdai tomo la mano de la chica que sostenía el cuchillo y se propusieron a cortar ambos el pastel.

Los presentes miraban atentamente como el pastel era cortado, esperando ver el color del que tenía el dulce por dentro. El cuchillo salió cubierto de un color celeste, lo que significaba que el pequeño era un chico.

Los gritos de emoción y los apalusos no se hicieron esperar en la habitación. Asuka empezó a llorar de la alegría y abrazo al castaño que estaba a su lado, para luego darle rápidamente un beso en los labios, dejando completamente sonrojado al chico.

Sho junto a Johan empezaron a molestar al castaño, que ahora, se estaba cubriendo el rostro con una almohada que había alcanzado del sillón. Mientras que Asuka era abrazada por su hermano mayor, que lloraba de la emoción.

Una vez todo se calmó, Rei pregunto algo que era esencial.

— Asuka-San, ¿Cuál será el nombre que le colocarán? – Definitivamente la Saotome era la más entusiasmada con todo este tema.

— Ahora que me lo recuerdas... Hace unos meses Jūdai y yo estábamos decidiendo los nombres, ¿Cierto Jūdai? – Le hablo la chica, pero solo escucho un quejido del chico que aún escondía su rostro. – Oye, ya levántate.

Jūdai obedeció y bajo la almohada para poder mostrar sólo sus ojos, pero de todas maneras se podía distinguir que estaba totalmente avergonzado, incluso sus orejas estaban un tanto rojas.

— Por favor no hagas eso de nuevo frente a los chicos... – Pidió el chico que parecía que se volvería a echar por la vergüenza.

— ¿Eh? Está bien, pero comportate. – Le dijo la chica. – Como decía... Jūdai y yo estuvimos escogiendo nombres. Decidimos que él escogería si era una niña y yo decidiría si era un chico, pero que no nos diríamos el nombre una vez lo escogieramos, sino, que cuando sepamos que era.

— Cierto. ¿Qué nombre escogiste Asuka? – Pregunto el castaño, al parecer se olvidó de su vergüenza.

Ahora fue el turno de Asuka para sonrojarse y empezar a titubear.

— E-El nombre... – Dijo lo suficientemente alto para que todos escucharán. – El nombre que yo escogí fue Hiro...

— ¿Hiro? – Repitió el castaño y luego sonrió. – ¡Me gusta! ¡Hiro suena bien!

Asuka suspiró aliviada al escuchar esas palabras.

— Asuka-San, Asuka-San, ¿Por qué Hiro? – Pregunto Sho. – No es que me desagrade el nombre que escogió, pero ¿Tiene algo en particular ese nombre?

La chica miró al peliceleste y no pudo evitar soltar una pequeña risa mientras asentía levemente.

— Sí, lo tiene. Escogí el nombre de "Hiro"(ヒロ) porque para mí es como un juego de palabras que coincide con la palabra "Hero" (ヒーロー) en inglés que significa "Héroe" – Dijo la rubia sin perder su linda sonrisa.

Cuando termine de decir eso todos instintivamente miraron al castaño que estaba hecho piedra al lado de la chica y si antes había estado sonrojado, ahora era un tomate.

— Asuka, ahora Jūdai realmente ya dejó de funcionar. – Se rió Johan.

— Aniki en cualquier momento podría empezar a echar humo en cualquier momento. – Le siguió Kenzan.

Manjoume para hacerlo reaccionar le lanzó una galleta (también habían traído) que golpeó justamente en la frente del chico haciéndolo despertar de su estado de Shock.

— Tú. Chico que se avergüenza por todo. Tú también escogiste un nombre, ¿No? Podrías decirlo también. – Le dijo Manjoume que parecía molesto por las estupideces del castaño.

— ¿El nombre que escogí yo? Humm.. sí. – Dijo el chico que se perdió por un segundo. – El nombre que había escogido si era niña fue "Yuuka" (優花)

— ¿Y significa?– Pregunto Kenzan.

— Excelente Aroma, eso significa. Me inspire un poco en el nombre de Asuka ya que el de ella significa "Perfume mañanero" así que creí que estaba bien ponerle un nombre relacionado al de ella.– Asuka sonrió ante las palabras del castaño.

— ¿Después preguntas el por qué te molestamos? Si a veces eres un completo cursi o un avergonzado Jaja.– Se rió con ganas Johan mientras pasaba su brazo sobre los hombros de su amigo.

Jūdai solo quería volverse a esconder, otra vez.


Nunca había estado tan impaciente en su vida, esta era la primera vez que lo experimentaba en esa magnitud. Estaba sentado en la sala de espera del Hospital. Los meses habían pasado rápido y el sintió que solo hace unos pocos días había estado con sus amigos festejando, pero eso había pasado ya hace unos cuantos meses.

Hablando de sus amigos, los había llamado apenas Asuka entro en la sala y el se quedo afuera por ordenes de la rubia.

En mi cabeza me imaginaba a Judai desmayado apenas entrar en la sala XDD

Por lo que creía que algunos de ellos debían estar en camino. Los primeros en llegar fueron Rei y Sho que al parecer se encontraron en la entrada, Sho no duro mucho y se desmayo, por lo que un enfermero se lo tuvo que llevar y dejarlo en una habitación. Judai y Rei se disculparon por eso.

— Sho exagero un poco.– Rió nerviosamente Judai, aunque debía admitir que eso lo ayudo un poco.

— Apenas escucho la palabra "Parto" se desmayo, ni que el se fuera a trasformar en padre.– Suspiro Rei mientras se quejaba del chico.– Judai-San, ¿No deberías estar allí adentro con Asuka-San?

— No me dejo entrar.– Respondió el chico rápidamente.

La chica no dijo nada más, pasaron unas cuantas horas y durante ese tiempo llegaron: Manjoume, Yunko, Momoe, Fubuki, Kenzan y Johan. Las chicas habían estado fuera del país durante unos años y se habían enterado de todo por teléfono, habían vuelto hace un mes exactamente.

— ¿Cuánto lleva ahí dentro? – Pregunto Majoume mientras se ponía curitas en las puntas de los dedos, para dejar de morderse las uñas.

— Unas... 6 horas.– Dijo Judai mirando la hora en su celular.– y son las 08:15

— Y Sho lleva inconsciente las mismas horas.– Rió Rei.– Y solo por una palabra.

— Hubiera sido divertido verlo.– Pensaron Yunko y Momoe.

Las horas pasaron lentamente y eso desespero más a Jūdai, mucho más que cuando la rubia entro a la sala. Algunos de sus amigos que lo acompañaban se quedaron dormidos, por lo menos eso veía de parte de Manjoume y Momoe que aún luchaba por mantenerse despierta, Junko había corrido a comprar café para todos. Sho había vuelto hace unas cinco horas atrás y se preguntó que había pasado, evitaron decir la palabra "parto" para que no se desmayase de nuevo y solo dijeron "Romper la fuente", cosa que dejó al chico igual de impaciente que el futuro padre.

— ¿Qué hora es? – Pregunto Kenzan era el más despierto de todos allí, Junto a Jūdai, Fubuki, Rei, Sho y Johan.

— Las... 04:35 de la mañana. – Respondió el Andersen, mirando su reloj de muñeca. – Es normal que se demore demasiado.

— Eso es cierto. Hemos estado aquí 18 horas. – Contestó Rei, que ayudaba a Momoe a mantenerse despierta.

— Eso es mucho cuando lo dices. – Dijo Fubuki esta vez. – Realmente esperar me tiene desesperado.

— ... Sí ... –

Fubuki miró al Castaño que tenía un semblante de preocupación, él había hecho bien al ser paciente, pero al parecer estaba llegando a su límite.

— ¿Yuki Jūdai? ¿Quién de ustedes es Yuki Jūdai? – De la nada había aparecido una enfermera.

— ¡S-Soy yo! – Casi grito el castaño levantándose de dónde estaba sentado.

— El proceso a sido todo un éxito, felicidades. Podrá ver a su esposa e hijo cuando los cambiemos a una habitación. – Informo la enfermera con una gran sonrisa. – Esa fue decisión de su esposa, no quiso que la viera como ella está ahora.

Jūdai Sinto que le quitaban un peso de enzima al escuchar las palabras de la mujer frente a él, lo de Asuka, se lo esperaba... Ella nunca le gustó que la vieran débil o agotada.

— ¡M-Muchas gracias! – Se inclinó el chico en agradecimiento.

— Ese es nuestro trabajo. No se preocupe. – Sonrió la enfermera. – Vendré de nuevo cuando esté todo listo.

Diciendo esto la enfermera se despidió del resto con una leve reverencia y volvió por el pasillo.

— Ahhh... Siento como si me hubieran quitado un gran peso. – Suspiro Jūdai con una mano en el pecho.

— Eso es bueno. Pronto podrás ver a Asuka-San y a tu hijo, Aniki. Felicidades. – Sonrió Sho a su lado.

El castaño sonrió y como en los viejos tiempos, Jūdai lo tomo por los hombros y le revolvió el cabello.

— ¡Gracias, Sho! – Realmente estaba muy agradecido.

Minutos después llegó la misma enfermera indicando que estaba todo listo, Yunko despertó a sus dos amigos dormidos y fueron todos juntos hasta la habitación de la rubia, una vez ahí el primero en pasar fue el castaño, que se sentía realmente nervioso.

Leyó el nombre que estaba aún lado de la puerta y sonrió, puso una mano en la manilla de la puerta y entró.

Una vez adentro vio a la rubia totalmente agotada. Su cuerpo descansaba completamente pegado al colchón de hospital que estaba levemente levantado para que ella pudiera estar más o menos sentada, en sus brazos había un bulto cubierto con una manta.

— Jūdai... – Susurró la chica cuando lo vio.

— H-Hey... ¿Cómo te sientes? – Pregunto el castaño.

— Agotada. – Respondió la rubia soltando un suspiro. – Ven. Ven a conocerlo.

Jūdai se movió hasta donde estaba Asuka y miró el bulto que estaba en sus brazos. Era un pequeño de piel pálida y con mechones de cabello rubio. Instintivamente movió su propia mano a la pequeña del bebé, sintió un pequeño susto cuando uno de sus dedos fue agarrado y apretado por el pequeño.

— Jūdai, estás llorando. – Sonrió Asuka mientras veía la escena.

El castaño no contesto y solo miró al pequeño. Yubel apareció a su lado y desde dónde estaba miró al bebé, después sonrió y volvió a desaparecer.

— Gracias. – Murmuró el castaño. – Muchas gracias... Asuka.

— No. Gracias a ti. – Sonrió la chica.

Desde la puerta miraban sus amigos con una gran sonrisa.


El timbre del departamento fue tocado. Johan y Rei esperaban tranquilamente en el pasillo hasta que alguien abriera. Hace dos semanas Asuka había llegado a casa, y ellos no habían ido a visitarlos durante esas semanas ya que ellos también estaban muy ocupados.

El sonido de la puerta abriéndose los alarmó y miraron listo para saludar a la persona que había abierto la puerta. Pero la sonrisa fue borrada de sus rostros cuando vieron a la persona.

— Hey, ¿Cómo están chicos? – Obviamente el que abrió la puerta fue Jūdai, pero su aspecto asustaría a cualquiera.

— Un zombie... – Eso paso por la cabeza de Johan.

Jūdai se veía cansado, con unas ojeras muy grandes y su cabello estaba completamente despeinado, al menos estaba vestido con su ropa casual.

— Jūdai-San te ves horrible. – Dijo sinceramente la Saotome.

— Lo sé. Hiro nos mantuvo despiertos durante la noche, duerme en la tarde y nosotros aprovechamos eso para limpiar, si sigue durmiendo nosotros aprovechamos de dormir lo que podamos. – Confesó el chico realmente cansado.

Un llanto se escucho dentro del departamento y Jūdai suspiro de nuevo.

— Bueno, nosotros somos los padrinos de Hiro-Kun, así que vamos a ayudar. – Dijo entusiasmada Rei, los brillos se veían a su alrededor. – Siempre ayudaba a mis tías a cuidar a sus hijos y era muy divertido.

Sí, ambos se convirtieron en los padrinos del pequeño el mismo día en que él había nacido. Todos querían, pero lo decidieron con un juego, presenciado por la familia, como ellos no podían decidir, ellos lo escogieron con un juego de palitos con las puntas de colores. El que sacaba el color rojo serían los padrinos y ellos ganaron.

— Sí. Yo también ayudaba a mis familiares cuando tenían niños. – Sonrió Johan.

— Eso sería de mucha ayuda. Pasen, Asuka está en la sala. – Señaló Jūdai.

Johan y Rei entraron, y se dirigieron hasta la Sala. Ahí vieron a Asuka sentada en el sillón, ella aún estaba en pijama y una manta cubría sus hombros, había que admitir que se veía más decente que Jūdai, pero aún así se veía cansada.

— Ah. Rei... Johan, Buenas días. – Dijo la chica, ella se encontraba cargando al pequeño que lloraba levemente. – Lo siento. Hiro no ha dejado de llorar desde hace un rato.

— No te preocupes. – Dijo Rei, enseguida se dirigió a la chica y sentarse junto a ella.

— Creo saber la razón... – Pensó Johan mirando al espíritu que se encontraba cerca del salón. Sobre las dos chicas se encontraba Yubel, parecía nerviosa mirando al pequeño, al parecer lo asustó sin quererlo. – Jūdai...

— Lo sé. No sé cómo decirle a Asuka que fue Yubel la que lo asustó... – Respondió el castaño.– Pero no quiso hacerlo, ya se disculpó.

— Tendrás que decirle. –

— Sí... –

Ambos se concentraron en las dos chicas en el sillón que ahora eran acompañadas por Faraho. Rei tomo al pequeño en sus brazos y lo acomodo.

— Asuka-San, Jūdai-San. Vayan a descansar, nosotros nos encargaremos de Hiro-Kun. – Dijo la Chica sorprendiendo a los dos padres.

— ¿Rei-Chan? – Llamó Asuka. – Nosotros tenemos que seguir limpiando.

— Yo y Johan podemos encargarnos de todo, ¿Cierto? – Pregunto la chica con una sonrisa.

— Sí. Es divertido cuidar niños, no se preocupen por nada. – Sonrió el chico, para luego empujar a ambos padres a su habitación. — Recuerden que van a dormir así que no hagan nada que los haga tener un segundo hijo cuando apenas tienen el primero.

Eso fue lo último que dijo Johan antes de cerrarles la puerta, pero pudo escuchar claramente el quejido avergonzado de ambos.

Cuando Rei abrió la puerta de la habitación de ambos, para decirles que el pequeño se había quedado dormido después de jugar con Johan, los vio a ambos acurrucados completamente dormidos. La chica no evitó sonreír ante la escena que tenía frente suyo.

— Que suerte tiene Asuka-San. – Eso fue lo que pensó la chica antes de volver a cerrar la puerta.


Cinco años habían pasado y se podía ver que el departamento había mucho más ruido que antaño. Un niño de cabello rubio y una niña de cabello castaño corrían por la casa, huyendo de un chico de cabello castaño que corría detrás de ellos.

— ¡Yuuka, nos quieren atrapar corre! – Reía el pequeño que sujetaba la mano de su pequeña hermana.

Ambos tenían el mismo estilo de cabello de su madre, pero de una forma más revoltosa, su color de ojos era igual a de su padre.

— ¡Papá quiere hacernos cosquillas! – Gritaba la pequeña divertida.

— ¡WaJajajaja! – Reía Jūdai detrás de ambos pequeños.

Asuka los miraba desde la cocina, al principio se los dejo pasar, pero era la hora de comer, por lo que debía poner un alto a lo que hacían.

— Entonces corran directo al baño o sino seré yo quien los persiga, pero no de buena manera. – Ordenó la mujer. Los tres rápidamente cambiaron su rumbo de corrida al baño, si algo sabían perfectamente era no hacer enojar a mamá.

— El último en llegar al baño no tendrá postre. – Dijo Jūdai que se adelantó.

— ¡¡No es justo!! – Gritaron ambos pequeños detrás del mayor.

— Que infantil. – Rió divertida Asuka.

Bueno. Así era desde hace unos años, sentía que con esos niños había vuelto a recordar días de su infancia, pero como adulta. Los niños eran una caja de sorpresas, esas palabras se las dijo la madre del castaño una vez que fueron de visita y ella no podía estar más de acuerdo.

Pero esta aventura de cuidar niños todavía empezaba y ella quería descubrir todo lo que pudiese. Esto definitivamente sería una aventura muy movida... Como una montaña rusa y todo con su propia familia que ahora estaba envuelta de puro cariño y amor.


¡Hola! ¿Tanto tiempo sin ver una historia mía? jajaja XD

Realmente siento haberme demorado tanto en publicar esta historia, ya por bloqueos o por flojera De hecho esta historia la quería publicar ayer... Pero me sentía mal y dormí gran parte de la tarde, después hablé con mi hermana otra parte y después nos pusimos a ver qué Manga me podía comprar Jasjajsajs Me compre los dos primeros tomos de "Edens Zero" el nuevo manga de Hiro Mashima jsjsjs Y aparte me termine de ver Jibaku Shōnen Hanako-kun Ahora mismo estoy escuchando su opening que es muy bueno️️ por lo que ahora solo puedo leer el manga que sale cada mes :P

Ahora solo tengo que continuar con la Galaría y con mi historia de Hataraku Maou-Sama! ️️

Ah, cierto. ¿Qué les pareció la historia y sus otras dos partes? Recuerden que esta es la última de esta serie de One-shots (" Que Asuka está ¿Qué?" Y "Bienvenido Jūdai")

Por lo menos de mi parte espero que les haya gustado ️

Espero que en un futuro sigan apoyando mis historias, y no me refiero solo a las de Yu-Gi-Oh! Ya que con algunos también coincidimos que nos gusta un anime y la misma pareja ️️ tengo historias de Black Clover, Hataraku Maou-Sama, Boruto y otras más Jasjajsa Auto Spam

Realmente ahora solo falta que pida que me sigan en redes sociales JAJAJAJA Okey me estoy riendo sola :'v

¡Adiós!

Los quiero mis troleadores favoritos.

No quemen mi casa ni me ataquen plis️