Cap. 1: Así que...Blaine ¿Eh?
La puerta era blanca, con una pequeña ventana arriba de todo con forma de la mitad superior de una flor.
Carol giro la llave, abrió la puerta y ambos entramos al departamento, entraron a la cocina. Era espaciosa, nada del otro mundo, pero tenía espacio suficiente como para poner una mesa y unas sillas y llamarlo un comedor. Los muebles que ya estaban eran blancos con detalles marrones colocados en una hilera contra la pared con azulejos color beige, al igual que la cerámica del piso. Las alacenas eran de madera. Se notaba que el calefón que había entre ellos era viejo y que estaba desgastado, no daba señales de vida. Eso quizás fuera un problema para más adelante.
Contra otra de las paredes habían apilados baldes de pintura. Esa imagen y el aroma que perfumaba el lugar daban a entender que el departamento había sido pintado recientemente.
Aquella habitación estaba alumbrada por una ventana que daba al pasillo del lugar y otra que daba a la escalera. La primera ventana tenía una persiana con la que se podía proteger de las miradas ajenas, pero no pasaba lo mismo con la segunda ventana.
A Kurt le preocupaba bastante este tema, ya que su intimidad se veía un tanto comprometida...por lo menos hasta que comprara una cortina y encontrara la forma de subirse a un lugar lo suficientemente alto para colgarla.
A la habitación contigua se accedía cruzando un arco, no había puertas de por medio, las dos habitaciones estaban conectadas y esto le daba al castaño una sensación de amplitud.
La habitación numero dos era mucho más amplia que la cocina, tenía otra ventana con persiana y paredes pintadas de blanco y el piso de un marrón oscuro. La única puerta que tenia era corrediza y luego de abrirla accedían a un pequeño baño. Inmediatamente el chico pálido empezó a imaginarse en su cabeza los muebles que podría poner en esa habitación y el espacio que cada uno requería.
El lugar no era del otro mundo, pero era suficiente para que una persona estuviera cómoda, para dos personas ya era mucho. Aunque la idea de compartir el lugar todavía no la había descartado por completo por un tema de precios, su comodidad iba a estar comprometida si se proponía a buscar un compañero de habitación.
"Hay varias cosas que tendría que hacer, pero no me parece un mal lugar" - Dijo el chico mirando a la pareja de su padre.
Carol era una mujer rubia, delgada y alta. Ella era la que le había ofrecido el departamento, ya que ella vivía en un departamento arriba en aquel complejo. Cuando el departamento que estaban viendo se desocupó, ella no dudó en hablarle a Kurt al respecto.
"Si, tendríamos que limpiar un poco, yo tengo un futon que puedo darte y sillas que puedo prestarte"
Al chicho pálido tampoco le importo demasiado la limpieza que iba a tener que llevar a cabo, solo quería irse de la residencia en la que había estado viviendo hace 3 meses, compartiendo habitación con un chico colombiano. No estaba mal, pero el alquiler había aumentado y por el doble podía costearse vivir solo. Y lo que es más, el chico ya se estaba imaginando como seria vivir ahí, ya lo daba por hecho.
"Bien, dile a Mariano que sí, que me mudo" Le dijo a Carol con una gran sonrisa. Ya no había más que decir.
"Bien" Le respondió la mujer, devolviéndole la sonrisa "¿Cuando tienes que desalojar la habitación?"
"A fines de esta semana" Le respondió el chico pálido "Voy a ver si mi papa me ayuda con la camioneta" Kurt se estaba haciendo una nota mental de que tenía que mandarle un mensaje a su padre lo antes posible.
La mujer saco de su bolsillo su teléfono celular y comenzó a toquetear la pantalla "Bien, ya le digo entonces" Carol a los pocos minutos levanta la mirada del aparato, lo mira al chico y pregunta "¿Te quedas a comer?" Al mismo tiempo que señala con el dedo índice el piso de arriba.
El chico del cabello castaño revisa el reloj que esta sobre su muñeca y comienza a hacer algunos cálculos en su cabeza. Si bien no tiene nada que hacer más que prepararse la cena, bañarse y dormir, sabe que el viaje de vuelta a su habitación compartida es bastante larga y llegaría a horas no apropiadas considerando que al día siguiente se tendría que levantar temprano para ir a trabajar, distancia que no era corta tampoco.
"Lo lamento, si me quedo demasiado tiempo se me va a hacer tarde, me puedo quedar un ratito nada mas, pero no me puedo quedar a comer"
Carol le regaló a su hijastro una media sonrisa y se encogió de hombros en señal de que no le gustaba que no se quedara pero reconociendo, también, que el chico tenia cosas que hacer y que no se podía hacer nada al respecto.
"Bien, vamos" Ambos comenzaron a caminar hacia la puerta de aquel departamento, cuando esta de repente se abrió sin previo aviso. Carol y Kurt saltaron un paso hacia atrás del susto.
La persona que había abierto la puerta era una chico un poco más bajo de estatura que Kurt, su cabello era negro y enrulado, sus ojos no se podían apreciar tanto en ese momento, ya que el chico estaba sonriendo y estos estaban achinados, al punto que no se podía reconocer el color de sus pupilas. Su sonrisa era amplia, blanca y perfecta. Llevaba puestos unos pantalones rojos arremangados de tal forma que dejaba apreciar los tobillos, una remera negra de mangas cortas que estaba metida dentro de dicho pantalón. Lo rodeaba un cinturón blanco por la cintura y por el cuello un moño que tenia mezcla de líneas de color negras, blancas y rojas. Levaba unos zapatos negros y entre esa jungla re rulos se encontraba un par de anteojos de sol cuadrados con marco amarillo.
Quizás había sido el susto que se había pegado ante la intromisión de aquel muchacho o que justo en ese preciso momento una nube se había corrido lo suficiente como para que el sol pudiera iluminar mucho mas el departamento. Sea por la razón que fuere, en ese momento el corazón de Kurt golpeaba fuerte contra su pecho, su estomago estaba totalmente revuelto y la habitación parecía que la sonrisa del chico de pelo morocho era un faro que iluminaba cada rincón de esas cuatro paredes.
El intruso giro su mirada a las personas que estaban dentro del departamento y frunció el ceño en una expresión confundida, y en ese estado se quedó por un buen rato.
"¿Blaine? ¿Estás bien?" Pregunto una voz femenina con un tono cargado de preocupación.
"¡No, ese no es! Es este de acá que quería mostrarles" Dijo una voz masculina mucho más alejada.
La puerta se abrió un poco mas y dejo ver a una chica oriental, con pelo largo, castaño, con flequillo recto que le cubría la frente. Tenía puesto un vestido azul con lunares grandes color celestes, zapatos de colegiala negros y medias blancas que le llegaban hasta las rodillas. Cuando la chica noto la presencia de gente que claramente no esperaba, los saludó con una gran sonrisa que implicaba arrepentimiento "Que tal, soy Tina y el es Blaine, creo que nos confundimos de departamento, les pido perdón de parte de ambos".
La chica le clavó un codazo en el brazo al chico que tenia al lado y le dijo en un susurro "Ya vámonos"
Al tal Blaine no le gusto nada aquel golpe ya que inmediatamente su gesto cambió a una mueca de dolor y con la otra mano se tocó la parte lastimada del brazo. "Auch" Respondió en otro susurro "Perdón, si, ya nos vamos...perdón de nuevo" Contestó el chico de pelo morocho con las mejillas ligeramente enrojecidas a los que parecían los nuevos residentes del departamento.
La chica tomó la mano del chico y lo llevó hacia la puerta de salida y desaparecieron del campo de visión de Kurt y Carol.
El chico pálido exhaló el aire que no sabía que estaba guardando y miró a su madrastra.
"Wow" Dijo ella "Casi me mata de un susto" Dijo con la mano en su pecho, donde estaba su corazón.
"Si...wow" Fue lo único que atinó a decir el castaño.
"Así que...Blaine ¿Eh?" Dijo la mujer con cierto tono sugestivo y un giño de ojo.
"Eem...si, parece que así se llama, ¿No?" Respondió el chico tratando de agregar un tono de indiferencia a su respuesta, pero parecía que había sido en vano su intento.
"Vamos Kurt, ¡Te estás sonrojando! ¿Enserio crees que me voy a creer que ese chico no te gustó? ¡Hasta a mí me gusto!"
"¿Qué? No sé de qué estás hablando" Respondió el chico un tanto ofendido mientras se llevaba las manos a las mejillas para ocultar el nuevo color que estas habían adoptado. "¿Podemos subir ya?"
"Claro que si, ¡Pero no pienses que esta conversación termino acá, eh!" Dijo la mujer a medida que caminaba hacia la puerta.
Kurt revoleó la mirada pensando en todo lo que le iba a esperar a continuación, quizás quedarse había sido una decisión apresurada. Al salir del departamento, mientras Carol cerraba con llave la puerta, el chico pálido no pudo contenerse y se fijó que pasaba en el departamento de al lado. Desgraciadamente no pudo ver mucho, ya que la puerta estaba abierta pero la gente estaba adentro y las persianas de las ventanas estaban cerradas. Lo único que podía hacer era escuchar una voz masculina que el castaño no reconocía y la de la chica que había entrado con Blaine...esa Tita...
-¿Podrá ser...? Las amigas no se agarran de la mano con sus amigos hombres...a menos que le importe un comino su espacio personal o haya mucha confianza entre los dos...- Como Kurt no conocía a ninguno de los dos por separado y tampoco su relación no se apresuró a sacar conclusiones...tendría que recolectar mas información al respecto.
Se dio vuelta y Carol ya no estaba detrás suyo. Subió trotando las escaleras hasta su casa para no quedarse atrás.
Una vez en su casa, se sentó en una de las sillas que estaba alrededor de la mesa. "¿Y tu tampoco sabes quién es? No te creo" Dijo el chico con los dedos entrelazados sobre la mesa.
"¿Perdón? ¿Qué son estas acusaciones sin fundamento Sr. Hummel?" Preguntó con un tono entre ofendido y burlón.
"Es que no tiene sentido Carol, sabes todo lo que pasa por aquí, sabrías hasta si una paloma sobrevuela el complejo"
"Bueno, si" Respondió la mujer después de abrir la puerta de la heladera y meterse de cabeza a inspeccionar su contenido "Y no...sabía que venía un chico a ver el departamento , no sabía quién era ni que fuera tan lindo" Terminó diciendo después de incorporarse y encogerse de hombros. "Pero esas no son las preguntas que se tienen que hacer en estos momentos. La pregunta más importante es ¿Te gusta, no? Lo vi en tus ojos, todo tu cuerpo te delata"
Carol, al terminar de decir esto, se sentó en la mesa enfrentada al castaño. Kurt, de repente se sintió en una película en blanco y negro de policías y ladrones y él se sentía culpable sin saber la razón. Era un interrogatorio que no iba a terminar bien.
La puerta del departamento se abrió. Finn, el hijo de Carol había llegado del trabajo. El chico era muy alto para su edad , llevaba puesto un suéter verde con rayas gruesas horizontales de un verde más oscuro, debajo una chomba blanca, unos jeans azules, zapatillas negras y su cabello era negro y tan corto que parecía que el chico no quería que el mundo se enterara que en realidad tenia rulos si los dejara crecer.
Al entrar el chico, con una media sonrisa saludó a Kurt y abrazó a su madre. Se sentó con ellos y el ambiente se volvió más tranquilo para el castaño, menos pesado.
Kurt se maldijo y volvió a maldecir por haberse quedado más de la cuenta, no era lo que había acordado con sigo mismo. Pero bueno, el daño ya estaba hecho y no quedaba más que seguir con el resto de la noche, volver a su casa, bañarse y dormir. Por lo menos ya había hecho una de las cosas que tenía que hacer de todas formas.
Con el estómago lleno y un auto en camino en la aplicación de su teléfono, el castaño se despidió de su familia y comenzó a bajar las escaleras. Escalón tras escalón se preparaba mentalmente para el largo viaje que le aguardaba hasta la residencia.
Al terminar el recorrido por las escaleras, caminó por el pasillo y al ver el que sería su nuevo departamento, sus labios se extendieron en una sonrisa. No podía esperar a vivir solo, podría hacer lo que quisiera cuando lo quisiera y como lo quisiera.
El gusto a libertad le había nublado los sentidos al chico pálido que iba caminando. A tal punto, que no se dio cuenta que alguien estaba por meterse en su camino. Se chocó una de las mejillas contra una cabeza rizada, justo en el pómulo.
Kurt comenzó a masajearse la zona adolorida en círculos, con los ojos cerrados por el dolor "Ay..." Fue lo único que pudo decir. Después de unos segundos de masajes inservibles, abrió los ojos y vio un chico de pelo morocho muy adolorido también. Como él, se estaba masajeando la parte trasera de la cabeza con ambas manos, también con los ojos cerrados.
El chico pálido se volvió violeta de la vergüenza "P-perdón, aay...esto es mi culpa, no me fijaba por donde iba, ¿E-Estas bien? ¿Necesitas hi-hielo? Te-Te puedo conseguir hielo".
-¿Y si lo dejé tonto? ¿Y si comienza a sangrar? Eso no se puede solucionar con hielo...Aay por favor, que me responda- Pensaba Kurt mientras esperaba impaciente una respuesta.
Al escuchar la voz del chico castaño, Blaine abrió los ojos de inmediato y su mirada se fijó en sus labios. Kurt, de la preocupación seguía con su mirada expectante.
Blaine se humedeció los labios con su lengua antes de responder, sintiendo una repentina sed "Emm...no, estoy bien, no necesito hielo, creo" El chico de pelo morocho comenzó a tantear con los dedos la superficie de su cabeza, viendo si con la presión le dolía la herida o si ya se había formado alguna protuberancia.
"¿Seguro? Porque no es molestia, quizás no tengas un chichón ahora, pero si no te pones algo frío seguramente se te va a hacer uno después" Dijo Kurt con expresión de preocupación.
Blaine lo miró con ternura, era lo que le generaba aquella expresión. Con una sonrisa el morocho contestó "Estoy bien, enserio, cuando llegue a mi casa me pongo, lo prometo".
-Otra vez esa sonrisa- Kurt en ese momento se dio cuenta que haría lo que fuera para sacarle la mayor cantidad de sonrisas posibles a ese chico, iluminaban cualquier ambiente. De repente, el castaño sintió un calor que se le subía a las mejillas y sabia que se había vuelto a sonrojar. -Maldita sea-
El castaño se llevó una mano a una de sus mejillas para tratar de disimular su repentina vergüenza.
"Ejem" Se escuchó detrás de Kurt.
Ambos chicos se sobresaltaron al escuchar el carraspeo que venía detrás de Kurt. Este mismo, después del sobresalto se llevó la misma mano donde estaba su corazón "Carol" Dijo en un suspiro "Casi me matas del susto"
"Lamento interrumpir de esta manera su hermosa conversación, tórtolos pero me había olvidado que tengo que abrirte la puerta para que te puedas ir, sino sería muy difícil que llegaras esta noche a tu casa, ¿No?"
Una risita nerviosa salió de los labios de Kurt, mientras trataba de parecer lo más relajado y casual posible. "Jajaja, claro...detalles..."
"Pero veo que te pones violento ¿Que le has hecho al pobre?" Dijo la mujer cuando vio que Blaine se seguía masajeando la cabeza.
"¡Fue un accidente! No le hice nada" Respondió Kurt con mas vergüenza que antes, luego miró la pantalla de su teléfono celular y volvió la mirada a Carol "¿Puedes abrirme por favor? El auto me está esperando afuera".
La mujer revoleó la mirada, como si a una niña le hubieran cortado la diversión "Bien...pero me imagino que te habrás disculpado por lo menos ¿No?" Luego de haber dicho esto la mujer se abrió paso entre los dos chicos para abrir la puerta frente a ella.
Kurt miró a Blaine y movió los labios para decir "Perdón" y siguió a la mujer que tenía en frente, la saludó con una mirada fulminante y no tardó en encontrar la patente del auto que coincidía con lo que decía en su aparato móvil.
Se subió al vehículo mientras veía como Carol entraba de nuevo al complejo y se despedía con la mano.
Una vez en el auto, una melodía conocida hizo que el castaño buscara en el bolsillo de su pantalón su celular de nuevo. Miró la pantalla, esta decía el nombre "Chandler"
-Rayos-
Bueno...a los que hayan leído este primer capitulo espero que les haya gustado. Por mi parte estoy muy contenta de haber vuelto a escribir, hace tiempo que no lo hacía y es algo que me encanta hacer.
Por otra parte, la verdad es que no se que clasificación va a terminar siendo esta historia, quizás mas adelante la cambie...aviso por las dudas.
Acá en Argentina estamos en cuarentena, como casi todo el mundo, si quieren pueden contarme (además de qué les pareció este capítulo) en qué estado están los países en los que viven y, aquellos que están en la misma situación de cuarentena: cómo están y qué hacen para pasar el tiempo.
No me quiero comprometer...pero calculo que esta semana estaré publicando el capítulo 2 de esta historia.
Los leo! :P
