La muerte del heredero
Una historia más bien triste, en un mundo donde Loki se pierde por la muerte de su amado Thor y no encuentra qué hacer al ser nombrado heredero del rey, cuando realmente siente odio contra su padre por haber mandado a la muerte al que amaba.
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El reino de los elfos blancos solicitaba ayuda, unos gigantes de reinos foráneos a Iggdrassil habían puesto en jaque a las fuerzas de ese reino y esperaban contar con la siempre poderosa ayuda de Asgard. Los informes eran claros y precisos, eran comandados por un hombre que portaba un escudo enorme y una espada llameante, el mismo que decía iba a iniciar el Ragnagok para los nueve reinos.
Odín, mostrándose atento con sus aliados, había enviado varias tropas de respaldo, pero, si bien habían conseguido contener las tropas enemigas, no habían sido suficientes para evitar la destrucción de algunas de las ciudades grandes del reino y la pérdida de muchas vidas civiles en el proceso, por eso estaba preparando sus mejores tropas para ir al combate.
Loki observaba en silencio los generales y capitanes del consejo de guerra, sabía de sobra que él nunca iba a ser enviado al campo de batalla, por mucho que pudiera hacer mejores planes que muchos de los generales de su padre, por el simple hecho de que era un hechicero y no un guerrero.
"Ojalá y no mande a Thor" – dijo una vocecita en su cabeza y suspiró, sabía que su amado hermano era uno de los soldados más elegibles del reino y que si no iba Odín, lo más seguro es que fuera él. "No dejes que vaya".
Loki salió del salón, molesto por la voz en su cabeza, y caminó al borde del lago, allí algo así como una ráfaga de viento lo elevó del suelo y cayó en un trance.
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"Los gritos de batalla rodeaban una pequeña aldea recientemente destruida, muchos guerreros rubios atacaban a los gigantes que atacaban a los indefensos aldeanos, pero era poco lo que conseguían hacer contra ellos, sólo evitar que los niños y las mujeres cayeran entre sus garras.
- ¡Alteza, hemos conseguido evacuar a los civiles! – decía un joven centinela.
- Bien, es hora de entrar en combate – dijo el príncipe convertido en general colocando su casco alado sobre su cabeza – tropas de Asgard, es hora de vencer: ¡Por Asgard! – gritó levantando al aire su martillo mientras la tormenta comenzaba a formarse sobre su cabeza – ¡adelante!
Los soldados asgardianos avanzaron en escuadrones dando fuertes golpes y mandobles de espada mientras los rayos del dios del trueno les abrían camino, consiguiendo hacer caer a los gigantes uno a uno.
Thor llegó hasta el jefe y luchó contra él usando todas sus fuerzas, asestando fuertes golpes y rompiendo su defensa de tal modo que en un momento dado consiguió dar con un ángulo muerto y cercenar el poderoso brazo que sostenía el escudo y, con violento grito, decapitarlo con la espada de fuego del enemigo.
Pateó el escudo lejos de la mano cortada y se volvió hacia el resto de los soldados con la intención de hacer caer una serie de rayos que detuviera por completo a los enemigos, pero una lanza aesir cortó sus movimientos al atravesar su armadura de parte a parte a la altura del corazón.
- ¡Excelencia! – gritaron los soldados a su alrededor sacando la lanza, pero el rubio cayó al suelo con su boca escupiendo sangre.
- Loki – dijo antes de dar su último aliento, mientras su mirad se vaciaba de vida".
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- ¡No, Thor! – gritó al salir del trance y se dio cuenta que estaba llorando y cayó al agua – fue un sueño, un sueño – trató de convencerse – Thor está vivo, Thor está vivo – se repitió mientras nadaba hacia la orilla y echaba a correr de regreso al castillo, importándole poco lo mojado que estaba.
- Loki, te andaba buscando – le dijo el rubio tomándolo del brazo al pasar al notar que no lo había visto – ¿de dónde vienes que estás todo mojado, hermanito?
- Tuve una pesadilla y me transporte al lago – le dijo tratando de restarle importancia haciendo un hechizo para secar sus ropas.
- Loki, si quieres dormir de día ¿Por qué no me pides que te haga compañía? Yo podría "espantar" tus pesadillas – le dijo coqueto.
- Claro, no dejándome dormir – le dijo viendo que llevaba su casco bajo el brazo – no me digas que vas a la guerra – dijo atormentado, no olvidaba la pesadilla.
- Padre ha considerado que puedo ser el general de las tropas aesir – le dijo orgulloso – me merezco un beso en celebración ¿no crees? – trató de acercarlo para tomar el beso que tanto le gustaba.
- No pienso celebrar eso – le dijo soltando su brazo bruscamente.
- ¿Por qué no? Es un buen logro para alguien tan joven, al menos eso dijeron los consejeros, y a ellos no les gusta alabarme para nada – lo abrazó empujándolo contra la pared – venga, un beso de esos tan ricos que sólo tú me puedes dar, mi querido hermano – acercó su boca ansiosa a la del moreno, pero este se lo sacó de encima dándole un golpe en las costillas.
- No quiero besarte – le dijo y desapareció.
- ¡Loki! – gritó molesto y comenzó a buscarlo.
Pero el moreno estaba en su habitación ¿sería un presagio lo que había visto? ¿Era una pesadilla o una visión del futuro? ¿Cómo saberlo? Se dijo sentándose en la cama. Se puso a pensar en quien podía ayudarle: Madre, ella tenía ese poder, de seguro ella lo podía sacar de la duda, pero si salía de la habitación Thor lo encontraría y querría algo que por ahora no quería darle.
Sin embargo, sus planes se vieron frustrados por el mismo Thor, que sonrió complacido al verlo sentado en su cama.
- Hermano, esa idea me gusta más que lo del beso – dijo y lo atrapó contra el colchón – podríamos buscar el siguiente heredero ¿no crees?
- ¡Quítate de encima, bruto! – dijo molesto intentando escapar, pero se dio cuenta que su magia no funcionaba – ¿Qué me hiciste?
- Oh, simplemente bloquee la magia para tener un rato a solas con mi hermano – le quitó la ropa – eres tan hermoso, mi Loki ¿Cómo estar sin probar tu piel?
- Thor, no quiero – gimoteó sabiendo que era mentira – suéltame.
- ¿En serio? – dijo apartándose un poco y Loki no pudo controlarlo más.
- ¿Cómo te voy a quitar la ropa si me tienes atrapado bajo tu peso?
Thor simplemente sonrió y lo ayudó a desnudarse, eso le parecía más entretenido que un simple beso, era una delicia ser el dueño de esa piel.
- ¿Cuándo me vas a dejar hacerte un hijo? – le preguntó frotando un pezón entre sus dedos – creo que sería hermoso.
- Cállate y haz tu trabajo – le dijo en un gemido y Thor de olvidó de todo.
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Loki se había usado de cebo para conseguir que Thor lo escuchara, había tratado que viera sus visiones, pero Thor era muy testarudo, le decía que eran locuras suyas, que tenía que dejarlo salir a defender del honor de Asgard, a ganarse el escudo del gigante tal como su padre Odín se lo había pedido.
Y es que el escudo, por lo que dijeron los consejeros, tenía dones mágicos.
Suspiró, ¿Qué dones mágicos podía tener un armatoste que sólo servía para provocar guerras entre los distintos reinos? Eso se preguntaba Loki.
Y no pudo evitar que Thor empezara a pulir sus armas, revisar su armadura, limpiar los broches y comprobar que las correas estuvieran en perfecto estado, que no hubiera algo que pudiera incomodar sus movimientos durante la batalla.
Luego se había bañado a consciencia, había pasado aceites protectores por sobre sus duros músculos y había trenzado su cabello emocionado con la idea de partir a la guerra, como buen asgardiano que era.
- Venga, Loki, dame un masajito para la buena suerte – le pidió tomando sus manos para acariciarse el pecho con ellas, pero el moreno parecía renuente – oh, vamos, sabes que esa batalla no es nada.
- Eres tan arrogante, Thor – le dijo soltándose y alejándose del otro lado de la habitación – ¿es que no puedes ver que vas a la muerte?
- Loki, sé que me amas, y que tienes miedo que me pase algo malo, pero esos gigantes no van a matarme y lo sabes.
- ¡Es que quien te va a matar no es un gigante! – le dijo al fin – es uno de los nuestros – dijo comenzando a pasearse por la habitación – un aesir.
- Ningún soldado aesir mataría a su príncipe – le dijo moviendo la cabeza.
- ¿Estás seguro? Al menos a mí han tratado de matarme ocho veces – le recordó.
- Venga, Loki, todas esas veces tú te lo buscaste – intentó atraparlo para besarlo.
- ¿Y tú no te crees merecedor de semejante destino? – dijo enojado evadiéndolo – eres un engreído, ni siquiera sé por qué me preocupo por ti.
- Sabes que me amas, hermano, por eso lo haces – le sonrió y consiguió encerrarlo en sus brazos – si no es un masaje, entonces ¿un beso?
- No, no tendrás más besos hasta que regreses – le dijo y desapareció.
- ¡No voy a ir a buscarte esta vez! – lo amenazó molesto y se siguió vistiendo para la guerra. Al poco rato salía de su habitación y se dirigió directamente al salón del trono a tomar el mando de sus tropas, ya se encargaría él después de cobrarle a Loki todos los besos que le negaba.
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Loki se paseaba angustiado por los pasillos del castillo, había suplicado a Odín que no enviase a Thor como general de las tropas, no porque no creyese que su amado hermano podía comandarlos a la victoria, pero sabía que entre las tropas había traidores. Incluso se había acercado al propio Thor nuevamente para advertirle de los malos presagios que tenía, pero este se había reído dándole un beso antes de irse con las tropas.
Loki estaba de los nervios, su madre había tratado de calmarlo diciendo que sólo eran presagios, que lo que había visto era sólo una posibilidad y no una certeza, pero su mirada triste lo había convencido de que estaba en lo cierto.
Miró de nuevo el cielo, no había ni una nube, ni una señal que le dijera que su amado estaba bien, no podía ir donde Heimdall y preguntarle por la batalla, no estaba bien visto que se hiciera eso, y padre de todo le había advertido que sería castigado si salía del palacio sin su autorización expresa.
¿Cómo hacia entender a todos que no eran alucinaciones suyas? ¿De qué servía ser capaz de ver el futuro si no podías evitar que este ocurriera? Si había algo que le molestara de su título, es que era el dios de las travesuras y el engaño, pero ¿Cómo podían pensar que mentía acerca de la muerte de Thor? ¿Acaso no podían ver el miedo que inundaba su alma?
Miró nuevamente desde su terraza en la torre, allí donde siempre practicaba la magia, donde se besaba con Thor cuando regresaba de sus misiones, y volvió a ver el enorme escudo de sus pesadillas y el cuerpo de su amado derramado sobre él, sin vida, cubierto de su propia sangre.
"No te angusties, Loki, volveremos a bailar bajo la luz de nuestras estrellas" – le dijo antes de partir mientras caminaba a su lado en el bifrost.
Pero Loki lo había visto con claridad, no sería el brazo del gigante que sostenía el escudo quien cortaría la vida de su amado, era una flecha de uno de los suyos, una lanza aesir atravesaría su pecho glorioso en medio de la confusión de la batalla, una mano amiga la traería la muerte.
- Padre, haz enviado a la muerte a tu hijo más amado – volvió a murmurar en el silencio, se lo dijo en su momento, pero nadie lo escuchaba – dime ¿realmente vale la vida de Thor ese escudo maldecido? Ha sido una trampa para destruir la fortaleza de Asgard ¿es que perder un ojo no te dejó tuerto sino ciego?
Una señal de los cuernos del palacio lo hizo levantar la mirada hacia el puente del bifrost, éste había sido abierto y las enseñas del reino comenzaban a avanzar por el puente, pero las tropas marchaban muy lentamente y en silencio.
Aterrorizado por la visión que daban las tropas, bajó transportándose a distancias demasiado cortas, no podía controlar su propia magia por la angustia, pero alcanzó a ponerse junto a Padre de Todo justo en el momento en que el caballo de Thor trasponía la puerta del palacio, pero venía sin su jinete, sólo portaba la bandera ensangrentada de su amo y su casco encima.
- Hemos derrotado al enemigo, su majestad – dijo Frandal a un lado del caballo, todo sucio y cubierto de sangre propia y ajena – cumplimos la misión encomendada, pero se ha cobrado…
- ¡No, Thor! – chilló Loki corriendo hacia el escudo en donde estaba el cuerpo sin vida de su hermano – ¡no! – retiró la capa ensangrentada de su hermano de su cara, su rostro todavía estaba sucia con su sangre y en su pecho se notaba la herida de la lanza aesir que lo había asesinado – no – lloró abrazándolo arrodillado junto a él.
- Loki, retírate – le ordenó Odín, el joven estaba dando un espectáculo.
- ¡Es tu culpa, les dije que iba a pasar! – dijo furioso – ¡lo mandaste a morir!
- Loki – le advirtió enojado, no podía faltarle el respeto así.
- ¡THOR! – volvió a llorar amargamente – iba a ser tu consorte, me lo prometiste – le limpió un poco la cara – y ahora ¿Qué soy sin ti?
- Hay que prepararlo para el funeral – le dijo Odín molesto intentando apartarlo, realmente le dolió ver a su otro hijo así.
- Yo lo haré – dijo Loki llorando aún. Invocó su magia y lo sacó del escudo llevándolo a su habitación consigo mismo. Lo colocó sobre una sábana de seda y trajo hasta él todo lo que necesitaba para librarlo de la sangre derramada.
Se volvió a su cuarto y regresó con esencias especiales y luego lavó su rostro con ternura, sintiendo como las lágrimas le nublaban la visión a ratos al pensar que sus labios, ahora pálidos, nunca más susurrarían su nombre y lo besarían hasta dejarlo sin aliento, esos brazos ahora flácidos no lo abrazarían con fuerza después de hacer el amor.
- ¿Por qué mierda no dejé que me embarazaras? – sollozó – al menos tendría un hijo tuyo, algo de qué ocuparme, un trocito de ti – retiró la armadura de su pecho, limpiando la sangre de su pecho musculoso, tragando duro al ver el agujero a la altura de su corazón, le retiró los pantalones y lo dejó desnudo limpiando sus piernas – y ahora me debo enfrentar el hecho que quedo como heredero sin querer serlo, y sin ti – se enderezó y se acercó a la armadura ceremonial – ibas a usarla para nuestra presentación ¿recuerdas? Y después íbamos a decirles a todos que nos casaríamos – tomó los pantalones de cuero y se los colocó a Thor, con mucho cuidado puso las cotas de malla por sus brazos y pecho – es bueno haber tenido práctica vistiéndote antes ¿no crees? – sorbió tratando de calmarse aunque fuera un poco, sabiendo que en realidad no podía – nunca pensé tener que ser el último que tocara tu piel, ahora fría, no así, no tan pronto – le colocó una a una las piezas de la armadura dorada cerrando las hebillas y correas que la mantendrían en su lugar.
Un golpe en la puerta lo sacó de sus cavilaciones, se limpió las lágrimas con su propia capa y respondió con un leve "pase".
- Loki, hijo – le dijo su madre y vio a Thor ya limpio y con su traje ceremonial – mi niño – lloró ella también – no has terminado.
- Sólo faltan el casco y su capa – le dijo sentando con magia a su hermano, colocó el primero sobre su cabeza y luego envolvió sus hombros con la capa fijándola con sus broches cobre sus hombros – estamos listos – dijo en un susurro volviendo a recostarlo con ternura mientras más lágrimas caían por su rostro.
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Ocho soldados cargaban el cuerpo de Thor hacia el mar de Asgard con la familia real a su lado, mientras cientos de arqueros aesir esperaban en el borde del acantilado esperando iniciar la ceremonia.
Loki se detuvo junto a Odín que se acercó junto a la barca en que pusieron a Thor, hizo un gesto y se dio cuenta que lo llamaba. Se acercó y recibió su capa en silencio.
- Eres… ibas a ser su esposo, es tu derecho iniciar el ritual, hijo – le dijo a Loki.
- Adiós, Thor, vuela hacia el Valhalla con los héroes y proclama tus hazañas al universo – empujó la barca y levantó su diestra en señal a los arqueros – Thor, príncipe de Asgard, hijo de Odín, dios del trueno y la fertilidad ¡La vida eterna te espera en el Valhala! – dejó caer su mano y la lluvia de flechas prendidas cayó sobre el cuerpo que navegaba hacia la cascada, justo al caer las llamas, estas comenzaron a consumirlo y luego se elevó al cielo con miles de chispas llevándose lo último del rubio príncipe.
Loki no pudo soportarlo más y cayó de rodillas al suelo con el rostro oculto en la capa de Thor mientras los sollozos desgarradores lo inundaban y herían a cuantos le rodeaban, era un consorte real sin esposo ahora, menos que una viuda.
Odín se agachó a su lado pretendiendo darle algo de consuelo, pues si bien Loki jamás había sido del tipo alegre como Thor, era difícil verlo en ese estado.
- Les dije que si iba a esa batalla él iba a morir – dijo casi sin voz, con el aliento desgarrado – pero nadie quiso oírme, ¿Qué va a ser ahora de mí?
- Loki, no podemos evitar las batallas por temor a la muerte – le dijo el rey.
- Pero podemos elegir el mejor momento para darlas – susurró dejándose abrazar por su padre – un día más no habría hecho diferencia.
- Nunca lo sabremos – lo ayudó a ponerse de pie.
Loki miró el cielo plagado de estrellasy regresó con sus padres hacia el castillo, ese día era un día de terrible luto para todos los asgardianos, se percibía en el silencio que rodeaba el castillo y a todo Asgard.
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Iggdrassil estaba agitado, uno de sus hijos favoritos había sido arrebatado, uno que no debería estar en el Valhalla. Movió sus ramas, esa alma tenía que regresar a los 9 reinos, aún tenía una profecía que cumplir, pero él necesitaría un padre que fuera capaz de educarlo y entenderlo.
Agitó sus raíces, había un hombre, lo había salvado de la muerte, pero debía regresar de su sueño de muerte…
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Continuará…
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Un inicio triste, pero pretendo una historia rosa, lo prometo.
