Empezaron por el primer piso y luego fueron a otra tienda, y a otra más.
Y esto era lo que hacían desde hace casi una hora.
Marinette no sabía por qué era que Adrien la llevaba a comprar ropa. Ya le había preguntado pero su mejor amigo no le daba respuestas apropiadas.
"Por qué estamos aquí?" preguntó Marinette por centésima vez, mientras se cruzaba de brazos. "Ya me dirás?"
"Tienes una cita el sábado."
Marinette se asustó por un momento. No sabía de esto. "Quién dice?"
"Yo." Adrien le sonrió mientras le extendía un vestido. "Creo que esto te queda bien."
"No. No me pondré eso a menos que me digas qué está pasando."
Adrien la miró haciendo un puchero. "Te dije que tienes una cita el sábado."
"No me digas que has planeado otra cita a ciegas para mí." Gruñó.
"Bueno..." Adrien dijo, rascándose la nuca, nerviosamente. "Algo así."
Marinette golpeó el suelo con el pie y picó el pecho de su amigo. "Agreste, de verdad deberías dejar de hacer esto."
"Por qué?"
"Es que-" Marinette se detuvo, sin estar segura de qué responder, "Es que no me gusta eso."
Adrien colocó sus manos en los cabellos de Marinette, y los acarició. "Mari, solo quiero lo mejor para ti, lo sabes no?"
Marinette frunció los labios en un puchero. "Adrien~"
"Créeme, Mari, esta será la última vez." Su mejor amigo palmeó su espalda, dándole confort. "Porque de verdad pienso que esta persona es la adecuada para ti."
Los ojos de Marinette se burlaron de él. "Siempre dices eso cada vez que me envías a una cita a ciegas."
"No, esta vez estoy seguro. Me dijiste que quieres a alguien que te entienda, alguien que esté ahí para ti, alguien que no tenga temor de hacer el tonto para aligerarte las cargas, alguien que te diga que te ama, y alguien que te ame tal cual eres. Y adivina qué? Ya lo encontré." Adrien dijo, moviendo las cejas mientras le sonreía a su mejor amiga.
La menor suspiró y bajó la cabeza. Marinette no quería decepcionar a su mejor amigo, pero era difícil para ella cada vez que Adrien era así; citándola con otros. Haciendo que la menor se sintiera mal porque sabía que su corazón le pertenecía a alguien más.
Y ese alguien no era nadie más que su mejor amigo.
Definitivamente no vio venir eso. Marinette no vio venir el hecho de enamorarse de su mejor amigo. Al principio veía a Adrien como un hermano o amigo muy cercano, pero mientras el tiempo pasaba se dio cuenta que cada vez que estaba con él, la sensación era diferente. Todos esos abrazos y besos que compartían se sentían diferentes para ella.
A pesar de esos sentimientos, prefirió no decírselo a su mejor amigo porque pensaba que podría perderlo. Así que decidió callarlo y no decírselo a nadie.
"Estás divagando."
"No entiendo. Por qué siempre me haces esto?"
"Hacer qué?"
Marinette se alzó de hombros. "Hacer esto, conseguirme citas."
"Siempre te quejas de querer hacer cosas románticas." Adrien rió mientras la sujetaba por los hombros.
"No me quejo." Objetó. "Además, hago eso contigo."
"Ya pero soy tu mejor amigo, no tu novio."
Y entonces la realidad la golpeó, Adrien era solo su mejor amigo. No su novio.
"Sí. Mi mejor amigo." Musitó suavemente.
Hubo una corta pausa entre ellos hasta que Marinette decidió preguntar algo. "Y cómo se llama?" trató de sonar como si estuviera interesada.
"Quién?"
"Mi cita. Cuál es el nombre de mi cita?" preguntó revisando entre los percheros.
"Ah, se llama Adrien Agreste." Su mejor amigo respondió sin mirarla, sujetando otro set de ropa.
Marinette sintió que sus manos se aferraron al objeto que estaba sosteniendo cuando su mejor amigo dijo su propio nombre. Su mejor amigo se había mencionado a sí mismo. Y la menor sintió que sus mejillas se sonrojaban.
"Y créeme Marinette, él va a tratarte y amarte como te mereces." Adrien le aseguró mientras la miraba a los ojos. "Tal como tú quieres ser tratada; y te dará el amor que has estado buscando, te lo garantizo." Sonrió mientras se inclinaba para sostener su rostro, y besarla.
Fin
