Héroe trágico.
La guerra había acabado, finalmente, había cumplido la profecía y derrotado al mayor enemigo del mundo mágico: Lord Voldemort. El ambiente de fiesta que se vivió en los días posteriores solo era opacado por la inmensa tristeza de todos aquellos caídos en la batalla y durante el tiempo de terror del mago oscuro.
Los Weasley especialmente, por pertenecer a la orden del fénix, se veían particularmente afectados por los familiares y amigos que fueron parte de sus vidas y que ahora jamás verían de nuevo.
Pese a todo él ambiente, los funerales y los discursos, Harry se sentía más vacío que nunca, como si su único propósito en la vida después de ser cumplido le hubiera arrancado todo objetivo. Sin embargo, debía admitir, que podía tener la libertad de manejar su vida incluso si en ese momento no tenia idea de que quería hacer.
La única persona que parecía no tener prisa de nada era Hermione, ella se había quedado atrás para ayudar a todo aquel que necesitara unas palabras de consuelo, en el fondo ella estaba retrasando lo inevitable, Harry se dio cuenta de esto y al final la convenció que no era su culpa haber borrado la memoria a sus padres, que les había salvado la vida. Acompañó a Hermione a buscar a los Granger para devolverles la memoria, aun había muchas cosas que hacer en Hogwarts, mucho que reconstruir, los Weasley estaban en contra de que se fueran, decían que aún había mucho tiempo, pero, aunque Hermione estuvo a punto de ceder Harry se mantuvo firme, y valió la pena.
Por fin podría tener la vida tranquila y feliz que anhelaba desde pequeño y que le había sido arrebatada, quizá su infancia y adolescencia había sido marcada por la tragedia, pero ahora que no había nada que temer, debía vivir su vida como mago adulto como siempre debió de haber sido, un hombre feliz, rodeado de amigos y familia.
Los Granger lo habían acogido como un segundo hijo, todo había salido de maravilla. si bien al principio había cierta reticencia por parte del señor Granger, especialmente porque estaba al tanto de que era Harry quien orillaba a su hija a hacer muchas cosas peligrosas por él, ahora se llevaban bien, había respeto de caballeros, la señora Granger por otra parte había sido como una verdadera segunda madre desde el comienzo. Le había agradecido a Harry por mantener a salvo a su hija desde el principio.
Se habían quedado en Australia una buena temporada, y septiembre se acercaba inminentemente, decidieron no volver a Londres por un tiempo más. Harry y Hermione habían tenido tiempo para conocerse mejor fuera de todo el estrés que implicaba la escuela, la guerra y los peligros que los acechaban. Así habían aprendido sus manías, sus gustos, sus sueños y sus anhelos. Inevitablemente se encontraron hablando sobre establecerse en Australia. Enviaron lechuzas a sus amigos contándoles sobre su decisión, pese a que las respuestas no eran tan alentadoras como esperaban siguieron firmes en su decisión.
Vivian juntos en la casa de los Granger al menos hasta encontrar un trabajo estable. Hermione quería perseguir sus sueños para defender los derechos de los seres más desprotegidos y los inocentes, sus padres sugirieron que se hiciera abogada mágica, pero ella los rechazo diciendo que esa carrera no existía en su mundo, así que buscando una alternativa se metió al departamento de aplicación de la ley mágica, intentando analizar las leyes y crear nuevas.
Harry en cambio no quería tener nada que ver con el gobierno, se había llevado un mal sabor de boca y estaba firme antes de irse a Australia que el corrupto ministerio nunca tomaría su vida. En realidad, planeaba seriamente tomarse un año sabático, descansar merecidamente y después encontrar algo que le apasione. Los Granger lo apoyaron de verdad y lo invitaron a quedarse con ellos todo el tiempo que necesitara.
Harry había aprendido a querer a los Granger, era un sentimiento distinto al de los Weasley con quienes la casa siempre estaba llena y había bullicio por todas partes, los Granger en cambio tenían esa calidez e intimidad a la que Harry deseaba pertenecer.
Harry y Hermione se volvieron cada vez más cercanos, no solo por pasar tiempo juntos, si no por permitirse abrir sus pensamientos, hasta que llegó el día en que Harry ya no pudo soportarlo más y le pidió una cita. Ella aceptó muy sorprendida, y así fue como una cita se convirtió en 2, luego en 3 y finalmente cuando llevaban 3 meses de citas informales, se declararon amor mutuamente en navidad y comenzaron un noviazgo formal.
Los Granger estuvieron muy emocionados con su decisión y los apoyaron en todo momento, el padre de Hermione ya lo veía venir y en vez de darle a Harry una serie de advertencias sobre lo que sucedería si un día le hacía daño a su única hija le había dado algunas precauciones sobre las tareas del hogar en las que Hermione siempre fue mala, como cocinar. Estos comentarios habían sido suprimidos por unas cosquillas que Hermione le hizo a su padre para evitar que siguiera hablando y la señora Granger se reía a discreción a un lado de ellos. Observando la graciosa situación Harry finalmente sentía que había encontrado su lugar en el mundo.
Un año había pasado ahora contaban con 19 años. Hermione había entrado exitosamente en el ministerio de magia australiano, sin embargo, Harry todavía no había encontrado que hacer cada vez se desesperaba un poco más, el dinero que había en su bóveda de Gringotts dudaba que siguiera existiendo después de haber incurrido en el robo del banco, aun cuando fue por una buena causa, de modo que por el momento Harry se había declarado así mismo en bancarrota.
Hermione volvía tarde constantemente, siendo ella misma el estrés personificado. Harry estaba acostumbrada a verla así, desde las épocas del colegio, pero ahora que no había mago oscuro por derrotar el suponía que ese estrés era disfrutable, por ello cuando ella tenia tiempo libre el se encargaba de relajarla preparándole algunos refrigerios y distrayéndola, sacándola a pasear y platicando.
Los padres de Hermione, Sara y Richard, habían llegado a un trato con Harry para evitar que se deprimiera en su búsqueda de encontrar un empleo que lo motivara en el mundo mágico, le ofrecieron que los ayudara en su clínica privada dental, el trabajo muggle no era lo que Harry esperaba, pero aún no decidía que hacer con su vida. Todos los días se levantaba temprano para ir a la clínica y organizar los expedientes. Esterilizar los instrumentos y estar al pendiente de todo lo que les hiciera falta a los Granger. Con su tiempo libre incluso era capaz de preparar el almuerzo o la cena de vez en cuando, y era feliz al hacerlo ya que sabía la carga de trabajo que tenían todos en la casa.
El tiempo pasó rápidamente sin que nadie pudiera detenerlo y ya habían cumplido 20 años, había sido feliz trabajando con los Granger e incluso logró interesarse por la practica dental genuinamente por ello Hermione le sugirió que probara entrar al hospital mágico de Australia como sanador. La idea le pareció extraña a Harry quien normalmente era el paciente, pero finalmente aceptó, no tenia nada que perder y en el tiempo que estuvo siendo ayudante de los dentistas aprendió varias cosas útiles, solo esperaba que le sirviera al momento de entrar en un sanatorio mágico.
El sanatorio mágico australiano Ayers Rock se encontraba en el subterráneo, para llegar allí se tenia que llegar a una ventanilla abandonada por los muggles y obtener una ficha que correspondía a la oficina que lo atendería, en el caso de Harry el departamento de enseñanza. El boleto tenía la función de desilusionar a las personas que lo requerían y de este modo podían atravesar la pared sin ser vistos.
Por dentro el hospital era más grande que el de San Mungo, tenia 7 plantas subterráneas. En la primera se atendían los accidentes provocados por artefactos y daños por hechizos, en la segunda heridas provocadas por criaturas, la tercera era una sala de maternidad y atención al crecimiento y desarrollo de niños mágicos, la cuarta planta atendía enfermedades mágicas, la quinta era cuidados intensivos, la sexta envenenamientos por pociones o plantas y la séptima se dedicaba a la investigación de medicina mágica.
Harry quiso ir solo a su entrevista de trabajo, sentía que si iba acompañado solo se pondría nervioso y arruinaría las cosas, sin embargo, lo trataron como una persona normal, no como una celebridad, el jefe de departamento estuvo sorprendido de que el gran Harry Potter quisiera ser parte de los sanadores y no de los aurores, hizo una advertencia de que se le exigiría tanto como al resto, recibiría una beca bien remunerada, haría prácticas y tomaría clases. Era como ir a la facultad de medicina muggle pensó Harry, probablemente había sido un doctor en otro mundo, pero de ese modo se esforzaría por ayudar a las personas, sería una experiencia distinta.
El día que Harry fue admitido estaba muy emocionado, sentía que la suerte le sonreía. Caminaba por las calles concurridas de Australia para comprar la cena y cuando se disponía a regresar vio un anuncio de renta de cuartos. Decidió que era momento de independizarse junto con el hecho de haber encontrado algo que hacer con su vida.
Al llegar a casa habló con los padres de Hermione para hacerles saber de su decisión.
"Esto es muy repentino hijo" dijo el señor Granger cuando recibió la noticia. "¿tienes dinero?"
"Pagaré la renta con lo que gane trabajando en la clínica dental, nunca toque ni un centavo" contestó Harry con optimismo.
"Me parece muy responsable de tu parte, pero me parece una pena que te vayas muy pronto de la casa" le dijo la señora Granger con tristeza.
"Sabíamos que llegaría este día, pero me siento muy feliz por ti Harry." Le dijo Hermione apenas conteniendo las lágrimas.
Harry nunca pensó en lo emotivo que seria cuando tomara la decisión de independizarse, pero el señor Granger interrumpió la escena que se desarrollaba en la casa y lo invitó a dar un paseo para hablar de hombre a hombre. Se detuvieron en un bar familiar que había a 5 cuadras de la casa y para sorpresa de Harry el señor Granger pidió 2 cervezas.
"Siempre pensé que haría esto cuando Hermione decidiera irse, pero ella se fue a los 11 años a Hogwarts y al verla regresar cada año mas fuerte me di cuenta de que mi niña se había vuelto independiente hace mucho tiempo, sin embargo, eres como un hijo para mí, Harry déjame invitarte tu primera cerveza" dijo Richard Granger.
Harry nunca había probado una cerveza muggle, estaba seguro de que la cerveza de mantequilla y el whiskey de fuego contaban como alcohol, pero no tuvo el corazón para decírselo a su suegro.
"Quiero que sepas que eres bienvenido en casa siempre, así que ven a vernos cuando tengas algún problema, pasan muchas cosas cuando te integras a una sociedad, pídeme ayuda cuando lo necesites." Dijo Richard.
Harry tomó un trago de su cerveza sopesando lo que diría a continuación, sabia que era un momento muy importante pero no sabia como reaccionar. Probablemente era lo que le dirían sus padres, Sirius y Remus si hubiera vivido ese momento con ellos, pero en cambio era el padre de su novia quien era parte de ese cambio. Así que dijo lo que salió de su corazón.
"Gracias, eso significa mucho para mi" Hablo lo mas seriamente que pudo tratando de transmitir en esa simple frase la confianza que le tenía.
"Hablas como un hombre de verdad" le contestó su suegro.
"¿Ya me veo como un hombre?" bromeó Harry.
"te vez como un niño intentando convertirse en un hombre" jugó el señor Granger y vació su cerveza.
Harry tomó otro trago de la suya, no era un sabor que le gustara, pero sabía que no debía decepcionar al señor Granger quien lo recibió esos años.
"¿Algún día podré llevarme a Hermione?" preguntó Harry con seriedad.
Hubo unos segundos de silencio, obviamente eso había tomado desprevenido a Richard, se miraron un momento y finalmente Harry obtuvo una respuesta.
"Es ella quien tiene que decidir ya no es una niña." Dijo el señor Granger con una sonrisa triste.
Los días pasaron rápidamente y el fin de semana Harry pudo mudarse a su nuevo departamento, por supuesto no tenia muchas cosas, pero los padres de Hermione le regalaron algunas cosas, y otras tantas las compró el con sus ahorros. La experiencia de la mudanza fue increíble. El señor Granger ayudaba a acomodar los nuevos muebles, Hermione y su madre limpiaban un poco la casa, al acabar de acomodar decidieron decorar un poco poniendo fotografías y haciendo del lugar un verdadero hogar. Finalmente, Hermione se quedó un rato más con Harry prometiendo a sus padres no llegar tarde a casa.
"Creo que haré un poco más de té" dijo Hermione alegremente dándole un beso y dirigiéndose a la cocina.
Harry estaba agotado, se recostó en el piso con el ventilador encendido y miró un momento a su alrededor, era un lugar pequeño, una sala de estar, un cuarto, la cocina y el baño, pero a pesar de eso se sentía bien saber que tenia un lugar que era suyo. Observó a Hermione tarareando una melodía desconocida en la cocina mientras preparaba el té y un millón de mariposas revolotearon en su estómago.
"Me pregunto si vendrá el día en que vivamos juntos" dijo Harry al aire.
"¿Que decías Harry?" preguntó Hermione con curiosidad mientras se acercaba a el con la bandeja de té.
"Nada" sonrió Harry feliz.
Así empezó la vida independiente de Harry. Esa noche no pudo dormir fácilmente, su mente optimista por primera vez en mucho tiempo le daba fantasías sobre el futuro, uno que Harry estaba ansioso porque llegara. A la mañana siguiente recibió la agradable sorpresa de Hermione despertándolo. Sabia que ella también tenía obligaciones temprano, pero aun así el hecho que ella se levantara más temprano de lo normal para ir hasta su departamento y despertarlo le hizo pensar que la vida era buena.
"Harry debes levantarte, hoy es tu primer día en el hospital, te he preparado el desayuno" dijo Hermione con cariño. La cocina era algo en lo que su novia había mejorado, gracias a la ayuda de su madre quien había insistido en que un día se tendrían que apoyar mutuamente y era justo que ambos supieran cocinar. A pesar de que Harry era quien sabia las recetas de la familia al pie de la letra.
Harry se levantó, desayuno con ella y tomó un baño rápido, la observó mientras lavaba los trastes y pensó en que era bastante curioso estar solos de nuevo en un contexto diferente. No había que planear como obtener horrocruxes, no había que hacer guardia en la entrada de una tienda por si los atacaban, no tenían que esconderse del mundo.
Harry llegó al hospital nervioso y emocionado por su primer día, le dieron una túnica blanca y su gafete, inmediatamente tuvo el impulso de reírse por lo mucho que parecía un doctor muggle, le presentaron a los jefes de los departamentos, le dieron un recorrido, le presentaron a sus nuevos compañeros y a sus maestros.
El horario de entrada era a las 8 de la mañana, tendría que tomar clases hasta el mediodía, después empezaban las practicas vigiladas por el sanador en turno hasta las 8 de la noche. No hubo revuelo por saber que él era Harry Potter, no hubo miradas indiscretas a su cicatriz. Lo único que había eran magos dispuestos a dar todo de si mismos para ayudar en la recuperación de sus pacientes. Su habilidad era todo lo que le iba a dar una reputación y fama en ese lugar, eso estuvo bien.
Los días siguientes Harry recibió muchos consejos de sus maestros y compañeros más avanzados "Ten cuidado con las lesiones por postura, si te lastimas no serás de ayuda" "Los primeros días pueden ser difíciles no te vayas a rendir en un solo día." "En este trabajo no se permiten errores has las cosas cuidadosa y compasivamente, con el tiempo ganas experiencia."
Todos los días fue de ese modo, se levantaba temprano, regresaba tarde y cansado, caía rendido en su cama solo para cumplir la misma rutina una y otra vez. Algunos días Hermione estaba en su casa desde temprano y le preparaba la comida, otras ocasiones ella estaba en su casa en la noche y le contaba de su día en el ministerio, Harry escuchaba todo lo que podía a pesar de su cansancio. Los días a solas con verdadero tiempo libre eran muy contados.
"Estoy apenado de que tengas que hacer esto todas las mañanas" le dijo Harry a Hermione 6 meses después cuando ella estaba preparando su desayuno temprano.
A veces lo regañaban en el hospital, pero Harry lo resistía, apreciaba que era tratado como un estudiante más, después de todo la mejor parte de su día era cuando llegaba a casa y Hermione lo esperaba con la cena, incluso si no vivían juntos ella siempre estaba allí así que no parecía haber diferencia.
Cenaban, veían la tele, Harry trataba de pasar tiempo de calidad con ella, la acompañaba de regreso a casa y eso le daba fuerzas para trabajar duro sin darse por vencido.
Hermione era buena en su trabajo en el ministerio, tenía bastante iniciativa y eso le generaba conflictos en muchas ocasiones, y a pesar de lo que decía no siempre podía relacionarse con sus compañeros de trabajo. Era un nido de víboras, tal como Harry lo predijo, pero si ella podía manejar la situación él iba a apoyarla.
A Hermione también le preocupaba que Harry se quedara solo después del trabajo cuando ella se iba a su casa. Lo ayudaba preparándole la comida y también se ayudaba con eso a si misma, pero si ella no lo hacia probablemente el se descuidaría, llegaba tan cansado a casa que era capaz de dormirse a medio bocado.
"¿Quieres ir a algún lugar el domingo?" preguntó Harry, finalmente tenia vacaciones, lastima que solo duraran 10 días.
"Me gustaría ir al zoológico y después tomar un picnic con mis padres, pero también podríamos quedarnos aquí" Contestó ella con alegría mientras veían la televisión acurrucados.
"Entiendo, nos hemos echado mucho de menos." Dijo Harry abrazándola más fuerte.
Harry también había encontrado tiempo libre para estar con los padres de Hermione, quienes estaban gustosos de recibirlo de visita.
"Cuando Sara abra la puerta y vea a la lagartija levitar frente a ella se llevará un buen susto" Dijo el señor Granger contento. Harry sabia la manera poco convencional en que se relacionaban sus suegros, pero era la primera vez que el era parte de la broma.
"No estoy muy seguro de querer hacer esto. Sara ha sido buena conmigo" Dijo Harry apenado.
"Oh vamos Harry, una broma de vez en cuando es lo que mantiene fresca a la relación, deberías hacerlo con Hermione de vez en cuando…oh allí viene apúrate". El señor Granger los escondió detrás de unos arbustos mientras la señora Granger salía al patio a regar las plantas.
"Wingardium Leviosa" Susurró Harry levitando una lagartija frente a los ojos de la señora Granger, quien al verla soltó su jarra de agua y salió corriendo dentro de la casa.
Más tarde el padre de Hermione le contaba a su hija la buena travesura que había realizado en la tarde. Afortunadamente para Harry, la señora Granger lo había tomado con buen humor.
"Te llevas muy bien con mis padres" se rio Hermione mientras caminaban para tomar el autobús a casa de Harry.
Inevitablemente Harry se vio obligado a regresar al hospital. Con 21 años cumplidos, Harry creía que su vida era buena, pero que debería mejorar, necesitaba encontrar tiempo para si mismo y para dedicarle a Hermione, pero no veía que eso llegara pronto.
Un buen día fue llamado a la oficina de enseñanza médica mágica, entró nervioso, pensando en que incluso si lo expulsaran del programa el seria bastante feliz, sin embargo, fue todo lo contrario.
"Eres de gran ayuda en la clínica, he oído que ya te ponen a hacer más tareas, pese a lo que creas, más responsabilidad es mas aprendizaje y representa la confianza que te tienen."
"Gracias señor" Dijo Harry con respeto.
"Sin embargo aun es mucha responsabilidad para un sanador de primer año, no es necesario que te sobre esfuerces Potter, lo que tu no puedas hacer será cubierto por alguien más, trata de pedir ayuda, así funciona esto, he oído que tu novia trabaja en el ministerio de magia, asegúrate de no entristecer a tu chica."
Harry estaba ligeramente abrumado, se habían dado cuenta que había un cambio en su actitud y lo habían llamado para solucionarlo, quizá si fuera otro trabajo eso no sucedería.
"Lo siento mucho, seguiré sus recomendaciones" dijo Harry.
"Los reportes de sus profesores dicen que aprendes rápido y haces bien las cosas, te felicito, pero que no se te suba a la cabeza, la humildad y la humanidad lo es todo en este trabajo" acabó por decir el coordinador.
El director del hospital entro a la oficina y los observó con una sonrisa.
"Veo que ya están aquí, no dejemos que las buenas noticias se hagan esperar, me gustaría felicitarlo señor Potter." Dijo el recién llegado estrechándole la mano a Harry.
"Buenas tardes director" respondió Harry cordialmente.
"Escucha muchacho, los reportes sobre ti han sido buenos y han dado de que hablar, la academia de investigación medica especializada en enfermedades mágicas quiere ofrecerte una beca, tendrías que mudarte a Sydney, por su puesto la beca es buena, incluso seria suficiente para sostener una familia" Le dijo el director con una sonrisa.
Harry se sentía afortunado, pero lo pensó porque elegir una rama especifica era más complicado y además era tan repentino.
"No te sientas presionado Harry" le dijo el coordinador. "Creemos que aprovecharas más tus habilidades allí, piensa en esto también, si hay alguien importante para ti entonces no será muy difícil superar todos los obstáculos, y recuerda no pierdas de vista lo más importante para ti, por qué empezaste."
Harry le contó a su novia lo sucedido cuando llegó a casa para la cena. Ella le dijo que estaba feliz por él y que no apurara su decisión ya que todo se reducía a que hiciera lo que era mejor para él incluso si eso significaba que Harry sería transferido a otro lugar de Australia.
"Así que, estaré lejos de ti por un tiempo, pero aun así ¿no me detendrás?" le preguntó Harry con una ceja alzada y los brazos cruzados mirándola mientras ella comía.
"No lo hare, pues esa es una prueba de que ellos han reconocido lo duro que has estado trabajando" le dijo y Harry tuvo que aceptar su verdad.
"Lo siento amor, incluso ahora no tenemos mucho tiempo para nosotros." Le dijo Harry levantándose y abrazándola.
"Es una pena, pero me alegra que tengas un objetivo" Le dijo ella besándolo.
Permanecieron así un rato, disfrutando del otro, la vida los había llevado hasta allá incluso si las responsabilidades de adultos los consumían.
Puede que hayan dejado a sus amigos atrás, pero actualmente todos estaban cumpliendo sus sueños, Harry finalmente sentía que avanzaba.
Un domingo familiar en casa de los Granger había resultado ser el más extraño hasta la fecha. El señor Granger intentaba hacerlos jugar al jenga y monopoli entre otros juegos muggles, Harry extrañado le preguntó porque insistía en hacer eso y el sr Granger admitió que quería un tiempo de calidad con todos ya que desde que Harry se mudó y Hermione iba a visitarlo y trabajaba la casa se quedaba solitaria, luego salió de la sala y fue a la cocina por galletas para todos mientras los demás reían alegremente.
"Oh Harry perdónalo, es normal que ustedes dos pasen mucho tiempo juntos, pero es duro dejar ir a un hijo." Dijo la señora Granger dedicándoles una sonrisa amable.
"Así es como pasan los años, incluso tu has cambiado bastante" le dijo Hermione a Harry.
"¿Tú crees?" le respondió el con incertidumbre.
"Ahora cuando hablas tienes una sonrisa en el rostro" contesto Hermione con alegría.
Sin embargo, poco menos de un mes después salió una investigación de los Dursley exhibiendo los malos tratos con Harry, que su primo había sido arrestado por diversos robos, asaltos y uso de drogas y que tío Vernon era corrupto en la empresa de taladros, el artículo se extendió en varias partes del mundo mágico llegando hasta Australia. La academia que iba a becar a Harry decidió cancelar el contrato porque creían que, si esa era la familia que crio a Potter y este había vencido a un mago tenebroso quizá tenia muchas cosas que ocultar.
Como era de esperar, todo esto le cayó a Harry como un balde de agua fría, se había sentado con Hermione en el parque cerca de su casa, abatido porque incluso ahora los Dursley seguían arruinando su vida.
"Vámonos de aquí Hermione" dijo Harry con tono lastimero, tenía los ojos rojos y estaba más despeinado que de costumbre, "Vámonos de Australia o del mundo mágico, aun podemos tener una vida tranquila como muggle sin que nadie nos conozca"
Pensaba que estaba de algún modo condenado por el destino y quería ir a un lugar donde la mala suerte no pudiera alcanzarlo. Sin embargo, Hermione lo sostuvo, como siempre lo hacía cuando la necesitaba.
"No, quiero ser feliz aquí, en el mundo mágico, y no importa si es Australia o cualquier parte del mundo, tenemos que hacerle frente a todo" le susurró ella al oído
"Si no tuviera otra opción ¿vendrías conmigo? ¿acaso dirás que soy todo lo que necesitas?" le preguntó Harry mirándola.
"iría contigo hasta el fin del mundo, pero si nos vamos quiero que sea por algo positivo, o simplemente no habrá lugar al que podamos volver." Contestó ella soltándolo y agachándose para quedar frente a él, le tomó la cara con sus manos. "De todos modos no podemos dejar el mundo mágico la mejor cosa de este mundo es que te pude conocer."
Harry estaba molesto se levantó y empezó a correr como si la vida se le fuera en ello, le pegó un puñetazo a una barda y se lastimo los nudillos, estuvo golpeando la pared desesperadamente varias veces más hasta que Hermione lo alcanzo e impidió que lo hiciera abrazándolo por la espalda, Harry no podía creer que no se hubiera dado cuenta antes, ella era su tónico, su inspiración. Lentamente se dio la vuelta y la miro a los ojos, como esperaba eso pareció calmarlo, estuvieron abrazados durante un rato.
"¿te duele la mano?" preguntó ella "Aun tengo un poco de esencia de murtlap". Harry negó con la cabeza. "te dolerá cuando tomes un baño" insistió ella.
"Casémonos" le dijo Harry de repente, ella lo miró sorprendida pero después le compartió una tierna sonrisa.
"Sí" contestó.
"¿Estas segura?" preguntó Harry con miedo.
"Siempre he pensado solo en ti" le dijo ella con sinceridad
"Soy problemático" le dijo Harry mientras bajaba la mirada.
"Pero si estamos juntos seremos más fuertes" ella lo abrazo y el sintió que el mundo se le iría si la dejaba ir.
"¿Siempre estarás conmigo?" quiso saber.
"Sí, no importa cuando ni cuánto tiempo, siempre estaré a tu lado."
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Hola, 😊 este es un ONE SHOT, no habrá otro capitulo sobre esto a menos que ustedes lo quieran, realmente espero que les guste, me encantaría que comentaran para saber si vale la pena seguir haciendo pequeñas historias de un solo capitulo o no. Los invito a leer mis otras dos historias y que me den su opinión, eso realmente me alegraría mucho 😊
