¡Feliz día del NaruSaku!
Puede que me haya atrasado un día, pero de ninguna manera dejaría pasar esto, de verdad que quería compartir algún tipo de especial con respecto a esta parejita uwu
Esta idea la tengo guardada desde 2018, si mal no recuerdo haha, pero nunca es tarde para sacar las ideas de lo más profundo de mi pinche memoria.
Cabe agregar que la siguiente actualización le corresponderá a "Don't dream, it's over"
[ La chica de la rosada cabellera ]
Capítulo único
-Especial 3 de abril 2020-
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A pesar de lo avanzada que estaba la tarde, un sol abrasador esparcía sus rayos a lo largo del sector sin excepción, sin duda alguna, el verano había traído consigo una ola de calor insoportable para la mayoría y Naruto formaba parte de esa multitud.
Sus condiciones no eran precisamente las mejores, estar encerrado durante horas en un caluroso disfraz de oso no era muy agradable a decir verdad, le habría gustado pasar su verano trabajando en algo más rentable, pero su suerte le falló rotundamente. Al no tener experiencia lo rechazaron en cada sitio al que entró y aquel empleo en el parque de diversiones fue lo mejor que pudo hallar.
–¡Naruto, muchacho! –Durante su descanso a eso de las siete y treinta de la tarde, Iruka, su jefe, se le acercó sonriendo con plenitud. –¿Qué tal lo llevas?
–Bien, eso creo... –Contestó él, sentado en un banquillo y con la cabeza de oso a un lado.
–Haha, ese traje de oso no estará ayudándote demasiado con este clima, supongo. –Agregó Iruka, extendiéndole un sobre marrón. –Ya ve a casa, has hecho suficiente por hoy.
Luego de aceptar dicho sobre, Iruka se despidió de él con una enorme sonrisa decorando su rostro, dejándole completamente solo en ese banquillo.
A pesar de que el empleo no era lo que realmente estaba esperando, no era tan malo como creyó desde un principio. Sí, era agotador tener que estar de pie durante un tiempo prolongado e ir paseándose por el sector entregando folletos y permitir que la gente se tomase fotografías con él si se le acercaban, pero tenía que reconocer que recibía buen dinero por aguantar todo eso bajo el incandescente sol de verano. Además, su jefe no era una mala persona, Iruka resultó ser más agradable y abierto de lo que pensó que sería, era hasta difícil creer que era él quien le pagaba por su labor.
Después de un conteo rápido del dinero recibido y con la cabeza de su disfraz a un costado, Uzumaki partió hacia los vestidores dispuesto a obedecer lo que su jefe le había sugerido e ir a casa.
Mientras cambiaba sus ropas e iba dejando sus respectivas pertenencias en el interior de su casillero, uno de sus compañeros de trabajo, Sasuke Uchiha, le dirigió la palabra.
–¿Ya te vas?
–Si, veo que tu igual, Sasuke. –Contestó el rubio joven sin detenerse con lo que hacía.
–Me dieron el resto el día. –Encogiéndose de hombros, agregó. –Que nuestro jefe sea tan permisivo a veces no es algo que quiera desperdiciar.
Por su parte, Naruto no respondió, no parecía estar de los mejores ánimos aquella tarde y ese fue un detalle que Sasuke no pasó por alto, el rostro de su compañero expresaba sus emociones a la perfección, por lo que con notoria picardia le preguntó.
–¿Cómo te fue hoy con la búsqueda de tu chica misteriosa?
En respuesta, Naruto rechistó. –No me jodas.
–Es absurdo que estés amargándote por una chica que no conoces, ni siquiera sabes su nombre.
–¿Desde cuando te interesas tanto en mis asuntos?, hoy solo no fue mi mejor día, eso es todo.
Hace un par de días mientras realizaba su extenuante labor con ese caluroso, pero a su vez, adorable disfraz de oso, Naruto se distrajo al momento en que una chica se le acercó, por supuesto, con las mismas intenciones que el resto de la gente.
No sabría cómo explicarlo con exactitud, pero la energía que ella le transmitió en cuanto la tuvo en frente fue inimaginable, fue como si todo el agotamiento de su cuerpo se esfumara con tan solo su agradable saludo, estrechando su mano mientras le enseñaba una enorme sonrisa, luego de ello y sin decir palabra alguna la vio marchar, despidiéndolo con un ligero movimiento de mano.
El tiempo que la vio fue corto, han de haber sido con suerte uno o dos minutos, incluso menos, pero... no podía quitársela de la cabeza, su rosado cabello con un largo que sobrepasaba ligeramente sus hombros, sus resplandecientes ojos color jade y aquella sonrisa cautivadora que esbozó en todo momento... era una chica hermosa, nada lo haría cambiar de parecer.
–Solo la has visto dos veces y andas por ahí creyendo que la verás otra vez, ella ni siquiera sabe que existes.
Sasuke tenía razón al tocar aquel punto, era cierto que aquella muchacha no sabía su verdadera identidad, las veces que se la topó su rostro se vio oculto bajo aquella cabeza de oso, si se la encontrara de frente por la calle no lo reconocería.
Hablando del tema en voz alta Uchiha lo hacía ver más ridículo de lo que ya era, solo pudo verla dos veces y en cada ocasión solo fueron unos miserables segundos, Naruto no creía en esas cursilerias típicas de películas románticas, pero se atrevía a decir que terminó cayendo en uno de esos clichés... se había enamorado a primera vista, los latidos de su corazón acelerándose en cada oportunidad que la vio, en cada vez que la recordaba... eran evidencia de ello.
–No estoy de humor para que estés fastidiándome. –Soltó Naruto, curvando una mueca con la comisura de sus labios.
–Sabes que tengo razón, deberías olvidarla y prestarle atención a cosas más importantes, más allá de simples fantasías. –Concluyó el joven Uchiha cerrando la puerta de su casillero, tomando sus pertenencias y abandonando el lugar, dejando a Naruto en un estado de confusión.
A pesar de lo fastidioso que pudiese llegar a parecerle, Sasuke y él se llevaban relativamente bien, el choque de sus personalidades no les negó la posibilidad de dialogar en un escenario más allá del trabajo. No quería tener que hacerlo, pero quizás su compañero tenía razón, apenas había visto a esa muchacha y los dos últimos días ni siquiera pudo divisarla a lo lejos, era probable que ya no volviera y se maldijo a sí mismo por no haber aprovechado su oportunidad entonces, pudo haberse acercado de alguna manera e instaurar conversación en vez de quedarse embobado al mirarla, era cierto que su belleza la tenía cautivado, pero sus deseos de conocerla más allá de lo superficial eran reales.
Una vez que acabó de organizar sus cosas, se despidió de Iruka y emprendió camino de regreso a su hogar, resignándose a los hechos y pensando seriamente en aceptar las palabras que Sasuke le otorgó. Sin embargo, sus ojos se vieron atraídos por unos sujetos, dos específicamente, no es que estuviese siempre al pendiente de lo que ocurría a su alrededor, pero creía estar casi seguro de que ambos estaban empeñados en seguirle las pisadas a una mujer, él diría de unos treinta años o quizás un poco más.
Nunca antes se había topado con una situación como esa, pero su instinto de héroe le impulsó a desviarse de su ruta y seguirles desde atrás, guardando la distancia a dichos hombres y esperando a que dieran su jugada.
Tras bajar un largo camino de escalones que los alejaban de las transitadas calles, solo fueron necesarios unos minutos de caminata para que ambos tuviesen la osadía de poner sus manos sobre su víctima, forcejeando en un intento por robar todo objeto de valor que ésta pudiese tener en su poder, por lo que sin pensárselo dos veces, Naruto corrió hacia ellos con la disposición de impedir tal acto.
Separándolos abruptamente, Uzumaki se posicionó en medio de ellos, con tales sujetos en frente de él y con la mujer oculta tras sus espaldas.
–¿Ah? ¿Tú quién te crees que eres? –Le espetó uno de ellos, mirándole desafiante. –¡Muévete!
Esbozando una zorruna sonrisa, Uzumaki formuló la frase. –No tengo porqué obedecer órdenes de tipejos como ustedes, creyéndose superiores atacando a los más débiles.
No obtuvo ninguna respuesta oral por parte de los hombres que yacían en frente de él, en cambio, observó como el puño de aquel que había estado guardando silencio se aproximaba peligrosamente hasta su rostro, no obstante, Naruto fue lo suficientemente rápido para esquivar aquel golpe y devolvérselo de la misma manera, chocando sus nudillos contra su mandíbula.
Aquel golpe fue lo que desató un verdadero conflicto en que Uzumaki se hallaba en clara desventaja, eran dos contra uno, por lo que no contaba con el apoyo de nadie. Los siguientes instantes se desarrollaron con relativa normalidad, cada quien propinando y evadiendo golpes entre sí, sin embargo, Naruto se dio de bruces al piso una vez que uno de los sujetos consiguió propinarle un rodillazo en su estómago, quitándole el aire por unos segundos y siendo demasiado tarde para que pudiese reincorporarse, para cuando espabiló ya los tenía a ambos a su alrededor dándole feroces patadas en todo su cuerpo, brazos, costillas, espalda... Uzumaki solo podía oír sus propios quejidos acompañados de los gemidos de estupor de la mujer a la que había intentado ayudar.
–Ya no te gustó este jueguecito de hacerte el héroe, ¿verdad? –Se burló uno y por su parte, Naruto se quedó ahí echado intentando asimilar el dolor que ahora lo dominaba.
Se había metido en alguna que otra pelea cuando era tan solo un niño ingenuo de escuela, pero jamás había sido algo similar a lo que ahora estaba experimentando, pero pese a la notoria desventaja que iba en su contra en esos instantes... se rehusó a dar su brazo a torcer, no quería recibir ni un solo golpe más, por lo que cuando sintió el peso de uno de ellos sentándose a ahorcadas sobe él dispuesto a continuar con su golpiza, Naruto sujetó de la camisa a dicho sujeto y tras forcejear unos segundos se lo quitó de encima, otorgándole después el mismo golpe que recibió en su estómago, dejándole tirado sobre el piso.
Su cómplice no tardó en apresurarse para abalanzarse sobre él, pero Uzumaki, en un movimiento rápido lo rodeó y se aferró a su cuello con su antebrazo, empleando la fuerza necesaria para robarle el aire, asfixiándolo.
–D-Déjame de una vez, maldito seas. –Gruñó aquel sujeto, sus intentos por liberarse del agarre de quien segundos atrás fue su víctima eran inútiles.
–Entonces lárguense, no quiero verlos por aquí. –Espetó Naruto, para a continuación empujar al hombre con fuerza, haciéndole tropezar.
No fue necesario repetirlo dos veces, en cuando lo soltó ambos sujetos se marcharon a paso rápido, rechistando porque sus planes se vieron severamente interrumpidos.
Muchas gracias por haber ayudado, joven. –La mujer, quien se había mantenido completamente a raya de la situación, dio unos pasos hacia él, demostrando una clara expresión de angustia en su rostro. –¿Estás... Estás bien?, quizás sea mejor llevarte al hospital para que te revisen.
–Eh, no, no ha sido nada serio.
–Pero te han golpeado entre los dos, podrías tener alguna herida grave.
A pesar de las insistencias de la mujer, Naruto continuó negándose en aceptar su consejo. –De veras estoy bien, no necesito que me revisen, no me duele nada.
Aunque aún hubiese algo de duda en su conciencia, la mujer acabó por desistir de sus intenciones y aceptó las explicaciones que Uzumaki le presentó, si estaba tan seguro de su estado no conseguiría hacerle cambiar de opinión.
Luego de recibir una vez más los agradecimientos de la persona a la que había ayudado con esmero, Naruto la despidió y en cuanto su presencia desapareció de su campo de visión, hizo a un lado aquella falsa sonrisa en su rostro y recargó su cuerpo sobre el muro junto a las escaleras, para luego deslizarse hasta el suelo.
El reloj debía estar a punto de marcar las ocho, no se había alejado mucho de su zona de trabajo y aún así tuvo la desdicha de no tener a nadie cerca, comprendía la razón por la cual los sujetos a los que ahuyentó esperaron a llegar hasta ahí para cometer tales actos, no oía ni un solo paso.
Todo lo que podía hacer era jadear, sentía un fuerte ardor sobre cada zona de su cuerpo que fue golpeada, sobretodo en las costillas y para agregar, la esquina de su labio estaba rota y su nariz no dejaba de sangrar.
No se arrepentía de haber hecho lo que hizo, en lo absoluto, pero sí que lo había pagado caro al hacérselas de héroe esa tarde y no tenía ni el más mínimo deseo de moverse de ahí durante un buen rato, solo quería cerrar sus ojos y aguardar a que el dolor amainara.
–Disculpa, ¿te encuentras bien?
De inmediato, Naruto alzó la vista para vislumbrar a quien le dirigió la palabra y grande fue su sorpresa una vez descubierta la identidad de dicha persona.
–Ah, yo... –No podía dejar de titubear, la chica que había sido dueña de sus pensamientos los últimos días estaba frente a él, mirándole preocupada. –Estoy... Estoy bien.
–¿Cómo puedes decir que lo estás?, luces como si te hubiera arrollado un camión. –Comentó la joven, exasperada, quisiera haberle dicho que estaba sobreexagerando las cosas, pero sabía que su aspecto no debía de ser el mejor.
La muchacha se aproximó a arrodillarse a su lado, retirando un blanco pañuelo de su bolsillo para posarlo con delicadeza sobre su nariz, limpiando y frenando el sangrado. –Tienes la nariz llena de sangre, ¿en qué clase de problemas te metes para que te dejen así?
–En el tipo de problemas que me gano por ayudar a otros, n-no estoy así por gusto. –Agregó riéndose con cierto grado de sátira, pero incluso tal esfuerzo le hizo soltar un quejido de dolor, estaba preguntándose seriamente si acaso tendría alguna costilla rota.
–Debiste haber ido al hospital enseguida y no quedarte aquí tirado, si tanto te duele te ayudaré a llegar hasta allá.
–No necesito ningún hospital.
–Repíteme eso cuando puedas hablar sin quejarte de dolor.
A continuación y con un poco de esfuerzo, la joven ayudó a Naruto a levantarse de su deplorable posición y pasó uno de sus brazos por detrás de sus hombros, dejando que él recargase su peso sobre ella para hacerle más fácil la caminata.
Luego de haber avanzado unos cuantos pasos de distancia y sin detenerse, la muchacha de rosados cabellos preguntó. –¿Cuál es tu nombre?
–Naruto Uzumaki... ¿Y el tuyo?
–Sakura, Sakura Haruno. –Dicho esto, una tenue sonrisa se esbozó en el rostro de la joven, poder verla hacerlo y a una distancia tan corta provocó que los latidos del corazón de Naruto aceleraran su acompasar.
Naruto liberó una corta, pero a su vez, agradable risa. –Bonito nombre, lástima que haya podido oírlo en una situación tan problemática.
–Si tienes energías para bromear, tendrás las suficientes para echarme una mano, no eres demasiado liviano, Naruto.
Reprimiendo sus risas por tal comentario aportado Sakura, Uzumaki obedeció e hizo un esfuerzo mayor, tampoco quería orillarla a cargar con su peso muerto, ya había sido lo bastante atenta con preguntarle sobre su estado, alguien más podría haberle simplemente ignorado. Por mucho que lo pensase, Naruto era incapaz de entender aquel giro de los acontecimientos, esa tarde estaba a punto de darse por vencido y olvidarse de la chica que creía inalcanzable, Sakura, quien ahora estaba ayudándole a caminar. Su cuerpo podía dolerle un infierno, pero tal golpiza acabó guiándolo inconscientemente hacia ella, quizás... esa mala experiencia si valió la pena después de todo.
