Esta historia la estaba escribiendo anteriormente bajo el nombre de @Hopeloss si mal no recuerdo. Pero la continuaré aquí.
Prologo
Sus estaban fijos sobre las maletas sobre su cama, miró su habitación una vez más. Estaba más que nerviosa y aterrada, pero entendía por qué se había tomado dicha decisión, sabía que todo era por su bien, o eso quería creer.
· Ya no hay vuelta atrás. – se dijo mientras con un movimiento de su manos sus valijas comenzaron a flotar.
Los pasillos de Alfea estaban desiertos, todas las alumnas y sus amigas estaban en sus clases. Caminó hasta la oficina de Faragonda, y en la entrada se encontró con la señorita Griselda.
· ¿Lista? – su mirada era amable y llena de comprensión.
· La verdad no, pero la decisión ya está tomada.
· Eres valiente, Flora.
· No lo creo, pero gracias señorita Griselda
Flora se adentró dentro de la oficina, donde vio a Faragonda mirarla con cariño.
· Todo está listo pequeña, una vez que cruces este portal, no nos volveremos a ver hasta que sea el momento.
· Lo sé, quiero agradecerle por todo lo que ha hecho. – para ese momento, sus ojos estaba llenos de lágrimas.
· No hay nada que agradecer, se fuerte flora, el tiempo pasa rápido.
Y sin más ceremonia, Flora atravesó el portal, siendo transportada a un enorme vestíbulo con un delicioso decorado.
· Pequeña
Al escuchar aquel llamado fue suficiente para correr y lanzarse a los brazos de aquel hombre, vestido con una vestimenta digna de un rey.
· Hola, papá
· Tu hermano nos está esperando con la señora Agatha para comenzar. – dijo el hombre mientras acariciaba los castaños cabellos de la chica.
· Está bien.
Padre e hija caminaron hacia una habitación continua a la que se encontraban, al atravesar las puertas, visualizaron la espada ancha de un chico con un traje de especialista. Este se giró al escuchar el sonido de la puerta siendo abierta. Flora pudo observar a un chico se piel pálida, unos profundos ojos color verde semejantes a los verdes bosques, y una sonrisa tan dulce que te contagiaba y un cabello espesamente color negro.
· Hola, hermanita.
· Hola, hermano mayor.
Ambos se miraron y soltando una risa se abrazaron con cariño.
· Se que no es fácil, pero estaré para ti en lo que necesites. – dijo mientras besaba los cabellos castaños.
· Lo sé y te lo agradezco.
· Muy bien mis altezas, es momento. – escucharon la cansina voz de una mujer. Flora la miró y sonrió.
Flora y el chico se acercaron a la mujer, y esta dijo unas extrañas palabras en un idioma que no reconocía. Sus cuerpos fueron rodeados por una luz que los cegó por unos instantes.
· He suprimido sus poderes hasta que el plazo sea cumplido, esto les ayudará a pasar desapercibidos en la tierra.
Ambos chicos asintieron.
· Se les proporcionará nuevas identidades, todo ha sido preparado. No podré visitarlos porque sería peligroso, pero quiero que sepan que los amos.
· Y nosotros a ti papá.
Ambos abrazos a su padre y con una sonrisa se separan y atravesaron el portal. Al llegar al otro lado, se dieron cuenta que sus apariencias eran distintas. La antes piel oscura de flora ahora era pálida semejante a la de padre y hermano, su cabello ahora era de un color lila y sus ojos era azul cristalino. Su hermano en cambio, solo había cambiado algunas cosas, como sus ojos, que ahora eran de un color miel y sus facciones habían sido modificadas, pero seguían igual de lindo que siempre.
· Si que se lo tomaron enserio. – dijo el ahora ojimiel con diversión.
· Bueno, todo tiene que ir bien. – dijo flora mientras estudiaba la casa. Caminó hacia la mesa donde había una carpeta con documentos, al vaciar el contenido, notó identificaciones y partidas de nacimiento. — Ahora eres Damien Smith y yo soy Anett Smith, tenemos dos opciones, ¿un matrimonio o hermanos? – preguntó flora.
· Hermanos, eres hermosa hermana, pero no me va el insesto. – dijo con fingido horror.
· Eres un tonto. – dijo flora mientras le daba una palmada en el hombro. — Bueno, hay que armar una historia y ya veremos lo demás sobre la marcha.
《Alfea A La Mañana Siguiente 》
Las Winx caminaban con rapidez a la oficina de la directora, sus rostros estaban llenos de confusión y pánico.
· ¡Directora Faragonda! – exclamó Bloom mientras abría las puertas.
· Bloom, ¿qué sucede?
· ¿Ha visto a Flora? – dijo desesperada. — No la vemos desde ayer, le hemos preguntado a Helia y él tampoco sabe nada.
La mujer miró a Griselda y luego a las seis chicas. Suspiró y entrelazó sus dedos y las miró.
· Flora tuvo que irse y no se a donde y no se cuando volverá, solo les pido que mantengan la calma.
Fue lo único que dijo antes de ponerse de pie caminar hacia el enorme ventanal detrás suyo.
· Por favor, regresen a sus clases niñas, sus alumnas las están esperando.
No les dio tiempo de hablar, por que las había hecho salir de la oficina con magia. Las cinco chicas se miraron unas a otras confundidas. Eso no se iba a quedar así, ellas encontrarían a su amiga y pedirían una explicación.
