Ladies and Gentlemen!

Esta vez y por lo que van a leer desde un principio, se que les sonara un poco raro pero es algo de lo que ya tenía ganas de escribir y probablemente, alguno de ustedes ya tenía ganas de leer. ¿Alguna vez han pensado sobre un cambio de género de nuestros protagonistas? Yo me lo he preguntado y como desde hace algún tiempo llevo escribiendo sobre esto (Un cambio de género a un protagonista o en este caso, ambos) Fue por esto mismo que decidí darle la oportunidad y hacer que mis ideas empiecen a girar al ratón que tengo en el cerebro. ¡Y es así que por primera vez escribo una historia como esta! Ya hemos pasado la historia de que ambos fueran lindos gatos, ahora toca turno a que fueran unas lindas señoritas. ¡Algo bonito y divertido que les gustara!

It's showtime!


Aclaración: Dakaretai Otoko 1-i ni Odosarete Imasu no me pertenece. Es propiedad de Hashigo Sakurabi. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias.


En el momento que Takato Saijou había despertado esa mañana y había estirado su cuerpo cual felino, sentía que algo había cambiado pero poco le importo, quería seguir durmiendo en las cálidas sabanas, aunque sabía de primera, que debía tomar un baño primero. ¿Qué habrá podido ser? No lo descubrió, el dolor de su cadera le hizo confirmar que el maldito bastardo de Chunta se había sobrepasado y ahora estaría adolorido en todo el día. Ya no cuantas veces le había dicho que ya no hiciera eso pero al parecer, el maldito ángel nunca comprendería. Bostezo perezoso, se levantaba desnudo dejando caer las sabanas por la cama y decidió caminar al cuarto de baño, tenía ganas de un merecido baño. Tomo con cuidado su cepillo de dientes mientras dejaba que la bañera se llenaba de agua calientita y al momento que alzo su rostro para fijarse en el espejo del baño, se dio cuenta de dos cosas.

¿Por qué se veía más delgado de lo que ya era? ¿Y donde fregados estaba su pen…? Dejo la respuesta en el aire al momento de subir sus manos a sus, ahora dos pechos de un no tamaño pequeño pero tampoco grandes, eran de un tamaño medio. Miro sus manos con una fresca y bonita manicura. Sus delgados dedos muy bien cuidados al igual que su cabello de había quedado corto que le hizo pensar que se parecía a su abuela.

-¿Qué demonios? -Takato Saijou grito.

Una voz aguda y chillona a su parecer. No dudo en hacerse bolita en el piso del baño mientras subía sus manos a su cabeza e intentaba mirar hacia un punto en específico. Esto no estaba pasando. ¿O sí? Eso era un simple sueño. ¡Exacto! No tenía alguna otra explicación más que era un simple sueño. Pasaba lo mismo en el momento que soñaba que era un maldito gato. ¡No podía existir otra explicación más que esa! ¿Verdad?

-¡Totaka-chan! ¿Sucede algo?

En el momento que alzo la vista, no pudo abrir los ojos sorprendida para ver a Junta Azumaya o eso era lo que creía que era. Una hermosa mujer de largo cabello rubio que caía por sus hombros. Pequeños hombros y manos delicadas, curvas donde se supone que había musculo y un par de enormes pechos que no duraron en rebotar al momento que ella encontró al baño con aquella cara preocupada. Si de hombre era realmente apuesto, no quisiera imaginar que si hubiera sido mujer, realmente se ganaría todas las miradas del público masculino como haría sentir celosas a las mujeres. Inmediatamente se sintió rodeaba en sus brazos mientras olía aquella fragancia tan sutil y delicada de la mujer frente a ella que no pudo evitar sonrojarse.

-¿Eres Chunta? -Saijou pregunto con curiosidad.

-Claro que si querida -Chunta sonrió, aquella bonita sonrisa donde mostraba esos dientes tan blancos y perfectos. Un labial rojo y las tupidas pestañas que ocultaban el color de sus ojos. Sintió aquella delicada mano tocar su frente y como suspiraba.- Te escuche tocar Toka-chan, ¿Te sientes bien con el nuevo proyecto? Puedo llamar para decir que no podrás ir

-¿Chunta?

-¿Si?

Toka-chan en ese momento se desmayo.

Tal vez despertó unos minutos después con una pequeña toallita en su frente. Abrió los ojos despacio para mirar a su lado y encontrarse con aquella hermosa Chunta que ojeaba una revista que se le hacía conocida. No dudo en levantarse y tomar la misma para buscar en las páginas de la misma y donde se supone que decía el nombre de los actores más sexys, venía el apartado de las actrices más sexys. Se encontró en el segundo lugar y por un momento se desconoció. Aquellos labios pintados levemente de rosa como su maquillaje discreto. Su corto cabello negro perfectamente peinado como los vestidos tan pegados a su cuerpo que solo una pequeña pashmina cubría sus hombros. Sin duda, había tomado la forma en la que su abuela se vestía. Al momento de voltear la hoja y fijarse quien era la mujer más sexy, no pudo evitar que su corazón diera un vuelco y su rostro se pusiera caliente al momento de ver aquella atrayente mirada de ella. Aquel vestido rojo que hacia mostrar sus curvas como aquellas piernas que mostraba. Aunque se sintió furiosa. ¿Cómo puede ser que hasta siendo ambos mujeres, siempre le ganaba el primer puesto?

Hizo un pequeño puchero al momento de lanzar esa revista y que se perdiera en algún punto de la habitación. Sintió un pequeño beso en su mejilla como aquella cara lujuriosa de la mujer a su lado. La abrazaba con cuidado, acercándola a su cuerpo.

-Desde que despertaste estas un poco rara, ¿Tuviste una pesadilla?

-Creo que esta es la pesadilla -Murmuro Toka-chan.- Creo que esta es la pesadilla, hasta hace unas horas, yo seguía siendo un hombre y ahora soy una mujer ¡Tú debías de ser un hombre estúpido que nunca me deja dormir! ¿Qué demonios está pasando?

-No sé lo que dices Toka-chan -Murmuro la chica mientras sacaba su celular y le pasaba un pequeño articulo.- Has tenido una gran trayectoria como una de las mujeres más deseadas, empezaste desde niña, con solo ver tu foto de pequeña me hace querer abrazarte más

Totaka-chan miro todas sus fotos. Desde que era una niña inexperta hasta la fecha que era una mujer. Se le notaba en varias fotos junto con Chunta femenina. Soltó un pequeño frito frustrada mientras lloraba de forma patética. ¿Y ahora?

.o.

Caminar con tacones no había sido diferente. Incluso pensó en ese momento que realmente le hacía lucir sus delgadas piernas. Aunque le molestaba que la mayoría de su ropa fuera un poco, extravagante pero al parecer, era algo que le gustaba hacer, atrapar las miradas de todos los hombres y sonreír como solo Totaka-chan sabia hacer. La sesión de fotos y después ir a las grabaciones de un nuevo drama donde era la protagonista junto con Chunta. No era tan diferente de cuando se encontraba como hombre, aunque de cierta forma, era un poco molesto. Nunca se sintió acosado siendo hombre pero ahora que era mujer, que nunca te dejaran de mirar era un poco incomodo. Aunque suponía, era algo que al final una mujer podía llegar a acostumbrarse ya que también era una de esas formas, en las que una siempre se ganaba a su público y que más personas llegaran a admirarle.

Claro era normal du día si no fuera porque había veces en las que su compañera Chunta le guiñaba el ojo, le limpiaba la boca cuando era la ahora del descanso y siempre le tomaba de la mano mientras le susurraba algunas cosas. Claro, nadie le veía nada de malo por ser dos mujeres, incluso había algunos que solo admiraban la belleza de las mujeres más deseadas, sin saber que realmente era Chun-chun, como le había pedido que le dijera, la voz de la perversión. Sin saber que todos aquellos susurros que mencionaba como la coquetería que para nada trataba de disimular, era porque le decía que esa noche le haría disfrutar como lo hizo la anterior y la anterior.

Cuando la noche llego y al momento de sentir como Chun-chun tomaba su mano y la guiaba al auto. Supo que ya no tenía escapatoria. Supo que era momento de cubrir sus manos y decirle adiós a este mundo. Sentía como la jalaba de la mano al momento de estacionarse en algún lado, como salían del carro y tomaban un elevador. ¿Elevador? Abrió sus ojos para saber que estaban a punto de llegar a la habitación de Chun. Siguió siendo guiada y como al entrar, solo la dejo en la sala mientras escuchaba el sonido en la cocina y casi como si hubiera sido por arte de magia, miles de platillos deliciosos había aparecido frente a ella. Su estomago rugió un poco y no dudo en comer y chillar de la emoción a lo delicioso que era. Incluso, Chun-chun sonreía a su lado con un bonito delantal rosa con varios corazones blancos mientras le explicaba cual era el secreto de una deliciosa comida. De vez en cuando y aunque no lo pudiera resistir, le daba pequeñas probadas de su propia comida a esa linda diablita a su lado que solo sonreía contenta mientras comía.

Acaso, ¿Era mucho pedir que así de tranquila y pacífica hubiera sido su noche? Tal vez le pedía mucho a la vida.

-Perdón Toka-chan pero -Se lamia los labios.- No pedo llegarme a resistir con una hermosa ángel como tú

-¡Eres el diablo en persona!

Al momento que la lanzo en cama y ver como se relamía los labios de una manera tan sensual que trago grueso. Solo pedía que no hiciera lo que estaba imaginando pero tal pareciera que había leído sus pensamientos. La forma en que la tocaba y quitaba su ropa con delicadeza. Como le susurraba al oído y la mordía. En que abría sus piernas y tomaba todo lo que ella quería. La forma en que la besaba y sonreía. Era su final, era su final, era su final. Cerró los ojos por vergüenza en la manera en que la tomaba.

Y después…

Un golpe sordo se escucho y un quejido se hizo presente. Sobaba su cadera mallugada mientras soltaba alguna que otra maldición. Alzo el rostro para quejarse cuando encontró que Chunta hombre se asomaba por la cama un poco confundido. ¿Cómo es que Takato-san había llegado ahí? Totaka-chan miro sus manos, eran igual de delgadas pero ya no eran las manos delicadas de una mujer. Miro su pecho y lo toco, ya no tenía pechos y al momento de levantar la sábado, se dio cuenta que su fiel amiguito ahí se encontraba. Soltó un pequeño suspiro. ¡Qué bien! Todo había sido por culpa de un maldito sueño. ¿Qué demonios iba a estar bien eso? Vaya manera en que sus sueños le hacían vivir en otro mundo y darse cuenta que de igual manera, se quedaba como el segundo deseado. Soltó un pequeño suspiro frustrado antes de levantarse y sentarse en cama. Volvió a sentir el dolor de sus caderas que no pudo evitar sobar un poco. Sintió las manos de Chunta para atraerlo a si y darle un merecido beso al igual que la forma tan cariñosa de dar masajes a su cadera.

Podía decir que era romantizo pero ¡Nunca podía ser así con un maldito pervertido como él! Al momento de descuidarse un poco, sintió como empezó a tocarlo. Directamente como con besos suaves. A penas y sentía su cuerpo porque sentía como aun de su entrada, aquel pegajoso y resbaladizo simiente que salía dentro de sí. No pudo evitar soltar jadeos y gemidos un poco más altos. Ni mucho menos, pudo evitar gritar el nombre de su amante.

-Maldito ángel pervertido -Se quejaba Totaka-chan, lo empujaba un poco pero hasta hace poco que sus manos ya no le respondían.- Hasta como una linda mujer no dejas de ser como un demonio, el diablo mismo en persona, un diablo pervertido

-No entiendo de lo que hablas Takato-san pero -Besaba sus labios, un beso largo y excitante que hacia jugar sus lenguas y provocaba que la mente de Takato se fuera hacia al infinito. Odiaba a este hombre porque siempre le hacía lo mismo.- Pero justo ahora me acabas de despertar y estoy seguro que si Takato-san fuera una bonita señorita haría lo mismo con ella

-¡Maldito pervertido!

Pero solo tal vez las palabras se quedaron en el aire por el delicioso vaivén que había empezado y porque Chunta se comía a besos todo lo que Totaka-chan había querido decir. Sin duda, como hombre o como mujer, Chunta sería el mismo diablo en persona. Un maldito pervertido y sensual diablo que le hacía perder la cordura, le provocaba que viera el paraíso y después caer al mismo infierno. Y Takato siendo hombre o mujer, siempre caería en las caricias como las bonitas palabras o tal vez aquellos dedos mágicos que solo le provocaba ser obsceno. Pero que más importaba. Hasta cierto punto lo disfrutaba a más no poder. Realmente le gustaba más a Chunta como hombre que como mujer, siendo sincero, no quisiera saber qué hubiera pasado en caso de eso. Tal vez, solo el inicio de su perdición.


¡Muchas gracias por leer!

Se me hizo divertido jugar en esta parte de la historia. Porque para Takato-san, Chunta es un ángel pervertido pero siendo mujer, Chunta podría ser el mismo diablo. Una bonita forma de hacer mostrar sus dos personalidades como hombre y como mujer. Me gusto jugar con esa parte y debo decir que realmente me gusto. ¿Qué tal les pareció jugar ahora con el género de nuestros protagonistas? No olviden comentar en caso de que si les gustaría algo así por el estilo o si solo Takato-san fuera la mujer o solo Chunta. Puede que exista una continuación más adelante.

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Atte.: AnZuZu Dragneel

Fecha: Lunes 6 de Abril de 2020