Cuando Adrien despertó de su cuarta siesta y olfateó el aire, se tragó un quejido de descontento.
Sabía muy bien lo que esa colonia en particular significaba – Nino, su dueño, tenía intenciones de ver a Alya, su amiga de dedos largos y ojos graciosos pero con regazo tibio. Usualmente, en situaciones donde no había colonia, a Adrien le agradaba Alya, ya que ella siempre hacía todo lo que Adrien quería, pero esa colonia significaba que Nino iba a dejar su casa para ir a la de Alya, y quería llevar a Adrien con él – y bueno Adrien no quería ir. Así que fingió dormir.
Pasos.
Era obvio que Nino ya sabía que estaba despierto.
Adrien no sabía cómo es que su dueño notaba cada detalle de su comportamiento, y quizá nunca lo sabría. "Adrien."
Adrien roncó.
De pronto, hubo una mano acariciando su cabello.
Ah, no, no, no. Nino siempre sabía dónde acariciar. Cuando sus dedos rascaban tras la oreja de Adrien, Adrien se derretía, ronroneando contra su voluntad.
"Viejo," la voz de Nino fue suave, con ese matiz de melodía cuando decía el nombre o algo refiriéndose a Adrien.
Ah, no, él no quería ir!
"Despierta, Viejo. Iremos a ver a Alya."
'Noooooooooooo', Adrien pensó, pero, cuando Nino empezó a acariciar su espalda, supo que había perdido esa batalla.
El problema con Alya, no era ella, o su departamento. A Alya le gustaba Adrien, siempre consintiéndolo, su departamento era bonito, grande y cálido. Ir ahí era divertido y agradable...y lo sería más si Alya no tuviera a la ratoncita más molesta del mundo.
Cuando Alya abrió la puerta, Adrien pudo ubicar a la ratona. Marinette era alta, pero no tanto como el, y sus orejas eran erguidas y redonditas, se movía de lado a lado, tratando de ver mejor a la visita.
"Hey, Bonita," Nino le sonrió. "Hola, Adrien."
"Nino!!!!" Marinette saltó sobre Nino tan pronto como Alya se hizo a un lado para que sus invitados pasaran.
Adrien miró enojado a Marinette, porque, hey! Era SU humano al que estaba abrazando.
"Nino! Hola! Te extrañé! Hueles bien!"
"Hey, Adrien," Alya aprovechó la distracción para acercarse a Adrien, acariciando el brillante cabello rubio del cat-boy. Adrien la miró en silencio, fingiendo que no le gustaba la atención. "Ha pasado mucho tiempo. Tu cabello luce bien." las orejas de Adrien se movieron ante el cumplido.
Debido a que la mano de Alya era cálida y suave, Adrien falló en notar el peligro hasta que literalmente estuvo oliéndolo. Cuando Alya lo dejó para hablar con Nino, Adrien por fin notó lo cerca que Marinette estaba. Saltó asustado, siseando por instinto.
A pesar de eso, Marinette siguió olfateándolo, mirándolo con los ojos brillantes.
"Basta," Adrien protestó, tratando de alejar al raton con su mano. "Haces eso cada vez."
"Es que hueles diferente cada vez," Marinette sentenció, acercándose para olfatear las orejas de Adrien. "Pero hueles igual al mismo tiempo!" la sonrisa que Marinette le dio mostró sus dientitos. "Hueles bien. Qué es ese olor? Hueles muy, muy bien."
"Te odio,"Adrien sentenció, colocando una mano en el rostro de Marinette para alejarla.
Alya y Nino empezaron a cocinar juntos; Adrienn pudo escucharlos conversar desde el sofá, en donde él intentaba tomar una siesta. Desafortunadamente, aun cuando el sofá era lo grande suficiente para que él se pusiera cómodo, no podía dormir porque Marinette no se quedaba quieta.
"Qué haces cada noche?"Marinette preguntó, sentándose en el suelo, con la espalda recta como una flecha. "Sales? Yo me quedo en casa. Solo salgo cuando Alya me saca. Juegas con juguetes? Has visto mis juguetes? Quieres jugar con ellos? Tu cola es muy negra. Puedo tocarla? Es muy, muy negra y esponjosa."
"Y tú eres muy, muy ruidosa," Adrien protestó. Olvidó la idea de dormir, y en su lugar se sentó. La cola de Marinette empezó a moverse rápido, y sus orejas se irguieron. "Qué quieres?"
"Puedo tocar tu cabello?" Marinette nunca lo había tocado. Ella siempre abrazaba a Nino, y Adrien la veía saltando hacia la espalda de Alya a cada oportunidad que tenía, pero...a él nunca le había puesto un dedo encima. Todo lo que hacía era olerlo.
"No." Adrien dijo entrecerrando los ojos.
Marinette bajó las orejas en señal de sumisión.
"Por favor, por favor, por favor!!" se quejó, y sus ojos se abrieron grandes.
Era magia de roedor?
"Hueles muy bien hoy. Es como, oowah! Usualmente hueles bien, pero hoy hueles muy, muy, muy bien."
"Es la colonia de Nino, Marinette" Adrien dijo, pero sabía que no era así. Él solo quería que Marinette lo dejara en paz. "Vete."
"No, es diferente. Su colonia también huele bien. Pero tú hueles muy bien. Es colonia para gatos?" Marinette se inclinó hacia adelante, y Adrien moriría si dejaba que la ratoncita volviera a olerlo. "Hey, Adrien, a qué huelo yo? Huelo bien también? Hey, a qué huelo?"
"A rata,"Adrien dijo a modo de insulto antes de ir a esconderse en la cocina.
La cocina, al principio, olía a pastel. Luego empezó a oler a algo más. Adrien no podía darle nombre al inicio, pero en cuanto miró a Nino y a Alya fue como...oh.
El estómago se le apretó. Tenía una horrible sensación. Su inteligencia superior dedujo la posibilidad de que sus esperanzas morirían. Y aun así, ser una avanzada forma de vida tenía sus momentos considerados malos según como se viera; Adrien nunca estaba errado. Ni siquiera cuando quería estarlo.
"Viejo," Nino lo miró y le habló con esa voz que ya era una señal de disculpa.
Alya estaba en la sala, quizá teniendo la misma charla con Marinette. "Alya y yo vamos a...salir un momento.
Regresaremos, eventualmente, pero tendrás que pasar la noche aquí."
"Con Marinette?!" Adrien miró con ruego a su dueño. Él lo entendería. Él tenía que entender que no podía dejar a un gato y a un raton en el mismo departamento, en especial un gato como Adrien y una ratona con Marinette. No podía!
"Con Marinette," Nino asintió, sin parecer ceder a Adrien. "Ustedes son amigos, no? Todo estará bien. viejo."
Adrien hizo un puchero.
Pero Nino siguió sonriendo.
El cat boy miró a otro lado, con un puchero ofendido.
Nino rió, acariciando la nuca de Adrien.
"Estoy seguro que se llevarán muy bien." dijo, "Marinette es una buena mouse-girl." Pero Adrien solo acentuó más su puchero. "Ya debo irme. Sé un buen gatito, ok?"
A pesar de estar enojado, Adrien dejó que Nino besara su frente, y en silencio sus solitarios ojos vieron la figura de su dueño yéndose.
La primera media hora con Marinette no fue tan mala. Aparentemente, Alya le había recordado de su juego de consola portable justo antes de irse, y Marinette estaba pasando una considerable cantidad de tiempo jugando ruidosamente. Tiempo suficiente para hacer que Adrien se pusiera cómodo en el sofá otra vez, pero, desafortunadamente, no lo suficiente como para dormir – justo cuando estaba sintiéndose cómodo y cálido suficiente, notó el súbito silencio, y se dio cuenta que Marinette ya se había aburrido del juego.
Oh no.
Su predicción fue correcta. Escuchó a la mouse-girl subir al sofá. Incluso podía escuchar a Marinette mirándolo. Todo de ella era ruidoso, su sonrisa, el movimiento de su cola, su extraño pero dulce aroma. Su sola presencia. Dios, Adrien no sentía agrado por ella.
Adrien se irguió antes de que Marinette pudiera hacer algún ruido. Estuvieron sentados frente al otro, en silencio, pero con Marinette exhalando su ruidosa vibración natural, y Adrien suspiró enojado en respuesta.
"Qué pasa?" Adrien dijo, sin siquiera estar seguro de si Marinette quería algo.
Pero así era.
Claro.
Siempre era así.
"Puedo tocar tu cabello?"
Eso otra vez.
Adrien suspiró. Viró los ojos. Y lo pensó un segundo.
Quizá dejar que Marinette lo tocara no era tan malo.
Si ella por accidente le jalaba un cabello o algo, Adrien podía solo arañarla y sisearle por el resto de la noche. No era un gran problema. Y quién sabe, quizá la torpe mouse-girl era buena con las caricias.
Alzándose de hombros, Adrien bajó la cabeza, descendiendo las orejas, ofreciendo su cabello para que lo acaricie.
Marinette saltó emocionada, como si estuviera a nada de jugar con un nuevo, súper emocionante juguete.
Al principio, tocó con cautela a Adrien; sus dedos rozaron las doradas hebras, pero Adrien le gruñó y Marinette empezó a hacerlo apropiadamente, enredando los dedos en el cabello del cat boy.
Adrien abrió grandes los ojos, y su cola se alzó, moviéndose gentilmente de lado a lado.
Rayos...Marinette era muy buena en dar caricias.
Su mano era muy cálida, y sus dedos largos y gentiles, a diferencia de su ruidosa voz y torpes movimientos.
Adrien estaba seguro que solo estaba siendo gentil porque tenía miedo de que el cat boy fuera a golpearla o algo; pero se sentía muy bien, y eso hizo que Adrien volviera a recostarse sobre el sofá, con la cabeza en el regazo de Marinette.
Marinette se sobresaltó, moviendo el muslo contra la cabeza de Adrien. "Estás ronroneando!"
"No es cierto," Adrien negó, enojado de que la mano se haya detenido. "Sigue intentándolo."
"Estás ronroneando!!" Marinette repitió con voz audible, y Adrien se preguntó si podría estrangularla.
"Voy a estrangularte." Amenazó, moviendo la cabeza ligeramente para decirle sin palabras a Marinette que se callara y siguiera acariciándolo. Milagrosamente, funcionó.
Funcionó muy bien.
Marinette empezó a acariciarlo con menos cuidado, y, por alguna razón, se sintió incluso mejor.
Adrien ronroneó, y cerró los ojos, moviéndose y derritiéndose contra el cálido regazo de Marinette, quien no dejaba de acariciarlo.
Era extraño, ser acariciado por otra pet, pero Adrien estaba casi durmiéndose así que no le importaba.
"Hueles bien," la suave voz de Marinette lo despertó, y Adrien odió la vida una vez más. "Hueles muy, muy, muy bien."
"Podrías callarte?!" Adrien gruñó con desdén. "Siempre huelo bien!"
"Sí, siempre hueles bien," la voz de Marinette sonó más calmada y baja de lo normal. Era agradable, pero extraño.
Adrien por fin notó lo raro que era, y sus orejas se movieron hacia abajo para darle mejor acceso a Marinette.
La mouse girl no olía diferente para Adrien. Así que no supo qué decir en relación a su olor para callarla. Y por ello, no dijo nada; Marinette se acercó para sentarse en el regazo de Adrien, recostándose contra su pecho. Sintiendo de inmediato el calor del cat boy ascender.
"Acaríciame," ordenó.
El cat boy obedeció sin objeción, y Marinette rió. Miró a Adrien con ojos entreabiertos, con una sonrisa en los labios, y notando que los orbes de Adrien se dilataron cuando Marinette empezó a chillar de una forma tierna.
"Acaricia mi oreja."
Adrien obedecía sin reparo, y Marinette cerró los ojos, contenta, acurrucándose más cerca del pecho de Adrien, con la cola curvada en ligeros patrones en el aire.
Quizá no odiaba a Marinette después de todo. Al menos, no ahora, el aroma de la mouse-girl había empezado a cambiar...
Pero igual se quejaría la próxima vez que Nino tratara de llevarlo al departamento de Alya.
Sí, definitivamente se quejaría mucho.
Ya era de mañana.
"Espero que Adrien no haya lastimado a Marinette o algo," Nino comentó mientras Alya tanteaba sus llaves, amortiguando un bostezo y frotándose un ojo. "Se pone algo renegón cuando su celo está cerca."
"Parecía algo ansioso anoche." Alya dijo con voz de sueño. "Espero que Marinette no lo haya molestado mucho."
Todas las preocupaciones probaron ser inútiles en cuanto entraron al departamento y ambos vieron las dos figuras familiares en el sofá, acurrucados contra el otro, durmiendo como bebés.
Alya sonrió. "Aw..."
Nino también sonrió, pero con un tinte de malicia. "Crees que podrías dejar a Marinette en mi departamento como en...dos días?"
La sonrisa de Alya se fue, y miró a Nino en shock.
Nino ni siquiera mostró vergüenza.
"Estoy escandalizada."
"Pero sé que igual lo harás." Nino señaló correctamente. Alya gruñó.
"Eres muy consentidor con tu gato." Refunfuñó y Nino solo rió.
Fin
