Luces y Sombras.
Capítulo 1.
Hace 4 años que mi hermano mayor desapareció. De él solo me quedó un mar de dudas que aún no logro evacuar de mis pensamientos. Recuerdo que él era ágil y talentoso con su espada receptora, un soldado ejemplar en toda regla. Estudió las sagradas escrituras del Kega a una corta edad, y eso lo hizo sabio. Su semblante era imponente para mí; su corto cabello rubio y ligeramente ondulado, sus ojos verdes, tez blanca; su altura de un metro con ochenta centímetros y una expresión sobria en su rostro eran atributos que yo quería tener. En cambio, yo, con un metro setenta centímetros, ojos cafés claro y cabello negro más alborotado que el de él no pueden compararse.
En la intimidad de nuestro hogar mostraba su lado más juguetón. Recuerdo que siempre competíamos para ver quién era el más capaz en todo tipo de actividades; como correr, saltar, lanzar, y sobre todo comer aquellas ricas galletas de chocolate hechas por nuestra madre. Siempre me ponía a renegar cuando no podía ganarle en esos duelos tontos que hacíamos.
Mi padre ha intentado encontrarlo junto con su escuadrón en los territorios hostiles que se encuentran fuera de las barreras de la ciudad, pero nunca tuvo éxito. Es como si se lo hubiera tragado la tierra. Mi padre teme porque algún demonio de la Luna lo haya matado allá afuera.
Quizá pueda unirme a su búsqueda después del ritual de purificación de mañana. Me muero de ansias por convertirme por fin en un soldado Shaikeidan como lo era mi hermano. De verdad me esforcé mucho por sobresalir entre mi grupo de compañeros cadetes. -Soldado Adler Adelbert me llamarán… Se escucha genial. Bueno, ya dejaré de fantasear. Ya es un poco tarde, dormiré porque mañana será un gran día.
Al día siguiente…
El Dios Sol me da la bienvenida como todos los días. Fuerte y esplendoroso se posa por encima de la muralla de mi querida ciudad de Yume. ¡Todo sería perfecto si no me hubiera quedado dormido el día de mi graduación! Voy muy tarde y por ello preferí ir saltando por los techos de teja roja hacia la Catedral Central. Este es un gran edificio gris claro con grandes campanales adornados con el símbolo del imperio Shaikeidan; un sol dorado cuyas puntas son espadas, representando las espadas receptoras que usamos.
La graduación a la que intento llegar consta de un ritual llamado "el gran ritual de purificación", es el paso final de un largo de proceso de entrenamiento físico, intelectual y de fe; que consiste en un baño de luz solar que sólo se da a las 7 de la mañana. Los rayos entran por un gran ventanal de la catedral y terminan en una estatua sagrada que amplifica la luz cuando el sol adopta una determinada posición en el cielo.
Para esta ceremonia llevo puesto el uniforme Shaikeidan, que está compuesto de una túnica blanca adornada con los mismos símbolos que describí en los campanales de la Catedral central. Por debajo de esta se encuentra una camiseta hecha de cota de maya que protege de impactos indirectos. Acompañan unos pantalones de tela color blanco y holgados, que permiten una flexibilidad optima; sujetos con un cinturón de cuero negro. Porto unas botas altas de cuero negro que poseen un par de cinturones del mismo material que las sujetan con firmeza a cada pie. Por último, la espada receptora es el arma principal de los soldados Shaikeidan. Esta puede absorber los poderes especiales que poseen algunos usuarios y maximizarlos. O también puede usarse como receptor de energía a distancia, como una antena que recibe energía por si comenzamos a sentirnos exhaustos o para aumentar nuestra fuerza.
Pasando de otros detalles. Al fin puedo ver la catedral, pero cerca de ella puedo ver que de un edificio está saliendo humo muy negro. ¿Qué está pasando? Algo no anda bien…
-Adler! ¡La ciudad está siendo atacada por unos sujetos con túnicas negras! – Grita uno de mis compañeros quien me intercepta de repente.
-El ritual de graduación se cancela, Lord Sora se comunicó con nosotros para que interceptemos a esos sujetos que huyeron hacia el norte de la ciudad. Parece que son forasteros que se han infiltrado en la ciudad y han comenzado a hacer un alboroto. Puede que se trate de demonios de la Luna. Así que usaremos la maniobra Solarius. ¡Tu irás en el grupo de ataque!
- ¿Qué has dicho? ¿Pero cómo vamos a usar la maniobra de Solarius si aún no tenemos el permiso divino por medio del ritual de graduación? - Le contesto.
-Son ordenes de Lord Sora. Él es el monje principal, él después perdonará nuestros pecados. Ahora prima la seguridad de los ciudadanos.
-Está bien…
La maniobra Solarius es la maniobra básica del ejército Shaikeidan. Consiste en que un escuadrón se divide en dos equipos, uno se esconde y se dispone a canalizar luz solar en su cuerpo para luego absorberla con su espada receptora. Luego de esto, este equipo transmite a las espadas receptoras del otro equipo la energía que han logrado canalizar. Esta energía solar brinda un plus de poder físico a los soldados del segundo equipo, que es llamado el "equipo de ataque". Ellos no perderán esta fuerza a menos de que el "equipo canalizador" sea aniquilado.
Me uní rápidamente a un grupo de soldados para dar un rodeo por el costado oeste de la ciudad y así interceptar la huida de los sujetos sospechosos. Logramos divisarlos a la una en punto desde lo alto de una torre hace unos cinco minutos. Parece que se encuentran dirigiéndose hacia nuestra posición. Son cinco sujetos vestidos con túnicas negras y se encuentran huyendo de otro equipo de compañeros. El capitán Isaac ha ordenado al equipo canalizador esconderse dentro de los edificios más bajos, mientras nosotros los del equipo de ataque nos escondemos en las terrazas y torres cercanas para esperar la orden para atacar.
- No sé si es porque es mi primera misión real, pero siento un extraño presentimiento. Es como si algo inesperado fuera a ocurrir. ¿Por qué sólo cinco tipos atacarían una ciudad tan armada como esta? ¿Será posible que haya más tipos de estos escondidos? ¿Que estará planeando Lord Sora? Por qué esto tuvo que pasar justo el día en que me graduaría… Si esto no hubiera pasado, ya estuviera por realizar el final del ritual. Rayos…
-De todos modos, no sucedería… Adler…- Escucho una voz lúgubre detrás de mí. Dado a la impresión, mi cuerpo reacciona por reflejo y lanzo una estocada a ciegas al lugar de donde provino la voz detrás de mí, para darme cuenta que un sujeto con una túnica negra evade fácilmente mi ataque. La acción me permite alejarlo de mí y poder reposicionarme en un tejado cercano.
- ¿Quién demonios eres y cómo sabes mi nombre? - Digo mientras varios compañeros se dan cuenta de la presencia de este sujeto y lo rodean.
El sujeto no se inmuta y mucho menos me contesta. Su rostro se encuentra tapado por la túnica negra que porta.
- ¡Maldito demonio, ha matado al capitán Isaac! – Escucho gritar a uno de mis compañeros a lo lejos. Su cuerpo está en sus brazos.
- ¿Así que pensabas hacerme eso mismo si no hubiera reaccionado a tiempo? -Le digo enojado al sujeto desconocido.
- Te equivocas… Te he venido a buscar…
- ¿Buscar? ¿Quién eres?
- Soy parte de tus recuerdos.
- ¿A qué te refieres? No trates de confundirme. Estás rodeado.
- No le hagas caso Adler, este sujeto es un terrorista. ¡Debemos capturarlo o matarlo! - Exclama otro de mis compañeros mientras una gran sombra comienza a extenderse sobre nosotros. Levanto mi cabeza y observo que la luz del sol ha comenzado a taparse poco a poco por la Luna.
- Rayos, ¿una purga en un momento como este? Por eso elegiste este momento, maldito.
- ¿Purga? Yo preferiría llamarlo Eclipse. No entiendo como este podrido imperio ignorante ha logrado dominar la mayor parte del mundo.
Al decir esto, tres compañeros se abalanzan contra él rápidamente, mientras este sujeto parece poder esquivarlos fácilmente. Segmentos de los tejados se ven destruidos por las poderosas estocadas de las espadas receptoras cargadas de energía solar, las cuales fallan su objetivo. De la nada salen otros cuatro sujetos con las mismas túnicas negras que se encontraban escondidos y se unen al combate. Uno de ellos intenta atacarme con su espada, pero la bloqueo. Gracias a la energía que me brindan los soldados canalizadores remotamente, logro apartar su espada con la fuerza extra que me brindan. El sujeto se sorprende por mi aumento de fuerza y le lanzo una patada de reversa, sin embargo, él la esquiva agachándose. Quedo en una posición desventajosa equilibrado en un pie, la cuál es aprovechada por el agresor para realizar una zancadilla que me hace caer al techo de teja. Inmediatamente me lanza otra estocada, pero logro bloquearla de nuevo. Esta vez su espada se rompe debido al impacto con mi espada, la cual se encuentra cargada de energía solar que le da más resistencia. En ese preciso momento, encojo mis piernas y logro empujarlo lejos de mí. El sujeto cae medianamente bien, tambaleándose sobre el tejado del edificio. Yo me levanto rápidamente y me corro hacia él para acabarlo. Este quiere trata de tapar mi estocada con sus manos desnudas, pero será inútil, mi espada está cargada y le atravesará sus manos, su pecho y le saldrá por su espalda.
-Estás acabado! - Grito mientras veo que sus manos logran atrapar mi espada. Evidentemente sus manos están heridas, cortadas sus palmas, pero por alguna razón mi espada no tuvo la suficiente energía para atravesarlo. Rápidamente me percato que mi espada ya no brilla, su energía ha sido interrumpida. ¿Acaso alguien atacó al equipo canalizador?
-Justo a tiempo…Tu espada ya no tiene poder gracias a que la Luna ha logrado tapar casi por completo al sol. Exclama el agresor.
Herido, el sujeto suelta mi espada y se aleja de mí de un salto. Con menos presión sobre mis hombros, observo a mi alrededor y mis compañeros se encuentran en una posición desventajosa. Algunos están heridos y otros se han replegado. Luego veo como el sujeto que trató de atacarme antes que este otro que acabo de herir, llega y se posa nuevamente ante mí y dice:
- ¿Qué estaban pensando tus superiores al mandar a un grupo de soldados novatos? Nos subestimaron.
-Cállate. El Dios Sol siempre gana la batalla contra el demonio Luna durante las purgas. Soy un soldado entrenado para cualquier situación. No voy a rendirme ante unos demonios como ustedes. Sobre todo, cuando tengo una meta muy presente…
- Hmm esa meta de la que hablas… ¿Es volver a ver a tu hermano de nuevo no?
- ¿Qué? ¿Cómo sabes eso?
Al decir esto, comienza a retirar poco a poco la capucha de su túnica y lo que veo me deja confundido. Este sujeto es igual a mí. Es como si me estuviera viendo en el espejo. No es la cara de mi hermano, es la mía.
- ¿Quién demonios eres? ¿Por qué eres idéntico a mí?
- Ya te lo dije. Soy un remanente de tus recuerdos… Es todo lo que queda de tu hermano. -Exclama mientras la Luna cubre por completo el sol.
Fin del capítulo uno.
