Disclaimer: los personajes de Naruto no me pertenecen.
Advertencia: AU en el mundo ninja, algo de occ quizá, humor absurdo, hormonas alborotadas.
Situado antes de I need to Know.
De verdades y genios que las descubren.
—Me alegro mucho de verte Naruto —la voz de la castaña se le hizo extremadamente pegajosa e irritante. La forma en la que se encontraban, tan cerca uno del otro, como si fueran amigos de toda la vida, ¡él era su mejor amigo! ¿Por qué lo trataba tan familiarmente? ¡Aleja esa mano de su hombro!
—¡Tengo muchas cosas que contarte! ¿Podemos ir a comer ramen? —gruñó por lo bajo, claro que no irían. Tenten no dejaría su entrenamiento por el Uzumaki.
—Claro —ven, no lo-¿qué?—. Oye Neji, ¿seguimos mañana? —no esperó respuesta de su parte, simplemente recogió sus armas y se marchó de allí acompañada por el rubio. Se quedó ahí, parado en medio del campo con un aura asesina rodeandolo.
Minutos después Maito Guy y Lee llegaron, aún se encontraba postrado en el mismo lugar dónde había sido abandonado. Las bestias se sorprendieron de no encontrar a la fémina del equipo, más no dijeron nada, aquella expresión en el rostro del Hyuga no presagiaba algo bueno.
No se despidieron, no se le acercaron, lo dejaron varado ahí a sabiendas de que sus palabras solo provocarían más furia en él.
Neji se encontraba al borde del colapso, rememorando aquel (asqueroso, odioso, feo-so) beso otorgado por su compañera. Aquél, casi obvio, coqueteo; sus toqueteos.
Ah, estaba por volverse loco.
¿Pero por qué le molestaba tanto? Quizá porque a él nunca le había besado...digo, ¡en la mejilla! ¡Dado un beso en la mejilla!
Oh, ¿por qué su cara se siente tan caliente de repente?
Cerró los ojos, inhaló, exhaló. En calma, todo en su lugar.
Bien, Tenten siempre estaba allí para él, cuidando su espalda. Le regalaba una de esas perfectas sonrisas cuando todo parecía estar a punto de derrumbarse, de esas que le aceleraban el corazón. Era la única que había peinado su cabello, en la soledad de su habitación, eso le había puesto nervioso; la cercanía de su cuerpo, su aliento chocando con su nuca y sus pech-¡NO!
Ahora resultaba ser todo un pervertido. Se masajeó las sienes.
Fue entonces, que una gran puerta se abrió ante él, una que lo conduciría a un saber absoluto, indudable, certero. En voz baja, en un suave murmullo, lo reveló: —Me gusta Tenten.
Pensé, ¿por qué no hacer algo útil en la cuarentena? Y aquí está, una pequeña historia NejiTen, repleta de humor barato y situaciones estúpidas.
Espero la disfruten, cuando publique serán dos capítulos. Aunque siempre actualizo cuando me da la regalada gana porque no sé organizarme. ;(
¡Nos leemos!
