Rola para entrar en el ambiente de este fic: watch?v=UmuET-jz8F0

JIN LING.

Aproximadamente tres años habían pasado desde los incidentes en el templo de Caiyi.

Las aguas se calmaron ligeramente y las malas lenguas redujeron poco a poco su intensidad, por lo que ahora se vivía un tiempo de relativa paz. Todavía ocurrían incidentes con monstruos, fantasmas y espíritus, pero eso era parte de la vida de los cultivadores.

Dentro de las fronteras de la aún gran ciudad de Lanling, se encontraba el futuro líder de esta prominente secta que ahora, con dieciocho años, esperaba tomar el mando oficialmente lo más pronto posible para callar a todos los ancianos pretenciosos que conformaban el consejo.

El único gran problema que enfrentaba durante aquella era de paz era, a su pesar, el año de adoctrinamiento en la Secta Lan impuesto, por supuesto, por su tío.

Había intentado por todos los medios hacer cambiar de opinión a Jiang Cheng para no tener que ir ─Incluso había hecho que Fairy jugara con él hasta que se cansara─ pero nada lo hizo retractarse, llevándolos hasta aquel instante; con varios discípulos y líderes de secta siendo recibidos en los terrenos del Receso de las Nubes.

La bienvenida fue dada por Zewu-Jun, como líder de la secta anfitriona; Lan QiRen, como el instructor principal y, en representación de HanGuang-Jun, quién se encontraba fuera de Gusu, su esposo, Wei WuXian.

Ninguno de los dos parientes presto especial atención a las palabras del gran maestro pues, mientras el mayor gruñía por lo bajo al ver al antiguo Patriarca dentro del salón, el menor rememoraba las semanas anteriores cuando su humor, en picada, se fue al diablo…

— Ya prepare todo. En un mes, te iras a Gusu para el adoctrinamiento. — Soltó Wanyin un día durante el almuerzo que compartían juntos después de meses de intenso trabajo y poco tiempo para convivir.

El joven amo Jin solo pudo toser su bocado para no atragantarse debido a la sorpresa.

— ¿Qué dijiste?— Logro preguntar después de beber un largo trago de su bebida.

— Lo que oíste— Se detuvo para beber de su té, sin importarle la expresión de su acompañante— La ceremonia de bienvenida es el mes próximo.

La cara de su sobrino mostraba incredulidad ante las palabras, pasando rápidamente a la molestia.

— Debes alistar todo, cualquier asunto pendiente debe estar resuelto para entonces.

— No iré– fueron las primeras palabras que soltó después de un momento— No voy a ir, tío. No puedes obligarme y no lo haré.

— No tengo necesidad de obligarte, al final, tú mismo lo aceptaras.

El líder de Junmeng se mostraba sorprendentemente sereno ante la terquedad del menor. Esperaba todo eso y sus palabras no pudieron ser más ciertas conforme el tiempo avanzaba. Al cabo de unos días y después de varios intentos por evitar esas lecciones, el heredero de los Jin termino rindiéndose, pues la calma de su tío ante todas sus tácticas de persuasión y berrinches le llevo a acabar más agotado mental que físicamente.

— La residencia es durante un año y nadie será tu sirviente allá, acostúmbrate. — Fueron sus últimas palabras antes de que ambos tomaran rumbo a la secta de Gusu Lan.

Su ensimismamiento termino al momento que se entregaban los últimos respetos y los anfitriones se retiraban, dejando a los líderes tener unas últimas palabras con sus discípulos. Wei Ying fue el último en salir del gran salón. Él parecía querer acercarse a ellos y decirles algo, sin embargo, únicamente obtuvieron una mirada ansiosa antes de que se marchara con rapidez.

Jin Ling intento no darle importancia; porque aunque sí, su relación fue mejorando en ese tiempo ─ya no había intentado apuñalarlo de nuevo─ y se encontraban seguido en algunas cacerías nocturnas, todavía existía una línea difícil de cruzar. Lo que no pudo ignorar, fue ver esa misma mirada en los orbes purpura de la persona a su lado.

Antes de formular siquiera una pregunta acerca del tema, el mayor se adelantó dándole un último sermón apresurado seguido de un vago "suerte" antes de que él, y el resto de los adultos se marcharan. Juniors de la secta se presentaron poco tiempo después con la intención de llevarlos a sus respectivas habitaciones, dejando al de marca bermellón con todas sus dudas atoradas en la garganta.

El muchacho llego al que sería su hogar ese año entrando sin importarle lo maleducado que lucio ante su guía por cerrarle justo en las narices. Se sentía estresado, y no era solo por la persona que lo llevo a ese lugar en primera instancia; sino por la cantidad de normas que le habían recitado en el recorrido hasta la cabaña. Era un poco conocedor del gran número de reglas que se imponían dentro de aquella secta, sin embargo, no era consciente de lo limitante que llegaba a sonar para cualquier otra persona. Ahora entendía la razón del porqué JingYi lucia más relajado algunas veces que no tenía a alguien mayor supervisándolo. Aquel muro de piedra en la entrada intimidaría a cualquiera.

Escuchó acerca del toque de queda a las nueve y de las rondas nocturnas para atrapar a cualquier osado que intentara burlarse, pero poco le importo todo eso cuando, pasada la media noche, dejo el refugio de las paredes en busca de algo que le entretuviera en ese desconocido sitio. Escabullirse no fue difícil, lo hacía constantemente en casa y cuando buscaba alejarse de su tío, por lo que unos cuantos tipos de blanco no lo atraparían nunca.

Corrió entre varios edificios logrando llegar hasta un gran espacio lleno de naturaleza salvaje. Ese lugar reflejaba una sensación de serenidad, libertad y ternura, sumado a la cantidad exagerada de bolas de pelo orejonas saltando entre el follaje. No llevaba ni dos minutos ahí y sus ojos habían visto más conejos que en toda su vida.

Decidió quedarse ahí. No era un mal lugar y jugar con esas cositas le recordaba a todas las veces que se divertía junto a su perro espiritual, pues después de varios días de no verlo entre el viaje y sus propias labores, lo extrañaba demasiado.

Se la paso vagando entre los animales y la maleza unos cuantos minutos más, decidiendo detenerse a calentarse entre unos matorrales, pues el clima helado no era algo a lo que estaba acostumbrado, pensando constantemente que eso era un frío del demonio. Fue entonces que el lejano sonido de una melodía y a los conejos alejándose, llamo su atención de pronto.

Curioso por saber quién era el osado que, además de él, estaba fuera aun con la advertencia del toque de queda y el castigo que le seguía si lo descubrían, decidió bajar siguiendo a los conejitos que lucían sumamente alegres por aquella presencia. Sin hacer ruido, se acercó lo más que pudo a la silueta en la oscuridad, escuchando cada vez más clara las notas de esa canción. Era una melodía que recordaba conocer de algún lado, pero no estaba seguro de dónde exactamente.

No pudo seguir pensando en ello, pues la música se detuvo tan abruptamente que lo hizo volver a concentrarse en el músico, quien estaba siendo sepultado por el algodón viviente.

— ¡Alto!, acepto que no soy Lan Zhan pero ¡no tienen que hacer esto, solo quiero compañía!— Gritó la ya no desconocida persona. Wei Ying forcejeaba con los pequeños animales que eran alejados con manos y piernas, sin embargo, mientras más conejos quitaba de su regazo, más aparecían.

Dándose por vencido, dejó que ellos mismos se acomodaran como quisieran, quedándose inmóvil recostado en el suelo. Fue hasta ese momento que Jin Ling asocio las canciones que había estado tocando el otro, a su infancia vagando por el Muelle de Loto. Recordó las veces que escuchaba esas mismas en la lejanía siendo cantadas por los niños jugando en las orillas mientras sus madres trabajaban en el agua.

— Lo sé, lo sé, yo también lo extraño, por eso estoy aquí. Tarde mucho en venir. Lo siento por eso. — La risa del sepultado lo saco de nuevo de sus recuerdos.

Este, con renovados esfuerzos intento ponerse de pie, logrando sentarse a duras penas, dando la espalda al intruso quien se mantenía observándolo. Aun rodeado de las bolas de pelo, tomo uno entre sus manos y lo acaricio, comenzando a hablar con ellos. Parecía cómodo estando en esa situación, viéndose desde el punto de vista del joven muy diferente a lo que estaba acostumbrado.

— Sé que se marchó hace unos días, pero realmente lo quiero de vuelta, ¿saben? Que se hubiera llevado a SiZhui y a JingYi tampoco ayuda mucho. ¡Los discípulos que envía el viejo son muy ruidosos en la mañana!— El tono de su voz, a pesar de estarse quejando, se oía desanimado— Hubiera querido acompañarlo, pero sé que no siempre podre ir con él y eso me hace sentir aun peor. Lo único que me entretiene es hablar con Zewu-Jun, aunque que este ahora con el viejo de Lan QiRen todo el tiempo por la residencia de los demás discípulos es molesto.

Puso al pequeño animal con los otros mientras suspiraba. El joven Jin creyó que ya era demasiado y, dándose vuelta estaba a punto de marcharse, dejando atrás al esposo abandonado, cuando de pronto, Wei Ying volvió a hablar.

— Hablando de eso, también vino el mocoso. Les he hablado de Jin Ling ¿recuerdan? Al parecer estudiara este año aquí antes de tomar el puesto de Líder, lo cual es impresionante— El ánimo pareció volverle, pues se escuchaba más feliz hablando de él—. Sé que es joven y puede que aun tenga ciertas dificultades en el camino, pero es igual a Jiang Cheng en ese aspecto, ambos son capaces de lograr grandes cosas a pesar de todo.

El joven de Lanling estaba asombrado. ¿Lo estaba halagando? No lo esperaba, y en realidad, eso llamó nuevamente su atención, regresando a su antigua posición y tratando de escuchar mejor lo que decía.

— Recuerdo cuando Jiang Cheng tomó las riendas del Clan ¡lo hubieran visto!, fue asombroso cómo sin la ayuda de nadie, escaló al poder y prestigio de nuevo— Su voz sonaba animada mientras narraba a los animales el heroísmo del que fuera su hermano, sin embargo, tras un fuerte suspiro, su voz se rompió—. Yo también debí haberlo visto, pero no lo hice. Por lo menos, shij… YanLi si lo estuvo. Me alegra que se hubieran acompañado; a veces ese tonto necesita apoyo aunque no lo pida.

No era necesario que el mayor se girara para saber que muy probablemente en su rostro ya estuvieran cayendo un par de lágrimas, el dolor era incluso palpable en el aire, haciendo que los pequeños mamíferos se apretaran más a su alrededor dándole el consuelo que no podían expresar en palabras. Jin Ling miraba su espalda con el ceño fruncido, la línea que no habían cruzado ahora era aún más clara frente a él. Una serie de sentimientos le presionaban duramente el pecho y no podía hacer nada para quitárselos de encima, solo observar como la persona a la distancia temblaba junto a su llanto.

A su mente volvió la imagen de su tío antes de marcharse ese día. Por la manera que recordaba sus encuentros en los últimos años y aquella charla privada de la que era testigo, era obvio que esos dos tenían muchas cosas que decirse; pero así mismo, sabía que ambos eran tan necios que no darían su brazo a torcer a pesar de todo lo que sentían ─él mismo había heredado ese mismo carácter─.

— Si, bueno. Eso es el pasado. Nada va a cambiar ahora.

Jin Ling sentía la necesidad de levantarse de su sitio y exigirle que hablara con Jiang Cheng, pero a pesar de lo que pareciera, él sabía que no era su asunto, y no era tan sencillo decirlo que hacerlo. Lo vio restregar su rostro con vehemencia mientras se estiraba; entonces tomo de nuevo la hoja y la llevo a sus labios. Una melodía distinta a las que había escuchado antes comenzó a sonar y el corazón del menor se encogió un poco más.

Con cada nueva nota saliendo de aquellos labios, más reconocía esa nana. Su mente le llevaba a escuchar la misma canción saliendo de forma suave de un hombre de túnicas purpuras que pocas veces le dedicaba un momento tan íntimo y amoroso. La bella pieza de la persona rodeada de las motas peludas se unía a sus recuerdos, trayendo tanto dulzura como melancolía a su corazón, pues era tocada con el mismo sentimiento: con cariño a su familia; tan profundo que ni siquiera el odio y la tristeza podían borrar.

— "Era la nana favorita de tu madre. Cuando era niño, siempre la cantaba para mí."— Recordó un día haber escuchado decir a Cheng mientras la pequeña sonrisa en sus labios era lo único en lo que el niño podía concentrase. Recuerdos que, aunque pocos y llenos de un complejo sentimiento en su interior, hacían eco en su memoria siempre que se sentía bien.

Sin quererlo, pero sin poder evitarlo, poco a poco el sueño lo tumbo en los matorrales entre los que estaba oculto. Los conejos rodeándolo como pequeñas almohadas, quitándole el frío y arrullándolo hasta que, aun sin escuchar el final de aquella canción, termino dormido sin que el otro supiera siquiera que no estuvo solo con los pequeños animales.

Ambos pasaron la noche dentro de ese espacio haciéndose compañía. El mayor sin dormir realmente y retirándose en completo silencio cuando la hora de que los discípulos comenzaran sus labores estaba cada vez más cerca. Seguía siendo un desvergonzado, pero no podía permitirse dar una mala imagen ahora que el resto de los clanes estaban entre los alumnos.

Para Jin Ling su despertar fue un tanto más agitado. El cielo comenzaba a esclarecer y los conejos a revolverse lejos del joven, quitándole aquel manto cálido; el roció cayendo sobre su rostro turbó aún más su sueño, provocando que después de algunos minutos, él abriera los ojos ligeramente, algo molesto por la incomodidad de su espalda.

De pronto, algo jalo de su blanca túnica, halando con una monstruosa fuerza. El horrible sonido que salió junto con el tirón terminó de despertarlo por el susto. Jin Ling estuvo a punto de desenfundar su espada para atravesar a la bestia que parecía querer devorarlo cuando, de pronto, Manzanita solo lo soltó como si fuera cualquier cosa, lejos del matorral donde había pasado la noche. Después, el burro se dio la vuelta y comenzó a masticar las hierbas como si nada hubiera ocurrido.

Su mente tardó unos momentos en procesar en dónde se encontraba y porqué ese horrible animal estaba ahí. Las imágenes de la noche anterior llegaron a su mente de golpe, haciéndole ponerse de pie con presura. El cielo indicaba lo temprano que era pero también que si no se encontraba en la clase correspondiente en los próximos minutos, probablemente sería castigado, y él no podía permitirse aquella humillación. Corrió de vuelta a través de los mismos edificios por los que se escabulló antes ─sin olvidar tener cuidado de no ser visto─, volviendo en tiempo récord para cambiar sus ropa sucias y lucir presentable en el momento en que las campanas sonaban y todos debían partir a sus lecciones.

Esa primera noche se quedó en sus pensamientos durante los mismos días que habían transcurrido desde su llegada, mirando a la lejanía como, de vez en cuando, una túnica negra pasaba por las aulas en compañía del líder de la Secta. Cabe decir que HanGuang-Jun aún continuaba fuera junto con sus ─probablemente─ únicos amigos. Parecía que realmente Wei WuXian estaba intentando comportarse, pues en todos esos días no había tenido ninguna discusión con el maestro QiRen y los mismos jóvenes que le conocían se preguntaban qué le había picado como para estar tan calmado. Por su parte, cada que la luna salía, él volvía a escapar al espacio de los conejos y el burro demoníaco, en busca de querer escucharlo otra vez; pero parecía que no ocurriría de nuevo.

Todo misterio pareció aclararse unos cuantos días después.

El silencio al que se habían acostumbrado ya y al que al gran maestro parecía aliviarle, se rompió en cuanto una mañana, un discípulo entró solo para dar un pequeño aviso durante una lección. No había terminado de disculparse para salir del aula cuando una serie de ruidos y gritos alertaron que ya era muy tarde; su sobrino y los junior ya se habían topado con el supuesto nuevo y bien portado Wei WuXian.

Lan QiRen estaba casi al borde del colapso cuando, por el frente de su aula, el siempre pulcro Segundo Jade caminaba rumbo a encontrarse con el líder para notificarle de los resultados de su misión, con el ya no silencioso Wei Ying en sus brazos.

— Lan Zhan, si vuelves a irte tanto tiempo, llévame contigo y si no puedo ir, ¡No te lleves a los niños!— Tal parecía que su comportamiento se debía a la falta de su esposo.

Las clases faltantes de ese día fueron canceladas por la incapacidad del viejo de continuar. La mayoría agradeció al ya no deprimido sujeto por darles un día libre; Jin ling por su parte, solo pensó en que, por fin, podría hablar con alguien conocido en ese aburrido lugar. Lo que no esperaba era que, justo antes de salir en búsqueda de los recién llegados discípulos, alguien más lo llamó por detrás.

— ¡Joven amo Jin, esperé! —La suave voz de ZiZhen lo instó a girarse sorprendido, ¿desde cuándo estaban en el mismo salón? El otro ignoraba completamente lo que rondaba por su mente y solo, con espada en mano, se acercó a él sonriendo —Irá a buscar al joven SiZhui y al joven JingYi, ¿cierto? Me gustaría acompañarlo.

El heredero de los Jin no pensó demasiado sobre desde qué momento había estado compartiendo clase con él. Le alegraba que no estuviera molesto por haberlo ignorado durante días; ahora, tenía a alguien más para incluirlo en su aún no estructurado plan. Tan solo asintió entusiasmado antes de apresurarse en la dirección por la que vio irse a sus amigos. No tardó mucho en alcanzarlos, pues los Lan parecían haberse detenido a conversar algunas cosas durante su caminata o eran, realmente, muy lentos. Cuando estos oyeron pasos apresurados que se dirigían a ellos, solo atinaron a girarse antes de que una mueca apareciera en el rostro de JingYi.

— ¿Y tú porque estás aquí?

El menor del grupo no respondió con palabras, solo le dedico una mirada igual de desagradable. Mientras tanto, los otros dos se saludaban amablemente ignorando los malos gestos a sus costados.

— Así que ambos estarán este año con nosotros, es realmente una alegría saber eso— SiZhui les dedico a ambos una sonrisa sincera, antes de reanudar su camino; esta vez invitando al resto a acompañarles—. ¿Por qué no vienen?, iremos a visitar a las mascotas de la secta.

Al pensar en las bolitas de pelo, Jin Ling no dudo ni un segundo antes de aceptar, al otro no le pareció tampoco una mala idea, y más cuando se enteró que se trataba de conejos.

Caminaron un tiempo más en silencio, hasta el inicio del lugar que tres de los cuatro muchachos conocían, topándose además con algunos de los inquilinos a modo de bienvenida. Era algo descuidado que se quedaran ahí, por lo que cargándolos, el grupo de Juniors llevo a los animalitos junto a los otros. La vista era completamente diferente a la que había tenido las veces anteriores, pues al ser de día no solo la belleza de las pequeñas pelusas se hacía notar, también las variadas flores relucían en colores tan vividos como hermosos bajo los rayos del sol, otorgándoles una ligera calidez que de noche, jamás pudo disfrutar.

— La hora de alimentar a los conejitos y a Manzanita ya paso— Dijo SiZhui mientras se sentaba entre unos cuantos conejos—, pero HanGuang-Jun nos dejó quedarnos aquí un rato mientras entrega el reporte.

— Si, además ahora, con el Mayor Wei rondándolo, probablemente tendremos la tarde libre como ustedes.

Ninguno quería saber a lo que se refería exactamente con esa frase.

Un par de minutos pasaron antes de que sus rostros, rojos por el comentario, regresaran a la normalidad y la tensión cesase, todos centrándose mejor en las pequeñas bolas de pelo a su alrededor y al burro que en algún momento se acercó a los intrusos.

Jin Ling se notaba distraído. A pesar de estar con un conejo en brazos, no parecía ser consciente de lo que hacía; solo hasta que aquel pequeño lo mordió y rodó fuera de su regazo, el menor del grupo observo al resto sin estar realmente seguro de qué decir.

— ¿Qué es lo que te pasa ahora?— Habló directamente JingYi, que era el menos acostumbrado a lidiar con aquel adolescente tan tranquilo— Si vas a decir algo, dilo ya.

SiZhui lo reprendió en silencio, como siempre, sin embargo le dirigió una mirada comprensiva al de marca bermellón que le incitaba a hablar. El joven OuYang también lo observo curioso, sabía desde días anteriores que había algo que tenía al muchacho pensativo y este era el momento en que podrían obtener respuestas.

— Yo… Eh…— Al inicio parecía dudoso a hablar, se aclaró la garganta pausando un momento, antes de levantar la barbilla con la actitud que tanto lo caracterizaba— ¿Qué tanto saben acerca de lo sucedido con mi tío y Wei WuXian?

Ninguno esperaba esa pregunta. El más sorprendido era Lan Yuan, pero así mismo, fue el primero en hablar.

— Es… Difícil hablar de ello, pero ¿puedo saber por qué quiere saber sobre ello?, el Líder de Secta Jiang no tiene una buena relación con el Mayor Wei.

Era sorprendente que el primer pensamiento de JingYi fuera acerca de la regla de "No hablar a espaldas de los demás" pero no lo externo, pues estaba igual de curioso por saber la respuesta del heredero Jin.

— Eso es cierto. Tu tío quiere azotarlo con Zidian cada vez que lo encuentra.

— ¡Pero oí que ya no pelean tan seguido!… O eso escuche de mi padre. — ZiZhen habló al final, centrando todas las atenciones hacia Jin Ling.

Este solo suspiro exasperado. Todo era más o menos cierto; sin embargo, las expresiones de ambos adultos volvieron a su mente, haciéndole fruncir el ceño y hablar sin pausas.

— Sé mejor que nadie que no se llevan bien, así como sé que esos no son sus verdaderos sentimientos. Sé que mi tío ha pasado estos últimos años tratando de no tomar todas las acciones de Wei Ying como malas, terminando más abatido que antes. Es obvio que quiere decirle algo sin pelearse pero… solo no sabe cómo. Y ese manga corta está igual o tal vez peor.

Jin Ling no sabía tampoco muy bien qué es lo que debía hacer a continuación, lo que si tenía claro es que no necesitaba que la persona que lo crío se sintiera miserable.

— Ustedes me ayudaran a que eso pase.

Todos se mostraban incrédulos ante el cambio en la expresión abatida a una determinada en el menor. Opinaban lo mismo, pues todos le tenían un cariño al esposo del Jade y un gran respeto al Líder de Secta pero…

— ¿Y cómo rayos esperas que logremos eso?— JingYi fue el que volvió a saltar antes que el resto; esa sola pregunta externaba lo que todos pensaban.

— ¡Eso es lo que necesito que me ayuden a pensar!

Eso era aún más inesperado. Creían que al menos el chico tendría una ligera idea de qué hacer, después de todo, era su plan, o eso se suponía.

Hola de nuevo, seres humanos. Ya estoy regresando a esto de escribir fanfics así que no desesperen, algún día me pondré a corregir y terminar los demás xd

Ahorita nomás porque estoy metida en mi casa es que escribí algo con mi siempre cool carnalita y pues salió… esto. Por favor, noten que le echamos ganas así que dejen un comentario o por lo menos díganle a mi Sis en su cuenta de Wattpad (porque la subimos también por ahí) que no me deje abandonar esta historia también. En fin, esta historia es un burdo y casual intento de escribir algo familiar y divertido, así que denle amor, plisssssss.

No sé qué más poner aquí abajo aparte de que la imagen de la portada es de un artista que obvio no soy yo pero que tampoco sé quién es, fue encontrada en internet y si saben su User, díganmelo para darle sus créditos. El Wattpad de mi hermana es MKJess, en todas sus presentaciones (Twitter, Tumblr, Instagram, etc, etc, ahí jodanla. Ella es la activa en redes sociales jijijijiji)

No me voy sin antes recordarles que Cheng está bien guapo y Jin Ling es adorable, denles amor, comprensión, y si pueden, fics. Le voy llegando y, hasta el siguiente capítulo (que esperemos salga pronto xd).

~KBY.