CAPITULO 1: BODAS Y FELICES PARA SIEMPRE (NUNCA)
Emma no se podía creer que estuviese haciendo esto ahora mismo. Pero sí, es tan cierto como que respira, porque esta es su vida a partir de ahora. Una gran jodida broma desde que Lily rompió con ella hace dos meses. Por razones como: "no eres tu, soy yo" pero en realidad sonaba más a "eres tu, no yo". Y Emma estaba jodidamente deprimida y sola, y solo quería a su novia de vuelta.
Había llamado a Lily una y otra vez, prometiéndola que lo haría mejor, que podría cambiar lo que fuese que la había empujado a alejarse, pero la mujer solo había recibido las promesas de Emma con escepticismo y las había respondido con total silencio antes de bloquear definitivamente su número de teléfono. Así que Emma decidió mensajearla, mandarle emails, incluso enviarle cartas por correo (y si eso no explicaba el nivel de su desesperación (incluso le gustaba pensar en ello como dedicación a una causa y esa causa era recuperar a Lily), porque quien cojones usaba hoy en día el correo caracol), hasta que todas esas posibles comunicaciones fueron bloqueadas también.
Y ahora hela aquí, todavía tramando un plan para traer a Lily de vuelta, y todo tenía que ver con una invitación de boda. Mary, la antigua compañera de habitación de la universidad de Emma, se iba a casar con su novio del instituto David. Iba a ser la típica boda espléndida y súper romántica, ya que tanto Mary como David creían en el amor verdadero como idiotas (Emma había creído que Lily era su amor verdadero para toda la vida, pero visto está, que no era un sentimiento mutuo). Y ella también estaba en la lista de invitados, junto con su nueva novia, Aurora. Descubrir que Lily había empezado a salir con alguien tan rápido después de cinco años de relación le sentó a Emma como una gran patada en el estómago, y se pasó todo el fin de semana fumando yerba y haciendo un maratón de comedias mientras comía en la cama. Ah, y llorando. Mucho.
Pero es mejor no recordar ese fin de semana en absoluto.
Así que no había forma de que Emma fuera sola a esa boda. Tenía que ir, era Mary, era un ángel y no se merecía que Emma nublara su día especial no yendo o estando borracha de envidia, pena e ira (y montones de alcohol gratis que habría en la barra libre), debido a los mimos públicos de Lily y Aurora. Así que, a sus 28 años, relativamente borracha, y con su deprimido ser enfundado en un pantalón de chándal, se encontraba ojeando una página de escorts. Así es, Emma estaba a punto de soltar los billetes en un sitio de escorts porque no había posibilidad alguna de que fuera capaz de encontrar a alguien en las tres semanas que quedaban para la boda.
Suspirando fuertemente con el portátil sobre su estómago, movida por sus emociones, se desplazaba por las listas. Había comprobado muchos perfiles asombrosos pero ninguno terminada de atraparla. Claro, todas eran conversadoras expertas, con buenos estudios, grandes amantes, y muy guapas, pero no podía imaginarse besando a ninguna de ellas. O si se diese el caso con éxito de que estuviese interesada en ellas, la ruptura con Lily había arruinado a las mujeres para Emma. No había sido capaz de tener una erección al pensar en acostarse con otras mujeres, así que no lo hizo. Y eso traía otro problema. Emma tenía un amigo extra especial ahí abajo en sus pantalones que podía hacerse difícil de explicar a las escorts. En caso de que se acostasen juntas, por supuesto, que probablemente no lo harían.
La triste luz azul de su pantalla se reflejaba en sus gafas, en su estado de ánimo, y era la única luz del salón, un lugar lleno de contenedores de comida para llevar y ropa sucia simplemente tirados por ahí. No tenía energía para mucho esos días, incluyendo cuidar de sí misma y de su apartamento.
Emma volvió a suspirar. Quizás debería rendirse con esto. Era una idea estúpida de todas formas. Pagar a alguien para que se presentara con ella en la boda y restregarle a Lily en la cara lo feliz que era, con las esperanzas de que ella se diese cuenta de lo que se estaba perdiendo, era patético. ¿Y quién sabía si ni siquiera funcionaría?
Pero justo cuando Emma iba a salir de la página, una imagen captó su atención.
Era una mujer morena, exactamente el tipo de Emma, con el par de ojos más intenso que Emma había visto jamás. Era como si viesen lo más profundo de tu alma. Sin darse cuenta, hicieron que un escalofrío recorriera la espalda de Emma. Sus ojos bajaron hasta la frase que había debajo de la foto de la escort: "Me llaman La Reina Malvada por una buena razón".
Una chica mala. Todavía más el tipo de Emma.
Emma se había sentido atraída por Lily porque tenia ese aura oscura a su alrededor, y porque en realidad solía ser una ladronzuela (la prueba esta en como de fácil robo el corazón de Emma) e incluso conducía motocicletas muy por encima del límite de velocidad y vestía cazadoras de cuero. Además. Lily podía ser una zorra y no dudaría en insultar a cualquier gilipollas. Lo que, honestamente, era sexy. Emma adoraba una mujer que fuera segura de sí misa y que no dudase en proteger a aquellos por los que se preocupaba.
Emma se vio incitada a hacer clic en el enlace que había debajo de la foto de la escort morena y apareció su perfil completo. Regina Mills era su nombre y Emma dejó que se formase lentamente en su lengua antes de sentarse más alerta y comenzar a examinar su perfil en detalle.
Regina tenía un título de Yale, en negocios y economía. Tenía actualmente 30 años y sus hobbies incluían artes marciales mixtas, hacer bebidas, pintar, tocar el piano, montar a caballo, viajar, y leer prácticamente cualquier cosa. Realmente tenía gustos caros, como una reina, porque de la lista de comidas y bebidas preferidas referida, Emma no tenía ni idea de que era nada. - ¿Foie gras? - murmuró - ¿Qué demonios es eso?
Aun así, sintió que debía darle una oportunidad a esa mujer. Cogió su teléfono, tomó una bocanada de aire para relajarse y marcó el número.
- Hola, ha contactado con Wonderland Women, un servicio de escorts de mujeres para mujeres, ¿como puedo ayudarla? - sonó una agradable voz al otro lado del teléfono.
- Eh, - gruñó Emma muy inteligentemente - estoy buscando contratar una mujer para un evento al que voy a asistir.
- ¿Y sabe en qué mujer estaría interesada? - la voz de la operadora era muy profesional pero amigable.
- Sí, me gustaría Regina Mills.
- Ah, La Reina Malvada.
- Sí, ella, - dijo Emma sintiendo que la operadora estaba parándose. ¿Por qué se estaba parando?
- Suena como una clienta primeriza, así que voy a explicarle brevemente que cada mujer juega con un cierto estereotipo de mujer. Regina es del tipo más oscuro. Dado que es su primera vez, puede que prefiera empezar con alguien que sea más "inocente" o "abiertamente amigable".
¿Qué demonios significaba "del tipo más oscuro"? ¿Era una cosa racial? Regina sonaba un poco hispano, otra cosa que ella y Lily compartían. - ¿Qué quiere decir con "del tipo más oscuro"?
- ¿Ha leído sobre nuestro sistema de ranking?
Puede que Emma se hubiese saltado eso. - No, no lo he hecho.
- Escalamos a nuestras chicas con él, y va de blanco a oscuro. No tiene nada que ver con la raza, contrariamente a lo que pueda parecer. Tiene que ver, como le he mencionado antes, con los estereotipos o los personajes que una escort normalmente usa en sus servicios y también con su naturaleza sexual. Aquellas que son blancas, tienden a lo básico, con acciones sexuales del estilo vainilla, así como aquellas que están en el área gris están en una intermedia significando eso que no les importa probar cosas nuevas, o probar algo más inusual en el aspecto sexual, mientras que las etiquetadas como oscuras están abiertas a casi cualquier rareza y estilo sexual, aunque solo por que sean oscuras no quiere decir que estén abiertas a la opción de tener sexo con todos los clientes.
Emma digirió la información, era mucho que asimilar.
Así que Regina tendía más hacia el lado salvaje del sexo. Emma no se oponía en absoluto a eso, pero no necesitaba a Regina por el sexo, solo la necesitaba ahí para la boda. Para mostrarle a Lily lo bien que estaba y lo que Lily se estaba perdiendo al no salir con ella.
- Realmente no estoy buscando sexo. Solo la necesito para un evento. Y estaré bien con su tipo de carácter. - Emma todavía no estaba segura de que iba ese rollo, asumió que era la forma que tenían las escorts para proteger a sus verdaderos yos o algo.
- Está bien. Por favor asegúrese de rellenar el enlace de la solicitud de la página web y en tres días laborales obtendrá su respuesta.
- Genial - Emma sonrió y colgó, su corazón todavía latiendo fuerte en su pecho. Ya estaba. Lo había hecho. Había contratado a una escort. No había vuelta atrás.
Emma estaba nerviosísima. La agencia le había confirmado que su petición había sido aprobada. Había estado en contacto con Regina a través de la compañía para darle la información que necesitaría para la boda: cosas como la hora, el lugar, el tipo de vestido, nombres de gente, etc. Pero ahora que el día de la verdad estaba cerca, Emma no podía evitar estresarse. Su estómago estaba hecho un manojo de nervios y cada vez que conseguía desenredar un nervio, otro se enredaba y procedía a seguir atormentándola.
¿Y si Regina decidía no presentarse en el último minuto? ¿Y si todo el mundo sabía que era una escort? ¿Y si el plan no funcionaba?
Emma iba a sudar su atuendo a este ritmo y se había gastado un montón de dinero en él. Llevaba un traje blanco de dos piezas ajustado, hecho a medida, y con una corbata azul para darle color a la pieza. Llevaba el pelo recogido en una cola de caballo y se había rizado los extremos para darle un poco de volumen. Iba escasa en maquillaje solo porque nunca se le dio bien y no quería destrozarse la cara intentándolo.
Paseó un poco más rápido frente al lugar de la boda, mirando a su reloj como si tuviese las respuestas a por qué Regina no estaba ahí todavía. Dentro, las celebraciones ya estaban en marcha. Mary y David habían intercambiado ya los votos.
Emma se sentó mientras ocurría, había derramado una lagrima feliz o dos (ninguna de esas lagrimas tuvo que ver con que la mano de Lily estuviese sobre la de Aurora, absolutamente ninguna relación) y entonces salió de la iglesia antes de que Lily y Aurora pudieran ver que estaba actualmente sola. Pero la idea de que alguien viniera al final era suficiente para hacerla seguir adelante.
- ¿Esperando a alguien? - le dijeron, y el corazón de Emma casi se sale de su pecho, momentáneamente pensando si podría ser Regina, pero no, seguramente la mujer no sonaría como un enano alcohólico.
- Hola Leroy. ¿Cuantas bebidas te has tomado? - saludó Emma a uno de los amigos de Mary. Todos conocían al hombre bajito y su tendencia a emborracharse particularmente en ocasiones especiales como esta.
- Solo una, sorprendentemente, - dijo, arreglando su corbata torcida. - Me he estado comportando recientemente. - Hipó y Emma inclinó su cabeza, para nada convencida con sus falsas palabras.
- Esta bien, esta bien, como una botella, - corrigió él cuando vio la mirada de Emma. - Aun así sigue siendo mejor que a lo que estaba acostumbrado. Pero suficiente sobre mi, ¿a quién estas esperando?
- A alguien especial, - dijo Emma encogiéndose de hombros y sin sentirse confortable al compartir eso con Leroy. Él podría decírselo a Mary y entonces Mary accidentalmente cotillearía sobre ello con alguien y entonces todo el mundo lo sabría y… no, espera, eso en realidad era una buena idea. Cuanto más rápido le llegase a Lily la información, mejor.
- Es una chica increíble que he conocido. No hace mucho en verdad. Pero es que… simplemente hicimos clic, ya sabes. Es graciosa e inteligente, y muy realizada, - empezó Emma a mentir efusivamente con una sonrisa en la cara.
- ¿Dónde os conocisteis?
- Oh, ya sabes. En un bar.
- En realidad no soy muy de bares - se oyó una voz profunda y sensual desde detrás de Emma que la hizo congelarse. El constante chasquido de los tacones se acercó, cada sonido resonante enviaba pequeños escalofríos por su columna vertebral. Lentamente se dio la vuelta y ahí estaba, Regina Mills en carne y hueso.
Su pelo estaba más corto que en la foto del perfil, pero lucía increíblemente de la misma manera; no, de hecho, se veía aun mejor en la vida real.
Su pelo estaba recogido en rizos sueltos, unos cuantos caían frente a su cara enmarcando sus impecables y regios rasgos, mientras el resto estaban recogidos en un moño. Su maquillaje estaba hecho para que combinara con el vestido azul sin tirantes y escotado, pero elegante, que llevaba puesto, suficientemente largo para que arrastrase por el suelo. El azul combinaba exactamente con el tono de la corbata de Emma y cómo Regina fue capaz de conseguir eso sin haberla visto nunca, era un absoluto misterio.
Pero no fue su figura lo que dejó a Emma sin habla, aunque no había dudas de su atractivo detrás de esas caderas curvas y esos pechos apenas retenidos por la tela. Fueron sus ojos, intensos y oscuros, que separaron cada pieza de Emma en segundos y descubrieron la historia completa de su vida.
Emma debió estar mucho tiempo callada porque Leroy silbó fuertemente. – Vaya captura pillaste, Swan. Os dejaré solas – dijo y se metió de nuevo en el lugar de la celebración, pasando al lado de un hombre que salía a fumar. Cuando este vio a Regina, su cuello se echó hacia atrás para seguirla, pero ella ni le prestó atención.
- ¿Estás bien? – preguntó Regina con una leve diversión en sus labios.
Eso trajo finalmente a Emma de vuelta a la vida y contuvo el aliento mientras su cara se ponía roja. – Estoy bien. Te ves incluso mejor que en las fotos.
- Por supuesto que sí, querida. De lo contrario, no estaría en metida en esta profesión.
Oh, ahí estaba ese punto de arrogancia que Emma encontraba tan atrayente en las mujeres.
- Eh, si, ya, - musitó Emma e hizo una mueca interna. ¿Por qué no podía hablar correctamente, maldita sea? Regina solo parecía cada vez mas divertida por ello.
- Debo decir que, una boda para nuestra primera cita. ¿Un poco presuntuoso no crees? – Se acercó y Emma pudo oler su perfume desde ahí.
- ¿Presuntuoso? – ¿Se suponía que Emma no debía llevar a una escort a una boda? ¿Entonces por que accedió Regina? – No quería ofenderte...
Regina sacudió su cabeza ante eso. – Solo estaba tomándote el pelo. Pero puedo ver que no eres capaz de manejarlo aún.
Eso hizo que Emma se sonrojase. – Oh, claro – se sentía estúpida ahora mismo.
- ¿Entramos? – indicó Regina con su cabeza moviéndose hacia la entrada desde donde salía un estruendo de música terrible.
- Sí, vamos.
Y entonces Regina deslizó su brazo por la espalda baja de Emma, acercándola a ella. Esto sobresaltó los ya agotados nervios de Emma y casi pega un gritito. Esta vez una risita escapó de la garganta de Regina. – Si quieres convencer a la gente de que somos una pareja, debemos actuar como una.
- Cl-claro, - balbuceó Emma, sintiéndose tonta. – Nunca he salido con una escort. No estoy segura de las normas de conducta. La compañía me envió unas pautas, pero cada persona es diferente, ¿sabes?, y no quería asumir que estabas cómoda con lo que la compañía había establecido como nivel de comodidad general.
Emma sabía que estaba divagando, pero tendía a hacerlo mucho cuando no sabía que decir o hacer.
Regina parpadeó mirándola con intriga en sus ojos. Parecía realmente conmovida por la idea. – Eso es… muy amable por tu parte, - dejó caer – Pero no te preocupes. Déjame llevar la iniciativa. Tu sólo sígueme.
- Lo pillo. Sin problemas. – Afirmó Emma con su cabeza levemente y fueron hacia las escaleras del edificio.
Siendo galante, Emma mantuvo la puerta abierta para que Regina entrase primero. Los ojos de todo el mundo se sintieron atraídos hacia ella ya que no solo era una cara nueva, si no una cara nueva preciosa. Regina no se molestó por eso. – Siento llegar tarde, - dijo, empapándose de la atención y atrayendo a Emma a su lado – el trabajo. – Se encogió de hombros. – Volved a vuestros bailes, - dispersó a la gente y tiró de Emma hacia la mesa que tenía sus nombres impresos. Los invitados comenzaron a cotillear y una pequeña multitud se había reunido alrededor de Leroy, quien estaba, sin ninguna duda, agrandando la historia que Emma le había contado y exprimiéndola en su totalidad.
Pero antes de que pudiesen llegar a la mesa fueron interceptadas por Mary y David. – ¡Oh Emma! – graznó la morena. – Así que esta es tu nueva novia. ¡Es adorable! – Mary agarró las manos de Regina entre las suyas y le sonrió. – Es un placer verte. Emma ha mantenido sus labios sellados sobre ti, así que practicante no sabíamos nada, ¡pero ahora podemos ver por qué! Quería mantener todo tu esplendor oculto para ella sola.
Oh mierda, Emma esperaba haber podido evitar a estos dos. Mary seguramente le exprimiría cada detalle que pudiese de Regina, y ella ni siquiera tenía una historia inventada de reserva sobre como se conocieron. Se removió junto a Regina, sonriendo dolorosamente.
- Sí, es un placer conoceros a todos y exponerme al mundo como la novia de Emma. Y lo siento por no haber podido estar en la ceremonia. El trabajo demanda mucho de mi y no dan realmente días de enfermedad.
- ¿Dónde trabajas?
- Trabajo para la Gold-Mills Asociados.
- Oh, he oído sobre esa firma. Son bastante importantes. ¿Cómo llegaste a trabajar ahí? – Mary empezó a llevar a Regina hacia una mesa – Venga, siéntate. Cuéntanos más.
- No querría obligaros. Es vuestro día especial después de todo. ¿Por qué no me cuentas más sobre como conociste a tu marido David?
¡Que salvada! Emma podría relajarse ahora. Siempre que David y Mary hablaban sobre su romance, se perdían y se enrollaban corrigiendo quien era el más mono y quien hizo esto y aquello. Le mantendría entretenidos y con su atención lejos de Emma y Regina, lo que era el objetivo principal.
Mientras la pareja de recién casados hablaba, Regina escuchaba atentamente, afirmando con su cabeza e insertando algún que otro comentario aquí y allí. Emma se quedó sentada ahí en silencio. Había escuchado la historia un gran total de demasiadas veces y con gusto no volvería a escucharla nunca más.
Afortunadamente, las dos mujeres fueron separadas cuando un camarero apartó a Mary y le susurró algo en la oreja relacionado con la comida. Mary inmediatamente se levantó, arrastrando a David con ella. – Perdonadnos señoritas, tenemos algo que atender. Por favor, disfrutad del resto de la velada. Ha sido un placer conocerte – David, siendo el perfecto caballero, besó la mano de Regina y después fue tras Mary.
- Y esa es la pareja de recién casados – dijo Emma porque no sabía que más hacer.
- Son… insólitos, - dijo Regina sin intención de juzgar en su voz. – ¿Cómo los conociste?
- Compartía habitación con Mary en la universidad.
- ¿Y siempre ha sido tan amante de los… motivos cursis? – preguntó Regina, mirando alrededor del lugar. Todo estaba hecho en tonos rosas y otros colores pastel, y el personal vestía disfraces de Disney. Los mismos Mary y David se habían vestido como los legendarios Blanca Nieves y su Príncipe Encantador.
Las damas de honor y los padrinos también vestían como príncipes y princesas y Emma estaba agradecida por no haber sido elegida como uno de ellos. Odiaría tener que vestir un vestido rosa con volantes.
Y la música era un mix de música de películas de Disney.
Y Taylor Swift. Emma nunca entendería el amor de Mary por la música de esa mujer.
- Sí, es una gran creyente del amor verdadero. Pero con un hombre como David, quien no lo sería. Es básicamente un príncipe, probablemente lo que Disney solía usar como referencia para modelar a sus príncipes. – Emma suspiró y tomó un trago de su agua, deseando que fuese algo más fuerte en su lugar. – Yo también solía creer en el amor…pero…- Emma se fue apagando, incapaz de continuar.
- La exnovia - Regina afirmó con su cabeza sabiamente y eso hizo que sus pendientes tintineasen y brillasen con la luz de las velas de la mesa. Parecían caros, Emma se preguntó cuanto costarían. – Cuéntame más sobre ella. ¿Cuál es exactamente tu plan?
- Estoy tratando de recuperarla. Quiero que vea lo que se está perdiendo.
- ¿Por qué rompisteis en primer lugar?. No quiero parecer una cotilla, - Regina agregó con buen gusto cuando Emma no respondió inmediatamente. – Es solo un buen marco de referencia para mi en caso de que nos crucemos con ella y tenga que restregarle en la cara que no eres en realidad tan mala en ciertos aspectos, o carente de ellos.
Emma negó con la cabeza. – En realidad no se por qué me dejó. Solo dijo que era por ella y no por mi, pero sé que es por mi, porque ella ya está por ahí saliendo con alguien. - Emma miró a su alrededor y encontró la mesa en la que estaba su examante. Lily estaba impresionante. Le recordaba a ciertas memorias, a confort. Como algo viejo, desgastado y de confianza. Emma no quería salir con alguien nuevo. Quería su seguridad de vuelta. Quería… a Lily.
Lily estaba riéndose de algo que le había dicho Aurora y abrazándose a ella, tan cerca que bien podrían estar sentándose en el regazo de la otra. Emma apretó los dientes. Como se atrevía Aurora a tocar a su Lily. Debería ser Emma en su lugar.
Regina silenciosamente siguió la línea de visión de Emma y una mirada de comprensión cruzó su cara. – Ignóralas por ahora. Seguro que no querrás dejarme desatendida. He venido hasta aquí para verte. – Con un tono juguetón en su voz, Regina puso su mano sobre la de Emma y la relajó. Emma ni siquiera se había dado cuenta de que estaba agarrando fuertemente el tenedor sobre la mesa.
- Eh, claro. Así que, ¿de qué quieres hablar?
- Ahora mismo no quiero que hablemos. Quiero que bailemos. Ven conmigo - Regina se levantó, ofreciéndole su mano. Emma dudó – No soy muy buena bailarina.
- Es una canción lenta. No tenemos mucho que hacer más que balancearnos.
- Vale. – Emma tomó la mano de Regina encontrándola suave y caliente. Sus dedos se deslizaron fácilmente entre los de suyos y Emma encontró reconfortante sentir el peso de la mano de alguien en la suya. Regina las llevó a un lugar abierto en la pista de baile y levantó los brazos de Emma hacia la posición correcta en la parte baja de su espalda mientras ella entrelazaba los suyos tras el cuello de Emma.
Emma se sintió repentinamente abrumada por la intimidad de estas acciones. Era consciente de que esto era por lo que le pagaban a Regina: actuar como si fueran amantes. Pero lo hizo con tanta facilidad que Emma sintió que era ella la que estaba arruinando todo esto, haciéndolo parecer falso.
- Relájate, - susurró Regina, como si pudiese leer los pensamientos de Emma. – Disfruta la música y balancéate conmigo.
Emma asintió con su cabeza, con la garganta seca. Estaba oscuro en la pista de baile, lo que lo hacía aún más íntimo. Pero Emma trató de no dejar que eso la molestara. Esperaba que Lily finalmente la notara y que pudieran hablar. No había escuchado la voz de Lily en meses. Pero era demasiado cobarde para buscarla ella misma.
Una canción se convirtió en dos, luego en tres y Regina las acercó, apoyando la barbilla en el hombro de Emma. Emma podía oler su perfume más intensamente de esa forma, podía sentir el calor constante de ella, y estaba sintiendo el anhelo de aferrarse a ella, lamer su garganta y saborear su aroma.
Culpó a la soledad y a cuántas noches ella y Lily se habían quedado abrazadas así.
- Nunca bailamos, Lily y yo, - Se encuentra diciendo y Regina se aleja, apoya su frente en la de Emma mientras la rubia desvía los ojos y balbucea. - Ella no era del tipo de bailar y yo tampoco. Solo pasamos noches tocándonos así, atrapadas en el abrazo de la danza del sueño.
Emma no sabe por qué está divagando así, pero hay algo en el toque de Regina que le ha provocado la necesidad de hacerlo.
- Te importaba mucho esa Lily. - Es una investigación, una prueba para ver hasta dónde se abrirá Emma.
- Todavía lo hace. Por eso estoy luchando por recuperarla. - Emma mueve sus manos más alto. De alguna manera se habían movido peligrosamente cerca del culo de Regina. - Fue un error que rompiésemos. Todo lo que tengo que hacer es demostrárselo a ella. - Emma sabe que suena como una tonta enferma de amor (noticia de última hora, lo es) pero en ese momento no le importa. - ¿Has estado enamorada?
Emma piensa que es una respuesta demasiado personal y que Regina no dirá nada, pero después de varios latidos lo hace. – Solo una vez.
- ¿Qué pasó?
- Murió. - Y hay tanta amargura en eso que ahoga a Emma y ya no pregunta ni dice nada más.
Las canciones se vuelven más alegres y rápidas y deciden que es hora de salir de la pista de baile. - ¿Comida? – pregunta Emma, porque personalmente se está muriendo de hambre.
- ¿Que hay?
- Creo que es un buffet de estilo medieval, ya que todas las princesas y príncipes eran de la época de los castillos.
- Encantador, - dice Regina frunciendo sus labios. - Siempre quise comer como un plebeyo.
Eso hizo reír a Emma. - Lo olvidé, eres una reina. Reina Malvada para ser exactos. Eso es lo que dice en tu perfil.
- Lo hace. Me sorprende que no te haya asustado. No pareces ... del tipo capaz de manejarme, - dijo Regina tímidamente y con un pequeño movimiento de su lengua. Emma encontró que su corazón se encogía por eso. Quería que Regina lo volviera a hacer.
- Intentaron advertirme, pero no es como si eso me pueda detener. Resulta que eres mi tipo.
- Me alegra saber que soy tu tipo... - pero lo que fuera que iba a decir a continuación se detuvo cuando Lily y Aurora se les acercaron en su paseo a la mesa del buffet.
Emma había estado esperando toparse con Lily toda la noche, pero ahora que lo había conseguido... bueno, todo lo que había querido decir salió de su mente.
Lily tenía el pelo alisado y cayendo sobre sus hombros desnudos, llevaba un atuendo negro que abrazaba su pequeño cuerpo y tacones que la hacían ser una cabeza más alta que Emma.
- Emma, - se detuvo Lily, dejando un buen espacio de un metro entre ellas.
- Lily, - suspiró Emma, bañándose en ella. Era tal como Emma la recordaba. Hermosa, perfecta y simplemente ... joder, Emma la extrañaba tanto. La forma en que había dicho su nombre hizo que su corazón se derritiera a pesar de que lo había dicho con cautela, casualmente.
Hubo un largo silencio entre ellas, Lily claramente no esperaba que Emma viniera a la boda.
- Querida, - ronroneó Regina, entrando en picado para salvar la conversación y envolviendo un brazo alrededor de Emma. - ¿No nos vas a presentar?
- Uh, cierto, - soltó Emma de golpe. - Regina, esta es mi novi..ex novia, Lily. - Emma corrigió rápidamente. - Y Lily, esta novia es Regina, quiero decir, esta es Regina, mi novia. - Las mejillas de Emma estaban sonrojadas y se mordió la lengua. Mierda, ahí va la idea de actuar segura, de sorprender a Lily con su mirada aguda y modales. Podría verse bien en su traje, pero no actuaba como querría.
Lily dejó que su mirada se desviara hacia Regina, finalmente notándola por primera vez. Regina extendió su mano. - Encantada de conocerte.
Lily no le dio la mano, solo miró la suya.
Regina retrajo entonces su mano. - Supongo que no te sientes igual. - No parecía herida, pero levantó la barbilla un poco más, midiendo a Lily mientras esta la evaluaba.
- Esta es Aurora. Es mi novia. – dijo Lily prácticamente gruñendo.
Aurora, la rubia al lado de Lily, agitó su mano en señal de saludo. Llevaba unos vaqueros acampanados, una blusa con pedrería y su largo cabello rubio y rizado le caía libremente por la espalda. Sobre su cabeza había una pequeña cinta para la cabeza que rodeaba su frente y tenía pequeñas cuentas y plumas unidas.
Parecía extremadamente fuera de lugar y Emma recordó haber escuchado algo sobre que era una activista de la naturaleza o algo así.
A juzgar por la mirada agria de Regina, la rubia no le impresionó.
- Bueno, me alegra ver que pasaste página. Me preocupaba que siguieras tratando de contactarme y que tuviera que conseguir una orden de alejamiento - dijo Lily.
Emma se rio demasiado fuerte ante eso, incómoda porque se hubiera mencionado. - No te preocupes por eso. Solo llamaba para pedir disculpas. - No quería que Regina pensara que era una especie de acosadora. Pero no encontró desagrado en el rostro de Regina, solo algo parecido a la ira.
- Entonces deberíamos hacer una cena. Como una especie de disculpa u ofrenda de paz - ofreció Aurora.
Wow, Emma odiaba el sonido de la voz de Aurora. No podía imaginar una cena completa escuchando eso, o cómo Lily se folló a Aurora y disfrutó los gemidos que esa voz podía hacer. Era tan tenue, caprichosa y débil. Parecía una niña gigante. Tenía los ojos grandes y abiertos y parecía constantemente sorprendida.
¿Qué parte de eso era más atractivo que los labios de Emma perpetuamente torcidos? ¿O esa ceja que era más alta que la otra?
- Sí, incluso puedes llevar a tu novia a la cena. Podemos llegar a conocernos mejor, - agregó Lily, aunque no parecía entusiasmada con la idea, y menos aún con la novia de Emma.
- Está bien. No hay necesidad de hacer eso. De hecho, tenemos planes, por lo que no podremos asistir.
- Ni siquiera dijimos qué día, - dijo Aurora y Emma negó con la cabeza.
- Regina trabaja para Gold-Mills Asociados. Realmente no sale mucho. - Emma estaba tambaleándose en esta conversación y lo sabía, pero ¿qué más podía hacer? No podía simplemente huir de forma torpe, aunque cada célula de su cuerpo le decía que lo hiciera.
- Entonces, ¿cómo te conoció? - preguntó Lily para nada de forma amable.
Y ahí estaba, esa maldita temida pregunta. Emma palideció y pudo sentir una gota de sudor en su espalda.
- En un bar, - interceptó Regina, poniendo una mano en la parte baja de la espalda de Emma - curiosamente, de todos los lugares posibles. Estaba buscando relajarme una noche y Emma estaba afuera, rodeada de algunas chicas. Nuestros ojos se encontraron desde lados opuestos de la sala y fue una atracción a primera vista. Me encantan las rubias, especialmente las de tipo deportivo, galantes y nobles también. No fue fácil llamar su atención con las otras chicas allí, pero me encanta un buen desafío.
Esa fue una suposición impresionante o un análisis perceptivo. ¿Cómo sabía Regina que era deportiva? ¿Emitía vibraciones deportivas gais? Y Emma era tan imperturbablemente noble que se había metido en peleas protegiendo el honor de los demás o cosas por el estilo cuando era más joven.
- Solo fingí no estar interesada en ti, pero tan pronto como te me acercaste, no pude pensar en nadie más que tú. - Agregó Emma, sonriendo suavemente a Regina para hacerlo aún más convincente. Regina dirigió su atención a las dos mujeres frente a ella.
- Entonces, ¿cómo os conocisteis vosotras? ¿En el refugio local para personas sin hogar? - Regina rápidamente se volvió afilada, aunque era casi difícil decir que estaba siendo grosera porque su tono de voz era uniforme, sus palabras eran cuchillos.
Aurora se animó ante esto. - De hecho, soy voluntaria allí de vez en cuando. Me apasionan los que tienen menos. Mi objetivo es ayudarlos.
- Tal vez deberías ayudarte a ti misma primero. No sabía que el tema de hoy era la manifestación por la paz de la década de los 60, - dijo Regina, mirando de arriba abajo el atuendo de Aurora.
- No lo es. Es Disney, - dijo Aurora con voz relajada, completamente desorientada. - Pero los invitados no tienen que vestirse así.
- Oh, así que solo usas ropa hippie por elección, - Regina sonrió forzadamente. - No puedo decir que sea una elección inteligente, pero qué sabré yo. Solo llevo diseños de Vera Wang a las bodas. La ropa apropiada.
Aurora frunció el ceño y parecía completamente confundida en cuanto a las palabras que salían de la boca de Regina. Pero Lily sabía perfectamente lo que estaba pasando.
- Bueno, al menos mi novia no es una perra estirada y snob que no sabría lo que es la diversión, aunque esta le mordiera en el culo, - saltó Lily, envolviendo con un brazo protector a Aurora.
- Me alegra ver que tu novia no es de esas que deja a alguien así de la nada sin una explicación y luego se va a acostar con cualquiera. - Regina se detuvo ahí, y fingió que de le llegaba una comprensión repentina. - Ah no, espera. Esa eres tú.
Lily estaba furiosa y tanto Aurora como Emma compartieron miradas preocupadas entre ellas. No les gustaba a dónde estaba yendo esto.
- ¡Zorra! ¡Cómo te atreves!
- Bebé, paz y amor, - Aurora se colocó entre las dos enfadadas morenas y agarró los hombros de Lily. Esta parecía lista para quitarse los pendientes y pegarse.
- ¡Ella no sabe nada de mí, no puede juzgarme! – gritó Lily, estaban comenzando a atraer a una multitud.
- Sé lo suficiente sobre ti como para que no me importe mucho saber nada más - se burló Regina. Estaba parada fríamente, de nuevo regia mientras Lily luchaba contra el abrazo de Aurora, tratando de acercarse a Regina.
Emma decidió que este era tan buen momento para detener esto como cualquiera. No quería arruinar la boda de Mary. - Ven, Regina. Vamos a tomar una copa, - colocó una mano gentilmente en la muñeca de Regina y esta parpadeó, como si el toque la estuviera devolviendo a la realidad.
- Sí, por supuesto cariño, - le sonrió cálidamente a Emma. - Dejemos a estas dos cañallas sin cultura a sus propios asuntos.
- ¡Te enseñaré lo que es una cañalla sin cultura! – gritó Lily mientras Aurora les lanzaba una mirada de disculpa.
- Lo siento. ¿Pero nos vemos en esos planes para cenar? - preguntó la rubia y Emma se encogió de hombros en respuesta. Cuando estaban lo suficientemente lejos, se sentaron en el bar. Emma había perdido el apetito debido al altercado. Levantó con cara seria dos dedos en busca de bebidas y suspiró profundamente en su vaso cuando lo consiguió. Regina cogió su bebida pero no bebió.
- Lo siento si he empeorado las cosas. Pero no podía soportar verte increpada por esa mujer…
- Está bien, en serio. Lily tiene mal genio y la cabreé un poco tratando de ponerme en contacto con ella todos esos meses en los que claramente no quería tener nada que ver conmigo. Y encontré jodidamente gracioso cuando criticaste a Aurora. Ella no me importa. - Emma tomó un sorbo. - Se viste como una hippie. ¿Cómo pasa Lily de una chica vestida como yo a alguien que probablemente camina descalza por toda la ciudad?
- La gente toma decisiones tontas todo el tiempo. Quizás abandonarte fue su decisión tonta, - sugirió Regina.
Emma suspiró de nuevo. Sentía su ropa rígida y ver a Lily la había agotado. Quería ir a casa y acurrucarse en su cama. - Creo que me voy a ir.
- ¿No quieres quedarte el resto de la noche? - Regina parecía sorprendida.
- No. Creo que ya hice lo que vine a hacer aquí. - Sí, un pasaje menos hacia tierra Lily, hecho. Se suponía que debía hacer que Lily la quisiera más, no menos. Pero no había funcionado.
- Todavía me tienes para ti durante varias horas más.
- ¿Supongo que no quieres irte a casa temprano?
- No quiero que sientas que te engañaron con tu dinero. Pagaste mucho, Emma. - Regina puso su palma caliente contra la mano de Emma, acercándose en su espacio personal.
¿Qué más podría hacer con Regina? - Quieres ir a mi casa… eh tacha eso, - Emma recordó con horror que su apartamento estaba en un estado horrible en ese momento. - ¿Quieres ir a caminar por la ciudad? ¿Ver lo que está pasando?
- Lo que tu quieras, Emma. Soy tuya toda la noche. - Esa declaración llevaba un gran peso y Emma sintió que le caía por la espalda. Tragó su bebida de una sola vez. - Está bien, vayamos de aventura.
Deslizando su mano en la de Regina, dejaron atrás la boda.
