¡Hola! Hoy vengo con un Pansmione que lleva días rondando por mi cabeza.
No creo que sea muy larga, ¡pero espero les guste y dejen un review!
PD: Historia narrada en un universo sin Voldemort.
Parte 1.
"Que no les preocupe que el hechizo no les salga a la primera…"
Pero a ella si le preocupaba, toda su vida estuvo fantaseando en ése momento y no podía fallarse así.
"Muchos magos y brujas tiene problemas, es magia muy avanzada…"
Pero ella no era una bruja ordinaria, era especial y lo sabía.
"Con sacar una simple voluta de humo de la varita bastara, muchachos, no se sobre esfuercen…"
Pero Potter y sus amigos lo habían conseguido, ellos hicieron aparecer un patronus corpóreo de su varita en la segunda clase, mientras que el resto apenas sí podía aparecer un débil humo blanco.
Por supuesto que toda el aula los contemplo con admiración y Lupin los felicitó y les entregó varios puntos a cada uno. Y a ella realmente no le importaba cuantos puntos pudieran haber ganado o si obtenían el favor del profesor, eso era cosa de Draco y el resto. Lo que ella quería (más que nada en ése momento) era hacer el condenado encantamiento con éxito.
—Déjalo ya—dijo una voz cansada—. Quiero desayunar.
—No te estoy quitando el plato, ¿no?—contestó ella, mordaz, bajando su varita y mirando a su compañera.
—Llevas con eso toda la noche, déjalo ya—insistió la voz—. No te sale, acéptalo.
Draco levantó las cejas, sorprendido y divertido por el comentario de Daphne. Crabbe y Goyle se reían por lo bajo y Pansy enrojecía de la furia.
—Hace mucho que no veo a Pansy tan decidida—dijo Blaise con tranquilidad—así que veamos qué tan lejos puede llegar.
—Si no te dejara dormir por practicar toda la noche el condenado hechizo me entenderías—terció Daphne—. Que lo deje, con lo que hace ya tiene ganado un Supera las Expectativas, que es lo que tenemos todos.
—Excepto Potter y sus amigos—aclaró Nott. No parecía molesto por reconocer aquello.
—¿Y eso es lo que la molesta tanto? ¿Qué Potter y su grupo puedan y ella no? Que idiotez…
Daphne rodó los ojos disgustada. Luego volvió la vista a su plato y reanudó su desayuno.
—Me parece interesante—siseó Draco con una sonrisa burlona en los labios—. Pansy, nunca me has parecido una bruja con grandes aspiraciones, así qué…
—¡Eh!—lo cortó Millicent de inmediato, advirtiendo que Pansy empezaba a temblar de la furia.
Malfoy se relamió los labios, estaba disfrutando la escena: Pansy temblaba de furia y se estaba poniendo rojísima. Parecía querer decir algo, pero no podía (o no quería) hablar. Al cabo de unos momentos ella dejo caer los cubiertos encima del plato y se marchó furiosa de la mesa de Slytherin.
—No entiendo porque le interesa tanto esa estupidez, en serio…—murmuró Daphne sin levantar la vista.
Las horas siguientes, Pansy trato de alejarse lo máximo posible de sus compañeros de casa y lo consiguió con éxito. En las clases de la mañana se sentó en la mesa más alejada al grupo y trato de pasar desapercibida. Fingía que escuchaba a los profesores impartir sus clases pero realmente practicaba el encantamiento patronus por debajo de la mesa. Tenía la esperanza de que un animal plateado (el que fuera) saliera de galopando, volando o arrastrándose desde debajo de su mesa. Quizá la castigaban, pero para ella valdría la pena.
Por supuesto, ningún animal salió de su varita.
Abandonó la última clase de la mañana totalmente decepcionada. No tenía mucha hambre pero igual fue al Gran Comedor. Se sentó junto al resto de sus compañeros y a ella no se le escapó ninguna de las miradas burlonas que le echaron encima.
—¿Nada?—preguntó Draco. Él había observado sus intentos en clases.
Pansy gruño.
—Yo tampoco puedo y no me hago problemas—comentó Blaise.
Otro gruñido. Pansy no quería hablar de eso.
—Ninguno de nosotros puede—corrigió Daphne—. Así que olvídate de una vez de eso.
—No es como si un dementor se fuera a aparecer entre clases—añadió Draco con sorna.
Fue la segunda vez en el día que Pansy abandonó la mesa de Slytherin furiosa. Sus amigos intercambiaban miradas de asombro, habían ensayado sus palabras por petición de Daphne para convencerla de que se olvidara de eso, pero el plan les salió tremendamente mal.
Pansy tenía una hora libre después del almuerzo. En otra ocasión ella hubiera ido a descansar en su Sala Común, pero no quería ver las caras del resto de sus compañeros ni recibir sus burlas. No. Se había decidido a cerrarles la boca y mostrarles que podía, que era capaz de realizar con éxito un patronus.
Así que, resuelta, salió del Gran Comedor y fue hacia la salida del castillo. Una vez allí se dirigió sin pensárselo hacía el haya que estaba por el lago. Llegó allí y dejo su mochila bajó el árbol, sacó su varita de la túnica y empezó.
"Tienen que pensar en un recuerdo feliz, el más feliz que tengan, lo suficiente para ahuyentar a los dementores…".
Las palabras de Lupin resonaban en su mente. Respiró y se concentró en un recuerdo feliz.
"Su familia, quizá. Un momento en familia… ¡O cualquier cosa que los haya hecho sentir felices en serio!".
Sus padres habían estado la mayor parte de su vida ausentes, envueltos en sus asuntos, su oro y repitiendo hasta el cansancio su ideología de la pureza de sangre. Eso no significaba que hubieran sido malos, asegurar aquello sería una insensatez, después de todo a ella nunca le había faltado nada. Pero, debía reconocer, los recuerdos de ellos no eran lo suficientemente fuertes para conjurar un patronus. Ya lo había probado.
Era hora de tratar con los recuerdos con del colegio con sus amigos. Habían tenido momentos realmente felices, siempre se divertían mucho cuando salían a Hogsmeade o cuando se quedaban hablando hasta tarde en la Sala Común mientras comían lo que robaban de las cocinas, o cuando se gastaban bromas pesadas entre ellos…
Se concentró, pensando en la vez que (junto a Daphne) habían tirado varias bombas fétidas en el dormitorio de chicas donde solo estaba Millicent, profundamente dormida…
—¡Expecto patronum!
Un gas plateado salió de la punta de su varita. Era más robusto que todos los que había hecho antes pero se sintió decepcionada de todas maneras. Bajó la varita y se sentó en la hierba, cruzo las piernas y los brazos, cerró los ojos y pensó.
Tenía que ser un recuerdo mucho más alegre. Claro que realmente se había divertido viendo la expresión de horror de Millicent cuando advirtió el repugnante olor, pero la satisfacción de un momento no era la garantía de un verdadero patronus. Un patronus corpóreo.
Ahondo en su mente, nadando entre sus miles de recuerdos. Ninguno le convencía.
De pronto escuchó un golpe sordo detrás suyo. Abrió los ojos y se levantó del suelo, giró hacia atrás para dar con el responsable.
—¿Espiando, Granger?
Hermione Granger estaba tirada en la hierba. Por la expresión de su rostro, Pansy podía asegurar que se había caído.
—Solo estaba pasando por aquí—contestó Hermione levantándose.
—Ajá.
—¿Qué estás haciendo?
—Intento hacer un patronus—respondió Pansy y se volvió hacia el lago—. Se me da tremendamente mal, como ya pudiste observar.
—Muchos magos y brujas tienen complicaciones con el hechizo, son realmente pocos los que pueden darle forma a un patronus…
—Pero tú puedes, ¿no?—la cortó Pansy de inmediato.
—Sí… Pero tampoco es mi mejor hechizo—admitió Hermione.
—Pero puedes hacerlo—insistió Pansy.
Moría de ganas por pedirle que se lo enseñara, pero el orgullo la detenía. Una parte de sí se resistía a pedirle ayuda a Hermione, sin embargo otra…
—Puedo mostrarte, si quieres…—dijo Hermione como adivinando el debate mental que Parkinson tenía en la mente.
Pansy asintió con energía y Hermione sonrió.
—¡Expecto patronum!
De la varita de Hermione surgió una nutria que nado contenta por el aire un buen rato. Pansy la contempló maravillada mientras ésta surcaba el aire con gracia, hasta que al fin se extinguió.
—¿Cómo lo haces?—preguntó Pansy.
—Como dijo el profesor Lupin—contestó Hermione—. Utilizas el recuerdo más feliz que tengas y dices el hechizo.
—¿En qué piensas?
Hermione se lo pensó unos segundos y acabó respondiendo.
—En mi familia. A veces los extraño mucho.
—¿Tus padres los m…?
—Sí—Hermione parecía haber perdido todos los ánimos.
La conversación iba bien hasta que tocaron el tema de su ascendencia muggle, ella sospechaba lo que se venía después y no tenía ganas de tener una discusión sobre lo importante que era la pureza de sangre. Dio media vuelta para irse pero una voz la detuvo.
—¡Eh! ¡Perdón!—grito Pansy—No he querido ofenderte…—Hermione se fijó en que estaba poniéndose bastante roja—¿Querrías ayudarme? Se me da tremendamente mal… Quizá si me echas una mano yo pueda… Pero si no quieres, bueno…
—Está bien. Acepto.
A Pansy le costaba reconocer que estaba disfrutando el "entrenamiento". Ya ni siquiera le molestaba demasiado que solo saliera humo plateado de su varita. Ya ni siquiera se sentía demasiado frustrada de que ninguno de sus pensamientos fuera lo suficientemente potente. Incluso empezaba a tomarse sus múltiples fracasos con humor.
Hermione no paraba de animarla y felicitarla cuando conseguía que algo saliera (cada vez más y más robusto) de su varita. Sabía que no era eso lo que Parkinson quería, pero al menos era un avance.
—Intentemos otra cosa, ¿va?—Pansy asintió y la escuchó con atención—Bueno, ¿qué es lo que más quieres en el mundo?
—Un patronus corpóreo—dijo Pansy.
—¡Pues imagínate que ya tienes uno!—soltó Hermione—Tal vez funciona…
—Que burda ironía, ¿eh?—murmuró Pansy con sorna.
Sin embargo, levantó la varita y apuntó hacia el lago. Pensó en ella misma con un patronus (en su imaginación tenía la forma de un delfín) y dijo el hechizo. Ningún animal salió, solo otra voluta de humo. Suspiró cansada y se dejó caer en el suelo. La varita se le escapó de la mano pero no parecía importarle.
—Yo lo he visto más grande que el anterior—dijo Hermione para darle ánimos. Fue a sentarse al lado de ella, también en la hierba.
—Quizá esto no es lo mío. Quizá mi talento es la adivinación—dijo Pansy con amargura y empezó a arrancar con las manos el pasto que estaba a su alrededor.
—¡Vaya tontería!
Parkinson se río entre dientes.
