—Lamento tener que arrastrate fuera de la aldea en tu cumpleaños, Sakura. —El tono de Kakashi era ciertamente apenado, sabía lo que esa fecha significaba para su alumna.
—¿Es el cumpleaños de Sakura-Chan? —Replicó Naruto con una exagerada mueca de asombro. —¿Por qué nadie me dijo'ttebayo? —Volteó la mirada a su compañera, quien se mantenía en silencio. —Te compartiré de mí ramen en cuanto paremos a comer, Sakura-Chan. Será mi obsequio para ti. —Su típica enorme y radiante sonrisa adornaba el rostro del rubio, sonrisa que la pelirrosa devolvió con gratitud y aprecio.
—Gracias, Naruto. Aunque fácilmente podrías comerlo todo sin dejarme un poco. —Respondió la chica de cabello rosa, con una risita un poco menos animada de lo normal. Para Naruto quizá pasó desapercibido, pero tanto Sasuke como su sensei lo notaron. —Debemos partir ya o no llegaremos a tiempo. —Agregó con un amago de sonrisa, observando de reojo al azabache, ligeramente ilusionada. A decir verdad no esperaba que se lanzará a felicitarla como Naruto, pero cuando se dio la vuelta y comenzó a caminar cualquier pequeña esperanza se vio liquidada.
El equipo 7 se puso en marcha, la misión no era complicada, solo escoltar a un comerciante con sus productos desde Amegakure hasta Kusagakure. Alguno bastante sencillo, pero el viaje les llevaría una semana al menos.
Hasta delante iba el rubio, siempre entusiasta, siendo vigilado de cerca por Kakashi, quien cada dos pasos debía darle una advertencia para que no se lastimara. El azabache y la pelirrosa iban un par de pasos atrás, en silencio. Sasuke daba vistazos de reojo a su compañera de vez en cuando, sobretodo cuando pasaban cerca de algún árbol de cerezo. El viento sacudía las flores de los árboles y al mismo tiempo el cabello rosa de Sakura, haciendo que pareciera que los pétalos que bailaban con el viento salian del cabello de la chica. Era hipnotizante, cálido y tan... rosa. El Uchiha no podía dejar de pensar en lo curioso que era que Sakura hubiese nacido en esa época y con el cabello de ese exacto color. El nombre le quedaba bastante bien. Tan perdido estaba en sus pensamientos que no notó que la había estado observando por mucho tiempo y ella se percató de eso. La niña tomó un mechón de su cabello y comenzó a juguetear con el entre sus dedos, tratando de ocultar el sonrojo en sus mejillas.
—S-Sasuke-kun... —Susurró. —¿Está todo bien? ¿Sucede algo? —Inquirió con nerviosismo.
El azabache le observaba atento y Sakura hubiese jurado que divisó un atisbo de sorpresa en cuanto se vio descubierto. El cual fue apartado casi inmediatamente por su usual máscara inexpresiva. El chico regresó la vista a su camino, tratando de distraerse viendo discutir a Naruto y a su sensei, provocando un suspiro de derrota en su compañera. La brisa primaveral les acompañaba en su caminata, aligerando tenuemente la tensión del azabache, le habían descubierto, se sentía asquerosamente débil y odiaba ese sentimiento con todas sus fuerzas. Aún así, no parecía disgustarle tanto bajar sus defensas frente a ella. Era linda, claro, amigable y agradable cuando no estaba tratando de llamar su atención desesperadanente; era cálida y radiante, era luz. Y, por más que se sintiera atraído a ella, no podía permitírselo, seguramente alteraría todos sus planes, su vida, y él no se lo perdonaría a sí mismo.
Al medio día, el equipo 7 se detuvo para almorzar, resguardandose bajo la fresca sombra que brindaban algunos árboles, cerca de un río de aguas cristalinas. Naruto llevaba su preciado ramen instantáneo, Sakura y Sasuke sus respectivos bentos, pero Kakashi había olvidado llevar su almuerzo.
—Vamos, chicos, ayúdenme a pescar algo. —Dijo el peliplata rascando su nuca y sonriendo bajo la máscara. —No pueden dejar a su sensei sin comer.
—Ni crea que le conseguiremos el almuerzo'ttebayo. Seguramente olvidó prepararse uno por leer tus novelas. —Acusó Naruto señalandolo con un dedo. —Vaya a buscarlo usted mismo.
—Yo puedo compartir con usted el mio, Kakashi-sensei. —Ofreció la ojijade.
—Claro que no, Sakura, no quiero que pases hambre. —Aclaró con un gesto de agradecimiento.
—Ya, vamos, le ayudaré. —Sasuke se puso de pie para dirigirse hacia el río y ayudar a su sensei. —Seguramente no podrías atrapar un solo pez, dobe. —Retó con una sonrisa ladeada.
El rubio se levantó como si de un resorte se tratara y comenzó a lanzar contraataques sobre como el era un profesional en la pesca y seguramente le ganaría a su compañero.
—Prepararé una pequeña fogata mientras vuelven —Avisó la pelirrosa mientras los observa a alejarse con una sonrisa en el rostro, divirtiéndose a costa de la rivalidad de sus compañeros.
Rápidamente comenzó a reunir algunas ramas que encontró cerca, mientras tarareaba una melodía y se relajaba con el sonido del agua corriendo por el cauce del río. Era extraño su primer cumpleaños sin sus padres, claro que le ponía algo triste. Sin embargo, no quiso armar un drama por eso, Sasuke hacia años que no pasaba un cumpleaños con su familia y Naruto jamás había tenido una para celebrarlo, así que ella no sería una Llorona por ello. Cuando hubo recolectado suficientes ramas secas y luego de algunos intentos fallidos logró encender el fuego. Al ver que sus compañeros de equipo se tardaban, tomó su largo cabello y comenzó a trenzarlo, pues no era exactamente cómodo mientras viajaban. De repente, frente a ella apareció Sasuke, con una mano entre el bolsillo y la otra ligeramente tras su espalda.
—¿Sasuke-kun? ¿Dónde están Naruto y Kakashi-sensei? ¿Están bien? —Inquirió ligeramente alarmada al verlo solo.
—Hmp. —Respondió, ligeramente irritado y, sobretodo, nervioso. —Vine a ver si necesitabas ayuda con la fogata. —Se excusó rápidamente.
—Oh, gracias. Ya la he encendido yo sola. —Respondió con cierto orgullo en sus últimas palabras, lo cual provocó que la comisura de la boca del azabache se elevará ligeramente.
Sakura regresó su atención al trabajo con su cabello, peinandolo cuidadosamente cuando repentinamente su compañero extendió algo frente a ella. Al levantar la vista observó una bella flor blanca, una camelia. Sorprendida, buscó el rostro del chico, sin embargo este lo había volteado, ocultandolo de ella. Aún así, pudo jurar que vio la punta de su oreja un poco más roja de lo habitual.
—Fe-Feliz cumpleaños. —Fue todo lo que dijo.
La pelirrosa tomó la flor con las manos temblorosas y todo el cuidado que podía tener en ese momento. Por un segundo creyó que era un sueño, quizá un genjutsu, pero al cerciorarse rápidamente, notó que no era ninguna de las dos. Soltó una risita nerviosa al sentir su rostro ardiendo por un inevitable sonrojo, pensando en que Sasuke probablemente también se había sonrojado, la sola idea le hizo sonreír y negar con la cabeza para sí misma. Observó la flor con detenimiento, apreciando los pétalos y el inmaculado color blanco. Había sido amiga de Ino el suficiente tiempo como para saber el significado de algunas flores. Las camelias blancas, por ejemplo, simbolizaban un amor inocente, el primer amor. Probablemente el azabache desconocía aquello, pero no podía evitar emocionarse aunque fuera un poco.
—Muchas gracias, Sasuke-kun. —Articuló por fin. —Es muy bonita.
El Uchiha volteó de nuevo hacia Sakura, luego de asegurarse de haber suprimido el calor que se había apoderado de sus mejillas y de haber calmado su respiración, recuperando la compostura. Aún así, no pudo evitar que una sonrisa se le escapara cuando vio el rostro femenino embelesado con la flor blanca y con una sonrisa radiante, tan característica en ella. ¿En verdad podía ser feliz con un simple gesto? ¿O era porque había sido él quien lo había hecho?
—Seguramente no tardarán en venir, siéntate para esperarlos. —Ofreció la pelirrosa, interrumpiendo sus pensamientos.
Sasuke se sentó al lado de ella, como había dicho, mientras de reojo observaba como se disponía a terminar de peinar su largo cabello, incluso pudo sentir el olor a jazmín que este emanaba, junto con el olor del bosque y el viento de primavera. Cuando hubo terminado, colocó la camelia en la parte más alta de la trenza que caía sobre su hombro, asegurandola entre las hebras rosadas y sonriendo satisfecha al ver que había quedado bien. Justo Kakashi y Naruto llegaron hasta ellos con dos pescados atravesados por una vara de madera.
—¡Teme! Me dejaste pescando solo'ttebayo. No es gracioso. —Alegó el rubio mientras se sacudía el cabello tratando de secarselo y era ignorado por su rival.
—El fuego está listo para que los cocine, sensei. —Anunció la chica, a lo cual Kakashi agradeció y se dispuso a asar su almuerzo.
Naruto revisó que su ramen se hubiese cocido bien y, justo antes de llevarse el primer bocado a la boca, recordó que le había prometido a Sakura un poco, por lo que le pasó el recipiente.
—¡Feliz cumpleaños, Sakura-Chan! —Su sonrisa atravesaba su rostro mientras mostraba su dedo pulgar frente a él. Sakura, a sabiendas de lo mucho que el rubio disfrutaba de su ramen, comió sólo un poco y le agradeció, devolviendole una sonrisa igual de grande.
Kakashi se percató entonces de la flor que adornaba su cabello. Recordó haber visto algunas iguales en el pequeño camino que recorrieron los tres para ir a pescar. Entendiendo entonces, dirigió una mirada acusadora y divertida al chico Uchiha, quien al darse cuenta desvió sus atención al bosque, como si hubiese visto lo más interesante allí. Una sonrisa burlona se formó bajo la máscara del peliplata y decidió jugar un poco con sus alumnos.
—Es una bonita flor esa, Sakura. Vi que crecieron en el camino que tomamos para encontrar comida. —La aludida, alarmada, levantó el rostro rápidamente y arrepintiendose en el mismo instante por su acción, dándole a entender a su sensei que había dado en el clavo. —¿Fuiste hasta ahí para tomarla?
—¿Y-yo...? —Se notaba nerviosa, tanto en su mirada como en su voz y la forma en que de reojo miraba rápidamente al azabache. —Ah, si, claro. Cuando buscaba ramas para el fuego. Son lindas, ¿verdad, sensei?
Kakashi volvió a dar un rápido vistazo al Uchiha, quien jugaba con su comida y asintió a la pelirrosa, divirtiéndose con la forma en que actuaban ambos. Sasuke, por supuesto, prefería evadir lo que a sus sentimientos respecta, mientras Sakura era experta en cubrirlo. "Trabajo en equipo." pensó con diversión.
Nota: ¡Feliz cumpleaños a nuestra querida Sakura-Chan! No soy ávida para escribir, aún asi, tenía esta idea desde hace tiempo y quise publicarla para esta fecha. Sigo pensando que no hay suficientes historias SS de genin y son tan adorables uwu. Disfrútenlo, por favor.
