The Loud House: La Transición

Nota: Cada vez que vean un símbolo como este "(1)", o con cualquier otro número, el mismo indica el uso de una referencia que será explicada a profundidad al final del relato.

Royal Woods: Calles de la ciudad.

Esta será una continuación directa de la historia de "The Loud House: El Cómic", en la cual, debido a una serie de varios motivos y situaciones, seis de las hermanas de Lincoln acaban teniendo sexo con este. En este relato nos tocará entonces ver la forma en que se dieron las cosas para que el albino terminase compartiendo la cama con las otras cuatro muchachas restantes.

Lincoln Loud, hecho ahora un joven adulto de unos veinticinco años de edad, que cursaba el que sería el último año de su carrera universitaria, se encontraba ahora mismo en un taxi de camino a la casa que una vez hubo compartido con sus padres y sus diez hermanas. La razón de su visita era principalmente por la nostalgia que tenía hacia su antiguo hogar; al cual había jurado visitar alguna vez durante las dos semanas de vacaciones de verano que tenía cada año; pero a la vez, también se debía en mayor medida a una situación que había surgido de forma imprevista.

Resulta que, en el hogar donde actualmente solo quedaban cinco de las chicas Loud; puesto que todas aquellas que superaban en edad al albino hubieron acabado sus respectivos estudios y carreras y terminaron por "Dejar el nido", por así decirlo, para así labrarse una vida propia fuera del núcleo familiar. Entre dichas chicas se hallaban Lucy, de veintidós años de edad, conocida dentro de los círculos de los poetas y poetizas semi-profesionales bajo el nombre de "La Sombra Albina", un seudónimo que se ganó debido a sus poemas más famosos y profundos, los cuales siempre hacían referencia a los "Blancos y Negros" de la vida y el cómo estos eran capaces de coexistir y armonizar de manera hermosa o lúgubre sin que uno siquiera se diera cuenta; Lana, de veinte años, quien estaba a punto de recibir su título de mecánica profesional y trabajaba como una pasante en los circuitos de carrera de autos, trabajando directamente para el equipo de mecánicos de Bobbie Fletcher, su ídolo femenino de la infancia, con quien había formado un gran vínculo y relación personal luego de que ambos se conocieran en un cierto incidente en un día nevado; Lola Loud, también de veinte años, una estudiante de modelaje, campeona de mínimo unos ciento cincuenta concursos y certámenes de belleza, la cual, con el fin de hacer algo de dinero y principalmente no perder relación con su querida hermana gemela, se las había arreglado para trabajar medio tiempo como promotora de las carreras de autos, participando activamente con el equipo publicitario de Bobbie Fletcher, en el cual se había ganado la fama de ser la mejor y más reconocida por el público; Lisa, de dieciocho años, trabajando en casa como una científica investigadora independiente, poseedora ya de numerosos títulos de diversas ramas científicas que iban desde la ingeniería hasta medicina experimental, todos ellos conseguidos a muy temprana edad y en un período de tiempo simplemente inverosímil; y finalmente Lily, de quince años, quien era simplemente una estudiante de secundaria que demostraba una gran versatilidad y un sinfín de gustos hacía clubes escolares y otras actividades, las cuales siempre le daban algo de qué hablar con cualquiera y la convertía en una de las chicas más simpáticas de su escuela, aun cuando realmente no llegase a destacar notablemente en alguna de las cosas en las que hacía. Y por supuesto, no podrían faltar los dos padres de la familia, Rita y Lynn Sr., quienes todavía se encargaban de mantener a la gran mayoría de ellos y esperaban ansiosos por la llegada de una ocasión en la cual pudieran reunirse con el resto de sus hijos, así sea para navidad o acción de gracias.

En fin, volviendo a la "Situación" antes mencionada, el caso era que sus padres le habían dicho al albino que ellos y la mayor de sus hermanas menores habían ganado unos boletos a un crucero de lujo, luego de que Lucy ganase un concurso de poemas para el periódico "Great Lakes City Times", el cual además le daría la ocasión a la gótica de presentarse como una de las estrellas invitadas a entretener a la audiencia del barco durante las noches, una oferta simplemente imperdible. Sin embargo, estaba el tema de "¿A quién dejar a cargo de la casa mientras ellos no estaban?". Lola y Lana quedaban descartadas por el hecho de que ninguna de las dos sería capaz de aceptar a la otra como una figura de autoridad, Lisa no podía ejercer el puesto por una larga lista de razones y experimentos peligrosos que había intentado llevar adelante a lo largo de toda su vida, y Lily, bueno, era una adolescente, así que dejarla a cargo era un "No" definitivo. Fue por ello que, ante la desesperación y precariedad del momento, los padres Loud recurrieron al que desde siempre había sido su comodín para estas situaciones, su querido y confiable hijo Lincoln.

-"…te prometo que te traeremos algo lindo de recuerdo a nuestra vuelta por hacernos este favor, querido. Avísanos cuando llegues a casa."- Dijo en su mente Lincoln, al momento de darle una re-leída al mensaje de texto que le habían enviado sus padres, poco antes de comenzar a escribir una respuesta al mismo al ver que el vehículo que lo llevaba ya estaba a una o dos calles de distancia de la casa. -Cielos, estar aquí realmente me trae muy buenos recuerdos. En ese árbol fue donde Lynn y yo hacíamos el intercambio de ropa, para que ella me cubriera en el equipo de fútbol americano (1), en esa casa fue donde Luan y yo realizamos una fiesta infantil (2), ¡Oh! Y ese lugar, es donde los chicos y yo…- Comenzó a divagar el muchacho, mientras pegaba el rostro contra el vidrio y dejaba fluir sus memorias sobre las aventuras vividas por él y sus hermanas, al menos hasta que el conductor del taxi le dedicó unas palabras que lo sacaron de su viaje a la nostalgia.

-Muy bien, chico, ya casi estamos llegando. Y no quiero ser grosero ni nada, pero preferiría que ya vayas buscando el dinero para pagarme antes de llegar al lugar. Tengo un horario apretado y no tengo tiempo que perder, ¿Entiendes?- Comentó el hombre velludo y mayor tras el volante, mientras le dedicaba una breve mirada al albino con el espejo retrovisor y golpeaba ligeramente su taxímetro para así indicarle a este cuanto le debía.

-Oh, sí. No hay problema.- Respondió Lincoln, al momento de sacar su billetera del bolsillo y sacar de esta una cantidad de dinero que cubriera el costo del viaje desde la estación de autobuses en la que había llegado, el cual le pareció un poco exagerado. -Esa cantidad me parece un poco excesiva, pero ni modo, no quiero buscar problemas con…- Estaba comentando él, poco antes de examinar con mayor detalle a su chófer, a la vez que finalmente sacaba un billete de cincuenta dólares de su billetera. -Espera un segundo…¿Flip? ¿Eres tú?- Preguntó el muchacho, al ver una enorme similitud entre el hombre que conducía y el antiguo encargado de la estación de servicio de su barrio, destacando principalmente el bigote de este último y su peculiar forma de hablar.

-Umm…n-no. Creo que me estás confundiendo con alguien, chico. Ese "Flip" del que hablas murió hace años luego de que su máquina de malteadas explotará, casualmente después de que un inspector de seguridad renuente a los sobornos dijera que iba a clausurarlo por "Razones sanitarias".- Respondió el hombre, notándose sumamente enojado al relatar la historia y haciendo un gran énfasis con sus dedos al momento de hacer las comillas, cosa que solo sirvió para acrecentar las sospechas de Lincoln. -Yo soy su primo, Trip. A quién él dejo todos sus bienes materiales en su testamento.- Comentó él, dándole así otra razón a Lincoln para sospechar de él, ya que, siendo alguien que conocía bien a Flip, él sabía que el hombre no era alguien que le dejaría algo a alguien más, ni siquiera muerto. Sin embargo, lo que acabo de despejar sus dudas fue el siguiente comentario que el doliente "Primo" de Flip había hecho sobre este último. -¡Dios tenga en la gloria a mi primo! Él fue un GRAN hombre de negocios, además de carismático, inteligente y muy, MUY apuesto. A él le debo el poder haber abierto mi propia agencia de taxis con el dinero del seguro de su tienda.-

Y con eso, las dudas de Lincoln habían quedado del todo despejadas, cosa que, lejos de motivarlo a recriminar o acusar de su fraude al hombre, simplemente lo llenó de alegría al ver que el mismo seguía bien aún luego de tantos años.

-Vamos, Flip, no finjas conmigo. Soy yo, Lincoln Loud. ¿Me recuerdas? Yo y mi amigo Clyde trabajamos para ti una temporada (3).- Insistió el peliblanco, en un intento de crear una charla con el primer rostro conocido con el que se había cruzado en su regreso a casa.

-¿El chico de los Loud? Vaya, hace mucho que no te veía.- Comentó el hombre mayor, posiblemente en un breve arrebato de nostalgia al ver al ahora mayor muchacho de pelo albino que, junto con sus otras diez hermanas, habían protagonizado varios momentos interesantes dentro de su vida. No obstante, dicho arrebato duró poco, ya que luego de ello, "Trip" recuperó la compostura y recordó el hecho de que él nunca antes había visto al joven adulto larguirucho, con tres pelillos de barba, vestido con una camisa de mangas largas naranja y Jeans que se encontraba ahora en su vehículo. -¡E-es decir…! F-Flip tal vez me haya contado una o dos cosas de ti, chico. Créeme, ¡Realmente me encantaría charlar, pero…!- Dijo entonces él, al momento de detener de golpe el taxi, revelando así que, durante su charla, ellos ya habían llegado a los pies del antiguo hogar de Lincoln. -Ya llegamos a tu destino.-Inmediatamente después, "Trip" estiró la mano para tomar el billete de cincuenta y, acto seguido, presionar un botón en su panel que hizo que una de las puertas de atrás se abriera, momentos antes de que el lado opuesto de dicha puerta del asiento trasero se elevase y obligará a Lincoln a deslizarse fuera del vehículo, y tras ello, la parte del maletero también se abrió por cuenta propia y pasó a expulsar todas las pertenencias del chico sobre el piso de la calle, haciendo así que tanto el pasajero como sus cosas abandonasen el taxi en menos de un segundo. Acto seguido, la puerta y el maletero se cerraron y amoldaron a su estado natural, poco antes de que el conductor arrancase el taxi con una bocanada de humo de su radiador y dijese, al asomar el brazo por la ventana… -¡Gracias por viajar por la línea de taxis "Trip Express" (4), nuestro lema "Viajes rápidos, abonados sólo con cambio justo y sin devolver la diferencia"!- Vociferó él, mientras se alejaba, dando así a entender que no le daría a su recién despachado pasajero la diferencia de dinero que le correspondía al descontar el precio del viaje de los cincuenta dólares con los cuales este último le había pagado.

Lincoln, mientras observaba como el hombre se iba, se levantó del suelo, se sacudió y acomodo la ropa y recogió sus cosas del suelo antes de decir…

-Tch. Tch. Tch. Supongo que algunas cosas nunca cambian.- A la vez que movía su cabeza de lado a lado para así expresar su falta de impresión ante la actitud timadora y truculenta de Flip. Acto seguido, el albino volteo su cabeza hacia un lado, encontrándose así con una visión que le lleno el corazón de añoranza por el pasado, llevándolo a esbozar una deslumbrante sonrisa. -Pero, hay veces en lo que eso es algo bueno.- Suspiro él, luego de fijar la mirada en la casa donde había crecido, y en la cual viviría y compartiría vivencias con sus hermanas menores nuevamente por las siguientes dos semanas. -¡Dios! ¡Qué recuerdos! Si estas paredes hablaran, sin duda tendrían mil historias por contar.- Se dijo a sí mismo un nostálgico Lincoln, mientras repasaba internamente varias vivencias de su pasado, tanto buenas como malas, poco antes de ser golpeado con otra serie de recuerdos que, a diferencia de los anteriores, le hizo abrir los ojos y exclamar mentalmente… -Aunque pensándolo bien…e-es bueno que no lo hagan. Jeje.- Dijo él, a la vez que los numerosos recuerdos de las cosas que había hecho a espaldas de todos con más de la mitad de sus hermanas se hacían presentes en su cabeza, haciendo que se sonrojara y agradeciese por lo bajo el hecho de que ni él ni las chicas hayan sido descubiertos alguna vez por los demás miembros de la casa.

Y con eso dicho, Lincoln marchó en dirección a la puerta principal, sin poder dejar de apreciar en todo momento los elementos de la casa que aún permanecían inalterados desde su última visita a la misma.

Royal Woods. Casa de los Loud. Entrada principal. Exterior.

Finalmente, él llegó al recibidor de la puerta, dejó algunas de sus maletas más pesadas en el piso y golpeó con fuerza la entrada, esperando así a que alguno de los habitantes de la misma le recibiese y permitiese pasar. Y, durante ese breve momento de espera, él se debatió quién de todas las chicas sería la primera en recibirlo, siendo la pequeña y siempre entusiasta Lily su mejor opción, más sin embargo, y tras una segunda ronda de golpes a la entrada luego de ver que nadie viniese, Lincoln vio como del otro lado de la puerta aparecía una muchacha que encabezaba el fondo de su improvisada lista, y a la cual no esperaba ver ni bien llegará.

-Oh, saludos, unidad fraternal masculina, conocida coloquialmente como Lincoln. Tu regreso a nuestro lugar de gesta y desarrollo madurativo es un hecho que ha de celebrarse ampliamente por mí y todos los otros habitantes actuales de la misma, debido a tu ausencia de este en los últimos años.- Declaró una joven de cabello castaño medianamente largo y complexión física algo delgada, la cual vestía una alargada bata de laboratorio que apenas dejaba ver parte de sus pantalones de tela color bordó y sus zapatos de trabajo café, los cuales, junto con el par de guantes protectores y las gafas de seguridad que traía, le daban a la muchacha la apariencia de una verdadera científica.

-Hola, Lis. También me alegro mucho de verte y volver a casa luego de tanto tiempo.- Contestó Lincoln, quién, gracias a varios años de interacción con su prodigiosa hermana menor, tenía la facilidad de analizar y simplificar las palabras técnicas y algo frías con las cuales ella se comunicaba cuando no sabía exactamente cómo expresar sus sentimientos. -Es…raro que tú hallas sido la que me recibiese. Por lo general, tú siempre estás ocupada con algo a esta hora de la tarde, ¿No?- Comentó él, recordando que Lisa, más allá de trabajar de forma independiente, tenía una estricta política de trabajo que, en la mayoría de las veces, la llevaba a encerrarse y aislarse de todos la mayor parte del día, con contadas ocasiones en la que se reunía a comer, descansaba o realizaba actividades con alguno o todos los miembros restantes de su familia.

-Y lo estoy. Pero debido a la inesperada ausencia del resto de los ocupantes de esta vivienda, me he visto obligada a deponer mi atención de mi tema de estudio actual con el fin de realizar una actividad tan mundana como abrir la puerta.- Respondió la muchacha, sin poder ocultar un cierto aire de molestia ante lo que ella llamaría "Un despropósito total de sus capacidades".

Viendo eso, Lincoln se rasco ligeramente la cabeza, forzó una risilla y esbozó un "Lo siento" antes de preguntar de forma instintiva…

-Y, ¿En qué estás trabajando ahora?-

-Oh, me alegra que preguntes, hermano. Verás, con la ayuda de mis conocimientos en química, he estado trabajando en un suero que, de tener éxito, sería capaz de penetrar directamente en la psiquis humana y permitirle a este la capacidad de regular y dosificar adecuadamente las sustancias encargadas de lo que se denomina "El estado de ánimo", haciendo posible eliminar ataques de ira o mitigar adecuadamente el dolor de una pérdida, e incluso…- Estaba anunciando ella con gran entusiasmo y orgullo, revelando así los detalles y aplicaciones que tendría dicha invención, a la que Lincoln describiría en palabras simples como "Un Regulador de Emociones". Sin embargo, cuando Lisa se hubo encontrado a la mitad de su explicación, tanto ella como el chico, aun parado del lado exterior de la puerta, oyeron claramente provenir del segundo piso de la casa el sonido de una alarma sonando, seguido del ruido de una especie de lanzallamas, al cual luego le precedió una serie de extintores y finalmente un silencio absoluto posterior al sonido de una alarma que duró solo dos segundos y parecía indicar la finalización de algún procedimiento ya establecido.

Confundido por ello, el albino únicamente se quedó mirando en silencio hacia las escaleras y posteriormente al rostro de Lisa, una vez que esta última dejase de contemplar el origen de los sonidos y volviese a voltear su cabeza en la dirección de su hermano, llevándose de inmediato dos dedos al puente de su nariz para así dar a entender su molestia.

-Emm, Lisa…¿Qué fue eso?- Se aventuró a preguntar el chico, para así sacarse la duda de qué era exactamente lo que había ocurrido y a qué se debía el estado actual de su hermana.

-"Eso", Lincoln, es el sonido de una delicada y compleja fórmula química siendo sometida al protocolo de descontaminación de mi laboratorio.- Informó ella, visiblemente desanimada debido a ese contratiempo. -Muy probablemente debido a que se volvió inestable mientras tú y yo entablábamos esta conversación.- Acotó además, haciendo sentir inmediatamente muy mal a Lincoln, por ser un causante indirecto de dicho hecho.

-Yo…l-lo siento, Lis.- Se apresuró a disculparse el muchacho, a quien la culpa se le presentó casi de forma inmediata en el rostro, llevándolo a encogerse de hombros, doblar con pena las cejas y arrugar los labios, todo con el fin de compartir la tristeza de su hermana por la pérdida de su más reciente proyecto.

Ante eso, la castaña retiró sus dos dedos del puente de sus ojos, debajo de sus tan característicos lentes, dio un fuerte suspiro y dijo…

-Está bien. No es una gran pérdida. Un período de tiempo de un día es todo lo que necesito para recobrar mis avances hasta la fecha. Así que no te preocupes por eso, hermano.- Comentó finalmente ella, procurando así deshacerse de la culpabilidad de Lincoln ante dicho asunto, hecho que se vio reflejado debido a su siguiente frase. -Además, ya me urgía la necesidad de tomarme un descanso. Pasa y acompáñame en el comedor, prepararé una taza de café para ambos.- Dijo la castaña, antes de finalmente hacerse a un lado y permitirle a su hermano el ingreso a la casa.

Royal Woods. Casa de los Loud. Entrada principal. Interior.

-S-sí. Gracias, Lis. Un café estaría muy bien.- Comentó Lincoln, a la hora de recoger sus maletas del piso y entrar de una vez por todas a la residencia. -Por cierto, a todo esto, ¿A dónde es que fueron las demás? No es por darme aires, pero esperaba verlas a todas aquí para recibirme.- Preguntó el albino, tras dejar su equipaje junto a las escaleras de la casa, y voltearse para ver en la dirección de Lisa.

-Y estoy segura de que así habría sido.- Respondió Lisa, convencida de que sus otras hermanas sin duda habrían estado sumamente emocionadas con la llegada de su querido hermano mayor. -Pero desgraciadamente, debido a una inesperada serie de eventos, las otras tres integrantes que no ha salido de viaje actualmente se encuentran en actividades que las mantendrán lejos de casa hasta altas horas de la noche, e incluso hasta la mañana siguiente.- Informó entonces la castaña, a la vez que cerraba la puerta de la entrada e inclinaba la cabeza para que el reflejo de sus lentes impidiese ver la intención de sus ojos.

-¡E-espera! ¿Eso quiere decir que…?- Intentó preguntar un ahora nervioso albino, poco después de enderezar la espalda y observar como la puerta por la que había entrado se cerraba tras de sí, marcándole la sentencia de un muy mal augurio que solo se confirmó con la siguiente frase de su hermana.

-Si. Eso quiere decir que tú y yo pasaremos…- Comenzó a decir Lisa, al momento de echarle el seguro a la puerta, guardar la llave en uno de los bolsillos internos de su bata y voltearse para decir… -Un tiempo de calidad entre hermanos.- A la vez que una sonrisa, similar a la de un malicioso gato con un juguete nuevo, se hacía presente en el rostro de la científica que más de una vez lo había usado al chico, y a otros tantos miembros de su familia, como conejillo de indias humanos, siempre que sabía que no había autoridades de peso que la detuviesen. -Así que…¿Vamos por ese café?- Preguntó entonces, manteniendo esa misma sonrisa, a la vez que le indicaba a su hermano el camino hacia el comedor.

-C-Claro. Yo…voy detrás de ti, Lis.- Respondió Lincoln, quien, al saber que pasaría quién-sabe cuántas horas a solas con la científica, decidió aumentar abruptamente su nivel de precaución, ya que no quería terminar como parte de alguno de los infinitos experimentos que la chica tenía listos para probar en este tipo de situaciones. -Ok, Lincoln. ¡Esta NO es tu primera vez en este tipo de situación! Solo…¡Recuerda las reglas! ¡Ojos atentos, no darle la espalda y sobretodo…! ¡CUIDADO CON TODO LO QUE ELLA TE OFREZCA PARA COMER O BEBER!- Se dijo internamente el muchacho, mientras hacía memoria de todas las reglas de seguridad que él había descubierto para tratar con Lisa, a través de años y años de convivencia con esta última.

Estando ambos ahora en el comedor, Lisa procuró tener una buena y entretenida charla con su querido y recién llegado hermano mayor, en la cual abarcó temas tan ajenos y diversos como los numerosos proyectos que había realizado, como de cosas más recientes y de un mayor interés para el chico, como lo serían las razones por las cuales sus hermanas iban a estar fuera de la casa ese día. En el caso de las gemelas, ambas habían sido llamadas por sus respectivos trabajos, ya que ese día se daría lugar a una carrera especial que serviría para marcar el inicio de la temporada de verano, un evento tan grande, tan longevo y exigente que fácilmente mantendría a ambas muchachas fuera de la casa y enfrascadas en un desfile lleno de trozos de caucho de las ruedas, humo fruto de los numerosos tubos de escape, y un sinfín de vitoreos de fanáticos de todas las edades. Y en cuanto a Lily, ella directamente nunca hubo vuelto de la escuela tras haber ido a ella a la mañana, pero la razón era que ya de ante mano había hecho planes para ir a hacer su tarea y, posteriormente, quedarse a pasar la tarde y participar en una pijamada de dos en la casa de una de sus amigas.

La castaña le había hecho saber estos dos hechos al albino mientras ella degustaba gustosamente de su taza de café, mientras observaba como Lincoln le demostraba un efusivo nivel de interés, el cual le servía como excusa para no beber de la bebida, muy seguramente adulterada, que él tenía ahora entre sus manos. Sin embargo, escuchando dicha explicación por parte de su hermana, el chico, sonriente y animado en el exterior, no pudo evitar ser iluminado por una idea luego de oír las más que oportunas razones por las cuales él y la poco escrupulosa científica se habían quedado solos en la casa.

-Hubiese dado cualquier cosa…¡LO QUE SEA!…con tal de haberme enterado de esto ANTES de entrar a la casa.- Se quejó mentalmente el albino, sin poder desprenderse de la sospecha de que las tres chicas habían ocupado su agenda adrede, con el fin de no permanecer en casa tras la salida de sus padres, y regresar a la misma únicamente luego de que su hermano mayor hubiese llegado. -En serio, ¿Ninguna de las tres pudo enviarme aunque sea UN mensaje? Ahora mismo podría estar en una cafetería, tranquilo, esperando a que todas ellas volvieran. Y no aquí, con temor de darle un solo sorbo a…- Estaba reprochándole él internamente a sus hermanas, a la vez que le dedicaba una mirada de desconfianza a la taza ya tibia de café entre sus manos, un acto que, si bien fue breve, no pasó desapercibido por la perspicaz y penetrante mirada de su hermana, la genio.

-¿Existe algún tipo de disconformidad con tu bebida, Lincoln?- Preguntó Lisa, luego de caer en cuenta de que, desde su regreso de la cocina, el chico frente a ella no había tomado ni un sorbo de la bebida que ella le había preparado.

-¿¡Q-que!? ¡C-claro que no, Lis! ¡E-es solo que…! ¡T-tú sabes, estaba esperando que se enfríe para…! Para…- Se apresuró a responder él, mientras buscaba un pretexto por el cual justificarse que no sea "Tengo miedo de que me envenenes", el cual finalmente acabó por llegarle. -¡P-porque hoy quisiera beber algo de café helado! ¡Si! ¡Eso! ¡H-hoy hace calor, así que estaba esperando que esto se enfríe para así pedirte algo de hielo!- Declaró finalmente el albino, quien no pudo evitar arreglarse el cuello de la camisa numerosas veces y sudar la gota gorda por la ansiedad que sentía ante esta situación.

Lisa le dedicó entonces a su hermano una breve pero intensa mirada, en la cual arrugó ligeramente la cara y entrecerró los ojos, provocando que otra gruesa gota de sudor se deslizase por un costado del rostro impasible, expectante y sonriente del albino.

-Mmm…ya veo. Observando tu nivel actual de sudoración, sin duda algo "Refrescante" sería de mayor ayuda para tu organismo.- Dijo finalmente la joven científica, poco antes de recibir un efusivo "¿¡V-verdad que sí!?" por parte de su hermano, el cual la motivo a ponerse nuevamente de pie y decir… -Iré a la cocina a buscar el hielo y un vaso que se adecue de manera más efectiva al formato de bebida que has elegido. Volveré enseguida.- Antes de darse media vuelta y desaparecer tras el umbral que dividía el comedor del cuarto antes mencionado.

-T-tomate tu tiempo. Jejeje.- Acotó Lincoln, mientras cerraba los ojos y saludaba con su mano a la castaña, hasta que esta finalmente hubiese desaparecido de su línea de visión. Acto seguido, el abrió los ojos y estiró la cabeza chequeando el perímetro, para así luego incorporarse a su silla, tomar nuevamente su taza de café e, inmediatamente después, introducir la punta de uno de sus dedos en ella y batir ligeramente el contenido de la misma por espacio de unos segundos. -Me alegro mucho de traer conmigo este esmalte "Detector de drogas" que descubrí gracias a Lori.- Se dijo a sí mismo el muchacho, mientras un fugaz recuerdo de su hermana mayor, instruyendo a Leni y a todas las menores que ella acerca de la existencia y uso de dicho maquillaje especial; originalmente pensado para detectar tragos adulterados ofrecidos por extraños en fiestas con el fin de evitar violaciones por parte de estos últimos; el cual no solo acabó por servir a su propósito original, sino que además evitó que ellas y Lincoln acabasen cayendo presa de uno de los experimentos de Lisa. -Ahora…veamos si esto es seguro.- Comentó en su mente el chico, a la hora de retirar su dedo de la bebida y observar si la única uña que él llegó a pintar, en el breve período de tiempo que quedó a solas mientras Lisa preparaba los cafés, cambiaba de color ante la presencia de algún químico extraño.

No obstante, los segundos pasaron y para sorpresa y fortuna del albino, ningún cambio destacable se había hecho presente en la pintura especial que cubría su uña, razón por la cual, el parpadeó repetidamente debido a la impresión e incredulidad de dicho hecho, el cual le llevó a levantar la taza, por vez primera, llevar la misma a la altura de su nariz, olfatearla un poco para así darle un último chequeo a la misma y, finalmente, llevársela a los labios y probar un poco de la misma, todavía con ligeras dudas en su cabeza. Los segundos pasaron y, luego de saborear, degustar y tragar un pequeño volumen del líquido dentro de su boca, el muchacho declaró…

-Vaya, esto esta…muy bueno, me pregunto qué clase de café habrá…¡Auch!- Gritó él, quien, en medio de su soliloquio acerca del sabor de la bebida, fue sorprendido por un dolor en el cuello propio de, lo que pensó, fue el piquete de una abeja o algo parecido. Más sin embargo, al momento de llevar su mano hasta el origen de este, Lincoln se encontró con que, lo que sea que lo hubiese "Picado" poseía dos plumas, con las cuales reducir la resistencia al viento y volar con mayor facilidad. Reconociendo rápidamente de que se trataba dicho objeto, el albino giro la cabeza en la dirección en la que se hallaba el agujero que guiaba hacia la sala de estar, en el cual se encontraba Lisa, asomando parte de su cuerpo por uno de los costados de este y sosteniendo en sus manos algo que él llamaría una "Cerbatana de alta tecnología". Dicha visión y la repentina sensación de somnolencia que le llegó hizo que Lincoln mirase hacia el frente y dijese… -Oh. Debí…haberlo…imagina…- Antes de que sus párpados se cerrasen y él cayese presa de un sueño de una obvia naturaleza anestésica.

Una vez el muchacho se hubo dormido, Lisa, aun con su peculiar cerbatana en la mano, se acercó al cuerpo inconsciente de su hermano, le quito el dardo de su cuello con sumo cuidado y sacó del interior de uno de los bolsillos de su bata, un vaso alargado y alto, con numerosos cubos de hielo en su interior, en el cual procedió a verter el contenido de la taza sin terminar de Lincoln. Y, tras haber presentado la peculiar bebida que el ahora durmiente chico le había pedido y darle a esta un ligero sorbo, Lisa exclamó, con toda la calma del mundo…

-¡Haa! Tenías razón, Linc. Hoy es un muy buen día para un café helado.-

Royal Woods. Casa de los Loud. Laboratorio Secundario de Lisa.

Paso algo de tiempo, no se sabe exactamente cuánto, antes de que Lincoln finalmente recobrase la consciencia. Cuando el albino hubo abierto los ojos, lo primero con lo que se encontró fue el hecho de que, durante su siesta involuntaria, él había sido transportado hasta un cuarto extraño que, si bien le daba la impresión de parecerle familiar, este último no acababa de encajar en algún lugar al que él haya estado antes. En dicho lugar, se podían apreciar toda clase de cosas de índole científica, tales como computadoras, servidores físicos, mesas de trabajo con partes mecánicas, y otras tantas cosas que Lincoln no pudo alcanzar a distinguir desde la posición en la que se encontraba, ósea, recostado en lo que bien podría ser la cama más dura e incómoda del mundo o una mesa de trabajo.

-C…carajo. Y ahora…¿Dónde…es…?- Trató de preguntarse internamente él, a la vez que intentó incorporarse sobre el lugar en el que reposaba, únicamente para darse cuenta de que estaba firmemente amarrado de los tobillos y las muñecas, impidiéndole así cualquier tipo de posibilidad de despegar otra cosa que no fuese su torso del sitio en el cual había sido colocado. Sin embargo, y aun cuando este hecho de por sí ya era motivo de incertidumbre, lo que acabo por llamarle más la atención al chico fue otra cosa de la cual no tuvo tapujos en comentar a continuación. -¡LISA! ¡SÉ QUE ESTÁS AHÍ EN ALGUNA PARTE! ¡ME PUEDES DECIR DÓNDE ESTOY Y PORQUE CARAJOS ESTOY ATADO Y DESNUDO!- Vociferó un molesto Lincoln, mientras sentía como una ligera correntada de aire fresco circulaba casualmente por la parte baja de su entrepierna, chocándose directamente contra sus bolas y refrescando una gran parte de su, en ese momento, inerte pero notablemente dotado miembro viril, el cual reposaba plácidamente sobre los testículos del muchacho.

Fue tras haber exclamado esa frase a modo de queja, que poco después la peculiar superficie en la que reposaba y era sujeto el chico comenzó a moverse, no solo girando un total de ciento ochenta grados sobre su base, sino también reclinando hacia el frente la rígida plancha semi-acolchada en la que Lincoln se hallaba firmemente amarrado, haciendo así que, poco a poco, la cabeza de este último se elevase hasta que la mesa se hubo inclinado lo suficiente como para considerar que el chico sobre ella se encontraba prácticamente parado.

Una vez incorporado y tras haber dado media vuelta con respecto a su posición inicial, el albino se encontró finalmente cara a cara con dos cosas; siendo la primera de ellas una gran serie de televisores antiguos, distribuidos de manera cuidadosa para así formar un cuadrado de cuatro por cuatro, que, debido a su cercanía del mismo, abarcaba gran parte de su campo de visión; y la segunda de ellas, y para él, la más importante en ese momento, con la chica castaña de lentes responsable de haberlo traído ahí en primer lugar, la cual, en ese momento, se encontraba sentada y parecía estar tecleando una serie de notas con una tableta electrónica que ungía a modo de anotador en sus manos.

-Es grato ver que hayas recobrado finalmente el conocimiento, hermano.- Dijo de forma despreocupada la muchacha, al momento de hacer un clic sobre la pantalla de su dispositivo y, luego de hacer una breve comparación, comentar… -Tal vez te alegre saber que, dentro de todo el núcleo familiar en el cual he sido capaz de suministrar este anestésico, tú has demostrado poseer, de forma simultánea, el mayor tiempo de oposición y el menor tiempo de recuperación ante los efectos del mismo. Así que, felicidades por ello. Tú nunca dejas de sorprenderme cada vez que te uso como sujeto de pruebas.- Terminó de decir ella, solo para luego levantar la cabeza y encontrarse con la mirada de un más que irritado Lincoln, el cual parecía decirle a gritos "No. Me. Importa. ¡SOLO SUELTAME!". Notando eso, Lisa decidió aclararse la garganta y desviar la conversación hacia otra dirección. -Ahora bien, con respecto a las preguntas que habías hecho con anterioridad, actualmente te encuentras en mi segundo laboratorio de investigación, ya que el primero todavía sigue en obras luego de la descontaminación de hoy a la mañana. El mismo se haya ubicado en lo que una vez fue el cuarto de un par de nuestras dos hermanas mayores, más precisamente hablando, de las que compartían la característica de tener el cabello castaño.- Informó ella, haciendo obvia referencia a Luna y Luan, quienes desde siempre habían poseído un cuarto que, en palabras de Lisa, se encontraba estratégicamente ubicado en una posición idónea para así transitar por el pasillo del segundo piso, el baño y las escaleras hacia abajo, algo que, según sus cálculos, le ahorraría a una genio como ella varias horas que luego podría emplear en trabajo.

-Así que mamá y papá finalmente cedieron a eso. Lástima por Lola y Lana.- Acotó en su cabeza el albino, tras recordar que, en sus últimos días antes de partir a la universidad, la chica genio y las gemelas se habían disputado acaloradamente la ocupación de aquel cuarto dejado atrás por sus hermanas, con el cual, finalmente ellas podrían reclamar su derecho de ser las últimas en tener un cuarto propio.

-Y…en cuanto a tu estado actual de desnudez, la razón tras ello es algo más "Compleja". Pero, en resumen, es algo necesario con el fin de acabar con una investigación que llevó a cabo desde hace algunos años.- Declaró finalmente Lisa, dando así una respuesta a la segunda pregunta dicha por el albino, quien de inmediato palideció ante el terrible sentimiento que esa explicación le causaba.

-¿Una…investigación? ¿D-de qué tipo?- Se aventuró a preguntar Lincoln, mientras sentía como su mal presagio solo iba acrecentándose más y más.

Ante dicho comentario, Lisa sonrió ligeramente antes de ponerse de pie y marchar en la dirección del albino, terminando finalmente justo al lado de este antes de responder.

-¡Me alegro que hayas preguntado! Verás, Linc, a lo largo de los años, y gracias a una serie de cámaras y micrófonos cuidadosamente escondidos y distribuidos a lo largo de toda la propiedad y en algunas de las pertenencias de nuestras hermanas, yo he sido capaz de "Documentar" ciertos momentos en los cuales tuvieron lugar ciertos actos que, a todas luces, serían mal vistos por la sociedad común, pero que, a mis ojos, tienen un gran potencial como materia de estudio.- Contestó de manera tranquila ella, mientras que, muy por el contrario, Lincoln temblaba de miedo en antelación a lo que parecía estar insinuándole su hermana. -Así que ahora, ¡Maravilla tus ojos con lo que tal vez sea el registro mejor realizado hasta la fecha de una verdadera, consentida y constante relación sexual incesto-fraternal!- Declaró ella, al abrazarse ligeramente al cuello de Lincoln con el brazo con el cual sujetaba su tableta, mientras que con el otro se dedicaba a hacer maromas y apuntar hacia los televisores frente a ella, con el fin de anticiparse al momento en el cual presionó un botón en el dispositivo de su mano opuesta para así encender de forma simultánea las pantallas y revelarle a su hermano el sinfín de películas que ella había recolectado con el pasar de los años.

Y así fue como, de un segundo para otro, la enteridad del campo visual del albino fue llenada por toda clase de videos protagonizados por él y sus hermanas, en medio de lo que, desde siempre, había pensado que se trataban de unos momentos íntimos y privados, de los cuales, en su enorme mayoría, no existiría registro alguno. Pero al ver tan enorme cantidad de los mismos, grabados a veces desde un ángulo y distancia alejado, y otras ya de lleno desde el punto de vista de él o de sus hermanas; sumado al hecho de tener una sinfonía compuesta de una infinidad de jadeos y/o comentarios sexys; causó en el joven no solo una reacción de miedo ante lo que su poco escrupulosa hermana tuviera planeado hacer con ellos, sino también una inevitable sensación de excitación al atestiguar tal bello compilado de sus hazañas sexuales con el paso de los años.

-Entonces…¿Tienes algo que comentar con respecto a esto, hermano?- Preguntó una serena Lisa, tras haberse separado ligeramente del cuerpo del chico, con el fin de darle una "Mejor mirada" a este mientras hablaba, por no decir, atestiguar cómo la masculinidad del aun impactado muchacho crecía y se endurecía, ya sea por miedo o simple y llana excitación por lo que tenía frente a sus ojos.

-Oh. Por. ¡DIOS!- Vociferó en su cabeza Lincoln, quién en ese momento, y debido a la anonadante naturaleza de la situación, tenía los dos ojos abiertos como platos y había hecho caso omiso a lo que sea que la castaña hubiera intentado decirle, ya que él estaba convencido que la razón detrás de esta revelación no era otra más que la de chantajearlo. -E-esto es…¡Malo! ¡Muy, MUY malo! ¡Con esto, Lisa literalmente nos tiene a todos a su merced para hacer lo que ELLA desee! ¡N-nuestra vida se acabó y todo por culpa mía y de esta…! ¡Esta…! ¡COSA!- Continuó monologando él, al momento de desprender por un segundo su vista de las comprometedoras y lascivas imágenes enfrente suyo, para así darle una mirada a su, en ese momento endurecida polla, y recibir un nuevo comentario de Lisa, al cual nuevamente ignoró en pos de seguir adelante con su rabieta interna. -¡Quién sabe lo que irá a pedirme ahora! Pero algo es seguro, ¡Ella seguro me usará ahora como un conejillo de indias humano y…!- Siguió maldiciendo y pataleando mentalmente el chico, poco antes de escuchar una frase por parte de su hermana que logró penetrar finalmente en su ensimismada y caótica cabeza, haciéndole perder de inmediato el hilo que había mantenido hasta ahora.

-Muy bien, con eso creo tener ya todo lo que necesito. Eres libre de irte ahora, Lincoln.- Comentó de forma tranquila la muchacha, mientras parecía estar tomando notas de algo, impidiendo así que ella pudiera dirigirle la mirada a su hermano mientras hablaba.

Al oír eso, la reacción del albino fue primeramente la de un pequeño "¿Ah?" en señal de confusión, el cual, rápidamente se vio opacado por la aún más sorpresiva reacción que él tuvo al momento de ser liberado de sus ataduras con un simple "Clic" dado en la tableta de su hermana, quien luego le reafirmó…

-Lo que oíste. Eres libre de irte. Te agradezco por suministrarme los datos finales para mi investigación.-

Sobra decir que, la segunda vez que esas palabras, técnicamente liberadoras, hicieron eco en la mente de Lincoln, estas hubieron tenido un mayor impacto en él, provocando que su accionar fuese mucho más desbocado e intenso en esta ocasión.

-¿¡QUE!? ¿¡L-LO DICES EN SERIO!?- Preguntó él, todavía incrédulo de poder salir de lo que parecía ser una apremiante situación con tal facilidad.

-Como dije, ya tengo lo que quería, así que no veo razones para seguir reteniéndote. ¿Es que acaso tú tienes problemas con eso?- Cuestionó Lisa, demostrando un ligero interés por el hecho de que Lincoln desconfiase tanto de su afirmación.

-¡Espera! ¡R-retrocedamos un poco! ¿¡Ok!? ¿¡Quieres decir que tú me anestesiaste, me trajiste hasta aquí, me amarraste y me enseñaste toda esa colección de videos comprometedores, solo para ver mi reacción y luego dejarme ir sin más!? ¿¡No vas a chantajearme para que haga o deje que me hagas algo con tal de evitar que hagas algo malo con esa colección que tienes!?- Insistió el albino, buscando clarificar cualquier posible malentendido que hubiera, con el fin de no arrepentirse luego por haberse ido sin una mayor explicación.

Ante esa afirmación por parte de su hermano mayor, Lisa levantó una ceja con interés y no tuvo tapujo alguno en responder…

-¿Realmente crees que YO haría algo así?- Preguntó ella, dándole luego una pequeña pausa al albino para pensar en ello. -Pfft. Por favor, Lincoln. Creo que me conoces lo suficiente como para saber que yo no recurriría a esa clase de artimañas infantiles con el fin de obtener lo que quiero. Yo soy más del tipo que consigue lo que desea por sus propios métodos, así que, depender de algo tan retrógrado como un chantaje sería algo demasiado simple y burdo viniendo de mí, ¿No crees?-

Lincoln meditó detenidamente acerca de esto y llegó a la conclusión de que, dejando de lado el gran ego de la muchacha, la afirmación de esta última no carecía totalmente de sentido. Era cierto que ya desde sus más tempranos años Lisa había mostrado un nivel de autosuficiencia abrumador, al punto en que solo algunas de las muchas restricciones y manierismos infantiles propios de su edad habían sido lo único que había impedido que la castaña se emancipará de su familia a la tierna edad de cuatro años. Así que, al pensarlo con claridad, parecía lógico imaginar que difícilmente habría algo que el chico tuviera y que su brillante hermana no pudiera conseguir por otros métodos ajenos.

-S-supongo que sí, Lis. A lo mejor…tal vez si haya malinterpretado las cosas.- Dijo un Lincoln visiblemente más tranquilo, pero aun con una más que obvia sombra de duda en su rostro, mientras se dedicaba a cubrir y empujar hacia abajo su insistentemente erecta masculinidad con ambas manos con el fin de evitar que aquella situación sea todavía más incómoda de lo que ya de por sí era. -Pero vamos, considerando la forma en que me trajiste aquí, lo que me mostraste que tenías "Documentado" y la constante mención sobre esos "Datos faltantes"; de los cuales no me has dicho nada aun; harían pensar a cualquiera que tenías pensado pedir algo a cambio de no mostrarle estas cosas a nadie.- Afirmó el chico, haciendo énfasis en lo que todavía no le cuadraba de la explicación y buscando, de algún modo, quitarse el mal presentimiento que todavía yacía fuertemente presente en su espina.

-Oh. Ya veo. Viéndolo así, creo que ese podría ser una confusión bastante válida viniendo de ti, por la cual debería ofrecerte una disculpa por ello.- Consideró la muchacha, tras ver las cosas desde el punto de vista del chico, poco antes de continuar. -Así que bien, lamento haberte asustado inútilmente tras apenas regresar aquí a la casa, Linc. ¿Sin rencores?- Preguntó entonces ella, al momento de extender su mano en señal de buena fe y confianza hacia su hermano.

Lincoln, todavía dudando, observó por uno o dos segundos la mano abierta de su hermana, poco antes de levantar una de las suyas y llevarla a su dirección, intercambiando un breve apretón de manos, mientras le dedicaba a la muchacha una clara mirada de sospecha al no saber exactamente qué estaba tramando aun.

-Está bien. Disculpa aceptada. Solo…prométeme que no le mostraras a nadie nada de esto, Lis.- -Y, de ser posible, trata de no hacerme muchas preguntas al respecto. Esta no es una parte de mi vida que me gusta discutir con los demás.- Dijo y pensó el albino, mientras realizaba el apretón de manos y observaba y oía con algo de vergüenza y muy por lo bajo lo que acontecía en varios de los videos que aún se reproducían en las pantallas, los cuales continuaban causando una reacción contradictoria en la zona de la ingle.

-Oh. Descuida, hermano, te prometo que esto será algo que quedé solo entre tú, yo y los miembros de la academia de ciencias psico-analíticas a la cual decida presentar esto como mi tesis.- Afirmó de manera despreocupada la joven, quien no pareció advertir que dicha frase causaría un nuevo exabrupto por parte de su hermano.

-¿¡QUE PIENSAS MOSTRARLE QUÉ A QUIENES!?- Gritó de forma desaforada el albino, poco antes de separar su mano de la de Lisa y comenzar a realizar un repetido movimiento de negación con sus brazos, a la vez que decía… -¡No! ¡No! ¡NO! ¿¡QUE!? ¡OTRA VEZ! ¡QUIERO QUE ME REPITAS Y EXPLIQUES ESA ÚLTIMA PARTE OTRA VEZ!-

-Bien.- Respondió con cierto fastidio Lisa, quien, para dar a entender dicha idea, no tardó en hacer girar brevemente sus ojos, poco antes de comenzar la explicación solicitada por su hermano. -Verás, Linc, con el paso de los años en los cuales he estado recopilando y almacenando los variados encuentros de esta…"Índole" entre tú y nuestras hermanas…- Relató ella, al momento de dar unos pasos en la dirección de los televisores, señalar con la mano extendida lo que sucedía en uno de ellos y arreglarse los lentes antes de seguir. -He notado un significado aumento afectivo en la relación fraternal entre ustedes, algo que no existía a tal nivel previo a la realización del acto sexual entre ambas partes.- Prosiguió la muchacha, esta vez llevándose ambas manos detrás de la espalda, cerrando los ojos y comenzando a caminar justo al lado de los aparatos transmisores y las eróticas imágenes que en estos se proyectaban. -Esto a mí me resultó cuando menos curioso, y me motivó a continuar recopilando cada vez más y más datos a medida que un nuevo encuentro era realizado. Por cierto, he de agradecer al notable apetito sexual tanto tuyo como de las otras por permitirme reunir tal basto y variado número de pruebas a lo largo de los años.- Se tomó la molestia de recalcar ella, al momento de girarse en dirección a Lincoln y dedicarle una ligera sonrisa que solo hizo que este sintiese algo de vergüenza, se sonrojará y desviará la mirada antes de que ella finalmente continuase. -Y a lo que llegué, luego de años de exhaustiva observación y análisis, es que existe una correlación directa entre las relaciones sexuales Incesto-Fraternales y la relaciones cotidianas o "Normales" realizadas día a día por los individuos participantes de dichas actividades, demostrando que, bajo ciertas condiciones y una más que satisfactoria atención a las necesidades sexuales de aquellos involucrados, los mismos presentarán un sorprendente aumento en sus capacidades de convivencia interpersonal y un abrumador decaimiento en peleas o "Choques" que ambas partes presentaban con frecuencia, previo a la realización del acto sexual antes mencionado.-

Dicho de otra forma, según Lisa y las conclusiones a las que había llegado luego de años de "Investigación", ella afirmaba que, al darse placer mutuo, satisfactorio y repetido, tanto Lincoln como sus hermanas mayores y Lucy, habían aprendido a llevarse mejor entre sí a un punto en el cual era raro verlos discutir por cosas que, otrora, siempre terminaban con acaloradas discusiones o enfrentamientos físicos inclusive.

-Ok…creo que TAL VEZ tengas un punto ahí.- Dijo Lincoln, quien, tras traducir en sus palabras la explicación científica de la muchacha, y admitir que era cierto que él y las otras se habían comenzado a llevar mejor y eran más unidos, metafórica y literalmente hablando, conforme seguían adelante con sus sesiones de sexo casuales. -Eso sí. Pero ahora dime, ¿¡Que rayos es eso de querer prestarle algo así, EN FORMA DE TESIS, a una academia de psico-no-sé-qué, EH!?- Preguntó entonces el albino, encarando de una vez el verdadero problema presente en dicho asunto.

-"Psico-análisis".- Corrigió la castaña, al levantar un dedo en el aire, para enfatizar la correcta pronunciación de la palabra, poco antes de dar una verdadera respuesta a la pregunta hecha por su hermano. -Y la razón es simple. Un estudio de este peso, tan detallado y complejo acerca de un tema tabú de la sociedad moderna, como lo es el incesto, pero que ha estado presente desde la antigüedad, sin duda me hará merecedora de un doctorado y un prestigioso puesto dentro de la comunidad psicológica. Dos cosas que me han sido negadas por mi supuesta "Falta de capacidad de conectarme o interactuar con personas normales".- Explicó ella, repitiendo con ironía lo que ya un sinnúmero de profesores y especialistas de la rama le habían estado diciendo y usando como justificación para no darle un doctorado a la muchacha, aun cuando esta poseyera todos los conocimientos escritos sobre la materia.

-¿¡Solo por ESO!? ¿¡REALMENTE VAS A HUMILLARNOS Y A EXHIBIR ANTE EL MUNDO LA INDECOROSA INTIMIDAD DE TUS HERMANOS; CORRIENDO EL RIESGO DE ARRUINARNOS LA VIDA O HACER QUE ARRESTEN A MÁS DE UNO DE NOSOTROS; SOLO PARA CONSEGUIRTE OTRO MALDITO DOCTORADO!?- Preguntó con una mezcla de temor, enojo e incredulidad el chico, incapaz de imaginar que incluso Lisa pudiese llegar a tales extremos.

-Tch. Por favor, Linc. Yo nunca les haría algo así.- Refutó ella, haciendo un ligero gesto de negación con su mano, poco antes de cruzar una mirada con su hermana y ser abrumada por unos ojos penetrantes y afilados que parecían decirle "¿Pero…?", esperando escuchar cómo presentaría dicha cinta sin que esta tuviese repercusiones. -Esto que ves aquí es la versión "Cruda" y sin censura de mi investigación, tengo otra en la cual tanto los rostros, como la mención de nombres han sido ocultos con el fin de proteger su reputación. Y, a la hora de presentar todo, diré que las personas en el video son participantes anónimos, así que no tienes de que preocuparte.- Afirmó la muchacha, confiada y segura de que eso sería más que suficiente para convencer a Lincoln, pero…

-Aun así, Lis, el solo saber que esa cosa será vista, exhibida y estudiada por quién-sabe cuántos loqueros y estudiantes de psicología será algo muy, muy embarazoso, no solo por mí, sino también por todas las demás.- Le contestó él, poniendo en evidencia lo endeble y poco razonable que era, desde su punto de vista, el plan de la chica. -¡Por favor! ¡Ponte en nuestro lugar! ¡Nadie en su sano juicio creería que ser "Objetivo de estudio psicológico" es algo "Bueno"!- Recalcó para sí mismo en su cabeza, resaltando la parte que más le molestaba de ello, mientras que por fuera trataba de mostrarse comprensivo y amigable con el fin de convencer a la chica de desistir de sus planes.

Lisa, tras oír eso, se muestra pensativa por espacio de algunos segundos, dentro de los cuales parecía estar analizando a detalle los "Pros" y "Contras" que suponían para ella y para el resto el presentar o no los frutos de tantos años de investigación.

-Mmm…creo que entiendo lo que dices, Linc. Pero, por otro lado, llevó años observando y estudiando este peculiar y atípico fenómeno del comportamiento presente dentro de mi familia. Y justo hoy, que finalmente había logrado reunir los datos referentes a el tamaño y el tiempo de reacción final de mi "Sujeto masculino", ¿Vienes tú a decirme que me olvide de todo y lo guarde dentro de un archivo en el cual ni una sola persona sea capaz de verlo?- Preguntó Lisa, quien, aun en este punto, seguía mostrándose renuente ante la idea de desperdiciar algo que ella consideraba una novedosa y sumamente interesante investigación que prácticamente le había caído del cielo.

-Joder. Esta chica NO va a ceder de forma fácil. Su deseo por "Destacar" en otro campo de ciencias es más fuerte que su deseo de no humillar a su familia.- Se dijo para sí, a la vez que observa cómo otro intenso debate interno parecía volver a desatarse entre la mente racional y lógica de Lisa y su parte más "Humana" y comprensiva, siendo notorio el hecho de qué parte estaba pesando más con solo ver la forma en que la muchacha parecía estar frunciendo el entrecejo y suspirando con fastidio mientras pensaba. -No me va a quedar más opción que convencerla de presentar algo más a modo de tesis. Lo cual…solo me deja una cosa por hacer.-Continuó monologando él, segundos antes de dejar salir un fastidiado suspiro de la comisura de sus labios y comentar… -Espero que las otras aprecien esto que estoy a punto de hacer.- Antes de finalmente ponerse de rodillas en el piso y exclamar. -De acuerdo, escucha, Lis, si tú me haces el ENORME favor de NO presentar esta cosa a NADIE, yo, en pleno uso de mis facultades mentales y físicas, me ofreceré VOLUNTARIAMENTE a ser sujeto de pruebas de CUALQUIER COSA que tú tengas para probar. Sin importar que tan descabellada, controversial y perturbadora sea.- Ofreció el albino, sabiendo de sobra que su hermana rara vez era capaz de contar con un sujeto de pruebas que no solo no estuviera protegido por agencias de protección animal, sino que voluntariamente se disponía a "Poner las manos en el fuego" en pos de ayudar a su querida ciencia a progresar.

Escuchando dicha oferta, en la cual los puntos más destacables y "Tentadores" fueron intencionalmente remarcados por el chico, Lisa solo pudo darle un abrupto final a su debate interno, acomodarse los lentes en señal de interés; ocultando sus pupilas y dejando entrever solo un pequeño reflejo a través de estos; antes de preguntar…

-¿Lo…que sea?…¿Sin rechistar?…¿Sin demandas?…Yyyyy ¿Por propia voluntad?-

Al ver eso, Lincoln sintió un ligero escalofrío recorriéndole la espalda, ya que podía notar que, luego de su propuesta, él había pasado de ser visto y percibido como una persona por parte de su hermana, a ser solo un trozo de carne sobre el cual esta última saltaría al momento de escuchar una segunda confirmación.

Fue así que el albino, temeroso y dudando de si esta realmente sería una buena decisión, trago una buena cantidad de saliva y respondió…

-S-sí. Así es. Entonces…¿Tenemos un trato?-Preguntó, al momento de levantar la cabeza y ofrecer una mirada de falsa determinación a la castaña, la cual lentamente fue desapareciendo y deformándose en un rostro impasible tras atestiguar el momento en el cual la joven científica comenzó a carcajear de un modo, en un principio, lento, que poco a poco fue ganando fuerza hasta convertirse en una fuerte risa propia de cualquier científico loco o doctor malévolo perteneciente al mundo del cine o los cómics. Solo para finalmente rematar lo poco que quedaba de su supuestamente férrea voluntad al dirigir una perturbadora y deformada sonrisa que solo aparecía en el rostro de la chica cuando ella realmente se emocionaba por algo, cosa que solo había sucedido un par de veces en su vida.

-Muy bien, hermano. He decidido aceptar tu más que gentil y tentadora oferta. A decir verdad, las restricciones legales que suponen el haber alcanzado la "Mayoría de edad" me había dificultado la tarea de conseguir nuevos "Especímenes" con los cuales llevar adelante pruebas de campo.- Afirmó Lisa, revelando así el principal impedimento por el cual el secuestro y desentendimiento de los derechos humanos ajenos ya no formaban parte de su comportamiento cotidiano a la hora de "Testear" sus invenciones sin consentimiento previo del sujeto. -Pero ahora…Jujuju. Siento que mi corazón no cabe en sí de la emoción.- Se volvió a carcajear ella, esta vez mientras mantenía su sonrisa y se llevaba ambas manos tras la espalda, dedicándose entonces a ver por lo bajo a su nuevo conejillo de indias humano. -Y sabes…creo tener en mente una prueba más que perfecta para ti, hermano mayor. Jujuju.-

Minutos después…

Pasados unos minutos, dentro de los cuales, la escena en el cuarto ligeramente cambió. Nuevamente, Lincoln se encontraba postrado en la mesa con mordazas en la cual se había despertado, solo que con la garrafal diferencia de que esta vez él estaba significativamente más tranquilo y que, en ese preciso momento, una de sus manos se encontraba libre, para así firmar una serie de papeles que Lisa le había prestado, en los cuales se estipulaban cosas como su consentimiento a participar, la renuncia legal a demandar por daños o perjuicios, y un papel extra que contenía las bases de su trato, incluyendo aquello que ambas partes se habían prometido con este; todos obviamente redactados por Lisa, quien desde hacía un año ya estaba matriculada y certificada para redactar y notariar dichos documentos de forma completamente legal.

-Muy bien, ahora solo coloca una última firma aquí yyyyyyy, ¡LISTO! Ya con eso estamos listos para empezar.- Afirmó la castaña, quien, en cuantito vio como todas las formalidades habían concluido, rápidamente apartó los papeles correspondientes a estas y sonrió de oreja a oreja al momento de ir a guardarlos a algún lugar dentro de la habitación, dejando a un casi inmóvil Lincoln solo con sus pensamientos.

-Ok. Está hecho. Ya NO hay vuelta atrás. Solo me queda esperar y ver con qué me irá a salir Lisa esta vez.- Comentó en su mente el muchacho, quien, más allá de estar convencido de lo que hacía, él no podía desprenderse del miedo que le causaba ser el sujeto de pruebas de una de los inestables, y muy frecuentemente dañinos, experimentos de su hermana. -De ser posible, espero que no sea nada ahí abajo. Aunque…el hecho de que ella insistiera en amarrarme así, sin dejarme siquiera ponerme ropa interior es…muy desalentador.- Acotó, poco antes de dirigir su vista hacia su hombría, la cual, si bien se había calmado luego de que Lisa apagase los televisores para así concentrarse en la elaboración de los papeles, la misma se encontraba lista y a la espera de reaccionar ante la más leve estimulación.

Por su parte, mientras el albino tenía su pequeño soliloquio, Lisa había acabado de resguardar los papeles dentro de un archivero que uno fácilmente podría confundir con un vehículo blindado luego de apreciar lo gruesas y reforzadas que eran sus paredes, algo que daba a entender la importancia que tenían los documentos que la muchacha ahí guardaba. Pero en fin, el caso aquí era que, tras proteger y cerrar bajo llave los papeles, una Lisa, todavía sonriente, se había dado media vuelta y fijado su mirada en su querido "Voluntario", quien rápidamente advirtió dicho hecho debido a lo intensa que suponía la mirada de la castaña, la cual ya estaba marchando en su dirección.

-A-aquí viene. ¡Haaaa! ¡Qué nervios!- Alcanzó a pensar él, momentos antes de que su hermana llegase a su lado, le indicase que colocara la muñeca dentro de la abrazadera metálica y ajustase la misma poco antes de exclamar…

-Excelente. Ya está todo listo entonces.- Segundos antes de iniciar la presentación de lo que sea que ella estaba dispuesta a probar en él ese día. -Ahora…¡Regocíjate al ser el primer Homo Sapiens en probar lo que bien podría ser la cura definitiva a la falta de libido o necesidades reproductivas masculinas! ¡El suero de activación hormonal XY-031941 (5)!- Anunció ella, al momento de presentar con orgullo una jeringa, preparada de antemano, que contenía un líquido de un vivido color verdoso flúor, el cual haría pensar a cualquiera de que este tenía algo radiactivo dentro de él. -O, como a mí me gusta llamarlo, ¡El Suero del Súper-Dotado!- rectificó ella, sabiendo que el nombre científico del mismo era poco atractivo y difícil de recordar para alguien aparte de ella.

Sabiendo ahora de que se trataba el experimento al cual había accedido a participar, Lincoln solo pudo reaccionar con una mezcla de sorpresa y conflicto, ambos demostrados de la siguiente manera…

-¿Eh? Espera…entonces dices que…¿Vas a inyectarme un…afrodisíaco?- Preguntó el albino, quien, luego de recibir una respuesta del tipo "En esencia…si" por parte de su hermana, no tardó mucho en arrugar el entrecejo y en comentar. -Oh, cielos. Y no me digas, luego de que me inyectes vas a necesitar hacer una "Prueba física" por ti misma, ¿No es así? Algo con lo que estar segura de que el suero "Funcione correctamente", ¿Verdad?- Preguntó con un notorio tono de sarcasmo y algo de enfado al hablar, a la vez que citaba el desarrollo típico de un sinfín de tramas básicas del porno, llegando a la conclusión de que la intención de su hermana era tener sexo con él, imitando así lo que ella ya había visto hacer con el chico a otras seis de sus hermanas. -Joder, Lis. Tú eres mejor que esto. No necesitas recurrir a un cliché solo para…- Intentó recriminarle el chico, poco antes de abruptamente ser silenciado por uno de los dedos de Lisa, quien inmediatamente después comenzó a agitar la cabeza hacia los lados y chasquear numerosamente la lengua en señal de desaprobación antes de hablar.

-Francamente, no sé qué me impresione más, tu falta de fe hacia mí o el nivel de depravación que tu mente ha adquirido con el pasar de los años, hermano.- Dijo ella, mientras le dedicaba una mirada de reproche, a la vez que volvía a enseñarle la jeringa con verdosa sustancia. -Esto de aquí, podría ser la solución a los problemas de infertilidad e impotencia de varias personas no tan…privilegiadas como tú.- Acotó al momento de darle un leve vistazo a la entrepierna de Lincoln, recordando fugazmente sus dimensiones, poco antes de volver a dirigir su mirada hacia los ojos del albino. -Esto ES un experimento serio, controlado y con un propósito fijo. Así que, antes de adelantar conclusiones, o peor aún, rebajar la seriedad del mismo a algo tan vulgar como lo es la trama de una película hecha solo para estimular la parte del cerebro destinada a la producción y liberación de endorfinas, por favor ten la decencia de al menos darme a MÍ el beneficio de la duda. Ya que yo, mejor que nadie, sabe que nunca has hecho o mostrado intención de meterle mano a alguna de tus hermanas cuya edad sea inferior a la de Lucy, la miembro más menor de tu pequeño harem secreto.- Terminó de refutar ella, no solo haciendo sentir mal a Lincoln por sus apresuradas conjeturas, sino también sacándole en cara el hecho de que, tras años de constantes y repetidos actos sexuales, la naturaleza de los mismos habían influenciado negativamente su mente, haciéndolo malinterpretar las cosas muy rápidamente.

-L-lo siento, Lis. Creo…que me adelante. Por favor, prosigue.- Respondió entonces un Lincoln visiblemente contrariado por la vergüenza que sintió luego de aquel reproche tan efectivo.

-Bien, me alegra que lo hayas entendido. Ahora, deja que te explique BIEN cómo llevaremos adelante esto.- Afirmó ella, poco antes de comenzar a detallarle a un ahora más que atento Lincoln, todo el desarrollo del experimento. -Con el fin de probar verdaderamente la eficacia del suero, tú, Lincoln, deberás quedarte completamente inmóvil por espacio de una hora, en la cual estarás conectado a varios diodos que recopilarán datos de ti. Y, al concluir el plazo, yo liberare una de tus manos para que así puedas estimularte y proveerme de una muestra de líquido seminal, poco antes de ser inoculado por un "Antídoto" que anule los efectos remanentes del suero, marcando así el final del experimento. ¿Entendido?- Preguntó ella, tras concluir su explicación y demostrarle al albino que, fuera de toda duda, lo que harían sería una prueba sumamente controlada.

Obviamente, Lincoln todavía tenía sus dudas al respecto, y no le emocionaba mucho la idea de "Proveer una muestra", pero sabiendo que, llegados a este punto, no podía hacer más que obedecer a su hermana, este solo asintió en señal de afirmación.

-Muy bien. Entonces, empecemos de una vez.- Declaró Lisa, al momento de posicionarse junto al brazo derecho de Lincoln, al cual desinfectó con un trozo de algodón, antes de pincharlo con la aguja de su mano y hacer ingresar el suero en su sistema.

Y con eso, el chico fue finalmente inoculado con la sustancia, luego de lo cual fue conectado a unos diodos colocados en su cabeza y una zona por debajo de su ombligo, tras lo cual recibió un "Todo listo" por parte de Lisa, quien, por sorpresa para él luego le dijo "Bien, te veo en una hora", poco antes de comenzar a enfilarse a la salida, con obvias intenciones de dejarlo a solas.

-¡Wow! ¡E-espera! ¿¡Adónde vas!?- Preguntó el confundido y exaltado muchacho, mientras sentía como los "Efectos" del suero comenzaban a mostrar unos resultados casi instantáneos.

-Oh, bueno, tengo una hora de tiempo disponible para examinar finalmente los daños dentro de mi laboratorio primario, así que pienso ir y ver qué tanto de él se salvó luego del proceso de descontaminación.- Declaró la muchacha, dejando más que esclarecida su intención de no perder ni un segundo de su valioso tiempo, todo mientras recogía su tableta de un escritorio y procedía a digitar la contraseña para salir de la habitación.

-¿¡Y entonces vas a dejarme solo así!? ¿¡SOLO, sin poder moverme y mirando a la nada por una hora!?- Cuestionó el albino, mientras que en su rostro era más que evidente el desagrado que dicha idea le causaba.

Lisa, tras ver cómo la puerta mecánica que había instalado para evitar fugas o ingresos indeseables se abría, a la vez que oía dicha queja de su hermano, pensó por unos segundos, antes de ser iluminada por una idea que, desde su perspectiva, sería beneficiosa para todos los involucrados.

-Mmm. Creo que tienes razón, Linc. Sería malo de mi parte no proveerte de algún tipo de entretenimiento apropiado durante el transcurso de esta prueba. Así que…- Contestó ella, poco antes de teclear algo en su tableta, causando así que la pared de televisores frente al albino se volviese a encender para mostrar, por vez segunda, el extenso compilado de "Películas caseras" que él y sus hermanas habían protagonizado, sin saberlo, a lo largo de los años. -Te dejaré esto para que tengas algo con que entretenerte y recordarte el "Porque" estás haciendo esto en primer lugar. Te veo en una hora, hermano~- Finalizó diciendo ella, mientras atravesaba el umbral de la puerta con una sonrisa pícara, y la idea de… -Además de permitirme contemplar el máximo nivel de excitación al que vas a llegar gracias al "Suero".- Cruzaba por su cabeza, al salir antes de la llegada del más que esperado exabrupto que tendría su hermano al enterarse que, ya sea que quisiera o no, sería expuesto a una gran cantidad de imágenes y sonidos lascivos sin siquiera poder masturbarse, algo que, si ya de por si era malo y tortuoso, solo era aún peor gracias al afrodisíaco al que había sido expuesto.

-¡O-OYE! ¡NO! ¡LISAAAAAA! ¡VUELVE AQUÍ!- Exclamó él, en un inútil intento de hacer volver a la castaña que se acababa de ir, atravesando la gruesa puerta aprueba de ruido que ungía a modo de única entrada y salida de la habitación.

Una hora después…

Pasada exactamente una hora luego de su salida del cuarto, Lisa regreso finalmente a este mismo, notándose visiblemente fatigada y con unas evidentes gotas de sudor coronando su flequillo y la parte superior de su frente, las cuales obviamente eran debido al gran esfuerzo realizado por ella a la hora de reparar los destrozos presentes en su cuarto; alias, laboratorio principal; luego de que este fuese víctima de la inesperada explosión ocurrida unas horas antes.

-Fiu. Muy bien, Linc, ya regresé. Dime, ¿Cómo te fue todo por aquí? Yo, por mí parte, me estuve rostizando como no tienes una idea por culpa de…- Estaba comentando de forma despreocupada la muchacha, quien, tras haber cruzado el umbral de la puerta, estaba demasiado concentrada en el hecho de ser víctima del caluroso clima de ese día, a un punto tal que, en un primer momento, no advirtió lo que tenía en frente. No obstante, luego de haber dado unos pasos dentro del lugar; a la vez que ventilaba su cuerpo estirando el último botón superior de su bata para así permitir el ingreso de una correntada de aire fresco; esta finalmente cayó en cuenta que el sitio estaba completamente destrozado, tal vez al mismo nivel que su "Laboratorio principal". -De…el ca…¿¡Q-QUÉ RAYOS PASÓ AQUÍ!?- Se preguntó de inmediato al contemplar el desastre del lugar, los muebles dados vuelta, los televisores rotos, los papeles que no estaban bajo llave desperdigados por todo el piso, y, lo más destacable de todo, la mesa en la cual estaba maniatado Lincoln completamente vacía y con sus cuatro juegos de esposas rotas u abiertas de par en par, indicándole que el chico se había liberado de ahí por medio de la fuerza. -Oh…cielos…¿Él se escapó de eso?- Pensó la muchacha, con algo de preocupación y miedo visiblemente presente en su rostro, poco antes de susurrar en voz alta. -¿D-donde estará ahora?- Sin darse cuenta siquiera que, a su lado, ocultó debajo de un escritorio volcado, se encontraba el implacable albino responsable de ese desastre, él cual no tardo ni un segundo en dar una respuesta a la pregunta de la castaña.

Fue así que, poniéndose de pie y enviando a volar el mueble que había ocultado brevemente su presencia, un todavía desnudo Lincoln procedió a arremeter de frente contra la científica, a la vez que un grito animal emanaba de su boca, para así hacer juego con los ojos afilados; propios de un depredador; que tenía al momento de derribar y reducir a la recién llegada Lisa. Es decir, de un segundo para el otro, el chico se aseguró de echar al piso a su hermana y ubicarse justo encima de ella de tal forma que los rostros de ambos quedaron frente a frente; permitiendo a la castaña contemplar el semblante animal del albino en ese momento; mientras que los brazos de Lincoln se posaban en el piso a cada lado de su cabeza, impidiéndole así a esta última la idea de escapar de él con facilidad; dándole a la escena el mismo ambiente que tendría el repentino ataque de un lobo sobre una presa desprevenida; y, rematando todo con el hecho de que la erecta, dura y palpitante polla de Lincoln se clavaba ligeramente contra el abdomen de Lisa.

Sobra decir que, al verse en esta inesperada situación, Lisa quedó en shock y solo pudo contemplar el cómo su hermano respiraba profundamente sobre ella y dejaba caer un par de hilillos de saliva por la boca sin pronunciar ninguna clase de palabra y no hacer ningún movimiento aun, algo que la llenó tanto de preocupación como miedo ante lo que este pudiera llegar a hacerle en aquel estado. Sin embargo, y tras unos breves segundos de permanecer en ese silencio sepulcral, fue el albino el que finalmente rompió con el hielo.

-Li…sa…- Fue lo primero que dijo con dificultad el chico, ya que él parecía apretar los dientes fuertemente en los momentos en que no hablaba, haciendo que la pronunciación de la silabas fuese mucho más trabajosa de lo que usualmente era. -Tú…me dejas…solo, caliente y…atado…así que yo…me libere y entonces…trate y trate de…hacerme cargo de…esto pero…f-fue inútil…sin importar como o que…esta cosa no se…calmaba…y eso me…enfado…BASTANTE…- Explicó él, dando así a entender que, tras haberse librado de sus ataduras, lo primero que hizo fue intentar aliviar el estado de su miembro de forma anticipada y sin hacer caso al horario establecido por su hermana, cosa que no solo había resultado infructífera, sino que además causo que, en un arranque de ira incontrolable, este diese vuelta y destrozase gran parte del lugar, al menos hasta el posterior regreso de su hermana al cuarto. -Tú…tienes que…hacer algo…arreglar esto…antes de que…algo malo suceda.- Acabó por declarar él, mientras parecía luchar de manera irrefrenable contra un deseo animal; obviamente producto de la sustancia con la cual había sido inyectado; el cual le decía que tomará ventaja de su actual y ventajosa posición para así aprovecharse y disfrutar del femenino y tentador cuerpo de la castaña, el cual ahora estaba a su completa merced.

Tras oír eso, observar los ojos casi blancos y sentir la ardiente barra de carne del albino presionándose contra ella, Lisa, que hasta ese momento había permanecido en silencio y a la espera de ver cuál sería el próximo movimiento del chico, finalmente logró anteponerse a su estado y decir, de forma nerviosa.

-T-todo está bien, Linc. Eso que sientes era uno de los posibles efectos del suero. Tu cuerpo, excitado a más no poder por la idea de copular con una mujer, debe haberte privado momentáneamente de la capacidad de…autosatisfacerte.- Declaró la científica, mientras un sinfín de gotas de un sudor producto del nerviosismo se hacían presentes a lo largo de todo su rostro mientras ella metía la mano en el interior de su bata con el fin de buscar algo de la manera más discreta posible. -¡P-pero tú no te preocupes! R-recuerda que yo tengo un "Antídoto" para hacerme cargo de ello. A-así que, tú solo relájate y…- Continuó diciendo ella, a la vez que su mano, cada vez más agitada debido a la precariedad de la situación, seguía moviéndose cada vez con mayor insistencia por debajo de su ropa, algo que finalmente acabo por llamar la atención del albino, quien al bajar la mirada, acabo encontrándose con algo sumamente interesante.

Al hacerlo, y ver con más cuidado el lugar por el cual Lisa había metido su mano, el albino notó; por solo unas fracciones de segundo; el hecho de que lo único que parecía yacer debajo de la blanca bata de laboratorio era piel, una que era visiblemente tan suave, tersa y de la misma tonalidad que la del rostro de la muchacha, algo que, ya sea por obra de sus instintos revolucionados, su impaciencia por recibir el antídoto, o su curiosidad por ver si la chica estaba como él creía que estaba, lo llevó a sujetar los dos extremos de la bata de la castaña; cosa que hizo que esta reaccionase en un inútil intento de detener lo que este estaba por hacer; para luego, de un solo jalón dado con una fuerza más que admirable, desprender y hacer volar todos y cada uno de los botones de la vestimenta, revelando así la impactante verdad de que, en efecto, él tenía razón y la muchacha no traía nada debajo a excepción de un par de bragas; que tenían escrita la ecuación "(Cu+Ti+(Eu-U))+(Pu+2S) =" (6), seguido de la imagen del rostro de un gato sonriendo. Lincoln entonces vio y recorrió, con la vista de sus atónitos ojos, el despampanante y bien torneado cuerpo oculto tras aquellas prendas de laboratorio, encontrándose así con el hecho de que Lisa se había desarrollado para tener una silueta delgada, unas caderas anchas, un abdomen suave sin muestras de ejercicio alguno y un par de pechos que fácilmente podrían ser comparado con los de Lori a esa misma edad, en resumen, era toda una belleza y deleite para sus ojos consumidos por la lujuria.

-¿¡P-porque…estás…!?- Trató de preguntar el muchacho, cuya férrea voluntad comenzaba a resquebrajarse poco a poco con forme seguía contemplando y recorriendo sin tapujo alguno todos los rincones del cuerpo desnudo de su hermana mientras esta le ofrecía una explicación.

-¡V-veras…! ¡El sistema de ventilación de mi cuarto se estropeo con la explosión y la subsecuente descontaminación del lugar! ¡A-así que…! ¡Como yo tuve que trabajar ahí en las reparaciones t-tuve que…!- Intentó justificar una Lisa visiblemente nerviosa no por la desnudez, sino por la clase de reacción que esta causó en su hermano, quien ahora permanecía sobre ella con su masculinidad presionándose directamente contra su vientre, a la vez que su vista y sus manos parecían dirigir su entera atención a la zona de sus pechos, lo cual le sirvió de pre ángulo para saber lo que estaba a punto de pasar. -Emm…t-tú ya no…me estás escuchando, ¿O si, hermano?- Preguntó ella entonces, al momento en que su mente lógica se pudo sobreponer momentáneamente al nerviosismo de la situación, logrando así recordar y reconocer, en este momento, varias de las actitudes propias de Lincoln previas a la realización de un encuentro sexual con alguna de sus hermanas, cosa que no alcanzó para mitigar el impacto que tuvo la pronta y directa respuesta del chico.

-No, lo siento, Lis.- Contestó Lincoln, quien en ese único y fugaz momento había perdido completamente su aura de depredador hambriento, adaptando en su lugar algo que bien podría catalogarse como "La calma antes de la tormenta", ya que, al momento de responder a la pregunta se mostró tranquilo y casi apacible; como si hubiese regresado a su "Yo" de siempre; solo para que al segundo siguiente este se abalanzase como una bestia salvaje e indómita directamente sobre los senos expuestos de la castaña.

Habiendo quedado libre de toda inhibición latente, Lincoln se aferró con fuerza a los pechos de la científica, para así dar un inicio a su asalto posando ambas manos sobre ellos de un modo tal que la punta de los pezones de la chica quedaron en el espacio entremedio de sus dedos índices y medio, causando así que, al momento de cerrar su palma para así comparar la "Suavidad" de los senos de Lisa, estás no solo se hundieran ligeramente en la fofa y acolchonada superficie de los mismos, sino que además acabasen aprisionando las pequeñas tetillas ubicadas en el centro de estos.

-¡Vaya! Son mucho más suaves de lo que creía. Es un muy buen par el que tienes aquí, hermanita.- Comentó Lincoln, tras haber sobado por vez primera el estupendo busto que la castaña había logrado desarrollar tras su llegada a la pubertad. Inmediatamente después, él comenzó a amoldarlos y masajearlos a su antojo, asegurándose de juguetear con ellos guiando ambos senos por dos direcciones opuestas, separando ambos y dejando así al descubierto el espacio intermedio entre ellos, solo para luego usar sus manos para ejercer presión hacia los costados de los pechos y deleitarse con la encantadora visión que producían los dos globos al ser frotados entre sí con tal fuerza, algo que él repitió una o dos veces y que, si bien le gustó mucho, no pareció ser disfrutado en la misma medida desde el punto de vista de Lisa.

-¡Ahh! ¡L-Lincoln…! ¡Tú tienes que…! ¡DETENERTE! ¡E-en el estado en el que…! ¡HAA! ¡Te encuentras no eres consciente de lo que haces!- Trató de explicar entre jadeos la científica, mientras sus brazos yacían laxos en el piso, incapaces de ofrecer resistencia alguna, a la vez que observaba como su hermano, deseando ver una mejor reacción por parte de ella, decidió variar ligeramente su técnica de masaje, pasando ahora a dirigir sus manos a la base de sus pechos y, desde ahí, envolver lo mejor que pudo el dorso de la misma alrededor del seno, para así comenzar a frotar uno de ellos de arriba a abajo, mientras que, por otra parte, usaba la otra para ejercer algo de presión y fastidiar su pezón con el pulgar, dos cosas que hicieron que la chica soltará otro fuerte gemido poco antes de chasquear la lengua, fruncir el entrecejo y gritar… -¡Joder! ¿¡P-PUEDES PARAR Y ESCUCHARME, POR FAVOR!?- Vociferó ella, en un último intento de detener y hacer entrar en razón al albino sobre ella, pero en su lugar, lo único que consiguió con ello fue que este último usase el dorso de dos de sus dedos para ejercer presión sobre sus pezones, para así jalar de ellos y arrancarle un sonoro jadeo que luego se prolongó y deformó de un modo extraño luego de que el chico, para rematarla, usase sus uñas y el dorso de sus dedos para estimular el sensible orificio presente en sus tetillas.

-¡No, Lis, no puedo! ¿¡Y quieres saber porque!?- Se apresuró a responder con una sonrisa maliciosa Lincoln, luego de saborear apropiadamente de la reacción hecha por la castaña, momentos antes de posar el dorso de su pulgar en sus pezones, a modo de delimitar un poco el placer de esta, antes de continuar hablando. -¡Porque por UNA VEZ quiero ver que te hagas responsable de tus actos y te atengas a las "Consecuencias" que estos causan en la gente!- Declaró él, antes de finalmente librar momentáneamente del agarre de sus habilidosas y experimentadas manos a la chica; quien luego de aquello solo pudo resoplar y gemir en el suelo en un intento de recuperar aire; para así poder entonces levantar sus caderas y ubicar su palpitante y ansiosa masculinidad en medio de los recién liberados pechos de la muchacha, quien finalmente logró reaccionar, entonar ligeramente los ojos y expulsar un ligera "¿E-eh?" tras haber atestiguado este hecho, segundos antes de escuchar lo siguiente… -Y esta de aquí…¡ES UNA LARGA Y DURA "CONSECUENCIA" DE LA CUAL DEBES OCUPARTE!- Gritó él, al momento de cazar los senos por los lados y ceñir un fuerte pero agradable agarre alrededor de su miembro, al cual poco después comenzó a agitar de adelante hacia atrás de manera rápida y enérgica, con el único fin de "Follar" con ellos.

Esto obviamente resultó impactante y completamente "Nuevo" para Lisa, quién, tras aquella primera arremetida repentina y violenta dada por su hermano, fue capaz de ver, sentir y atestiguar en carnes propias lo que ya innumerables veces había visto a través de sus pantallas, la rozagante, imponente y abultada cabeza de la polla de Lincoln, la cual, gracias a su longitud, superó fácilmente el área que eran capaces de cubrir sus pechos y llegó incluso a rozarse con el dorso de su labio inferior, siendo este último el acto que la hizo entrar en razón de la situación en la que estaba.

-G-gran…es demasiado…grande.- Fue la idea que resonó instintivamente; junto con un rostro lleno de sorpresa y asombro casi infantil; dentro de la mente generalmente lógica y calculadora de la muchacha, quién, con la llegada de la segunda embestida del chico, fue capaz de recomponerse lo suficiente como para recuperar sus sentidos y regañarse a sí misma por aquel breve descuido. -¿Ah? ¿¡P-pero qué digo!? ¡Si yo mejor que nadie debo saber con exactitud las dimensiones y capacidades del miembro de Lincoln! Y, sabiendo eso y mis propias medidas, n-no me debería de impresionar ni un poco que él sea capaz de…- Estaba monologando para sí misma ella, un segundo antes de atestiguar la tercera arremetida dada por el albino, la cual, gracias a la fuerza de sus caderas y su necesidad imperativa de "Siempre ir más allá", se las arregló para hacer llegar la punta de su miembro a un mayor alcance que el anterior, esta vez al labio superior de la chica, quien, en esta ocasión, no tuvo tapujo alguno de dar a conocer en voz alta y de manera clara la impresión que le causaba el ver el pene de su hermano en plena acción. -¡WAH! ¡O-OYE! ¡CUIDADO! ¡DE SEGUIR ASÍ VAS A GOLPEAR MIS…!- Vociferó entonces por impulso, recuperando la razón y deteniéndose apenas un momento antes de llegar a decir algo que sería vergonzoso tanto a nivel general como intelectual; ya que, según sus cálculos, sería algo imposible desde ese ángulo.

-¿Haa? ¿Qué dices? ¿Qué voy a golpear qué?- Preguntó el confundido albino; bajando un poco el ritmo de sus caderas, pero sin detenerse en lo absoluto; tras oír ese comentario y posteriormente recibir un avergonzado "N-nada" de su hermana, momentos antes de que ella hiciera a un lado la cabeza con el objetivo de no hacer contacto visual. Lincoln analizó ese acto por unos segundos y, irónicamente, el que Lisa evitará mirarlo fue justamente lo que lo hizo darse cuenta de a qué se refería la muchacha. -Espera…¿Te refieres a tus lentes? Tú…¿Crees que yo puedo llegar a golpearlos haciendo esto?- Cuestionó el chico, quien, luego de acabar dicha frase, fue sorprendido por un repentino exabrupto por parte de Lisa, la cual se encontraba visiblemente sonrojada y trataba de justificarse a sí misma de no ser capaz de cometer o comentar algo tan tonto, pero que, al ser dicho con tanta insistencia y efusividad, terminaba dando a entender lo opuesto y que Lincoln de hecho había acertado en su suposición. -Pfft. Jajaja. T-te agradezco por el voto de confianza, Lis. Pero hasta a mí me sería difícil llegar hasta tus ojos haciendo esto.- Comentó él entonces, riéndose a carcajadas, mientras seguía agitando sus caderas cada vez con una mayor velocidad y veía con, disfrute, como su apenada y rojiza hermana todavía trataba de refutarle su argumento, esta vez de manera más calmada y tranquila, seguramente a sabiendas de que ya no podría borrar esa idea de la cabeza del albino ni remover ese golpe hacia su orgullo por más que lo intentase. -Pero sabes…- Dijo entonces Lincoln, desprendiéndose entonces del aura risueña y amigable que se le había formado tras el comentario de la castaña, para así recuperar algo de su actitud imponente y bestial de hace unos pocos minutos. -De hecho sí tengo una manera de "Llegar" hasta ahí.- Terminó de decir él, logrando así conseguir un pequeño "¿Ah?" por parte de Lisa, poco antes de ponerse verdaderamente serio, afianzar la fuerza de su agarre de pechos y agitar con mucha más saña y fiereza que antes sus caderas, logrando así crear una fricción que, en cualquier otro momento, habría impresionado a Lisa, pero que justo ahora, solo le servía para indicarle una cosa algo preocupante.

-¡E-espera! ¡Espera! ¡Espera! ¡ESPERA! ¡No te atrevas a…! ¡AHH!- Intentó quejarse ella, poco antes de ser privada del habla luego de recibir otra de los inesperados y súper-efectivos pellizcos de Lincoln, esta vez realizado únicamente por su índice y pulgar, cosa que no logro mitigar ni entorpecer la eficiencia de dicho acto, el cual fácilmente logró arrancarle un jadeo y arrinconarla al punto de ser obligada a apretar los dientes con el fin de no dejar que una voz extraña y vergonzosa volviese a salir por su boca. -¡D-diablos! No puedo hablar, no puedo levantarme y tampoco puedo…detenerlo.- Comentó para sí misma la muchacha, repasando así las restricciones que tenía y haciendo un inútil intento por alejarse o detener los movimientos de Lincoln, dos cosas que, en efecto, no rindieron ningún fruto. -Sí, es inútil. Joder. De seguir con este ritmo y presión, él en cualquier momento va a decir…- Dijo a continuación la castaña, coordinando así lo que ella pensaba con la siguiente frase salida directamente de los labios del chico.

-¡Oh! ¡A-aquí viene, Lis! ¡PREPÁRATE!- Exclamó Lincoln, justo antes de que el placer conseguido a través de su intensa follada de pechos finalmente lo hiciese llegar a su límite; un tanto debido por la suavidad, presión y el calor al que había sido expuesto, otro poco por el morbo de hacer esto con una de sus hermanas menores luego de haberse prometido que no lo haría; al menos de forma consciente; y en última instancia por causa de las lindas reacciones e intentos de la castaña por pretender que podía sobreponerse a los impulsos primitivos de placer presentes en su cuerpo. Fuera como fuera, el caso era que la suma de todo había hecho que el albino acabase liberando un poderosísimo chorro de líquido blanco, espeso y caliente, el cual salió despedido con presteza de la cabeza de su palpitante y vibrante miembro viril, para luego volar brevemente por el aire y aterrizar de lleno en el que, pocos segundos antes, había sido fijado como su objetivo principal, la cara rojiza y apenada de Lisa, en el cual el jugo se derramó de forma tal que alcanzó a cubrir una distancia que iba incluso más allá de la frente de la muchacha, pero que, debido a su volumen y numero de disparos, fue más que suficiente para cubrir con una ligera mascarilla de semen una gran extensión del rostro de la castaña, destacando principalmente dos de los chorros finales, los cuales fueron a parar directamente a uno de los vidrios de los lentes; ya de por sí muy empañados para este punto; y el centro de los labios de Lisa; quienes yacían firmemente ceñidos debido a la gran obstinación de esta última; marcando con eso la finalización del primer y más que liberador orgasmo del muchacho. -Fiuuuu~ ¡Eso sí que se sintió muy bien!- Exclamó en voz alta el albino, a la vez que se limpiaba un par de gotas de sudor de la frente y se reincorporaba ligeramente, enderezando su espalda y creando algo de distancia entre él y los pechos de su hermana, a los cuales finalmente había liberado del todo tras su uso.

Fue entonces que, estando parado sobre sus rodillas, Lincoln admiró el resultado final de su obra con una amplia sonrisa, la cual únicamente fue interrumpida al momento en el cual Lisa sujetó el borde de su bata para así limpiar lo mejor que pudo los restos de semen presentes en su boca, para así poder hablar y dedicarle algunas palabras al chico.

-A-animal. No eres más que un jodido animal, Lincoln.- Declaró de forma repentina e inesperada la sonrojada castaña, luego de finalmente haber tenido la oportunidad de mover los brazos con total libertad, luego de que su hermano decidiese apartarse de ella tras su orgasmo. Luego de ello, la muchacha pasó a limpiar sus lentes, los cuales todavía estaban cubiertos por una generosa muestra de jugo masculino que impedía su visión y le hacía sentir un cierto aire de inmoralidad, dos cosas de las que quiso deshacerse antes de continuar. -Hacer algo así, aun cuando tu propia hermana menor es la que te estaba pidiendo que te detuvieses es simplemente…demasiado. Aun estando bajo la influencia de una sustancia experimental hecha por mí, nunca hubiera esperado un comportamiento como este.- Anunció entonces ella, logrando así cambiar el estado de ánimo a su alrededor por uno más serio, logrando conseguir a su vez una reacción por parte del albino, quien, tras oír eso y analizar los sentimientos puestos detrás de esas palabras llenas de melancolía y vergüenza, se deshizo de la alegría y despreocupación de su rostro, poco antes comenzar a ponerse de pie. -¿Y ahora? ¿Qué está haciendo?- Se cuestionó la castaña, ligeramente sorprendida y extrañada por dicho accionar, pues ella realmente no había pronunciado dichas palabras esperando que estas realmente hicieran recobrar sus sentidos a su hermano, sino más bien a modo de queja o disgusto por lo que este acababa de hacer, no obstante, eso no significaba que estuviera descontenta con el aparente resultado obtenido de estas. -¿Fue lo que le dije? ¿Acaso eso lo habrá hecho reflexionar y…?- Dedujo ella, poco antes de que un Lincoln, ya completamente parado y con una mirada todavía muy seria en su rostro, diese un ligero rodeo alrededor de su cuerpo; mientras ella todavía no se decidía si era seguro levantarse o no del piso; hasta finalmente pararse a un par de centímetros detrás de su cabeza y finalmente reclinarse lo suficiente como para que los rostros de ambos se mirasen uno al otro antes de darles una respuesta a las preguntas en la cabeza de la científica.

-Cielos, Lis. Creo que tienes razón. Realmente…no sé qué estaba pensando al hacerte eso solo para mi disfrute personal. De veras, lo lamento.- Dijo entonces el albino, mientras fruncía el ceño, cerraba los ojos y doblaba las cejas en señal de arrepentimiento, provocando así que su hermana susurrase un pequeño "Lincoln…" acompañado de una sonrisa en señal de buena fe por la aparente sincera disculpa que este le ofrecía.

Más sin embargo, dicha escena duró poco, ya que, tan solo un segundo después, el muchacho abrió ligeramente los ojos para revelar una mirada maliciosa propia de alguien a punto de hacer una travesura, algo que se evidencio posteriormente a la hora de hacer que sus manos; que hasta ese momento habían permanecido detrás de su espalda; se posasen a cada lado de los costados de Lisa y, en cosa de un solo segundo, la levantasen en el aire mientras él cambiaba su ceño fruncido por una sonrisa al momento de enderezar la espalda y oír como la chica ahora le dedicaba un nervioso "¿¡L-Lincoln!?" al no saber exactamente lo que este haría a continuación.

-¡Lamento mucho el NO haberme dado cuenta que tú te pondrías de malas al ver que yo era el único divirtiéndose!- Declaró entonces él, mientras seguía esforzándose para levantar el cuerpo de Lisa, dejando así más que esclarecido el hecho de que todo lo que él dijo antes había sido una mentira dicha para no levantar sospechas y así poder llegar a esta situación sin mayores problemas.

Fue así entonces que, al finalmente haber logrado enderezar completamente su espalda, a la vez que sujetaba todo el cuerpo de su hermana, Lincoln se aseguró de que los respectivos rostros de cada uno quedasen uno a la altura de la entrepierna del otro, logrando así realizar un sesenta y nueve estando de pie, cosa que le permitió dejar su sedienta boca junto al par de simpáticas bragas ligeramente humedecidas; debido obviamente al jugueteo de pechos previo; de la castaña, quien, debido a la nueva posición en la que estaba, había quedado ubicada de forma tal que su mejilla literalmente se encontraba presionada contra la erecta polla de Lincoln, a la cual todavía le goteaban unos ligeros restos de semen.

-¡Ah! ¡T-tú…! ¡IDIOTA! ¡Sabes bien que no me refería a…!- Reclamó la científica, mientras un más que evidente color rojo, producto de la ira y la vergüenza que sentía tras haber sido puesta en tan comprometedora posición, se hacía presente en su rostro y que de hecho ganó todavía más intensidad luego de notar que su hermano parecía no estar haciéndole el menor caso.

-Ahora…permíteme compensarte por ello.- Comentó finalmente el chico, quien, mientras se relamía los labios a modo de antelación, de alguna manera había encontrado las fuerzas y la coordinación necesarias para abrazar firmemente la espalda baja de Lisa con una mano y soportar todo el peso del cuerpo de esta el tiempo suficiente como para llevar su otra mano libre hacia la delgada tela que cubría la entrepierna de la castaña, haciéndola así hacia un lado y revelando el humedecido coño que yacía debajo de ella. -Jeje. Vaya, vaya. Tal parece que lo que decían tus bragas no era una mentira. Este realmente es un "Lindo coñito" (7).- Bromeó brevemente Lincoln, poco antes de finalmente estirar su lengua y avanzar con su cabeza en la dirección de la feminidad de la chica al grito de… -¡Ahora veamos que tal sabe!-

Y con eso, Lincoln introdujo su voraz y serpenteante músculo bucal en el interior de su hermana, quien, ante ese hecho, experimentó un ligero respingo de cuerpo completo, el cual le sirvió como pista al albino para advertir el hecho de que la muchacha parecía estar a medio camino de la llegada al clímax, cosa que lo hizo sonreír con orgullo por el resultado obtenido solo con el uso de sus manos. Siendo ahora consciente de ello, él no perdió el tiempo y se dispuso a enseñarle a Lisa que su destreza en las artes del placer también estaba presente en sus movimientos de lengua.

Fue entonces que, a modo de dar inicio a su asalto, el albino hizo que su lengua se deslizase dentro del coño de la chica, cerciorándose en todo momento de avanzar frotándose en zigzag contra las paredes interiores de esta, con el fin no solo de degustar los fluidos que habían sido emanados hasta el momento, sino también para darle un "Sondeo general" al lugar, permitiéndole así determinar cuál era con exactitud el mayor punto de placer presente dentro de este.

Luego de ello, y de haber alcanzado a estirar lo más posible su músculo bucal, el chico pasó entonces a trazar su camino de salida del orificio dibujando una serie de círculos realizados en sentido horario, formando así un recorrido en forma de espiral que no se detuvo ni tuvo la menor prisa a la hora de dar marcha atrás.

Gracias a ello, Lincoln pudo conseguir una mejor reacción de la chica, quien, debido al goce de estar siendo estimulada, pasó a ceñir involuntariamente sus piernas alrededor de la cabeza de su hermano, tras sentir como el pequeño "Tornado de lengüetadas" dentro de sí había llegado a la zona de su uretra, obligándola además a temblar y gemir de forma descontrolada.

Sin embargo, ella fue capaz de sobrellevar y aguantar eso sin llegar a correrse aún luego de que Lincoln finalmente saliese completamente, algo que, por un segundo, fue considerado como una victoria personal, una que rápidamente fue olvidada y desacreditada como tal luego de sentir como el chico pasaba ahora a centra su atención en su clítoris, logrando así arrancarle un fuerte gemido que, lejos de pasar desapercibido por su hermano, fue visto por el mismo como una oportunidad perfecta para ensartar su pene necesitado de atención dentro de su boca con una hábil arremetida.

Ese hecho obviamente no le había causado ni una pizca de gracia a Lisa, quien, luego de abrir ampliamente los ojos en señal de sorpresa por la más que atrevida acción del muchacho y por el fuerte y complejo sabor a semen que rodeaba al miembro y ahora se extendía por toda su boca, hizo el intento de echar para atrás su cabeza, solo para toparse con la realidad de que Lincoln ya se lo había impedido al posar su mano detrás de su nuca, delimitando el espacio que ella tendría para moverse y dándole así los toques finales a la peculiar posición que ambos desempeñaban en ese momento.

Pero ahora, volviendo a lo que se daba en la entrepierna de la castaña, esta estaba siendo víctima de un implacable ataque en el cual el albino se enfocaba en dar unas veloces lamidas de izquierda a derecha y algún que otro movimiento variado directamente sobre la zona del clítoris; destacando entre estos uno en el cual el chico enrollaba su lengua alrededor de aquel pequeño y sensible botón rojo sobre los labios vaginales, para así realizar un breve movimiento de vaivén, que luego era finalizado por algo que podría describirse como una "Lamida abarcativa", ya que al realizarse se podía estimular un enorme porcentaje del cuerpo del clítoris, cosa que no sucedía con una lamida ordinaria.

Continuando con ese accionar, y ocasionalmente "Guiando" a su hermana con su mano para que así ella limpiase su polla por él, Lincoln pudo notar, a través de sus reacciones, que la misma ya se encontraba a nada de acabar, razón por la cual opto por intensificar sus jugueteos de lengua de forma gradual hasta finalmente atestiguar el momento en el que un chorro de líquido translucido emergió del interior de la castaña, chocándose primero con uno de los ojos de Lincoln, poco antes de que este moviese ligeramente la cabeza para así recibir gustosamente dentro de su boca el dulce fruto obtenido luego de su arduo trabajo.

Fue así que, al momento de sentir como el jugo que fluía desde el interior de la chica impactaba con su lengua, para luego bajar casi de forma natural por su garganta, bañando en el proceso a su lengua con una delgada pero penetrante capa de sabor, Lincoln no pudo hacer más que sonreír de manera gustosa y exclamar; mientras todavía quedaban hilillos del líquido en sus labios; lo siguiente…

-¡DE-LI-CI-O-SO~!- Poco antes de comenzar a relamer con visible disfrute los restos yacientes en sus labios luego de que su hermana finalmente dejase de dejar salir tal maravilloso néctar de su interior, y en su lugar pasase a procurar una cierta expresión de disgusto y vergüenza por sí misma al no haber podido resistir sus impulsos, la cual su hermano, por obvias razones, no fue capaz de apreciar. -Jeje. Es decir, yo SABÍA que esto estaría así luego de haber probado un poco de él al inicio, ¡Pero no me imagine que fuese a ser algo TAN BUENO! ¡Sin duda, el sabor está completamente a la altura de la belleza de tu coño! ¡Te felicito, Lis!- Declaró entonces el muchacho, quien a modo de travesura final, le dio un último lengüetazo general a toda la zona de la raja femenina, consiguiendo así un pequeño respingo por parte de una muchacha que todavía estaba sensible al estar sintiendo las secuelas que conllevaba la llegada al clímax. -Ahora dime, antes de que continuemos, ¿Tienes algo que decirme, ahora que ya me aseguré de no ser el único aquí divirtiéndose?- Preguntó entonces él, al finalmente haber apartado su mano de la nuca de la castaña, devolviéndole así la capacidad de comunicarse, y brindándole unos breves segundos antes de disponerse a pasar al "Evento principal".

Claro que, el primer acto reflejo realizado por la recién liberada Lisa y su todavía aturdida consciencia tras ser liberadas del agarre del chico, fue el de dar una serie de rápidas y profundas bocanadas de aire, de las cuales ella sabía bien que no podría gozar de forma tranquila, ya que, según todo lo que había visto hasta ahora, la paciencia y buena voluntad de su hermano en este momento no era algo que fuese a durar eternamente, razón por la cual debió darse la tarea de respirar y decir lo que quería decir al mismo tiempo.

-S-si…(Inhalar)…¡Por supuesto que tengo…(Exhalar)…algo que decir…! (Inhalar)…¡C-creo que este…(Exhalar)…e-experimento hace tiempo se ha salido de…(Inhalar)…control! A-así que, si tan…(Exhalar)…solo me darás un momento…(Inhalar)…e-entonces…¡WAAAH!- Fue lo poco que ella alcanzó a decir, antes de observar como sus suposiciones respecto a la escasa paciencia del muchacho habían sido confirmadas al ver como este nuevamente le había negado la oportunidad de comunicarse al momento de haber posado sus dos manos sobre sus caderas y, acto seguido, hacer descender hacia el suelo su cabeza y sus brazos de forma tal que ella tuvo que anteponer sus manos y gatear ligeramente con ella sobre el piso con el fin de acabar tocando este último con el mentón.

Pero aun viendo eso, el albino no se detuvo ni titubeo a la hora de continuar con su avance, pues él ya estaba mentalizado y decidido a hacer que su hermana adaptase la pose que, en aquel momento, su desbocada e imaginativa mente lasciva le había dicho que sería la forma perfecta de darle pie al acto sexual. Fue con esa idea en la cabeza que él procuró aferrarse entonces a los muslos de la chica, para así asegurarse de separar estos, haciendo que la muchacha formase una especie de "V" con sus dos piernas, mientras estas últimas apuntaban hacia arriba, algo que a su vez había hecho que, en el espacio intermedio formado por las dos puntas superiores de la recién formada "Letra", quedase atrapado el cuerpo de Lincoln, o, más precisamente hablando, el abdomen y área genital de este último. Dicho de otra forma, la postura en la cual ambos se encontraban ahora recordaba en gran medida a la imagen de una persona levantando y cargando las agarraderas de una carretilla, en la cual obviamente serían las piernas de Lisa las que representasen esa parte del objeto con el que se hacía el paralelismo, mientras que el resto de su cuerpo, sujetándose con las manos y apuntando con la cabeza hacia abajo, indudablemente representarían todas las demás partes del objeto.

-¡Oh, vamos, Lis! Llegados a este punto, creo que ambos sabemos bien que ya no hay vuelta atrás. Así que…- Fue lo que dijo él, momentos antes de cambiar ligeramente la ubicación de sus manos, deslizando así su mano izquierda por el dorso de la pierna que sostenía, llegando con esta hasta el tobillo de la chica, para así asegurarse de mantenerlo bien estirado y sujeto, todo mientras su otra mano disponible se posaba sobre una de las nalgas de Lisa, hundiéndose así a los pocos segundos en ella; del mismo modo en el que había sucedido con sus pechos; y logrando sacarle una ligera sonrisa de perversión y un "Ohh. Esto de aquí también es muy suave." dicho a modo de susurro poco antes de continuar diciendo lo siguiente… -¡Por ahora simplemente limitémonos a divertirnos! ¡Ya que, a fin de cuentas…! ¡Toda la culpa de esto la tiene ese suero que hiciste!- Exclamó entonces el albino, a la vez que su pene; que hasta ese momento había permanecido presionándose con insistencia contra la piel del vientre de su hermana desde el momento en el cual él la hizo cambiar de posición; finalmente comenzaba a retroceder junto con la caderas del chico al cual estaba atado, dando a entender así que este último finalmente se había decidido a follar con la muchacha. -¡Lo que quiere decir…!- Continuó él, esta vez al momento de posar la punta de su miembro sobre los labios exteriores de la castaña y escuchar como esta última todavía parecía insistirle en que oyera lo que le decía. -¡QUE NADA DE LO QUE HAGAMOS PUEDE SER CONSIDERADO "INCORRECTO" O "INDEBIDO"!- Terminó vociferando él, declarando así que, por motivos de fuerza mayor, él y Lisa deberían simplemente dejarse perder en el atípico momento en el que estaban, dando así a entender que, en otro tipo de situación más "Normal" ninguno de los dos estaría haciendo lo que hacían, una afirmación que de hecho penetro fuertemente dentro de la cabeza de la muchacha, quién pareció ser golpeada por una gran revelación.

No obstante, y dejando ya de lado toda clase de pensamiento o dialogo inútil luego de ello, Lincoln finalmente se aventuró a ensartar la completa enteridad de su polla con una sola e implacable estocada que de inmediato consiguió chocar contra las partes más profundas de su hermana, consiguiendo así degustar lo prietas y encantadoramente cálidas que estas eran y disfrutando como un condenado la forma en que el útero de esta, en un aparente acto de traición a las palabras y acciones de su dueña, acababa de responder a su llegada con un ligero beso dado en la punta de su miembro.

De más está decir que, al ser repentinamente golpeada con esa clase de sensación, y peor aún, ver como su propio cuerpo parecía conspirar en su contra y a favor de las intenciones de su, en este momento, desinhibido y salvaje hermano mayor, la propia mente de Lisa se encontró a sí misma abrumada y absorta por la innegable y descomunal sensación de goce que acababa de ser trasmitida a ella al momento de simplemente recibir dentro de sí al albino.

-¿Ah? ¿¡Y-y esto!?- Se preguntó internamente ella, ya que, al haberse considerado a sí misma desde siempre como alguien "Ajena" o "Demasiado lista" como para sentir placer ante algo tan primitivo y básico como lo era el sexo; cosa que en su momento la ayudó a realizar con profesionalismo y seriedad todas sus investigaciones en torno a este; ella realmente nunca se llegó a imaginar que este realmente pudiera llegar a sentirse tan satisfactorio o "Natural" como cientos de obras escritas, libros, películas y demás le habían dado a entender. -Que…raro. S-se supone que yo debería de estar deteniendo a Lincoln justo ahora…y que algo tan simple como una penetración en mis órganos sexuales no debería ser nada para alguien tan lista como yo, pero…- Fue lo que pensó la castaña, en lo que de hecho fue solo una fracción de segundo, en la que además hubo habido el tiempo suficiente para que su rostro; hasta ahora deformado por el enojo por el sinfín de actitudes egoístas de Lincoln; pasase a suavizar su semblante y adquirir una apariencia más "Femenina", cosa que no hizo más que acentuarse con el pasar del tiempo y conforme el resto de su cuerpo parecía aceptar y abrazar el nuevo torrente de sensaciones al que este último estaba siendo expuesto.

Fue por ese motivo que, al momento en el cual el albino hecho para atrás sus caderas, este no solo había logrado jalar consigo y frotarse fuertemente con una buena parte de las paredes interiores de Lisa, sino que además había conseguido que las sensaciones producto de este hecho fueran también las responsables de alejar a la castaña de todo pensamiento o monologo interno que tuviera, a la vez que la sonrisa a medio hacer de su rostro terminaba de completarse y un pequeño jadeo de placer fuese emitido de su boca, poco antes de que uno mucho más fuerte y sonoro brotase de lo más profundo de esta tras la segunda arremetida de su hermano, causando esta vez que fuese su propia mente la que finalmente cediese antes el placer.

-Jaja. ¡Cielos, Lis! Ese de ahora SÍ que fue un gran grito.- Acotó de forma juguetona Lincoln, quien, en aquel simple acto y la ligera variación que había habido en la forma en la que su hermana lo estaba sujetando, vio una mayor profundidad y un cierto presentimiento que lo motivo a comenzar a agitar con un ritmo ligero sus caderas y a hacer la siguiente pregunta con un gran aire de seguridad… -Entonces…¿Todavía quieres que me detenga?-

Ante esa consulta, hecha con petulancia y prepotencia por el chico mientras este la retenía y se la follaba a su gusto, la jadeante y sobreexcitada Lisa de este momento solo pudo entonar sus ojos, procurar un sonrojo en su rostro, abrir la boca, sacar su lengua y endurecer su forma de aferrarse al piso con el fin de hacerle más sencilla la tarea de recibir a la polla en su interior, antes de finalmente poder brindar una respuesta guiada por sus desinhibidas y desbordantes emociones producto del placer que recibía.

-¡N-no! ¡Ya no! ¡No te…! ¡DETENGAS! ¡T-tú mismo lo dijiste! ¡Nada de lo que hagamos será culpa de nadie justo ahora! ¡A-así que…! ¡DEMOS RIENDA SUELTA A TODO Y GOCEMOS PLENAMENTE Y SIN TAPUJOS DE LOS PLACERES DEL CUERPO DEL OTRO!- Exclamó entonces la muchacha, librando así a su mente de toda clase de pensamiento lógica o renuente moral inútil en ese momento, con el único objetivo de utilizar toda la capacidad de su cerebro para así procesar y disfrutar lo más posible de las oleadas de emociones y sensaciones que le propiciaba su primera experiencia sexual real.

Fue al oír esa clase de respuesta tan entusiasta, y en contra de todas las actitudes previamente mostradas por la chica, lo que hizo que la propia actitud de Lincoln cambiase, propiciándole una sonrisa que iba de oreja a oreja y una imperativa necesidad de recompensar a su hermana por finalmente sincerarse ante él.

-¡Muy bien! ¡Muy bien dicho, Lis! ¡Es bueno ver que te dejes llevar de vez en cuando! ¡El que lo hagas, hace que me den ganas de…!- Acotó él, al momento de hacer que la mano con la que sostenía el tobillo de la chica soltase finalmente este último, buscando así mejorar su capacidad de agarre al posar esta al costado de las caderas de Lisa, en un acto que luego sería imitado por la otra mano restante segundos antes de que Lincoln vociferara… -¡PREMIARTE POR ESO!- A la vez que comenzaba a follarse a la castaña de un modo mucho más veloz y frenético que el anterior.

Dicho hecho, como era esperado, tuvo su reacción en la muchacha, quien, al sentir ahora como sus entrañas eran embestidas sin descanso y con violencia, lentamente se vio incapaz de seguir manteniendo la fuerza que ejercía con sus manos, cosa que lentamente la llevó a recargarse cada vez más en el piso, hasta alcanzar el punto en el cual su cabeza y sus pechos terminaron sobre este, mientras su mirada se deformaba en una mueca llena de perversión y lujuria en la cual difícilmente algo parecía molestarle, como lo eran el hecho de que se hubieran desalineado sus lentes, que sus ojos se desorbitaran sin saber exactamente hacia que mirar, o que su boca permaneciese abierta mientras de ella brotaba saliva de forma incontrolable; sin olvidarse del detalle de que con cada nuevo jalón o embestida del albino todo ella se agitaba de adelante a atrás, causando así que su mentón rozase contra el suelo.

-¡Joder! ¡Siiii! ¡ESO ES, HERMANO! ¡Úsame! ¡Embísteme! ¡HAZME SABER DE LO QUE ME HE ESTADO PERDIENDO TODOS ESTOS AÑOS EN LOS QUE SOLO ME DEDIQUE A "MIRAR"!- Solicitó ella, completamente sumida y ahogada en todas las emociones y la excitación que se habían acumulado en su interior tras años de mucha pornografía casera y poca masturbación o atención de sus propias necesidades femeninas, cosa que la llevó a excitarse por las propias palabras que acababa de decir y sufrir un fuerte espasmo de goce que le hizo recostar de lado la cabeza y decir… -¡D-dame una muestra de todo lo que has aprendido con as otras!- Alcanzó a decir, mientras su lengua yacía ahora completamente fuera de su boca y la sola idea de coordinar más palabras se le hacía ahora más difícil, sino es que imposible.

Sobra decir que, el escuchar y ver a su hermana, la genio, jadear y entregarse al placer como él ya había visto hacer un sinnúmero de veces a sus otras hermanas, había causado que en Lincoln se formase un gran sentimiento de excitación, el cual solo se hubo incrementado al sentir como, en medio de su frenesí de goce, el coño de Lisa parecía haber comenzado a estrujarlo con más fuerza y a producir una mayor cantidad de líquido lubricante que no solo le permitiese seguir entrando y saliendo de ella con facilidad, sino que además le brindase la oportunidad perfecta para alcanzar una profundidad aún mayor a la que había podido llegar hasta ahora.

-¡Ok! ¡Si eso es lo que quieres…! ¡Eso es lo que…! ¡Yo te…! ¡DARÉ!- Gritó el chico, poco antes de llevar sus dos manos a las nalgas de Lisa, para así sujetar ambas con fiereza y, acto seguido, comenzar a guiar el ritmo a la vez que apretujaba y masajeaba el trasero redondo y curvilíneo de esta, cosa que causó que la muchacha instintivamente flexionase sus piernas para abrazarse a la espalda del albino, ayudándolo así a reducir su necesidad de mantenerla levantada e impidiéndole la idea de retroceder lo suficiente como para alejar su miembro de ella.

Y así mismo como se los acabo de describir fue como permanecieron los dos hasta que finalmente comenzarán a ser evidentes las señales propias de la llegada al orgasmo de ambos; como lo serían los cada vez más frecuentes espasmos internos de Lisa o la cada vez más creciente sensación de calor producida alrededor del pene de Lincoln, acompañada por sus cada vez más desesperados y veloces movimientos. Fuera como fuera, algo era seguro, ambos chicos disfrutaban y los dos estaban a nada de correrse.

Fue justamente por esto que, poco antes de la hora de la verdad, ambos se encontraban con los ojos firmemente cerrados y con sus labios inferiores siendo apresados por sus dientes, en un notable intento de hacer perdurar el momento a través de esas ligeras sensaciones de dolor que dicho acto les propiciaba, más sin embargo, ambos abrirían de par en par los ojos y coordinarían sus voces al momento de esbozar con un grito el momento en el cual hubo llegado su tan esperado y trabajado clímax conjunto.

-¡ME CORROOOOOO!- Fue lo que esbozaron los dos al momento de sentir como sus respectivos órganos sexuales caían presa de un orgasmo que solo pudo llegar a ser más disfrutable y placentero de lo que ya de por sí era debido a la sensación complementaria que sumaba la propia acabada de su respectiva pareja.

Es decir, mientras la polla de Lincoln se dedicaba a expeler y verter con fuerza y vigor su jugo masculino en el interior de la chica, palpitar con fuerza y llegar a lo más profundo de esta gracias a una serie de leves movimientos de cadera, Lisa y su coño se ocupaban de ceñirse lo más fuerte posible alrededor del miembro, ejerciendo un ligero efecto de succión al vacío y una especie de ordeña con el objetivo de extraer la mayor cantidad de esperma posible, todo mientras un abundante volumen de líquido brotaba de su feminidad y se entremezclaba con el semen desbordante de su interior, creando así una mezcolanza que reflejaba de manera sumamente acertada el nivel de unión y la intensidad que había tenido la pareja en su orgasmo en conjunto.

Y justamente así fue como finalizó el primer acto sexual íntimo de nuestro querido dúo protagónico, quien tras ello, únicamente pudieron limitarse a respirar con cansancio y profundidad en un intento por recobrar el aliento para así dar comienzo a una nueva ronda, pues en su mente sabían que, ahora que la puerta de la lujuria y el desenfreno en ambos se había abierto del todo, sería extremadamente difícil volver a cerrar, al menos antes de tener un par de rondas más.

Al momento de recobrar sus energías, la pareja decidió cambiar su ubicación hacia un lugar que les resultase más cómodo y provechoso, razón por la cual optaron por usar la mesa en la cual Lincoln había sido maniatado con anterioridad, asegurándose de hacer que esta quedase de forma paralela contra el piso y les permitiese subirse encima para así realizar una pose extremadamente clásica como lo era "El Misionero".

Fue por ello que, tras haber hecho las preparaciones para llevar adelante esta, Lisa se había posicionado gustosamente sobre la mesa y, portando consigo una sonrisa de excitación, se apresuró a abrirse de piernas; sujetando con sus manos la parte trasera de sus rodillas; para así darle a su hermano una visión más que clara de su chorreante y abierto coño, con la cual la chica prácticamente quería darle a entender lo mucho que deseaba y ansiaba porque él se acercase y volviese a tomarla como antes.

Dicho acto obviamente fue correspondido por el albino, quién, tan solo un segundo después de haber sido deleitado con dicha imagen, se había asegurado de cerrar la distancia entre ambos, sujetar las piernas de la castaña por cuenta propia y deslizar dentro de esta última su impaciente y dura polla, causando que la muchacha expulsase un fuerte jadeo de placer al momento de sentir como la masculinidad de su hermano volvía a ingresar del todo en su interior, al mismo tiempo que el peso de este se ceñía sobre ella, dándole entonces la capacidad de cazar al chico desde el cuello, limitándose entonces a aferrarse a este y dejar que él fuese el que marcase y dirigiera el ritmo y desarrollo del encuentro sexual a partir de ese momento.

Por lo cual, no fue sorpresa que, tras apenas unos segundos de haber comenzado, Lincoln ya se encontrase realizando unos profundos e intensos movimientos de vaivén, con los cuales fácilmente había alcanzado la entrada al útero de su hermana, permitiéndole así apuñalar y embestirse contra esta sin mayores problemas, cosa que le permitió relajarse lo suficiente como para gozar de las expresiones que esta realizaba durante el coito y que, por cuestiones de ubicación, no fue posible de apreciar en su primer encuentro.

Sin embargo, fue justamente gracias al hecho de haber visto estas que el albino, más que fascinado por el tipo de caras que la más serena y sobria de sus hermanas menores podía hacer, se vio obligado a intensificar su juego solo para ver que otra expresión ella era capaz de propiciarle.

Siguiendo con esa lógica fue que él no tardo en llevarse a la boca uno de los dos pechos que, desde el mismo comienzo de la sesión, habían sido objetivos tentadores y más que merecedores de sus atenciones y que, al momento de volver a hacerlos experimentar las habilidades con las que su boca y lengua contaban, habían logrado sacarle una nueva mirada de placer a la muchacha.

No obstante, y todavía no del todo conforme con el resultado, el chico decidió jugar su próxima carta, para la cual primero fue necesario que él deslizase las manos con las que sostenía a Lisa, para así hacerlas llegar hasta las nalgas de esta y, una vez ahí, proceder a levantarla de un elegante y presto movimiento en el aire, logrando así que Lisa fuese sujetada de un modo tal que tres de sus zonas erógenas; refiriéndonos a sus pezones, coño y trasero; acabasen siendo estimuladas y/o atendidas por Lincoln; y su boca, polla y manos, respectivamente hablando.

Sobra decir que, al caer presa de un agarre que incluía atenciones a totas partes sensibles de ella, la expresión, ya de por sí placentera y encantada de la castaña, se deformó todavía más, llegando a convertirse en la viva representación de una mujer pasando por uno de los mayores placeres de su vida, el cual duraría y le proporcionaría una serie de repetidos mini-orgasmos antes de que su pareja finalmente la llevase al cenit del placer al momento de llenarla de su jugo; al mismo tiempo que sus dedos y su boca se aferraban con mayor fuerza a su cuerpo debido a la intensidad de su propio clímax.

Continuando con la sesión, Lisa le pidió a su hermano el darle una nueva demostración de la fuerza sobrecogedora y descomunal que él le había enseñado, ya en numerosas ocasiones, luego de su regreso a la habitación, ya que en su interior, más precisamente hablando, en lo profundo de sus psiquis femenina, ella se sentía sumamente atraída y excitada por la idea de que un individuo masculino fuerte la tomase e hiciera con ella cuantito él desease.

Obviamente, dicha idea y la justificación dicha por la chica no tardó nada en convencer y excitar a des manera a al albino, quien, tras haber pensado brevemente, respondió al pedido de la chica con una sonrisa, poco antes de acercar su boca a su oreja y susurrarle una serie de detalles de lo que haría de una forma tan explícita que incluso fue capaz de hacer sonrojar y mojar a la castaña ante la sola imagen mental que dicha propuesta le suscitaba.

Fue entonces que, sin perder el tiempo, Lisa se apresuró a seguir con obediencia y rapidez el primero de los pasos descritos por su hermano, sentarse sobre la polla de este dándole la espalda y asegurándose de no detenerse hasta haber recibido dentro de sí toda la longitud total de esta.

Una vez ubicada en su peculiar "Silla", la muchacha de cabellos castaños fue sorprendida por un gesto y unas palabras de felicitación por su escrupulosa obediencia, los cuales fueron dados en forma de una lamida de cuello y un ligero jugueteo alrededor de la zona en la que resaltaba su clítoris, los cuales poco a poco fueron extendiéndose por cosa de unos segundos, hasta que finalmente el albino acabase por premiar a la chica con un beso en los labios y un preliminar que dejo su intimidad sumamente húmeda y ansiosa por la siguiente parte del plan.

Terminando y satisfecho entonces con sus preparaciones, Lincoln pasó entonces a dirigir sus dos manos debajo de los muslos de Lisa, para así sujetar y elevar estos en el aire lo suficiente como para hacer que las plantas de los pies de la castaña fuesen imposibilitados de alcanzar el suelo, algo necesario e importante de hacer previo al momento de utilizar la fuerza de sus propias piernas para así levantarse de la mesa; probando así ser capaz de soportar con ellas su propio peso y el del cuerpo de su hermana; y pasar ahora a ser el que sujetase a la chica en el aire, complaciendo así la necesidad de esta de tener una muestra de su fuerza.

Sin embargo, la cosa no acababa ahí, ya que, a modo de darle los toques finales que servirían para completar toda la imagen descrita por él, Lincoln tuvo la necesidad de hacer pasar una gran porción de sus dos brazos por la parte trasera de las rodillas de la chica; las cuales eran la zona de la cual él actualmente la tenía sujeta; para así no solo cerrar su agarre y elevar todavía más el ángulo en el cual sus piernas yacían elevadas en el aire, sino también para así darle la posibilidad a este de llevar sus manos a los costados de la cabeza de la castaña, cosa que mejoraría sustancialmente su forma de aferrarse a ella y le permitiría, a su vez, realizar a su antojo y preferencia las subidas y bajadas necesarias para llevar a ambos hacia su clímax.

Fue entonces que, ya posicionado y listo para demostrar su valía, Lincoln comenzó a movilizar y utilizar el cuerpo de su hermana casi como si ella se tratase de una mera muñeca o un juguete para su desahogo sexual, una idea que fue de hecho dada a conocer por la castaña, quien, lejos de mostrarse molesta o cosa similar, parecía encantada por el paralelismo entre ambos.

¿Y cómo no estarlo? Si fue gracias a dicha posición que las penetradas y arremetidas de Lincoln parecían haberse vuelto mucho más profundas y violentas de lo que ya de por sí habían sido, obviamente debido al hecho de que el chico sabía bien cómo hacer uso del peso de la muchacha y de los movimientos dados por sus caderas desde la parte de abajo para así poder arremeter con fuerza y machacar sin descanso ni misericordia todo el camino presente en el interior del órgano femenino.

Y justo así fue como ambos permanecieron, con Lisa siendo embestida por abajo y retenida en su totalidad por los brazos de su hermano, mientras este último se esforzaba al máximo para aumentar su velocidad, profundidad y fuerza con forme más avanzará o más cerca estuviese de su tan ansiado y merecido momento orgásmico, el cual, al hacerse presente al cabo de unos minutos, permitió que, a la hora de retirar la polla del interior de la castaña, el coño de esta última comenzará a emanar todo el chorro de semen recientemente vertido en su interior, algo que, además de ser excitante para ambos chicos, permitió que ambos cayeran en cuenta de lo abundante y espeso que podía llegar a ser el jugo blancuzco de Lincoln mientras mayor sea el placer obtenido por este durante la "Extracción" del mismo.

Ya estando cerca del final, nos encontramos con una nueva escena protagonizada por ambos chicos. En la cual, Lisa se encontraba recostada con el pecho hacia abajo sobre la mesa que habían usado previamente a modo de cama, esto debido a que, luego de la ronda anterior, la muchacha había mencionado que había quedado cansada, por lo cual, recargar como mínimo la parte superior de su pecho sobre la superficie rígida le vendría bastante bien a modo de descanso. No obstante, y debido obviamente a la postura en la que la chica estaba, Lincoln pudo ver con total claridad y detalle toda la extensión de la zona de la entrepierna de su hermana, observando en ella no solo el abrumado y fatigado agujero en el cual se había vuelto su coño luego de ya varios rounds, sino también el palpitante y fogoso agujero encima de este que yacía entremedio de las nalgas de la castaña y que, hasta el momento, no había recibido una correcta atención por parte suya.

Fue al caer en cuenta de ello y tras haber considerado dicho descuido como un "Gran fallo" de su parte que el albino, completamente lleno de deseos por continuar de manera inmediata con el fin de corregir dicha injusticia, avanzó hasta el encuentro de Lisa, para así posar sus manos en las nalgas de esta última y frotar, por espacio de unos pocos segundos, su polla contra el humedecido coño de esta a modo de preparación, un acto que la chica intuyó, quería decir que su hermano deseaba soltar otra descarga en el interior de este, pero claro estaba que eso no era nada más lejos de la verdad.

Lincoln no le había comentado nada a la chica respecto a la "Revelación" que él acababa de tener y sin embargo, observó con notable sorpresa la predisposición mostrada por esta al momento de verla usar sus manos para así separar los dos lados de sus labios inferiores y el par de nalgas que cubrían el agujero de su ano, cosa que le generó un malentendido respecto a si la muchacha sabía de sus intenciones o simplemente había hecho esto para permitirle nuevamente el ingreso a su feminidad.

Esa duda dejo a Lincoln pensativo por un segundo o dos, pero al momento de ver como su hermana comenzaba a sacudir ligeramente sus caderas y a instarlo a darse prisa y meter su miembro dentro de sí, el chico simplemente había quedado demasiado excitado y ansioso como para preocuparse por cosas como los posibles malosentendidos, razón por la cual rápidamente sujetó ambas muñecas de la muchacha y apunto con su polla hacia el agujero que había sido el eje central de su debate, poco antes de ejercer presión contra este, forzando así su intrusión y ganándose al segundo posterior a esta un fuerte gimoteo y un grito propio de una persona a la cual acababan de ensartar por detrás de manera abrupta y sin ninguna clase de aviso.

Sobra decir que, al sentir la colosal polla de su hermano deslizándose por otro agujero en la cual ella no había tenido ninguna clase de experiencia previa, Lisa volvió a experimentar nuevamente el mismo tipo de inseguridades y miedos mostrados al momento de recibir por vez primera la insipiente y extensa masculinidad de su hermano, manifestando sonoros jadeos, dificultad para coordinar su respiración e incluso algunas quejas al respecto que, tan solo un segundo después, habrían sido calladas o silenciadas por un poderoso gemido emergiendo de su garganta al momento de sentir como el albino echaba para atrás sus caderas, frotándose en el proceso con varios pliegues sensibles de su interior e inmediatamente después arremetiendo dentro de ella sin ninguna clase de tapujos ni lamentaciones de ningún tipo.

Dicho acto se repitió otras muchas veces, hasta que finalmente, la mente racional de Lisa fuese nuevamente apagada con el fin de hacer trabajar plenamente a su cerebro en el procesamiento de todas las nuevas y extrañamente placenteras sensaciones que le suponía el tener sus entrañas siendo penetradas sin piedad y sin descanso mientras ella únicamente yacía, con la boca abierta y la lengua hacia afuera, sobre una de las mesas de trabajo de su laboratorio.

Sin embargo, y aun cuando ella había supuesto que esta situación ya representaba el nivel más alto en lo que a osadía y atrevimiento por parte de Lincoln se refería, la misma vio como dicha hipótesis suya se hacía pedazos; junto con algo dentro de su propia psiquis; a la hora de ver cómo, con el fin de acrecentar el morbo y el placer que sentía al follar el apretado, envolvente y cálido orificio que era el trasero de su hermana, Lincoln, ya sea instintivamente o no, había comenzado a echar sus manos, todavía sujetas a las muñecas de la castaña, cada vez más hacia atrás, provocando así que Lisa lentamente fuese forzada a despegarse de su lugar de reposo sobre la mesa hasta finalmente quedar inclinada de una manera tal que formaba un ángulo de cuarenta y cinco grados con la parte superior de su cuerpo, la cual ahora, con cada nueva penetrada dada por el muchacho, se sacudía con violencia, haciendo saltar los dos enormes pechos que coronaban a esta última, todo mientras la pobre chica ya no sabía qué tipo de cara hacer o cómo reaccionar ante la compleja mezcla de degradación, vergüenza y placer que toda esa indecorosa y surrealista situación estaba causándole, cosa que, instintivamente, la llevó a realizar la perturbadora y peculiar sonrisa que la caracterizaba por segunda vez en el día.

Obviamente, tras pasar un tiempo en esta curiosa posición, ambos protagonistas finalmente alcanzarían su límite y se dejarían ir al momento de hacer que sus respectivas sexualidades estallasen de goce y satisfacción, soltando lo que bien podría haber sido el disparo más abundante, caliente y mejor trabajado de toda aquella sesión de desahogo y desenfreno sexual, la cual se vio finalmente finiquitada al momento en el que Lincoln hubo retirado su polla del interior de una muy, muy exhausta Lisa, quien, apenas luego de un segundo de haber quedado libre del agarre del albino, se dejó caer laxa sobre la mesa y ni siquiera advirtió o le dio la menor importancia al hecho de que en ese momento el chico detrás suyo se estaba deleitando con orgullo y alegría en el rostro al ver como un gran volumen de semen y jugos vaginales brotaban de su ano ligeramente abierto y su feminidad, todo mientras ella sentía la más absoluta y genuina felicidad vista alguna vez en su joven vida.

Minutos después…

Tras haber finalizado entonces con lo que había sido una experiencia en extremo satisfactoria y a la vez fatigante para ambos, nuestra pareja de amantes desbocados se encontraba ahora tranquilamente reposando encima de la mesa de trabajo que, desde cerca de la mitad de la tarde, le había servido a modo de cama improvisada. De esta escena, cabe destacar que debido al tamaño de la mesa, pensado originalmente para albergar a una persona y poco más en su superficie, el par de hermanos no solamente tuvo que pegarse uno al otro para estar a gusto, sino que literalmente ambos tuvieron que acomodarse uno encima del otro y abrazarse entre sí para no caerse de su lugar de descanso, haciendo así que Lisa tuviese que permanecer de costado y abrazada de brazos a los pectorales de su hermano, a la vez que entrecruzaba una de sus piernas con las del albino y era rodeada por el cuello por este último mientras él permanecía sonriendo despreocupadamente en aquella pose que uno pensaría sería común de ver en una pareja acaramelada y feliz luego de haber saciado y complacidos sus instintos más básicos de forma tan eficaz como ellos lo habían hecho.

-¡Cielos! Tengo que admitirlo, Lis. Eso que hicimos fue…¡Simplemente demasiado bueno!- Declaró de manera relajada y tranquila el muchacho, mientras mentalmente echaba la vista atrás y hacia un recuento de todo lo que él y su hermana habían experimentado, cosa que le dio a su reciente afirmación un notable aire de sinceridad y una cierta nostalgia por aquellos placenteros momentos compartidos por los dos.

-Si…de hecho, así fue, Linc.- Respondió Lisa, al momento de afianzar el agarre que ceñía sobre el torso desnudo de Lincoln, sonrojarse ligeramente y hacer girar sus ojos con el fin de minimizar un poco la dificultad que le supondría el sincerarse y decir en voz alta lo que ella sentía ahora que nuevamente era capaz de pensar con su claridad normal. -He de decir que…este tal vez haya sido el experimento que más satisfecha me ha dejado hasta el día de hoy…y-y no exactamente de un modo intelectual. Si sabes a…lo que me refiero.- Terminó de decir ella con una más que notable dificultad y vergüenza a la hora de hablar, ya que desde siempre, el abrir y dejar entrever a otros lo que yacía dentro de su corazón nunca había sido exactamente uno de los fuertes de la castaña.

Lincoln, siendo más que consciente de ese hecho, no pudo hacer otra cosa más que sorprenderse al ver a su hermana mostrando un lado conmovedor e inclusive vulnerable ante él, razón por la cual, apenas su mente hubo acabado de procesar y guardar aquella atípica imagen de la genio en su cabeza, él inmediatamente esbozo una pequeña sonrisa poco antes de usar el brazo con el que sujetaba a la joven para así acercar a esta última hacia él y, acto seguido, proceder a darle un ligero beso en la frente con el cual "Recompensarla" por dichas palabras.

-Jeje. Claro que sé a qué te refieres, Lis. Después de todo, yo me siento exactamente de la misma manera.- Acotó el muchacho, a la vez que cerraba completamente los ojos y le ofrecía a la castaña una destellante y encantadora sonrisa de oreja a oreja que sirviese para dejar más que esclarecido su nivel de sinceridad a la hora de hablar, cosa que pareció gustarle mucho a la castaña, ya que, al momento de verla, esta quedó libre de toda preocupación y vergüenza alguna. -Aunque bueno, eso también podría ser uno de los efectos de aquel suero. Después de todo, creo recordar que…- Ponderó repentinamente el muchacho en su cerebro, tras haber recordado que, poco antes de que sus impulsos lo llevarán a forzar las cosas para así pasar a mayores, su hermana había tratado, en más de una ocasión, de decirle algo que parecía ser importante. -Por cierto, cambiando de tema, ¿Qué era eso que tratabas de decirme antes de que te interrumpiera…en más de una ocasión…Lis?- Cuestionó él, susurrando por lo bajo casi al terminar la pregunta ya que, estando ahora más lúcido y tranquilo, llegó a sentir cierto decoro por su anterior comportamiento.

-¿Oh? ¿Eso? Jejeje. ¿Ahora sí estás dispuesto a escucharme, eh?- Contestó la muchacha, quien, lejos de mostrarse enfadada al recordar las formas tan salvajes y abruptas en las cuales ella había sido interrumpida anteriormente, esta encontró cómico el hecho de que ahora, tras pasado su encuentro, fue el momento en el cual él había decidido escuchar algo que realmente podría haberle sido útil antes de este. No obstante, y tras ver una ligera mueca de afirmación y escuchar un ligero "Jeje. Si, sino te importa…" por parte del apenado albino antes de que ella finalmente se dispusiese a hablar. -Pues bueno, te lo diré si quieres…pero no me culpes si la respuesta NO te gusta. Recuerda, yo intente avisarte.- Se anticipó a esclarecer ella, logrando esta vez no solo ganar un mayor interés por parte del chico, sino también ponerlo en entre aviso y darle un mal presentimiento antes de escuchar la siguiente explicación de su hermana… -Verás, Linc, mi idea original al dejarte solo aquí bajo los efectos de ese "Suero", era de hecho para llevar adelante mi segunda opción de tesis a presentar para la rama de la psicología. El título de la misma es "Los límites físicos y mentales a los que un sujeto puede llegar al creerse bajo la influencia de sustancias desconocidas por este", y básicamente busca estudiar hasta qué punto puede llegar a cambiar el comportamiento, nótese actitud o desempeño físico de alguien, cuando alguien le inyecta un simple placebo y le implanta la idea de que este es un súper-afrodisiaco que, a lo mejor, puede causarle un libido desmedido y descontrolado.- Acabo por relatar ella, solo para notar que, luego de aquella revelación, tanto el semblante como la actitud serena y tranquila de Lincoln acababan de desaparecer totalmente.

-Wow…¡WOW! ¡E-ESPERA UN SEGÚN…! ¿¡…do!?- Exclamó el chico, quien, a medio exabrupto, acabo por caerse de la mesa en la que reposaba, ya que el impacto de la recién revelada información y lo que esta suponía, lo había hecho recobrar la naturaleza "Conservadora"; por así decirle; que tenía previo al momento de ser inoculado y supuestamente desprovisto de sus inhibiciones típicas, entre las cuales se incluía la idea de que "Tener sexo con sus hermanas menores; con la única excepción de Lucy; era algo sumamente malo". Ya en el piso, este continuó dando un par de pasos hacia atrás con sus manos con el objetivo de crear distancia antes de continuar. -¡L-lo que dices es…! ¿¡Que todo este tiempo estuve siendo engañado y usado para formar parte de uno de tus proyectos!? ¿¡TODO EL TIEMPO!? ¿¡Y-Y ME DEJASTE LLEGAR TAN LEJOS SOLO POR ESO!?- Vociferó Lincoln, mientras que el hecho de haberse enterado de que había sido manipulado y usado como conejillo de indias por su hermana, como él tanto había temido al principio, había llenado su cabeza alterada de una gran seguidilla de dudas e inquietudes que, más temprano que tarde, acabaron por ser respuestas por la castaña.

-Reitero. Yo TRATE de advertirte, pero…d-digamos que, a mitad del periodo de "Observación", acabe sintiendo curiosidad por lo que la "Comprobación Practica" podía ofrecer y bueno…creo que lo demás es historia. Jejeje. Aunque claro, mi idea solo era permitir que te soltases de las ataduras de mala calidad en las que estabas y luego ver tú reacción al encontrarte nuevamente conmigo. Todo lo que paso luego de ello estuvo…fuera de mis cálculos.- Comentó ella, a la vez que se rascaba ligeramente una de sus mejillas con un dedo, sin poder ocultar un cierto aire de culpabilidad producto del hecho de no haber sido capaz de refrenar sus impulsos primitivos ni de darle un alto a la situación mucho antes de lo planeado, algo que obviamente no sirvió para resarcir a su contrariado hermano mayor, quien parecía mostrar cada vez más culpable y avergonzado de sí mismo con forme pasarán los segundos. -¡Hey! ¡Pero alégrate, Linc! Gracias a esto yo podré conseguir mi título sin necesidad de presentar mi otro proyecto, humillándote, teóricamente hablando, a ti y las otras. A fin de cuentas, ¿Eso es lo que tú querías conseguir, no?- Intentó argumentar entonces, en un intento de sacar al pobre chico de su foso depresivo y autocompareciente.

-S-supongo…- Se limitó a contestar el albino, quien, para este punto, ya se encontraba casi completamente pálido y sin saber exactamente si alegrarse por lo que le había dicho la chica o no. -P-pero aun así…yo sí saldré en lo que sea que presentes…¿No?- Preguntó entonces él, tras haber llegado a la conclusión de que su participación ya sea escrita o evidenciada de manera fílmica sería si o si parte de la tesis que elaboraría su hermana.

-Emm…b-bueno…no creo que debas pensar en eso justo ahora, Linc.- Respondió la castaña, eludiendo obviamente la pregunta, sin querer confirmar o negar la declaración hecha por el muchacho, ya que simplemente a este no le gustaría la respuesta que ella le daría. -L-lo mejor que podrías hacer ahora es ir a asearte y tratar de olvidarte un poco del asunto. Podremos hablar más a detalle de todo una vez que estés tranquilo, ¿T-te parece?- Intentó sugerir entonces, creyendo que un breve descanso y alejamiento total respecto al tema sería quizá el mejor curso de acción que podría tomar su hermano.

Lincoln, admitiendo que en ese momento era una ruina tanto emocional como mentalmente hablando, no dudó en tomar el consejo de la castaña, ya que, a fin de cuentas, eso también le serviría a modo de excusa para así salir de manera relativamente grácil de la habitación y de aquella situación incómoda para él.

-Si…vale…c-creo que eso haré, Lis.-

Y con eso dicho, el joven albino se puso de pie y comenzó a marchar en dirección a la puerta, mientras susurraba algo acerca de "No poder creer lo que pasó" o de lo "Usado" que se sentía, antes de finalmente llegar al umbral del cuarto acabar saliendo de este luego de que su hermana le abriese las puertas con su tableta, acto que Lincoln agradeció sin demasiados ánimos al momento de finalmente cruzar al otro lado y desaparecer de la vista de su hermana.

-Haa. Espero que él esté bien. Es decir, sí, sabía que el enterarse de eso sería duro, pero…no sé, creo que tal vez fue demasiado de mi parte esperar que, al haber acabado y hacerse esclarecido todo, dijese algo como "No hay cuidado, a fin de cuentas, la pasamos muy bien, Lis" o "Fue un gusto ayudarte a "Experimentar", hermanita" o cualquier otro tipo de respuesta similar a esa.- Comentó en su mente la muchacha, quien, tras haberse quedado a solas en el cuarto, tenía ahora la ocasión perfecta para poner en orden sus propios pensamientos y quejarse, aunque sea de forma breve, por la actitud tan "Negativa" y desconsolada que había mostrado el albino luego de la noticia, aun cuando hasta hace cosa de solo unos minutos, él estaba aferrándose y mostrándose de un modo tan afectivo y cercano hacia ella, casi en la misma medida en la que él ya compartía con otras seis de sus hermanas. -Bien, no tiene caso lamentarse por algo así. Justo ahora, tengo mucho material en video que analizar y editar con el fin de presentar mi tesis.- Afirmó ella, al momento de hacer a un lado los sentimentalismos y hacer cruzar sus dos brazos por los orificios de su bata de laboratorio, recuperando así gran parte del temple y carácter científico que tanto la caracterizaba. Sin embargo, tras notar que a su vestimenta todavía le hacía falta su peculiar par de bragas y notar como de su entrepierna todavía había un extenso remanente de todo el jugo que el chico había vertido en su interior, la atención de Lisa no pudo evitar distraerse ligeramente y caer en cuenta de que aquella sería la ocasión perfecta para llevar adelante un cierto estudio que ella había ansiado hacer hace años. -Aunque bueno…bien podría tomarme las cosas con calma y darle un buen uso a todo este "Material de estudio" que Lincoln generosamente me suministro. Hay muchos proyectos y experimentos interesantes que hacer con una muestra tan fresca y abundante como esta. Jejeje.- Acotó para sí misma, poco antes de sacar un tubo de en ensayo de su bata y comenzar a recolectar todo el líquido seminal dispuesto y desperdigado por el muchacho, a la vez que fantaseaba y divagaba una que otra vez con el sinfín de usos que alguien como ella podría darle.

Royal Woods. Casa de los Loud. Baño. Interior.

Dejando a un lado lo que sea que la genio de la casa tuviera en mente, nuestra atención ahora se centraría nuevamente en el chico albino, quien, luego de haber decidido tomar el consejo de su hermana para así relajarse y calmar su mente atolondrada, se encontraba ahora mismo debajo del chorro de agua de la ducha ubicada en el segundo piso de la casa. Lugar en el cual, lejos de estarse bañando o refrescando su cuerpo, el muchacho solo permanecía parado ahí, dejando que el agua lo mojase mientras él simplemente monologaba consigo mismo.

-No puedo creer que me dejará manipular así. Lo que ella hizo…lo que hicimos, estuvo simplemente mal.- Dijo en su cabeza el chico, aceptando que, si bien Lisa había sido la responsable directa e inmediata de todo, él también contaba con una gran porción de culpa, ya que fue suya la idea de incitar y guiar a la castaña por el mismo camino que él y otras seis chicas directamente relacionadas con él ya habían pasado y recorrido en un sinnúmero de veces. -Haa. Joder. ¿Cuál carajos es mi problema? Ya de por sí es complicado cuando Lori o alguna de las otras van cada tanto a "Ver cómo estoy" en la universidad.- Comentó este, a la vez que una pequeña seguidilla de recuerdos sobre sus hermanas tocando a la puerta de su cuarto en el campus, ya sea mañana o noche, estuviese libre o no, se hacía presente y le hacía rememorar a su vez las ciento y un dificultades, penurias y problemas por los cuales tuvo que pasar debido a las noches en vela o las horas de tiempo perdido, aun cuando haya sido de una forma tan agradable y satisfactoria para ellos. -La sola idea de que Lisa se sume también a eso es algo simplemente…- Continuó él, esta vez imaginándose a la científica de cabellos castaños, apareciéndose ante él sin invitación u anticipo alguno, vestida únicamente con una bata de laboratorio y poco menos, diciéndole una frase provocadora y/o dándole una excusa con la cual lo convencería de dejarla entrar y así poder repetir la misma clase de actos ilícitos e indecorosos que habían tomado lugar ese día, y que, según la experiencia propia de Lincoln, siempre provocaban que la chica con la cual los realizase acabase volviendo por más. Dicha imagen seductora de su hermana de hecho le provocó un breve sonrojo y un ligero respingo en su zona genital, más sin embargo, recordando los problemas que eso le podría traer a futuro, este paso a reaccionar de forma negativa hacia la idea, cosa que se vio reflejada al momento en el cual él chasqueo la lengua y presionó la cabeza contra la pared de la ducha. -¡Y ahí voy de nuevo! ¡Joder!- Se recriminó a sí mismo, momentos antes de dirigir una mirada de enfado a otro de los principales culpables de su "Preocupante" situación. -¡Y tú…! ¡COMO SIEMPRE METIÉNDOME EN PROBLEMAS! ¿¡Cuando será el día en el cual puedas NO emocionarte tanto al tener enfrente a una de mis hermanas desnudas!? ¡Ayudarme un poco no te costaría…!- Estaba reprochándole él al grueso y extenso trozo de carne que le colgaba con una media erección de la entrepierna, poco antes de escuchar el sonido de una pelea llevándose acabo no muy lejos de las escaleras que conectaban los dos pisos de la casa.

Intrigado por ese hecho, ya que en teoría, él y Lisa eran los únicos ahí en la casa, Lincoln optó por dejar su pequeña discusión de lado y agudizar los oídos para así ver a quienes pertenecían dichas voces.

-¡NO PUEDO CREER QUE SE TE OCURRIERA ALGO COMO METER UN CILINDRO DE PLÁSTICO LLENO DE PURPURINA ROSA EN EL TUBO DE ESCAPE DEL AUTO, LOLA! ¿¡EN QUÉ DIABLOS ESTABAS PENSANDO!?- Preguntó de manera fúrica una voz que el albino rápidamente identifico que pertenecía a su hermana Lana gracias a su profundidad a la hora de hablar y la peculiar forma de pronunciar ciertas palabras cuando peleaba con su hermana.

-¡OH! ¡"PUES DIS-CULPA"! ¡YO SOLO QUERÍA HACER QUE TÚ QUERIDA BOBBIE FLETCHER FUESE LA CONDUCTORA MÁS LLAMATIVA DE TODA LA CARRERA! ¡DIME…! ¿¡QUÉ HAY DE MALO EN ESO!?- Contestó la segunda voz, obviamente perteneciente a la caprichosa y generalmente poco razonable Lola, dándole así a entender a Lincoln que lo que estaba oyendo en ese momento seguramente sería su más reciente disputa en relación al trabajo, la cual no solo siguió, sino que pareció ganar más fuerza a medida que ambas proseguían.

-¿¡CÓMO QUE "¿QUÉ HAY DE MALO?"!? ¡POR CULPA DE ESA ESTÚPIDA COSA NO SOLO DESCALIFICARON A BOBBIE ACUSÁNDOLA DE HACER PERDER EL CONTROL A UNO DE LOS AUTOS QUE QUEDÓ DETRÁS DE ELLA! ¡SINO QUE ADEMÁS, ECHASTE A PERDER EL TUBO DE ESCAPE, EL SILENCIADOR Y UN SINNÚMERO DE COSAS MÁS DEBIDO A LA EMANACIONES NO ELIMINADAS DEL VEHÍCULO!- Replicó la joven mecánica, siendo plenamente consciente del alcance y el daño que el "Inocente" accionar de su gemela había provocado en el vehículo estrella de su heroína y actual jefa.

-¡PUES NO LO HICE A PROPÓSITO! ¡NO SÉ SI LO SABÍAS, PERO NO TODAS LAS CHICAS SABEN TANTO DE MECÁNICA CÓMO TÚ, LANA!- Respondió Lola, sin mostrar aparentemente ninguna clase de intención de darle la razón a su hermana y admitir que era ella la que estaba equivocada. -¡Y EN TODO CASO, DEBERÍAS AGRADECERME POR HABERTE DADO TRABAJO! ¡GRACIAS A MÍ, AHORA PODRÁS TRABAJAR EN ESE AUTO QUE TAAAAANTO AMAS TODO EL TIEMPO QUE QUIERAS!-

-¡HASTA UN NIÑO SABRÍA QUE NO HAY QUE METER NADA POR…! ¡AGH! ¡NO SABES CÓMO ME SACAS DE QUICIO!- Dijo Lana, demostrando el mismo tipo de enfado que y haciendo el mismo gemido que característico que hacía cuando se jalaba los costados del cabello tras oír algún comentario de Lola que la hiciera enfurecer, cosa que seguramente estaba haciendo en ese momento, aun cuando Lincoln no podía verla.

-¿¡A, SI!? ¡PUES YA SOMOS DOS! ¡Y AHORA…SI ME DISCULPAS, LA DUCHA Y YO TENEMOS UNA CITA PENDIENTE PARA SACARME TODO EL HUMO Y LA TIERRA DEL CUERPO DESPUÉS DE TRABAJAR JUNTO A ESA PISTA TODO EL DÍA!- Comentó Lola, poco antes de hacer que su hermano la escuchase dar un par de pasos hacia el baño y, por alguna razón, el oír como paraba en seco antes de llegar al mismo, cosa que de hecho fue un alivio para el albino.

-¡O NO! ¡NI CREAS! ¡YO ESTOY MUCHO PEOR QUE TÚ, PRINCESA! ¡ASÍ QUE YO SERÉ LA PRIMERA EN ENTRAR!- Refutó entonces Lana, quién aparentemente había sido la responsable de frenar el avance de Lola previamente, pero que ahora estaba anunciando su propio deseo de incursionar en el cuarto.

-¿¡AH!? ¿¡PERO QUÉ DICES!? ¡TÚ NUNCA QUIERES SER LA PRIMERA EN BAÑARTE! ¡ASÍ QUE SUÉLTAME ANTES DE QUE…!- Intentó amenazar Lola, mientras se escuchaban claramente sus jadeos que hacía a la hora de tratar de liberar su brazo del agarre de su gemela, quién no tardó en darle una respuesta a su pregunta.

-¡POR LO GENERAL, SI, NO ME IMPORTARÍA DE EVITAR EL BAÑO POSTERIOR AL TRABAJO LO MÁXIMO POSIBLE! ¡PERO HOY…! ¡HOY IRÉ PRIMERA SOLO POR EL GUSTO QUE ME DARÁ EL SABER LO INCOMODA QUE ESTARÁS AL TENER ALGO DE SUCIEDAD SOBRE TU "PERFECTA" PIEL!- Reveló entonces la muchacha, dejando esclarecido que su atípico pedido era más por una venganza contra su hermana que por la mera necesidad de asearse para estar en la casa.

-¿¡A, SI!?-

-¡SI!-

Fue lo que ambas exclamaron momentos antes de dar inicio a la parte física a la que generalmente llegaban sus disputas, todo mientras el contrariado chico dentro del cuarto de baño oía todo y se apresuraba a salir finalmente de la ducha y envolverse con una toalla para así salir del lugar antes de que la doble amenaza conocida como el dúo de gemelas de la casa llegase ahí y terminasen atrapándolo a él en el fuego cruzado de su pelea.

-S-será mejor que yo me vaya. Ahí otros cientos de lugares en la casa en los cuales poder relajarme y pensar tranquilamente.- Se dijo Lincoln a sí mismo, tras haberse asegurado la toalla a la cintura y prepararse mentalmente antes de abrir la puerta del baño y evitar lo mejor que podía el más que seguro torbellino de golpes y patadas que encontraría al otro lado de esta al momento de salir, algo que ya había hecho un buen número de veces en el pasado. -Fiu. Muy bien, Linc. Esto es como andar en bicicleta. ¡Aquí vamos! Tres…Dos…Un…- Exclamaba para sus adentros a modo de preparación el muchacho, antes de que, faltándole tan solo una milésima de tiempo para terminar su conteo, la puerta del cuarto fuese abruptamente abierta desde afuera y acabase golpeándolo de lleno en la cara debido a la encarnizada batalla protagonizada por las dos fúricas gemelas, quienes; por alguna razón que el chico no alcanzó a explicarse antes de perder la consciencia debido al golpe; se encontraban despojadas de una o dos ropas.

-¡YO SERÉ LA PRIMERA EN USAR LA DUCHA Y PUNTO FINAL, LANA!-

-¡NO SI YO ENTRÓ AHÍ PRIMERO, LOLA! ¡ASÍ QUE, QUÍTATE O…!-

Vociferaron las dos muchachas rubias, mientras cada una de ellas procuraba desprenderse de otro tipo de las prendas que conformaban sus ropas de trabajo, todo con el fin de sacarle aunque sea un solo segundo de ventaja a su gemela en su carrera por ocupar primero la ducha.

Sin embargo, en cuantito ambas se percataron de la presencia de un cierto joven de cabellos canos, derribado e inconsciente en el piso del baño, a las dos muchachas, que hasta ese momento habían estado enfrascadas en su pleito, les llegó el recuerdo de que su hermano volvería a casa ese día y que, por el evidente moretón con forma de puerta que había quedado en su rostro luego de un golpe reciente, ninguna de ellas le dio exactamente una cálida bienvenida.

-¡Oh por Dios! ¿¡Linky, e-estás bien!?- Se apresuró a preguntar Lola, llevándose ambas manos a la boca debido a la sorpresa que le generó el ver a su hermano mayor tirado en el suelo sin moverse en lo más mínimo.

-¡L-lo siento mucho, Lincoln! ¡No fue nuestra intención! ¡Vamos! ¡D-despierta!- Le insistió Lana, quien, a diferencia de su hermana, se apresuró a echarse al suelo, sujetar al chico de los hombros y comenzar a sacudirlo en un intento de hacerlo reaccionar.

Algo que de hecho sí termino por suceder a los pocos segundos, pero que a su vez provocó que, al momento en el cual el albino posó su mirada sobre los dos cuerpo semi-desnudos de las dos muchachas, este último sufriese una hemorragia nasal debido a la sorpresa y, en mucha mayor medida, por el golpe que había recibido, cosa que hizo que este volviese a desfallecer nuevamente mientras otra seguidilla de gritos femeninos se oían como música de fondo dentro de su confundida cabeza, la cual tuvo el tiempo suficiente para enviar una última orden antes de perder la consciencia, endurecer y hacer crecer el pene del chico en señal de excitación por la última imagen vista por sus ojos.

Continuará…

(1) Referencia al capítulo "The Loudest Yard", en el cual se da justamente ese hecho.

(2) Referencia al capítulo "Funny Business", en el cual suceden varias de esas presentaciones conjuntas.

(3) Referencia al capítulo "Intern for the Worse", en el cual se da justamente ese hecho

(4) Vendría a ser un juego de palabras en referencia al dueño de la agencia y que, a la vez, puede traducirse como "Viajes exprés".

(5) Referencia al mes y año en el que se publicó el primer comic de Capitán América, superhéroe cuyas habilidades derivaron de un suero con un nombre muy similar al elegido por Lisa.

(6) Un chiste científico y a la vez juego de palabras que, resolviendo la ecuación diría algo como "Cutie Puss", frase que, a su vez, puede traducirse como "Lindo gatito" o "Lindo coñito" dependiendo del contexto en el cual se la emplee.

(7) Referencia al chiste explicado anteriormente.

NOTA DEL AUTOR: Muchas gracias por tomarse el tiempo de leer esta historia continuación a mi Fic "The Loud House: El Comic", el cual, si no has leído aún, te invito a visitar, ya que su trama es de la misma índole y calidad que la vista aquí, mostrando y detallando exactamente cómo se dieron los encuentros entre Lincoln y seis de sus diez hermanas. Ahora, volviendo a esta historia, espero que todos aquellos que la hayan esperado luego de la finalización del otro Fic antes mencionado hayan quedado conformes con este primer capítulo y estén ansiosos por más. Por favor, no olviden dejar sus Reviews, comentarios u opiniones del mismo en la sección correspondiente, ya que el leer ellas es en gran parte una de las cosas que más me motivan a seguir escribiendo. Espero que sigan bien y que ojala pueda sorprenderlos con un nuevo capítulo en un futuro no muy lejano. Bye :3