Ya sabemos que estos personajes tan geniales no son míos así que sólo puedo reclamar la loca trama que se me ocurrió.
..
Ok, después de tanto tiempo de no escribir sobre Star Trek regreso con esto que no ha dejado de darme vueltas en la cabeza. Admito que esto puede ser algo diferente e incluso un poco más lento de lo que acostumbro, pero como siempre escribo con cariño y dedico la historia a todos aquellos que toman su tiempo para leerla.
Para ustedes:
Resumen: AU El Narada fue destruido en la colisión con el USS KELVIN por lo que Vulcano sobrevivió… y James Kirk por tanto no fue ascendido a capitán tras la audiencia de la Kobayashi Mau; pese a todo, tras su graduación Jim pasa a formar parte de la tripulación principal del capitán Pike en el USS ENTERPRISE. Eso hasta que una misión que sale desastrosamente mal lo obliga a sobrepasar sus propios límites y probar ante todos (y ante sí mismo) porqué es que el nombre de Jim Kirk merece su propio lugar en la historia.
.
.
Bitácora del capitán. Complementario: Una vez cumplida nuestra misión de transportar vacunas contra la gripe Telanita al sistema Andoriano nos dirigimos al planeta Épsilon XIII, donde hemos de realizar una revisión de rutina antes de regresar a la Tierra.
-Señor – habló Uhura – recibimos nuevas órdenes de la Base. Se nos ordena desviar nuestro curso y dirigirnos al sistema History para realizar una revisión en la superficie de César III.
-César III ¿La colonia agrícola? – cuestionó el capitán.
-Hace veintiséis horas estándar el sol del Sistema History sufrió una erupción repentina en su superficie, por lo que César III fue víctima de un fenómeno climatológico que dañó las estructuras de defensa – explicó Spock revisando los datos en su PADD – como la nave más cercana se nos ordena para realizar las reparaciones necesarias y revisar la integridad del resto de las colonias terrestres y Betazoides que hay en el planeta.
-Perfecto. Señor Sulu fije el curso a César III.
-Aye, señor.
-Velocidad warp en 3, 2, 1…
-Entramos en warp señor, tiempo estimado de llegada en 12 horas, 13 minutos y 43 segundos.
-Gracias señor Spock – con una sonrisa se levantó de la silla – Spock, el puente es suyo. Teniente Uhura, reporte al Alto Mando nuestro curso actual y reporte a mis habitaciones cuando reciba una respuesta.
-Sí señor.
-Teniente Kirk, acompáñeme por favor.
Una vez dadas esas instrucciones Cristopher Pike desocupó su silla – la cual fue rápidamente ocupada por el vulcano – y dejó el puente seguido muy de cerca por un joven rubio vestido con uniforme rojo que hasta ese momento había estado sentado frente a una de las consolas.
Ambos personajes siguieron por los pasillos en total silencio hasta que Pike abrió las puertas de su habitación haciendo a Kirk una señal para que entrara.
-¿Sucede algo, señor? – preguntó finalmente el rubio con un aire curioso e inocente que bien habría podido engañar fácilmente a quien no lo conociera tan bien como el hombre frente a él.
-Recibí tu propuesta Jim.
-¿La que habla de organizar una fiesta de navidad con lindas tenientes en bikini y mucha cerveza romulana?
-Sí pero esa la rechacé antes de empezar a leerla – afirmó con expresión facial seria –. Afortunadamente para todos la idea de aumentar la variedad de comida disponible en los replicadores de la nave estaba adjunta en el mismo mensaje y eso sí me parece algo realmente interesante.
-Gracias señor.
-Por otro lado un trabajo así sería complejo. Ya que estamos hablando de 4 replicadores de uso militar no es posible agregar la programación a través de chips de memoria comerciales obligándonos a que el departamento de programación deba introducir los códigos dígito a dígito en cada uno de los replicadores y, dadas las circunstancias de nuestras misiones recientes ese tiempo tendría que cubrirse fuera de turno para evitar que se interfiriera con los deberes de dicho departamento…
-Tengo tiempo – interrumpió Jim de inmediato – es decir, por supuesto estoy seguro que con tal de no tener que comer siempre la misma basura varios miembros del equipo de programación estarían dispuestos a trabajar en sus tiempos libres pero yo puedo empezar en cuanto este turno termine.
-¿Dejando a medias la actualización de los equipos de software de la bahía médica? – cuestionó Pike con una sonrisa.
-Sí – Kirk dudó – supongo que tienes razón. Voy a darme prisa con el equipo médico y en dos o tres días comenzaré a trabajar en la expansión del programa de los replicadores.
-Aja, y sólo por casualidad ¿también piensas encontrar tiempo para comer y dormir un poco o vas a trabajar 180 horas seguidas hasta que ambos trabajos estén terminados?
-Nunca trabajo tanto tiempo sin un par de copas de por medio – respondió Jim.
-Sí, creo que ciertos rumores sobre un "tesoro" que el señor Scott y tú mantienen oculto en ingeniería se han filtrado hasta mis oídos.
-¿Cómo…?
-Parte del trabajo de un capitán es saber absolutamente todo lo que sucede a bordo de su nave. Una vez dicho eso, el teniente-comandante Kate es de la opinión de que si vas a contrabandear bebidas ilegales a bordo del ENTERPRISE por lo menos debes tener la decencia de mantenerlo en secreto ¿lo entiendes?
-Entendido y anotado capitán.
-Perfecto. Ahora: en cuanto al brandi orionita que escondes con el señor Scott tíralo antes de que yo personalmente realice una inspección sorpresa dentro de exactamente 60 horas estándar.
-Por supuesto.
-Y en cuanto a lo demás: ya estás ocupando tu tiempo libre para ayudar al trabajo de los demás y yo ciertamente no voy a ser quien se queje por eso, pero ni la actualización del software médico ni la ampliación del software de los replicadores son trabajos urgentes así que tómate tu tiempo para acabar con eso y trata de dormir un poco más.
-¿Señor?
-Jim, varias personas me han hecho comentarios de ti trabajando por horas antes y después de que abandonas el puente. Como tu capitán ciertamente reconozco y valoro toda esa dedicación pero…
-¿Pero?
-Pero también soy tu amigo, y como tal me resulta preocupante que busques prácticamente cualquier excusa que caiga en tu regazo para evitar el sueño.
-Más bien evitar el aburrimiento. Es decir, con todo respeto señor, no sé si lo ha notado pero no hay un solo bar decente en este barco.
-Sí, lo he notado pero ¿seguro que se trata de eso?
-¿Perdón?
-Sólo digo que puede que estés buscando tantas responsabilidades sólo para evadir pensar en Altair XVIII.
El cuerpo de Jim se puso tenso de inmediato.
-Señor yo no…
-Hijo, días después del desastre de esa misión en Altair XVIII por fin saliste de la enfermería y justo después de eso comenzaste con la reprogramación de los sistemas de comunicación, en cuanto termianste con eso comenzaste a trabajar en la actualización del software médico y ni siquiera lo has completado cuando ya estás apuntándote para emprender el largo y penoso trabajo de expandir los códigos de producción de los replicadores. Para mí es evidente que estás evitando el sueño y aunque agradezco en verdad que sea a través del trabajo también me parece algo inquietante que prefieras la formación de bolsas azules bajo tus ojos antes que venir a hablar conmigo o con alguno de los consejeros de la Flota.
-Con el debido respeto señor pero ¿por qué es esto de su incumbencia? He cumplido correctamente con mi trabajo y…
-"Correctamente" es una burla para el trabajo magistral que has realizado desde que abordaste el Enterprise por primera vez y ciertamente todo lo que estás haciendo va a acarrear beneficios a largo plazo para la nave y para la tripulación. Como ya dije, como tu superior no tengo nada que reprocharte y si he callado hasta este momento es porque no tengo una sola queja que dar en cuanto a tu desempeño. Pero Jim, como tu amigo estoy preocupado por ti y espero que entiendas que cuando cosas como el trauma de ser el único superviviente de un equipo de diez tras el ataque de un grupo terrorista te afecten, entonces puedes recurrir a hablar conmigo en lugar de afrontarlo ahogándote en trabajo, por más saludable que este parezca ser. ¿Entiendes eso?
Tratando de responder a esas palabras James Kirk abrió la boca… y volvió a cerrarla. Después bajó la mirada pues estaba seguro de que si mantenía contacto visual con Pike sus ojos terminarían por empañarse y regalarían todo lo que le afectaba el saber que alguien podía preocuparse tan profundamente por él.
-Yo… - intentó hablar nuevamente – yo…
-Está bien hijo, no tienes que decir nada. Ahora ¿por qué no regresas al puente? Faltan veinte minutos para que termine tu turno y estoy seguro que no quieres perder ni un segundo más discutiendo con este viejo capitán.
-Muchas gracias, señor.
Se dio la vuelta y ya estaba por llegar a la puerta cuando el otro volvió a llamarlo.
-¡Jim!
-¿Sí, señor?
-Una vez que termine tu turno vuelve a tus cuartos y descansa. Planeo que seas parte del equipo de reparación y monitoreo para César III y eso no será posible si no has dormido en las últimas 20 horas.
-Entendido señor.
-Puede retirarse entonces, teniente.
-Gracias capitán.
Ya sin otra interrupción Jim salió de la habitación y una vez que lo hizo Cristopher Pike tomó asiento en su escritorio, sacó de uno de los cajones una unidad PADD y abrió en ella los archivos correspondientes a James Kirk.
Cuando había conocido al chico cuatro años atrás su energía y su inteligencia le llamaron la atención hasta el punto que quiso ver al chico como parte de la Flota Estelar porque ¿hola? ¿Cómo podría hacer un talentoso hijo de George Kirk logar algo menos que un buen desempeño en la Flota Estelar? Y sin embargo, cuando Jim no sólo aceptó su desafío sino que respondió con uno propio, y cuando efectivamente logró cubrir el programa de entrenamiento con el puntaje necesario para graduarse en el reducido espacio de tres años Pike dejó de ver en él al chico de George Kirk y comenzó a ver al gran oficial en el que podía convertirse por su propio pie. Y sobra también decir, que a través de esa visión comenzó a encariñarse cada vez más y más con Jim.
Por supuesto eso no quería decir que Jim fuera perfecto ¡por Dios si su "travesura" de reprogramar la Kobayashi Mau no había estado a punto de dejarlo fuera de la academia! Pero al final en esa audiencia había dado los argumentos suficientes para poner a por lo menos algunas voces a su favor y al final terminó no sólo consiguiendo quedarse en la Flota sino que también se le otorgó un reconocimiento por su pensamiento original y por sus habilidades en el manejo de las computadoras.
Cuando Jim se graduó apenas un par de meses después Pike lo llevó a bordo del ENTERPRISE, porque su jefe del departamento de programación acababa de jubilarse y él sinceramente no podía pensar en un maldito mejor informático que Jim, y aunque el equipo de programación distaba de ser el de mayor prestigio a bordo de las naves espaciales, la habilidad de análisis y toma de decisiones de Jim lograba trascender a su puesto al estar en el puente
(y siendo sinceros también fuera de él) por lo que dejaba al capitán Pike sin la menor duda de que no pasarían muchos años antes de que el nombre de Jim Kirk figurara en el registro de los capitanes de la Federación.
Y sin embargo, mientras a más profundidad conocía al joven Kirk también aumentaba el sabor amargo que le llenaba la boca al pensar en él.
Porque cuando conoció al chico en ese bar pensó que era solo un muchacho inmaduro que desperdiciaba su talento, pero ahora, después de once meses de trabajar tan cerca de él y de mantener un ojo vigilante en su espalda cada vez que le era posible, más y más cosas parecían fuera de lugar porque ¿hola? Después de once meses de duro trabajo y aventuras peligrosas la mayoría de la tripulación se había unido entre sí (o por lo menos había encontrado un grupo en el que apoyarse) y Jim Kirk no era la excepción pues con su inteligencia, una habilidad de liderazgo nata y una disposición al trabajo que francamente sorprendió a más de uno, había conseguido poco a poco ganarse la confianza y la admiración de aquellas personas con las que trabajaba directamente… y sin embargo, si bien Jim jamás rechazaba cualquier tipo de fiesta, una barrera invisible parecía colocarse cada vez que cualquiera hacía el intento de acercarse a él en un nivel más personal.
Por si eso no fuese suficiente, también estaba el asunto de Altair XVIII porque no sólo se preguntaba cómo rayos había conseguido el chico salir con vida de ese planeta, sino que también le daba vueltas una y otra vez que al hacerlo lo primero de lo que habló era de cómo no había sido capaz de salvar al resto de sus compañeros. Francamente Christopher Pike no tenía la más mínima idea de qué exactamente es lo que había tenido que suceder en su pasado como para que Kirk reaccionara con tal desapego a su propia supervivencia y sin embargo…
Sus reflexiones se vieron interrumpidas por el pitido de la comunicación con el puente.
-¿Capitán Pike?
-Escucho teniente Uhura.
-Tenemos la respuesta del Alto Mando de la Flota.
-Comuníquelos directamente aquí teniente.
….
Cuando un ojeroso Leonard McCoy autorizó la apertura de la puerta, Jim Kirk entró en la habitación arrojándose sobre la cama y actuando como su fuese el dueño del lugar.
-Oh… ¡ya volví a casa cariño!
-¡Qué te jodan! Jim, si quieres molestar a alguien ¿por qué no vas a buscar a alguien más que no haya trabajado un turno doble debido a un estúpido brote de gripe kartasiana?
-Sabía que estabas ansioso por mí.
-Jim…
-¡Está bien! ¡Está bien! Huesos, no vine a molestar. Sólo quería ver si estabas dispuesto a hacer algo noble por un amigo desesperado.
-¿Hacer exactamente qué? – preguntó el médico receloso.
-Bueno, en realidad es una historia graciosa: Pike sabe sobre la colección clandestina que Scotty esconde en ingeniería.
-Todo el mundo sabe de la colección clandestina que Scotty esconde en ingeniería – respondió McCoy con su expresión en blanco.
-Sí bueno, Pike fue bastante específico sobre realizar una inspección sorpresa a ingeniería dentro de 60 horas así que esperaba que nos ayudaras a esconder nuestro precioso tesoro.
-¿Bromeas cierto?
-Huesos, por favor…
-Jim ¿entiendes que mi jefe directo es el doctor de confianza de Pike, cierto?
-Sé a ciencia cierta que no le dirías a Piure el sitio en que vas a esconder las cosas.
-No puedes hablar en serio.
-Vamos. Ni siquiera voy a pedirte que lo ocultes todo, pero piensa que entre las piezas de nuestra bella colección hay por lo menos tres botellas de burbon de distintos planetas que lucirían mejor en una cena compartida contigo que desechadas en el espacio.
-Ya. Lo haré única y exclusivamente porque encontraste un buen soborno, pero no esperes que sea por mucho tiempo y quiero dejar en claro que si Piure me descubre me aseguraré que recibas la cartilla emergente de vacunas correspondientes a los próximos seis años.
-Sabía que podía contar contigo – respondió el rubio ignorando burlonamente la cruda amenaza.
-Por supuesto que lo sabías – se quejó McCoy –.Ahora ¿de qué estábamos hablando? Ah sí. Yo estaba a punto de irme a descansar y tú me estorbas para eso así que: no fue un gusto verte y no vuelvas pronto Jim.
-Yo también te amo Huesos – se quejó el rubio saliendo de la habitación de su mejor amigo.
Bueno, ya que el médico había accedido a guardar parte del valioso tesoro de Scotty eso sumaba un problema menos. Ahora sólo quedaba otro que resolver porque había quedado bastante claro que si trataba de volver al ala médica para actualizar los sistemas de software Pike podría no tomar del todo bien que desobedeciera su orden directa. Siendo así ¿qué podría hacer para matar el tiempo hasta su próximo turno? Porque no importaba lo que el capitán hubiese dicho, dormir era en realidad una idea muy poco aconsejable para él justo en ese momento.
Tan distraído estaba por ese curse de pensamiento que no se dio cuenta de alguien más que caminaba por el pasillo y así chocó de frente con una de sus personas menos favoritas en todo el barco.
-Lo siento – comenzó a disculparse en cuanto se percató de con quien se había encontrado – no fue mi intención chocar con usted, comandante.
-Las disculpas son ilógicas – precisó Spock – aunque tal vez sería beneficioso para su persona el mantenerse más atento en el futuro a fin de evitar otros incidentes de este tipo.
-Sí bueno, usted también debe haber estado caminando sin fijarse o de lo contrario me habría esquivado ¿no es así? – cuestionó el humano con voz agría.
-De hecho esa observación es acertada – aceptó el vulcano neutralmente, aunque una ligera inclinación en su ceja hizo pensar a Kirk que de hecho reconocer eso lo molestaba.
-Sí, bueno, ya… mejor sigo por mi camino. Y descuide señor Spock, procuraré no volver a chocarlo en un futuro próximo.
Con esas simples palabras Jim se despidió, y ya que ni una vez volvió la vista atrás no fue capaz de darse cuenta de que durante su retirada los ojos de Spock lo siguieron con vivo interés.
Veintitrés horas después:
-Teniente Kirk reportándose a puente. Responda ENTERPRISE.
-Aquí ENTERPRISE. ¿Teniente Kirk?
-El alférez Loza y yo acabamos de terminar la restauración total del sistema operativo del control satelital. Los tenientes Dawson y Gardner también terminaron las reparaciones estructurales y el resto del equipo completó exitosamente sus deberes.
-¿Listos para volver entonces?
-Nosotros lo estamos.
Inmediatamente después de que se dijeron esas palabras la luz envolvió a los 6 oficiales de la flota, quienes se materializaron sobre la plataforma del transportador ojerosos, cubiertos de polvo y con manchas de aceite y de otros líquidos lubricantes manchando sus ropas.
-Teniente Kirk, el capitán lo espera en el comedor de oficiales de manera inmediata para escuchar su reporte, el resto de ustedes debe presentarse en la bahía 4 para inspección física antes de que se les libere a descanso.
Siguiendo puntualmente esas instrucciones Jim se dirigió directamente al comedor donde Christopher Pike se encontraba, y aunque no había platillos servidos en la mesa sí estaban Spock, el gobernador de César III y todos los demás responsables de los equipos de evaluación y restauración; cada uno ocupando una silla y con un PADD en las manos.
-¿Capitán?
-Tome asiento y brinde su reporte teniente.
-A pesar del daño en el hardware el software de los sistemas apenas sufrió daños parciales, y el único daño permanente fue para las tarjetas del sistema de control meteorológico, las cuales fueron fácilmente reemplazadas. Lamentablemente el respaldo de toda la información recabada y el historial de los últimos cinco años se perdieron de manera irremediable.
-¿Qué hay de los sistemas de monitoreo espacial?
-Aunque los sistemas receptores no están seriamente dañados no reciben transmisión de 30 de los 32 satélites y sondas por lo que es de suponer que estos sí que sufrieron graves daños.
-Haremos un sondeo alrededor del planeta buscando esos satélites para repararlos, si alguno es pérdida total recomiendo que organice a sus técnicos para que sean reemplazados a la brevedad posible – habló Pike dirigiéndose al gobernador –. Teniente Kirk, comandante Spock, quédense aquí para diseñar el plan de sondeo y que este pueda comenzar de inmediato; gobernador, con gusto lo escoltaré de vuelta al planeta. El resto de ustedes puede retirarse.
Como uno todos los oficiales en el comedor se pusieron de pie dispuestos a seguir las órdenes de su capitán, de manera que en cuestión de dos minutos los únicos que quedaban en el lugar eran Kirk y Spock.
-Así que – aventuró Jim – creo que lo primero sería realizar un escaneo en las inmediaciones de la órbita del planeta para filtrar las señales de calor que deben ser emitidas por la sondas y enfocarnos así en lo que puede ser reparado. Sobre lo que no emita señales entonces seguramente ya es inservible y podemos orbitar siguiendo el movimiento de rotación activando los imanes para recuperar los cascarones.
-Una propuesta lógica y eficiente.
-Sí – sé dar algunas de esas añadió en su mente con amargura.
-Ordenaré el escaneo de inmediato, mientras tanto le sugiero que informe a los oficiales que van a ser responsables de la reparación de las sondas para que se preparen.
-Realizaré las reparaciones yo mismo… con los alféreces Kyle y Green como asistentes – añadió a toda prisa.
-Dado que ha trabajado ininterrumpidamente las últimas 10 horas y 6 minutos tal vez sería sabio delegar la tarea a alguien más.
-Con el debido respeto comandante pero lo he visto tomar turnos por lo menos el doble de largos que eso.
-Los vulcanos requerimos de periodos de descanso mucho más cortos que los humanos.
-Oh. Bueno en ese caso ¿le molesta si mientras esperamos los resultados del escaneo voy a prepararme o me necesita para algo aquí?
-Vaya a prepararse, teniente.
Con esa despedida seca Kirk se puso en pie y salió del comedor.
Honestamente en los once meses que habían pasado desde que ambos habían abordado el ENTERPRISE por primera vez había habido algunas raras ocasiones en las que Jim y Spock se habían quedado solos y esas veces habían dejado al rubio con una extraña sensación porque siendo honestos ciertos gestos y rasgos del vulcano le… agradaban (y sólo era agrado a secas; no admitiría nada más allá de eso así lo sobornaran con manzanas o amenazaran con romperle los huesos). Al mismo tiempo, ese vulcano engreído era el que lo había llevado a corte marcial insultándolo en público y citando al difunto George Kirk, lo cual era algo que Jim Kirk no podía perdonar con facilidad.
Y mientras Jim pensaba en sus propias dudas y conflictos, una nave de características extrañas se escondía en la órbita del planeta vecino (Constantino II) utilizando su tecnología avanzada para espiar a la nave de la Federación.
-Bueno si las circunstancias no son afortunadas – comentó uno de los tripulantes de dicha nave acercándose lentamente a la silla del capitán – esperábamos que provocar esa tormenta solar atrajera la atención de alguna nave pero quién diría que sería la mismísima nave insignia de la Flota la que caería en la trampa.
-No nos confiemos aún. Vamos timonel, fije el rumbo hacia nuestro próximo objetivo.
-Taa´ral, mi capitán.
