Inicio de una historia que espero que sea bien recibida. Gracias a una amiga muy especial que me ha animado a volver.
Disfrutando el primer capítulo y espero que le den una oportunidad :)
Los comienzos siempre son difíciles, ¿no? Pensadlo, ¿cuántas veces hemos intentado empezar de cero y lo difícil que nos ha resultado?
Para Sara, aquel era uno de los días en los que tenía la sensación de que tenía que volver a empezar de cero. Esa emoción rara vez le volvía, pero todos tenemos días buenos, días malos, tristes... Raros.
Para variar, eran las 8.40h, hora en la que Sara siempre bajaba a desayunar.
- Buenos días, Abu – dijo mientras le daba un beso en la mejilla a la anciana que había sentada en la mesa.
- Tienes café recién hecho, Sara – le dijo mientras le devolvía el beso al aire.
- ¿Dónde está esta mañana André?
- Me parece que ha bajado a echar una mano a tu abuelo con las finanzas – Sara puso mala cara, no debería faltar a clase – Tranquila, yo me ocuparé de que no vuelve a faltar – la tranquilizó como si le hubiese leído el pensamiento.
Sara salió del hostal camino a su trabajo. Sus abuelos tenían un hostal a las afueras del pueblo, aunque desgraciadamente apenas tenían huéspedes. Desde hacía ya unos años la economía del hostal iba en declive y eso afectó a la hora de mantener al personal, por lo que al final sólo trabajaban sus abuelos, su hermano y ella tanto como pudiesen. Eran principios de mes y tenían que pagar facturas y apenas contaban con ingresos suficientes, por lo que os podéis imaginar lo difícil que era cuadrar las cuentas para hacer frente a los gastos y las deudas que a veces había llegado a acumular.
Para que puedan entender esto, primero tenemos que remontarnos unos años atrás. Cuando Sara contaba con 15 años y André con 6 sus padres fallecieron. Después de aquella noche, los dos hermanos acabaron en un orfanato, entrando en el movimiento cíclico e interminable del sistema. Todos sabían que iba a ser complicado que los adoptasen a ambos juntos. Afortunadamente, un matrimonio mayor, amigos de la familia se solidarizaron ante esta situación y decidieron invertir todos sus ahorros del hostal y pagar la adopción de estos dos hermanos, así como sus estudios. Fue debido a esto que la deuda del hostal cada vez iba aumentando. Hoy en día, Sara paga casi todas las facturas con su sueldo y tanto ella como su hermano echan una mano siempre que pueden.
En meses en los que la cosa no había marchado demasiado bien, recordaba el porqué de lasituación del negocio y sentía que volvían otra vez al inicio. Sabía que aquello no era culpa suya, que son baches que hay que superar.
- Tengo que dejar de pensar en eso… – se dijo a sí misma mientras iba de camino al trabajo.
Y allí estaba plantada una chica de pelo castaño oscuro y largo, algo ondulado por la humedad del ambiente y recogido en una trenza. Eran las 8.53h y Sara se quedó parada frente a la entrada mientras se daba golpecitos en el muslo con el dedo corazón en ritmos de tres. Aún no eran las 9.00h, tenía que esperar, debía entrar a las nueve en punto.
Por otro lado, a unos 20 km de allí, un gran y maravilloso barco intentaba pasar la "Barrera de Urya".
- ¿Cómo que no podemos? – Preguntaba su furioso capitán.
- Señor, no tienen los papeles de la inspección, no puedo dejarles pasar.
El Sunny se encontró frente a una gran barrera que se levantaba en mitad del mar. Tan sólo alcanzaban a ver una sola ventanilla en kilómetros. Al otro lado del cristal, un chico joven con pinta de estar pasando ahora la pubertad les negaba el paso al otro lado de la barrera.
- Vamos a ver, ¿quiere explicarme si es tan amable, por qué no podemos pasar la barrera? – le preguntó Nami con fingida calma.
- Su buque no tiene aprobada la inspección, por lo que no les puedo dejar que crucen el paso.
- Soy el ingeniero del buque – se presentó un desquiciado Franky - ¿CÓMO ES ESO DE QUE NO CUMPLE CON LA NORMATIVA?
- Yo no he dicho que no cumpla con la normativa – el chico se le notaba visiblemente aterrado – Sólo que no tiene el certificado de haber pasado una inspección.
- Vale… vale… - respiraba profundamente Nami – Entonces, ¿sólo tenemos que entregarte el papel de que el barco cumple con todo y ya está?
- Y ya está – sentenció.
- Yo soy ingeniero y digo que cumple – decía aún furioso Franky.
- Señor, yo sólo le digo que necesito los papeles, son las normas.
- ¿Y dónde podemos ir a que nos den el certificado?
- A unos 20 o 30 km de aquí, dirección Este, se encuentra el archipiélago de Urya, allí están las oficinas, apenas les llevará unos días si todo está en orden.
- ¡TODO ESTÁ EN ORDEN! – Bramó el ingeniero.
Nami se llevó a Franky a la cocina con el resto mientras que ordenaba a Usopp que dirigiese el barco rumbo este.
- Franky, no hay nada que hacer, tenemos que pasar por las oficinas y que alguien nos dé el papelito. Además, al Sunny le hace falta alguna mano de obra.
- En eso tiene razón, después de estos dos años y de nuestra salida de la Isla Gioyin, necesitamos que le den una vuelta – observó Sanji.
- Está bien, está bien, pero yo supervisaré todo lo que hagan, no van a tocar mi obra maestra – dijo Franky.
es posible que mis capítulos os resulten cortos, peeeeeero me propuso que los siguientes serán más extensos. También me propuso subir una vez a la semana. Odio laa historia que tardan tanto en actualizar, al final pierdes el interés ...
