Gruñí frustrado mientras me dejaba caer en el sofá, cerrando los ojos y preguntándome si valía la pena ponerme de pie y sacar una cerveza del fridge, pero decidí lo contrario.

Acababa de llegar del PS de la ultima colección..

Había sido un día extenuante, en el cual sufrir los interminables y tontos juegos de palabras de Wayhem. Todo lo que quería ahora era echarme en el sofá y no ver a nadie por el resto de la noche.

Tal vez debería tomar una ducha caliente...

Naah!

Eso incluía levantarme del sofá.

Fue entonces que el timbre sonó, abrí los ojos, mirando incrédulo por el pasillo. Quién rayos sería? Eran las 00:13 am!

De cualquier forma...quien sea que fuera...no podía ser importante, no?

Me sugerí ignorar a quien sea que estaba del otro lado de la puerta, cuando de pronto, llegó una serie de golpes, acompañados de una terriblemente familiar voz gritando mi nombre.

"Adrien!! Adrien!!! Abre!!! Vamos, Adrien!!! Adrien!!!"

"Ya voy!" gruñí, suspirando pesadamente antes de ponerme de pie, poniendo mi mejor rostro serio.

Sin importar lo mucho que la amaba, hoy no estaba de humor para tener visitas y eso se lo diría ahora mismo.

De todos modos, cuando ella estaba de mal humor debido al exceso de trabajo, yo siempre me hacía a un lado.

Abrí la puerta, queriendo decirle algo, cuando de súbito su delgada figura me saltó encima, abrazándome y haciéndome tambalear.

"Amor!" dijo una feliz Marinette arrastrando las palabras, bañando de besos mi rostro mientras yo me apoyaba en el marco para no caer.

"Princesa!" gruñí nada contento. "Qué-?"

"Tienes fresas?" preguntó, alejándose un poco para mirarme con esperanza en los ojos.

Parpadeé, preguntándome si había escuchado bien.

"Fresas?" repetí.

"Sí, quiero comer fresas!" Marinette asintió feliz, sonriéndome inocentemente mientras se tambaleaba e iba a la cocina.

La seguí y, debido a sus torpes movimientos, estuvo a punto de chocar contra el counter antes de abrir el fridge.

Marinette estaba completamente ebria.

"Mari?" pregunté, un tanto divertido. "Con quién estuviste?"

"Hm?" murmuró Marinette, mirando hacia arriba desde su posición, sonriéndome antes de responder. "Con Alya."

"Eso lo explica todo." Reí, moviendo la cabeza mientras ella seguía mirando en el fridge.

"No tienes fresas!" se quejó, mirándome con un puchero.

"Por supuesto que no." Dije. "He estado trabajando hasta tarde toda la semana, de verdad crees que tengo tiempo para ir de compras?"

"Entonces vamos!" dijo feliz, cerrando la puerta del fridge.

"De compras?" pregunté.

"Sí! Quiero fresas!" repitió, como si aún no me hubiera enterado.

"Princesa." Dije con firmeza, como si le estuviera hablando a una niña. "Pasa de la medianoche. Y yo necesito estar despierto a las 8. No iré a comprar fresas contigo, solo porque te paraste toda ebria en mi puerta, exigiéndolas!"

"Eres ma~lo~!" se quejó, estampando su pie contra el piso como si fuera una niña malcriada. "Yo quiero fresas!"

"Bueno, entonces anda sola!" dije. "Estoy cansado y no me moveré de este lugar!" ya había sido suficiente con que me sacara de mi preciado sofá como para que ahora me haga salir de mi departamento.

"Como quieras!" dijo, haciendo un puchero y pasándome.

La miré con las cejas elevadas, cuando de pronto, debido a su estado de ebriedad, impactó contra una de las paredes.

Hubo un sonido fuerte cuando colisionó.

"Marinette!" dije alarmado.

"Auuuch!" se quejó, cayendo de golpe al piso.

Me apresuré hacia ella, completamente preocupado.

"Estás bien?" murmuré, gentilmente tocando su mejilla, haciendo que me mirara.

Alzó la cabeza, mirándome con ojos tristes y llorosos, por un momento me pregunté si se había herido seriamente, hasta que me dijo: "Fresas?"

Gruñí incrédulo, enterrando mi rostro en mi mano, sacudiendo la cabeza.

Mañana mismo mataré a Alya. Primero, la ataré, y luego la aventaré por el rio Sena. Tal vez la anclaré a algo pesado para que se hunda más rápido. No sería esa una bonita muerte yakuza para ella?

"Gatitooo~!" dijo Marinette, sentándose y acercándose a mí, respirando en mi oreja. "Por favor, no seas tan frío..." suprimí un temblor cuando su aliento golpeó mi piel. Maldita sea!

"Por favor, Amor..." siguió, empezando a morder mi oreja, haciéndome tragar en seco.

Maldita sea! Maldita Alya, por embriagar a mi novia! Maldita Marinette por saber cómo ponerme débil! Y malditas sean esas estúpidas fresas!

"Gatito~..." Marinette respiró contra mi piel, lamiendo mi cuello seductoramente.

Esta vez, temblé. Y antes de saberlo ya estaba asintiendo.

"Está bien." Susurré. "Vayamos al mini super que está en la esquina."

En cuanto lo dije, Marinette dejó de lamer mi cuello y saltó emocionada mientras cantaba "Fresas~ fresas~...".

Todo el camino al mini super, siguió cantando su 'Oda a las fresas', la cual por cierto había cambiado de melodía

Me sentí agradecido que las calles estuvieran desiertas como para que alguien nos notara.

Por qué a mí? Podría estar haciendo otras cosas ahora mismo. Como por ejemplo, dormir. O ducharme. O cualquier otra cosa que no sea comprarle fresas a mi novia, quien estaba completamente ebria, a mitad de la noche.

Para mi mala suerte, el mini super no estaba tan desierto como las calles. Pero a Marinette pareció no importarle, al contrario...se fue corriendo hasta las fresas, arrastrándome, feliz, con ella.

"Amor, mira!! Fresas!!" dijo, como si esa no hubiera sido la razón principal por la cual estábamos ahí. "Y – y – podemos comprar crema chantilly y-"

"Marinette..." murmuré avergonzado, tratando de callarla discretamente. "Podrías hablar más bajo?"

"Por qué?" preguntó feliz, tomando una canastilla para poner sus preciadas fresas.

"Porque las personas están viéndonos." Susurré, mirando nerviosamente a la mujer que estaba detrás del counter.

Marinette tomó un plátano y lo puso frente a mi rostro como si fuera un micrófono, mientras me preguntaba con su voz de locutora de radio: "Y eso cómo te hace sentir, Adrien Agreste? Nervioso? Preocupado? Incómodo?"

"Mejor grita nuestros nombres!" la regañé, quitándole el plátano y regresándolo a su sitio. "Creo que en África aún no te han escuchado!"

Ante eso, Marinette se alzó de hombros, girándose y empezando a gritar. "HEY, TODOS!! SOMOS MARINEE-"

Eso fue lo más lejos que llegó antes que le colocara mi mano en los labios y la callara, disculpándome con la chica detrás del counter, quien nos miraba con las cejas alzadas.

"Compórtate, quieres?" la regañé en susurros. "No te compraré las fresas si no guardas silencio!"

Ella sostuvo sus dedos en señal de paz y yo dudosamente la solté, girándome para tomar las fresas.

Marinette bailó feliz mientras iba por los escaparates, diciendo para si misma F-R-E-S-A-S, instantes después regresó con la crema chantilly.

Se lo quité, ansioso por salir del mini.

Sinceramente esperaba que ninguna de las otras personas que también estaban ahí, tuvieran contacto con la prensa.

De regreso, Marinette comía contenta sus fresas, mientras hacía sonidos aprobatorios.

Por el momento estaba tranquila, pero me pregunté si se cansaría pronto para que así yo pudiera dormir.

Pero estaba equivocado, porque cuando me senté en el sofá, Marinette se sentó en mi regazo. Tuve que rodear su cuerpo por si perdía el equilibrio y se caía.

"Dí 'ah'." Sonrió, empujando la fresa en mi boca, antes de echarse crema chantilly en sus propios labios.

Yo estaba casi atorándome con la fresa cuando de pronto, Marinette presionó sus labios contra los mío, empujando su lengua en mi boca.

Sus movimientos se mezclaron con la fresa a medio comer y con la crema chantilly, mientras hacía un sonido aprobatorio al besarme.

Me dejé llevar por la caricia, disfrutando las sensaciones...y eso probó ser un error.

Marinette usó mi momento de distracción para trepar, torpemente, y sentarse a horcajadas, restregando sus caderas contra las mías.

Gemí involuntariamente, rompiendo el beso y tragando la fresa mezclada con la crema antes de murmurar: "Princesa, basta! Estás ebria y yo necesito despertarme temprano, así que no-"

Fui interrumpido cuando Marinette introdujo otra fresa en mi boca y me quitó la remera mientras trataba de comer la fruta.

"Marinette!" la regañé en cuanto tragué la fresa. "Dije que no!"

"No seas aguafiestas!" se rió, sosteniendo una fresa frente a su boca y lamiéndola sugerentemente.

Carajo! Tenía que ser tan sexy aún estando ebria?

Eso no era justo!

"Te gustará, esto es divertido!"

"No será nada divertido porque tengo que levantarme en 4 horas por e-"

Mi balbuceo fue cortado cuando Marinette colocó una fresa en mi clavícula, haciéndome saltar.

Lo aplastó en su mano y dejó que el jugo cayera por mi pecho, antes de inclinarse y lamer.

Mordí mis labios, tratando, desesperadamente, reprimir un gemido cuando su lengua se movió contra mi piel, retirando el jugo de la fruta.

Mis siguientes protestas no fueron algo coherente, pero Marinette parecía no prestar atención, de todos modos, ya que estiró la mano y tomó otra fresa, aplastándola en su mano y nuevamente, dejando caer el jugo en mi pecho.

Se restregó contra mí mientras lamía mi pecho, mordiendo en algunos lugares, haciéndome olvidar porqué había tratado de zafarme.

Sus manos fueron a mis pantalones, y cuando abrió el botón, mi cerebro gritó 'PELIGRO!' mientras ella tomaba otra fresa.

Era una lástima porque yo había dejado de escuchar a mi cerebro hacía 5 minutos.

Marinette sonrió tímidamente mientras se bajaba de mi regazo, deslizándose hasta el piso, quitándome los pantalones y la ropa interior.

Alcé mis caderas para ayudarla.

Marinette se quitó la ropa lentamente, antes de arrodillarse frente a mí, mirando, sugerentemente, mi dura longitud en toda su gloria.

"Si usas tu boca para hablarle en lugar de hacer otra cosa, esto se termina y te vas a dormir!" le advertí, y Marinette sonrió, alzando las cejas antes de sostener en alto una fresa, aplastándola en su puño.

El jugo golpeó mi erección y gemí, cerrando los ojos, lleno de placer.

Sentí la lengua de Marinette sobre mí, lamiendo el desastre que había creado. "Yummy." Susurró contra mi piel, haciéndome temblar.

Abrí los ojos en shock cuando Marinette me echó la crema encima, sonriéndome antes de tomarme completamente en su boca.

Tan bizarro como parezca – la sensación de los diferentes líquidos, combinados con la lengua de Marinette...era increíble.

Estaba tan cerca de venirme cuando ella se alejó. Abrí los ojos, frustrado, mirándola enojado, pero a ella pareció no importarle.

Volvió a estirar la mano, tomando otra fresa y subiendo a mi regazo, dejándola entre sus labios antes de inclinarse y compartirla conmigo.

Nos besamos apasionadamente, mientras nuestras lenguas jugaban contra la otra y con la fresa, hasta que desapareció completamente.

Antes de que Marinette pudiera tomar otra más, nos giré a ambos, ganando control de la situación.

"Guarra." Dije entre jadeos haciéndola reír.

"Pero así te gusto..." respondió.

No había duda de ello, pero eso no quería decir que le pondría fácil las cosas. Sonreí mientras tomaba una fresa, por primera vez en la noche, empujando a Marinette y dejándola arrodillada en el sofá.

"Gatito?" preguntó quedamente, pero yo solo sonreí mientras colocaba la fruta en mis labios antes de inclinarme.

Marinette ahogó un gemido cuando sintió que presionaba la fresa en su entrada.

"Adrien!" gritó. "Qué-"

No pudo decir nada más, porque aplasté la fruta, empezando a lamerla.

Todo lo que salió de los labios de Marinette, fueron gemidos e incoherencias. Seguí lamiéndola antes de introducir mis dedos, empezando a dilatarla hasta que gimió por más, pidiéndome que deje de jugar con ella.

Yo estaba muy perdido como para seguir con el juego.

La pasión que había en la voz de Marinette, siempre surtía efecto en mí.

Me coloqué en su entrada, embistiéndola gentilmente.

Marinette gimió, encontrando mis movimientos, irguiéndose y colocando su espalda contra mi pecho.

La sostuve de las caderas, creando un ritmo, hundiéndome más en ella.

En algún momento, tomé otra fresa, colocándola en mi boca y girando el rostro de Marinette para besarla.

Ella gimió contra mis labios, y mientras su lengua jugaba con la mía, mis manos bajaron hacia su olvidados pechos, empezando a acariciarlos y mi otra mano se acerco al boton entre sus piernas.

Marinette ronroneó, apoyándose en sus manos y moviéndose contra mí, buscando más fricción. Sus movimientos me elevaban más y más, haciendo que me inclinara hacia ella, mordiendo su nuca y hombros.

Ella fue la primera en venirse, los músculos de su entrada se apretaron contra mí, llevándome al límite.

Ambos colapsamos en el sofá y todo indicó que Marinette se había dormido inmediatamente.

Bueno, eso solo había sido cuestión de tiempo, debido a la cantidad de licor que ingirió.

Salí de ella cuidadosamente y sonreí al verla dormir, me sentí más relajado de lo que hubiera estado si ella no hubiera venido a mi puerta exigiéndome fresas.

Debo admitirlo, Marinette era adorable cuando estaba ebria.

Miré el reloj y noté que ya pasaban de las 2 am.

Pero de alguna forma, me sentía muy feliz con Marinette y el asunto de las fresas, como para importarme la hora.

La cargué con delicadeza y la llevé a mi habitación, recostándome a su lado y sonriendo como tonto, pensando en lo mucho que la amaba.

Fin.