Hoy había un examen súper importante en la UA, si aprobaban este examen tendrían la oportunidad de ir a un campamento de verano para héroes, todos estaban muy nerviosos y se habían preparado como nunca, dispuestos a pasar sea como sea. Todos estaban muy motivados, todos, menos Kaminari. Había estado estudiando más que en toda su vida, se había esforzado y se había alejado de distracciones, pero no podría evitar pensar que fallaría igualmente. Sus amigos lo intentaban animar diciéndole que con todo lo que había estudiado era imposible que suspendiera, pero no había manera de hacer cambiar de idea. Kirishima lo miraba preocupado, si no lo animaban temía que se quedara en blanco y no pasara el examen, y eso sí que lo hundiría. Analizando la situación, ideó un plan para ayudar a su amigo. Con una sonrisa traviesa en el rostro se encaminó a la habitación de Bakugou y llamó. Un gruñido le contestó desde dentro y se lo tomó como una señal para entrar.

- ¿Qué quieres pelo puntiagudo?- preguntó con su particular cara de enfado, mirándolo desde su escritorio.

- Quiero que ayudes a Kaminari con su examen de hoy.

- ¿Y porque debería hacer eso?- le preguntó frunciendo más el ceño

- Porque es lo que los hombres hacen, ayudan a sus amigos- contestó con determinación.

- Si estudia, seguro que aprueba. Tsk.

- Venga Bakugou, Kaminari ha estado estudiando muchísimo pero está nervioso, se quedará en blanco y no podrá responder. Venga, todos tenemos que ir al campamento.

- Bien. Pero si nos pilla Aizawa-sensei, yo os mataré después.

Después estuvieron planeando como hacerlo, aunque fue fácil porque el pelirrojo ya lo tenía casi todo pensado. Cuando acabaron, Kirishima se fue contento a contárselo a Kaminari que no dudó ni un segundo en aceptar, es más, casi llora de la emoción.

Llegaron al examen y se sentaron en sus lugares habituales, Kaminari detrás de Bakugou y al lado de Kirishima. Todo fue muy bien, Kaminari se relajó, Bakugou hizo su parte y Kirishima aprovechó para completar algunas de las preguntas que tenía en duda. Las 15 preguntas se fueron rellenando, los minutos pasaron y por fin llego el tiempo de entregar los exámenes. Felices de haber acabado todos se dirigían a celebrarlo cuando una voz los detuvo a todos:

- Bakugou, Kirishima y Kaminari, quedaros un momento por favor. – la grave voz de Aizawa hizo que al trio se le erizaran los pelos del cuello. Un escalofrío los recorrió, seguro que los habían pillado.

El resto de la clase se marchó en silencio, preguntándose que querría el sensei, mientras los tres esperaron con la tensión acumulándose. Mientras Aizawa recogía los exámenes y los guardaba, Kirishima miró a Bakugou que le dirigió una mirada de puro terror, el pelirrojo no sabía si tenía más miedo de enfrentar a su sensei o al rubio explosivo. Cuando acabó, Aizawa los miró con sus amenazantes ojos rojos.

- Creo que no tengo que explicaros porque os he llamado, seguidme a mi oficina y allí hablaremos.

Kaminari estaba temblando, seguro que los expulsaban por eso y sería su culpa. Siguieron al maestro en silencio hasta la oficina de éste. Aizawa se sentó encima de su mesa y empezó la conferencia:

- No sé en qué momento se os ocurrió que ibais a saliros con la vuestra pero estabais muy equivocados. No pienso tolerar que se me engañe y mucho menos en la cara. Vosotros queréis ser héroes, y si os pensáis que un héroe toma el camino fácil aunque sea el menos legal, vais mal encaminados. Me habéis demostrado hoy que no tenéis la mentalidad de un héroe sino la de unos niños irresponsables.

A medida que avanzaba, Kaminari se iba haciendo más y más pequeño, Kirishima tenía la cara roja, la mandíbula apretada y parecía a punto de llorar mientras que Bakugou se mantenía impasible o eso quería aparentar. Interiormente le estaban doliendo esos comentarios.

- No creo que tenga mucho más que deciros, así que voy a pasar directamente a hablar de vuestro castigo. Una falta de respeto como esta debería costaros la expulsión inmediata…

- NO – gritó Kaminari sorprendiendo a todos.- Aizawa sensei, no los expulses por mi culpa, ellos solo querían ayudarme porque no confiaba en pasar este examen, yo asumiré la expulsión pero ellos no deberían cargar con mi inutilidad.- cuando acabó le brillaban los ojos, con lágrimas amenazando con caer de sus ojos.

- Kaminari…- fue a hablar Kirishima pero aizawa lo interrumpió.

- Kaminari, no es usted el único que ha cometido faltas aquí, usted copió al igual que lo hizo Kirishima. Y Bakugou era consciente de lo que estaba sucediendo, les proporcionó la manera de copiar y participó en el engaño. Aprecio que sea consciente de sus actos pero no es el único culpable y no será el único castigado. En cuanto a la expulsión, es una opción pero les voy a dar otra y vosotros elegiréis la que queráis.

Hizo una pausa para observar a sus ahora esperanzados alumnos y entonces inhaló fuertemente antes de pronunciar la siguiente frase:

- Cómo decía, tenéis dos opciones, o elegís la expulsión inmediata de la escuela u os castigo yo aquí y ahora de una manera más "tradicional". Os daré unos minutos para que lo penséis mientras me calmo.

Aizawa salió, cerrando la puerta tras él y dejando a los tres desconcertados.

- El señor Aizawa se refiere a…que va a… ¿pegarnos?- preguntó Kirishima con los ojos muy abiertos.

- Si.- contestó secamente Bakugou.

- Yo…yo lo siento mucho chicos, no quería que pasara esto, jamás debí aceptar vuestra ayuda…- Kaminari se atascaba, avergonzado.

- Callate Pikachu, yo acepté por voluntad propia.- Amenazó Bakugou.

- Si Kaminari, yo tuve la idea, no te culpes.- Tranquilizó Kirishima.

Estuvieron un rato en callados hasta que finalmente Kirishima rompió el silencio:

- Entonces, ¿Ya lo tenéis decidido? Yo no quiero que me expulsen.

- Yo voy a ser el héroe número uno, no puedo serlo si me expulsa. Tsk.- gruño Bakugou.

- Yo tampoco quiero la expulsión- murmuró Kaminari.

Aizawa entró de nuevo no mucho rato después, al ver la determinación en el rostro de sus alumnos, suspiró, sabiendo que decisión habían tomado. Sacó la silla de su mesa y esta vez de sentó en ella, puso una mirada serie y habló:

- ¿Y bien?, ¿qué será?

- La segunda opción señor.- Kirishima le dijo.

- Sabia decisión, os voy a explicar cómo será, primero os voy a azotar sobre mi rodilla con la mano y luego os recostareis en el escritorio dónde os daré unos azotes con el cinturón. Katsuki recibirá 5 por dejarse copiar, y Kirishima y Kaminari, esos 5 y uno por cada respuesta que copiasteis. ¿Entendido?

Katsuki asintió con el ceño fruncido, Kirishima tragó fuertemente y Kaminari se puso pálido y empezó a temblar. Eso no pintaba nada bien para él.

- Muy bien Kirishima, vas primero, ven aquí. Los demás quiero que os pongáis cada uno en una esquina y esperéis vuestro turno en silencio. – sentenció Aizawa.