Cliché: Dinero por sexo.
Y ahí estaba, probando suerte una vez más.
Era su quinta entrevista de trabajo el día de hoy y no había tenido mucha suerte al respecto. Llevaba al menos dos meses saliendo a diario y probando suerte en diferentes empresas, pero por su nula experiencia nadie lo tomaba en cuenta.
Cada día se volvía más grande la urgencia, sus ahorros se estaban agotando y no podía continuar manteniéndose a si mismo ni a su hermana enferma. Alana cada día se volvía más débil sin sus medicamentos y para él era insoportable verla así.
No es tu hermana de sangre.
¿Cargar así con una niña enferma siendo pobre?
Yo la dejaría morir.
Will siempre escuchaba cosas horribles al respecto.
Alana era la hija de unas de las tantas mujeres que tuvo su padre antes de morir, pero no compartían ningún lazo sanguíneo, la pobre chica termino junto a él y a su suerte gracias a los progenitores que les había tocado en esta vida.
El castaño con mucho esfuerzo logró terminar sus estudios, pero la universidad era algo que parecía lejano en su posición actual. Alana era todo lo que tenía.
Vivían en un pequeño piso que les arrendaba una amable anciana, quien les esperaba aun cuando no tuvieran para pagar la renta; si no fuera por ello, estarían viviendo en la calle. Will recibía un poco de dinero de trabajos esporádicos que hacia entregando productos o vendiendo fuera de las estaciones de metro, pero todo lo ocupaba en comida y los medicamentos de Alana, con el tiempo todo ello se volvió insostenible.
Con muchos nervios, se presentó ante un gran edificio corporativo. Ahora que estaba ahí afuera en realidad dudaba que fuera buena idea, alguien como él no calzaba con las expectativas de aquel lujoso lugar. Durante la mañana en la espera de otra entrevista de trabajo, había leído un anuncio en internet en el cual buscaban "secretaria o secretario"; el trabajo era simple, solo debía recepcionar personas y documentos.
Esos nervios estaban causando estragos en él, pero no estaba dispuesto a rendirse sin intentarlo, Alana lo necesitaba.
Will entró con su mejor traje (el menos roto en realidad) y la más brillantes de las sonrisas al lugar.
El edificio era aun más lujoso por dentro, no sabía cómo había terminado ahí realmente pero ahora solo avanzaría. Un gran escritorio estaba al final del enorme hall de entrada, allí se encontraba una recepcionista con una expresión curiosa y enormes ojos verdes.
"Disculpe, vengo por el aviso de trabajo para el puesto de secretario"
Will intentaba no temblar, mientras la mujer lo analizaba desde arriba hacia abajo.
"Buenas tardes" Dijo de forma burlesca.
El chico de cabellos rizados se sintió como un estúpido, no la había saludado correctamente.
"Discúlpeme señorita, buenas tardes"
"¿Tienes experiencia en el cargo, chico?"
"Pues, he trabajado atendiendo personas, pero en realidad…"
"Déjame darte un consejo, no sirve de mucho que "tengas muchas ganas" en este lugar, solo trabajamos profesionales, ya sabes"
El rostro de Will se deshizo en una mueca, la mujer en realidad tenia razón, ese lugar no era para él, sin embargo, no tenia fama de cascarrabias y terco por nada, además odiaba a las personas con actitud altanera.
"Agradezco su consejo señorita…"
Hizo un gesto esperando que la mujer dijera su nombre.
"Lounds, Freddie Lounds"
"Agradezco su consejo señorita Lounds, pero prefiero tomar el riesgo, no pierdo nada"
La mujer que ahora identificaba como Freddie disimulo su molestia, pero no lo suficiente para los atentos ojos de Will. Pidió sus datos y le indico que debía subir a la planta número seis y esperar fuera de una oficina, allí la persona correspondiente le entrevistaría.
Se sentó allí nervioso e inseguro, tal vez no debió ser terco con esa mujer, pero no podía irse de allí sin intentarlo.
Miró a su alrededor, allí justo enfrente suyo y afuera de la oficina había un escritorio vacío.
A los pocos minutos se abrió la puerta y salió de allí un hombre alto, de piernas largas y semblante de pura elegancia. Su cabello rubio cenizo peinado pulcramente hacia atrás, traje de tres piezas perfectamente planchado y una expresión neutral.
"¿William Graham?" Preguntó mirando al joven.
"Sí, soy yo"
Se levanto de un impulso gracias a los nervios y se puso enfrente del hombre. Este le miro largo y tendido sin cambiar su expresión, se veía severo a primera vista y sus ojos tenían un peculiar brillo de diversión en él. Will sintió escalofríos.
"Adelante, señor Graham"
Después de un gesto para que entre, el de rizos se coló a la habitación intentando parecer seguro ante el imponente sujeto.
"Mi nombre es Hannibal Lecter, yo haré la entrevista, tome asiento"
El joven obedeció sin chistar y tomó el asiento delante del escritorio de Hannibal.
"Primero cuénteme ¿Por qué quiere trabajar aquí?"
Will sabia que no debía contar su historia, la lastima no era algo por lo que las personas como este tipo se movieran en lo absoluto y a él especialmente, le molestaba que sintieran compasión, por lo que redujo su relato al mínimo.
"Me gustaría trabajar para adquirir experiencia y mejorar mis habilidades, señor Lecter"
Hannibal lo analizó, sus ojos buscaban algo en los de Will y esto estaba inquietando al chico.
"Te miro y podría arriesgarme a decir que no tienes experiencia, William, si me permites tutearte"
"Claro que puede y sí, no tengo experiencia en este cargo, pero he trabajado atendiendo personas con anterioridad"
Por alguna razón la seguridad se Will se acentuaba cada vez más, aunque era una persona que evitaba el contacto de todo tipo, sobre todo visual, los ojos del hombre escondían algo único y le miraban con lo que a su parecer, era curiosidad.
"¿Podrías contarme más de ti? Quiero saber que tipo de persona quiere trabajar en esta empresa"
Will carraspeo incomodo, este hombre de alguna forma sabía que había algo más. Se planteó si realmente valía la pena continuar, necesitaba el trabajo no lastima ni compasión, pero si finalmente era él quien lo pedía era porque le interesaba saberlo, así finalmente le contó todo. Su hermana adoptiva enferma, el cargando solo con ello, su precaria situación económica y su necesidad por trabajar.
"Ya veo"
Fue lo único que dijo mientras anotaba y ordenaba algunos papeles. Ese idiota no tenia ni un atisbo de empatía, había quedado en ridículo y no tenía oportunidad alguna en ese lugar.
"Bueno, si eso es todo retiraré, Señor Lecter"
Hizo un gesto para levantarse, pero Hannibal le detuvo.
"Hay algo de ti que me atrae, William. Veo determinación en ti y creo que es lo que necesitamos, quisiera que trabajaras aquí. ¿Te parece partir la próxima semana y probar durante un mes?"
"¿Habla en serio?" Los ojos azules del chico se hicieron enormes.
"Yo no bromeo con estas cosas, William"
Will sintió la necesidad de saltar y gritar de la alegría, ni siquiera había preguntado por la paga, pero de todas formas cualquiera monto era más de lo que ganaba actualmente.
"Muchas gracias, señor Lecter, haré todo lo que este a mi alcance por aprender bien"
El rubio meditó unos momentos antes de hablar por última vez.
"Si gustas puedes venir mañana durante la tarde, alrededor de las 7 pm. y te explicaré bien en que consiste el trabajo antes de que partas"
"Lo haré sin duda"
La sonrisa de Will era enorme y brillante, Alana estaría feliz.
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Hannibal no había especificado si debía ir o no formal para su introducción a la empresa, tampoco había pedido su teléfono, se sentía idiota. Finalmente opto por unos jeans, una camisa y una chaqueta, era mejor que ir con el mismo traje del día anterior.
Will llegó un poco antes de las 7 pm. en el lugar había pocas personas y esa molesta pelirroja al menos no se encontraba para fastidiarle la tarde. Al parecer la mayoría se había retirado a sus hogares.
Cómo nadie se encontraba para recibirle, simplemente caminó y llegó a la misma oficina que el día anterior, tocando sutilmente la puerta. A los segundos se abrió, dejando ver a un reluciente Hannibal en un nuevo traje de 3 piezas y una sutil sonrisa, el chico pensó fugazmente que era indudablemente guapo.
"William, te estaba esperando"
"Muchas gracias, señor Lecter"
Dijo mientras entraba a la oficina y se instalaba en el mismo asiento que la última vez.
"Hannibal"
Corrigió el hombre.
"Ahora trabajarás para mi William, puedes llamarme por mi nombre"
"Está bien, Hannibal, pero no lo tutearé"
Will se removió incomodo en su silla, pero replicó "Puede llamarme Will ¿Cómo es que trabajaré para usted?"
"Verás, yo soy el dueño de este lugar, mi secretaria personal tuvo un… accidente y esta imposibilitada en este momento para continuar con sus labores, por lo que requiero de un nuevo asistente"
"¿Es el dueño?"
"Sí"
"¿De todo este lugar?"
"Sí, Will"
"Pero es decir, usted no es tan viejo, no pued-" Will enrojeció hasta las orejas, se había sobrepasado enormemente "Es decir, oh, lo siento muchísimo, no quise decir eso"
"Esta bien, Will, soy mayor que tú, pero entiendo a que te refieres. Mi tío murió hace algunos años y yo era el único que estaba preparado para tal responsabilidad, por lo que asumí la compañía en su totalidad"
El chico solo asintió, avergonzado.
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La tarde pasó rápido, Hannibal explicó a Will todos y cada uno de los conceptos que debía saber sobre el empleo, su puesto consistía en organizar la agenda del mayor, sus citas y velar no esté sobrepasado en trabajo.
El menor puso atención y anotó todo, Hannibal se veía bastante satisfecho con ello. Ya más entrada la tarde, terminaron conversando sobre ellos mismos en la misma oficina, acompañados por un delicioso vino.
"No sé si debería beber, es tarde y Alana me espera"
"¿Tu hermana?"
"Sí, lo siento mucho, esta al cuidado de una amiga de la familia y no puedo excederme en tiempo"
"Solo es una copa, yo pago un taxi para que llegues antes a tu hogar, no te preocupes"
Will dudó, pero finalmente se enfrascaron en una charla larga mientras bebían.
"Te considero increíblemente inteligente, incluso después de solo haberte visto dos veces"
Hannibal le miraba con intensidad, mientras movía su copa de forma elegante.
"Me ha hecho sentir muy cómodo aquí, estoy realmente agradecido"
El chico era franco, sonreía con sinceridad y sus mejillas estaban un poco encendidas por el licor.
El hombre se mantuvo en silencio unos momentos, parecía pensar mucho sobre algo, Will podía sentir como los engranajes de su cabeza se movían rápidamente.
"¿Hannibal?"
"Will, tengo una propuesta para ti. Pero necesito que sepas antes de escucharla que no te estoy presionando a nada y no tiene absolutamente nada que ver con tu trabajo actual"
El chico se incomodó visiblemente.
"¿A qué se refiere?"
"Me resultas inquietantemente atractivo, en mas de un sentido. ¿Serias capaz de recibir dinero extra por hacerme "ese" tipo de favores?"
La garganta y la boca de Will se secaron, no podía creer lo que estaba escuchando. Ese hijo de puta arrogante ¿Le estaba ofreciendo dinero a cambio de sexo?
"Creo que es hora de que me marche, señor Lecter"
Con el ceño fruncido el chico se disculpó, tomo su chaqueta y se retiro de la oficina, dejando a Hannibal sentado absolutamente solo. El rubio solo se limito a sonreír.
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Los días habían pasado, Alana estaba orgullosa y desbordaba felicidad al saber que Will finalmente tenia un trabajo. Margot, amiga de la familia y mejor amiga de Alana, se comprometió a quedarse con ella hasta que fuera necesario, para que el chico pueda trabajar sin preocupaciones y rendir al máximo.
Will se presentó lo más ordenado que pudo y miró con diversión a Lounds en la recepción cuando le recibió, ella lamentablemente no lucia tan feliz. El día marchó completamente normal, Hannibal actuó como si nada hubiese pasado durante toda la mañana y dejó que el chico demostrara lo que había aprendido en su día previo de preparación. El castaño hizo muy bien todo, para ser su primer día. Su escritorio se encontraba justo fuera de la oficina del rubio, en paralelo a los asientos donde se sentó a esperar la primera vez.
Ya entrada la tarde, todos comenzaron a marcharse y Will arregló su pequeño bolso para volver también a su hogar, había sido agotador, pero estaba bastante satisfecho, incluso con la molestia evidente que mostró hacia Hannibal el hombre no volvió a mencionar el tema y eso lo tranquilizaba.
"William"
Muy temprano para cantar victoria, susurró con molestia Will.
"Dígame, señor Lecter"
"Acompáñame a mi oficina un momento, por favor"
"Como diga" Will sonó demasiado fastidiado, esperaba que no fuera a regañarle por eso.
Una vez dentro Hannibal se paró enfrente del chico, sin darle tiempo a sentarse.
"Ayer me propasé, lo siento mucho William, entiendo que estés molesto"
"Espero entienda que no aceptaré dinero por sexo y no me gustaría pensar que es así con cada chico o chica que viene aquí, no me sentiría muy cómodo trabajando con ello"
"Es primera vez que lo hago, si es sinceridad lo que quieres William. Siento haberte hecho sentir incomodo, sin embargo, la oferta fue real y eres libre de rechazarla, por lo que no volveré a mencionarlo"
El chico le miró severamente, la expresión de Hannibal era neutral, pero no parecía mentir. Solo se encogió de hombros.
"Acepto su disculpa, puede volver a llamarme Will" dijo de manera algo burlona.
Hannibal pareció un poco sorprendido por un fugaz momento, pero luego sonrió sutilmente.
"Gracias, Will"
.
Esa tarde el castaño llegó a su hogar en un taxi que Hannibal le había pagado, al entrar al pequeño piso, Margot lo abordó de manera desesperada.
"Alana, es Alana Will" decía atropellando sus propias palabras.
"¿Qué ocurre con Alana, Margot?"
Los ojos enormes ojos verdes de la rubia se llenaron de lágrimas.
"Tuvo una descompensación, no sé bien que ocurrió, estaba tan feliz y de un momento a otro solo cayó. Esta en el hospital ahora, no me dejaron entrar porque no soy familia"
Will sintió como si le hubieran tirado un balde de agua fría.
Margot pagó el taxi en el que fueron al hospital en contra de cualquier queja del chico. A pesar de la precaria vida que tenían, Will jamás había aceptado dinero de parte de la rubia, quien venia de una familia muy acomodada económicamente, por no decir prácticamente rica.
Pese a no ser familia directa, en el hospital le reconocían como el único familiar de la joven, por lo que sin dudar le dejaron entrar y Margot debió esperar afuera.
Los médicos le explicaron que la descompensación de su hermana se debía a la poca regularidad con la cual había tomado sus medicamentos. Aunque intentaron mantener el ritmo, muchas veces tuvieron que elegir comer antes de la medicina, por lo que Alana no mantuvo su tratamiento como correspondía.
Will se mantenía fuerte, pero por dentro estaba destrozado, necesitaba ese dinero cuanto antes, su hermana estaba extremadamente delicada y aunque Margot quisiera pagar su estadía en un mejor lugar, no podía aceptarlo.
La oferta de Hannibal volvió a su cabeza y no dudo demasiado.
.
Al día siguiente se presentó a trabajar y la mañana pasó rápido. Estaba sin ánimos y sus ojos estaban hinchados por la noche en vela. Margot se fue tarde a su hogar, pero no le permitió acompañarle más tiempo o tendría problemas con su hermano y padre.
Hannibal noto el disgusto del chico, pero prefirió no mencionar nada hasta terminada la jornada laboral. Antes de eso, Will apareció en su oficina justo antes de que terminará su horario, cuando todos se estaban marchando.
"¿Puedo entrar para hablar de algo con usted?"
"Claro, adelante"
Ambos tomaron sus respectivos asientos, Hannibal tras su escritorio, Will enfrente de él.
"Reconsideré su oferta, necesito saber que debo hacer"
El rubio le miro unos momentos, realmente no esperaba ese cambio de opinión ni tal atrevimiento al aceptar su oferta.
"¿Podría saber a qué viene esto, Will?"
"Si me disculpa, eso no es de su incumbencia, Hannibal. Necesito saber cuáles son sus términos"
"Entiendo. Te pagaré una cifra generosa, dependiendo de lo que elijas hacer, podemos ir a tu ritmo mientras así lo requieras. Si yo pongo los términos puede que no te agrade la idea"
Will sintió curiosidad, antes de ira esta vez.
"¿Mientras más degenerado más dinero? ¿A eso se refiere, Hannibal?"
"Son palabras algo vulgares para exponerlo, pero sí. El dinero dependerá de que tan lejos quieras llegar"
Por un momento, pareció olvidar que esto no era un desafío y era Alana quien le necesitaba. Hannibal le parecía alguien muy interesante después de todo.
"Dime cómo quieres empezar, Hannibal"
Los ojos del mayor lo miraron de forma inescrutable, pero percibía tanta intensidad que incluso podía sentirse pequeño en el asiento.
"Pensé que no me tutearías"
"Pensé que no aceptaría esta oferta"
Hannibal sonrió de manera evidente.
"Hazme sexo oral" Ordenó.
"¿Ahora?"
"Ven y arrodíllate delante de mí, Will"
El chico titubeo un poco, pero finalmente obedeció, arrodillándose frente a los pantalones del rubio. La erección de Hannibal era muy evidente y eso lo asustó un poco.
"¿Es correcto decir que nunca has dado sexo oral a un hombre antes?"
Will se sonrojó, pero no respondió. Hannibal tomo su rostro con sus grandes manos y le obligó a mirarle.
"Nunca has tenido sexo con nadie, ¿verdad?"
"¿Vas a querer la mamada o no?"
La molestia era evidente en las facciones del castaño, pero aún más la vergüenza. Hannibal sonrió casi triunfante.
"Debes tener cuidado con los dientes, usa tu lengua y tus labios"
El chico lo miró unos momentos procesando esa información.
"Yo debo desabrochar tu pantalón ¿Verdad?"
"Es lo ideal"
Hannibal mantenía esa sonrisa socarrona en su rostro, Will estaba molesto y avergonzado al límite. Pero hizo exactamente lo que el mayor le pidió.
Con sus manos algo inseguras se deshizo del molesto cinturón, alcanzó el botón y finalmente el cierre. De cerca el miembro del rubio se veía aun más imponente, con dificultad lo sacó finalmente de la ropa interior dejándolo al descubierto, completamente erecto.
Sin querer miró nuevamente a Hannibal, quien estaba algo agitado y expectante.
"¿Pasa algo?"
"Hm, no, no pasa nada"
La verdad es que no sabia si eso realmente entraba en su boca, si debía llevarlo todo o solo una parte.
Will lo tomo con una de sus manos y sin pensarlo más lo introdujo en su boca, escuchando un profundo suspiro de parte del mayor. Estaba usando su lengua y sus labios, con cuidado de no rozar con sus dientes la piel de Hannibal, tal como había dicho.
Pronto, con el pasar de los minutos, fue tomando confianza y la expresión de placer del rubio solo le motivó aun más, por lo que intento llegar más profundo en su garganta.
La mano de Hannibal fue a parar en su cabeza, tomando su cabello de una forma suave y muy controlada. Will casi deseó por un momento que Hannibal le tire con fuerza, pero continuo su trabajo sin detenerse, el mismo estaba muy excitado en ese momento.
"Will, lo haces excelente"
Los suspiros se convirtieron en gruñidos al pasar más tiempo y la mano de Hannibal comenzó a empujar con insistencia la cabeza de Will hacia su pene, mientras follaba su boca cada vez más duro. Tras unos momentos, el chico intento alejarse buscando aire y el mayor se lo permitió.
Will lucia exhausto, un hilo de saliva corría por sus labios que ahora estaban rojos por el esfuerzo, su rostro sonrojado y sus ojos vidriosos. Hannibal no pudo solo conformarse con ello.
Sin previo aviso se levantó de su silla y levanto a Will, posicionándose tras él y recargándolo contra el escritorio. El chico casi chilló por la sorpresa.
"Hannibal ¿Qué se supone que está haciendo?"
"¿Volvimos a las formalidades?" Gruño en su cuello mientras intentaba desabrochar los pantalones del castaño.
"Dijo que era sexo oral, yo no-"
"No entraré, lo prometo"
El chico estaba dudoso y excitado por partes iguales, no sabia como reaccionar, pero confió en el hombre por esta vez.
"Está bien"
La respiración de Will de paralizó tras sentir como sus pantalones bajaban a la altura de sus rodillas, estaba temblando. No estaba seguro si era miedo o excitación.
Sintió como el resbaloso miembro de Hannibal se posicionaba entre sus nalgas, pero sin llegar a entrar. El hombre empezó a moverse contra él, gruñendo y suspirando. Sin notarlo él también había comenzado a gemir por culpa del roce de su propio miembro contra el escritorio y su ropa.
"Te ayudare con esto, si me lo permites"
Hannibal afirmó las caderas del chico con una mano y dirigió otra hacia la parte delantera del pantalón de este sin moverla, esperando una respuesta.
"Sí, puede hacerlo"
Will sonaba casi suplicante.
El mayor no esperó más, tomo con habilidad el miembro del castaño bajo la ropa interior y lo liberó, mientras comenzaba a masturbarlo al ritmo de sus propias estocadas.
Los sonidos de ambos llenaron la oficina, Will envuelto en la lujuria solo se dejó llevar, gimiendo tan fuerte que Hannibal debió usar su mano libre para tapar su boca. Si alguien los escuchaba iba a ser un problema enorme.
Los movimientos cada vez eran más duros, el castaño ya no aguantaba mucho más, por lo que termino corriéndose en la mano de Hannibal y su escritorio con un fuerte jadeo solo acallado por la mano del mayor.
Hannibal aun estaba duro, pero se detuvo porque Will parecía demasiado agitado para continuar.
Tras unos momentos para que el chico recuperara su respiración, habló.
"Estuvo bastante bien para ser tu primera experiencia sexual, Will"
Lejos de molestarse, el chico miro el aun erecto pene de su jefe.
"Sigue duro y no logró venirse ¿Eso quiere decir que el pago no va?"
Hannibal casi río ante eso.
"¿Quieres arreglarlo? No puedo forzarte si no tienes más energía, no seria muy amable de mi parte"
"¿Insinúa que no soy capaz?"
"Demuéstrame lo contrario entonces, Will"
El chico sin más rodeo volvió a arrodillarse ante el hombre quien ahora estaba de pie, casi apoyado en el escritorio y comenzó a devorar nuevamente su pene. Esta vez no falto mucho más para que Hannibal estuviera al límite.
"Will, ya casi, me vengo"
Advirtió el rubio, esperando que el castaño se aleje, pero el chico aumento aun más la rapidez sus movimientos.
"Will, espera-"
El estimulo fue más fuerte y Hannibal no pudo aguantar más, corriéndose dentro de la boca del chico, quien parecía sorprendido.
"Lo siento, la idea era que te alejes, no que terminara en tu boca. Si quieres puedes ir al bañ-"
Hannibal vio como Will tragaba en lugar de escucharlo. Sintió casi de inmediato como comenzaba a ponerse duro nuevamente.
"No era necesario que lo tragues"
"Un trabajo completo y bien hecho, fue mucho más que "sexo oral" así que espero su pago"
El rubio estaba sorprendido, quien se esperaría que ese tímido chico podía volverse tan descarado.
Will entró al baño en el interior de la oficina y se aseó lo mejor que pudo, para volver a colocar la ropa en su lugar. No había sido tan terriblemente la experiencia a como la había imaginado.
Al salir, Hannibal le esperaba perfectamente arreglado y con un sobre bastante gordo entre sus manos.
"Aquí esta, por favor ten mucho cuidado al regresar, te enviaré con mi conductor esta vez, no me agradaría la idea de que alguien intentase asaltarte"
Will no podía creer la cantidad de dinero que había en el sobre.
"Esto es-"
"Es solo un poco de lo que puedo pagarte, considéralo nuevamente, Will"
El chico solo asintió, atontado por la situación.
Afuera, un coche le esperaba para llevarlo a casa, pero prefirió ir directamente al hospital. Alana por fin podría ser atendida como correspondía y el, muy en el fondo, ansiaba saber hasta dónde podía llegar con Hannibal.
Probablemente, volvería por más.
Actualmente no tengo Beta Reader y estoy retomando la escritura poco a poco ¡Quien desee formar parte de mis proyectos no dude en hablarme!
Si alguien quisiera traducir y resubir cualquiera de mis trabajos en otro idioma, solo debe avisarme y poner los respectivos créditos ¡Estaría muy feliz!
