Buenos días:

Espero que todos estéis bien. Os presento el primer capítulo de mi primera historia. Iré publicando más o menos regularmente. Me encantaría tener algo de apoyo por escrito, pero yo no soy de las que suelen escribir reviews, así que no os puedo exigir nada. ¿Algo más que decir? Sí, dos cosas. o tres.

1. Disclaimer. Nada me pertenece. NO sé si con eso ya vale, pero si alguien sabe hacer uno de estos o los puntos finos que tengo que cubrir, que me lo cuente para que pueda hacerlo correctamente. Si no... ya aprenderé.

2. Las tildes se me dan endemoniadamente mal. Especialmente cuando hay hiatos o dos vocales juntas. Si véis que me equivoco, decídmelo por favor.

3. No manejo fanfiction y estoy aprendiendo. Un poco de piedad hasta que sepa. Entonces ya os podéis enfadar conmigo.

4. La historia está basada en una interpretación muy, MUY libre de Anna Karenina. Supongo que todos os hubieraís dado cuenta de todas formas. Los que no... bueno, bienvenidos igualmente, pero a lo mejor deberíais expandir vuestros horizontes literarios.

5. Sí queréis esperar unos meses, seguro que la subo entera y sin faltas. Si sois unos culos inquietos avariciosos, leed ahora. Y si consigo 5 reviews antes de mañana, subo el siguiente capítulo. Estoy negociendo con reviews. Que bajo he caído. En fin, ya corto. Y siento ser tan pesada y que sean 5 puntos en vez de 3.


"Todas las familias felices se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera"

León Tolstoi

Libro 1

Cuando Renee Higginbotham tenía 18 años, conoció al vizconde Swan. Él era un hombre de gustos simples. Sí, aquella era la definición correcta. Vivir a su lado sería simple, en contraposición con vivir al lado de la Señora Higginbotham. La vieja buitre llevaba buscando un buen partido para Renee desde que la matrona le dio la mala noticia de que había dado a luz a una niña y no a un buscado heredero. Quizás por eso nunca la había querido. Mientras Renee se había desvivido para intentar hacer feliz y complacer a su madre, la señora Higginbotham solo había buscado como mejorar su posición social mediante el matrimonio de su hija. Ya había estado a punto de obligarla a casarse una vez, con un solterón de edad arraigada que la miraba como si fuera el postre cuando no estaba tosiendo sus intestinos. Pero era rico como un judío. Su riqueza y el hecho de que haría que su hija tuviera un matrimonio aún más desagradable que el suyo, era lo que había empujado a la señora Higginbotham a ofrecer a su hija en matrimonio. Renee nunca se había sentido tan aliviada (sentimiento que había contrastado fuertemente con la desesperación de su madre) como cuando se entero de que el hombre había muerto en su cama el día antes de reunirse con su madre para lo que todos sabían que sería una petición de mano poco tradicional.

"Esta vez" se dijo Renee "yo elegiré a mi marido". Su madre había tardado mas bien poco en superar la muerte de su anterior pretendiente, y volvía a estar a la caza de algún rico, noble y preferiblemente desagradable marido con el que casarla. Pero Renee seria mas rápida. Mas lista. Mas generosa consigo misma. El vizconde Swan no cumpliría las esperanzas de su madre. Tenía un título, pero era de una localidad alejada de la capital. Era pudiente, pero no rico. No era joven, pero tampoco viejo. No era guapo, pero tampoco feo. Sus gustos no eran excéntricos, y no seguían estúpidas modas de la capital. Su falta de interés sobre lo que ocurría en la capital junto con sus pocos dones sociales, le hacían un hombre callado en los grandes eventos. Sin embargo, era un líder nato en su tierra. Tomaba las mejores decisiones para sus siervos. Era justo, bondadoso, y siempre ponía el bien mayor por delante del suyo. Era un hombre bueno, y posiblemente esa era su mejor cualidad. También era inteligente sobre los asuntos que no requerían sentimientos. Seguía las ideas, pero no las pasiones. Sus pasiones eran abstractas, no carnales. Era un buen hombre.

-Sí, -dijo Renee, respondiendo a la pregunta que le había hecho el vizconde- me casaré con usted -y así empezó el destino que ella eligió.