"Mira, amiga, estoy tratando de ayudarte."

"¿Cómo es que ir de marcha me ayuda?"

"Creo que estás muy estresada, así que necesitas relajarte. Este es el mejor lugar para que liberes tus tensiones."

"¿En un bar Drag?"

"¡Hey! Deberías agradecerme, querida amiga."

"Pero..."

"No más excusas." Con eso dicho, Alya Cesaire llevó a su compañera de trabajo/ amiga, y entraron al club 'Starlight'.

Marinette planeó terminar rápido su trabajo e ir a casa. Quería dormir. Necesitaba descansar. Cuando se preparaba para ir a casa, Alya fue a su cubículo con expresión triste. Sabía que estaba fingiendo. Alya Cesaire y triste, no podían ser puestos en una misma oración.

Alya dijo que necesitaba a alguien. Quería hablar de sus problemas con alguien y decidió que ese 'alguien' era Marinette Dupain-Cheng. Obviamente, Marinette intentó decir que quería ir a casa pero ¿quién tenía el corazón para negarse a una descorazonada mujer?

Por ello, ambas solteras se despidieron de sus otros compañeros de trabajo. Ambas tenían hambre. Marinette quería comer pasta. Alya quería comer pizza. Marinette quería cerveza. Alya quería té verde. Pelearon por tener lo que querían. Jugaron piedra papel y tijeras y de alguna forma, Marinette no tenía idea de cómo es que terminaron de pie frente al Starlight.

La luz era baja. Aún era temprano, así que no estaba muy lleno. Las personas estaban hablando, fumando, bailando, flirteando y... Eso de alla eran dos chicos con pelucas enormes...¿besándose? El bar era para todos los sexos asi que también había parejas hetero.

Alya consiguió una mesa para ellas. "Quieres cerveza, ¿cierto? Esta noche, yo invito. Solo ordena lo que sea que cueste menos de 100 euros." Sonrió cuando vio a Marinette virar los ojos.

"¿Cómo así conoces este lugar?"

"¿Qué?" Alya gritó. La canción era muy ruidosa.

Marinette jaló la oreja de Alya y gritó. "¿Cómo así conoces este lugar?"

"¿Crees que estoy sorda?" Alya protestó. "Vine aquí..."

"¿Viniste aquí?" Alya la miró de arriba a abajo unas cuantas veces. "Mi amigo Nino trabaja aquí. Puede darme descuento en las bebidas. Solo quiero beber, no me importa el ambiente."

"Oh."

Cuando sus bebidas llegaron, empezaron a beber. "Dijiste que querías contarme tus problemas. ¿Qué sucede?"

"¿Estás loca? ¿Cómo voy a contarte mis problemas aquí? Me pregunto si puedes escuchar toda la historia."

"Pero dijiste..."

"Escucha, Mari. Apuesto que es tu primera vez aquí. Aprovecha. Ignora lo demás. Solo disfruta el momento."

Minutos después. "Oh sí, disfruta el momento." Marinette murmuró cuando vio a Alya dejándola para ir a bailar con su amigo. Marinette suspiró. Dio un último sorbo antes de ir al counter. "Un vaso más." Marinette miró a Alya y bufo. "Un vaso grande." Recostó su cuerpo en el counter, esperando su orden. Ignoró al par al lado de ella, quienes estaban en su propio mundo. Solo necesitaba la cerveza y embriagarse, disfrutar el momento.

"Hey pretty girl, ¿estás sola?" oh sí, su izquierda estaba vacía y un hombre, uno atractivo, tomó el lugar. "Nop. Estoy flirteando con el bartender, ¿no lo ves?"

"¿En serio? Pensé que hay una regla que se opone a la relación con los clientes."

"Oh, Entonces soy una excepción. Además, las reglas están hechas para romperse."

Marinette le dio una sonrisa angelical, la que solía darle a todos para obtener lo que quería, excepto esta vez: no necesitaba nada del hombre que le devolvió la sonrisa. "Me gusta cómo interpretas las reglas."

El hombre ordenó la misma bebida que ella. "¿Por qué estás a solas?"

"Ya sea que esté sola o no, no es tu incumbencia, extraño." Marinette respondió, enojada. Solo quería estar a solas. ¿Era tan difícil entenderlo?

"Sabes lo mucho que me fastidia cuando me dicen 'extraño'?"

Marinette lo miró. "¿Debo conocerte?" dijo dando un sorbo.

"Me gusta tu actitud. Haces que quiera tenerte ahora mismo, sobre el counter." El hombre imitó a Marinette en cuanto su bebida llegó.

Vaso tras vaso. Canción tras canción. Otros clientes llegaban a los lugares en donde los anteriores se habían ido con una misión o sueño. Minutos tras minutos. Ambos aún ahí pero en peor condición. Estaban recostados en el otro.

"Otro, por favor." Marinette le dijo al bartender.

"A mí también." Dijo el chico antes de eructar.

"¡Hey!, eso es grosero." Marinette hizo un puchero. No le gustaban las personas que eructaban abiertamente.

"¿En serio?" sonrió. Sus ojos repararon en los labios de Marinette. Los bonitos labios estaban tentándolo a probarlos. Se preguntó cómo se sentirían. ¿Debería intentarlo?

¿Era porque estaba ebria o de verdad el chico estaba acercándose a ella, poco a poco?

No había más espacio entre ellos cuando él cerró la distancia al besar a Marinette en los labios. De ser ligero, pasó a ser uno apasionado. Marinette peleó por soltarse del abrazo pero se derritió en el beso. El hombre tomó su mano y la dejó rodear su cuello.

'¿Qué pensarán los otros?'

'¿Alya vio esto?'

'Es violento.'

"No pienses. Solo disfruta." El hombre dejó sus hinchados labios y la miró a los ojos.

'Solo disfruta.'

Sí, lo estaba disfrutando.

"Así que esta es tu casa." Miró por un momento antes de probar el cremoso cuello de Marinette. Su gemido fue la respuesta. "¿Te gusta?" preguntó sobre su cuello mientras sus manos desaparecían dentro de la blusa de Marinette.

'No. No me...gusta.'

Marinette negó. Su sonrisa le fastidiaba, era como si hubiera ganado algo. "Te preguntaré después de esto." dijo antes de volver a besarla pero esta vez fue mucho más fuerte. Empujó su lengua para explorar dentro de la boca de Marinette, obteniendo un gemido en respuesta. Cuando ambos necesitaron aire, se tomó un descanso. Descansó su cabeza en la frente de Marinette. "¿Te gusta?"

"¿Cuál es tu nombre?" jadeando, Marinette preguntó.

"Llámame Adrien. ¿Cuál es el tuyo?"

"Marinette." Sonrió. Era una noche ridícula. Fue a un club con su amiga y dicha amiga la dejó sola. Conoció a un extraño y ahora estaban aquí, recostados en el counter de su departamento. Solo supo el nombre de este hombre, cuando este, ya había explorado su boca.

"¿Es tu primera vez, Marinette?" de alguna forma, a Marinette le gustaba la forma en la queAdrien decía su nombre. Era como si fuera especial para él.

¿Lo era?

"¿Va a doler?" sus miradas se anclaron por lo que pareció una eternidad. Ambos querían decir algo pero ninguno era capaz de decir nada. Adrien vio a Marinette abrir y cerrar la boca y ella vio la misma reacción en Adrien.

"Sí...al principio pero después verás el cielo."

"Yo...no lo sé."

Trató de esconder su timidez, colocándose en el brazo de Adrien. Inhalando la esencia de la menor. Presionó su rostro en la curva de su cuello y sintió una de las manos de Adrien acariciando su espalda de arriba a abajo. "Haces que quiera quitarte tu inocencia y timidez y lanzarla por la ventana."

"¿Qué?" miró a Adrien.

"Te lo dije, quería tenerte sobre el counter antes."

"No. Aquí no."

"¿Dónde está tu habitación?"

'Marinette, disfruta el momento.'

Marinette tomó su mano y lo llevó a su habitación. Era una habitación promedio para una mujer. Estaba conectada al baño. Si esta sería su primera vez...aún si esta sería su última vez, quería ser tomada en la cama. No le gustaba la idea de hacerlo en otro lugar.

Marinette estaba sobre su espalda y Adrien sobre ella. "Marinette..." Adrien acarició el lóbulo de la oreja de Marinette, moviéndose hacia su mentón. "Me gusta tu nombre." Otro susurro dejó sus labios. El nombre combinado con el tono lleno de lujuria, envió una intoxicante sensación a través del cuerpo de Marinette. Su timidez se había ido. Su inocencia la había dejado. ¿Cómo es que pudo irse en tiempo record?

Quería sentir las manos de Adrien sobre su piel, sentir la caliente boca reclamando sus labios nuevamente. Codiciosa, quería todo y más.

Adrien lamió el cuello de la chica y mordió su piel.

Marinette enterró las manos en sus cabellos. Le gustaba sentir los labios del chico en ella. Esta cercanía estaba enloqueciéndola. "Adrien..." gimió.

"¿Qué, Marinette?" la voz de Adrien le causó un jadeo.

"Te...te deseo...te deseo."

"¿Te gusta esto?" sus labios se unieron en una competencia y sus lenguas se entrelazaron entre mordidas. Sin separar sus labios, Adrien la sujetó a la cama. Lo sentía. "Yo también te deseo, Marinette." Alzó una de las piernas de ella y la colocó alrededor de él.

"Esta es tu última oportunidad para detenerme, de lo contrario, no puedo prometer que lo haga después."

Esta vez, Marinette asintió.

"Prometo que lo disfrutarás. Esta noche será una que recordarás toda tu vida. Créeme." Los ojos de Adrien estaban llenos de lujuria. Su mente solo pensaba en cuán profundo quería estar dentro de la mujer que tenía debajo.

"Te creo."

Adrien retiró sus prendas y ayudó a Marinette con las suyas.

Volvió a recostarla cuando ambos estuvieron completamente desnudos.

Adrien sostuvo la nuca de Marinette, acercando más su rostro. La otra mano de Adrien subió para tomar su mejilla cuando sus labios volvieron a encontrarse. Era adicto a sus labios. Marinette ladeó la cabeza ligeramente para hacer que el beso fuera más cómodo. Adrien succionó su labio inferior, probando la suavidad de los de ella.

"Mmm..." Marinett murmuró cuando sus labios se separaron por un momento. Sus frentes se tocaron mientras sus respiraciones se entrelazaban. Podía oler la mezcla de la cerveza entre Adrien y ella.

Adrien lamió su cuello antes de tomar uno de sus pezones en su boca. Siseó y arqueó la espalda, colocando sus manos en la espalda de Adrien, arañándole un poco, haciéndolo gruñir ante la sensación.

"No tengo ningún gel lubricante para prepararte."

"¿Prepararme?"

"Chúpalos." Adrien le dio sus dedos y Marinette lo siguió. Cuando Adrien creyó que estaban lo húmedos suficiente, le pidió que se detuviera.

"Va a dolerte pero necesito prepararte."

"Argh...Adrien..." sintió el dolor cuando los dedos de Adrien entraron en ella.

Adrien aligeró el movimiento de sus dedos para minimizar el dolor.

Sí, dolía horrible. Sentía que su cuerpo estaba siendo dividido, pero conforme pasaba el tiempo, quería más y más. Quería algo que pudiera hacerla enloquecer.

"Adrien..."

"Sí, cariño..."

"Te deseo."

"Espera. Aún necesito..."

"Al diablo con la preparación. Te deseo ahora." Gimió su necesidad. Cerró los ojos. Marinette se quejó cuando el corto placer la dejó. Vio que Adrien lamía sus dedos.

"Deliciosa."

"Te deseo."

Adrien inmediatamente colocó sus manos en las caderas de Marinette y la embistió para hundirse profundamente en la estrechez de ella. Juntó sus labios en un apasionado beso. Quería que Marinette olvidara el dolor.

Marinette se tensó ante la penetración. Si los dedos le habían causado dolor, esta cosa que se movía dentro de ella le causaba más dolor y ardor. Trató de recuperar el aliento. Pero esto era demasiado.

"Respira." Adrien susurró en su oreja. "Lo haré lento."

Marinette asintió.

Adrien siguió embistiéndola y Marinette hizo un gesto de dolor, haciendo que el chico capturara sus labios y succionara el dolor. Se besaron una y otra vez. El dolor que sintió antes se convirtió en placer, provocando que sus piernas rodearan a Adrien.

Adrien se movió de adentro hacia afuera.

Los gemidos de Marinette estaban llenando la habitación, haciendo que Adrien gruñera. Esos gemidos lo excitaban.

Se retiró antes de embestirla con fuerza.

Marinette sintió que Adrien golpeó ese lugar que le hizo gemir el nombre del mayor.

Adrien lo adoraba.

Deslizó una mano entre ellos para acariciar la entrepierna de Marinette. La acarició al mismo ritmo que sus embestidas. El líquido de ella yacía sobre sus dedos, mientras que las paredes se estrechaban alrededor de él.

Se sentía bien.

"Adrien..."

"Más alto. Haz que tus vecinos lo escuchen..." Adrien siguió embistiendo más profundo y más fuerte.

"Más profundo...por favor...Adrien..."

El hombre se inclinó para besar a Marinette. "¿Por favor qué, Princesa?"

"Métemelo...más fuerte...hnn..."

Se hundió más fuerte dentro y Marinette dejó salir un prolongado gemido.

"Córrete para mí, My Lady. Para mí..."

Marinette se corrió con fuerza, pegando sus pechos al de Adrien, haciendo que las embestidas de Adrien se hicieran más rápidas.

Adrien se corrió dentro de Marinette mientras gemía su nombre, colapsando completamente sobre ella.

"Sabes delicioso." Adrien lamió el liquido que estaba en su abdomen.

Marinette se sentía muy cansada. No podía ni hablar.

Pronto, cayó en el mundo de los sueños, olvidándose de los demás. Olvidándose de todo. Solo soñando con él.

Marinette se despertó con una colosal jaqueca, frunciendo el ceño, adolorida.

Había olvidado lo que pasó anoche. Se preguntó cómo llegó a casa.

Cuando giró, vio un cuerpo, desnudo, compartiendo su cama.

Gritó y empujó el cuerpo al suelo.

Adrien despertó ante el súbito movimiento.

"Hey, ¿puede ser más amable conmigo? Estoy durmiendo."

"¿Quién eres? ¿Qué haces aquí dormido conmigo? ¿Por qué estás aquí?"

Adrien arqueó una ceja. "Vamos, Marinette. Tengo sueño. No tengo ganas de jugar." Trató de regresar a la cama pero Marinette usó sus piernas para empujarlo.

"¿Cómo sabes mi nombre? ¿Quién te dejó entrar a mi casa?"

"Princesa, ¿estás bromeando?"

"¿Te parece?"

"¿No recuerdas nada?" Adrien ondeó la mano frente a Marinette.

"¿Qué?"

"Anoche estábamos ebrios. Me trajiste a tu casa y estuvimos juntos."

"¿Juntos? ¿A qué te refieres?" preguntó. "¿Juntos-juntos?"

Adrien asintió.

"Imposible."

Ambos miraron al otro. Marinette trató de recordar lo que pasó anoche. Debió haber estado muy ebria. Lo último que recordaba era a Alya yendo a la pista de baile.

"¿Dónde está Alya?"

"¿Quién es Alya?"

"Mi amiga."

"¿Y cómo voy a saber? Te vi a solas en el counter."

"Me ultrajaste."

"¿Qué? ¿Ultrajarte? Deja tu drama, Marinette. Ambos lo disfrutamos anoche. Fuiste tú la que ofreció su casa porque estaba más cerca." Adrien dijo en son de broma. Él no era así. Le había preguntado a Marinette antes de tenerla.

La menor empezó a creerle a Adrien cuando sintió el dolor. Agregándole eso a la situación actual. Pero aún así, trató de negarlo.

"El vino no es el mejor amigo del hombre y de la mujer tambien." Murmuró pero Adrien logró escuchar.

Marinette dejó de empujarlo y lo dejó sentarse en la misma cama.

"¿De quién sacaste eso?" nunca lo había escuchado. Quizá no era una cita famosa.

"¡De mí! ¿Ves lo que nos pasó?" miró a su 'invitado'.

"Pensé que habías ordenado cerveza, no vino."

"¡Oh!"

"Lo que sea que haya ordenado, igual no es bueno para el hombre."

"Entonces, ¿puedo seguir durmiendo?"

"Sí, pero en tu propia cama. Largo!" anteriormente lo había sacado de su cama. Esta vez, lo sacó de su habitación junto con su ropa.

"Pero estuvimos juntos." Adrien trató de ser razonable con Marinette mientras se colocaba la ropa.

"Ya, pero no recuerdo nada. Así, vete ahora. Otro minuto más y llegaré tarde a mi trabajo. ¡LARGO!"

"Marinette." Adrien pidió.

"Ten un buen día." Marinette le dio su sonrisa angelical antes de cerrar la puerta.

Adrien se sentía humillado. Esta era la primera vez que alguien a quien había tenido una noche, lo echaba de su casa.

Se habían divertido, entonces ¿cuál era lío como para actuar así?

'¿Cuál era su nombre? Ah...olvídalo. Como si fuese a cruzármela otra vez. Ella solo fue una pesadilla para mí.'

Marinette llegó 15 minutos tarde a su trabajo. Esta era la primera vez que se le hacía tarde. Siempre había sido una trabajadora puntual. ¡Y todo por culpa de ese hombre!

Se dirigió tan rápido a la oficina que olvidó su celular y un archivo importante que necesitaba entregar hoy.

Así que regresó a su departamento y pidió un taxi pero había mucho tráfico.

Hoy era un mal día.

Y todo empezó con este hombre.

Vio a sus compañeros de trabajo agrupados. Vio a Alya también ahí, así que se acercó a ella. "Llegas tarde." Alya susurró.

"Resaca. Te lo advierto, jamás vuelvas a llevarme a ese club otra vez."

"¿Por qué? ¿Llegaste tarde a casa? Lo siento, piré antes." Sonrió y mostró la culpa en su rostro.

Marinette viró los ojos. "¿Por qué están aquí? ¿Esperan alguna noticia?"

"Hoy tendremos a un gerente nuevo. Es de nuestra sucursal de los Alpes."

"Tomará el lugar de Nath."

Alya asintió. Habían pasado dos semanas desde que su último gerente fue promovido y se mudó a la oficina general en Niza. Pensé que el nuevo gerente llegaría la semana siguiente pero era bueno saber que estaba ahí antes. Habían tenido dificultades sin un líder. No era que no pudieran trabajar sin estar siendo supervisados, pero aún así.

"¿Quién es él?"

"Aún no sé su nombre pero es joven."

"¿Más joven que nosotros?"

"No lo creo. Es como de nuestra edad."

Marinette solo asintió. Escuchó que la puerta de la oficina del gerente se abrió. Su supervisor habló con él. Marinette no podía verlo desde donde estaba.

El supervisor empezó a presentarlo con los trabajadores, pero ya que ella era la última persona en la fila, esperó a que llegara su turno.

Esperaba que el gerente fuera amable con ellos. Quería trabajar en un ambiente animado como hasta ahora.

Cuando el supervisor presentó a Alya, ella aún no podía ver su rostro. El cuerpo de supervisor estaba evitándoselo.

"Soy Alya Cesaire."

"¿Alya Cesaire? Tu nombre me es familiar."

"¿En serio? Tal vez el nombre es una opción popular entre los padres de hoy." Marinette sabía que su amiga estaba sonriendo.

"Tal vez."

'Por fin.'

"Ella es nuestra última trabajadora, Marinette Dupain-Cheng. Señorita Cheng, él es nuestro nuevo gerente, Adrien Agreste."

Marinette quiso darle la mano al nuevo gerente. "Bienvenido, Señor...Agres...te..." shock. Estuvo en shock cuando vio quien estaba de pie frente a ella. No podía ser. Era el mismo hombre con el que se había acostado anoche. Aquel al que había echado de su casa y ahora...él era su gerente.

"Gracias, Marinette Dupain-Cheng." Nadie notó su sonrisa escondida, excepto Marinette.

El supervisor le mostró a Adrien toda la oficina pero escuchó que Marinette murmuró algo. Algo que solo él y Alya escucharon.

"Mierda."