Marinette dio una calada a su cigarro, dejando que el humo viaje a sus pulmones y se quede ahí hasta que le era difícil seguir sin respirar.

Caminó entre las estrechas calles con rapidez; esos callejones no eran nada seguros en las noches y ella prefería no toparse con nada raro. Había una calle más amplia cruzando la pista, pudo ver algunos postes mostrándole el camino.

Escasamente escuchó la sirena de las patrullas, posiblemente persiguiendo a algún ladrón.

Vio a un gato callejero meterse en la basura buscando por algo qué comer.

Después de eso, todo era un silencio mortal.

Marinette vio ansiosa su reloj; era casi la medianoche y solo ha tenido un cliente desde las 10 de la noche. Chasqueó la lengua, aventando su cigarro y fue hasta el semáforo.

Reconoció, en el callejón, la puerta trasera de un club y decidió pararse ahí.

Descansó contra la pared, justo frente a la puerta de metal.

Recordaba que este club era VIP, ya que muchos hombres de dinero iban y celebraban sus fiestas.

Vio los autos amarillos yendo y viniendo por la pista.

Siempre había suerte en lugares así, así que solo necesitaba esperar a que alguien saliera por esa puerta.

Podía seducir a cualquiera con sus rasgos euroasiaticos y tenía la confianza suficiente para coquetear. Encendió otro cigarro y escuchó algunas palabras en inglés viniendo de un grupo de chicas que pasaban por ahí.

Por eso le gustaba Los Angeles: ahí era libre. Podía hacer lo que sea que quisiera sin tener miedo de ser reconocida.

Minutos después, la puerta se abrió dejando ver a un grupo de chicos de poco más de 20, quienes se disponían a ir de marcha. Estaban hablando animadamente y parecían dirigirse a otro lado a seguir festejando.

Marinette puso su mejor sonrisa y caminó hacia ellos.

"Hello." Dijo en inglés pero con su acento frances. No había necesidad de decir más. Sus apretados pantalones, croptop negro, desordenado cabello, el maquillaje negro y su sonrisa traviesa les decía a lo que se dedicaba. Vio los rostros de los extranjeros, y disfrutó cuando los ojos de ellos recorrían su cuerpo de arriba a abajo.

Cuando reconoció el rostro de uno de ellos, su sangre se congeló en sus venas por un segundo. El hombre también la miró sorprendido.

No podía ser cierto, verdad?

Todos estos meses, Marinette lo había buscado sin éxito alguno y ahora ahí estaba él...sus ojos se pegaron al atractivo rostro, labios gruesos, corto y lacio cabello rubio.

"Marinette...?" La azabache escuchó que la llamó un tanto confundido.

"Agreste..." dijo con más confianza.

Sus ojos fueron hacia sus amigos americanos. Bueno, este encuentro era inesperado.

"Chicos, adelántense." Adrien giró hacia ellos. Habían pasado 3 años desde que Marinette había escuchado a Adrien hablando en inglés y ahora sabía que había mejorado mucho. "Nos encontramos en el lugar de siempre, sí?"

"Seguro." Uno de ellos contestó, mirando a Marinette pero sin decir nada.

Adrien esperó a que sus amigos se fueran antes de volver a hablar. "Es una sorpresa..." dijo.

"Absolutamente." Dijo Marinette mirando a Adrien después de 3 años. "Nunca pensé toparme contigo en lugar así."

"Dímelo a mí." Contestó, riendo ante la extraña situación. "Hey, entremos y bebamos algo." Ofreció. "No hemos hablado en años."

"No, gracias." Cuando Adrien la miró extrañado se apresuró a agregar. "Trabajo hasta mañana."

"Trabajas?" Adrien la miro confundido, Marinette diseñaba ropa, no andaba en la calle...

"De verdad necesito explicarlo?" Marinette roló los ojos. De seguro Adrien sabría cómo lucen las personas que se prostituyen. Miró su reloj y vio que ya eran más de las 12. "Escucha, estoy feliz de habernos visto pero a menos que me pagues tendré que encontrar a otro."

Por la expresión de su rostro, Marinette asumió que Adrien por fin había entendido a qué se dedicaba.

"Nos vemos, Agreste." Dijo girándose para irse cuando Adrien no contestó.

Antes de que pudiera irse, Adrien la sostuvo de los brazos y la jaló con un poco de fuerza. "No te atrevas a irte así como así cuando acabamos de encontrarnos." Dijo antes de estrellar sus labios contra los suyos, devorándolos como un animal con hambre que está privado de su comida favorita. Tomó a Marinette de la cintura y la jaló más cerca creando fricción con sus caderas.

Marinette también lo besó con la misma intensidad y enterró sus dedos en los suaves cabellos de la nuca de Adrien.

Adrien avanzó un paso y a ciegas la guió contra una pared. Presionó la delgada figura con su cuerpo mientras su mano libre se deslizaba debajo del croptop de Marinette, tocando su suave piel.

"Aún te ves despampanante con maquillaje My Lady." Murmuró cuando se separó por falta de aire.

"Entonces vas a pagarme?" preguntó mirándolo a los ojos.

"Cuánto por una hora?" respondió con una simple pregunta, sin dejar de verla.

"Depende de lo que quieras."

"Cuánto por una mamada y por metértelo?"

"Los besos también tienen precio." Dijo Marinette en un tono que Adrien recordaba siempre usaba cuando cerraba un trato.

"Qué rayos, Cheng?"

Marinette se alzó de hombros. "No son lo buenos suficiente como para pagar por ellos?" preguntó en un inglés perfecto y con ojos inocentes. Su mano se deslizó por el frente de los pantalones de Adrien, tocando el bulto entre sus piernas.

"Maldita sea! Entonces también incluye los besos!"

"Primero págame." Dijo Marinette Adrien viró los ojos pero sacó su billetera. "Ochenta, con tres besos." Informó.

"Qué? Por qué solo tres?"

"Raramente beso, así que confórmate."

Marinette podía saber que Adrien tenía un insulto en la lengua debido a que la miraba con el ceño fruncido.

"Sí, soy una perra." Musitó el insulto no dicho. "Pero te pertenezco por una hora, así que aguántate." Apretó el agarre alrededor de la longitud de Adrien.

"Será mejor que valgas mi dinero, Cheng." Gruñó.

Adrien no esperó a que Marinette pusiera el dinero en un lugar seguro; impacientemente abrió su crop y dejó rastros de saliva en su piel mientras bajaba a su abdomen, antes de subir y lamer sus pequeños botones hasta endurecerlos.

Pero Marinette tenía diferentes planes; tomó a Adrien por sus pantalones y los deslizó, quedándose acuclillada frente a él. Le tomó solo unos segundos tener el miembro de Adrien fuera de su ropa interior antes de tomarlo completamente en su boca.

Adrien recordaba vívidamente la última vez que había recibido una mamada; pero aún así se tomó su tiempo para disfrutarlo.

Dibujó trazos con su lengua mientras sus dientes lo arañaban ligeramente, disfrutando cada sonido que Adrien hacía.

Marinette sostuvo las caderas de Adrien para mantener su balance mientras su cabeza se movía en un ritmo estable. Apretó sus labios alrededor de la erección de Adrien y lo succionó con fuerza.

El placer recorrió a Adrien y todo su cuerpo empezó a temblar. Jadeó cuando Marinette empezó a usar su lengua. Ella hacía este movimiento dejando solo la cabeza de su longitud dentro de su boca, haciendo que Adrien se aferrara a la pared porque sentía que sus piernas amenazaban con ceder.

Marinette estaba claramente apuntando a ponerlo duro.

Pronto, Adrien creció lo suficiente como para golpear la parte posterior de su garganta, sintiéndola casi atorarse cuando lo hizo por primera vez. Tomó con fuerza los cabellos de Marinette y la guió hacia el ángulo correcto. Inconscientemente había empezado a empujarse contra la cálida, húmeda y hábil boca.

La respiración de Adrien era pesada y sintió que su orgasmo estaba más y más cerca...

"E-espera..." dijo con voz ronca. No quería venirse, aún, no cuando había mucho por hacer.

Adrien la irguió y la besó. Mordió el labio inferior de Marinette, dejándolo rojo y sensible; haciéndolo sangrar al cabo de unos segundos. Adrien lo mordió, tragándose el jadeó de sorpresa de Marinette cuando hundió sus dientes. Lamió las gotas de sangre antes de empujar su lengua y besarla con más pasión.

Las manos de Marinette estaban aferradas a las caderas de Adrien, acercándolo más y restregando sus cuerpos. Su cabeza golpeó la pared cuando Adrien dio un paso al frente, pero estaba tan perdida en la sensación que no sintió el dolor.

"Tienes condones?" Adrien jadeó contra su boca.

Marinette sacó un pequeño tubo de lubricante y un preservativo extendiéndoselos a Adrien.

Adrien abrió los ajustados pantalones de Marinette y los bajó dejándolos caer a sus tobillos.

Marinette no estaba usando ropa interior; era mejor trabajar sin ella.

"Gírate." Ordenó y ella obedeció.

"No lo uses todo. Lo necesitaré después." Le dijo cuando el preservativo estaba en su lugar, escuchando que Adrien abría el tubo.

"De acuerdo." Adrien vertió una pequeña cantidad de gel en su longitud y se colocó detrás de Marinette.

Marinette sintió que la erección de Adrien tocaba su entrada, momentos después, tratando de embestirla cuidadosamente, como si fuera su novia.

"Puedes hacerlo rápido." Le dijo ella. "Mi cliente anterior me ha dilatado lo suficiente, así que no debería ser un problema."

"Cállate, eres tan molesta." Gruñó en una profunda y peligrosa voz. Presionó el pecho de Marinette contra la pared con una mano y toco su boton con la otra, mientras la embestía centímetro a centímetro, tocándola con firmeza.

Por supuesto, Adrien no solo iba a tomarla como cualquier otro cliente; él quería asegurarse de hacerla venirse. Después de todo, compartían un pasado.

"Oh Dios!" respiró pesadamente, casi atorándose con el aire, cuando Adrien por fin la llenó completamente.

Adrien salió casi completamente antes de empujarse con más fuerza que la primera vez. Rápidamente, cayeron en un cómodo ritmo, no tan rápido pero no tan lento, mientras Adrien movía su mano en sincronía.

Su otra mano viajó de los hombros de Marinette a su cuello y acarició su suave cabello. Jaló la melena negra y cubrió de besos su sudorosa espalda. Sus dedos desaparecieron en la masa de cabello y se aferró a cada hebra.

Cuando Marinette se recostó, Adrien deslizó sus labios hacia la curva de su cuello y succionó la piel que conectaba a su clavícula.

Disfrutó los temblorosos y estrangulados gemidos que Marinette liberaba cada vez que Adrien golpeaba su lugar especial.

Lentamente se movió a su mentón; su lengua hizo un camino hacia sus labios pero se detuvo cuando recordó que a Marinette le había gustado que le succionara la piel del cuello; así que tuvo un irrefrenable deseo de dejarle marcas rojas en la blanca piel para que cada cliente que tenga, las vea.

Marinette empujó su trasero hacia Adrien cada vez que la embestía. "Más fuerte!...ungh!...más profundo!...aahhh..." gimió. Dobló su mano para tomar el trasero de Adrien y presionarlo más cerca. Su cabeza cayó hacia adelante al mismo tiempo en que lo hizo y Adrien cubrió el resto de su cuello con húmedos besos.

El abdomen de Marinette se contraía cada vez que respiraba, dejando salir profundos gemidos.

Adrien se retiró la mano de Marinette y aumentó el ritmo.

La embestía más rápido y fuerte, haciendo que Marinette se inclinara más hacia adelante, sosteniéndose con ambas manos en la pared.

Empujó su trasero para dejar que Adrien tuviera una posición más cómoda y gimió con fuerza cuando Adrien golpeó su lugar especial con más facilidad.

"Así gimes con cada cliente My Lady?" preguntó entre jadeos.

"No tienes idea de cuánto te he buscado, Gato tonoto." dijo, jadeando entre palabra y palabra.

La mano de Adrien detuvo sus movimientos ante esa información, ganándose un gruñido de descontento.

"No te detengas...!" dijo casi rogando.

"Lo dijiste en serio?" preguntó moviendo su mano en una forma que enloqueció a Marinette.

Le tomó solo unos roces más y se vino. Todo su cuerpo tembló y Adrien tuvo que sostenerla para que no colapsara.

Adrien no dejó de embestirla y segundos después alcanzó su propio clímax. Cayó sobre la espalda de Marinette, cansado, respirando profundamente para calmar sus latidos. "Lo dijiste en serio, o solo te gusta que cualquiera te lo meta?" preguntó otra vez.

"Te busqué. Pero luego me quedé sin dinero, y no tuve más opción."

Adrien salió de ella y descartó el preservativo en el tacho de basura.

"Aún me queda media hora." Le dijo a Marinette. "Bebe algo conmigo. Debemos hablar."

"Bueno, mientras tú pagues las bebidas, entonces vamos." Dijo limpiándose con unos kleenex que Adrien le extendió. Se colocó los pantalones y abrochó su croptop. Se aseguró de no dejar caer el dinero y guardó el lubricante.

Adrien la guió al interior del club. Debía ser cliente asiduo porque cuando le dijo al de seguridad que Marinette iba con él, no tuvo que pagar.

"Wow, nunca antes había estado en un club americano!" dijo ella, gritando a través de la música que venía de la pista de baile. Vio, con ojos brillantes y emocionados, la masa de personas bailando hip-hop.

Adrien saludó al barman como si fueran viejos amigos y un minutos después se sentaron en el counter con dos vasos de vodka.

Ambos bebieron sin decir nada. Estaban cansados y sedientos.

Marinette rompió en risas y después de otro vaso de vodka, rompió el silencio. "Por Dios, eso fue tan genial! Debimos haber hecho eso antes! El miraculous del caballo sirve de mucho" exclamó. "Estoy tan feliz de haber venido a Los Angeles. No hay manera en la que podamos hacer eso en Francia! Solo imagina a las fans o a los paparazzi, reconociéndonos mientras lo hacemos en público!"

Adrien golpeó ligeramente la cabeza de Marinette. "Estás loca, aparte de ser una pervertida. Se supone que no debes usar los Miraculous para deseos egositas, tonta" Dijo riendo con ella. "Te irás el domingo, así que aún tenemos tiempo para montar otro 'número'. Me gusta el juego de roles My Lady."

"Bueno, tengo algunas ideas...!" Adrien no se preocupaba por ello. Marinette tenía una imaginación salvaje. "Puede que me tome otro descanso cuando termine la ultima colección con tu padre."

"Hazlo. No podré regresar a Francia aún. Las pasarelas aquí empiezan en septiembre." Dijo riendo. "Oye...no tengo dinero para pagar las bebidas." Rió más.

Marinette le devolvió los 80 dólares.

"Y por cierto...me debes un beso."

Marinette rió dándole el beso que le 'debía'.

Fin.