Feliz Día Blanco.

Día Blanco. Chocolate blanco. Hombres vestidos de blanco desesperados por comprar flores blancas y dejar contentas a sus novias en este blanco día creado como contraparte de San Valentín para seguir ganando más y más dinero.

Y Karin tenía la mala suerte de trabajar en una dulcería-florería junto a su hermana Yuzu.

El negocio era un éxito, los dulces de su hermana vendían como pan caliente, o incluso mejor, y en estas fechas las flores se agotaban rápidamente, así que la paga era muy buena. Y ese era el único motivo por el cual Karin no había renunciado a este empleo todavía.

-¿Qué flores me recomienda regalarle a mi hermosa novia? Quiero una flor suave y dulce como ella…- un tipo asquerosamente cursi no dejaba de molestarla con preguntas que no tenía ningún interés en responder desde hace quince minutos. -¿Rosas serían demasiado cliché? Le gustan las rosas, pero…-

-Sí le gustan las rosas, solo compre rosas.- masculló ya a punto de encajarle un puñetazo en la mandíbula a este perdedor.

-¿Un ramo lleno de rosas blancas no se vería muy aburrido? ¿Recomienda alguna flor colorida para complementar?-

-Agh…- pasaron otros cinco minutos hasta que por fin Yuzu notó su miseria y se deshizo del cliente en treinta segundos como la gran comerciante que era. –Gracias, Yuzu, te debo una.- suspiró aliviada.

-Sí realmente me debieras un favor por cada vez que dices eso, tendrías que convertirte en mi sirvienta personal.- rió encantadoramente. -¿Por qué no vas al mostrador, mejor? Ya terminé de preparar los dulces por hoy.-

-¡Eres la mejor, Yuzu!- rápidamente huyó de allí hacia el mostrador, que era mucho más fácil de manejar para ella, aunque de todas formas los que ordenaban dulces igual eran molestos, pero mucho más manejables que los que pedían flores. Luego de media hora, un cliente muy peculiar llegó a la dulcería. Un hombre trajeado con cabello parado y tintado con una mirada de irritación en el rostro. -¿Puedo ayudarlo en algo?- no parecía del tipo que compraría flores o dulces.

-¿Kurosaki Karin?- preguntó con cansancio. Ella asintió distraídamente. –Hitsugaya Toshiro te envía este paquete.- depositó una simple bolsa blanca con un moño rojo.

Mirando la bolsa con desagrado, Karin hizo una mueca de resignación ante el comportamiento de su novio empresario ejecutivo.

Cada año el bastardo nunca podía verla en fechas importantes así que enviaba a alguien darle un regalo caro como compensación, regalo que siempre la hacía enfadarse por más que siempre le daba cosas que le encantaban ¡y el miserable lo seguía haciendo!

-Gracias.- solo pudo decir secamente mientras tomaba la bolsa. El tipo no tenía la culpa de los problemas en su relación, después de todo. Al ver que no se iba, alzó una ceja. -¿Quieres comprar algo?- de verdad, de verdad, de verdad que no parecía del tipo que alguna vez pondría un pie en una tienda como esa, nunca antes vio tanto fastidio en la cara de alguien, ni siquiera en su propio frío y serio novio importante.

-Quiero comprar chocolate.- admitió entre dientes. -¿Alguna recomendación?- pareció dolerle físicamente decir eso.

Karin sonrió divertida.

-¿Es para tu novia?- el tipo asintió de mala gana. -¿Conoces sus gustos?- pregunta tonta, pero este tipo parecía aún más desinteresado que su propio novio.

-Nada cursi.- solo dijo, pero luego pareció pensarlo mejor. –Bueno, nada que parezca cursi, pero que en el fondo sea cursi. ¿Eso tiene sentido?- llevó sus manos a su cintura, luciendo agotado mentalmente.

-Mucho, créeme.- la verdad ella era un poco así, a veces, cuando no estaba queriendo arrancarle la cabeza a su novio. -¿Qué tal esto?- tomó una simple caja cuadrada azul con una cinta blanca, sin corazones ni patrones cursis. –Dentro tiene forma de un gato y está relleno de almendras y pasas. ¿Está bien?-

-Supongo.- tomó la caja bruscamente y pagó luego de que le dijera el precio. Después se fue sin más.

Ella no pudo evitar deprimirse un poco al saber que probablemente hasta ese bastardo sin sentimientos iba a ver a su novia este día, y su novio bastardo ni siquiera podía entregarle su regalo el mismo. Ningún año de los seis años que llevaban juntos.

No es que fuera una novia exigente que quería verlo todos los días especiales o una mierda de esas, pero era justo como le dijo aquel tipo. No quería nada que parezca cursi, pero en el fondo incluso ella tenía un pequeño lado cursi y, demonios, quería ver a su novio luego de que le regalará algo maravilloso. Quería agradecerle sin estar molesta con él, sin que sea por teléfono. ¿Era mucho pedir?

Cuando llegó el fin de su turno, finalmente pudo ir a su departamento y abrió la bolsa, encontrando una simple caja cuadrada de tamaño medio dentro.

Hmm. ¿Qué le habrá regalado este año?

Abrió la caja con curiosidad (y un poco de emoción que no admitiría) solo para quedarse con la boca abierta al ver su contenido.

Lencería.

Un camisón transparente con encaje haciendo un pobre intento de cubrir lo esencial y solo eso. Un sostén blanco ridículamente pequeño y también transparente. Y bragas blancas también ridículamente pequeñas y también ridículamente transparentes.

Su ceja empezó a temblar descontroladamente y de inmediato volvió a tapar la caja, se puso en pie, tomó su bolso y abandonó su departamento para tomar un autobús directo a la empresa que dirigía su novio depravado sin importarle que la gente la mirara con extrañeza por la expresión asesina en su rostro.

Rápidamente llegó a la empresa de su novio y entró pisoteando, enmudeciendo con una sola mirada asesina a todo aquel que se atreviera a cuestionar su presencia allí. Incluso cuando escuchó a la secretaria de Matsumoto la gerente de su novio diciéndole que este se encontraba en una reunión muy importante, no le importó en lo absoluto y de una patada ingresó a su oficina, viéndolo exponiendo algo importante en una grafica a un montón de ancianos con trajes elegantes.

Él se quedó mudo al verla.

-¿Karin?- preguntó incrédulo.

Ella le sonrió dulcemente, destapando la caja de su regalo y alzando muy bien el camisón y la ropa interior para que todo el mundo la vea, antes de arrojarla con toda su fuerza a través de la habitación directo al rostro perplejo de su novio.

-¡Y la próxima vez piensa en algo que me guste a MÍ y no a un pervertido como TÚ para el día blanco, Hitsugaya Toshiro!- gritó enfurecida antes de mirar complacida a los pasmados ancianos importantes. –Señores, un placer.- hizo una reverencia, antes de cerrar la puerta con una sonrisa triunfante plasmada en el rostro.

Eso le enseñaría a ese bastardo a pensarlo dos veces antes de querer pasarse de listo con ella.

-¿Señorita Karin?- preguntó la bonita secretaria extranjera de Matsumoto.

-Oh, hola. Lamento eso, pero créeme que se lo merecía.- no iba a avergonzarse de sus actos ahora.

-¿Esa no es la caja que te envié con mi novio?-

-Ah, ¿él era tu novio? Quédate con ese chico, se nota que te quiere.- al menos alguien tenía un buen novio por aquí, incluso con lo bastardo sin emociones incluido.

-G-gracias…- se sonrojó, con los ojos muy abiertos, pero luego carraspeó y se puso seria. –Pero disculpe, ¿qué le arrojó al señor Hitsugaya? Sí en la caja se supone que solo había boletos…-

-¿Boletos?- la miró confundida.

Curiosa, se acercó a la caja que dejó en el suelo junto a la puerta de la oficina y comprobó con sorpresa que allí había dos boletos envueltos con un moño blanco, y junto a estos había una pequeña nota.

¡Feliz día blanco, Karin-chan! Hitsugaya-sama me pidió comprar estas entradas para esa final del torneo que tanto les encanta para pasar más tiempo juntos ya que dice que últimamente estás descontenta porque trabaja demasiado. Imaginó que ambos también están muy ansiosos por pasar más noches juntos ¡JIJI! Así que me tome la libertad de comprarte unos lindos atuendos para impresionarlo. Será nuestro secreto, puedes agradecerme luego ;D ~Con amor, tu querida Rangiku-san~

Karin miró la nota con la boca abierta, sin poder creer lo que sus ojos estaban leyendo y lo que acababa de hacer hace unos treinta segundos frente a posiblemente toda la junta directiva de su amado, adorable y detallista novio que ojala no la dejé por esto.

-¿Señorita Karin?- preguntó preocupada la muchacha americana.

Al finalmente reaccionar, Karin no pudo hacer nada más que imitar algo que normalmente su novio haría cuando estaba lleno de la más pura y absoluta rabia.

-¡MATSUMOTOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!-

Fin.

Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! :D

Ha pasado tiempo, mis adoradas HitsuKarinistas uwur Las extrañe :3

Estamos en la Semana HitsuKarin! De hecho es casi el fin de la Semana HK :'c Pero bueno, tuve q estar ausente gran parte del tiempo porq estuve muy enferma TTnTT Y según mi mami la compu lo hace peor así que... ni modo :'v

Esto es tema: enfado y colores, obviamente color blanco xD En un rato subo otro fic nwn

Fic dedicado a nuestra queridisima Karin-chan150301 que cumple en día blanco! :3 Ojala te haya gustado aunq estuvo medio rarito xP

Ojala q a todas les haya gustado y q disfrutemos juntas lo q nos queda de la Semana HK!

Los personajes pertenecen a Tite Kubo!

COMENTEN! *o*

Me despido!

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!