Bueno, esta historia tiene un origen curioso, navegando por internet encontré dos imágenes de Eragon y Saphira juntos.

Estas imágenes y mi odio rotundo por el final del cuarto libro fueron el origen de esto.

Sin más preámbulos los dejo con mi creación espontanea.


" Bla, bla bla" – Habla en voz

"Bla, bla, bla" – pensamientos

: Bla, bla, bla : – telepatía


Nota: Ni Eragon o cualquiera de los personajes de la serie de libros o películas me pertenecen. Solo esta historia con fines de entretenimiento lo hace. = Realmente tengo que poner esto? =


– Montañas Beor –

El sol de mediodía bañaba con su luz los frondosos bosques circundantes a las grandes montañas Beor, la fauna local, desde la gran variedad de aves, insectos y mamíferos, realizaban su rutina diaria con no mayor incomodidad.

En un riachuelo en medio de un amplio claro, una manada de ciervos, tan grandes como caballos, pastaban y calmaban su sed.

El líder del rebaño, un gran macho de astas tan grandes como un hombre, vigilaba su entorno como un águila, atento ante los grandes depredadores que llamaban esa zona su hogar, desde lobos tan grandes como ponis, a osos que bien podrían hacer que una casa de un piso fuera pequeña.

Desafortunadamente para el ciervo, el peligro ese día no venía desde el suelo.

Volando en los vastos cielos, una criatura de fantasía vigilaba al rebaño, escamas de zafiro, afiladas tal cual cuchilla, cuatro patas con garras como navaja, grandes alas membranosas y cuernos de marfil que adornaban una cabeza reptiliana, eran las características más resaltantes de la criatura.

Una criatura de leyenda y terror, y uno de los últimos ejemplares que vagaban por Alagaesia.

Un dragón.

El reptil fantasioso, observo al rebaño atención absoluta, y cuando una de las hembras se separó más del grupo, entro en acción.

Sus alas se plegaron y tal cual águila o halcón, dejo que su peso le llevara a toda marcha contra el suelo.

El ataque, fue rápido, silencioso y preciso, en un momento la cierva pastaba deliciosa hierba, y al siguiente se encontraba flácida en las patas delanteras del dragón, el resto del rebaño entro en pánico completo, pero, ya no se podía hacer nada ya que el reptil alado se marchaba con su presa a cientos de metros en el aire.

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El dragón, o mejor dicho la dragona, dejo caer su presa en la entrada de una cueva en una montaña cercana, una vez hecho, no tardo en tomar suelo y tomando el cadáver en su boca, se adentró.

El interior de la cueva no era nada llamativo, en forma de domo, con unos pequeños agujeros en su techo que permitían entrar l luz del sol, ciertamente no era nada fuera de lo normal.

Exceptuando claro, el pequeño campamento humano que se encontraba en el extremo derecho, y allí, un joven adulto, no más de sus veinte, trabajaba al pulir una espada de bello acabado y con un zafiro en su empuñadura.

La dragona observo al humano por un momento, antes de empezar a acercarse sigilosamente, dejando su presa a un lado, la dragona se acercó al ignorante humano, pronto estaba a su espalda, sus mandíbulas se abrieron y se acercaron a la espalda de su nueva víctima, listas para cerrarse sobre él, cuando…

"Lograste atrapar algo Saphira?"

Las repentinas palabras del humano causaron a la reptil sobresaltarse y retroceder.

El humano se giró y al verla sonrió con picardía, sin embargo resultaba ser que el humano no era solo un humano, pues sus facciones eran más simétricas y bellas de lo que cualquier humano seria, y sus orejas terminaban en una punta ligera, características que se encontraban solo en los elfos que hacían de los bosques de Alagaesia su hogar.

Sin embargo el joven no era ni un elfo, ni un humano, su apariencia era simplemente un resultado de la magia ancestral y aun incomprendida.

Esto no era de importancia para la dragona sin embargo.

:Ya no eres divertido Eragon, antes podía acercarme y sorprenderte con gran facilidad: – la voz femenina, delicada y atrayente de Saphira fue proyectada con un toque de irritación.

Eragon sonrió con nerviosismo ante esto, pero el castaño de ojos verdes, sabía que no había malicia o verdadera molestia en Saphira, después de todo, compartían mente y alma, un vínculo compartido de jinete y dragón.

"Puede ser querida, pero recuerda quien era la que quería asegurarse de que no volviera a bajar la guardia, en todo caso diría que hiciste un gran trabajo"

:Demasiado bueno si me preguntas, ahora no puedo divertirme tanto: – las palabras de la dragona eran acompañadas con un toque de decepción, antes de recuperarse y proyectar orgullo – :De todas formas, si, encontré un rebaño de ciervos en el rio al norte de aquí, las pobres presas no tuvieron ni tiempo para reaccionar:

Eragon sonrió ante el porte y la voz orgullosos de Saphira, siempre era así después de una cacería.

"Me alegro"– la vista del jinete luego se posó sobre el cadáver del ciervo, todavía le sorprendía lo grandes que eran los animales de ese lado de la montaña

:Deseas un poco pequeño?: – comento Saphira notando su mirada

Eragon se giró a verla y sonrió, antes de negar.

"No querida, puedes tenerlo todo, realmente, todavía tengo suficientes provisiones para mi"

Saphira resoplo ante su negativa, pero asintió, la verdad era mejor que todos esos tiempos anteriores en los que rechazaría la carne por las costumbres elficas, aunque sabía que su jinete había superado esos días y ahora volvería a probar la carne, ella no podía evitar gruñir ante los recuerdos.

Sin más charla, la dragona se dirigió a su presa y comenzó a devorarla, durante los primeros bocados Eragon la observo con atención, no la forma en la que comía, sino su cuerpo en general, para el jinete todavía era sorprendente lo grande que había crecido desde aquella pequeña cria que eclosiono para el en Carvahall.

Pues era que, con casi un piso de altura, y tres más de longitud, la dragona zafiro ciertamente era una vista sorprendente, y Eragon sabía que solo está a mitad, sino un poco más, de alcanzar su tamaño completo, ya que todavía recordaba la imagen de un gran dragón dorado, completamente crecido y del doble del tamaño de su dragona.

El recuerdo traía una gran variedad de sentimientos para el, pero los dejo de lado por ahora.

"No es momento de pensar en eso" – se dijo el jinete, antes de volver a su tarea anterior, afilar su espada.

Pero, la verdad era que, sin importar cuanto lo tratara, los recuerdos simplemente volvían a él, mientras miraba la espada.

Hace tan solo ocho meses, esa misma espada había atravesado el corazón del yugo y mano de hierro, del peor de los seres de Alagaesia, un ser que había sembrado una horrible tiranía sobre toda la región.

Galbatorix, o el rey loco, como muchos le llamaron o susurraron a sus espaldas.

En ese fatídico día, en ese fatídico momento, cuando el rey dio su último suspiro, Eragon, Saphira y sus aliados habían sentido que un gran peso se había quitado de sus hombros.

Sin embargo lo que debería haber sido un momento de alegría y júbilo, rápidamente se convirtieron en lágrimas y gritos de terror, pues aunque el rey y sus leales habían sido derrotados, todavía quedaba un último vestigio de su tiranía y este venia en la forma del arma secreta del rey.

Su dragón, Shruikan o el terror negro, como seria llegado a conocer en los meses siguientes.

Pues sin el rey para controlarlo, la monstruosidad, aberrante y colosal de lo que hubiera sido un dragón, entro en un estado completo de descontrol e ira.

Eragon se aferró a su espada cuando los recuerdos volvieron a él.

Pueblos y ciudades destruidos, sus habitantes reducidos a cenizas por las llamas negras del monstruo, los bosque que resguardaban a los elfos siendo consumidos por las llamas, ni siquiera las montañas que resguardaban a los reinos enanos se libraron de la destrucción, pues la bestia había decidido hacer un nido en dicho sitio.

Fue así, en vista de la destrucción causada por el monstruo, que todas las especies inteligentes de Alagaesia se unieron, desde los reinos humanos, tanto rebeldes como ex-imperiales, Urgal de las tierras baldías, elfos de los bosques esmeraldas y los enanos sobrevivientes, todos bajo un mismo mandato y con un mismo propósito, acabar con Shruikan.

Pero…

Todo fue inútil, no importaba lo que le lanzaran, la monstruosidad simplemente no caería, ni siquiera Eragon y Saphira, en conjunto con el jinete imperial y hermanastro de Eragon, Murtagh y su dragón Thorn, podían hacer nada contra Shruikan, pues para la bestia del tamaño de un montaña o incluso más, ellos no eran más que moscas.

A pesar de esto sin embargo, no se rindieron, y cuando todo parecía perdido, ocurrió un milagro, o mejor dicho la suerte intervino.

Eragon, a pesar del tiempo que había pasado, no podía evitar sentirse humillado e indignado por la forma en que todo el terror termino, lo recordaba claramente.

El y su dragona, se encontraban planeando con los otros líderes una forma de terminar con Shruikan, cuando un campesino había irrumpido en la recamara con noticias urgentes.

Su mensaje….

Shruikan estaba muerto.

El impacto de esa declaración causo furor entre todos, pero, después de que se calmaran los ánimos y todos se organizaron, tales noticias pidieron ser demostradas, y de hecho lo fueron, el cadáver del dragón se encontraba en las ardiente arenas de Hadarac.

Si bien un alivio completo, la causa de la muerte fue un shock total, la monstruosa bestia había muerto no por mano de alguien, ni de cualquier ejército, sino por algo que no podían esperar.

El hambre, Shruikan había muerto de hambre, al final, las acciones de Galbatorix al usar el vínculo y la magia para forzar el crecimiento del dragón más allá del tamaño adulto, habían terminado por matarlo, pues sin nada que lo pudiera sustentar, su gran cuerpo había sido imposible de mantener.

A pesar de esto sin embargo, las repercusiones del desenfreno de Shruikan habían pasado factura y toda Alagaesia estaba aterrada por los dragones.

Esto junto con otros hechos, habían llevado a Eragon y Saphira al lugar en el que se encontraban. Nasuada, la nueva reina humana, les había sugerido o mejor dicho pedido que se mantuvieran lo más alejados posible de cualquier asentamiento.

Eragon todavía recordaba el dolor en los ojos de su amiga, cuando los reunió a él, su hermanastro y sus respectivos dragones, para darles la noticia.

La gente tenía miedo, miedo a los dragones, miedo a los jinetes y miedo a la magia en general, y como Eragon sabía, el miedo podía llegar a acciones impensables y por lo tanto y para mantenerlos a salvo, debían irse.

Había sido duro, había estado devastado, pero Eragon sabía que era necesario.

Así fue que, rápidamente prepararon sus cosas, se despidieron de sus aliados, familia y amigos, y se marcharon, ambos jinetes por caminos diferentes, por mucho que fueran hermanos, había todavía mucha tensión entre ambos y sus dragones.

Así fue como el jinete del dragón rojo, se marchó hacia el oeste y el jinete de la dragona azul marcho hacia el sur, volando más allá de las montañas Beor y al bosque al otro lado de estas, donde Saphira había encontrado la caverna en la que habían residido por los últimos tiempos.

:Sabes que sin importar cuanto lo pienses, no había otra manera pequeño:

Eragon se sobresaltó ante las repentinas palabras de su compañera de mente y alma, tanto que dejo caer su espada, antes de girarse a verla.

La mirada en sus ojos zafiros era solemne, pero también llena de tristeza. Y Eragon la miro por un momento antes de suspirar.

"Lo se Saphira, es solo…sé que Ángela había predicho que nos marcharíamos de Alagaesia, pero, no esperaba que fuera así"

Saphira tomo nota de la postura abatida de su jinete y suspiro, levantándose, su comida hace ya tiempo terminada, se dirigió hacia él y bajo su cabeza para un cariñoso rose.

:Sé que es duro pequeño, pero sabes también como yo que era necesario, el dolor que yo y mis parientes causamos estaba demasiado fresco en la mente de todos:

Eragon, ahora con sus manos envueltas alrededor de la cabeza de su amiga, le miro con curiosidad y confusión

"Que causamos?...que quieres decir Saphira, nosotros no causamos daño a nadie más que a los leales a Galbatorix, fueron Murtagh, Thorn y Shruikan quienes causaron daños"

:Eso es una mentira y tú lo sabes muy bien pequeño, es cierto que aquellos a quienes matamos eran del imperio, pero, a fin de cuentas, eran soldados, que cumplan órdenes, al igual que nosotros lo éramos, para ellos y sus familias, nosotros éramos los monstruos:

Eragon quería argumentar en contra de esas palabras, quería negar que lo fueran o que los vieran de esa forma, pero no podía, porque era algo que también lo había atormentado por un tiempo. Al final solo pudo aferrarse a su amiga con más fuerza.

:Todos necesitan un tiempo para sanar, nosotros incluidos, veras que este exilio no durara para siempre, podremos volver cuando los otros se recuperen y volveremos a ver a nuestros aliados: – las palabras se Saphira estaban llenas de consuelo y amor.

Eragon se aferró a ellas, porque sabía que tenía razón, al final de todo, para ellos dos el tiempo no era realmente algo. Saphira era un dragón y estos eran eternos, no muriendo a menos que fueran asesinados o por la enfermedad y Eragon como su jinete era igual debido a su vínculo.

Pero aun así…

"No todos se recuperaran, los dragones, tu especie, no lo harán" – Eragon no quería decirlo, no quería recordárselo, pero no pudo evitar mencionarlo. Podía sentir a su amiga tensarse ante sus palabras y eso le dolió, saber que había traído un tema así de nuevo.

:Puede ser cierto que aquellos de mi tipo no puedan recuperarse pequeño, pero no por ello debemos de rendirnos: – aunque sus palabras trataban de ser persuasivas, la tristeza estaba proyectándose en el vínculo.

"Sabes que no tiene que ser así, todavía están Thorn y el huevo verde"

Saphira se apartó de su jinete y le miro con atención, había muchas emociones en sus ojos, y Eragon podía sentirlas en el vínculo.

:Puede ser, pero ya habíamos hablado de esto pequeño, Thorn es un enemigo para mí, cruzamos nuestras garras y extrajimos nuestra sangre, ante mí el siempre será un enemigo, quizás un aliado con el tiempo, pero nunca un potencial compañero: – las palabras de Saphira llevaban odio, rencor y tristeza.

Eragon sabía que esa sería su respuesta, el simplemente no podía dejar de recordárselo y eso lo molestaba. Antes de partir y antes de la muerte de Shruikan, un recuerdo bloqueado había sido abierto y ambos se habían llenado de esperanza, en Vroengard, en la isla de los jinetes, ocultos bajo tierra, habían cientos de huevos de dragón y muchos otros Eldunari, ambos habían planeado volar allí de inmediato, sabiendo que ahora abierta la caverna habría estado disponible para todos, sin embargo fue el momento también en el que Shruikan se desato y no pudieron ir antes de su muerte, con su exilio, ambos habían marchado allí, con la esperanza de que al menos algo bueno podría salir de todo.

Vaya sorpresa se llevaron cuando descubrieron la cámara destruida, los huevos rotos y los eldunari desaparecidos, había sido devastador, más aun el saber que el causante había sido Shruikan, algo que solo pudieron saber por el guardián restante antes de que este desapareciera también.

El terror negro había llegado a la isla y sintiendo la vida de los dragones en ella, había desatado sus llamas sobre ella, los eldunari se habían defendido, pero, con solo la magia que les restaba luego de su largo ocultamiento y sin ninguna fuente para recuperarlas, había poco que pudieran hacer y cuando habían desaparecido, Shruikan tuvo paso libre a los huevos.

La desesperación absoluta que ambos sintieron, fue devastadora, Saphira misma fue la más devastada, el posible futuro de su raza, ido, por una semana entera la dragona yacio derrumbada en la entrada de la cámara y por una semana Eragon la consoló y la defendió de las criaturas deformadas que residían en la isla.

Eragon salió de sus pensamientos, por la voz de Saphira.

:En cuanto al huevo, que diferencia haría?, incluso si hubiera nacido, no creo poder haber podido considéralo un potencial compañero: – agrego la dragona, ajena de los pensamientos de su jinete, y con voz cargada de cierto desprecio.

Eragon la miro con curiosidad, ambos sabían que el huevo verde se encontraba en manos de los elfos, Arya, su reina, se los había dicho el día en que partieron, durante la batalla final contra el rey, ella había buscado el huevo y al encontrarlo se había marchado con él, devuelta a sus tierras.

Había sido doloroso para Eragon no saber nada de ella luego de la batalla, porque incluso si se decía así mismo que solo la consideraba una amiga, él todavía tenía sentimientos por ella, aunque tenues y moribundos, todavía habían estado allí. Pero el que luego apareciera antes de su partida, con noticias del último huevo, había sido impactante.

"Sabes que ellos nunca harían nada para lastimarnos Saphira, mucho menos a ti, ese escenario que pensaste no hubiera ocurrido" – comento el jinete sabiendo el porqué de las palabras de su dragona.

:Y como lo sabríamos?, los elfos son maestros para manipular a otros y proteger sus mentes:

"Lo sé, pero….pensar que ellos querrían usarte como lo quería Galbatorix, creo que es demasiado" – refuto Eragon

:Pequeño, para ellos no éramos más que soldados, yo no era más que su oportunidad de volver a prosperar, con ellos teniendo el ultimo huevo y Arya sabiendo que no me aparearía con Thorn, de verdad piensas que de haber nacido el huevo verde para un elfo, no lo hubieran tomado a su provecho?: – la idea de Saphira, por muy descabellada y paranoica que fuera también tenía mucho sentido.

"Yo…..no puedo decir que no, pero ellos son nuestros aliados, simplemente pensar que harían algo así no me sienta bien" – Y Eragon no mentía, la verdad es que al marcharse, la insistencia que Arya había tenido, sobre ellos quedarse en Ellesmera, era realmente desconcertante y mientras volaban lejos Saphira había tenido una idea, que, aunque considerada tonta por ambos en el momento, había tomado fuerza y Saphira misma la había tomado como una verdad.

:A mí tampoco pequeño, pero, sabes que siempre hemos tenido que pensar en el peor de los escenarios: – ver a su jinete decaído desgarraba a Saphira, pero esta era una conversación que habían tenido mucho últimamente y en su principio, había llegado a causar fricción entre ambos – :Eh…incluso si no fuera así…realmente creo que no podría haber tomado al verde por compañero:

Eragon dejo que las palabras de Saphira lo golpearan y con un renuente asentimiento las acepto, sin embargo su curiosidad, siempre estaba presente.

"Porque?"

Saphira sabía que lo preguntaría, la curiosidad de su pequeño siempre lo hacía hacer las preguntas más incomodas o en peores momentos. Con un suspiro ella respondió.

:Yo….supongo que sería como lo que paso con Glaedr-Erda: – al ver su duda ella siguió – : Yo, creo que lo habría visto más como un alumno o cria, que como un compañero, simplemente siento que mis estándares subieron y eso en conjunto con la experiencia con Glaedr-Erda me hicieron aprender más:

Eragon la miro, pero no dijo nada, el sabia a lo que ella se refería.

El silencio incomodo cayo entre ambos, mientras se preguntaban porque de su situación y como llegaron a ella.

Finalmente Eragon lo corto.

"Sabes, creo que sería mejor si salimos y tomamos algo de sol, estuve en esta cueva mucho tiempo, realmente algo de sol debería hacernos dejar de pensar en cosas tan deprimentes, que dices, estas lista para un pequeño vuelo?" – dijo y propuso el jinete con una voz más animada.

Saphira lo miro por un momento o dos, antes de resoplar, deja solo que Eragon trate de cambiar el tema con tanta obviedad. Aun así no se opuso.

Rápidamente y colocando un hechizo sobre sus piernas y ropa, para protegerles de las afiladas escamas, Eragon subió sobre su dragón y está sin mucha demora, procedió a salir de la caverna y tomar vuelo.

Sus preocupaciones y pensamientos, al menos por el momento, olvidados.

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Eragon estaba preocupando, no más que preocupado, estaba en un punto en el que casi entraba en pánico.

Su causa?

Saphira.

Otro mes había pasado desde aquella tarde en la cueva y aunque en un principio todo había sido normal, salir, cazar, divertirse y conversar, las últimas semanas habían sido más tensas.

El estado de animo de Saphira y su salud, por alguna razón, parecían decaer día a día, Eragon no sabía que estaba pasando con su amada compañera de mente y alma y eso los frustraba, por esporádicos momentos en el transcurso de los días, había sentido una serie de dolores repentinos viniendo de ella, pero siempre eran momentáneos ya que ella los ocultaba y tampoco quería decirle nada, sin importar cuanto le preguntara.

Estaba volviéndolo loco de preocupación y frustración.

Ese día, en ese mimos momentos, ambos se encontraban en un lago cercano a su guarida, y mientras Eragon se sentaba a la horilla, solo con sus pantalones de cuero puestos, su abrigo de piel, camiseta blanca y zapatos acomodo dados a un lado, Saphira misma se encontraba por su parte en el interior del lago simplemente flotando, no limpiándose, ni tampoco jugando, simplemente flotando.

Y eso, preocupaba seriamente al jinete que sabía lo mucho que la dragona disfrutaba del agua.

"Ebrithil, lo que daría por su consejo ahora mismo, mi amiga sufre y yo solo puedo observar" – los pensamientos de Eragon eran turbios, pues, no podía pensar en nada que pudiera causar tal comportamiento de su dragón – "Si tan solo Glaedr-Erda no se hubiera ido" – ese había sido un pensamiento constante por parte del jinete hace ya tiempo.

El eldunari de Glaedr, se había desvanecido hace ya meses, luego de enterarse de la destrucción de los huevos ocultos, el anciano simplemente no veía más razón para permanecer y decidió mejor reunirse con sus antepasados y con suerte, con su propio jinete, esto por supuesto no fue sin antes transmitir a Eragon y Saphira sus conocimientos en caso de que lo necesitaran.

Y justo ahora en ese momento, mientras veía a su dragona sufrir, Eragon buscaba en dicho conocimiento una respuesta.

"No puede ser el mal de llamas, su comportamiento es letárgico pero todavía puede escupir fuego" – como si para confirmar sus pensamientos se tratase, Saphira exhalo una llamarada azul a los cielos, acompañada de un rugido de frustración – "…si definitivamente no era mal de llamas"

Plagas, escamas podridas, dientes rotos, mal de ojos…una y otra enfermedad sufrida por los dragones retozaron en la mente de Eragon y casi de inmediato fueron descartadas.

Saphira, quien hasta ese momento estaba en el lago, se levantó de repente y de dirigió a la horilla, por un momento observo a su jinete, pero al ver su mirada perdida y al tocar su mente ligeramente y ver el mar incomprensible de pensamientos que era, decidió simplemente ignóralo por ahora.

Echada en la orilla y con el sol calentando sus escamas y cuerpo, la dragona dejo escapar un gruñido de incomodidad, cuando un dolor punzante recorrió su columna, y le recordó porque estaba en el agua en primer lugar, demasiado irritada como para volver a entrar, pero con su garganta seca a dragona se levantó nuevamente y se dirigió a lago por una bebida.

Justo en ese momento, Eragon también salía de sus pensamientos con un gruñido propio de frustración, no importaba que tanto lo pensara, no encontraba respuesta, frotando sus ojos, miro en dirección al lago y parpadeo desconcertado al no ver a Saphira en su interior, sin embargo pronto la encontró en el borde de este, de espaldas a el mientras bebía.

Mentas la observaba, en búsqueda de cualquier pista para su posible mar, sus ojos se abrieron de par en par, cuando noto algo que no había visto antes.

Y al hacerlo, fue como si una epifanía lo golpeara.

Pero, era enserio eso? o solo eran puras conjeturas de su parte y si no fuera así, que podía hacer para ayudarla?, necesitaba comprobar primero si podía ser eso, porque de no serlo, podía general una nueva fricción entre ellos y no era algo que quisiera.

Eragon no lo sabía, pero, lo que si sabía era que haría lo que fuera por aquella con quien comparte mente y alma.

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Los días desde aquel momento en el lago pasaron y la condición de Saphira empeoraba, había llegado al punto en que no podía cazar sin sentir incomodidad y Eragon había tenido que hacerlo por ella.

Para la dragona, eso había sido un golpe para su orgullo, sin embargo no se quejaba.

Para Eragon, por otro lado, era una prueba más de que tenía que hacer algo y por mucho que buscara o quisiera creer que era otra cosa, sabía que su revelación en el lago era la correcta.

Ahora, con ambos devuelta en su guarida, con Saphira llena de un venado entero y Eragon habiendo por horas tratado de reunir su valor, el momento de la verdad finalmente había llegado.

"Saphira?" – llamo Eragon

La dragona, acostada a unos metros de él, le escucho y alzo su cabeza y le miro. Eragon Trago.

"Saphira, algo te ha estado molestando los últimos días verdad" – al no encontrar forma de empezar decidió optar por la obviedad.

Saphira miro a su jinete con sorpresa, pero no obstante no respondió.

"Querida, por favor, me duele verte así, saber que sufres por algo y no poder hacer nada me lastima…" – Eragon la miro directamente a los ojos – "Yo he estado pensado día tras día que puede ser, incluso he buscado en el conocimiento de Glaedr-Erda por respuestas" – al ver como Saphira se estremecía ante la mención del dragón dorado Eragon siguió – "Yo creo saber lo que te molesta…."

:Lo sabes?: – la sorpresa era clara en la dragona y por su lado del vínculo, las emociones se arremolinaban.

Eragon la miro solemne, antes de asentir

"Si creo saberlo, pero….pero quiero que tú me lo digas, yo…puedo estar equivocando y por ello prefiero que me lo digas antes que nada" – el jinete miro con completa seriedad a la dragona, la seguridad en sus palabras la sorprendió

:Si, ya lo sabes entonces porque quieres que te lo diga Eragon?, porque simplemente no decirlo y ya: – las palabras eran rotundas y estaban cargadas con un toque de irritación

Eragon, la miro, sorprendido por ello, pero no era inesperado.

"Porque, preferiría saber, por muy infantil y egoísta que sea, que confías en mi lo suficiente como para decírmelo y poder ayudarte"

Sorprendida y un poco herida por sus palabras, la dragonas se levantó.

:Desconfías, de mí?:

Eragon rápidamente se dio cuenta de que sus palabras pudieron no ser las mejores, levantándose también, se acercó a Saphira, sus manos en alto con gesto de apaciguamiento.

"Calma Saphira, no dudo, ni desconfió de ti, pero me lastima el que no confíes en mi para ayudarte, que tuviera que ser yo el que sacara el tema para que hablaras" – a pesar de sus mejores esfuerzos, Eragon no pudo evitar el dejar escapar la tristeza de su lado del vínculo.

Sorprendida por esto, la dragona se encontró congelada en su lugar y cuando Eragon llego a su lado y coloco su mano sobre su hombro derecho, no puedo evitar estremecerse.

"Sé que no me ocultarías nada sino fuera de vital importancia, pero, ambos prometimos, en la tumba de Brom, que ya no guardaríamos secretos entre nosotros" – Eragon acaricio el hombro de la dragona con delicadeza, esta pronto se había echado en el suelo de nuevo y el jinete lo aprovecho para tomar su cabeza y mirarla a los ojos – "Sé que es deshonesto de mi sacar esto ahora…"

Cerrando sus ojos, la dragona inhalo profundamente, antes de mirar a su jinete.

:No, tienes toda la razón, es estúpido de mi parte mantenerte oculto mi dolor, cuando ambos compartimos nuestras mentes y almas, más allá de eso, nuestra promesa en su tumba es algo que realmente no puedo ignorar:

La dragona miro con intensidad a su jinete, este por su parte, se apartó de ella, pero mantuvo contacto visual.

El silencio entre ambos fue ciertamente agonizante, pero finalmente Saphira lo revelo.

:Estoy en celo, Eragon:

En silencio reino entre ambos nuevamente, mientras que para la dragona era un martirio mientras veía a su jinete procesarlo, para dicho jinete era solo la confirmación que necesitaba.

"Yo…la verdad es que ya me lo imaginaba, la forma en que te comportabas, era igual a aquella vez que nos dirigíamos a las tierras enanas"

Aunque sorprendida, Saphira sabía que su jinete no era tonto y que simplemente tendría que haber algo que se lo recordara para que se diera cuenta de su situación.

:Cuando?:

"En el lago hace unos días, cuando bebías, yo…" – Eragon dudo, un leve sonrojo en su rostro – "Yo podría haber visto cierto algo que me lo revelo"

Saphira parpadeo, desconcertada ante la vergüenza de Eragon, después de un momento, resoplo divertida.

:Pequeño, haz visto y tocado esa parte de mí, muchas veces durante nuestros días de relajación y aseo, que es lo que te avergüenza de ello ahora? : – aunque divertida, la dragona también era curiosa por ello

El sonrojo de Eragon solo creció con aquellas palabras y tocio un poco, ates de recuperarse, inhalando profundamente, el sonrojo disminuyo pero no se fue, mientras miraba a su dragón.

"Puede ser así Saphira, pero….en esos momentos, realmente nunca estuviste en celo y no se hacía tan notorio" – había una gran vergüenza en Eragon al decir eso

Por su parte, Saphira parpadeo confundida, era tan notorio?...sacudiendo su cabeza la dragona pronto se dio cuenta de que se estaban desviando del tema en cuestión.

:En todo caso pequeño y volviendo al asunto, estoy en celo, lo siento si te he preocupado, pero es algo que pasara, ya lo ha hecho antes y por muy irritante y quizás doloroso que sea, realmente no es algo en que puedas ayudarme: – la dragona lo decía enserio, realmente se arrepentía de haber preocupado tanto a su jinete, ahora podía ver porque se espaciaba tanto en sus pensamientos, aun así era un asunto en el que realmente no podía ayudar – :Pero gracias por ofrecer tu ayuda enserio, realmente aprecio que te preocupes tanto por mí:

Eragon fue sorprendido y tocado por las palabras de su amiga y aunque las entendía, una parte de el no pudo evitar sentirse irritado y frustrado por no poder ayudarla, la verdad, era que cuando se dio cuenta de lo que podía ser, una posible solución se le ocurrió, sin embargo las implicaciones en ello eran….

No, Eragon negó y golpeo sus mejillas para enfocarse (y de paso ganar el desconcierto de Saphira), él se había jurado que ayudaría a su dragón, de la forma que fuese, por ello inhalando y llenándose de determinación la miro a los ojos.

"Yo…yo…" – Eragon maldijo por lo bajo sus dudas y ante una confusa Saphira trato de encontrar sus palabras – "Yo…yo quizás sepa…sepa una forma de ayudarte Saphira"

:Lo haces?:

Eragon asintió, no confiando en su voz.

Saphira miro con desconcierto a su jinete, si tenía una forma de ayudarla porque no lo decía?, porque se veía tan avergonzado?, múltiples ideas para el comportamiento de Eragon pasaron por la mente de la dragona, pero solo una destaco, pero era también la más absurda de todas y aun así una parte de ella, que había enterrado hace mucho tiempo ya y creía olvidada, comenzó a agitarse, no podía ser verdad?

"Mi tio…" – comenzó Eragon habiendo ganado más valor y también volviendo a enfocar a su dragona – "…me enseño hace un tiempo, cuando todavía era un niño, una manera en la que ayudar a una hembra en celo"

:Pequeño, aprecio que quieras ayudarme, pero realmente no creo que algo para humanos funcione conmigo:

Eragon negó, en parte por las palabras de Saphira, y en parte para sacudir su mente.

"No Saphira, no mujeres, hembras, yo no sé si lo notaste antes, pero, el caballo que teníamos era una yegua, ellas entran en celo también y cada vez que lo hacen es difícil que puedan hacer cualquier trabajo, como no teníamos el dinero para rentar o transportar cualquier otro caballo a nuestra graja, mi tío me mostro como solucionarlo" – las dudas de Eragon se dejaron de lado y aunque le era difícil recordar a su tío sin entristecerse, se obligó a ser fuerte pues esto era importante

:Cómo?: – pregunto nuevamente Saphira, esta vez desconcertada y curiosa

"Creo que es mejor si te lo muestro"

Y eso fue lo que hizo.

Eragon compartió con ella el recuerdo, en el, ella se veía como el pequeño Eragon, quien era dirigido a la granja por su tío, las palabras y cosas sin importancia se dejaron de lado y se fue directo al punto, que era el momento en que el tío de Eragon se colocó detrás de la yegua y con su mano comenzó a….

Saphira salto sobresaltada por las imágenes, rompiendo el recuerdo y encontrándose con la vista de un Eragon avergonzado masivamente.

:Tu tío, el….:

"Si, dijo que la mejor de tratarlo, si se carece de un semental, por eso es que me avergonzaba tanto siguiera sugerírtelo, no sabía si de verdad estabas en celo y de estarlo no sabía cómo reaccionarias ante mi solución" – había vergüenza y un poco de miedo en la voz del jinete

La dragona por su parte solo lo miro, su mente revoloteando por las implicaciones y más aun por la parte resurgente en ella.

:Porque dudarías?: – ella quería saberlo, necesitaba saberlo

Eragon, aunque se negaba a mirarla, le respondió

"Hacer eso, con una yegua es una cosa, a fin de cuentas es un animal y solo se hace para que pueda trabajar, pero…." – la mirada de Eragon se alzó y sus ojos verdes se encontraron con los azules – "…pero tú no eres un simple animal Saphira, eres mi compañera de mente y alma, mas allá de eso, eres tu propio ser con tu propia moral y deseos, siquiera hacer eso sin tu consentimiento, nunca podría pasar por mi mente, sé que lo mucho que anhelas ser madre y también sé que entre las mujeres humanas, guardar su primera vez para aquel que será el padre de sus hijos es de gran importancia, por eso yo…"

:Por eso decidiste que simplemente no aceptaría tu ayuda, por qué piensas que la rechazare, verdad?:

Eragon no hablo, pero asintió.

*resoplido*

:Pequeño, realmente aprecio tus preocupaciones, pero no debes de dudar de mi confianza por ti, además, no soy humana, soy un dragón, para mi clase, el apareamiento no es tan importante como lo es para las razas humanoides o al menos para los humanos, nosotros no tenemos un concepto de primera vez, porque realmente no estamos destinados a formar una familia de la misma forma que ustedes:

Eragon la miro, parpadeando con sorpresa ante sus palabras.

"Que quieres decir?"

:Me refiero pequeño, a que los dragones no tienen concepto de pareja de por vida o al menos no uno que funcione de la misma manera que el de ustedes: – Saphira vio la duda de su jinete, pero ya lo esperaba – :Las únicas veces en las que dos dragones se emparejaban de por vida o vivían juntos es cuando vinculaban sus almas, es por eso que el vínculo de jinete y dragón es tan especial, es algo que solo ocurriría una vez en la vida y seria solo con aquellos que están realmente decididos a sacrificar todo el uno por el otro:

Los ojos de Eragon se abrieron con sorpresa y shock.

"Quieres decir, que nuestro vinculo, es como un matrimonio?" – Eragon exclamo con sorpresa, estaba casado con su dragona y ni siquiera lo sabía?

Saphira rio, realmente rio, ante las palabra de Eragon, su incomodidad olvidada por el momento, tomando su tiempo para calmarse y al notar la ligera molestia de Eragon, ella decidió aclararlo.

:No pequeño, no al menos de esa forma, el vínculo entre dos, no es necesariamente solo entre macho y hembra, puede ser entre dos hermanos que simplemente se quieren mucho y desean vivir juntos o dos amigos, el vínculo no era algo romántico o mejor dicho no necesitaba serlo y no hay un límite de género o edad real:

Eragon asintió lentamente, comprendiendo ahora o al menos algo mejor de que se trataba.

"Entonces, si te ayudara con tu celo, en realidad no sería un problema?, no habría algún cambio en nuestra relación o amistad" – la pregunta de Eragon era genuina y honesta

Y por lo tanto la respuesta de Saphira también lo seria.

: Eso depende pequeño:

"Depende?...de qué?"

Saphira inhalo, era momento de la verdad.

:Depende de qué tipo de relación quieras tener conmigo Eragon: – las palabras de Saphira eran serias y la intensidad de su mirada no ayudaba al jinete confundido – :Hasta ahora siempre hemos sido amigos, aliados, camaradas o familia y aunque por mi parte no tengo problemas con ello, no te mentiré y diré que nunca pensé en ser mas, que entre nosotros podría haber, quizás, solo quizás, algo más especial, mas único, fue un pensamiento constante para mi durante mucho tiempo y solo de solidifico cuando tuvimos que separarnos en tu viaje a las tierras enanas con Orik: – eran palabras llenas de sentimiento, llenas de anhelo, amor y tristeza.

Eragon estaba en shock, el no había esperado eso, no había esperado que su dragona prácticamente se le declarara, que le dijera que lo veía más que como un amigo o familia, que lo veía como una potencial pareja, su mente simplemente no podía procesarlo, mucho menos al saber que había sido así por un tiempo ya.

Saphira miro con atención a su jinete, ella misma no sabía cómo reaccionaría, podía sentir su mente tratando de procesarlo, la dragona gruño internamente, ella no sabía que la había impulsado a decírselo, mucho menos de una forma tan directa, quizás era su celo, quizás era su propio corazón quien se había cansado de ocultarlo, ella no lo sabía, pero si sabía que después de hoy todo podría cambiar y por lo tanto necesitaba al menos, hacer que la entendiera.

:Yo…sé que esto es difícil de entender pequeño, créeme cuando te digo que nunca pensé que hubiera terminado así, yo…sé que tienes sentimientos por otra, sé que para los humanos u otros humanoides, la sola idea debe ser descabellada, quizás incluso aberrante: – las palabras de Saphira se volvían más tenues y la tristeza y el miedo se fortalecían – :Es por eso que me había resignado a que simplemente fuéramos familia, incluso si mi corazón anhelaba más, yo simplemente no sabía cómo lo tomarías, porque no me importaría lo que otros tuvieran que decir, pero si tú me odiaras o me rechazaras por ello, yo….:

Saphira no termino sus palabras, pero realmente no tenía que hacerlo, Eragon quien había salido de su shock y había escuchado todo simplemente la miro, realmente, realmente no sabía que podía hacer, lo que había sido una oferta para ayudarla con su celo, se había convertido en una conversación más seria y mientras miraba a su dragona abatida, su mente le reprendía y incitaba a hacer algo, ¡lo que sea¡

Pero, que podía hacer, se sentía el de la misma manera por ella?, el muchas veces había admitido que la amaba, pero, lo hacía de la misma forma?, él no sabía nada del amor, su fracaso con Arya lo había demostrado.

~ Romance, un romance de fantasía, ella será la más sabia, bella y poderosa de su clase ~

Las palabras de Ángela volvieron a él, por mucho tiempo pensó o se quiso engañar a si mismo de que Arya era la chica de que hablaba, sin embargo ahora con su mente trabajando a mil por hora, se daba cuenta de algo.

No decía que se tratara de un elfo, no decía que se tratar de un humanoide para todo el caso, la profecía solo hablaba de un ella.

Eragon trago audiblemente, quizás, solo quizás.

"Yo…yo realmente no se qué decir Saphira, tu misma sabes lo pésimo que soy con el amor, por mucho tiempo confundí mi atracción por Arya con el amor y mira como término" – el jinete era honesto, su rechazo en el festival elfico había sido duro para él, había pensado que Arya simplemente le rechazaba por ser humano y al convertirse en un medio-elfo, pensó que ya no lo haría, se había convencido de ello y había terminado con el corazón destrozado

Y ahora mismo se encontraba en una situación en la que el podría destrozar el corazón de alguien mucho más importante para él, había oído en anhelo en las palabras de Saphira y había sentido su emociones y no eran inducidas por el celo, lo sabía, en Ellesmera, con el dragón dorado, ella había tenido su mente perdida en el deseo, ahora, ahora no era así, seguía estando consciente de sus acciones y las repercusiones de ellas.

:Yo, lose pequeño, créeme, realmente no se qué causo que te dijera esto, pero la verdad creo que simplemente me había cansado de simplemente no saber si sería posible, yo…: – sus palabras se cortaron y ella misma se estremeció cuando un dolor agudo recorrió su columna, Eragon sintió su dolor y frustración a través de su vínculo y al ahora estar abierto completamente pudo sentir también el calor que llenaba el cuerpo de Saphira

Era así como se sentía el celo?, era así como se había estado sintiendo Saphira Durante el último tiempo?.

"Saphira, que tal si mejor te ayudamos, primero con tu celo, luego….luego podemos tratar con otros temas?"

Saphira miro a su jinete, todavía sentía sus dudas y confusión, pero ahora su resolución por ayudarla les opacaba, sintió su corazón agitarse y no confiando en sus palabras simplemente asintió.

Con todo dicho, ambos decidieron moverse.

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Aun así, decirlo y hacerlo eran cosas muy diferentes y estando detrás de su dragona, a escasos centímetros de su cloaca ligeramente enrojecida o mejor dicho azulada ya que los bordes tenían un tono ligeramente más oscuro de azul, Eragon no podía evitar pensar.

Realmente iba a hacerlo?.

Lentamente, dudativamente, levanto su brazo derecho, su torso ahora estaba desnudo, por lo que su camisa no estorbaría, tentativamente acerco su mano al área en cuestión, sintiendo la forma en que Saphira se estremeció ante su toque.

Saphira misma por su parte, se encontraba ansiosa, podía sentir con mayor cuidado y detalle la forma en que su jinete tocaba su área intima, podía sentir lo nervios y temores de Eragon, e hizo un gran esfuerzo para reconfortarlo.

Eragon trago audiblemente, sabía que no podía simplemente postergarlo, no por la forma en que las emociones de Saphira se agitaban, un susurro suave humedeció su brazo usando el agua del aire, luego, con lentitud, abrió los pliegue escamosos, la vista y olor que lo recibió hizo que su mente se agitaran.

Eragon no lo sabía, pero, eso no debería ser posible, pues era humano o al menos mitad, el olor de Saphira no debería poder nublar su mente o agitar su cuerpo, pero la verdad es que el cambio sufrido por su cuerpo, no se limitaba a su apariencia, sino también a sus sentidos, incluido el olfato.

Y ahora, viendo el interior cavernoso y carnoso de la cloaca de su dragona, su mente antes dudosa se encontraba cada vez más instigada a seguir, pero, el mantenía su conciencia, eso lo diferencio de cualquier animal, lentamente su brazo derecho se adentró, primero sus dedos, causando un estremecimiento de Saphira, cuando toda su mano estaba dentro, el jinete siguió moviéndose, al llegar a su codo hubo una obstrucción y tanto Eragon como Saphira sabían de qué se trataba.

El jinete trato de hablar, pero los sentimientos e incentivo de Saphira lo cortaron, ella le daba permiso. Tragando, Eragon asintió y prosiguió.

El dolor, recorrió el vínculo, el dolor de Saphira, pero fue momentáneo y tenue en comparación con todas las heridas y daños que había sufrido en su momento durante la guerra, para Saphira sin embargo, el sentimiento que siguió, cuando todo el brazo de Eragon se adentró por completo fue algo nuevo y algo que no quería que terminara.

Eragon comenzó a moverse, en un principio lentamente, pero conforme la excitación y sensaciones de Saphira llegaban a través de su vínculo, encontró que simplemente necesitaba hacerlo más rápido, el vínculo entre ambos, hacía que esa pequeña sesión de estimulación fuera mucho más satisfactoria de lo que debería ser, pues creaba un retroalimentación entre ambos.

Pronto, la caverna se había llenado de gruñíos de placer y gemidos amortiguados, pronto la mente de ambos había dejado de pensar en cualquier otra cosa que no sea satisfacerse y pronto el propio Eragon encontraba que solo usar su brazo no era suficiente.

La lujuria y deseo de Saphira pronto se convirtieron en las emociones de Eragon, el jinete, en un rápido movimiento saco su brazo, la sensación fue placentera y frustrante para Saphira, quien pronto se encontraba echada en el suelo, sus patas incapaces de mantenerla en pie.

Con un cuerpo tembloroso la dragona miro a su jinete, la duda en sus ojos por el que se hubiera detenido, sin embargo al verlo sus ojos se ensancharon.

Eragon yacía a un metro de ella, el jinete respiraba agitadamente y su cuerpo estaba empapado de sudor, su brazo derecho goteaba, pero, era la vista de sus pantalones, a la falta de ellos o cualquier prenda para el caso, lo cual sorprendió a la dragona, con su excitación al máximo, la vista del miembro de su jinete al aire y completamente endurecido hizo que la dragona se agitara, Eragon se acercó y Saphira posiciono su cuerpo de forma que estuviera echada en su costado derecho, con su ala derecha extendida en el suelo y su izquierda plegada, con su cuello extendido y su cabeza mirándolo, sin darse cuenta o quizás haciéndolo, la dragona había encontrado una posee sexy, la cual para Eragon era demasiado, él se posiciono detrás de ella, su miembro rozando la entrada la dragona.

Y aun así, aunque ambos estaban ansioso por ello, excitados y llenos de juraría, el jinete todavía era consciente de sus acciones, consciente de que lo siguiente, sería un cambio decisivo para ambos.

El, la miro, la pregunta en sus ojos.

Ella, lo miro, la respuesta en su cuerpo.

Ambos asintieron.

Y Eragon se movió.

Lo siguiente que ambos supieron, es que sus mentes se perdieron en el momento, pues su vínculo llevo las cosas al máximo, no debería ser posible para Eragon causar tal agitación en Saphira, porque si bien él no era pequeño, tampoco era el tamaño mínimo que tendría un dragón y aun así, su vínculo, el vínculo entre sus mentes y almas, hizo que la experiencia fuera millones de veces mejor a la que tendría lugar entre dos dragones, por que donde dos dragones se aparearían en el aire y el momento duraría solo unos segundos, para el jinete y la dragona, esta experiencia nueva duro todo el día, ya que ambos se bañaron en los sentimientos y pensamientos del otro, ya que aquellos que eran compañeros en mente y alma, ahora lo eran en cuerpo también, ya que en ese día, dos seres se convirtieron en uno y ambos sabían ahora, que no habría marcha atrás ni tampoco lo querrían.

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La luna bañaba los frondosos bosque con su luz, las estrellas siendo testigos de sus acciones, el ulular y sonidos emitidos por los animales del bosque eran lo único que interrumpía el silencio de la noche.

En la entrada de la caverna que servía como refugio para Eragon y Saphira, tanto jinete como dragón descasaban, sus miradas en el cielo y una paz solemne entre ambos.

Así había sido para ellos desde el momento en que despertaron luego de sus acciones, la caverna emitía los olores vividos de su unión y ambos habían decidido simplemente salir y tomar algo de aire.

No se intercambiaron palabras entre ambos, no eran necesarias, sus acciones y las unión completa de sus mentes, almas y cuerpos, habían causado un entendimiento mutuo entre ambos.

Eragon ahora sabia la magnitud de los sentimientos de Saphira, ahora sabía que esas emociones opacan con creces la simple atracción que el había sentido por Arya y ahora sabia, que si bien no se había dado cuenta en su inicio, el también empezaba a desarrollar los mismos sentimientos y aun así…

Para Saphira, la compresión de que Eragon la aceptaba y quería dar pie a una relación entre ambos era algo que había anhelado hace mucho tiempo y que ahora finalmente era posible.

Pero, aun así, todavía había algo que molestaba a su jinete y ella lo sabía.

:Que te molesta pequeño, que es lo que atormenta tu mente?: – la pregunta de la dragona fue repentina y Eragon se encontró incapaz de metir

" Yo, realmente no lose querida, yo, a pesar de lo mucho que se ha revelado ante mí y el que ahora comprenda más, todavía no puedo evitar sentirme frustrado"

Saphira miro a su jinete con curiosidad, la pregunta en su mente

"A pesar del cambio que ha tenido nuestra relación, a pesar de todo lo que hemos hecho, no puedo evitar sentirme inadecuado de ti"

:Y porque, mi amado Eragon, sentirías que eres inadecuando, una relación como la nuestra es algo insólito pero no imposible y ambos hemos sacrificado mucho, como para al menos merecernos algo de felicidad: – la palabras de Saphira eran honesta y mientas las decía la dragona encaraba a su jinete, viéndolo con gran amor y bañándolo también con su mente – :Haz estado para mi desde el momento en que nací, haz arriesgado tu vida por mi incontables veces, hemos llorado la perdida de familia y amigos juntos y nos conocemos mejor de lo que haría cualquiera, si eso no te hace merecedor de mi amor, si eso no te hace el más indicado, que lo haría pequeño?:

Fuertes palabras y fuertes sentimientos, Eragon sintió que las lágrimas llenaban sus ojos, se aferró a su pecho tocado por las palabras de su amada dragona y aun así, no pudo evitar la que la felicidad irradiara por el vínculo.

Pero…

"Pero no puedo darte aquello que más anhelas Saphira" – habiendo calmado sus emociones, el jinete finalmente revelo sus frustraciones – "No importa cuanto lo intentemos, al final no podría darte crías, no podría darte la oportunidad de ser madre"

El dolor y pesar de Eragon al decir esto no pasaron de Saphira, era verdad, incluso si ambos habían aceptado su nueva relación, eso no cambiaba el hecho de que no podrían tener crías juntos.

"Que pasara cuando te canses de mí?, que pasara cuando aparezca un macho que pueda darte lo que quieres? – Eragon sentía un nudo en su garganta al siguiera imaginarlo, sabia el gran deseo que Saphira tenía de ser madre y por muy doloroso que fuera no puedo evitar pensar en ello, el momento en que su amada le dejara, el momento en que….

: ¡ERAGON¡:

El grito de Saphira sobresalto al jinete, este la miro y se sorprendió al ver la ira y tristeza en su mirada, ira ante sus palabras y tristeza ante que dudara de ella así.

:De verdad piensas que te dejaría, de verdad piensas que iría y me juntaría con cualquier macho que apareciera?, si es que apareciera, realmente piensas tan poco de mí?: – el dolor en sus palabras era desgarrador

Eragon se sintió como el imbécil más grande de todos en ese momento, hace solo unas horas se habían unido, habían aceptado en el momento formalizar su relación, se habían unido más de lo que cualquier pareja podría llegar a ser, habían estado en la mente del otro y se habían vuelto uno, y aquí estaba el nuevamente, dejando que sus dudas y miedos hablaran y la lastimaran, a ella, SU Saphira.

"Yo…yo lo siento Saphira, realmente lo hago, estoy dejando que mis temores me controlen de nuevo, no tengo porque dudar de ti así" – arrepentimiento completo se hallaba en la voz del jinete

Saphira lo miro, todavía dolida por sus palabras, pero no por ello retendría odio asia el, bajo su cabeza y roso suavemente su hocico contra su mejilla derecha, su lengua bifurcada, saliendo y lamiendo delicadamente su cuello, causando que el jinete se estremeciera.

:Lose pequeño, sé que no dirías algo así solo para herirme: – Saphira se apartó ligeramente de él, ambos se miraron a los ojos – :Entiendo tus temores, tus preocupaciones, pero te puedo asegurar, que lo nuestro no es simplemente algo de momento, no es solo un ruta para sacar mis frustraciones, te amo Eragon, realmente lo hago y si bien mi anhelo por ser madre es grande, eso no significa que sea mi prioridad, mi primer anhelo siempre fuiste tú, a pesar de todo y nunca se fue:

Eragon la miro sorprendido.

"Pero…"

:Pero nada pequeño, incluso si por algún milagro aparecieran miles de machos dragón, por sobre todos ellos, tu siempre serias el primero y único: – la seguridad de sus palabras eran asombrosas – :Porque, nuestra relación no es producto del instinto, sino de la experiencia y el conocimiento que hemos vivido y ganado juntos, incluso sino puedo ser madre, contar de estar contigo seré feliz por el resto de mi vida:

Eragon estaba seguro de que sus ojos estarían vidriosos en ese momento, pero no le importaba, el abrazo la cabeza de Saphira, su mano derecha sobre su hocico, su izquierda acariciando su cuello y su frente tocando la parte superior de su parpado derecho mientras cerraba sus ojos y transmitía sus emociones a ella, Saphira misma cerrando sus ojos y envolviéndolo en un abrazo mental.

Se quedarían allí, por lo que pudieron se horas, solo con la luz de la luna y estrellas como testigos de su amor.

Finalmente el sueño y agotamiento llegaron a Eragon y con unas buenas noches, se acostó en el hueco entre la pata delantera derecha de Saphira y su estómago y con el ala derecha de Saphira como manto, él durmió y soñó con mejores días al lado de su dragona.

La propia Saphira lo observó dormir con felicidad en sus ojos, el, el anhelo de su corazón y objetivo de su amor, lo miro por un momento más antes de que su cabeza mirara hacia el cielo, ella observo, no la luna, sino las estrellas.

Para ella y todos los drogones, las estrellas tenían gran significancia, pues siempre habían creído que eran las almas de los dragones pasados, es por ello que los dragones salvajes en su tiempo consideraron los eldunari como horrores, pues como no han de serlo al ser prisiones para las almas, estaban equivocados claro, lo eldunari no eran eternos, en el momento en que la magia que tenían se desvanecía, ellos mismos también lo hacían, liberando sus almas hacia el firmamento permitiéndoles reunirse con sus ancestros.

Y ahora mismo, mientras observaba las estrellas, preguntándose cuál de ellas serían sus antepasados, sus padres o hermanos no nacidos, Saphira no pudo evitar preguntarse qué dirían de su elección de Eragon como compañero, ella sabía sin embargo, que si incluso se oponían ella no cambiaría por nada y aun así...

Ella observo con anhelo las estrellas y al ver una de ellas brillando más que cualquier otra, no pudo evitar pensar, quizás, solo quizás, su otro anhelo no tendría que ser un sueño, quizás podría ser una realidad y mucho mejor aún con el mach…no, con el hombre que ella amaba.

Ella sabía que era egoísta, ella sabía que era codiciosa, pero ella también sabía que todos los dragones lo eran y donde otros podían codiciar baratijas o conocimiento, ella deseaba otra cosa.

Siguió observando las estrellas por un rato más, antes de que el sueño le ganara.

Acurrucada alrededor de su amado, ella durmió, sin importarle mucho el aire frio de la noche o el sonido de los animales.

Y por sobre la forma dormida de ambos, las estrellas brillaron.

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Otro mes había pasado y dentro de la guarida de Eragon y Saphira las cosas no habían cambiado mucho, sin embargo para ambos habitantes de la caverna, su relación, ahora mucho más intima había ido en gran apogeo.

En realidad, no habían cambiado en la forma en que se trataban o interactuaba y no sería a menos que cualquier tercero fuera muy observador que notarían que lo único diferente era el la intensidad del amor que se sentían, eso y otra cosa.

Ahora mismo sin embargo, el jinete de cabellos castaños, se encontraba fuera de la caverna, observando una manada de ciervos que pastoreaban, con su arco en mano, apunto a un gran macho.

Normalmente seria Saphira la que cazaría estos animales, pero hoy Eragon se había ofrecido debido a que su interés estaba en otra cosa.

Respirando profundamente, el jinete ajusto su puntería y soltó la flecha.

*Foshhh*

El proyectil atravesó el aire casi en silencio y encontró su marca justo en la cabeza del ciervo, quien con un bramido moribundo se derrumbó. El resto de la manda entro en pánico y pronto lo único en el prado era el ahora nuevo cadáver.

Eragon salto desde su escondite, en la rama de un árbol cercano y avanzo hasta su presa, al llegar se hizo evidente un problema.

El animal era demasiado grande, tan alto y probablemente tan pesado como un caballo y eso descontando las astas, el animal seria definitivamente un desafío para llevar.

*suspiro*

"Sera mejor que aprecies esto Saphira" – el jinete ya podía imaginarse el dolor que iba ser arrastrarlo hasta la guarida.

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Y que dolor que fue, le había llevado casi tres horas llegar a la entrada de la caverna, el ciervo era pesado y se necesitó de algunas palabras en lenguaje antiguo para reducir su peso un poco, más aun para mantener a otros depredadores lejos de él, pero aun así lo había logrado.

Con un esfuerzo final, Eragon se adentró y la vista que le recibió seria la misma que hace un mes, Saphira echada a un lado de la caverna y su pequeño campamento al otro lado, definitivamente la misma.

Si no fuera por el hecho de que había cosas nuevas en la cueva, al lado de Saphira, no más grande que un barril de lluvia, era un agujero en forma de cuenco y en el interior de él, era el objeto que había estado en la mente de ambos dese hace unos días.

Un huevo.

Más específicamente un huevo de dragón.

Y más específicamente, el huevo de dragón puesto por Saphira.

Había sido una sorpresa, una sorpresa completa y asombrosa, pero bien recibida, hace solo un par de semanas el huevo había sido lo último en la mente de ambos, pero, cuando Saphira comenzó a sentir dolores repentinos una mañana y estos se habían convertido en el huevo, decir que ambos estaban impactados y extasiados era quedarse corto.

Como era posible?, Eragon no lo sabía y en el momento no había pensado en ello, pero cuando el impacto inicial fue superado, las dudas lo llenaron.

Era fértil?

Realmente habría vida en el?,

Más importante aún, como seria, un dragón completo?, o acaso una aberración que les atormentaría de por vida por lo que habían hecho?

Eragon no podía evitarlo, simplemente su cabeza se había llenado de pensamientos, felices, tristes y atemorizantes, había llegado al punto en que Saphira le había rugido en la cara para que se calmara.

Este huevo, era el fruto de su amor y por imposible que fuera había vida en él y ambos le protegerían hasta que naciera.

Y así lo habían hecho, por dos semanas enteras, habían cuidado del huevo, asegurándose de que estuviera caliente, hablando con la cria en formación para que reconociera que de hecho, sin importar que ambos fueran de dos especies diferentes, ellos eran sus padres.

Saphira había estado extasiada por el huevo y durante los últimos días había estado sin despegarse de él, dejando a Eragon en la posición de traer comida, algo que hizo sin quejarse….bueno, quizás un poco.

Ahora mismo sin embargo, el jinete se acercó a su compañera, el ciervo dejado a un lado.

Saphira lo noto, mirando al ciervo y luego a Eragon con agradecimiento.

Ambos compartieron una caricia rápida y compartieron su amor por el vínculo, antes de mirar en dirección del huevo.

Era azul, tal cual lo había sido el de Saphira, quizás un tono un poco más claro, tenía aproximadamente el tamaño de la cabeza de Eragon, quizás un poco más grande y con forma ovalada.

Mientras ambos lo miraban, no podían ocultar sus ansias, por el momento en que naciera.

Ambos se miraron nuevamente y al igual que aquella noche en la entrada de la caverna, ambos unieron sus mentes y compartieron su amor.

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:¡Eragon¡:

El jinete se agito, mas sus ojos no se abrieron

:¡Eragon¡:

Nuevamente el castaño se movió, esta vez, murmurando incomprensiblemente

:¡ERAGON¡:

" Whahah…."

Sobresaltado, un Eragon despeinado se levantó, busco su espada y miro a su alrededor con alarma.

Lentamente, su entorno se aclaró, parpadeando, miro los alrededores de la caverna con desconcierto, sus ojos se abrieron cuando recordó quien le llamaba

"Saphira, Saphira que pasa…" – en pánico busco a su compañera

No tardo en encontrarla, acostada como ya se había acostumbrado, al lado del nido, sin embargo al verla, de inmediato se dio cuenta de lo agitada que estaba, sorprendido, extendió su mente a ella y casi de inmediato fue asaltado por ola y ola de felicidad y emoción. Tardo un poco en acostumbrarse a ellas para descubrir su fuente.

El huevo brillo en su mente, pero había algo diferente.

Estaba agrietado.

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El huevo…

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¡Estaba agrietado¡

Sus ojos se abrieron, cualquier somnolencia fue olvidada, Brisingr arrojada a un lado, el jinete corrió hacia su dragona.

La única señal que esta dio ante su llegada fue un suave retumbar de su garganta, pero Eragon no la culpo, su atención también se dirigió de inmediato al huevo.

Allí en el pequeño nido, el pequeño objeto se agita ligeramente, su cascara agrietada en muchos puntos, por un momento Eragon peso si el huevo sería igual al de su madre y comenzaría a revotar, pero rápidamente fue devuelta su atención a el cuándo una suave serie de chirridos y piares comenzaron a escucharse.

Eragon se encontró agachándose y hablando en voz baja.

"Vamos, vamos pequeño, sigue así, tu puedes hacerlo"

Incluso si no podía escucharla el jinete sabía que Saphira hacia lo mismo.

Sus voces, parecieron tener efecto pues luego de una pequeña pausa, el huevo comenzó a agitarse con renovado vigor, la cria en su interior decidida a salir de su prisión y encontrarse que la fuente de tan suaves y reconfortantes sonidos.

Los primero que surgió fue una pata, luego una cola, que se agitaron fuera de la cascara con vigor, hasta que finalmente toda la concha se derrumbó.

Allí, finalmente, Eragon y Saphira pudieron ver a su cria con detalle.

Pequeña, no más grande que un halcón, de escamas azul claro, un tono más claro que el de su madre, cuatro patas, cuatro dedos en las anteriores y tres las posteriores, una cola ligeramente larga, un cuello corto y una cabeza grande, con grandes ojos verdes, un pequeño juego de protuberancias salían de su cabeza, en ese momento no más que pequeños bultos, pero que al crecer se convertirían en cuernos de marfil.

Eragon y Saphira se quedaron sin habla, pues era en todos los sentidos un dragón sano, sin ningún defecto visible. Ambos sintieron el calor en sus pechos al verle y Eragon sintió que todos sus temores se iban, y al sentir la mente de la cria se dio cuenta de algo importante.

¡Era una hembra¡, igual que Saphira.

La cria por su parte, observo a los dos con la cabeza inclinada, un chirrido curioso y confuso escapando de ella, sin embargo, en su mente ya sabía quiénes eran los dos extraños frente a ella.

Vacilante la cria comenzó a avanzar, sus patas todavía un poco débiles, pero pronto se encontraría caminando con seguridad, su destino, las patas de Saphira, la cria al llegar se acurruco contra ellas, y dando una última mirada a sus progenitores, se quedó dormida, completamente agota por su nacimiento.

Saphira, al sentir a la cria en sus patas sintió que su corazón se agitaba, con cuidado se acomodó y posiciono a la cria para que estuviera cerca de su pecho, ella la miro con adoración y luego a Eragon quien tenía ojos llorosos y también la miraba igual.

Ambos se miraron, y sin ninguna palabra, compartieron el amor mutuo que sentían entre ellos y ahora con su nueva cria.

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Bajo las luz de las estrellas en un pequeño claro, Saphira observo a sus dos amores, Eragon y su cria dormían recostado de su flanco derecho, con la cria descansando en el pecho del jinete.

Habían pasado ya dos semanas desde el nacimiento de la cria y esta había alcanzado el tamaño de un pequeño zorro, tomaría tiempo, mucho más que el que le tomo a Saphira, para que alcanzará el tamaño adulto.

Esa era otra diferencia entre un dragón salvaje y uno vinculado, pero para Saphira eso estaba bien, pues tendría más que tiempo suficiente para enseñarle todo bien y que no se cometieran errores.

Por ahora sin embrago, ella los observaba dormir con felicidad, ser padres era algo nuevo para ella y Eragon, pero tenían tiempo y más importante aún, se tenían el uno al otro para ayudarse.

Apartando su mirada de ambos, Saphira observo a los cielos y las estrellas nuevamente, no sabía si era verdad, pero si realmente sus ancestros la observaban aquella noche y decidieron conceder su deseo, ella les agradecía, con todo su corazón.

Ella no sabía cuál sería el destino de su especie, pero, esta pequeña cria que estaba a su lado, significaba que quizás, algún día, los dragones volarían nuevamente y con algo de suerte ella y Eragon estarían allí para verlo.

Hasta entonces sin embargo, daría todo de si por proteger su felicidad, sabía que Eragon también lo haría y aunque ninguno de ellos lo decía, ambos sabían que darían su vida antes de dejar que cualquiera de ellos o peor aún su nueva cria sufrieran algún mal.

Porque aunque el destino había puesto muchas dificultades, su cria había traído a ambos algo que creyeron perdido por un tiempo.

Esperanza.

Y se aferrarían a ella con todo, hasta el fin de sus días.

Dejando que su sueño le venciera, Saphira se acurruco alrededor de sus tesoros y con una última mirada al cielo, cerro sus ojos.

En el cielo nocturno, las propias estrellas, parecían danzar, como si la vista de la pequeña familia fuera lo mejor del mundo y por sobre todas ellas, una estrella blanca, tan brillante como el sol, resplandeció con grandeza.

Pues había nueva esperanza para los dragones.


Y finito, bueno, eso ciertamente fue algo.

Originalmente esta historia iba a tener múltiples capitulo, sin embargo, la espontaneidad con la que surgió la idea no me permitió dejar de escribir.

Entonces que les pareció mis lectores, les gusto?, si es así dejen su reviews, si no les gusto….bueno no dejen nada, cualquier comentario hater será ignorando y dependiendo de su intensidad, borrado.

Ahora, algunas cosas para aclarar antes de irme.

- Primero: Soy un fiel partidario de la pareja de Eragon y Saphira y personalmente pienso que tenía más sentido que cualquier otra a pesar de las especies.

- Segundo: El funcionamiento de ciertas cosas fue cambiado por mí, como lo demuestra la forma en que los eldunari de desvanecen, personalmente pensé que en lugar de ser eternos, ellos solo duran tanto como la magia que tienen o como lo quieran, significa que sin una fuente real, para recupera energía al carecer de cuerpo, ellos terminarían desapareciendo, lo quieran o no.

- Tercero: Shruikan, ese dragón del tamaño de Godzilla simplemente no recibió el impacto o acción que merecía, como pueden ver aquí, el causo pánico al propio estilo Ghidorah antes de morir por no poder mantener un cuerpo tan grande nutrido, no por una elfa Mary Su.

Otra cosa es el tamaño de los dragones, fuera de Shruikan no había mas dragones de gran tamaño, en esta versión por así decirlo, Glaedr era tan grande como un T-Rex, y ese es el tamaño máximo que alcanzarían los dragones, con Saphira y Thorn, siendo de la mitad de ese tamaño, personalmente encontraba que el tamaño exagerado en los libros era poco realista con respecto a la forma en que Saphira interactuaba con Eragon, por ello lo reduje.

- Cuarto: Thorn y Firnen, no tengo personalmente ningún problema con ambos, pero es difícil empatizar con ellos por la forma en que los retrataron en el libro, uno literalmente solo apareció para cinco minutos después aparearse con una dragona, que por todos los derechos tenia más que una razón para no considéralo adecuado, principalmente por el hecho de que ese dragón que nunca lucho, le gano, cuando ella misma había peleado y derrotado dragones mucho más grandes. Y si a eso le juntas, que cada vez que Eragon quería intervenir Arya le distraía convenientemente, bueno, creo que hay una buena razón para sospechar.

- Quinto: El huevo, ok originalmente no iba a haber un huevo, realmente no pensaba ponerlo, pero una de las imágenes que me inspiraron eran ellos dos con un huevo con ellos, entonces, si realmente no pude evitarlo, ahora sin embargo, el "como", tiene dos posibles fuentes.

Aspecto fantasioso: El alma de los dragones se va a las estrellas cuando mueren, desde allí observan a sus parientes y con su magia pueden decidir si contribuir con ellos o no, entonces Saphira pidió un deseo a sus ancestros y estos decidieron concederlo.

Aspecto realista: Los dragones, al igual que muchas especies de reptiles, insectos y peces, tienen la capacidad de reproducirse asexualmente, esto sin embargo es poco conocido, porque realmente nunca habían llegado al punto de que su raza tuviera tan pocos miembros, sin embargo, si bien Saphira hace la mayor parte del trabajo, todavía requiere de estimulación para que el proceso inicie y allí es donde entra Eragon, yendo un poco más lejos, la cria no es un clon exacto de Saphira, pues su cuerpo tomo solo los genes necesarios de Eragon como para que no lo fuera, algo que ocurre con ciertos peces del amazonas.

- Sexta: La declaración de Saphira, si, realmente no fue algo muy romántico, pero ella es un dragón, el romanticismo no está en su genes, ella sabía que ama a Eragon, pero no sabía si podrían tener una relación como quisiera, porque no sabía los sentimientos que Eragon podría tener por ella, por eso fue directa y al punto, nunca he visto a Saphira siendo la dragona tímida o tsundere que es descrita en muchos fics, humanizarla a ella, a otros dragones y ponerles las mismas morales humanas simplemente no es algo de mi agrado.

Dicho esto, pasa lo mismo con historias como el Rey león o cualquier otra historia de animales animados, realmente la humanización llega demasiado lejos.

Bueno, aclaro todo esto, me despido por ahora, no se si este One-Shot tendrá alguna segunda parte o una historia de contexto, la verdad es que fue algo de momento y que simplemente servía para sacármelo de la cabeza, es poco probable, pero no imposible de que escriba cualquier otra cosa sobre esto.