Era tarde por la noche, casi de madrugada, posiblemente las 3 am. Marinette estaba con Adrien en el auto del mayor.
Tan empática como es, Marinette estaba dispuesta a ayudar a Adrien a deshacerse de aquello que lo 'molestaba'. Solo que...no le gustaba el auto de Adrien.
Deseaba que Adrien hubiera optado por algo más espacioso como por ejemplo su propio 'Prius' y por centésima vez se lo dijo.
"Qué?" preguntó Adrien, siseando mientras respiraba entre dientes. Marinette lo dijo otra vez. "Princesa..." dijo Adrien, con voz ronca. "No hables con la boca llena..."
Marinette liberó su boca de la 'carga' "Dije que..."
El ligero aire golpeó a Adrien en cuanto sintió su carga siendo abandonada – lo cual era algo de lo que Marinette estaba ocupándose – y siseó ante el frío. "No...!" dijo Adrien.
Marinette sonrió. Aparte del auto de Adrien, también encontraba fastidioso el hecho de que su novio sea tan indeciso – no te entiendo, habla, no hables.
Quiso abrir la boca para remarcar su punto pero Adrien estaba dándole esa mirada de 'estoy a punto de morir'. 'O a punto de matarte.'
Marinette decidió que era mejor abrir la boca para seguir con la tarea en mano (y en la boca). Pero aún no podía deshacerse de la idea de que Adrien se deshaga de su auto.
Especialmente por la manera en la que estaba inclinada en el asiento, con la palanca de cambio hundiéndose en su abdomen.
Marinette retiró su boca y se irguió.
"Qué rayos...Marinette!"
Marinette se lamió los labios. "Deberías comprar un auto más grande." frunció al ver la expresión horrorizada de Adrien.
Sabía que Adrien podía ser obstinado pero también sabía que no quería pelear ahora.
"O al menos uno automático, de otra forma terminaré con el abdomen hundido." Marinette acarició delicadamente su abdomen, sonriendo. "Y a mí me gusta mi abdomen."
Adrien apretó el agarre en el volante para no tomar a Marinette del cabello y empujar su rostro en donde debería estar.
En lugar de eso, se mantuvo golpeando su cabeza contra el asiento de cuero, esperando traer algún sentido que le dijera porqué se enamoró de alguien tan vana e ingenua. Se giró para mirarla. Marinette estaba mirándolo con el rostro completamente sin palabras. "Amor..."
Adrien parecía que había sido golpeado a traición. Marinette suspiró. Adrien necesitaba más argumentos para convencerse, así que ella se pasó al asiento trasero.
Adrien miró sus movimientos a través del espejo retrovisor y todo el recelo que sintió se desvaneció cuando vio que Marinette estaba quitándose la falda.
"Sí!" exclamó Adrien y empezó a arrastrarse hacia Marinette pero la menor puso firmemente el pie en su pecho. Adrien le quitó las zapatillas.
"Sabes? Podría hacerlo yo misma pero no tengo mucho espacio aquí." dijo Marinette, terminando de bajarse la ajustada falda.
Adrien la ayudó. "No me importa ayudarte." dijo, mirando lascivamente a la semidesnuda diseñadora. Se lamió los labios y empezó a ir hacia el asiento trasero pero otra vez fue detenido, solo que ahora...por la rodilla de su pareja. "Qué?"
Marinette alzó una ceja y señaló la guantera con los labios. Adrien se giró, buscó a tientas y sacó lo que necesitaba.
Marinette chasqueó la lengua cuando Adrien se demoró. "Sabes? Un Prius tiene dos guanteras..."
Adrien terminó de sacar aquel pequeño paquete con envoltorio de aluminio. Se colocó entre las piernas de Marinette. "Personalmente prefiero los lugares pequeños." Dijo "Mientras más estrecho mejor..."
Marinette estaba por sacudir su cabeza en negación cuando Adrien la tomó del mentón y la besó explorando con su lengua uno de los lugares estrechos que le gustaba.
Muy acostumbrada a las multitareas, Marinette era capaz de disfrutar de la boca de Adrien haciendo su tarea, de los dedos de Adrien tocando uno de sus lugares estrechos, gemir y empujar sus caderas; todo al mismo tiempo en que pensaba cómo convencer a Adrien para que comprara otro auto.
A pesar de la ausencia de ropa, en ambos, estaban sudando "Hace calor amor..." dijo Marinette, feliz de que Adrien estuviera de acuerdo mientras movía su cabeza entre sus piernas. "Un Prius tiene...aahhh...a-aire...ungh...acondi...aahhh..."
Marinette respiró profundo varias veces para detener su ligero temblor y para aclarar su mente. "Como decía..." dijo sintiendo la lengua de Adrien recorrerla. "Tiene aire acondicionado..."
Adrien no tenía ni idea de lo que Marinette estaba balbuceando porque no le estaba prestando atención, además, su cerebro no estaba funcionando debido a que toda la sangre se estaba concentrando en su entrepierna. Aunque sí fue capaz de entender algunas cosas como 'largo' y 'liso'.
Le tomó unos intentos poder encontrar una posición cómoda. Con una mano tomó su miembro y con la otra rodeó la cintura de Marinette. Momentos después se empujó contra su pareja, uniéndose de la manera más intima posible.
Marinette se sintió mareada y pensó que tal vez el auto estaba moviéndose mucho pero lo ignoró porque había algo más importante y más alucinante sucediendo entre ella y Adrien.
"Qué fue eso?" preguntó Adrien.
"Fui yo, tonto!" dijo Marinette. Ella acababa de dar un pequeño grito porque por alguna razón Adrien la había embestido fuerte y profundo y eso lo había nublado de placer. Tomó las caderas de Adrien para que reanudara sus movimientos "No te detengas..."
Adrien regresó a sus movimientos pero hubo otro sonido – fuera de los gemidos – y eso lo había distraído. "La alarma del auto de alguien se ha encendido..." dijo. "Será mejor que mires..." tomó a Marinette con ambas manos y – sin salir de ella – la levantó acomodándose él sobre el asiento y dejando a la menor sobre su regazo.
Marinette gimió con fuerza al ser embestida profundamente. "Aaahh cielos..." exclamó.
"Te gusta, huh?" dijo Adrien.
"S-sí...aahhh!" dijo Marinette entre gemidos. "Y...bueno...acabamos de golpear un auto."
"Oh mierda!" exclamó Adrien pero continuó en lo suyo con Marinette porque consumar su amor era más importante que cualquier otra cosa y eso incluía accidentes vehiculares e incluso el fin del mundo.
"Adrien...aahh" dijo Marinette. "Los oficiales...aahhh sí! Ellos van...aahh...van a...aahh...venir!"
"L-lo sé...yo también..." dijo apuntando al 'venir' que Marinette había pronunciado.
A pesar de todo, habían ciertas cualidades de Adrien que a Marinette le resultaban simpáticas. Como el hecho de que Adrien notaba su punto y cedía. Sin contar el hecho de que Adrien fue MUY generoso al pagar a los oficiales.
"Compraremos otro auto mañana." Dijo Marinette emocionada mientras se sentaba en el abollado auto de Adrien.
Adrien la miró mientras extendía su licencia de conducir – y unos cuantos cientos de miles de euros (NO lo hagan) – a dos oficiales quienes no disimulaban el hecho de que habían presenciado todo lo que había pasado dentro del auto, entre Adrien y Marinette, momentos antes.
Fin.
