¡Hola, chicos! A pesar de que cada uno de nosotros estamos trabajando en proyectos por separado que pronto verán la luz, nos hemos tomado un tiempo para preparar este pequeño agasajo por el cumpleaños de un personaje que marcó la infancia de muchos de nosotros y que nos ha unido. ¡El cumpleaños de Sakura!
Es una nueva colaboración que esperamos disfruten y en esta ocasión me tocó publicar lo que hemos hecho para ustedes. Esta vez estamos: WonderGrinch, SnoopyMoon, Pepsipez y yo :D Y como dijo mi querida amiga en su cuenta en Wattpad, queremos colaborar un poco con la campaña #Quedateencasa. Cada uno de nosotros escribió dos shots y este que es la introducción fue escrita por nuestro querido pepsipez ;) sacando el pecho por Mexico lindo y querido.
Como siempre, aclaramos que los personajes de CCS no nos pertenecen y que esta pequeña historia surgió de nuestra imaginación. Esperamos les guste y la disfruten tanto como nosotros disfrutamos escribiéndola. Comencemos…
Intro
El inicio de la primavera. Una época de renacimiento, quizás la mejor del año para celebrar, considerando todo el simbolismo implícito en su naturaleza misma. Tiempo de la tierra y la fertilidad, de flores y lloviznas cálidas. De amor infantil, pero legítimo, que trascenderá en el tiempo.
El hogar de los Li es un lugar muy lindo. No es muy grande, pero tampoco muy pequeño, ideal para una familia de pocos integrantes, pero cómoda para reuniones con los allegados, en los suburbios de la capital nipona, en las tranquilas calles de Tomoeda, donde el tiempo a veces da la ilusión de no pasar.
El jardín es rápidamente acomodado por el personal que Tomoyo hizo venir, y en sólo unos minutos dejan el mobiliario como si se tratara de una pequeña sala de cine, con todo y una moderna pantalla el fondo y un retroproyector que parece parte de una nave espacial.
Las sillas son cómodas, hay música suave de ambiente, una carpa blanquísima y almenaras clavadas en el césped, que van ganando brillo a medida que el sol va cayendo por el horizonte.
El señor Li, nostálgico, camina con tranquilidad entre los trabajadores buscando a la organizadora, que acostumbrada a esa actividad, da indicaciones concisas y claras, y no puede dejar de admirarse de su profesionalismo. Está agradecido de haber tenido a una persona así en su vida y en la de Sakura, es una gran amiga, una confidente ejemplar, y una madre espléndida hasta donde sabe, de labios de Eriol.
―Gracias por hacerte cargo de todo. Iré a la floristería por mi encargo, no le digas a Sakura que vine, volveré en nada.
―Y dices que no eres romántico. Ve con calma, yo me encargo del resto, sólo procura no llegar tarde… bueno, como si alguna vez llegaras tarde a algo.
Al salir, da un chequeo rápido al móvil, en el muy arraigado hábito que tenía de verificar siempre si no había algún pendiente.
En su camino al establecimiento reflexiona sobre su propia historia: renunciar al nombre de una familia podría hacer complicada la vida de algunas personas, pero no la de él. Dejó todo, empezó de ceros sin más que su educación, fue empleado, buscó por mérito propio ir escalando lentamente en cada lugar donde trabajó, fue haciéndose de un patrimonio, aunque nunca solo. Entre él y la mujer que amaba crearon la vida que siempre soñaron, no siempre fue fácil, y aún cuando es bien conocido que "cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana…" nunca se rindieron, nunca dejaron de confiar el uno en el otro, y de los labios de la compañera que eligió salió un definitorio "lo lograremos o fracasaremos juntos".
Su familia no estaba contenta al principio con verlo esforzarse de tal modo en su proyecto de vida. Pero el resultado no fue el hombre de negocios que esperaban, sin embargo, se había convertido en algo mejor: un hombre feliz.
Y eso sólo podía haberlo conseguido a través de ella.
Cuando la encargada del negocio le dio el arreglo, encontró que era hermoso y único, con todo y su intrínseca sencillez. Era una ilustración más que digna de su Sakura: de belleza simple y al mismo tiempo excepcional, festiva en la abundancia y un bálsamo en los dolores, de una abnegación que no te dejaba más que corresponderla con igual entrega, hasta el punto de pensar que no era suficiente.
Esa era ella. Él sabía que tal vez no podría resguardarla del dolor todo el tiempo, que antes y después de él había tenido sinsabores, unos más fuertes que otros, pero para ese punto, después de la dicha de conocerla, de tener la oportunidad de ser más que su amigo, de convertirse en su compañero de vida, se había impuesto la misión de hacerla feliz todo lo que pudiera, de trabajar día a día para hacerla dichosa.
Y un cumpleaños era un día perfecto para recordar celebrar su historia y su porvenir.
Tomoyo ya había pensado en eso, sólo le quedaba ver el resultado, aunque sabía que su prima política favorita nunca decepcionaba. Sería un cumpleaños interesante.
Sonríe satisfecho mientras vuelve a casa para la cena, listo para dar el ramo a su reina, departir con los cercanos, disfrutar de el esmero de Sakura en la cocina, que cuando se lo proponía, impresionaba.
Un primero de abril, "April's fool" para no olvidar.
Escrito por pepsipez.
