Skip Beat no me pertenece.
Friend
No podría decir que toda su infancia fue mala. Tenía una madre ejemplar que lo amaba muchísimo, un padre grandioso digno de admirar, muchos le tendrían envidia. Sin embargo, conforme fue creciendo, él no se sentía feliz con lo que tenía. Quería más. Quería obtener algo por sí mismo.
Y poco a poco se fue hundiendo en sus sentimientos negativos. ¿Dónde estaba esa pequeña niña de coletas en ese momento para ayudarlo? Claro, la había dejado en Kyoto. Maldición.
Odio, ira, angustia, miedo, rabia. Eso y más era lo único que sentía. Dejaba a sus padres con el Cristo en la boca todos los días. Solía meterse en pleitos, no le importaba estar con chicas, una tras otra a pesar de su corta edad, pero la mayoría de ellas lo buscaba por su dinero o por su aspecto, no porque lo amaran realmente. ¡Bah! Tonterías.
¿Qué más daba tener una vida con todos los lujos, si eso era precisamente lo que lo mantenía hundido sin que nadie viera quien era él realmente?
No tenía talento. Los trabajos los obtenía por su padre. Con esa clase de conexión, obviamente los directores lo eligen. Esas y más frases fueron cosa de todos los días.
Y, además, estaba ese odioso tipo. Nunca lo dejó en paz, nunca pudo superarlo, nunca logró tolerarlo.
Y cuando más hundido y perdido estaba llegó él. Rick.
Rick le enseñó muchas cosas. Muchísimas. Pero lo más importante, fueron sus consejos, su manera tan fácil de ver la vida. De vivir el día al día al máximo y nunca dejarnos vencer.
Kuon sentía que las cadenas que lo ataban se abrían poco a poco, una a una caían totalmente rotas. Rick se volvió su ejemplo a seguir, logró ver las cosas más allá y plantearse su sueño. Un sueño en donde fuera libre para volar con sus propias alas.
Pero si la oscuridad de su interior no hubiera sido tan grande, tal vez la desgracia no hubiera llegado a su vida, tal vez hubiera seguido adelante con la ayuda de Rick.
Pero no fue así. Durante una pelea sin sentido, Rick perdió la vida al intentar detenerlo, antes de que cometiera algún acto ilegal que destrozara su futura carrera y toda su vida.
Murió ahí frente a sus ojos, en los brazos de su novia Tina, luego de ser arrollado por un auto. Veía la sangre salir sin control de su cuerpo. Escuchaba el llanto desesperado de Tina mientras lo llamaba sin respuesta. Y sentía que esa misma sangre lo consumía a él. Él era el único culpable de la muerte de Rick. Era un asesino, Tina tenía razón.
Sus manos estaban manchadas de sangre, su vida era un desastre, era culpable de la muerte de su amigo, solo quería enterrar a Kuon para siempre y nunca saber nada de él, aún si eso significara dejar todo atrás y ahí fue cuando Takarada Lory tuvo la solución.
Kuon murió. Tsuruga Ren nació.
Dejó todo atrás, como si Kuon jamás hubiera existido.
Sin embargo, el fantasma de su pasado siguió persiguiéndolo. Tsuruga Ren solo fue una máscara, una máscara que pocas personas lograban quitarle y ahí fue donde conoció a Kyoko o mejor dicho dónde la reencontró.
Aquella niña de coletas había cambiado, pero cuando dejó de lado su motivo para ingresar al mundo del entretenimiento se dio cuenta de que esa niña aún existía, y fue esa misma niña quien volvió a sacarlo de esa oscuridad.
Pero para ello tuvo que elegir. ¿Rick o Kyoko? Si quería tener a su amuleto protector a su lado, tenía que dejar ir a Rick y escoger a Kyoko. ¿Podría perdonar a Kuon para estar con ella? Ella se merecía todo, no podría estar con un hombre manchado y mentiroso como él, así que, para estar con ella, tenía que hacerlo, y ella misma lo guiaría a esa salvación.
Perdón y gracias Rick.
